Un hilo podría sustituir al disco rigido.
La espintrónica continúa su avance. La idea de utilizar hilos en vez de discos duros para almacenar datos no es nueva, pero parece que acaba de pasar de la teoría a la realidad:
Un equipo de investigadores han conseguido mover dominios magnéticos a lo largo de un hilo metálico a unos 110 m/s utilizando pulsos eléctricos de unos nanosegundos de duración.
El equipo, del que forman parte organismos como la Universidad de Hamburgo y el Lawrence Berkeley National Laboratory de California, ha construido un dispositivo que da la vuelta al concepto de “disco duro”.
Se trata de un hilo muy fino (de unas micras de diámetro), hecho de permalloy (hierro y níquel), que almacena la información mediante la orientación de sus dominios magnéticos, creados mediante un campo magnético externo.
Pero, al contrario que en un disco duro, este dispositivo no tiene partes móviles: no hace falta ningún motor, ni que gire nada, ni ningún otro proceso mecánico. El hilo está fijado en un chip de silicio: los dominios magnéticos se mueven a lo largo del hilo cuando éste es recorrido por pulsos de corriente eléctrica “espín polarizada” (es decir, en la que los espines de los electrones están todos orientados igual) de unos pocos nanosegundos de duración.
Puedes imaginarlo así: la información está almacenada en el hilo como las bolas de un ábaco. Para leer la información hay un lector fijo en un punto del ábaco, y cuando quiero acceder a una bola en particular deslizo todas las bolas a lo largo del ábaco hacia un lado u otro para que la que quiero “leer” se encuentre justo delante del lector. Ni el lector ni el ábaco se mueven, sólo las bolas (los dominios magnéticos) lo hacen.
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La espintrónica continúa su avance. La idea de utilizar hilos en vez de discos duros para almacenar datos no es nueva, pero parece que acaba de pasar de la teoría a la realidad:
Un equipo de investigadores han conseguido mover dominios magnéticos a lo largo de un hilo metálico a unos 110 m/s utilizando pulsos eléctricos de unos nanosegundos de duración.
El equipo, del que forman parte organismos como la Universidad de Hamburgo y el Lawrence Berkeley National Laboratory de California, ha construido un dispositivo que da la vuelta al concepto de “disco duro”.
Se trata de un hilo muy fino (de unas micras de diámetro), hecho de permalloy (hierro y níquel), que almacena la información mediante la orientación de sus dominios magnéticos, creados mediante un campo magnético externo.
Pero, al contrario que en un disco duro, este dispositivo no tiene partes móviles: no hace falta ningún motor, ni que gire nada, ni ningún otro proceso mecánico. El hilo está fijado en un chip de silicio: los dominios magnéticos se mueven a lo largo del hilo cuando éste es recorrido por pulsos de corriente eléctrica “espín polarizada” (es decir, en la que los espines de los electrones están todos orientados igual) de unos pocos nanosegundos de duración.
Puedes imaginarlo así: la información está almacenada en el hilo como las bolas de un ábaco. Para leer la información hay un lector fijo en un punto del ábaco, y cuando quiero acceder a una bola en particular deslizo todas las bolas a lo largo del ábaco hacia un lado u otro para que la que quiero “leer” se encuentre justo delante del lector. Ni el lector ni el ábaco se mueven, sólo las bolas (los dominios magnéticos) lo hacen.
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