He notado como muchos de acá se llenan la boca (las manos) diciendo (escribiendo) que los chilenos fueron traidores, que no hay que ayudarlos ahora, y demás comentarios carentes de sentido y de humanidad. Todo se remonta a la guerra de Malvinas, donde los hermanos trasandinos dieron apoyo a Inglaterra. Ahora, ¿Fue traición?, ¿Cuál era la situación entre los dos países?
Galtieri - Pinochet
En ambos países la dictadura seguía imponiendo su terrorismo de estado. En Chile estaba al mando el ya fallecido Augusto Pinochet, en Argentina estaba el borracho Leopoldo Galtieri. Ambos milicos asesinos no representaban la voluntad popular, si no que eran gobierno de facto.
Augusto José Ramón Pinochet Ugarte fue un militar chileno, líder de la dictadura existente en ese país entre los años 1973 y 1990.
Asumió en 1973 el cargo de Comandante en Jefe del Ejército de Chile. El 11 de septiembre de ese año, dirigió a un golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende. Desde ese momento, Pinochet asumió el gobierno del país, primero bajo el cargo de Presidente de la Junta Militar de Gobierno (que ocupó hasta 1981), al que se sumó el título de Jefe Supremo de la Nación el 27 de junio de 1974, que le confería el poder ejecutivo.
El 16 de diciembre del mismo año, asumió el cargo de Presidente de la República, que sería ratificado al promulgarse la Constitución de 1980. Su gobierno terminaría tras la derrota en el Plebiscito Nacional de 1988 y su sustitución por Patricio Aylwin en 1990. Pinochet se mantendría como Comandante en Jefe del Ejército hasta el 10 de marzo de 1998, y al día siguiente asumiría el cargo de senador vitalicio, que ejercería efectivamente por un par de meses.
Leopoldo Fortunato Galtieri fue un militar argentino que ocupó de facto la presidencia de la Nación entre 1981 y 1982, durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
Para contener el fuerte descontento popular con la situación política y económica, intentó desviar las tensiones declarando la guerra a Gran Bretaña por la soberanía sobre las Islas Malvinas. Abandonó el cargo tras el estrepitoso fracaso militar. Sus acciones como comandante de las Fuerzas Armadas llevaron a su condena por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas durante el gobierno del presidente Raúl Alfonsín. Fue indultado por Carlos Menem, pero murió mientras cumplía prisión preventiva bajo arresto domiciliario por otra causa.
Conflicto del Beagle
Se conoce como Conflicto del Beagle al desacuerdo entre la República Argentina y la República de Chile sobre la traza de la boca oriental del canal Beagle, afectando la soberanía de las islas ubicadas al sur del mismo y al este del meridiano del cabo de Hornos, y sus espacios marítimos adyacentes.
El conflicto se centró en la disputa por la posesión de las islas e islotes ubicados en el llamado "martillo", un polígono definido en el Compromiso de Arbitraje de 1971 en el que se hallaban ubicadas las islas Picton, Nueva, Lennox, Gratil, Augusto, Snipe, Becasses, Gable e islotes adyacentes.
Los primeros antecedentes del conflicto datan de 1888, siete años después de la firma del Tratado de Límites, cuando aparece el primer mapa argentino en el que se ven las islas en cuestión bajo soberanía argentina. A pesar del pequeño tamaño de las islas, su valor estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico originó un largo conflicto entre ambos estados sudamericanos durante gran parte del siglo XX.
En 1971 ambos países acordaron en el Compromiso de Arbitraje definir un polígono (el "martillo"

y someter la soberanía de las islas ubicadas en él a la sentencia de un Tribunal Arbitral que debía dar a conocer su decisión a la reina Isabel II de Inglaterra. El Tribunal Arbitral dictó una sentencia, conocida como Laudo Arbitral de 1977, que otorgaba aguas navegables en el canal Beagle a ambos países y la mayor parte de las islas y de los derechos oceánicos a Chile.
