Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota
"El Rock Barrial"
“Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota siempre fue una banda con ideología, pero nunca hubo un manifiesto fundacional o un manual de reglas. (…) El modus operandi de Los Redondos fue el de la autogestión, dependiendo lo menos posible de los que hacen “el negocio” del rock, porque esa gente no les gustaba y también porque sabían que se quedaban con la mejor tajada de la torta.
Los Redondos heredan este modo de trabajar de un grupo de rock de La Plata, La Cofradía de la Flor Solar, que en verdad se trataba de una comunidad hippie pero a la argentina, en la que convivían jóvenes que tenían distintos oficios. (…)
El Mono Cohen, hoy conocido como Rocambole, docente universitario y autor del arte de tapa de los álbumes de Los Redondos, fue uno de los cofrades originales. La Máxima Trinidad Ricotera, es decir el Indio, Poly y Skay, formaba parte de un grupo de gente que orbitaba en torno a la Cofradía, pero que no eran miembros directos del grupo de rock.“
“Había un fuerte sustento ideológico criado al calor de la cultura rock tanto en el Indio como en Poli y Skay, pero nunca adscribieron a una ideología partidaria, ya que ni siquiera el anarquismo parece encuadrarlos. Lo que los gobernó siempre fue el llamado “principio sustentador del placer”, y la conciencia de que el rock se trata de algo más que de simples canciones. Conocían bien el poder comunicacional del rock y su capacidad para abrir la cabeza de mucha gente.”
“La idea de no hablar con la prensa no fue concebida como estrategia y más bien parece que la idea se dio naturalmente. (…)
(…) “Los Redondos fueron fieles a sus premisas que los gobernaron desde el primer momento, y esa coherencia se tradujo en una respetabilidad incombustible frente al público. (…) El Indio ha buscado no hablar del sentido de sus canciones queriendo que sea la gente la que interprete lo que le parezca. “Si para alguien, “La Vaca Cubana” es un tema sobre la revolución, ¿qué derecho tengo yo a cagarle la interpretación?”, dijo el Indio en el Programa Rock and Pop, Piso 93.
La canción en realidad es sobre una vaca a la que le cayó un fragmento de satélite en la cabeza, con la consiguiente muerte del animal.”
“Pero esto sería un problema para Los Redondos, ya que las letras alimentarían las fantasías inconscientes de un público que carece de la información y la educación de sus autores como para darle una interpretación más allá de lo básico. Por lo tanto, mucha gente creyó que Los Redondos sólo hablan de drogas, sexo, violencia y libertad, lo que no está mal pero es una lectura incompleta. Una lectura incompleta es también una lectura errónea o equivocada que conduce a mayores equívocos.”
Frente a la crisis de los ’90, el público no tardó en otorgarle a Patricio Rey un lugar de “profeta revolucionario”, y no fueron pocos los que le confirieron un carácter hasta religioso.
Los Redondos terminaron siendo más que una celebración o una misa, un evento para “los desangelados”, aquellos chicos de hogares con necesidades básicas insatisfechas (incluyendo la necesidad de afecto) que empezó a copar los shows adentro y afuera. Y no vinieron con buenos modales.
“El recambio que se dio en el público de Los Redondos no era un isla, ya que iba a extenderse a buena parte de los seguidores de otras bandas que verían cómo los “rockeros bonitos, educaditos” a los que el Indio aludía, eran sustituídos por otros rockeros más fieros y menos educados por el imperio de una situación social sumamente deteriorada.”
Luego de la convertibilidad, la estabilidad le permitió a mucha gente reponerse, e incluso lograr mejoras en su posición económica, pero al mismo tiempo se disparó el desempleo y la clase media pauperizada se convirtió en un nuevo fenómeno sociológico y el rock fue testigo de aquello, en síntesis, se terminó por configurar una sociedad violenta y desigual.
