José Gervasio Artigas
Montevideo, 19 de junio de 1764 - Paraguay, 23 de
septiembre de 1850) militar, estadista y máximo prócer uruguayo. Recibió los títulos de Jefe de los Orientales y de Protector de los Pueblos Libres. Fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata, por lo que es honrado también en la Argentina por su contribución a la independencia y federalización del país.
Tuvo una actuación destacada en las luchas independentistas y en el predominio de las ideas republicanas y democráticas sobre las monárquicas. Luchó sucesivamente contra el Imperio Español, los unitarios instalados en la ciudad de Buenos Aires y Montevideo y el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. Condujo a los actuales territorios de Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones hacia la independencia de España.
De manera directa, sus luchas se orientaron a la conformación de las Provincias Unidas del Río de la Plata organizadas estrictamente sobre los principios del federalismo y la república, defendiendo la integración de lo que hoy es Uruguay como Provincia Oriental, en referencia al hecho de que el territorio se ubica en la banda oriental del Río Uruguay. Esta es la razón por la cual los uruguayos se denominan a sí mismos, habitualmente, con el gentilicio de «orientales».
Su férrea defensa de la autonomía federal de las provincias contribuyó de manera indirecta a la constitución de la República Oriental del Uruguay como estado independiente en 1828, cuando él se encontraba ya en su largo exilio en Paraguay, país donde murió.
1810: estalla el proceso de la Independencia Hispanoamericana
En 1808 Napoleón aprovechó las disputas por el trono entre el rey español Carlos IV y su hijo, el futuro Fernando VII, para intervenir en el Imperio Español e imponer las llamadas «abdicaciones de Bayona», por las cuales ambos renunciaron sucesivamente al trono de España en favor de José Bonaparte, luego de lo cual Fernando quedó cautivo. Pero la intervención francesa desencadenó un levantamiento popular conocido como Guerra de la Independencia Española (1808-1814) que trajo incertidumbre sobre cuál era la autoridad efectiva que gobernaba España.
Ante la ausencia de una autoridad cierta en España y el cautiverio de Fernando VII, los pueblos hispanoamericanos, bajo la dirección de los criollos, comenzaron una serie de insurrecciones desconociendo a las autoridades coloniales. La primera insurrección se produjo el 25 de mayo de 1809 en la ciudad de Chuquisaca, en el Virreinato del Río de la Plata, a la que le siguieron levantamientos en todo el continente para formar juntas de autogobierno, dando origen a la Guerra de Independencia Hispanoamericana.
El 25 de mayo de 1810 el pueblo de Buenos Aires depuso al virrey Cisneros, cabeza del Virreinato del Río de la Plata, y eligió una junta para reemplazarlo dando inicio a la Revolución de Mayo.
Inmediatamente, el poder español instaló su sede en Montevideo, importante puerto competidor del de Buenos Aires, y reclamó a la Consejo de Regencia español el envío de un nuevo virrey, tropas y armas para reprimir el levantamiento.
Ese mismo año, Artigas, quien por entonces permanecía en las tropas virreinales, fue enviado a Entre Ríos como comandante de un contingente militar colonial en un intento de recuperar para España los cinco pueblos entrerrianos, pero resultó derrotado por los caudillos locales.
En enero de 1811 llegó a Monteviedo el nuevo virrey, Francisco Javier de Elío. Ante el desconocimiento de su autoridad por la junta de Buenos Aires, declaró la guerra el 13 de enero.
El ala radicalizada de la revolución de Buenos Aires había puesto sus ojos en Artigas. Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta, escribía ya en agosto de 1810, en su Plan Revolucionario de Operaciones, lo siguiente:
Sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campana, como por sus talentos, opiniones, concepto y respeto; como son los del Capitán de Dragones don José Rondeau y los del Capitán de Blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono y concediéndoles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza.
El capitán Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues en Colonia y se trasladó a Buenos Aires para ofrecer sus servicios militares al gobierno revolucionario, que le dio el grado de teniente coronel, 150 hombres y 200 pesos para iniciar el levantamiento de la Banda Oriental contra el poder español. Los pueblos de la América española luchaban por su libertad y Artigas quería defender esas ideas en la Banda Oriental. A principios de abril regresó a su patria con unos 180 hombres; el 11 de abril emitió la Proclama de Mercedes, asumió el mando de la revolución en la Banda Oriental y el 18 de mayo derrotó a los españoles en la Batalla de Las Piedras. Luego inició el sitio de Montevideo y fue aclamado como Primer Jefe de los Orientales.