El régimen militar argentino rechazó el fallo, considerándolo "insubsanablemente nulo", extendió el conflicto a toda la región hasta el cabo de Hornos, es decir las islas Evout, Barnevelt, Freycinet, Terhalten, Sesambre, Deceit y la parte oriental de las islas Wollaston, Herschel y de Hornos y amenazó con la guerra. El conflicto llegó a su punto culminante el día 22 de diciembre cuando las Fuerzas Armadas de Argentina se disponían a ocupar las islas en disputa por la fuerza.
El conflicto, tras más de dos tercios de siglo de disputa, se solucionó finalmente en 1984 cuando el gobierno argentino, tras una consulta popular, aceptó la propuesta de la Santa Sede que reconoce la frontera trazada por el Laudo Arbitral en el canal Beagle, otorgó las islas en la mitad norte del canal a la Argentina y las islas en la mitad sur y al sur del canal a Chile y otorgó derechos de navegación a ambos países en casi toda la zona. Asimismo concedió a la Argentina la mayor parte del territorio marino en disputa.
La mediación papal - Situación hasta la guerra Malvinas
En 1979 la Santa Sede aceptó mediar entre ambos países, impidiendo el comienzo, en ese momento, de la guerra.
En Montevideo, el 8 de enero de 1979 se firmó el Acta de Montevideo que fijaba de forma bastante flexible el marco de la mediación. Ambos gobiernos se comprometieron a no hacer uso de la fuerza, retornar al statu quo militar de comienzos de 1977 y se abstendrían de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones.
La autoridad moral que el papa posee en ambos países católicos impidió a los sectores más belicistas rechazar la oferta de mediación, aunque el Vaticano sabía que corría un grave riesgo por la disparidad de las posiciones presentadas. Chile sostenía la validez del Laudo Arbitral de 1977, pero la Argentina lo había declarado nulo.
El 12 de diciembre de 1980 Juan Pablo II dio a conocer su propuesta para la solución del conflicto. El contenido de la propuesta debía permanecer confidencial hasta la aprobación por ambos gobiernos, pero "La Nación" de Buenos Aires lo publicó el 22 de agosto de 1981. Ambos gobiernos debían dar a conocer su posición antes del 8 de enero de 1981.
Esta (primera) propuesta papal otorgaba las islas en disputa a Chile, mientras que la zona marítima en cuestión, un triángulo con un vértice en el extremo oriental del canal Beagle y un lado sobre el meridiano del cabo de Hornos, sería una zona económica compartida por Chile y la Argentina.
El 25 de diciembre de 1980 el régimen militar chileno declaró su aceptación a la propuesta papal.
El régimen militar argentino dejó pasar el plazo dado por el papa sin dar una respuesta. El 25 de marzo de 1981 en una declaración pública no dio respuesta sino que solicitó más precisiones y detalles.
Ninguno de los gobernantes de facto del proceso de reorganización nacional argentino se pronunció sobre la propuesta papal, ni dio una solución al problema suscitado por el desconocimiento del Laudo Arbitral de 1977.
A pesar de que ambos gobiernos se habían comprometido a resolver el diferendo pacíficamente, el peligro de la guerra continuó en el sur.
A comienzos de 1981 fueron detenidas a ambos lados de la frontera varias personas, bajo la acusación de espionaje. Las tropas fueron puestas otra vez en la frontera y la Argentina cerró todos los pasos fronterizos hacia Chile, una medida que se considera normalmente como previa a la guerra.
El 19 de febrero de 1982, seis semanas antes del comienzo de la guerra por las islas Malvinas, el remolcador argentino ARA Gurruchaga ancló sin permiso de las autoridades chilenas durante tres días frente a la isla Deceit, ubicada fuera de la zona de litigio definida por el Compromiso de Arbitraje de 1971, en una zona que el gobierno argentino había comenzado a reclamar como propia desde que había declarado nulo el Laudo Arbitral, rompiendo las promesas hechas al Vaticano en el "Acta de Montevideo" de abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones y a pesar de las protestas del gobierno chileno. La tensión en la frontera permanecía.