“El público de rock, ayudado por cierta prensa especializada y por la propia ignorancia, cayó en una simplificación ajena a su naturaleza que no hacía distingos sociales: dividió las aguas en “ricos” y “pobres”. En un comienzo se los diferenció con los nombres de “rock moderno” contra “rock barrial” o “rock chabón”, tomando prestada una palabra del lunfardo que había rescatado Sumo para titular su tercer álbum: After chabón.” (…)
“Una de las primeras paradojas de los ’90 en torno al rock fue que los supuestamente pobres terminaron siendo ricos porque fueron los que más gente llevaron a sus conciertos y más discos vendieron, mientras que los aparentemente ricos terminaron arruinados por falta de apoyo popular.” (…)
“El público de “rock barrial/chabón” se formó a partir de varias vertientes, pero la principal fue la que aportaron los seguidores de Los Redondos (…). El grupo trató de afincarse en lugares acordes a esa nueva masa que no los abandona; probaron con discoteques cada vez más grandes (…) pero pronto se impuso la lógica de Obras. Más adelante, cuando Obras fue insuficiente, pareció que Los Redonditos habían encontrado un hogar en el estadio de Huracán.”
“Los grandes problemas eran la convocatoria y la seguridad: ningún lugar era suficiente para contener al público ricotero, que por otro lado no era nada dócil y sí propenso a invadir espacios ajenos y a provocar actos de violencia capaces de aterrorizar a todo un barrio.”
“Para intentar desactivar ese cuadro, aparece la idea de que el grupo vaya a tocar al interior (…).
La estrategia era brillante en la teoría: se esperaba que la distancia fuera un factor disuasivo, al igual que el contexto más verde y menos urbano de cualquier lugar del interior. Pero el público ya hacía sus propios planes y se fue armando una pequeña industria paralela en torno a Los Redondos, que armaba “paquetes” que incluían transporte y hasta la entrada al lugar. Ir a ver a Patricio Rey al interior pasó a ser una aventura, no de una noche, sino de varios días: “las bandas” comenzaban a llegar desde una semana antes, copaban plazas y portales de casas y de algún modo “tomaban” el pueblo, ya que no tenían dinero para pagar alojamiento y muchas veces ni carpas llevaban. Era como una invasión que causaba resquemor en los vecinos que, más que confrontar, elegían guardarse en sus casas y salir sólo lo indispensable hasta que todos se hubieran ido.” (…)
“Los sectores violentos del público terminaron por cercar a los propios Redonditos. En Villa María, el Indio Solari lanzó una advertencia directa y dijo que ese comportamiento no hacía más que acelerar un proceso que los llevaría directamente a dejar de tocar.” (…) “Más tarde, se le prohibió a la banda tocar en Olavarría”. (…) “La revancha fue el concierto de Tandil, que contó con un clima metereológico tan adverso que hasta se pensó en suspender el show, más allá del operativo pueblo fantasma que implementan algunas localidades ante las llegadas de las huestes ricoteras: negocios cerrados, retirada vecinal y policía desplegada.” (…) “Al comprobar que la táctica de tocar en el interior se había agotado y que producía más complicaciones que beneficios, Los Redondos buscaron la manera de volver a Capital”
“Hubo una consigna que impusieron las mismas bandas: “pase lo que pase afuera, adentro: fiesta”. Ese mandato fue violado varias veces por los propios ricoteros que con algunas actitudes empañaron su propio espacio sagrado. Pero nunca sucedió lo que pasó en River (…) un tipo con un arma blanca andaba por ahí hiriendo gente.
El Indio creyó ver una mano negra y avisó desde el escenario, también amenazando que podía ser el último concierto. El público (…) le propinó una paliza tal –al tipo con el arma blanca- que murió a la semana en el hospital Pirovano.”
“El Indio, Skay y Poly jamás fueron explícitos al respecto, pero no hace falta mucha imaginación para deducir que el público terminó por matar lo que más quería: al propio Patricio Rey (…)”
“Obviamente, después del estallido de la crisis y sus sucesivos coletazos que duraron casi todo 2002, algo más sucedió entre los componentes de la Trinidad Ricotera. (…)”
“Patricio Rey terminó cansado, sin fuerzas, harto de luchar contra la gente que con su devoción lo asfixió.
El “principio sustentador del placer” que le daba vida ya era un pasado que no volvería. Ante ese panorama, lubricó sus branquias y emitió el aliento final. Las huestes sueñan con su resurrección.”
