Un rostro que tenemos que considerar
Si es cierto que Nerón es parte de la referencia bíblica, entonces necesitamos saber tanto como sea posible sobre él. Hace varios años mientras examinaba un volumen de la Enciclopedia me detuve curioso a examinar una fotografía de un busto esculpido en mármol con el rostro de Nerón. Me estremecí al contemplar la inocencia de niño reflejada en un semblante que encerraba un interior insensible y frío. Este rostro se quedó grabado en mi mente, especulando mentalmente qué haría en caso de ver alguien que luciera como él. Sus párpados pesados, sus cejas voluminosas y nariz prominente sugerían un individuo de una naturaleza áspera y emocional. Lucía como un hombre capaz de extrema sensibilidad e intuición por una parte, y por la otra de una crueldad desenfrenada. Sus grandes ojos eran probablemente capaces de parpadear con regocijo, pero nada podía ocultar su verdadera frialdad. Lucían como los ojos de un asesino.
Parecía como un hombre joven que siempre se las había ingeniado para lograr sus objetivos. Su cara redonda me llevó a concluir que realmente disfrutaba de la comida. Tal vez comía demasiado, incluso hasta la voracidad. Conforme repasaba los rasgos de su cara, más me convencía que su rostro claramente exhibía la imagen de un hombre con grandes apetitos - incluso dado a la lujuria.
Sus labios fruncidos exhibían una petulancia y arrogancia extrema, pero también parecían caracterizar a alguien de una naturaleza afeminada. A pesar de todo también parecía haber calor en ellos. Casi podía ver esos labios fruncidos, presionados despectivamente en una sonrisa victoriosa y encantando a su audiencia con cadencias subyugadoras. Pero también era obvio que de aquella boca podían asimismo brotar gemidos, una andanada de gritos y maldiciones.
Luego estaba la barbilla imponente y la quijada con una línea sobresaliente. Casi podía imaginarme su rostro terco, obstinado dispuesto a hacer su voluntad sin reparar en las circunstancias. La palabra cabezadura vino a mi mente. Su mandíbula prominente completaba el cuadro de un hombre en cuya compañía no me gustaría pasar mucho tiempo.
Es cierto que las líneas de su cara eran suaves y juveniles, pero ese contraste amplificaba el efecto general negativo. Además de todo esto, percibía la impresión de una crueldad extrema. Era a no dudar un semblante inestable. No había duda que se trataba de un individuo traicionero; un hombre que debía ser evitado a toda costa. Asimismo era indudable que tenía pasión por el control. Era el rostro de alguien nacido para ser dictador. Era un bruto que pretendía ser sensible, un tirano que culpaba a todos los demás por sus propias faltas, un hombre controlado por sus propias pasiones.
Yo me preguntaba si realmente estaba viendo todo esas características en su rostro o si acaso estaba dejándome influenciar por lo familiarizado que me encontraba con su tenebrosa historia. Pero después de meditar y reflexionar llegué a la conclusión de que seguiría pensando lo mismo, incluso aunque no supiera quién era. Y me dije entonces, “Si alguna vez volviera a ver ese rostro, tomaría nota de él. Luego cerré el libro y dejé que esa imagen quedara en el recuerdo”.
Segun el Opus Dei vive en Argentina, mas precisamente en Colon localidad ubicada en el interior de la prov. de Buenos Aires.
Su nombre, un nombre terrorifico y que da miedo... Lucas Ibarra
Si es cierto que Nerón es parte de la referencia bíblica, entonces necesitamos saber tanto como sea posible sobre él. Hace varios años mientras examinaba un volumen de la Enciclopedia me detuve curioso a examinar una fotografía de un busto esculpido en mármol con el rostro de Nerón. Me estremecí al contemplar la inocencia de niño reflejada en un semblante que encerraba un interior insensible y frío. Este rostro se quedó grabado en mi mente, especulando mentalmente qué haría en caso de ver alguien que luciera como él. Sus párpados pesados, sus cejas voluminosas y nariz prominente sugerían un individuo de una naturaleza áspera y emocional. Lucía como un hombre capaz de extrema sensibilidad e intuición por una parte, y por la otra de una crueldad desenfrenada. Sus grandes ojos eran probablemente capaces de parpadear con regocijo, pero nada podía ocultar su verdadera frialdad. Lucían como los ojos de un asesino.
Parecía como un hombre joven que siempre se las había ingeniado para lograr sus objetivos. Su cara redonda me llevó a concluir que realmente disfrutaba de la comida. Tal vez comía demasiado, incluso hasta la voracidad. Conforme repasaba los rasgos de su cara, más me convencía que su rostro claramente exhibía la imagen de un hombre con grandes apetitos - incluso dado a la lujuria.
Sus labios fruncidos exhibían una petulancia y arrogancia extrema, pero también parecían caracterizar a alguien de una naturaleza afeminada. A pesar de todo también parecía haber calor en ellos. Casi podía ver esos labios fruncidos, presionados despectivamente en una sonrisa victoriosa y encantando a su audiencia con cadencias subyugadoras. Pero también era obvio que de aquella boca podían asimismo brotar gemidos, una andanada de gritos y maldiciones.
Luego estaba la barbilla imponente y la quijada con una línea sobresaliente. Casi podía imaginarme su rostro terco, obstinado dispuesto a hacer su voluntad sin reparar en las circunstancias. La palabra cabezadura vino a mi mente. Su mandíbula prominente completaba el cuadro de un hombre en cuya compañía no me gustaría pasar mucho tiempo.
Es cierto que las líneas de su cara eran suaves y juveniles, pero ese contraste amplificaba el efecto general negativo. Además de todo esto, percibía la impresión de una crueldad extrema. Era a no dudar un semblante inestable. No había duda que se trataba de un individuo traicionero; un hombre que debía ser evitado a toda costa. Asimismo era indudable que tenía pasión por el control. Era el rostro de alguien nacido para ser dictador. Era un bruto que pretendía ser sensible, un tirano que culpaba a todos los demás por sus propias faltas, un hombre controlado por sus propias pasiones.
Yo me preguntaba si realmente estaba viendo todo esas características en su rostro o si acaso estaba dejándome influenciar por lo familiarizado que me encontraba con su tenebrosa historia. Pero después de meditar y reflexionar llegué a la conclusión de que seguiría pensando lo mismo, incluso aunque no supiera quién era. Y me dije entonces, “Si alguna vez volviera a ver ese rostro, tomaría nota de él. Luego cerré el libro y dejé que esa imagen quedara en el recuerdo”.
Segun el Opus Dei vive en Argentina, mas precisamente en Colon localidad ubicada en el interior de la prov. de Buenos Aires.
Su nombre, un nombre terrorifico y que da miedo... Lucas Ibarra