GimmeMyBlood
Usuario (Rumania)
¿Qué es Objetivismo? Objetivismo es una filosofía. Es un sistema filosófico integrado, un conjunto de ideas que definen los principios por los cuales el hombre debe pensar y actuar si ha de vivir la vida que es propia de un hombre. Objetivismo es el nombre que Ayn Rand le dio a su filosofía, presentada inicialmente a través de los héroes de sus famosas novelas The Fountainhead (1943) (traducida como “El Manantial”) y Atlas Shrugged (1957) (“La Rebelión de Atlas”), y más adelante en varios libros y ensayos. Así es como Ayn Rand describe Objetivismo en su artículo “Introducing Objectivism”, publicado en Los Angeles Times el 17 de junio de 1962: “En una conferencia de ventas en Random House, con motivo de la publicación de Atlas Shrugged, uno de los vendedores de libros me preguntó si yo podía presentar la esencia de mi filosofía mientras me apoyaba en un solo pie. Lo hice, así: Metafísica: Realidad Objetiva Epistemología: Razón Ética: Interés propio Política: Capitalismo “Si quieres esto traducido a un lenguaje simple, sería: 1. “La Naturaleza, para ser comandada, ha de ser obedecida”, o “Desearlo no lo hará realidad”. 2. “No puedes tener tu pastel y comértelo a la vez”. 3. “El Hombre es un fin en sí mismo”. 4. “Dadme la libertad o dadme la muerte”. “Si mantuvieras estos conceptos con total consistencia como la base de tus convicciones, tendrías un sistema filosófico completo para guiar el curso de tu vida. Pero mantenerlos con total consistencia – entenderlos, definirlos, demostrarlos y aplicarlos – requiere volúmenes de pensamiento. Y es por eso por lo que filosofía no puede ser discutida mientras uno está apoyado en un solo pie – ni con los dos pies a ambos lados de cada muro. Esta última es la posición filosófica predominante hoy, sobre todo en el campo de la política. “Mi filosofía, Objetivismo, afirma que: La realidad existe como algo absoluto y objetivo – los hechos son los hechos, independientemente de las emociones, los deseos, las esperanzas o los miedos de los hombres. La razón (la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre) es el único medio del hombre para percibir la realidad, su única fuente de conocimiento, su única guía para la acción, y su medio básico de supervivencia. El hombre – cada hombre – es un fin en sí mismo, no un medio para los fines de otros. Debe existir por su propio provecho, ni sacrificándose para otros ni sacrificando a otros para él. Perseguir su propio interés racional y su propia felicidad es el más alto objetivo de su vida. El sistema político-económico ideal es el capitalismo laissez-faire. Es un sistema en el que los hombres tratan unos con los otros, no como víctimas y verdugos, ni como amos y esclavos, sino como comerciantes, por libre intercambio y consentimiento voluntario para beneficio mutuo. Es un sistema en el que ningún hombre puede obtener ningún valor de otros recurriendo a la fuerza física, y ningún hombre puede iniciar el uso de fuerza física contra otros. El gobierno actúa sólo como un policía que protege los derechos del hombre; usa fuerza física solamente en retaliación y solamente contra aquellos que inician su uso, como contra criminales o invasores extranjeros. En un sistema de capitalismo total, debería haber (pero, históricamente, aún no la ha habido), una separación total entre Estado y economía, de la misma forma y por la mismas razones que hay separación entre Estado y religión.” La Filosofía de Objetivismo: Un breve resumen Por Leonard Peikoff. Resumen publicado originalmente en su libro The Ominous Parallels, 1977. Un sistema filosófico completo que defiende la razón y el egoísmo ha sido definido en nuestro tiempo por Ayn Rand. Es la filosofía de Objetivismo, presentada en detalle en Atlas Shrugged (“La Rebelión de Atlas”), Introduction to Objectivist Epistemology (“Introducción a la Epistemología Objetivista”) y The Virtue of Selfishness (“La Virtud del Egoísmo”). Es el antídoto al actual estado del mundo. + + + (Todas las citas, a menos que se indique lo contrario, son de las obras de Ayn Rand.) La mayoría de los filósofos han dejado sus puntos de partida a implicaciones sin identificar. La base de Objetivismo es explícita: “La existencia existe – y el acto de comprender esa afirmación implica dos axiomas corolarios: que algo existe que uno percibe, y que uno existe poseyendo consciencia, consciencia siendo la facultad de percibir lo que existe”. Existencia y consciencia son hechos que están implícitos en cualquier percepción. Son la base de todo conocimiento (y la pre-condición de prueba): conocimiento presupone algo que conocer y alguien que lo conoce. Son absolutos que no pueden ser cuestionados ni eludidos: cada declaración humana, incluida la negación de esos axiomas, implica su uso y su aceptación. El tercer axioma en la base del conocimiento – un axioma que es verdad, en palabras de Aristóteles, del “ser cual ser” – es la Ley de Identidad. Esta ley define la esencia de la existencia: ser es ser algo, una cosa es lo que es; y conduce al principio fundamental de toda acción, la ley de causalidad. La ley de causalidad dice que las acciones de una cosa están determinadas, no por azar, sino por su naturaleza, es decir, por lo que es. Es importante observar la relación entre estos tres axiomas. Existencia es el primer axioma. El universo existe independiente de cualquier consciencia. El hombre es capaz de adaptar su entorno a sus propias necesidades, pero “La naturaleza, para ser comandada, ha de ser obedecida” (Francis Bacon). No existe ningún proceso mental que pueda cambiar las leyes de la naturaleza o borrar los hechos. La función de la consciencia no es crear la realidad, sino captarla, comprenderla. “Existencia es Identidad, Consciencia es Identificación”. El origen filosófico de este punto de vista y su principal abogado en la historia de la filosofía es Aristóteles. Sus oponentes son todas las otras principales tradiciones, incluyendo el Platonismo, el Cristianismo, y el Idealismo alemán. Directa o indirectamente, estas tradiciones mantienen la noción que la consciencia es la creadora de la realidad. La esencia de esta noción es la negación del axioma que la existencia existe. En la versión religiosa, los negadores abogan por una consciencia “por encima” de la naturaleza, es decir, superior y en contradicción a la existencia; en la versión social, derriten la naturaleza en un borrón indeterminado al que le dan una transitoria medio-forma por el deseo humano. La primera escuela niega la realidad al mantener que hay dos realidades. La segunda escuela prescinde del concepto de realidad como tal. La primera rechaza la ciencia, la ley, la causalidad, la identidad, afirmando que cualquier cosa es posible para la voluntad omnipotente y realizadora de milagros del Señor. La segunda expresa el mismo rechazo que hacen los religiosos pero en términos seculares, afirmando que cualquier cosa es posible para la voluntad “del pueblo”. Ninguna de las dos escuelas puede alegar una base de evidencia objetiva. No hay forma de razonar sobre la naturaleza negándola, ni sobre los hechos destruyéndolos, ni de establecer ninguna premisa para obliterar el razonamiento como tal, o sea, sus cimientos: los axiomas de existencia e identidad. Metafísica y epistemología están íntimamente relacionadas; juntas, ellas forman la base de la filosofía. En la historia de la filosofía, el rechazo de la realidad y el rechazo de la razón han sido corolarios. De forma similar, como el ejemplo de Aristóteles indica, una metafísica a favor de la realidad implica una epistemología a favor de la razón. Ayn Rand define la razón como “la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del hombre”. “La razón realiza esta función a través de conceptos, y la validez de la razón se apoya en la validez de los conceptos. Pero la naturaleza y el origen de los conceptos es un serio problema filosófico. Si los conceptos se refieren a hechos, entonces el conocimiento está basado en la realidad, y se pueden definir principios objetivos que guíen el proceso cognitivo del hombre. Si los conceptos no tienen relación con la realidad, entonces tampoco tiene relación con la realidad el conocimiento humano, y el hombre está irremediablemente ciego. Este es el “problema de los universales”, en el que la filosofía occidental se ha atascado. Platón afirmó que había encontrado el referente de los conceptos, no en este mundo, sino en una dimensión sobrenatural de esencias. Los Kantianos consideran que los conceptos (algunos o todos) no tienen referentes, es decir, que son creaciones subjetivas de la mente humana, independientes de hechos externos. Ambos enfoques y todas sus variantes en la historia de la filosofía llevan a la misma consecuencia esencial: desgajar las herramientas