"El Rock Barrial"
“Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota siempre fue una banda con ideología, pero nunca hubo un manifiesto fundacional o un manual de reglas. (…) El modus operandi de Los Redondos fue el de la autogestión, dependiendo lo menos posible de los que hacen “el negocio” del rock, porque esa gente no les gustaba y también porque sabían que se quedaban con la mejor tajada de la torta.
Los Redondos heredan este modo de trabajar de un grupo de rock de La Plata, La Cofradía de la Flor Solar, que en verdad se trataba de una comunidad hippie pero a la argentina, en la que convivían jóvenes que tenían distintos oficios. (…)
El Mono Cohen, hoy conocido como Rocambole, docente universitario y autor del arte de tapa de los álbumes de Los Redondos, fue uno de los cofrades originales. La Máxima Trinidad Ricotera, es decir el Indio, Poly y Skay, formaba parte de un grupo de gente que orbitaba en torno a la Cofradía, pero que no eran miembros directos del grupo de rock.“
“Había un fuerte sustento ideológico criado al calor de la cultura rock tanto en el Indio como en Poli y Skay, pero nunca adscribieron a una ideología partidaria, ya que ni siquiera el anarquismo parece encuadrarlos. Lo que los gobernó siempre fue el llamado “principio sustentador del placer”, y la conciencia de que el rock se trata de algo más que de simples canciones. Conocían bien el poder comunicacional del rock y su capacidad para abrir la cabeza de mucha gente.”
“La idea de no hablar con la prensa no fue concebida como estrategia y más bien parece que la idea se dio naturalmente. (…)
(…) “Los Redondos fueron fieles a sus premisas que los gobernaron desde el primer momento, y esa coherencia se tradujo en una respetabilidad incombustible frente al público. (…) El Indio ha buscado no hablar del sentido de sus canciones queriendo que sea la gente la que interprete lo que le parezca. “Si para alguien, “La Vaca Cubana” es un tema sobre la revolución, ¿qué derecho tengo yo a cagarle la interpretación?”, dijo el Indio en el Programa Rock and Pop, Piso 93.
La canción en realidad es sobre una vaca a la que le cayó un fragmento de satélite en la cabeza, con la consiguiente muerte del animal.”
“Pero esto sería un problema para Los Redondos, ya que las letras alimentarían las fantasías inconscientes de un público que carece de la información y la educación de sus autores como para darle una interpretación más allá de lo básico. Por lo tanto, mucha gente creyó que Los Redondos sólo hablan de drogas, sexo, violencia y libertad, lo que no está mal pero es una lectura incompleta. Una lectura incompleta es también una lectura errónea o equivocada que conduce a mayores equívocos.”
Frente a la crisis de los ’90, el público no tardó en otorgarle a Patricio Rey un lugar de “profeta revolucionario”, y no fueron pocos los que le confirieron un carácter hasta religioso.
Los Redondos terminaron siendo más que una celebración o una misa, un evento para “los desangelados”, aquellos chicos de hogares con necesidades básicas insatisfechas (incluyendo la necesidad de afecto) que empezó a copar los shows adentro y afuera. Y no vinieron con buenos modales.
“El recambio que se dio en el público de Los Redondos no era un isla, ya que iba a extenderse a buena parte de los seguidores de otras bandas que verían cómo los “rockeros bonitos, educaditos” a los que el Indio aludía, eran sustituídos por otros rockeros más fieros y menos educados por el imperio de una situación social sumamente deteriorada.”
Luego de la convertibilidad, la estabilidad le permitió a mucha gente reponerse, e incluso lograr mejoras en su posición económica, pero al mismo tiempo se disparó el desempleo y la clase media pauperizada se convirtió en un nuevo fenómeno sociológico y el rock fue testigo de aquello, en síntesis, se terminó por configurar una sociedad violenta y desigual.
