Estos son relatos escritos por gente que no son escritores profesionales, la verdad que me parecieron muy buenos e interesantes y los quería compartir con ustedes taringueros Espero que les guste!
Noche de Espanto
Relato de sobreviviente
Por JANET HERNANDEZ,.
Hace un año en esta fecha, cambió mi vida para siempre. Subí junto a mi esposo, Modesto Almanza, al remolcador 13 de Marzo, que zarparía de la bahía de La Habana. Viajábamos alrededor de 70 personas, muchos de ellos eran familiares y amigos.
Cuando estábamos a siete millas de la costa fuimos interceptados por las embarcaciones castristas. De inmediato empezaron a darnos bandazos. Sentimos miedo por los niños a bordo, el más pequeño de cinco meses de nacido. Levantamos los niños y empezamos a gritar que por favor no dispararan. Alguien levantó a una niña y conociendo al que manejaba uno de los remolcadores que nos atacaba le gritó: "¡Chino, Jabao, no hagas eso, aquí hay niños!" Si no baja a su niña de tres años, se la matan con los chorros de agua de las mangueras de presión
.
En una acción programada, se nos puso un remolcador por atrás. El más grande, que era verde con una raya roja, un rayo rojo, se nos subió en popa y nos partió a la mitad el barco. Al suceder esto el barco quedó a la deriva porque el patrón, Fidelio Ramel, cayó al agua a consecuencia de la fuerza de las mangueras. Fue entonces que Raúl Muñoz asumió el control de la nave y trató de ayudarnos, de salvarnos porque ya el barco tenía tanta agua que estaba a punto de hundirse.
A pesar de eso, ellos seguían echando agua directamente a las caras de los niños, que ya ni respirar podían. Ya nosotros sabíamos que nos íbamos a hundir. En ese momento Raúl paró el remolcador. Ni eso respetaron. La misión era hundirnos.
Cuando el barco se partió en dos, cayó una caja de madera al agua. Era la nevera que flotaba y muchos tratamos de llegar a ella. Fue entonces que comenzaron a girar las naves a nuestro alrededor, creando un enorme remolino que se tragaba a la gente. Así murió mi cuñada Pilar Almanza Romero. Cuando a mí me fueron a sacar del barco, su niño Yasel Perodin Almanza me tenía el pie agarrado. Cuando me sacaron se me desprendió el tennis y se fue, se lo tragó el remolino y no lo pude agarrar...eso fue terrible.
Después vi a mi cuñado Sergio Perodin salir con el otro niño y sentí alivio porque al menos uno se había salvado. Había una niñita inflada de tanta agua que parecía un sapito. Así nos dejaron hasta el amanecer que nos recogió una lancha Griffin. Fue una noche de espanto. Al subir los insulté, les dije que eran unos asesinos. Dejaron morir a niños y ancianos. Veintitrés niños muertos, asesinados de forma tan despiadada.
Ahí no terminó nuestra odisea. Mi esposo y mi cuñado fueron llevados a Villa Marista donde permanecieron arrestados durante varias semanas. Nunca recuperamos los cadáveres. En una ocasión cuando fui a Villa Marista y pregunté por qué habían mentido en la versión que ofreció la prensa castrista, me insultaron.
Fueron días terribles. Mi sobrino Sergito me preguntaba que por qué no sacaban a su mamá y a su hermanito del fondo del mar. ¡Tantas familias destruidas! ¡Tantos niños asesinados! Los hombres estaban presos, el pueblo estaba enardecido y sobre nosotros había una vigilancia tremenda. A pesar del acoso, di mi testimonio para que se conociera en el exterior. Yo sabía que era la única forma en que llegarían a conocer los hechos reales.
Después que mi testimonio se conoció a través de Radio Martí y La Voz de la Fundación, la Seguridad del Estado amenazó con arrestarme. Pero realmente ya poco podían hacer. Mi testimonio contribuyó a que se conociera la verdad. A que el mundo supiera la magnitud del crimen.
Unos meses más tarde abordamos una balsa. Nuestro destino fue Guantánamo. Al llegar a Estados Unidos mi familia y yo testificamos ante el Congreso norteamericano. Mi cuñado Sergio Perodin testificó ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. Siempre estaremos dispuestos a denunciar la masacre del remolcador 13 de Marzo.
Nueve meses después del hundimiento del remolcador, di a luz a Maydli. Tal vez ella fue la sobreviviente más joven de la matanza. Tal vez ya yo llevaba a mi niña en el vientre aquel 13 de julio. Sin saberlo, mi instinto maternal me hizo luchar para salvarla. Hay días en los que miro su rostro y pienso en los 23 niños que yacen en el fondo del mar. Es en días como esos que no comprendo cómo existen personas que están dispuestas a llegar a acuerdos con una tiranía. ¿Qué garantías tienen de que no volverán a cometer semejante crimen?
A veces pienso que todo fue una pesadilla. Pero los gritos de horror de las madres que perdieron a sus hijos, las manitas de los niños hundiéndose para siempre en el fondo del mar y el llanto que compartimos es real. Tan real que me asusta pensar que los seres humanos puedan ser capaces de tanta crueldad.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.cubanet.org/CNews/y97/jul97/12r13.htm
Una supuesta vida Anterior
UN NIÑO RELATA EPISODIOS DE UNA SUPUESTA VIDA ANTERIOR
" UNA EXPERIENCIA EXTRAÑA CON MI HIJO"
" El 18 de Julio de 1.990 a las 9:15 A.M. nació mi hijo por cesárea. Un niño. A las 11:30 A.M el médico pediatra llegó a mi habitación para entregarme al bebé, me dijo algunas cosas y lo colocó a mi lado derecho. Tan pronto lo miré, sentí una extraña sensación en todo mi cuerpo, lo miré y sorprendida exclamé: "Mi Papá?"; "Qué hace aquí mi Papá?". Sentí que era mi padre el que me miraba y que estaba allí para darme lo que me había quedado debiendo.