de conocimiento del hombre de la realidad, y por lo tanto coartar la mente del hombre. (Aunque la epistemología de Aristóteles es muy superior, su teoría de conceptos está mezclada con restos de platonismo y no es convincente). Filósofos recientes han abandonado el problema y, como resultado, han abandonado la filosofía como tal. Ayn Rand desafía y derrumba todo el montaje del eje anti-mente. Su hazaña histórica es vincular la forma particular de conocer del hombre con la realidad, o sea: validar la razón humana. Según Objetivismo, los conceptos se derivan de y se refieren a los hechos de la realidad. La mente al nacer (como Aristóteles dijo por primera vez) es tabula rasa; no hay ideas innatas. Los sentidos son los medios primarios de contacto con la realidad; ellos le dan la pre-condición de todo conocimiento posterior, la evidencia de que algo es. Lo que ese algo es lo descubre el hombre al nivel conceptual de su consciencia. Conceptualizar es el método del hombre para organizar el material de los sentidos. Para formar un concepto, hay que aislar dos o más cosas similares del resto del campo conceptual de la mente, e integrarlas en una única unidad mental, simbolizada por una palabra. Un concepto incluye un número ilimitado de cosas: tanto las cosas concretas en que uno se fijó como todas las otras cosas (en el pasado, el presente y el futuro) que son similares a ellas. Similitud es la clave de este proceso. La mente puede retener las características de concretos similares sin especificar sus medidas, que varían según la situación.”Un concepto es la integración mental de dos o más unidades que poseen las mismas características distintivas, con sus medidas específicas omitidas”. El principio básico de la formación de conceptos (que establece que las medidas omitidas deben existir en alguna cantidad, pero pueden existir en cualquier cantidad), es el equivalente al principio básico en álgebra, que dice que los símbolos algebraicos deben tener algún valor numérico, pero pueden tener cualquier valor. En este sentido y desde este punto de vista, la percepción conceptual es la aritmética, pero la consciencia conceptual es el álgebra del conocimiento. Los conceptos no son ni sobrenaturales ni subjetivos: se refieren a hechos de este mundo, procesados por el medio de conocimiento del hombre. (Lo anterior es un esbozo; para una presentación completa, ver Introducción a la Epistemología Objetivista, que por el momento está disponible solamente en inglés). Los sentidos, los conceptos, la lógica: estos son los elementos de la facultad racional del hombre – su inicio, su forma, su método. En esencia, “sigue la razón” significa: basa el conocimiento en observación; forma conceptos de acuerdo con las verdaderas (medible) relaciones entre cosas concretas; usa conceptos de acuerdo con las reglas de la lógica (en el fondo, la Ley de Identidad). Como cada uno de estos elementos está basado en los hechos de la realidad, las conclusiones alcanzadas por un proceso de razón son objetivas. La alternativa a la razón es algún tipo de misticismo o de escepticismo. El místico busca conocimiento sobrenatural; el escéptico niega la posibilidad de cualquier conocimiento. El místico afirma que los medios de conocimiento del hombre son inadecuados y que el verdadero conocimiento requiere la iluminación de Dios; el escéptico está de acuerdo, y prescinde de Dios. El místico asegura que hay absolutos, a los que defiende apelando a la fe; el escéptico responde que él no tiene fe. La fe del místico, en el fondo, está en sus emociones, las cuales él considera como el conducto al más allá; el escéptico ignora el más allá, y sigue sus emociones, las cuales, dice, son la única base de acción en un mundo ininteligible. Las emociones son el producto de las ideas y juicios de valor de los hombres, mantenidas de forma consciente o subconsciente. Las emociones no son herramientas de conocimiento ni una guía para la acción. Los religiosos de antaño condenaban la razón humana basándose en que es limitada, finita, ligada a la tierra, en oposición a la perfecta pero indefinible mente de Dios. Esto implica un ataque en la identidad (como todo rechazo de lo finito); pero lo hace al amparo de afirmar una consciencia con una identidad supuestamente mayor, sobrenatural. Los modernos nihilistasson más explícitos: hacen campañas, no por el infinito, sino por el cero.Igual que en metafísica rechazan el concepto de la realidad, en epistemología rechazan la posibilidad de la consciencia. El hombre, dicen los kantianos, no puede conocer “las cosas como son”, porque su conocimiento se adquiere por sentidos humanos, conceptos humanos, lógica humana; es decir, por medios de conocimiento humanos. El mismo tipo de argumento se aplicaría a cualquier consciencia – humana, animal o divina (si esta última existiera): si es algo, si está limitada a algún, a cualquier medio de conocimiento, entonces por el mismo razonamiento no podría conocer “las cosas como son”, sino sólo “las cosas como le aparecen” a ese tipo de consciencia. Kant se opone al hecho que la mente del hombre tiene una cierta naturaleza. Su teoría es: la identidad – la esencia de la existencia – invalida la consciencia. O sea: un medio de conocimiento específico hace que el conocimiento sea imposible. Como Ayn Rand muestra, esta teoría implica que “el hombre está ciego, porque tiene ojos – sordo, porque tiene oídos – eludido, porque tiene una mente – y las cosas que percibe no existen,porque él las percibe”. Igual que el nihilismo epistemológico de Kant destierra el conocimiento de la identidad, así también su nihilismo ético destierra la moralidad – el reino de los valores – de cualquier disfrute de la vida. La ética Objetivista es la opuesta a la de Kant . La ética Objetivista empieza planteándose una cuestión fundamental: ¿por qué es necesaria la ética? La respuesta está en la naturaleza del hombre como organismo vivo. Un organismo vivo tiene que actuar enfrentando una constante alternativa: vida o muerte. La vida es condicional; puede sustentarse sólo por un curso específico de acción realizado por el organismo vivo, por ejemplo las acciones de obtener alimento.En este punto, plantas y animales no tienen opción: dentro de los límites de sus poderes, ellos efectúan automáticamente las acciones que sus vidas requieren. El hombre no tiene esa opción. Él no sabe de forma automática qué acciones lo sustentarán; si ha de sobrevivir tiene que descubrir, y luego practicar voluntariamente, un código de valores y virtudes, el código específico que requiere la vida humana. El objetivo de la ética es definir tal código. Objetivismo es la primera filosofía que identificó la relación entre la vida y los valores morales. “La ética”, escribe Ayn Rand, “es una necesidad objetiva, metafísica, para la supervivencia del hombre – no por la gracia de lo sobrenatural o de tus vecinos o de tus caprichos, sino por la gracia de la realidad y de la naturaleza de la vida”. El criterio de la ética, requerido por la naturaleza de la realidad y la naturaleza del hombre, es la Vida del Hombre. “Todo lo que es apropiado para la vida de un ser racional es lo bueno; todo lo que la destruye es lo malo” . “La mente del hombre”, dice John Galt, el protagonista de Atlas Shrugged, “es su herramienta básica de supervivencia. La vida se le da, la supervivencia no. Su cuerpo se le da, el sustento de éste no. Su mente se le da, el contenido de ésta no. Para permanecer vivo ha de actuar, y antes de poder actuar tiene que conocer la naturaleza y el propósito de su acción. No puede obtener su alimento sin un conocimiento de lo que es alimento y de la manera de obtenerlo. No puede cavar una zanja – o construir un ciclotrón – sin un conocimiento de su objetivo y de los medios de conseguirlo. Para permanecer vivo, tiene que pensar”. Pensar no es un proceso automático. Un hombre puede decidir pensar o dejar que su mente se quede a la deriva; o puede decidir activamente volverse contra su inteligencia, evadir su conocimiento, sabotear su razón. Si se niega a pensar, está cortejando desastre: no puede impunemente rechazar sus medios de percibir la realidad. Pensar es un proceso difícil y delicado, que el hombre no puede realizar a menos que el conocimiento sea su objetivo, la lógica sea su método, y el juicio de su mente sea lo único que le guía. Pensar requiere egoísmo, el egoísmo básico de una facultad racional que no deja que haya nada por encima de la integridad de su propia función. Un hombre no puede pensar si pone algo – cualquier cosa – por encima de su percepción de la realidad. Él no puede encarar la evidencia de forma confiable o mantener sus conclusiones de forma intransigente, mientras considera que adaptarse a otros hombres es su imperativo moral, humildad es