En 1812 logró convocar al Congreso Nacional en Maroñas, allí proclamó la Provincia Oriental con gobierno federal como modelo a seguir por las demás Provincias Unidas del Río de la Plata.
El éxodo oriental
Como consecuencia del armisticio firmado con el virrey Elío por la Junta de Buenos Aires, las tropas enviadas a la Banda Oriental deben abandonar dicho territorio, levantando el sitio de Montevideo, siendo Artigas nombrado "Teniente Gobernador Justicia Mayor y Capitán del Departamento de Yapeyú" entonces en las Misiones. Artigas, disgustado por el armisticio y ante la evacuación de las tropas, cumple con su nuevo cargo trasladándose al territorio misionero, por lo que decide pasar con sus seguidores a la orilla occidental del río Uruguay, hecho conocido como el éxodo oriental. Cruza el río Uruguay con mil carretas y unas 16.000 personas con sus ganados y pertenencias, en la primera semana de enero de 1812, instalando su campamento cerca del arroyo Ayuí Grande, pocos kilómetros al norte de la actual ciudad entrerriana de Concordia, entonces perteneciente a la provincia de Misiones
Origen del federalismo: las instrucciones para la Asamblea del Año XIII
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea Nacional General Constituyente en Buenos Aires (Asamblea del Año XIII). Artigas les dio instrucciones a sus diputados, las que fueron dictadas el 13 de abril de 1813 y reclamaban básicamente lo siguiente: declaración de la Independencia, libertad civil y religiosa, organización política federativa, estados autónomos y que Buenos Aires no fuese la sede del gobierno central.
Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.
La Liga Federal
En 1814 organizó la Liga de los Pueblos Libres, de la que fue declarado Protector. Al año siguiente liberó Montevideo del control de los "unitarios" aliados de los de Buenos Aires.
En mayo de 1815 instaló su campamento en Purificación del Hervidero, sobre el río Uruguay, pocos kilómetros al sur de la desembocadura del río Daymán, cerca de la actual ciudad de Salto, que habría de transformarse en la capital de hecho de la Liga Federal. El comerciante escocés John Parish Robertson, que lo visitara en aquel entonces, describe así el sitio:
Tenía alrededor de 1.500 seguidores andrajosos en su campamento que actuaban en la doble capacidad de infantes y jinetes. Eran indios principalmente sacados de los decaídos establecimientos jesuíticos, admirables jinetes y endurecidos en toda clase de privaciones y fatigas. Las lomas y fértiles llanuras de la Banda Oriental y Entre Ríos suministraban abundante pasto para sus caballos, y numerosos ganados para alimentarse. Poco más necesitaban. Chaquetilla y un poncho ceñido en la cintura a modo de “kilt” escocés, mientras otro colgaba de sus hombros, completaban con el gorro de fajina y un par de botas de potro, grandes espuelas, sable, trabuco y cuchillo, el atavío artigueño. Su campamento lo formaban filas de toldos de cuero y ranchos de barro; y éstos, con una media docena de casuchas de mejor aspecto, constituían lo que se llamaba Villa de la Purificación.
El 29 de junio de 1815 se reúne en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el Congreso de los Pueblos Libres llamado Congreso de Oriente. Fue convocado por Artigas para "tratar la organización política de los Pueblos Libres, el comercio interprovincial y con el extranjero; el papel de las comunidades indígenas en la economía de la confederación, la política agraria y la posibilidad de extender la Confederación al resto del ex-Virreinato". En este congreso, las provincias de la Banda Oriental, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe se declaran independientes "de todo poder extranjero" al tiempo que se invita a las demás Provincias Unidas del Río de la Plata a sumarse dentro de un sistema federal ya que la declaración de independencia no era una declaración separatista del Río de la Plata, por eso fue enviada una delegación a Buenos Aires con la premisa de mantener la unidad en base a los principios de: "La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no solo de España sino de todo poder extranjero (...)". Los cuatro delegados fueron detenidos en Buenos Aires.
Es allí donde Artigas ratifica el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano añadiéndole un festón diagonal punzó, siendo el rojo punzó desde entonces el signo del federalismo en Argentina, fue llamada el Pabellón de la Libertad por Artigas.