Mi padre fue un hombre demasiado severo que impuso su voluntad en la familia (mi mamá y 8 hermanos), machista a morir y que tuvo conmigo un comportamiento poco claro para mí, pues siempre sentí que me evitaba, no le gustaba acariciarme, poco se dirigía a mí.
Cuando fui al colegio y a la Universidad me apoyó económicamente, pero, jamás hubo un diálogo. Jamás tocó a mi primera hija, ni entró a mi casa, ni siquiera me recibía un vaso de agua. Murió cuando Yo tenía 12 semanas de embarazo de Andrés.
Aquella extraña sensación de mi padre frente a mí, pequeño, indefenso y frágil, mirándome con aquellos hermosos ojos azules y dependiendo de mí, era indescriptible. Me sentía feliz, con ganas de llorar y no pude evitar decirle que Yo lo iba a amar y que no necesitaba darme nada, ni pagarme el amor que me había negado, porque siempre lo había comprendido y perdonado.
Al mes de haber nacido vino una hermana para conocer a Andrés. Y que sorpresa la que se llevó!!. Comentó lo siguiente: "Andrés es como mi Papá en persona". Me decía que algo tenía ese niño que la hacía conmover. Esta hermana era la hija preferida de mi Papá a quien él le brindaba desde niña muchas caricias y después de ser adulta (al terminar su carrera), ayuda económica lo que nunca hizo conmigo.
Desde los 2 ó 3 meses el niño comenzó a hacer un sonido con su rinofaringe (la garganta), idéntico al que hacía mi Papá, el cual lo hacía porque tenía una afección de las fosas nasales y los pulmones (Rinitis y Asma Bronquial), esta afección se desencadenó según él desde el día de mi nacimiento.
De día y de noche el niño estuvo haciendo este ruido, sin tener absolutamente ninguna congestión en sus fosas nasales!!. Mi Mamá y el resto de hermanos se sorprendían por este hecho y siempre comentaban: "Hace un ruido igual a como lo hacía su abuelito!!"
Cuando Andrés comenzó a hablar y se le preguntaba: "Cómo te llamas?", siempre decía: "José". "No", le decía Yo, "Tú no te llamas José, Tú eres Andrés". "No, no", siempre respondía, "Yo me llamo es José". Finalmente no le seguía insistiendo, hasta que se le pasó esa idea. Saben como se llamaba mi padre?...José!!
Cuando tenía aproximadamente 15 meses fuimos a visitar a su abuelita (ella vivía en otra ciudad). Nos sentamos en la sala y de pronto el niño vio en la pared una foto del abuelito cuando era adulto (tendría unos 33 años), el niño corrió hacia esa pared y señalando la foto dijo en su lenguaje : "Yo, Andrés...Yo Andrés", todos sus familiares le decían: " Ese es su abuelito, el nono suyo, su nonito". "No, no, Yo Andrés...Yo Andrés".
Nadie de la familia fue capaz de convencer al niño de que ese no era él sino su abuelito. Y durante varios minutos estuvo mirando la foto y señalaba su pecho con el dedo índice y repitiendo: "Yo, Andrés...Yo Andrés...Yo, grande".
De aproximadamente 18 meses, salía de su alcoba con una correa enrollada alrededor de la mano y decía con actitud amenazante: " Le pego con la colea!. Toy blavo!. Le pego con la colea!". Al verlo inmediatamente venía a mi mente y sentía a mi Papá exactamente de la misma manera como nos castigaba de pequeños y utilizando las mismas palabras!!.
Cuando se le preguntaba: "Andrés Tú donde naciste?". Siempre respondía: "En Toledo". No había poder humano en ese entonces que lo convenciera que el había nacido realmente en otra ciudad (Manizales). Ya ustedes se imaginarán donde vivió durante toda su vida mi Papá: Pues en Toledo!!.
Cuando era algo mayor había dos cosas que le fascinaban: Hablar de Toledo y que Yo le contara como me comportaba y que sentía de niña por José mi Papá. Primero lo de Toledo, hablaba muchas, pero, muchísimas cosas de lo que hacía cuando vivía en este pueblo, siempre comenzaba: "Cuando Yo era grande y vivía en Toledo..." y seguía con toda una cantidad de relatos que ahora no recuerdo. Por supuesto mi niño nunca ha vivido en este pueblo!!. Segundo, lo de nuestra relación cuando era niña. Andrés durante las noches prefería antes de que le leyera cuentos, de que le contara como me comportaba y lo que sentía por Papá, aún recuerdo cuando me pedía: "Cuéntame una historia de cuando tú eras chiquita, con el nono Joche". Mientras le contaba él quedaba fascinado y encantado.
Andrés entró a estudiar a muy temprana edad (3 y ½ años), cuando llegó al colegio lo primero que dijo es que quería entrar al equipo de fútbol porque quería ser futbolista, es apasionado por este deporte, es más aún a la edad que tiene dice que cuando grande se va a ir a Italia para estudiar fútbol. Su Papá jamás ha tocado un balón de fútbol y a sus tíos no les gusta este deporte. Sin embargo, su abuelito era un aficionado y practicante y hasta bien entrado en años participaba en equipos de fútbol de rodillones (equipos donde juegan personas mayores), le gustaba exhibir las fotos con sus amigos de este deporte.