su mayor virtud, y sacrificio su principal deber. Él no puede usar su cerebro mientras rinde la soberanía sobre su mente; es decir, mientras acepta que sus vecinos son sus amos y quienes dictan las condiciones. Los hombres aprenden unos de otros, construyen sobre el trabajo de sus predecesores, consiguen cooperando entre ellos hazañas que serían imposibles en una isla desierta. Pero todos esos tipos de relaciones sociales requieren el ejercicio de la facultad humana del conocimiento; dependen del individuo solitario, “solitario” en el sentido básico, interno, de la palabra, el sentido de un hombre enfrentándose a la realidad abierta y directamente, buscando no crucificarse a sí mismo en la cruz de los otros ni aceptar la palabra de otros como un acto de fe, sino buscando entender, hacer conexiones, saber. La mente del hombre requiere egoísmo, y también lo requiere cualquier otro aspecto de su vida: un organismo vivo tiene que ser el beneficiario de sus propias acciones.Tiene que perseguir objetos específicos – para sí mismo, para su propio provecho y supervivencia. La vida requiere el ganar valores, no su pérdida; logros, no renuncia; auto-preservación, no auto-sacrificio. El hombre puede elegir el valorar y perseguir su auto-inmolación, pero no puede sobrevivir ni prosperar con tal método. Egoísmo moral no significa una licencia para hacer lo que a uno le plazca, guiado por caprichos. Significa la disciplina precisa de definir y perseguir su propio interés racional. Un código de auto-interés racional rechaza todo tipo de sacrificio humano, sea de uno mismo a otros o de otros a uno mismo. La ética de auto-interés racional aboga por el ejercicio de la propia mente al servicio de la propia vida, y todas las elecciones de valor específicas y los atributos de carácter que tal ejercicio conlleva. Aboga por las virtudes de racionalidad, independencia, integridad, honestidad, justicia, productividad, orgullo. No aboga por “la supervivencia a cualquier precio”. “La vida del hombre, como requiere su naturaleza, no es la vida de un salvaje insensato, de un rufián saqueador o de un místico gorrón, sino la vida de un ser pensante – no la vida por medio de fuerza o fraude, sino la vida por medio de logros – no la supervivencia a cualquier precio, pues sólo hay un precio que paga por la supervivencia del hombre: la razón”. La razón es un atributo del individuo.Pensar es un proceso realizado no por hombres, sino por el hombre – en singular. Ninguna sociedad, comité, o grupo “orgánico” puede hacerlo. Lo que un grupo puede hacer en este sentido es solamente: o dejar al individuo libre para funcionar, o no dejarlo. El requerimiento político básico de la Vida del Hombre es la libertad. “Libertad” en este contexto significa el poder de actuar sin coerción por parte de otros. Significa el poder de un individuo de actuar de acuerdo con su propio juicio, mientras respeta el mismo derecho en los otros. En una sociedad libre, los hombres renuncian al método letal de tratar con desacuerdos: el iniciar fuerza física. Fuerza es el antónimo y la negación del pensamiento. El entendimiento no se produce recibiendo un puñetazo en la cara; la claridad intelectual no fluye de la boca de fuego de una pistola; el peso de la evidencia no es mayor por espasmos de terror. La mente es una facultad cognitiva; no puede alcanzar el conocimiento o la convicción aparte de, o contra, su percepción de la realidad; la mente no puede ser forzada. El sistema político apropiado, en esencia – el sistema que guarda la libertad de la mente del hombre – es el sistema original americano, basado en el concepto de derechos individuales inalienables.”La fuente de los derechos del hombre no es ni la ley divina ni la ley parlamentaria, sino la ley de identidad. A es A – y el Hombre es el Hombre. Derechos son condiciones de existencia requeridas por la naturaleza del hombre para su supervivencia apropiada”. Los Padres Fundadores de los Estados Unidos tenían razón en cuanto al hecho de que los derechos son políticos, no económicos, es decir, que son confirmaciones de poder actuar y guardar el producto de las propias acciones, no una demanda injustificada a las acciones y productos de otros. Y estaban correctos sobre el hecho que la función apropiada del gobierno es la protección de los derechos del hombre. Los derechos del hombre, observa Ayn Rand, pueden ser violados solamente a través de fuerza física (fraude es una forma indirecta de fuerza). Un sistema político basado en el reconocimiento de esos derechos es el que defienda al hombre contra la violencia. Los hombres por lo tanto tratan entre ellos no como potenciales asesinos, sino como comerciantes soberanos, de acuerdo con su propio juicio independiente y su consentimiento voluntario. Este tipo de sistema representa la protección metódica de la mente del hombre y de su auto-interés, o sea, de la función y objetivo de los cuales la vida humana depende. El gobierno es la agencia que mantiene un monopolio en el uso legal de la fuerza física. En una sociedad libre el gobierno usa la fuerza sólo en retaliación, contra aquéllos que inician su uso. Esto engloba tres funciones principales: la policía, el ejército, y los tribunales (que proporcionan los medios para resolver disputas pacíficamente, de acuerdo con reglas objetivas). El gobierno de una sociedad libre está prohibido de emular a los criminales que fue creado para aprehender. Está prohibido de iniciar fuerza contra hombres inocentes. No puede inyectar el poder de la destrucción física en las vidas de ciudadanos pacíficos, para ningún propósito ni en ningún campo de actuación, incluso en el ámbito de la producción y el comercio. Esto significa el rechazo de cualquier división entre libertad política y libertad económica. Significa la separación entre Estado y economía. Significa la única alternativa que se ha descubierto contra la tiranía: el capitalismo laissez-faire. Históricamente el capitalismo ha funcionado brillantemente, y es el único sistema que va a funcionar. El socialismo en todas sus variantes ha llevado siempre al desastre y lo hará de nuevo donde sea intentado. Sin embargo, el socialismo es admirado por los profesores de la humanidad, mientras que el capitalismo es condenado. La causa de esta inversión es el hecho que la libertad es egoísta, los derechos son egoístas, el capitalismo es egoísta. Es verdad que libertad, derechos y capitalismo son egoístas. Es verdad también que el egoísmo, propiamente definido, es lo bueno. No hay futuro para el mundo excepto a través de un renacimiento del enfoque Aristotélico a la filosofía. Esto necesitaría una afirmación Aristotélica de la realidad de la existencia, de la soberanía de la razón, de la vida en la tierra – y del esplendor del hombre. Aristóteles y Objetivismo están de acuerdo en lo fundamental y, como resultado, también en este último punto. Ambos mantienen que el hombre puede lidiar con la realidad, puede alcanzar valores, puede vivir sin tragedias. Ninguno de los dos cree en el hombre-gusano o el hombre-monstruo; los dos proclaman el hombre-pensador y consecuentemente el hombre-héroe. Aristóteles lo llama “el hombre de gran alma”. Ayn Rand lo llama Howard Roark o John Galt. En cada época, por su propia naturaleza, los hombres no pueden dejar de esforzarse en algo: tienen que trabajar, lo sepan o no, en actualizar algún tipo de visión del potencial humano, sea consistente o contradictoria, enaltecida o desecrada. Ellos tienen que, de alguna forma, tomar una decisión fundamental, que determina sus otras decisiones y su destino. La decisión fundamental, que es siempre la misma, es la decisión epistemológica: razón o no razón. Dado que la forma en que los hombres comprenden la razón y sus versiones varía de época en época de acuerdo con su nivel de conocimiento y su virtud, así también varía la forma de la decisión y su resultado específico. En el mundo antiguo, tras siglos de un declive gradual, la decisión fue entre las ideas de la civilización clásica o las ideas del Cristianismo. Los hombres escogieron el Cristianismo. El resultado fue el estancamiento total del Oscurantismo y la Edad Media. En el mundo medieval, mil años después, la decisión fue San Agustín o Tomás de Aquino. Los hombres escogieron Tomás de Aquino. El resultado fue el Renacimiento. En el mundo de la Ilustración, cuatro siglos más tarde, los fundadores de los Estados Unidos de América lucharon por reafirmar la decisión de sus antepasados del Renacimiento, pero no pudieron hacer que prendiera históricamente. El resultado fue un magnífico nuevo país, pero con una bomba de tiempo interna. Hoy, en los Estados Unidos y en el mundo, la decisión es los Padres Fundadores y la base que ellos nunca tuvieron, o Kant y destrucción. El resultado aún está por ver.
