El cartel de Cali habría puesto dinero para que la Selección argentina pasara a la final del Mundial de fútbol de 1978
El cartel de Cali sobornó a la selección peruana de fútbol para ayudar a la de Argentina a conquistar el Mundial de 1978 y ofreció 3 millones de dólares al ex futbolista Diego Maradona para jugar en el América de Colombia, según reveló Fernando Rodríguez Mondragón, hijo de uno de los capos del narcotráfico.
Rodríguez Mondragón dijo también a radio Caracol que el desarticulado cártel de Cali aportó 300 mil dólares para pagar parte del contrato del entrenador Carlos Bilardo, quien dirigió a finales de la década de 1970 al club Deportivo Cali y, a comienzos de la del 80, a la selección colombiana que buscaba un cupo al Mundial de España'82.
A Maradona, que a finales de la década de los 70 ya se asomaba como figura, los narcotraficantes colombianos habrían ofrecido tres millones de dólares por un contrato de seis meses, pero la operación finalmente no se concretó, aunque perduró una "amistad" entre las partes, siempe según Rodríguez Mondragón.
Tales denuncias aparecen en el libro “El Hijo del Ajedrecista 2”, que saldrá la venta en las próximas semanas y en el que Rodríguez Mondragón revelará presuntos nexos de la mafia del narcotráfico con el deporte, la política y la farándula.
El autor, que ya publicó el libro “El Hijo del Ajedrecista”, con presuntas anécdotas e historias de los jefes del narcotráfico colombiano de las que dice haber sido testigo, es hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela y sobrino de Miguel Rodríguez Orejuela, capos del cartel de Cali, presos en Estados Unidos.
Rodríguez Mondragón aseguró que su padre y su tío aportaron una cantidad no especificada de dinero para sobornar al equipo de Perú, que perdió 0-6 frente al de Argentina, resultado que permitió el avance de la anfitriona selección albiceleste, dirigida por César Luis Menotti, y la eliminación de Brasil de la final del Mundial de 1978. Ese marcador dejó a Argentina con mejor diferencia de goles ante Brasil y le permitió jugar la final contra Holanda, en la que se impuso por 3-1.
Había que sacar a Brasil del torneo
"De primera mano supimos cómo fue lo del partido Argentina-Perú. Mi tío Miguel habló con un grande del fútbol mundial y le confesó lo del dinero que hubo para arreglar ese partido para sacar a Brasil de la final", sostuvo el hijo de Gilberto Rodríguez, conocido como “El Ajedrecista” en el cártel de Cali.
Tras el triunfo de Brasil ante Polonia, Argentina necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para clasificarse. Perú no se jugaba nada. En el minuto 20 cayó el primer gol, de Mario Kempes, tras superar en velocidad a los centrales. La desgana marcaba la pauta en los peruano, con una conducta más propia de un entrenamiento. Un gol de Alberto Tarantini de cabeza casi desde la frontal confirmaba la desidia. Los otros cuatro goles vinieron en la segunda parte con la complicidad rival: no metían la pierna. Y su arquero, Ramón Quiroga, un argentino nacionalizado peruano, personificó el escándalo.
José Velásquez, ex jugador de la selección peruana y titular en aquel encuentro, descartó hace tiempo, en una entrevista, el posible caso de soborno, aunque reconoce que ese día nada fue normal. "Recuerdo que un día antes del partido, Chumpitaz, Oblitas, 'Panadero', Cubillas, Sotil y yo le pedimos a Marcos Calderón - técnico del equipo - que no pusiera a Quiroga, y él aceptó", recordó Velásquez. “Pero luego, en el camarín, después de que llegaran el presidente argentino - el dictador y genocida Jorge Videla - y el secretario de estado norteamericano Henry Kissinger, vimos que el técnico lo ponía. Nos sorprendimos".
Velásquez continuó con su relato: "No queríamos a Quiroga por más nacionalizado que fuera, no dejaba de ser argentino. Su familia vivía en ese país y la dictadura de Videla estaba dispuesta a todo por ganar ese campeonato. ¿Qué amenazas pudo recibir él o los suyos?, ¿qué tipo de presiones políticas hubo para que los dirigentes presionen, a su vez, al comando técnico? Por ahí viene la cosa. Quiroga, para mí, pudo evitar dos goles, pero se quedó plantadito. Es más, a Cubillas lo ubicaron mal como delantero centro. Y a mí me sacaron cuando íbamos perdiendo 2-0 para que ingresase (Raúl) Gorriti y los argentinos necesitaban cuatro tantos para pasar".