Hoy, sabemos que nos amamos entrañablemente. En secreto nos decimos cosas para que la hermanita y el papi no se den cuenta. Tiene 8 y ½ años y hace 8 días me envió un mensaje:
" Mami Yo te amo!! Mami desde que nací te amo con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón.
Cuando te vi, creí que eras para mí un gran rayo de sol"
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.ctv.es/USERS/seip/colomb7.htm
Me llamo Judith
Hola, me llamo Judith. Sé que quizás esta historia no sea muy interesante para algunas personas, pero solamente quiero contarles lo que a mi me sucedió.
Soy una mujer de 25 años, originaria de Jalisco, México. Cuando tenía 17 años empecé a soñar con una joven que siempre me llevaba flores. Era siempre un ramo de flores blancas. El tipo de ramo es como el que envían a los difuntos para su velación. Siempre al verla en el sueño, me daba miedo, pero sabía que algo me quería decir. Después de soñarla casi todos los días, durante un mes, decidí buscar al padre de la parroquia que se encuentra cerca de mi casa para preguntarle que hacer, a lo que él me contestó que quizás era mi ángel que me quería proteger, o algún alma del purgatorio que quería que le cumpliera algún favor que no pudo hacer en vida. Me aclaró que si era lo segundo, le mandara oficiar una misa para que descansara en paz. Y así lo hice. Le mandé oficiar una misa por las dudas.
Sin embargo la seguía soñando. A veces descansaba una semana, pero seguían tres. Y así paso un año. Justo una semana antes de cumplir los 18 años, entré a trabajar como empleada doméstica a la casa de un Abogado. A los pocos meses de trabajar allí, llegó de visita una hermana de la señora que provenía de la Ciudad de México, pues había ido a visitar a una tía porque su hija había muerto hacía poco más de un año. La chica y yo nos hicimos muy buenas amigas y me empezó a contar la historia de Carmen, su prima.
Esta chica tenía 17 años cuando falleció. Se suicidó. La causa no la supieron nunca, solamente un día apareció muerta en su habitación con las venas cortadas. A mi me entristeció mucho su historia, y me dijo que traía una foto de ella ya que era muy bonita y en vida era muy agradable. Pero al ver la foto sentí un escalofrío por todo el cuerpo. Carmen era la chica que yo he soñado desde el día de su muerte, el 2 de abril de 1993. Hasta la fecha no sé qué mensaje quiere darme. Le he pedido que me lo diga en sueños (pues presente creo que no lo resistiría), pero no me lo dice. Desde que la hermana de la señora me contó su historia, la soñé un mes seguido, todas las noches. Después, sólo cuando tengo algún miedo o algo muy importante que hacer.
Ahora sé que ella sólo está aquí para cuidarme y no darme ningún mensaje. Ya no me quiere dar ramos de flores porque sabe que les tengo mucho miedo, porque es la forma en la que ella se presentó a mi. Ahora, cuando la sueño, solamente me da una sonrisa y eso quiere decir que las cosas van a mejorar.
Gracias por dedicarle un poco de su tiempo a esta historia. Atentamente: Judith.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.editorialbitacora.com/bitacora/mas_alla/fantas/fantas.htm
La Despedida de mi padre
Yo tenia tres años me faltaban unos cuantos meses para cumplir cuatro anos y vivíamos en un ranchito y éramos muy pobres, los recuerdos que tengo de mi papá son muy pocos mas tengo muy presente lo sucedido como si lo estuviera viendo en este momento.
Era en el mes de mayo que mi papá se puso muy grabe mas recuerdo que una mañana me desperté muy desesperada por ver a mi papá y desperté gritándole me levante corrí por toda la casa y no lo encontraba por ninguna parte sentía una necesidad por verlo seguí buscando cuando llegue al baño ya no estaba.
Después mi tía llegó y nos dijo a mis seis hermanos y a mi que se habían llevado a mi papá al doctor y que ella nos cuidaría.
Después recuerdo que llegó mi abuela y le dijo a mi tía, viste a esos niños de negro que van a velar a su padre. Recuerdo que era un día muy triste y hacía mucho aire con remolinos en fin yo no entendía muy bien que significaba cuando me decían que mi papá murió, yo solamente veía a todos llorando y yo no podía llorar por que no entendía lo que pasaba veía la caja de mi papá mas nunca me acercaron a verlo en fin lo sepultaron y nunca mas lo volví a ver, yo preguntaba que cuando vendría mi papá y me decían que nunca lo volvería a ver pero yo no les creía en mi yo sentía que el iba a regresar y pasaron tres meses yo seguía con unas ansias muy grandes por verlo de vuelta asta que un día era de noche y dormíamos en el mismo cuarto mis hermanos, mi mamá, la mama de mi papá se que daba a cuidar a mi mama por que estaba por dar a luz de mi hermano en total que todos estábamos en el mismo cuarto y yo compartía una camita con mi hermano menor el con la cabeza para un fin de la cama y yo de la otra frente a la puerta del cuarto y recuerdo que no podía dormir y solo volteaba a ver por la ventana de la puerta que entraba un poco de luz de la luna cuando de repente vi mucha luz y de repente apareció mi papá yo me sentía feliz de verlo y nunca sentí miedo el bestia una sabana blanca sujetada del hombro y unos calcetines verdes y me pregunto que donde estaba mi mama yo apunte hacia la cama de mi mama donde dormía con mi abuela la madre de mi padre el camino y se dirigió hacia su cama suspiro y toco la cara de mi mama la miro por un instante y me pregunto que donde estaban mis hermanos le señale hacia su cama todos dormían juntos se acerco los contemplo y suspiro muy triste después se dirigió a mi y me dijo ya me boy y nunca voy a volver después desapareció como una luz atravesando la ventana y se fue, yo un poco confundida pero satisfecha de haberlo visto ya me sentía mejor y fue entonces cuando comprendí que nunca lo volvería a ver.