El trabajo infantil no acabó por decreto legislativo. El trabajo infantil acabó cuando dejó de ser necesario que los niños trabajaran para vivir; cuando los ingresos de sus padres fueron suficientes para mantenerlos. Los emancipadores y benefactores de esos niños no fueron burócratas o inspectores de fábricas, sino fabricantes y banqueros. El aspecto peor entendido y más falseado en la historia del Capitalismo es el trabajo infantil. No es posible evaluar el fenómeno del trabajo infantil en Inglaterra durante la Revolución Industrial (de finales del siglo XVIII y principios del XIX) sin antes reconocer que la introducción del sistema de fábricas les ofreció una forma de ganarse la vida, un medio de sobrevivir, a decenas de miles de niños que no habrían llegado a la adolescencia en la era pre-capitalista. El sistema de fábricas resultó en una mejora del nivel de vida, una caída drástica en la tasa urbana de mortalidad y un descenso en la mortalidad infantil, y también produjo una explosión sin precedentes de la población. La población de Inglaterra era de seis millones en 1750, nueve millones en 1800, y 12 millones en 1820, una tasa de crecimiento sin precedente en ninguna época. La distribución de la pirámide de edad cambió enormemente, y la proporción de niños y jóvenes aumentó drásticamente. “El porcentaje de niños nacidos en Londres que morían antes de los cinco años” cayó del 74,5% en 1730-49 al 31,8% en 1810-29 (1). Niños que hasta ahora habrían muerto en su infancia ahora tenían posibilidades de sobrevivir. Tanto el aumento de población como el aumento de la expectativa de vida desmienten las críticas de socialistas y fascistas, que afirman que en el Capitalismo las condiciones de las clases trabajadoras fueron deteriorándose progresivamente durante la Revolución Industrial. Uno estaría siendo injusto a la vez que ignorante de la historia, si le echara la culpa al Capitalismo por las condiciones de los niños durante la Revolución Industrial, puesto que, de hecho, el Capitalismo trajo enormes mejoras en comparación con las condiciones de la época anterior. La fuente de esta injusticia fueron novelistas y poetas emocionales y mal informados, como Dickens y Mrs. Browning; medievalistas imaginativos como Southey; escritores de política arrogándose el papel de economistas históricos, como Engels y Marx. Todos ellos pintaron un cuadro ambiguo y de color de rosa sobre la “edad de oro” de las clases trabajadoras, la cual fue supuestamente destruida por la Revolución Industrial. Los historiadores no han demostrado sus afirmaciones. La investigación y el sentido común le han quitado el glamour al sistema que existía antes de las fábricas, el sistema de la industria doméstica. En ese sistema, el trabajador hacía un inversión inicial alta – o pagaba alquileres altos – por un telar o un bastidor, y soportaba la mayoría de los riesgos especulativos de la operación. Su dieta era pobre y monótona, y su propia existencia dependía a veces de si era capaz de encontrar trabajo para su mujer y sus hijos. No había nada de romántico ni de envidiable en una familia que vivía y trabajaba en una casucha mal iluminada, mal ventilada y mal construida. ¿Cómo se desarrollaban los niños antes de la Revolución Industrial? En 1697, John Locke escribió un informe para la Junta de Comercio sobre el problema de la pobreza y la ayuda a los pobres. Locke estimó que un trabajador y su mujer sana podrían mantener a un máximo de dos hijos, y recomendó que a todos los niños de más de tres años de edad se les enseñase a ganarse la vida trabajando en escuelas de hilar y tejer, donde se les daría el sustento. “Lo único que pueden recibir en casa, de sus padres” escribió Locke, “es poco más que pan y agua, y hasta eso escasea”. El profesor Ludwig von Mises nos recuerda: Los dueños de las fábricas no tenían el poder de obligarle a nadie a aceptar un trabajo en la fábrica. Sólo podían contratar a gente dispuesta a trabajar por los salarios que ofrecían. Por bajos que estos salarios fuesen, eran en cualquier caso mucho más que lo que estos pobres podían ganar en cualquier otra actividad. No es distorsionar los hechos el decir que las fábricas apartaron a las amas de casa de sus niños y sus cocinas, y a los niños de sus juegos. Pero esas mujeres no tenían nada para cocinar y alimentar a sus hijos, y esos niños eran indigentes y estaban muriéndose de hambre. Su única salvación fue la fábrica. Los salvó, en el estricto sentido de la palabra, de una muerte por inanición (2). Los niños de las fábricas fueron a trabajar por insistencia de sus padres. Las horas de trabajo de los niños eran muy largas, pero el trabajo era casi siempre muy fácil, normalmente atender una máquina de hilar o de tejer, y volver a atar los nudos cuando se deshacían. No fue por causa de esos niños por lo que la campaña de legislación de la fábrica empezó. La primera ley contra el trabajo de niños en Inglaterra (1788) regulaba las horas y las condiciones de trabajo de los miserables niños que trabajaban como limpiadores de chimeneas, un trabajo sucio y peligroso que existía mucho antes de la Revolución Industrial, y que no estaba relacionado con las fábricas. La primera ley que se aplicó a los niños de las fábricas fue para proteger a los que habían sido prácticamente convertidos en esclavos por las autoridades parroquiales, una organización gubernamental: eran los niños pobres, huérfanos o abandonados, que estaban oficialmente bajo la custodia de los oficiales de la parroquia en virtud de la ley de los pobres, y quienes estaban atados a esos oficiales con largos períodos de aprendizaje a cambio de una subsistencia mínima. Las mejores condiciones de empleo y de sanidad se reconoce que fueron en las fábricas más nuevas y modernas. Las sucesivas Leyes de Fábricas, entre 1819 y 1846, pusieron cada vez más y más restricciones en el empleo de niños y adolescentes; por eso, los dueños de las fábricas más grandes – quienes estaban sujetos con más facilidad y con más frecuencia a visitas y escrutinios de los inspectores de fábricas – redujeron su empleo de niños para no tener que confrontar las regulaciones complejas, arbitrarias y constantemente cambiantes de cómo gestionar una fábrica que empleaba niños. El resultado de esta intervención legislativa fue que esos niños rechazados, que necesitaban trabajo para sobrevivir, se vieran forzados a buscar trabajo en fábricas más pequeñas y más apartadas, donde las condiciones de empleo, sanidad y seguridad eran mucho peores. Quienes no podían encontrar otro empleo eran reducidos a la misma situación que sus homólogos de un siglo atrás; en palabras del profesor Ludwig von Mises: a “infestar el país como vagabundos, mendigos, pordioseros, ladrones y prostitutas”. El trabajo infantil no acabó por decreto legislativo. El trabajo infantil acabó cuando dejó de ser económicamente necesario el que los niños ganaran un sueldo para sobrevivir; cuando los ingresos de sus padres fueron suficientes para mantenerlos. Los emancipadores y benefactores de esos niños no fueron burócratas o inspectores de fábricas, sino fabricantes y banqueros. Sus esfuerzos y sus inversiones en maquinaria condujeron a un aumento en salarios reales, a una abundancia cada vez mayor de bienes, a precios cada vez más bajos, y a una mejora incomparable del nivel de vida general. La respuesta apropiada a los que critican la Revolución Industrial la da el profesor T. S. Ashton: Hay hoy en las llanuras de India y China hombres y mujeres, hambrientos e infestados de plagas, que viven una vida poco mejor, vista desde fuera, que la vida del ganado que trabaja con ellos durante el día y comparte los lugares de dormir durante la noche. Esas situaciones asiáticas, y esos horrores sin mecanización, representan el grupo de aquellos que aumentan su número sin pasar por una revolución industrial (3). Para concluir, debo decir que la Revolución Industrial y su correspondiente prosperidad son el logro del Capitalismo, y no pueden ser logradas bajo ningún otro sistema político-económico. Como prueba, ofrezco el espectáculo de la Rusia Soviética, que combina la industrialización con la hambruna. # # # Este ensayo es parte del artículo firmado por Robert Hessen, llamado: Effects of the Industrial Revolution on Women and Children, publicado en The Objectivist Newsletter en Abril y Noviembre 1962. Referencias: (1) Mabel C. Buer. Salud, Riqueza y Población en los Primeros Días de la Revolución Industrial, 1760-1815. Londres: Routledge & Sons, 1926, p. 30. (2) Ludwig von Mises, Acción Humana, New Haven, Connecticut; Yale University Press, 1949, p. 615. (3) T.S. Ashton. La Revolución Industrial, 1760-1830, Londres: Oxford University Press, 1948, p. 161.

