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Club Social y Deportivo Yupanqui

InfoFecha desconocida
Cansado de ver posts sobre los clubes mas grandes de el futbol argentino, les dejo uno que no es el mas grande de hinchada, pero si tal vez de pasion

Cita (Micro Sitio Oficial de Yupanqui):
Club Social y Deportivo Yupanqui

Apodos: El Trapero, El Cele

Fundación: 12 de Octubre de 1935

Estadio: No tiene (Hace de local en riestra)

Colores camiseta: Celeste y Rojo

Ascensos y Descensos: No tiene

Enemigos: Sacachispas, Atlético Lugano, Midland y Fénix. Támbien Argentino de Merlo, Deportivo Merlo, L. N. Alem, Claypole, San Mártin de Burzaco, Berazategui, Atlas, Temperley, Defensores Unidos y Puerto Nuevo.


UN COMERCIAL DE TV CAMBIO LA HISTORIA DE UN CLUB DE LA PRIMERA D



Ahora, todo va mejor para Yupanqui


El aviso de Coca-Cola volvió famoso a un club que fue elegido bajo la suposición de que era el que menos hinchas tenía. Yupanqui, que no ha podido salir de la primera D de la AFA, fue elegido, en rigor, porque era el que menos recaudaba.



El plantel de Yupanqui posa, en un alto del trabajo de la semana, por el que no cobra sueldo.


Nota extraida de Pagina 12, autor Julián Gorodischer

Revisaron un diccionario desde atrás hacia adelante y eligieron una palabra de origen incaico. “De ti hablará la posteridad”, auguraba el nombre. Corría 1935, y un grupo de vecinos de Lugano fundó Yupanqui. Durante 66 años, la profecía permaneció incumplida, hasta que Coca-Cola le dedicó su último y más comentado comercial. Ahora la bebida acompaña con slogan y melodía pegadiza también a uno de los últimos de la tabla de posiciones de la primera D de la AFA, el equipo que pelea contra la pobreza en el conurbano. La épica es invertida. Y la tele cambió la vida a los socios y jugadores de Yupanqui, el club que la publicidad vende como el de menos hinchas de la Argentina.



En el comienzo, Maxi Anselmo, director creativo de Agulla y Bacetti, buscó en Internet al equipo que menos recaudaba de la AFA, y encontró a Yupanqui. Su nombre garantizaba resonancia inmediata y, entonces, comenzó la misión de los publicistas: hacer del valor negativo (la falta de hinchas, la imposibilidad de escapar de la D) un caso de perseverancia, y no un motivo para la risa. “Queríamos mostrar a Yupanqui como un ejemplo, no íbamos a burlarnos”, explica Anselmo a Página/12. “Y parece que lo logramos.” Los sondeos fueron buenos: Yupanqui ligaba la empresa multinacional a la situación adversa de la Argentina. “Les sale barato y se ponen del lado de la pobreza; siempre la misma peste...”, dice, enojado, el socio más rebelde en la sede del club.



Omar Perrú, el presidente de “una institución al servicio de la cultura física y mental” (según se la identifica en la entrada), es socio desde 1935. Creció en Yupanqui y vivió su momento más difícil: el incendio de 1961, cuando se quemó todo, y hubo que reconstruirlo. “No tuvimos fortuna”, dice el ex albañil para explicar el puesto fijo en la D, sin ascensos ni descensos. Sólo una vez, en los tempranos 80, Yupanqui estuvo al borde de subir a la C, pero San Miguel le arrebató los lauros. Fue la final más frustrante. También hubo, claro, tiempos gratos, que pocas veces estuvieron ligados a las canchas.
Yupanqui, como club social, convocó a los bailes más atractivos de los carnavales de Lugano. Allí llegaron vecinos disfrazados, y escucharon los míticos cierres a toda orquesta a cargo de Aníbal Troilo. Allí, en los 60, Omar Perrú conoció a María Luisa, su esposa, y el matrimonio quedó ligado de por vida a la historia de Yupanqui. “Todavía se siguen formando parejas”, asegura. Cada partido, entre cinco y siete hinchas, encabezados por Adrián Solomita, el trapero de las 25 banderas, acompañan a Yupanqui. El lleva los trapos y cubre la popular para que no se noten los blancos.
Solomita también es de Boca, pero prefiere estar adonde vaya Yupanqui. “La Bombonera está siempre llena –justifica–, pero Solomita no puede faltar en Yupanqui.” Como el club no tiene cancha propia (se la pide prestada a Sacachispas, a cambio de sus tres mejores jugadores), el desplazamiento es permanente. “Al no tener lugar fijo, muchos no vienen porque no saben dónde jugamos”, argumenta Patricio de la Rosa, arquero del equipo. “Pero el hincha más fiel siempre está.”