Al siguiente día me desperté muy feliz y le dije a mi mama que mi papá había venido a visitarnos y le conté como paso todo después me pregunto si traía algo puesto y le conteste que traía una sabana blanca envuelta como Dios y unos calcetines verdes fue entonces cuando me creyó por que así fue como lo sepultaron desnudo solo una sabana envuelta y sus calcetines verdes yo nunca había oído como fue sepultado y así mi mama me creyó después hasta me pagaban otros niños para que les contara la aparición y despedida de mi padre.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.actosdeamor.com/despedida.htm
El gato negro
Ni espero ni solicito de crédito por la historia más extraordinaria, y, sin embargo, más familiar, que voy a referir. Tratándose de un caso en el que mis sentidos se niegan a aceptar su propia evidencia, yo debería estar realmente loco si así lo creyera. Sin embargo, no estoy loco, y con toda seguridad, no sueño.
Pero mañana puedo morir y quisiera hoy poder aliviar la carga de mi espíritu. Mi inmediato deseo es mostrar al mundo, de forma clara, sucinta y sin comentarios, una serie de simples acontecimientos domésticos que, por sus consecuencias, me han aterrorizado, torturado y destruido. A pesar de todo, no trataré de esclarecerlos.
A mí casi no me han producido otro sentimiento que el de horror; pero a muchas personas les parecerán menos terribles que barrocos. Tal vez más tarde haya una inteligencia que reduzca mi visión al estado de lugar común. Alguna inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía encontrará, tan sólo en las cirscunstancias que relato con terror, una serie normal de causas y de efectos muy naturales
.La docilidad y humanidad de mi carácter fueron sorprendentes desde mi infancia. Tan notable era la ternura de mi corazón que había hecho de mí el juguete de mis amigos. Sentía una auténtica pasión por los animales y mis padres me permitieron poseer una gran variedad de ellos. Pasaba con ellos casi todo el tiempo, y nunca me consideraba tan feliz como cuando les daba de comer o los acariciaba. Esta particularidad de mi carácter fue creciendo con los años, y cuando fui hombre hice de ella una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que han profesado afecto a un perro fiel y sagaz no necesitan explicación de la naturaleza o intensidad de la gratificación que eso puede producir. En el amor desinteresado de un animal, en el sacrificio de sí mismo, hay algo que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha tenido ocasión de comprobar la amistad mezquina y la frágil fidelidad del Hombre vulgar.
Me casé joven, y tuve la suerte de descubrir en mi mujer una disposición de ánimo que no era distinta a la mía. Habiéndose dado cuenta de mi gusto por estos animales domésticos, no perdió ocasión alguna de proporcionarme algunos muy agradables. Tuvimos pájaros, una carpa rojo-dorada, un magnífico perro, conejos, un mono pequeño y un gato.
Era este último un animal muy grande y bello, completamente negro, y de una sagacidad muy sorprendete. Mi mujer, que era, en el fondo, algo supersticiosa, hablando de su inteligencia aludía con frecuencia a la antigua creencia popular que consideraba a todos los gatos negros como brujas disfrazadas. No quiere esto decir que hablara siempre en serio sobre este particular, y lo consigno sencillamente porque lo recuerdo.
Plutón- llamabase así el gato - era mi amigo predilecto. Sólo yo le daba de comer, y adondequiera que fuese me seguía por la casa. Incluso me costaba trabajo impedirle que me siguiera por la calle.
Nuestra amistad continuó así durante algunos años, en los cuales mi carácter general y mi temperamento ( me sonroja confesarlo ), por causa del demonio de la Intemperancia, sufrió una alteración radical y se hizo cada vez peor. Día a día me hice más taciturno, más irritable, más indiferente a los sentimientos ajenos. Empleé con mi mujer un lenguaje brutal, y con el tiempo la afligí incluso con violencias personales.
Como es natural, mis pobres animales debían de notar el cambio de mi carácer. No solamente no les atendía lo suficiente, sino que les maltrataba. Sin embargo, por lo que se refiere a Plutón, aún despertaba en mí la consideración suficiente para no pegarle. En cambio, no sentía ningún escrúpulo en maltratar a los conejos, al mono e incluso al perro, cuando, por casualidad o afecto, se cruzaban en mi camino.
Pero mi mal iba creciendo, porque ¿ qué mal admite una comparación con el alcohol? Andando el tiempo, el mismo Plutón, que envejecía y , naturalmente, se hacía un poco huraño, comenzó a experimentar los efectos de mi mal carácter.
Una noche, en ocasión de regresar a casa completamente ebrio, de vuelta de una de mis frecuentes guaridas de la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo cogí, pero él, horrorizado por mi violenta actitud, me hizo con los dientes una leve herida en la mano. Se apoderó de mi repentinamente un furor demoníaco. Ya no me conocía. Pareció como si, de pronto, mi alma original hubiese volado de mi cuerpo, y una malevolencia ruin, saturada de ginebra, se filtró en cada una de las fibras de mi ser. Sagué un cortaplumas del bolsillo de mi chaleco, lo abrí, cogí al pobre animal por la garganta y, deliberadamente, le arranqué un ojo de su cuenca... Me cubre el rubor, me abrasa, me estremezco al escribir esta abominable atrocidad.