Está de moda decir que el feminismo es una ideología de lesbianas, pero yo les voy a mostrar que el feminismo realmente no es un buen modo de vida o refugio para las mujeres homosexuales. La violencia en parejas lésbicas no es violencia de género Si en algún momento tienes problemas con tu pareja, los grupos feministas prefieren ocultar estos casos. No quieren que se vea que una mujer puede ser violenta. Y este silencio permite el sufrimiento continuado de algunas mujeres que pueden perder hasta la vida, porque no encuentran solución en los organismos de defensa de la Mujer. Les van a decir que estos casos no son violencia de género, ya que los hombres son los únicos que pueden ejercer violencia de género. Significa que no vas a ser tratada de la misma manera que una mujer heterosexual en tus problemas de pareja. Los masculinistas piden que se trate a la violencia doméstica sin hacer distinciones por el sexo de los integrantes de la pareja. El feminismo no fomenta la realización de las mujeres Aunque está la tentación de "chupar de la teta" del sistema feminista, te pido que pienses en lo siguiente: esta ideología que cultiva la dependencia de las mujeres no la fomenta solo en lo económico, el feminismo les enseña a las mujeres también a adoptar una actitud caprichosa. En vez de crear mujeres responsables que se hagan cargo de sus acciones, crea mujeres que tienen excusa para todo. Ahora, traslada eso a tu vida en pareja. Ya que son dos mujeres las que van a ser parte de la relación, si el feminismo les enseña a las mujeres a ser inmaduras, te vas a cruzar con más cantidad de mujeres que son difíciles para convivir. En una relación heterosexual, el hombre cargaría con los costos de esta inmadurez (total que al hombre no se le enseña a esperar todo de los demás en el feminismo: sucede lo contrario). ¿Estarías dispuesta a hacerte cargo de una persona irresponsable o preferirías una mujer más fácil de llevar? El masculinismo enseña que ambas personas sean responsables en la relación, más allá del sexo, y que otras cuestiones de la pareja se definan por un acuerdo justo para las dos partes. El feminismo no deja lugar a opiniones Muchas personas, incluyendo mujeres, tienen críticas o diferencias con el sistema feminista y, cuando lo dicen, si son muy firmes, es común que reciban persecución y se les acuse de "ser machistas" o "patriarcales", entre otras acusaciones. El feminismo es una imposición, no está abierto al debate (aunque busquen dar esa apariencia, realmente está todo planeado de antemano). Es una estructura de ideas que no quiere ceder en lo más importante y que tiene una serie de excusas/justificaciones, argumentos prefabricados y otros esquemas. Es bastante serio el problema, porque al final todo está mezclado en una ensalada. Si apoyas la lucha en contra de la violencia de género (supongamos que estés de acuerdo con la forma en que lo abordan los feministas), aún así vas a tener problemas cuando te opongas a legalizar el aborto. No hay espacio para el pensamiento propio real. Lo importante es que al final digas todo que sí. Y eso en los casos en que te preguntan, porque muchas veces llegan las leyes sin aprobación de la ciudadanía, debido al lobby feminista mundial. Los masculinistas tienen diferentes corrientes de pensamiento, pero nunca fui censurado por pensar distinto en alguna cuestión. Al contrario, me han respetado aún en las grandes diferencias y algunas veces mejoraron su enfoque a partir del debate. La intención no es cambiar a nadie, cada uno puede decir qué es lo que siente y lo que le pasa. El feminismo discrimina a la mitad de la especie ¡Oye, que suena muy feo! Pero es así. Todos pueden llevar una máscara hermosa, pero lo que importa es cuál es tu verdadero rostro. Y el rostro del feminismo es muy feo. No se puede odiar a la mitad de la especie sin odiar a la humanidad en sí. No me imagino la vida humana sin mujeres o sin hombres, pero para algunas personas es cómodo echarle la culpa de todo al otro sexo. En el feminismo es muy raro que se trate con equidad a hombres y mujeres, porque se parte de la creencia de que "las mujeres fueron oprimidas a lo largo de la historia" y que el hombre es "opresor" en la sociedad "patriarcal" en la que vivimos (aunque se instale el feminismo, insisten en que la sociedad sigue siendo patriarcal y no le quitan el rango de opresor al hombre por nada del mundo). Creo que si el feminismo estuviera en un país durante cincuenta años, seguirían culpando de todo al hombre como el primer día. Dentro del masculinismo, lo más común es una actitud que defiende un trato igualitario para las personas, sea cual sea su sexo. Yo diría que se puede mejorar en este aspecto, pero hay una diferencia abismal entre el trato equitativo que recibe la mujer en el masculinismo con la negación que se le hace al hombre en el feminismo. Los masculinistas no quieren que las mujeres le resuelvan sus vidas, no piden subvenciones de sus ex parejas, no desean que las leyes protejan al hombre exclusivamente (piden un trato justo para las dos personas), no creen que las mujeres sean incapaces de hacerse cargo de sus vidas. La mayoría reconoce los problemas masculinos no en términos de "hombres contra mujeres" sino de "gente justa contra antihombres".

Warren Buffett: La desigualdad social es una “consecuencia inevitable” del capitalismo La gente tiene que dejar de culpar a los ricos por la desigualdad de ingresos en Estados Unidos, afirmó el tercer hombre más rico del mundo, el multimillonario Warren Buffett. En su artículo publicado en The Wall Street Journal’, Buffett, cuya fortuna se estima en más de 71.000 millones, según la revista ‘Forbes’, asegura que “los pobres no son pobres porque los ricos son ricos”. Citando el éxito de Henry Ford y de Steve Jobs como ejemplo de la innovación, el multimillonario estadounidense señala que los ricos no son indignos y que “la mayoría de ellos ha contribuido con innovaciones brillantes o experiencia administrativa” a la economía de EEUU. Asimismo, Buffett afirma que el fenómeno de la desigualdad no puede ser resuelto con aumentos del salario mínimo o a través de métodos como la mejora de la calidad de educación. Explicando los procesos socioeconómicos, Buffett escribió que la brecha entre ricos y pobres es cada vez mayor y es una “consecuencia inevitable” de la economía basada en el mercado. “No hay conspiración detrás de este hecho deprimente: los pobres no son pobres porque los ricos son ricos”, opina y enfatiza que los ricos se lo merecen.