Por su parte, Quiroga en una entrevista que le concedió al sitio RPP Noticias de Perú, en 2005 aseguró que todos los goles fueron legítimos y que nada pudo hacer para evitarlos. “No fue mi peor partido, al contrario. Si miran el video se van a dar cuenta de que no me comí ninguno de los seis goles. Es más, podría haber sido peor. Pero bueno, me hicieron cinco goles en el área chica, me dejaron un poco solo”, sostuvo el guardavalla.
El cartel de Cali y Maradona
Rodríguez Mondragón también plantea en su libro una relación "de amigos" entre su tío Miguel, entonces la máxima cabeza del América de Cali, y Maradona, tras el fallido negocio para contratarlo por seis meses a finales de los años 70. De acuerdo con “El Hijo del Ajedrecista”, la llegada de Maradona al América fracasó porque Guillermo Coppola, entonces apoderado del joven astro, se opuso con el argumento de que tenía ofertas de Europa. A pesar de ello, Miguel Rodríguez Orejuela y Maradona se llamaban a menudo por teléfono y hasta intercambiaban regalos, siempre según lo que cuenta Rodríguez Mondragón.
En su entrevista con radio Caracol, el hijo del capo reveló que el extinto presidente del Deportivo Cali y ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), Alex Gorayeb, recibió del cartel de Cali 300 mil dólares para pagar un anticipo del contrato de Bilardo como seleccionador de Colombia en la década de los ‘80.
El dinero fue entregado "en la casa donde nosotros vivíamos", afirmó. Bilardo, quien había sido entrenador del Deportivo Cali, posteriormente asumió la dirección técnica de la selección de Argentina, que conquistó el Mundial de México 1986 y quedó subcampeona en el de Italia 1990.
Rodríguez Mondragón aseguró que el empresario argentino Carlos Quieto, quien se encargaba de la incorporación de jugadores al América, "robaba" a Miguel Rodríguez "todo lo que podía" y falsificó la firma del entonces presidente del club rojo de Cali, Juan José Bellini, para concretar el traspaso del paraguayo Roberto Cabañas al Metz de Francia.
Rodríguez Mondragón dijo que su próximo libro hará más revelaciones de supuesta corrupción en el fútbol de Colombia y otros países, con participación del desarticulado cartel de Cali.
El cartel de Cali sobornó a la selección peruana de fútbol para ayudar a la de Argentina a conquistar el Mundial de 1978 y ofreció 3 millones de dólares al ex futbolista Diego Maradona para jugar en el América de Colombia, según reveló Fernando Rodríguez Mondragón, hijo de uno de los capos del narcotráfico.
Rodríguez Mondragón dijo también a radio Caracol que el desarticulado cártel de Cali aportó 300 mil dólares para pagar parte del contrato del entrenador Carlos Bilardo, quien dirigió a finales de la década de 1970 al club Deportivo Cali y, a comienzos de la del 80, a la selección colombiana que buscaba un cupo al Mundial de España'82.
A Maradona, que a finales de la década de los 70 ya se asomaba como figura, los narcotraficantes colombianos habrían ofrecido tres millones de dólares por un contrato de seis meses, pero la operación finalmente no se concretó, aunque perduró una "amistad" entre las partes, siempe según Rodríguez Mondragón.
Tales denuncias aparecen en el libro “El Hijo del Ajedrecista 2”, que saldrá la venta en las próximas semanas y en el que Rodríguez Mondragón revelará presuntos nexos de la mafia del narcotráfico con el deporte, la política y la farándula.
El autor, que ya publicó el libro “El Hijo del Ajedrecista”, con presuntas anécdotas e historias de los jefes del narcotráfico colombiano de las que dice haber sido testigo, es hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela y sobrino de Miguel Rodríguez Orejuela, capos del cartel de Cali, presos en Estados Unidos.
Rodríguez Mondragón aseguró que su padre y su tío aportaron una cantidad no especificada de dinero para sobornar al equipo de Perú, que perdió 0-6 frente al de Argentina, resultado que permitió el avance de la anfitriona selección albiceleste, dirigida por César Luis Menotti, y la eliminación de Brasil de la final del Mundial de 1978. Ese marcador dejó a Argentina con mejor diferencia de goles ante Brasil y le permitió jugar la final contra Holanda, en la que se impuso por 3-1.
Había que sacar a Brasil del torneo
"De primera mano supimos cómo fue lo del partido Argentina-Perú. Mi tío Miguel habló con un grande del fútbol mundial y le confesó lo del dinero que hubo para arreglar ese partido para sacar a Brasil de la final", sostuvo el hijo de Gilberto Rodríguez, conocido como “El Ajedrecista” en el cártel de Cali.