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Noche de Espanto
Relato de sobreviviente
Por JANET HERNANDEZ,.
Hace un año en esta fecha, cambió mi vida para siempre. Subí junto a mi esposo, Modesto Almanza, al remolcador 13 de Marzo, que zarparía de la bahía de La Habana. Viajábamos alrededor de 70 personas, muchos de ellos eran familiares y amigos.
Cuando estábamos a siete millas de la costa fuimos interceptados por las embarcaciones castristas. De inmediato empezaron a darnos bandazos. Sentimos miedo por los niños a bordo, el más pequeño de cinco meses de nacido. Levantamos los niños y empezamos a gritar que por favor no dispararan. Alguien levantó a una niña y conociendo al que manejaba uno de los remolcadores que nos atacaba le gritó: "¡Chino, Jabao, no hagas eso, aquí hay niños!" Si no baja a su niña de tres años, se la matan con los chorros de agua de las mangueras de presión
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En una acción programada, se nos puso un remolcador por atrás. El más grande, que era verde con una raya roja, un rayo rojo, se nos subió en popa y nos partió a la mitad el barco. Al suceder esto el barco quedó a la deriva porque el patrón, Fidelio Ramel, cayó al agua a consecuencia de la fuerza de las mangueras. Fue entonces que Raúl Muñoz asumió el control de la nave y trató de ayudarnos, de salvarnos porque ya el barco tenía tanta agua que estaba a punto de hundirse.
A pesar de eso, ellos seguían echando agua directamente a las caras de los niños, que ya ni respirar podían. Ya nosotros sabíamos que nos íbamos a hundir. En ese momento Raúl paró el remolcador. Ni eso respetaron. La misión era hundirnos.
Cuando el barco se partió en dos, cayó una caja de madera al agua. Era la nevera que flotaba y muchos tratamos de llegar a ella. Fue entonces que comenzaron a girar las naves a nuestro alrededor, creando un enorme remolino que se tragaba a la gente. Así murió mi cuñada Pilar Almanza Romero. Cuando a mí me fueron a sacar del barco, su niño Yasel Perodin Almanza me tenía el pie agarrado. Cuando me sacaron se me desprendió el tennis y se fue, se lo tragó el remolino y no lo pude agarrar...eso fue terrible.
Después vi a mi cuñado Sergio Perodin salir con el otro niño y sentí alivio porque al menos uno se había salvado. Había una niñita inflada de tanta agua que parecía un sapito. Así nos dejaron hasta el amanecer que nos recogió una lancha Griffin. Fue una noche de espanto. Al subir los insulté, les dije que eran unos asesinos. Dejaron morir a niños y ancianos. Veintitrés niños muertos, asesinados de forma tan despiadada.
Ahí no terminó nuestra odisea. Mi esposo y mi cuñado fueron llevados a Villa Marista donde permanecieron arrestados durante varias semanas. Nunca recuperamos los cadáveres. En una ocasión cuando fui a Villa Marista y pregunté por qué habían mentido en la versión que ofreció la prensa castrista, me insultaron.
Fueron días terribles. Mi sobrino Sergito me preguntaba que por qué no sacaban a su mamá y a su hermanito del fondo del mar. ¡Tantas familias destruidas! ¡Tantos niños asesinados! Los hombres estaban presos, el pueblo estaba enardecido y sobre nosotros había una vigilancia tremenda. A pesar del acoso, di mi testimonio para que se conociera en el exterior. Yo sabía que era la única forma en que llegarían a conocer los hechos reales.
Después que mi testimonio se conoció a través de Radio Martí y La Voz de la Fundación, la Seguridad del Estado amenazó con arrestarme. Pero realmente ya poco podían hacer. Mi testimonio contribuyó a que se conociera la verdad. A que el mundo supiera la magnitud del crimen.
Unos meses más tarde abordamos una balsa. Nuestro destino fue Guantánamo. Al llegar a Estados Unidos mi familia y yo testificamos ante el Congreso norteamericano. Mi cuñado Sergio Perodin testificó ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. Siempre estaremos dispuestos a denunciar la masacre del remolcador 13 de Marzo.
Nueve meses después del hundimiento del remolcador, di a luz a Maydli. Tal vez ella fue la sobreviviente más joven de la matanza. Tal vez ya yo llevaba a mi niña en el vientre aquel 13 de julio. Sin saberlo, mi instinto maternal me hizo luchar para salvarla. Hay días en los que miro su rostro y pienso en los 23 niños que yacen en el fondo del mar. Es en días como esos que no comprendo cómo existen personas que están dispuestas a llegar a acuerdos con una tiranía. ¿Qué garantías tienen de que no volverán a cometer semejante crimen?
A veces pienso que todo fue una pesadilla. Pero los gritos de horror de las madres que perdieron a sus hijos, las manitas de los niños hundiéndose para siempre en el fondo del mar y el llanto que compartimos es real. Tan real que me asusta pensar que los seres humanos puedan ser capaces de tanta crueldad.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.cubanet.org/CNews/y97/jul97/12r13.htm
Una supuesta vida Anterior
UN NIÑO RELATA EPISODIOS DE UNA SUPUESTA VIDA ANTERIOR
" UNA EXPERIENCIA EXTRAÑA CON MI HIJO"
" El 18 de Julio de 1.990 a las 9:15 A.M. nació mi hijo por cesárea. Un niño. A las 11:30 A.M el médico pediatra llegó a mi habitación para entregarme al bebé, me dijo algunas cosas y lo colocó a mi lado derecho. Tan pronto lo miré, sentí una extraña sensación en todo mi cuerpo, lo miré y sorprendida exclamé: "Mi Papá?"; "Qué hace aquí mi Papá?". Sentí que era mi padre el que me miraba y que estaba allí para darme lo que me había quedado debiendo.