Los abortistas han tratado de convencernos de que el aborto puede llamarse un derecho, pero queda claro que no hay derecho alguno a violar los derechos de los demás, en este caso, el derecho a la vida del niño. Casos en los que hay una dificultad médica que pone en riesgo la vida si el embarazo continúa, ya están contemplados por nuestra ley. También se permite abortar si una mujer fue violada, aunque no hay demostración de que abortar mejore la situación psicológica y hay mujeres que han decidido dar a luz a su hijo, en vez de culparlo por lo que él no ha hecho o criminalizarlo por sus genes, como si la genética determinara la conducta de un ser humano. Los planteos abortistas tratan de negar la humanidad del niño que está en el vientre materno. Padres y madres dan cuenta de que sus hijos se mueven estando en la panza, pero aún así hay quienes quieren convencernos de que "no son más que un feto", o sea, tratan al niño como a un objeto, cosifican su ser. Porque, esto quiero que se entienda, si logran que en tu mente concibas al niño como a la misma altura que un frasco de vidrio o una piedra, te pueden convencer de que es desechable. Esta práctica de definir a otros seres humanos como "personas de segunda" la he visto en épocas en las que de alguna manera niegan los derechos del individuo. Por ejemplo, el nazismo decía que había razas inferiores, nos reiríamos hoy de la seudociencia con la que pretendían demostrar la superioridad o inferioridad de otros. Pero no fueron los únicos, también los comunistas rusos castigaban el éxito de los seres humanos y los enviaban a campos de concentración, si es que no los mataban. Cuando se descubrió América, siglos antes, se decía que los indios no tenían alma y se resaltaba su carácter salvaje. Lo que nos enseña la historia es que la creación de categorías para dividir a los seres humanos y crear una clase de "personas de segunda" sirve para violar los derechos individuales de ellos. Y si no tenemos ese propósito, ¿para qué nos vamos a molestar en decir que no es humano o que es menos humano que otro? Pido, en general, que primero se evalúe si esas propuestas no son hechas para llevar a una violación de los derechos individuales de los demás. La prensa de izquierda nos bombardea para hacernos creer que una persona tiene derecho a matar a otra, pero no lo tiene. Un aborto es un asesinato. Que el menor esté ligado a la madre no significa que esté muerto. De hecho, si se quiere impedir la concepción, hay métodos de sobra para hacerlo y son conocidos. Recibimos algunas clases de educación sexual en la escuela, al menos desde los doce años, y los maestros se toman muy en serio dar explicaciones a sus alumnos sobre la etapa que transitan y cómo deben protegerse al tener sexo. A mi me parece injusta la crítica hacia el sistema educativo en lo que toca al tema de la educación sexual. Tal vez para los analfabetos sea de otra forma, pero el que va a la escuela tiene la garantía de enterarse de cuál es la manera correcta de cuidarse. Los adolescentes pueden ser rebeldes e irreflexivos, pero no es porque no conozcan las consecuencias, ni porque no se las hayan dicho. Creo que el problema es que piensan que alguien más les resolverá las cosas, se metan en lo que se metan. Es una educación de distinto tipo la que corrige eso, y excusar un comportamiento equivocado con una ignorancia que no existe sólo agrava el problema. Ahora, más allá de las causas del embarazo no deseado, que podemos conversarlo y proponer mejoras para que se eviten, el aborto no es una solución, menos si el bebé es de una chica adolescente. No dejemos que cargue con la culpa de haber matado a un bebé. Aunque quieran convencerla de que no es matar, en el fondo todos sabemos que lo es. El bebé iba a nacer, estaba desarrollándose, y ahora ya no está. No fue espontáneo, sino que otros seres humanos interrumpieron su existencia. Habrá muchos sinónimos para referirse a eso, pero todos son sinónimos de matar, de acabar con la vida. Se me planteó, anteriormente, el caso de una chica con síndrome de down que fuese violada. Bueno, voy a decir que la violación ya está contemplada por la ley y que, si fuera por eso, entonces no habría razón para solicitar una ley pro aborto. A menos que esté en riesgo la vida de la madre, no creo que el aborto sea una experiencia nada buena para agregar a la violación. El mismo que me hizo la pregunta sobre la chica down, me planteó el caso de una hija violada por un padre. Aparentemente esta persona quiere basarse en casos extremos para decidir lo que hay que hacer en situaciones que no son extremas. Lo normal es que uno plantee primero los casos comunes y después se preocupe de los más raros. Pero no tengo problemas en contestar, porque la respuesta es la misma. Matar a un bebé sólo empeora la situación de la persona. Puede ser que sea difícil transitar por dicho embarazo, pero peor es dejar más marcas todavía al hacerse culpable de matar al bebé, una cosa que quedará para siempre en sus recuerdos. ¿No es mejor soportar nueve meses y quedarse con la consciencia tranquila, que sentirse una asesina para siempre? Lo malo no es el bebé, son las ideas que la gente nos enseña sobre ese bebé, ideas que supuestamente son para ayudar a la madre y que pongo en duda que lo consigan (y también que siempre tengan ese propósito). Estamos acostumbrados a escuchar y aceptar, pero no todo lo que se diga como una verdad indudable tiene que ser cierto. Porque se dice como una verdad indudable, tendríamos que estar revisando las premisas. Pero no, muchos prefieren creer en los que dicen que el aborto hace sentir mejor a la mujer violada en vez de traumarla más, que el niño que no nació es menos humano que los demás, que se puede defender la vida promoviendo la muerte, que las leyes no deben ser iguales para todos sino hacer distinciones, que es coherente promulgar leyes para que otro pueda matar tranquilo. Yo cumplo con mi parte al hablar de esto, aunque no tenga la misma difusión que aquellos que piden el aborto para hacer política a costa de la vida de los bebés y no por las madres, que si tienen algo de corazón van a quedar traumadas de por vida, sino para crear una industria lucrativa.

Se preguntan cómo se puede ser masculinista y feminista al mismo tiempo y lo voy a explicar. Primero, feminismo quiere decir luchar por la igualdad para las mujeres y masculinismo, luchar por la igualdad para los hombres. No parto de la premisa de que un sexo u otro sea oprimido, porque no es así. Hay diferencias entre la clase de problemas y prejuicios que sufre una persona según su sexo, pero yo no veo que exista una "opresión" unilateral, como dicen tanto de un lado como del otro. En el feminismo, ha surgido una corriente radical que se cree dueña del feminismo pero no lo es. Yo diría que no son feministas sino sexistas. Pero el sexismo no es un patrimonio exclusivo de radicales "feministas". Vi sexismo también entre los masculinistas, también especialmente entre los más radicales. Sexistas de un lado o del otro, siempre hice lo posible para aclarar que no apoyaba esa clase de actitudes y expuse mis argumentos. Lamentablemente, muchos quieren que te adhieras a su postura por completo, a todos los puntos que el movimiento de cada clase sostiene (en realidad, parte del movimiento, y creo que es demasiado decir porque, en varios casos, la pertenencia al movimiento es discutible). Se habla de intolerancia en los dos bandos, pero yo diría que intolerantes hay en los dos lados y a veces es el que señala. La única diferencia es que se tiene más conocimiento del feminismo (pero del feminismo radical) y el masculinismo se está dando a conocer de una manera más amplia (las facciones más moderadas) y, por lo tanto, menos chocante. Pediría que se informen acerca del feminismo, porque no todos los feministas están de acuerdo con mujeres semidesnudas escrachando iglesias, y el masculinismo, por otra parte, también cuenta con sus propios sujetos impresentables, que no debemos ignorar que existen. Ambos movimientos tienen algo que pueden ofrecernos. Depende de nosotros saber dónde buscar, a quién escuchar y cuándo nos toca hablar a nosotros, aún sabiendo que no nos aplaudirán de ninguno de los dos lados. Que conste que yo no soy el símbolo del feminismo o del masculinismo. Soy una persona, con mis ideas y opiniones. Prefiero que no me tomen como representación de un movimiento, porque soy individualista y eso significa que no me integro del todo en los grupos. Me llevo bien con la gente, pero no quiere decir que piense igual que un determinado movimiento social o político (que la persona que los dirige, vale decir). Mis ideas son mías y defiendo mi libertad para pensar, aunque ello me cueste esa integración en los grupos de la que hablo. Soy una especie de "forastero" al que miran con simpatía pero no como a un compañero de causa. Por esto, no atribuyan mis conductas a un grupo: "miren lo que hacen los feministos" o "ahí tenés a los masculinistas". Critican a un grupo por lo que soy yo, un individualista con ideas propias. Soy feminista porque apoyo la igualdad para las mujeres y soy masculinista porque quiero igualdad para los hombres. Quiero igualdad para todos, sin importar su sexo. O sea, quiero verdadera igualdad. Trato de aprender y de informarme. Y si no estoy de acuerdo, me gusta escuchar argumentos pero las tácticas de manipulación no suelen funcionar conmigo. Al hablar conmigo, es más importante exponer argumentos que hacer escándalos y escenas (que ya me los hicieron). En el segundo caso, sólo va a lograr que piense que no le interesa conversar y que quiere que apruebe a la fuerza lo que él/ella, no yo, piensa que es correcto. Como no quiero aprobar lo que no encuentro motivos para aprobar, me deshago de la gente que es así todo lo que puedo. No es mi obligación pensar igual que nadie. Algunas veces, mi punto de vista será brillante; otras, me puedo equivocar. Pero es mi punto de vista. Lo que importa no es tanto ser fiel a unas determinadas ideas sino ser fiel a las propias ideas. Asumo mis errores, si los cometo, pero aceptar lo que diga otro nunca salvó a nadie de cometer errores. A mí me pasó al revés: me vi más beneficiado de mi punto de vista que del ajeno y no porque no escuche sino porque las personas repiten las mismas cosas sin definir la base de lo que están diciendo; entonces, no sirve de nada todo lo que dicen, al no tener fundamento o no exponerlo. Recibí críticas de ambos bandos. Pero, vamos, nadie se debe desvivir porque una persona sepa pensar por su cuenta. Me importa que sean respetuosos y no te quieran manipular cuando no estás de acuerdo. A veces, le señalo a alguien una cosa irracional pero no se lo voy a estar repitiendo todo el tiempo, ya que es libre de pensar diferente (incluso, de no pensar). Si es algo que yo considero serio, puedo hacer una excepción y decírselo cada vez.