Este congreso sancionó el 10 de septiembre de 1815 un "Reglamento para el fomento de la campaña", que fue la primera reforma agraria de América Latina, ya que expropiaba las tierras y las repartía entre los que la trabajaban "con la prevención que los más infelices sean los más privilegiados".
La invasión luso-brasileña y la guerra contra los unitarios
El 9 de Julio de 1816 se declara en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por el resto de provincias que no pertenecían a la Liga de los Pueblos Libres. El constante crecimiento de influencia y prestigio de la Liga Federal atemorizó tanto a los unitarios de Buenos Aires y Montevideo (por su federalismo) como al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve (por su republicanismo) y en agosto de 1816 numerosas tropas luso-brasileñas invadieron la Provincia Oriental (con complicidad tácita de los unitarios que se habían fortalecido en la ciudad de Buenos Aires). Con la intención de destruir al caudillo y su revolución las tropas luso-brasileñas atacaron por tierra y mar. En tal desigual enfrentamiento es acompañado por sus lugartenientes: Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués, Andrés Latorre, Manuel Oribe, el misionero Andrés Guazurary (apellido frecuentemente escrito, de modo arcaico: Guaçurary), apodado "El Indio Andresito", (en cuanto a Rivera, éste último se pasa al ejército brasileño de ocupación).
Las fuerzas luso-brasileñas al mando de Carlos Federico Lecor debido a su superioridad numérica y material vencieron a Artigas y sus lugartenientes, principalmente en la batalla de Tacuarembó y ocuparon Montevideo el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continuó por tres largos años en el medio rural.
Indignado por la pasividad de los unitarios instalados en Buenos Aires, Artigas les declaró la guerra al tiempo que enfrentó a los luso-braileños con ejércitos que se vieron diezmados por sucesivas derrotas.
Sus subordinados integrantes de la Liga Federal, Francisco Ramírez, gobernador de Entre Ríos, y Estanislao López, gobernador de Santa Fe, consiguieron llevar a cabo una lucha victoriosa contra los unitarios (por ejemplo en la batalla de Cepeda). Pero la esperanza duró poco porque ambos caudillos, al saber del casi aniquilamiento de las tropas federales al este del río Uruguay por parte de los lusobrasileños entraron en acuerdos con Sarratea -preeminente unitario- firmando el Tratado del Pilar, aunque tal tratado consideraba a Artigas, el héroe oriental se consideró afrentado al no haber sido consultado por los suscriptores del tratado.
1820-1850: exilio y muerte en Paraguay
No pudo realizar sus proyectos. Los portugueses y brasileños atacaron de nuevo la Banda Oriental y ocuparon Montevideo en 1817. Siguió la lucha en el campo. A fines de 1819 el dirigente misionero Andrés Guazurary, el más fiel de sus seguidores, fue asesinado por los lusobrasileños. Artigas entendió que difícilmente podría triunfar sobre enemigos tan fuertes como los portugueses, brasileños y “unitarios”. En estas condiciones, con el deseo de detener el derramamiento de sangre, decide disolver sus tropas y refugiarse en Paraguay. El 5 de septiembre de 1820 dejó su patria y su familia.
Uruguay se independizó en 1828. Artigas murió el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años.
Ideario artiguista
Las raíces de su ideario tienen dos fuentes principales. Artigas lee en su adolescencia libros que provienen de Europa y de Estados Unidos: "Sentido Común" de Thomas Paine, "El Contrato Social" de Rousseau, entre otros de autores de la Ilustración. Es educado en una escuela católica de Franciscanos, de la que fue expulsado y se retira a las estancias de su padre, principalmente a la que se ubicaba en las actuales tierras que lindan la Villa de Casupá "Tierra de los Artigas". En la primera etapa de su vida no es influido por sus ideas revolucionarias. Su educación no es muy cuidada, lo que lo lleva a vincularse con la campaña y adquirir una experiencia fundamental para la revolución que ideará. En la opinión del investigador Carlos Maggi, lo que marca a Artigas en su adolescencia es la relación que tiene con los indios, negros, gauchos, etc. Se mezclan sus raíces, su avidez, lo que lee, el contacto con la alta sociedad montevideana y el contacto con la parte marginada de la sociedad.