Mi padre fue un hombre demasiado severo que impuso su voluntad en la familia (mi mamá y 8 hermanos), machista a morir y que tuvo conmigo un comportamiento poco claro para mí, pues siempre sentí que me evitaba, no le gustaba acariciarme, poco se dirigía a mí.
Cuando fui al colegio y a la Universidad me apoyó económicamente, pero, jamás hubo un diálogo. Jamás tocó a mi primera hija, ni entró a mi casa, ni siquiera me recibía un vaso de agua. Murió cuando Yo tenía 12 semanas de embarazo de Andrés.
Aquella extraña sensación de mi padre frente a mí, pequeño, indefenso y frágil, mirándome con aquellos hermosos ojos azules y dependiendo de mí, era indescriptible. Me sentía feliz, con ganas de llorar y no pude evitar decirle que Yo lo iba a amar y que no necesitaba darme nada, ni pagarme el amor que me había negado, porque siempre lo había comprendido y perdonado.
Al mes de haber nacido vino una hermana para conocer a Andrés. Y que sorpresa la que se llevó!!. Comentó lo siguiente: "Andrés es como mi Papá en persona". Me decía que algo tenía ese niño que la hacía conmover. Esta hermana era la hija preferida de mi Papá a quien él le brindaba desde niña muchas caricias y después de ser adulta (al terminar su carrera), ayuda económica lo que nunca hizo conmigo.
Desde los 2 ó 3 meses el niño comenzó a hacer un sonido con su rinofaringe (la garganta), idéntico al que hacía mi Papá, el cual lo hacía porque tenía una afección de las fosas nasales y los pulmones (Rinitis y Asma Bronquial), esta afección se desencadenó según él desde el día de mi nacimiento.
De día y de noche el niño estuvo haciendo este ruido, sin tener absolutamente ninguna congestión en sus fosas nasales!!. Mi Mamá y el resto de hermanos se sorprendían por este hecho y siempre comentaban: "Hace un ruido igual a como lo hacía su abuelito!!"
Cuando Andrés comenzó a hablar y se le preguntaba: "Cómo te llamas?", siempre decía: "José". "No", le decía Yo, "Tú no te llamas José, Tú eres Andrés". "No, no", siempre respondía, "Yo me llamo es José". Finalmente no le seguía insistiendo, hasta que se le pasó esa idea. Saben como se llamaba mi padre?...José!!
Cuando tenía aproximadamente 15 meses fuimos a visitar a su abuelita (ella vivía en otra ciudad). Nos sentamos en la sala y de pronto el niño vio en la pared una foto del abuelito cuando era adulto (tendría unos 33 años), el niño corrió hacia esa pared y señalando la foto dijo en su lenguaje : "Yo, Andrés...Yo Andrés", todos sus familiares le decían: " Ese es su abuelito, el nono suyo, su nonito". "No, no, Yo Andrés...Yo Andrés".
Nadie de la familia fue capaz de convencer al niño de que ese no era él sino su abuelito. Y durante varios minutos estuvo mirando la foto y señalaba su pecho con el dedo índice y repitiendo: "Yo, Andrés...Yo Andrés...Yo, grande".
De aproximadamente 18 meses, salía de su alcoba con una correa enrollada alrededor de la mano y decía con actitud amenazante: " Le pego con la colea!. Toy blavo!. Le pego con la colea!". Al verlo inmediatamente venía a mi mente y sentía a mi Papá exactamente de la misma manera como nos castigaba de pequeños y utilizando las mismas palabras!!.
Cuando se le preguntaba: "Andrés Tú donde naciste?". Siempre respondía: "En Toledo". No había poder humano en ese entonces que lo convenciera que el había nacido realmente en otra ciudad (Manizales). Ya ustedes se imaginarán donde vivió durante toda su vida mi Papá: Pues en Toledo!!.
Cuando era algo mayor había dos cosas que le fascinaban: Hablar de Toledo y que Yo le contara como me comportaba y que sentía de niña por José mi Papá. Primero lo de Toledo, hablaba muchas, pero, muchísimas cosas de lo que hacía cuando vivía en este pueblo, siempre comenzaba: "Cuando Yo era grande y vivía en Toledo..." y seguía con toda una cantidad de relatos que ahora no recuerdo. Por supuesto mi niño nunca ha vivido en este pueblo!!. Segundo, lo de nuestra relación cuando era niña. Andrés durante las noches prefería antes de que le leyera cuentos, de que le contara como me comportaba y lo que sentía por Papá, aún recuerdo cuando me pedía: "Cuéntame una historia de cuando tú eras chiquita, con el nono Joche". Mientras le contaba él quedaba fascinado y encantado.
Andrés entró a estudiar a muy temprana edad (3 y ½ años), cuando llegó al colegio lo primero que dijo es que quería entrar al equipo de fútbol porque quería ser futbolista, es apasionado por este deporte, es más aún a la edad que tiene dice que cuando grande se va a ir a Italia para estudiar fútbol. Su Papá jamás ha tocado un balón de fútbol y a sus tíos no les gusta este deporte. Sin embargo, su abuelito era un aficionado y practicante y hasta bien entrado en años participaba en equipos de fútbol de rodillones (equipos donde juegan personas mayores), le gustaba exhibir las fotos con sus amigos de este deporte.