Turbios tiempos en los que hay que referirse a un tema así... La idea de un Patriarcado sostiene que la mujer está en continua desventaja frente al hombre y no sólo eso, sino que debemos estar pendientes de compensar esa desventaja con distintas "ayudas". Además de esto, es común que se declare que los hombres son un sexo opresor y las mujeres, un sexo oprimido. La idea del Ginocentrismo sostiene que la sociedad vive pendiente de las mujeres y les da un sitio privilegiado. Por lo tanto, se hace una especie de rebelión contra esto, destacando la situación del hombre como explotado por las mujeres y exigiendo la liberación de esas cadenas que se dan por sentadas. El problema con estos dos puntos de vista es que, de alguna forma, minimizan los problemas que pueden tener los otros, según cuál sea su sexo. Gente que piensa que enfocándose sólo en las necesidades de las mujeres se resolverán también los de los hombres o que enfocándose sólo en los problemas de los hombres se resolverán también los de las mujeres. Además, no hacen justicia, porque todos podemos ser víctimas en algún momento y no procede decir que uno de los dos sexos tiene todo resuelto o que es menos vulnerable, porque nadie es invulnerable y hay diversidad entre los psicópatas (del sexo que sean). Este asunto también podría referirse a "machismo" y a "hembrismo". Me di cuenta, o mejor dicho, me hizo dar cuenta una de mis lecturas, que estas palabras están cargadas. Son como bombas con la mecha encendida. Se darán cuenta que el dedo señala a uno u otro sexo, incluso aunque una misma persona pueda usar las dos en diferentes casos. Pero, cuando esto se hace, suele surgir la discusión de si es machista o hembrista alguna actitud. Por ejemplo, si un juez protege a una mujer por su sexo en vez de condenarla, muchos dicen que eso es machismo que subestima a la mujer y otros dicen que es hembrismo que la privilegia y enaltece. Si dijeramos "sexismo", todos estaríamos de acuerdo en que lo es y las causas las podemos buscar tranquilos, en vez de presumirlas de antemano. Es digno de mención la idea de llamar "Sistema de Género" a esto a lo que le suelen decir "Patriarcado" o "Ginocentrismo". Creo que todos estaríamos de acuerdo en que se da un trato distinto según el sexo, pero no podemos asumir de antemano el privilegio o el perjuicio de alguno de los dos, porque si hacemos eso estaríamos cegándonos a la situación particular que tenemos adelante. ¿Y cómo se hace en caso de querer referirse a una situación con justicia? Bueno, propongo esto: cuando se redacte una ley o algún texto relacionado, en lo posible, sería conveniente evitar cualquier cosa que se refiera al sexo de las personas. No dar por sentado que por ser hombre o mujer va a ser así, porque se sorprenderían de la cantidad de excepciones que hay. Entonces, referirse a la característica misma. Por ejemplo, las leyes de femicidio prejuzgan que siempre la mujer es más débil en la pareja, pero si un hombre fuese el más débil, debería, en justicia, ser beneficiado por la misma ley, ya que la diferencia de fuerza existe también y esta vez contra el hombre. Concretamente, propongo que se reemplace el título de "femicidio" por otro más neutro y que la ley determine como agravante "una clara diferencia de fuerza" (y no el sexo femenino) en estos asesinatos donde se emplea la fuerza física. No contribuye a resolver los problemas que tienen las personas en pareja, al formar una familia o en su expresión sexual, si estamos achacando constantemente al sexo como la supuesta causa de ser opresor o víctima. ¿Qué dudas tenemos de que hay personas de ambos sexos con problemas dignos de hablarse y tratarse? ¿Y tan difícil es aceptar que las virtudes no surgen de lo que tenemos o no tenemos entre las piernas? Les dejo el ejemplo de la propuesta de ley hecha por Sergio Massa: Femicidio Avanzamos hacia una igualdad real contribuyendo a eliminar las múltiples violencias que sufren diariamente nuestras mujeres. Nuevos delitos y agravantes se adecuan a estándares internacionales dando una protección de valor integral. ARTÍCULO 88.- Femicidio. Será reprimido con prisión perpetua, el que matare a una mujer cuando el hecho fuere perpetrado por un hombre mediante violencia. Se entenderá por violencia contra una mujer, toda acción u omisión, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal. Se considera violencia indirecta, toda conducta, acción u omisión, disposición, criterio o práctica discriminatoria que ponga a la mujer en desventaja con respecto al varón.
Una vez, me crucé con un texto que tenía el mismo título de este post. A continuación, voy a poner una parte pero les recomiendo leerlo completo. Yo voy a hacer una cita solamente porque es largo. “Ciudadanos y ciudadanas, gracias por su atención. Después de recorrer frías montañas y atravesar cálidos desiertos, de enfrentarse con temibles monstruos antisistema y de salir victorioso de decenas de casos de corrupción, por fin ha llegado a su ciudad el inigualable, el magnífico, el incomparable…. ¡el circo político! En el circo político tendrán la oportunidad de encontrar a quienes saben qué hacer contra todos los males sociales: la cesantía, la crisis, los recortes, las privatizaciones… ¡qué nadie se preocupe, están en buenas manos! ¿No llega a fin de mes? ¿Le preocupa que la salud pública funcione como las hueas? ¿Le preocupa la delincuencia y la inseguridad? El circo político tiene todas las soluciones… tan sólo tiene que votar, vote al circo político y será feliz, vote al circo político y será un buen ciudadano, vote al circo político y todo mejorará… no se lo piense más y ¡vote de una vez!” ¿Yo creía en el sistema electoral y en el Gobierno? No, para nada. Pero pensaba que, aunque no podía elegir ser gobernado o no, por lo menos podía elegir al menos malo. También, sentía alguna preocupación por las represalias, no mucha, pero pensé que me iba a dar molestias que podía ahorrarme con solo votar. Pero el tiempo enseña. Ver una y otra vez a la gente de mi país defraudada por políticos mentirosos me fue irritando cada vez más. Y la otra cosa que me molestó mucho es que, aparte de no solucionar el crimen, cuando los ladrones eran asesinados por sus víctimas, los gobernantes, fiscales y magistrados salían a defender al ladrón públicamente. Eso es algo que le pasa a todo el mundo, lo sé, y no por eso dejan de votar. ¿POR QUÉ YA NO QUIERO VOTAR NUNCA MÁS? Porque, en cierta forma, nunca quise votar. Fui manipulado con distintas tácticas persuasivas para que asista y vote, pero es algo en lo que nunca creí. Esa supuesta democracia no existe. ¿A alguien le queda alguna duda de que el presidente va a gobernar para el que le ponga el sobrecito en el bolsillo? Los que tienen el poder no son ellos, son las empresas, los sindicatos, las religiones, las fuerzas armadas y cualquier grupo que pueda presionarlos o pagarles por sus servicios. Al presentarme a votar, muchos suponen que si votaste es porque creías en el sistema electoral y el problema es que no le tuve fe en ningún momento y mis expectativas de que no servía para nada siempre se cumplieron. Lo peor de todo y lo más doloroso es que, gane quien gane, siempre termina siendo malo para uno y las personas que conoce, entonces te queda el sabor amargo de haber votado a esas personas (por poco que valga un voto). Lo que me molesta es que yo sé que son unos hijos de puta y aún así en las elecciones tengo que elegir a uno. Como no hay personas honradas y sobresalientes entre los políticos, cada uno decide cuál es el hijo de puta que le cae más simpático, y ésa es la "democracia" que tenemos. Con un proceso semejante, esperan decirme que estoy de acuerdo con las infamias que ellos cometen todos los días cuando llegan a un cargo. Poder, puedo votar, pero va contra mis principios. Decidí que, ya que no puedo cambiar nada por medio del voto, sería mejor no votar. Yo no creo en eso. Es pan y circo la democracia, pero más circo que pan. Y yo no creo en ese circo. Me dijeron que anule mi voto y ya, pero ¿por qué tengo que dar la falsa impresión de creer en eso? Es más, ¿por qué tengo que participar en algo que no creo? Es como ir los domingos a la iglesia cuando uno es ateo. No tiene ningún valor mi voto si yo no creo en él. Mi verdadero voto es no participar. Al no votar, les digo que su sistema electoral, para mí, es una mentira y que, en mi opinión, no tiene ninguna utilidad votar, que no cambia nada que gane un político o el otro. Me dijeron que hay represalias por no votar, pero la verdad es que no importa cuáles represalias haya. No voy a pasarme la vida haciendo cosas en las que no creo porque vida tengo una sola. Si para los demás es importante votar, que voten ellos. Para mí, es importante no votar y NO VOTO.