Los planes de Galtieri
Por primera vez, un jerarca de la dictadura argentina (1976-1983) reveló que en 1982 el régimen militar planeaba la invasión del Chile de Augusto Pinochet, si llegaba a ganar la guerra de las Malvinas contra Gran Bretaña, que finalmente perdió. El brigadier general retirado Basilio Lami Dozo confió, en una entrevista publicada este domingo por el semanario ‘Perfil’, que los militares argentinos “después de Malvinas, iban a atacar Chile”.
Y recordó una arenga del entonces dictador y general Leopoldo Galtieri apenas ordenó la invasión militar de las Malvinas: “Que (los chilenos) saquen el ejemplo de lo que estamos haciendo ahora, porque después les toca a ellos”. Lami Dozo era por entonces comandante de la fuerza aérea. De 1979 a 1982 se reunió en secreto con jerarcas chilenos, incluso el dictador Augusto Pinochet en el Palacio de la Moneda, para negociar una solución a los diferentes limítrofes por el canal de Beagle y las islas Picton, Nueva y Lennox, en el Atlántico austral.
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Ya el 22 de diciembre de 1978 los militares de Argentina y Chile montaron zafarrancho de combate en aquellas latitudes, pero la mediación del Papa Juan Pablo II frenó la guerra. Aunque en 1981, Galtieri volvió a las andadas cerrando la frontera en la cordillera de los Andes, paso previo al enfrenamiento. “El ejército argentino tenía un grupo de ‘halcones’ y la armada estaba toda metida en la idea de la guerra, pero nunca consiguieron el respaldo de la fuerza aérea”, relató Lami Dozo.
El ala más dura del ejército era dirigida por el jefe del III Cuerpo de Ejército, el general Luciano Menéndez, ultranacionalista y católico. A tal punto que alentó la guerra con Chile que alardeaba de sus planes para cruzar los Andes y llegar a Valparaíso para, jaleaba, “mear champaña en el océano Pacífico” a modo de celebración. “A mí me parecía una locura total. Iba a ser una masacre y una guerra larguísima que costaría mucho dinero y vidas”, opinó Lami Dozo.
A modo de conclusión
Ambos países, regidos por asesinos, estaban en una especie de guerra fría antes de que el borracho ordene invadir Malvinas. Argentina derrotando a Inglaterra era peligroso para Chile, era un envión anímico difícil de enfrentar. ¿Cómo podemos esperar ayuda militar de un país con el que estamos a punto de ir a la guerra?. ¿Cómo podemos esperar que no apoyen a los británicos si nosotros rompimos todo acuerdo diplomático en el conflicto del Beagle?. Por otra parte, las medidas tomadas por un gobierno de facto, ¿son representativas del pueblo?. Deberíamos dejar de culpar a Chile, deberíamos seguir creciendo como países unidos y dejar de fomentar un odio creado innecesariamente por dos militares enfermos de poder.
No hay olvido ni perdón para Pinochet y menos para los milicos argentinos.
Fuentes, donde también podrán leer más:
http://es.wikipedia.org/wiki/Conflicto_del_Beagle
http://es.wikipedia.org/wiki/Galtieri
http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Pinochet
De yapa les dejo una parte del discurso de Ernesto Guevara en la ONU
La hora de su reivindicación, la hora que ella misma se ha elegido, la vienen señalando con precisión también de un extremo a otro del Continente. Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el Continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir, porque ahora los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o el tráfico de las ciudades, en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, en un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, afincando sus garfios en las tierras que les pertenecen y defendiéndolas con sus vidas; se les ve, llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas; haciéndolas correr en el viento, por entre las montañas o a lo largo de los llanos. Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado, que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. Esa ola irá creciendo cada día que pase. Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron.
Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia.»
LATINOAMERICA UNIDA! JUNTOS VENCEREMOS!