El ideario artiguista se compone de ideas políticas, las que se expresan en las Instrucciones del año XIII y la conformación de la Liga Federal, y de ideas socioeconómicas que se expresan en tres documentos: Reglamento de Tierras, Reglamento provisorio de 1815 de la campaña y seguridad de sus hacendados y Reglamento Arancelario.
Homenajes
En honor a Artigas, Uruguay ha adoptado la que fuera bandera de la Liga Federal como uno de sus símbolos patrios, bajo la denominación de Bandera de Artigas. La misma bandera es hoy oficial en la vecina provincia argentina de Entre Ríos y la provincia argentina de Misiones tiene así mismo su bandera inspirada en la de Artigas. En gran parte de las principales ciudades argentinas existen monumentos a José Gervasio Artigas, o calles e incluso barrios (como ocurre en las ciudades de Córdoba y Concordia) que le homenajean llevando sus nombres y apellido. También se le ha dedicado un himno denominado Himno a Artigas.
El 17 de noviembre de 1856 se le dio sepultura en el Panteón Nacional con la solemnidad correspondiente a los servicios prestados a su país, luego de realizarse las exequias fúnebres en la Iglesia Matriz.
En su lápida se leía la siguiente inscripción: "ARTIGAS: FUNDADOR DE LA NACIONALIDAD ORIENTAL".
Por Ley 14.276 de fecha 27 de septiembre de 1974, se dispuso la creación de un mausoleo para el depósito de los restos del General Artigas; el mismo se encuentra en la Plaza Independencia, en el centro de la ciudad de Montevideo. Sus restos fueron retirados del Panteón Nacional del Cementerio Central en 1972 y estuvieron bajo la guardia del Ejército siendo custodiados por los Blandengues, mientras se terminaba la construcción del mausoleo. Fueron trasladados allí el 19 de junio de 1977.
Estatua de José Artigas en Santiago de Chile
Estatua de José Artigas en Washington DC
Placa conmemorativa a José Artigas en Israel
www.wikipedia.org
Montevideo, 19 de junio de 1764 - Paraguay, 23 de
septiembre de 1850) militar, estadista y máximo prócer uruguayo. Recibió los títulos de Jefe de los Orientales y de Protector de los Pueblos Libres. Fue uno de los más importantes estadistas de la Revolución del Río de la Plata, por lo que es honrado también en la Argentina por su contribución a la independencia y federalización del país.
Tuvo una actuación destacada en las luchas independentistas y en el predominio de las ideas republicanas y democráticas sobre las monárquicas. Luchó sucesivamente contra el Imperio Español, los unitarios instalados en la ciudad de Buenos Aires y Montevideo y el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. Condujo a los actuales territorios de Uruguay, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones hacia la independencia de España.
De manera directa, sus luchas se orientaron a la conformación de las Provincias Unidas del Río de la Plata organizadas estrictamente sobre los principios del federalismo y la república, defendiendo la integración de lo que hoy es Uruguay como Provincia Oriental, en referencia al hecho de que el territorio se ubica en la banda oriental del Río Uruguay. Esta es la razón por la cual los uruguayos se denominan a sí mismos, habitualmente, con el gentilicio de «orientales».
Su férrea defensa de la autonomía federal de las provincias contribuyó de manera indirecta a la constitución de la República Oriental del Uruguay como estado independiente en 1828, cuando él se encontraba ya en su largo exilio en Paraguay, país donde murió.
1810: estalla el proceso de la Independencia Hispanoamericana
En 1808 Napoleón aprovechó las disputas por el trono entre el rey español Carlos IV y su hijo, el futuro Fernando VII, para intervenir en el Imperio Español e imponer las llamadas «abdicaciones de Bayona», por las cuales ambos renunciaron sucesivamente al trono de España en favor de José Bonaparte, luego de lo cual Fernando quedó cautivo. Pero la intervención francesa desencadenó un levantamiento popular conocido como Guerra de la Independencia Española (1808-1814) que trajo incertidumbre sobre cuál era la autoridad efectiva que gobernaba España.
Ante la ausencia de una autoridad cierta en España y el cautiverio de Fernando VII, los pueblos hispanoamericanos, bajo la dirección de los criollos, comenzaron una serie de insurrecciones desconociendo a las autoridades coloniales. La primera insurrección se produjo el 25 de mayo de 1809 en la ciudad de Chuquisaca, en el Virreinato del Río de la Plata, a la que le siguieron levantamientos en todo el continente para formar juntas de autogobierno, dando origen a la Guerra de Independencia Hispanoamericana.