Los movimientos masculinista y feminista no están en contradicción alguna. Cada uno de ellos se dispone a proteger los derechos y encuadra problemas que pueden tener las personas de cada sexo. Pero no hay que tomarlo como "un asunto de hombres contra mujeres y mujeres contra hombres", porque cuando las personas no piden lo que no se ganaron, ni exigen cosas que no es razonable pedir, no existe tal contradicción de intereses. Lo explico con un ejemplo: no hay contradicción entre una persona que vende y una que compra, cada parte dice qué es lo que espera y la compra/venta no se concreta si alguno de los dos no está de acuerdo. Cada uno aboga por lo que le conviene pero debe convencer al otro, entregando algo que se llegue a considerar conveniente como contraparte. Si esa condición no se da, la venta/compra no se concreta. En asuntos que engloban lo que aparentan ser bandos, debe tomarse en cuenta a los individuos y jamás prejuzgar en función de grupos aparentes. En la realidad, hombres y mujeres no están separados. No sería correcto catalogarlos por sexo, sino más bien por situaciones, conductas, ideas y actitudes. Esto no niega, de ninguna forma, que se puedan estudiar las circunstancias, vivencias y perspectivas, según el sexo. Los hechos son útiles para entender las cosas y deben ser puestos en primer lugar. Renunciar a la capacidad de discernir sería sumergirse en una locura. Para entender lo que es adecuado, hay que enterarse de lo que le pasa a las personas de distinto sexo, pero a la vez debería uno tener una ideología sana, no sesgada. Es un problema desde el momento en que aceptamos todo a favor de un bando, si bien nosotros tenemos nuestro interés particular como hombres y mujeres, hay un cierto reconocimiento del derecho humano que evitaría negar los derechos de otras personas. Cuando no se tiene muy claro esto, la gente puede caer en posturas que "le convengan" pero que son injustas. Es decir, es necesario creer primero en que todos tenemos ciertos derechos básicos, en que conviene que sea así, porque lo que queda para el que no lo considera de esa forma es tratar de conseguir la mayor parte de pastel que pueda, lo cual lleva a la destrucción. La costumbre de quitar derechos a otros arbitrariamente acarrea la corrupción social y no creo que haga falta mencionar adónde lleva ese camino. A la Venezuela chavista y a la Argentina peronista, por si lo preguntan, a la URSS y a la Alemania nazi. Una sociedad no progresa si perjudica a las personas que actúan bien y favorece a los que actúan mal. Se podrán transpasar las riquezas pero no el éxito; se podrán robar las patentes pero no la capacidad intelectual. Por lo tanto, la condena es tan grande como la misma inmoralidad: cría cuervos y te sacarán los ojos. Retomando el ejemplo de la venta/compra, las dos partes están pactando por voluntad. Pero ¿qué pasaría si una de esas personas no reconociera el derecho humano a la propiedad que tiene el otro? Podría querer tomarlo por la fuerza y él vería esto como una situación en la que uno gana a costa del otro. Eso es porque el ladrón no produce nada que pueda entregar a cambio de lo que quita. No puede sustentarse él mismo, necesita de otra persona de la cual abusarse y el día que no la tenga, se morirá de hambre, porque de su propio esfuerzo no vive. El ladrón es el que busca abolir el derecho ajeno, alguien que no quiere pactar porque no quiere ofrecer nada a cambio. Se darán cuenta de este detalle enseguida cuando observen a las personas que creen que uno debe ganar a costa del otro: no ofrecen nada a cambio, quieren todo de regalo. Esperan lo valioso a cambio de lo inútil, lo lindo a cambio de lo feo, lo bueno a cambio de lo malo. Dicen que la vida es el uno contra el otro porque no son honrados, no creen en la justicia, no les gusta ganarse las cosas. No quieren estar con una persona por ser deseables sino por el propio deseo que tienen, como si el mismo deseo les diera un derecho. Si no consideran esto una cosa grave, será que no han visto lo suficiente. Vi a personas acusar a otras de sexismo a causa de que la otra persona no quería que se malinterprete la situación como de interés amoroso, ya que la primera no tenía atractivo físico. También, vi a personas proponiendo que el sexo opuesto no disponga de medios para ganarse la vida, hasta tanto no se comprometa amorosamente con alguien. Son casos extremos, es cierto. Pero, si esas personas entendieran que tienen que ofrecer algo a cambio y que cada uno puede elegir su forma de vivir pero no con los medios ajenos, no obrarían de esa forma. Tales chantajes están fuera del feminismo y del masculinismo, ya no se pueden llamar una lucha por los derechos o un intento de mejorar la situación. Son intentos de forzar una vida por encima de las posibilidades que cada persona tiene a costa de perjudicar a los demás. Es la maldad en su máxima expresión. Todo empieza por entender que no se deben pedir cosas irracionales, no hay que esperar que las personas obren en contra de su conveniencia para darnos el gusto. No hay que chantajear, ni pedir leyes unilaterales. Se enojan con el mundo porque quieren lo que no se merecen. Y no vayas a decírselo, porque te ponen cualquier etiqueta encima, con tal de no aceptar la responsabilidad de lo que les pasa. Yo se los digo igual. Los hombres no son malos. Las mujeres no son malas. Hay hombres malos y hay mujeres malas. Hay hombres buenos y hay mujeres buenas. Parece muy sencillo, pero no falta la gente que no lo entiende... porque no quiere entenderlo. Sigan haciéndose las víctimas, cuando consigan el mundo que buscan, si es que lo consiguen, van a seguir siendo la misma escoria, no va a cambiar nada, no van a ser mejores por usurpar. La corona les va a quedar demasiado grande. Un cetro sobre una montaña de basura no se luce. Y no se crean que nadie comprende lo que están pensando: por mucho que sepan fingir, la maldad no está oculta a los ojos de personas inteligentes. Casi les leemos el pensamiento. ¿Cuánto tiempo pretenden apelar a la corrupción ajena con el aspecto de una buena causa? ¿No es fácil quitar una manta que tapa los excrementos de un perro? La misma facilidad hay para revelar sus planes. No dan nunca argumentos razonables porque no los tienen. Todo se trata de que les pongan el mundo a los pies porque así se les ocurre. La guerra de los sexos no va a existir, no mientras haya gente como yo que crea en los seres humanos y en su capacidad. Nadie está condenado de antemano, todos son dueños de elegir y eligen bien o eligen mal. Por mucho que no nos guste, hay personas que eligen mal y se merecen las malas consecuencias. No debemos ni podemos evitarlo. Deben pagarlo, porque si no paga el malo, paga el bueno. Si son honrados, van a aprender de sus errores, pero lo contrario puede llevar al intento de cargar el peso de sus fardos y sus malas decisiones sobre los demás. Lo vemos todo el tiempo. Hombres y mujeres empoderados por la fuerza, es decir, no por mérito, consiguen hacer sufrir tanto a hombres como a mujeres que merecen lo bueno, porque no vivimos en mundos aparte (y a menos que seamos lesbianas y gays, no creo que venga muy al caso empoderar a ningún sexo). Una ex empoderada puede arruinar la vida de una pareja, un ex empoderado puede matar a la mujer amada por un hombre de bien. Nadie debería contar con esa oportunidad y se supone que la idea del Derecho es proteger a las personas de bien de la maldad de las que no aportan. Un límite para los trastornados mentales que no asumen que ya no les debe nada quien los dejó, que por muy mala que fuera la otra persona, desde el momento de abandonar la pareja, deja de tener obligaciones hacia la parte abandonada. Puede elegir vivir sin la otra persona, si así lo quiere, y eso es lo que debe garantizar la ley. Si se legisla a favor de la maldad, entonces no va ser otra cosa que amargar la vida de gente valiosa para que infelices se autoengañen y se alegren por arruinar a otro, ya que felices no pueden ser y no quieren que lo sea nadie más.