Hoy, sabemos que nos amamos entrañablemente. En secreto nos decimos cosas para que la hermanita y el papi no se den cuenta. Tiene 8 y ½ años y hace 8 días me envió un mensaje:
" Mami Yo te amo!! Mami desde que nací te amo con todo mi cuerpo, mi alma y mi corazón.
Cuando te vi, creí que eras para mí un gran rayo de sol"
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.ctv.es/USERS/seip/colomb7.htm
Me llamo Judith
Hola, me llamo Judith. Sé que quizás esta historia no sea muy interesante para algunas personas, pero solamente quiero contarles lo que a mi me sucedió.
Soy una mujer de 25 años, originaria de Jalisco, México. Cuando tenía 17 años empecé a soñar con una joven que siempre me llevaba flores. Era siempre un ramo de flores blancas. El tipo de ramo es como el que envían a los difuntos para su velación. Siempre al verla en el sueño, me daba miedo, pero sabía que algo me quería decir. Después de soñarla casi todos los días, durante un mes, decidí buscar al padre de la parroquia que se encuentra cerca de mi casa para preguntarle que hacer, a lo que él me contestó que quizás era mi ángel que me quería proteger, o algún alma del purgatorio que quería que le cumpliera algún favor que no pudo hacer en vida. Me aclaró que si era lo segundo, le mandara oficiar una misa para que descansara en paz. Y así lo hice. Le mandé oficiar una misa por las dudas.
Sin embargo la seguía soñando. A veces descansaba una semana, pero seguían tres. Y así paso un año. Justo una semana antes de cumplir los 18 años, entré a trabajar como empleada doméstica a la casa de un Abogado. A los pocos meses de trabajar allí, llegó de visita una hermana de la señora que provenía de la Ciudad de México, pues había ido a visitar a una tía porque su hija había muerto hacía poco más de un año. La chica y yo nos hicimos muy buenas amigas y me empezó a contar la historia de Carmen, su prima.
Esta chica tenía 17 años cuando falleció. Se suicidó. La causa no la supieron nunca, solamente un día apareció muerta en su habitación con las venas cortadas. A mi me entristeció mucho su historia, y me dijo que traía una foto de ella ya que era muy bonita y en vida era muy agradable. Pero al ver la foto sentí un escalofrío por todo el cuerpo. Carmen era la chica que yo he soñado desde el día de su muerte, el 2 de abril de 1993. Hasta la fecha no sé qué mensaje quiere darme. Le he pedido que me lo diga en sueños (pues presente creo que no lo resistiría), pero no me lo dice. Desde que la hermana de la señora me contó su historia, la soñé un mes seguido, todas las noches. Después, sólo cuando tengo algún miedo o algo muy importante que hacer.
Ahora sé que ella sólo está aquí para cuidarme y no darme ningún mensaje. Ya no me quiere dar ramos de flores porque sabe que les tengo mucho miedo, porque es la forma en la que ella se presentó a mi. Ahora, cuando la sueño, solamente me da una sonrisa y eso quiere decir que las cosas van a mejorar.
Gracias por dedicarle un poco de su tiempo a esta historia. Atentamente: Judith.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.editorialbitacora.com/bitacora/mas_alla/fantas/fantas.htm
La Despedida de mi padre
Yo tenia tres años me faltaban unos cuantos meses para cumplir cuatro anos y vivíamos en un ranchito y éramos muy pobres, los recuerdos que tengo de mi papá son muy pocos mas tengo muy presente lo sucedido como si lo estuviera viendo en este momento.
Era en el mes de mayo que mi papá se puso muy grabe mas recuerdo que una mañana me desperté muy desesperada por ver a mi papá y desperté gritándole me levante corrí por toda la casa y no lo encontraba por ninguna parte sentía una necesidad por verlo seguí buscando cuando llegue al baño ya no estaba.
Después mi tía llegó y nos dijo a mis seis hermanos y a mi que se habían llevado a mi papá al doctor y que ella nos cuidaría.
Después recuerdo que llegó mi abuela y le dijo a mi tía, viste a esos niños de negro que van a velar a su padre. Recuerdo que era un día muy triste y hacía mucho aire con remolinos en fin yo no entendía muy bien que significaba cuando me decían que mi papá murió, yo solamente veía a todos llorando y yo no podía llorar por que no entendía lo que pasaba veía la caja de mi papá mas nunca me acercaron a verlo en fin lo sepultaron y nunca mas lo volví a ver, yo preguntaba que cuando vendría mi papá y me decían que nunca lo volvería a ver pero yo no les creía en mi yo sentía que el iba a regresar y pasaron tres meses yo seguía con unas ansias muy grandes por verlo de vuelta asta que un día era de noche y dormíamos en el mismo cuarto mis hermanos, mi mamá, la mama de mi papá se que daba a cuidar a mi mama por que estaba por dar a luz de mi hermano en total que todos estábamos en el mismo cuarto y yo compartía una camita con mi hermano menor el con la cabeza para un fin de la cama y yo de la otra frente a la puerta del cuarto y recuerdo que no podía dormir y solo volteaba a ver por la ventana de la puerta que entraba un poco de luz de la luna cuando de repente vi mucha luz y de repente apareció mi papá yo me sentía feliz de verlo y nunca sentí miedo el bestia una sabana blanca sujetada del hombro y unos calcetines verdes y me pregunto que donde estaba mi mama yo apunte hacia la cama de mi mama donde dormía con mi abuela la madre de mi padre el camino y se dirigió hacia su cama suspiro y toco la cara de mi mama la miro por un instante y me pregunto que donde estaban mis hermanos le señale hacia su cama todos dormían juntos se acerco los contemplo y suspiro muy triste después se dirigió a mi y me dijo ya me boy y nunca voy a volver después desapareció como una luz atravesando la ventana y se fue, yo un poco confundida pero satisfecha de haberlo visto ya me sentía mejor y fue entonces cuando comprendí que nunca lo volvería a ver.