El 25 de mayo de 1810 el pueblo de Buenos Aires depuso al virrey Cisneros, cabeza del Virreinato del Río de la Plata, y eligió una junta para reemplazarlo dando inicio a la Revolución de Mayo.
Inmediatamente, el poder español instaló su sede en Montevideo, importante puerto competidor del de Buenos Aires, y reclamó a la Consejo de Regencia español el envío de un nuevo virrey, tropas y armas para reprimir el levantamiento.
Ese mismo año, Artigas, quien por entonces permanecía en las tropas virreinales, fue enviado a Entre Ríos como comandante de un contingente militar colonial en un intento de recuperar para España los cinco pueblos entrerrianos, pero resultó derrotado por los caudillos locales.
En enero de 1811 llegó a Monteviedo el nuevo virrey, Francisco Javier de Elío. Ante el desconocimiento de su autoridad por la junta de Buenos Aires, declaró la guerra el 13 de enero.
El ala radicalizada de la revolución de Buenos Aires había puesto sus ojos en Artigas. Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta, escribía ya en agosto de 1810, en su Plan Revolucionario de Operaciones, lo siguiente:
Sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campana, como por sus talentos, opiniones, concepto y respeto; como son los del Capitán de Dragones don José Rondeau y los del Capitán de Blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono y concediéndoles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza.
El capitán Artigas desertó del Cuerpo de Blandengues en Colonia y se trasladó a Buenos Aires para ofrecer sus servicios militares al gobierno revolucionario, que le dio el grado de teniente coronel, 150 hombres y 200 pesos para iniciar el levantamiento de la Banda Oriental contra el poder español. Los pueblos de la América española luchaban por su libertad y Artigas quería defender esas ideas en la Banda Oriental. A principios de abril regresó a su patria con unos 180 hombres; el 11 de abril emitió la Proclama de Mercedes, asumió el mando de la revolución en la Banda Oriental y el 18 de mayo derrotó a los españoles en la Batalla de Las Piedras. Luego inició el sitio de Montevideo y fue aclamado como Primer Jefe de los Orientales.
En 1812 logró convocar al Congreso Nacional en Maroñas, allí proclamó la Provincia Oriental con gobierno federal como modelo a seguir por las demás Provincias Unidas del Río de la Plata.
El éxodo oriental
Como consecuencia del armisticio firmado con el virrey Elío por la Junta de Buenos Aires, las tropas enviadas a la Banda Oriental deben abandonar dicho territorio, levantando el sitio de Montevideo, siendo Artigas nombrado "Teniente Gobernador Justicia Mayor y Capitán del Departamento de Yapeyú" entonces en las Misiones. Artigas, disgustado por el armisticio y ante la evacuación de las tropas, cumple con su nuevo cargo trasladándose al territorio misionero, por lo que decide pasar con sus seguidores a la orilla occidental del río Uruguay, hecho conocido como el éxodo oriental. Cruza el río Uruguay con mil carretas y unas 16.000 personas con sus ganados y pertenencias, en la primera semana de enero de 1812, instalando su campamento cerca del arroyo Ayuí Grande, pocos kilómetros al norte de la actual ciudad entrerriana de Concordia, entonces perteneciente a la provincia de Misiones
Origen del federalismo: las instrucciones para la Asamblea del Año XIII
En el campamento de Artigas fueron electos los diputados orientales que debían concurrir a la Asamblea Nacional General Constituyente en Buenos Aires (Asamblea del Año XIII). Artigas les dio instrucciones a sus diputados, las que fueron dictadas el 13 de abril de 1813 y reclamaban básicamente lo siguiente: declaración de la Independencia, libertad civil y religiosa, organización política federativa, estados autónomos y que Buenos Aires no fuese la sede del gobierno central.
Los diplomas de los diputados orientales fueron rechazados por la Asamblea, usando como argumento legal la nulidad de su elección porque se realizó en un campamento militar y además porque Artigas les había impartido instrucciones a pesar de que la Asamblea se había declarado soberana.
La Liga Federal
En 1814 organizó la Liga de los Pueblos Libres, de la que fue declarado Protector. Al año siguiente liberó Montevideo del control de los "unitarios" aliados de los de Buenos Aires.