“El público de rock, ayudado por cierta prensa especializada y por la propia ignorancia, cayó en una simplificación ajena a su naturaleza que no hacía distingos sociales: dividió las aguas en “ricos” y “pobres”. En un comienzo se los diferenció con los nombres de “rock moderno” contra “rock barrial” o “rock chabón”, tomando prestada una palabra del lunfardo que había rescatado Sumo para titular su tercer álbum: After chabón.” (…)
“Una de las primeras paradojas de los ’90 en torno al rock fue que los supuestamente pobres terminaron siendo ricos porque fueron los que más gente llevaron a sus conciertos y más discos vendieron, mientras que los aparentemente ricos terminaron arruinados por falta de apoyo popular.” (…)
“El público de “rock barrial/chabón” se formó a partir de varias vertientes, pero la principal fue la que aportaron los seguidores de Los Redondos (…). El grupo trató de afincarse en lugares acordes a esa nueva masa que no los abandona; probaron con discoteques cada vez más grandes (…) pero pronto se impuso la lógica de Obras. Más adelante, cuando Obras fue insuficiente, pareció que Los Redonditos habían encontrado un hogar en el estadio de Huracán.”
“Los grandes problemas eran la convocatoria y la seguridad: ningún lugar era suficiente para contener al público ricotero, que por otro lado no era nada dócil y sí propenso a invadir espacios ajenos y a provocar actos de violencia capaces de aterrorizar a todo un barrio.”
“Para intentar desactivar ese cuadro, aparece la idea de que el grupo vaya a tocar al interior (…).
La estrategia era brillante en la teoría: se esperaba que la distancia fuera un factor disuasivo, al igual que el contexto más verde y menos urbano de cualquier lugar del interior. Pero el público ya hacía sus propios planes y se fue armando una pequeña industria paralela en torno a Los Redondos, que armaba “paquetes” que incluían transporte y hasta la entrada al lugar. Ir a ver a Patricio Rey al interior pasó a ser una aventura, no de una noche, sino de varios días: “las bandas” comenzaban a llegar desde una semana antes, copaban plazas y portales de casas y de algún modo “tomaban” el pueblo, ya que no tenían dinero para pagar alojamiento y muchas veces ni carpas llevaban. Era como una invasión que causaba resquemor en los vecinos que, más que confrontar, elegían guardarse en sus casas y salir sólo lo indispensable hasta que todos se hubieran ido.” (…)
“Los sectores violentos del público terminaron por cercar a los propios Redonditos. En Villa María, el Indio Solari lanzó una advertencia directa y dijo que ese comportamiento no hacía más que acelerar un proceso que los llevaría directamente a dejar de tocar.” (…) “Más tarde, se le prohibió a la banda tocar en Olavarría”. (…) “La revancha fue el concierto de Tandil, que contó con un clima metereológico tan adverso que hasta se pensó en suspender el show, más allá del operativo pueblo fantasma que implementan algunas localidades ante las llegadas de las huestes ricoteras: negocios cerrados, retirada vecinal y policía desplegada.” (…) “Al comprobar que la táctica de tocar en el interior se había agotado y que producía más complicaciones que beneficios, Los Redondos buscaron la manera de volver a Capital”
“Hubo una consigna que impusieron las mismas bandas: “pase lo que pase afuera, adentro: fiesta”. Ese mandato fue violado varias veces por los propios ricoteros que con algunas actitudes empañaron su propio espacio sagrado. Pero nunca sucedió lo que pasó en River (…) un tipo con un arma blanca andaba por ahí hiriendo gente.
El Indio creyó ver una mano negra y avisó desde el escenario, también amenazando que podía ser el último concierto. El público (…) le propinó una paliza tal –al tipo con el arma blanca- que murió a la semana en el hospital Pirovano.”
“El Indio, Skay y Poly jamás fueron explícitos al respecto, pero no hace falta mucha imaginación para deducir que el público terminó por matar lo que más quería: al propio Patricio Rey (…)”
“Obviamente, después del estallido de la crisis y sus sucesivos coletazos que duraron casi todo 2002, algo más sucedió entre los componentes de la Trinidad Ricotera. (…)”
“Patricio Rey terminó cansado, sin fuerzas, harto de luchar contra la gente que con su devoción lo asfixió.
El “principio sustentador del placer” que le daba vida ya era un pasado que no volvería. Ante ese panorama, lubricó sus branquias y emitió el aliento final. Las huestes sueñan con su resurrección.”