Después del aviso de Coca-Cola llegaron cincuenta nuevos socios. También nuevas propuestas, como la de participar en la apertura de un programa de Canal 13 con Maby Wells y Marley, que no son del todo bien vistas. “Ahora todos se suben al caballo –se queja el presidente Perrú– pero la D nunca tuvo pantalla; ni un centavo. Torneos y Competencias no prestó atención a equipos como el nuestro.” El equipo en las sombras se sentiría injusto con su propia historia si recibiera la nueva fama como un espejito de colores. En cambio, prefiere cuestionar el repentino interés. En el kiosco de la sede social, sólo se vende Pepsi.
A cambio, Perrú se pone más contento cuando menciona el destino del dinero que aportó la publicidad: arreglar los baños, construir un teatro, montar una sala de ajedrez. Nada para el fútbol, como si la prosperidad se librara en las actividades paralelas y no en las canchas que nunca los vieron crecer. Tras la fama repentina que le dio el comercial, Aníbal Valente, uno de los jugadores, asegura que nunca estuvo tan orgulloso. Es él quien dice: “Vamos por la gente”, justo cuando la cámara enfoca al grupo de cinco hinchas solitarios. En el nuevo spot, esos mismos hinchas entran todos juntos en un Fiat 600, el vehículo oficial de la barra del club.
Detrás del cuadro pintoresco, no faltan los problemas. Los jugadores juegan gratis .Apenas –según dice el presidente– “unos pesos por semana para el colectivo”. Valente es diariero, se levanta muy temprano, y el estado físico se resiente. “Así es muy difícil competir –explica–, los rivales tienen más tranquilidad.” Algunas cosas cambian, y los jugadores sueñan con cobrar. Pero el grupo de cinco hinchas clavados en una tribuna, ese canto de pocos que alienta en la competencia, no se modifica. “Vamos Yupanqui –dice la estrofa que más se escucha–, yo a vos te quiero, es un orgullo ser del Trapero...”

Página 12




link:

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La noche en que el Club se incendio...

Cita ("Wikipedia"):
La noche trágica

Una vez apagadas las luces del carnaval del 28 de febrero de 1961, fiestas en las que Yupanqui se destacaba, todos los colaboradores fueron a descansar sin sospechar lo que iba a suceder.
Esa noche todas las instalaciones del club fueron presas de un fuego devastador que arrasó con todo a su paso.
Milagrosamente se pudieron rescatar valiosos documentos y las fichas de los socios, que de haberse quemado el club no tendría ningún registro ni antecedentes.
A partir de ese momento, dirigentes, ex directivos, y socios sumaron su labor sin pausa para reconstruir aquello que se había perdido.
Veinte años de lenta y constante labor parecieron derrumbarse, pero no estaba dicha la última palabra porque..."Como el Ave Fénix resurgió de sus cenizas", tal cual lo soñó su fundador al elegir el nombre "de ti hablará la posteridad".


Después del incendio

Luego de esta dura etapa para los asociados, se destacan la colaboración y solidaridad de personalidades del ambiente artístico, vecinos y socios en la realización de festivales, donaciones y contribuciones para poder levantar lo que hoy es la sede.

Rápidamente los sueños se hicieron realidad, el equipo de básquet ascendió a primera, el fútbol ingresó a AFA y Yupanqui siguió creciendo. Se construyó el micro estadio (capacidad 700 personas), la pileta de natación, salón de fiestas, la biblioteca, el teatro y los quinchos.

Hoy el club cuenta con 1000 socios y se practican actividades como, fútbol profesional e infantil de AFA, baby fútbol, básquet, patín artístico, natación, gimnasia aeróbica, gimnasio con complementos, tenis de mesa, boxeo, defensa personal, ajedrez, clases de tango, ingles, clases de teatro y obras teatrales con grandes artistas que se presentan en el auditorio del club, un jardín de infantes funcionando en las instalaciones y hasta una peluquería... !!!
Por todo esto y gracias al trabajo constante de todos aquellos que contribuyeron con su granito de arena para ver realizados sus sueños, Yupanqui es hoy el club social con más socios y más actividades de Villa Lugano.



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