En mayo de 1815 instaló su campamento en Purificación del Hervidero, sobre el río Uruguay, pocos kilómetros al sur de la desembocadura del río Daymán, cerca de la actual ciudad de Salto, que habría de transformarse en la capital de hecho de la Liga Federal. El comerciante escocés John Parish Robertson, que lo visitara en aquel entonces, describe así el sitio:
Tenía alrededor de 1.500 seguidores andrajosos en su campamento que actuaban en la doble capacidad de infantes y jinetes. Eran indios principalmente sacados de los decaídos establecimientos jesuíticos, admirables jinetes y endurecidos en toda clase de privaciones y fatigas. Las lomas y fértiles llanuras de la Banda Oriental y Entre Ríos suministraban abundante pasto para sus caballos, y numerosos ganados para alimentarse. Poco más necesitaban. Chaquetilla y un poncho ceñido en la cintura a modo de “kilt” escocés, mientras otro colgaba de sus hombros, completaban con el gorro de fajina y un par de botas de potro, grandes espuelas, sable, trabuco y cuchillo, el atavío artigueño. Su campamento lo formaban filas de toldos de cuero y ranchos de barro; y éstos, con una media docena de casuchas de mejor aspecto, constituían lo que se llamaba Villa de la Purificación.
El 29 de junio de 1815 se reúne en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el Congreso de los Pueblos Libres llamado Congreso de Oriente. Fue convocado por Artigas para "tratar la organización política de los Pueblos Libres, el comercio interprovincial y con el extranjero; el papel de las comunidades indígenas en la economía de la confederación, la política agraria y la posibilidad de extender la Confederación al resto del ex-Virreinato". En este congreso, las provincias de la Banda Oriental, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe se declaran independientes "de todo poder extranjero" al tiempo que se invita a las demás Provincias Unidas del Río de la Plata a sumarse dentro de un sistema federal ya que la declaración de independencia no era una declaración separatista del Río de la Plata, por eso fue enviada una delegación a Buenos Aires con la premisa de mantener la unidad en base a los principios de: "La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentada, como objeto único de nuestra revolución; la unidad federal de todos los pueblos e independencia no solo de España sino de todo poder extranjero (...)". Los cuatro delegados fueron detenidos en Buenos Aires.
Es allí donde Artigas ratifica el uso de la bandera creada por Manuel Belgrano añadiéndole un festón diagonal punzó, siendo el rojo punzó desde entonces el signo del federalismo en Argentina, fue llamada el Pabellón de la Libertad por Artigas.
Este congreso sancionó el 10 de septiembre de 1815 un "Reglamento para el fomento de la campaña", que fue la primera reforma agraria de América Latina, ya que expropiaba las tierras y las repartía entre los que la trabajaban "con la prevención que los más infelices sean los más privilegiados".
La invasión luso-brasileña y la guerra contra los unitarios
El 9 de Julio de 1816 se declara en el Congreso de Tucumán la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, por el resto de provincias que no pertenecían a la Liga de los Pueblos Libres. El constante crecimiento de influencia y prestigio de la Liga Federal atemorizó tanto a los unitarios de Buenos Aires y Montevideo (por su federalismo) como al Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve (por su republicanismo) y en agosto de 1816 numerosas tropas luso-brasileñas invadieron la Provincia Oriental (con complicidad tácita de los unitarios que se habían fortalecido en la ciudad de Buenos Aires). Con la intención de destruir al caudillo y su revolución las tropas luso-brasileñas atacaron por tierra y mar. En tal desigual enfrentamiento es acompañado por sus lugartenientes: Juan Antonio Lavalleja, Fernando Otorgués, Andrés Latorre, Manuel Oribe, el misionero Andrés Guazurary (apellido frecuentemente escrito, de modo arcaico: Guaçurary), apodado "El Indio Andresito", (en cuanto a Rivera, éste último se pasa al ejército brasileño de ocupación).
Las fuerzas luso-brasileñas al mando de Carlos Federico Lecor debido a su superioridad numérica y material vencieron a Artigas y sus lugartenientes, principalmente en la batalla de Tacuarembó y ocuparon Montevideo el 20 de enero de 1817, aunque la lucha continuó por tres largos años en el medio rural.
Indignado por la pasividad de los unitarios instalados en Buenos Aires, Artigas les declaró la guerra al tiempo que enfrentó a los luso-braileños con ejércitos que se vieron diezmados por sucesivas derrotas.