Al siguiente día me desperté muy feliz y le dije a mi mama que mi papá había venido a visitarnos y le conté como paso todo después me pregunto si traía algo puesto y le conteste que traía una sabana blanca envuelta como Dios y unos calcetines verdes fue entonces cuando me creyó por que así fue como lo sepultaron desnudo solo una sabana envuelta y sus calcetines verdes yo nunca había oído como fue sepultado y así mi mama me creyó después hasta me pagaban otros niños para que les contara la aparición y despedida de mi padre.
TEXTO EXTRAIDO DE:
http://www.actosdeamor.com/despedida.htm
El gato negro
Ni espero ni solicito de crédito por la historia más extraordinaria, y, sin embargo, más familiar, que voy a referir. Tratándose de un caso en el que mis sentidos se niegan a aceptar su propia evidencia, yo debería estar realmente loco si así lo creyera. Sin embargo, no estoy loco, y con toda seguridad, no sueño.
Pero mañana puedo morir y quisiera hoy poder aliviar la carga de mi espíritu. Mi inmediato deseo es mostrar al mundo, de forma clara, sucinta y sin comentarios, una serie de simples acontecimientos domésticos que, por sus consecuencias, me han aterrorizado, torturado y destruido. A pesar de todo, no trataré de esclarecerlos.
A mí casi no me han producido otro sentimiento que el de horror; pero a muchas personas les parecerán menos terribles que barrocos. Tal vez más tarde haya una inteligencia que reduzca mi visión al estado de lugar común. Alguna inteligencia más tranquila, más lógica y mucho menos excitable que la mía encontrará, tan sólo en las cirscunstancias que relato con terror, una serie normal de causas y de efectos muy naturales
.La docilidad y humanidad de mi carácter fueron sorprendentes desde mi infancia. Tan notable era la ternura de mi corazón que había hecho de mí el juguete de mis amigos. Sentía una auténtica pasión por los animales y mis padres me permitieron poseer una gran variedad de ellos. Pasaba con ellos casi todo el tiempo, y nunca me consideraba tan feliz como cuando les daba de comer o los acariciaba. Esta particularidad de mi carácter fue creciendo con los años, y cuando fui hombre hice de ella una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que han profesado afecto a un perro fiel y sagaz no necesitan explicación de la naturaleza o intensidad de la gratificación que eso puede producir. En el amor desinteresado de un animal, en el sacrificio de sí mismo, hay algo que llega directamente al corazón del que con frecuencia ha tenido ocasión de comprobar la amistad mezquina y la frágil fidelidad del Hombre vulgar.
Me casé joven, y tuve la suerte de descubrir en mi mujer una disposición de ánimo que no era distinta a la mía. Habiéndose dado cuenta de mi gusto por estos animales domésticos, no perdió ocasión alguna de proporcionarme algunos muy agradables. Tuvimos pájaros, una carpa rojo-dorada, un magnífico perro, conejos, un mono pequeño y un gato.
Era este último un animal muy grande y bello, completamente negro, y de una sagacidad muy sorprendete. Mi mujer, que era, en el fondo, algo supersticiosa, hablando de su inteligencia aludía con frecuencia a la antigua creencia popular que consideraba a todos los gatos negros como brujas disfrazadas. No quiere esto decir que hablara siempre en serio sobre este particular, y lo consigno sencillamente porque lo recuerdo.
Plutón- llamabase así el gato - era mi amigo predilecto. Sólo yo le daba de comer, y adondequiera que fuese me seguía por la casa. Incluso me costaba trabajo impedirle que me siguiera por la calle.
Nuestra amistad continuó así durante algunos años, en los cuales mi carácter general y mi temperamento ( me sonroja confesarlo ), por causa del demonio de la Intemperancia, sufrió una alteración radical y se hizo cada vez peor. Día a día me hice más taciturno, más irritable, más indiferente a los sentimientos ajenos. Empleé con mi mujer un lenguaje brutal, y con el tiempo la afligí incluso con violencias personales.
Como es natural, mis pobres animales debían de notar el cambio de mi carácer. No solamente no les atendía lo suficiente, sino que les maltrataba. Sin embargo, por lo que se refiere a Plutón, aún despertaba en mí la consideración suficiente para no pegarle. En cambio, no sentía ningún escrúpulo en maltratar a los conejos, al mono e incluso al perro, cuando, por casualidad o afecto, se cruzaban en mi camino.
Pero mi mal iba creciendo, porque ¿ qué mal admite una comparación con el alcohol? Andando el tiempo, el mismo Plutón, que envejecía y , naturalmente, se hacía un poco huraño, comenzó a experimentar los efectos de mi mal carácter.
Una noche, en ocasión de regresar a casa completamente ebrio, de vuelta de una de mis frecuentes guaridas de la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo cogí, pero él, horrorizado por mi violenta actitud, me hizo con los dientes una leve herida en la mano. Se apoderó de mi repentinamente un furor demoníaco. Ya no me conocía. Pareció como si, de pronto, mi alma original hubiese volado de mi cuerpo, y una malevolencia ruin, saturada de ginebra, se filtró en cada una de las fibras de mi ser. Sagué un cortaplumas del bolsillo de mi chaleco, lo abrí, cogí al pobre animal por la garganta y, deliberadamente, le arranqué un ojo de su cuenca... Me cubre el rubor, me abrasa, me estremezco al escribir esta abominable atrocidad.
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