Tras el triunfo de Brasil ante Polonia, Argentina necesitaba ganar por cuatro goles de diferencia para clasificarse. Perú no se jugaba nada. En el minuto 20 cayó el primer gol, de Mario Kempes, tras superar en velocidad a los centrales. La desgana marcaba la pauta en los peruano, con una conducta más propia de un entrenamiento. Un gol de Alberto Tarantini de cabeza casi desde la frontal confirmaba la desidia. Los otros cuatro goles vinieron en la segunda parte con la complicidad rival: no metían la pierna. Y su arquero, Ramón Quiroga, un argentino nacionalizado peruano, personificó el escándalo.
José Velásquez, ex jugador de la selección peruana y titular en aquel encuentro, descartó hace tiempo, en una entrevista, el posible caso de soborno, aunque reconoce que ese día nada fue normal. "Recuerdo que un día antes del partido, Chumpitaz, Oblitas, 'Panadero', Cubillas, Sotil y yo le pedimos a Marcos Calderón - técnico del equipo - que no pusiera a Quiroga, y él aceptó", recordó Velásquez. “Pero luego, en el camarín, después de que llegaran el presidente argentino - el dictador y genocida Jorge Videla - y el secretario de estado norteamericano Henry Kissinger, vimos que el técnico lo ponía. Nos sorprendimos".
Velásquez continuó con su relato: "No queríamos a Quiroga por más nacionalizado que fuera, no dejaba de ser argentino. Su familia vivía en ese país y la dictadura de Videla estaba dispuesta a todo por ganar ese campeonato. ¿Qué amenazas pudo recibir él o los suyos?, ¿qué tipo de presiones políticas hubo para que los dirigentes presionen, a su vez, al comando técnico? Por ahí viene la cosa. Quiroga, para mí, pudo evitar dos goles, pero se quedó plantadito. Es más, a Cubillas lo ubicaron mal como delantero centro. Y a mí me sacaron cuando íbamos perdiendo 2-0 para que ingresase (Raúl) Gorriti y los argentinos necesitaban cuatro tantos para pasar".
Por su parte, Quiroga en una entrevista que le concedió al sitio RPP Noticias de Perú, en 2005 aseguró que todos los goles fueron legítimos y que nada pudo hacer para evitarlos. “No fue mi peor partido, al contrario. Si miran el video se van a dar cuenta de que no me comí ninguno de los seis goles. Es más, podría haber sido peor. Pero bueno, me hicieron cinco goles en el área chica, me dejaron un poco solo”, sostuvo el guardavalla.
El cartel de Cali y Maradona
Rodríguez Mondragón también plantea en su libro una relación "de amigos" entre su tío Miguel, entonces la máxima cabeza del América de Cali, y Maradona, tras el fallido negocio para contratarlo por seis meses a finales de los años 70. De acuerdo con “El Hijo del Ajedrecista”, la llegada de Maradona al América fracasó porque Guillermo Coppola, entonces apoderado del joven astro, se opuso con el argumento de que tenía ofertas de Europa. A pesar de ello, Miguel Rodríguez Orejuela y Maradona se llamaban a menudo por teléfono y hasta intercambiaban regalos, siempre según lo que cuenta Rodríguez Mondragón.
En su entrevista con radio Caracol, el hijo del capo reveló que el extinto presidente del Deportivo Cali y ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), Alex Gorayeb, recibió del cartel de Cali 300 mil dólares para pagar un anticipo del contrato de Bilardo como seleccionador de Colombia en la década de los ‘80.
El dinero fue entregado "en la casa donde nosotros vivíamos", afirmó. Bilardo, quien había sido entrenador del Deportivo Cali, posteriormente asumió la dirección técnica de la selección de Argentina, que conquistó el Mundial de México 1986 y quedó subcampeona en el de Italia 1990.
Rodríguez Mondragón aseguró que el empresario argentino Carlos Quieto, quien se encargaba de la incorporación de jugadores al América, "robaba" a Miguel Rodríguez "todo lo que podía" y falsificó la firma del entonces presidente del club rojo de Cali, Juan José Bellini, para concretar el traspaso del paraguayo Roberto Cabañas al Metz de Francia.
Rodríguez Mondragón dijo que su próximo libro hará más revelaciones de supuesta corrupción en el fútbol de Colombia y otros países, con participación del desarticulado cartel de Cali.