Sus subordinados integrantes de la Liga Federal, Francisco Ramírez, gobernador de Entre Ríos, y Estanislao López, gobernador de Santa Fe, consiguieron llevar a cabo una lucha victoriosa contra los unitarios (por ejemplo en la batalla de Cepeda). Pero la esperanza duró poco porque ambos caudillos, al saber del casi aniquilamiento de las tropas federales al este del río Uruguay por parte de los lusobrasileños entraron en acuerdos con Sarratea -preeminente unitario- firmando el Tratado del Pilar, aunque tal tratado consideraba a Artigas, el héroe oriental se consideró afrentado al no haber sido consultado por los suscriptores del tratado.
1820-1850: exilio y muerte en Paraguay
No pudo realizar sus proyectos. Los portugueses y brasileños atacaron de nuevo la Banda Oriental y ocuparon Montevideo en 1817. Siguió la lucha en el campo. A fines de 1819 el dirigente misionero Andrés Guazurary, el más fiel de sus seguidores, fue asesinado por los lusobrasileños. Artigas entendió que difícilmente podría triunfar sobre enemigos tan fuertes como los portugueses, brasileños y “unitarios”. En estas condiciones, con el deseo de detener el derramamiento de sangre, decide disolver sus tropas y refugiarse en Paraguay. El 5 de septiembre de 1820 dejó su patria y su familia.
Uruguay se independizó en 1828. Artigas murió el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años.
Ideario artiguista
Las raíces de su ideario tienen dos fuentes principales. Artigas lee en su adolescencia libros que provienen de Europa y de Estados Unidos: "Sentido Común" de Thomas Paine, "El Contrato Social" de Rousseau, entre otros de autores de la Ilustración. Es educado en una escuela católica de Franciscanos, de la que fue expulsado y se retira a las estancias de su padre, principalmente a la que se ubicaba en las actuales tierras que lindan la Villa de Casupá "Tierra de los Artigas". En la primera etapa de su vida no es influido por sus ideas revolucionarias. Su educación no es muy cuidada, lo que lo lleva a vincularse con la campaña y adquirir una experiencia fundamental para la revolución que ideará. En la opinión del investigador Carlos Maggi, lo que marca a Artigas en su adolescencia es la relación que tiene con los indios, negros, gauchos, etc. Se mezclan sus raíces, su avidez, lo que lee, el contacto con la alta sociedad montevideana y el contacto con la parte marginada de la sociedad.
El ideario artiguista se compone de ideas políticas, las que se expresan en las Instrucciones del año XIII y la conformación de la Liga Federal, y de ideas socioeconómicas que se expresan en tres documentos: Reglamento de Tierras, Reglamento provisorio de 1815 de la campaña y seguridad de sus hacendados y Reglamento Arancelario.
Homenajes
En honor a Artigas, Uruguay ha adoptado la que fuera bandera de la Liga Federal como uno de sus símbolos patrios, bajo la denominación de Bandera de Artigas. La misma bandera es hoy oficial en la vecina provincia argentina de Entre Ríos y la provincia argentina de Misiones tiene así mismo su bandera inspirada en la de Artigas. En gran parte de las principales ciudades argentinas existen monumentos a José Gervasio Artigas, o calles e incluso barrios (como ocurre en las ciudades de Córdoba y Concordia) que le homenajean llevando sus nombres y apellido. También se le ha dedicado un himno denominado Himno a Artigas.
El 17 de noviembre de 1856 se le dio sepultura en el Panteón Nacional con la solemnidad correspondiente a los servicios prestados a su país, luego de realizarse las exequias fúnebres en la Iglesia Matriz.
En su lápida se leía la siguiente inscripción: "ARTIGAS: FUNDADOR DE LA NACIONALIDAD ORIENTAL".
Por Ley 14.276 de fecha 27 de septiembre de 1974, se dispuso la creación de un mausoleo para el depósito de los restos del General Artigas; el mismo se encuentra en la Plaza Independencia, en el centro de la ciudad de Montevideo. Sus restos fueron retirados del Panteón Nacional del Cementerio Central en 1972 y estuvieron bajo la guardia del Ejército siendo custodiados por los Blandengues, mientras se terminaba la construcción del mausoleo. Fueron trasladados allí el 19 de junio de 1977.
Estatua de José Artigas en Santiago de Chile
Estatua de José Artigas en Washington DC
Placa conmemorativa a José Artigas en Israel
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