Lost S06E15: Across the Sea. Review Estamos casi a las puertas del final de Lost, y el capítulo de esta semana, Across the Sea, ha sido decididamente decepcionante. Y no porque haya sido malo, sino porque prometía ser el capítulo de todas las respuestas, y en vez de eso lo que hemos tenido ha sido muchas más preguntas. Además las repuestas han sido decepcionantes, o ni siquiera han sido repuestas sobre el por qué de las cosas, sino sobre el cómo. Es decir, se han preocupado más de mostrarnos cómo ocurrieron las cosas que de por qué ocurrieron. Y eso que el episodio no podía tener protagonistas más interesantes a la hora de hacer revelaciones: Across the Sea está centrado en el Adversario, el Hombre de Negro, encarnado por Titus Welliver, y Jacob, interpretado por Mark Pellegrino. Las dos figuras mitológicas más importantes de todo Lost, las fuerzas principales de la Isla, prometían desvelar todos los secretos de ese mágico lugar y responder las grandes cuestiones mitológicas de la serie. Pero no ha sido así. Más bien ha sido como una tragedia bíblica, lo cual de hecho ha estado bien, pero no era lo que esperábamos a estas alturas. El título, traducible por Más Allá del Mar, o Al Otro Lado del Mar, hace referencia a ese exterior fuera de la Isla que le está vedado al Adversario, que es la fuente de todos los problemas, pero también de ambos personajes, y el lugar al que quiere escapar como sea el Hombre de Negro. Por cierto, para una cosa que podrían haber hecho, que es decirnos por fin el nombre del Adversario, no lo han hecho. O es muy importante y sorprendente, o más bien no importa y no lo vamos a oír jamás, así que definitivamente yo voy a seguir llamándolo Adversario. El capítulo se sitúa en la Isla, pero hace dos mil años o más, y los personajes hablan en latín, aunque convenientemente cuando llevan un rato dialogando pasamos a oír inglés. Supongo que un capítulo en castellano como Ab Aeterno pueden soportarlo en la televisión americana, pero en una lengua muerta ya es otra cosa. A la Isla llega en un naufragio una mujer embarazada llamada Claudia, que es recogida por una misteriosa mujer de la que no sabremos el nombre, y llevada a unas cuevas. Allí Claudia da a luz a un niño rubio al que llama Jacob, cómo no, pero no espera un segundo retoño, que nace también y es, por supuesto, el Adversario. Oh, qué sorpresa, son hermanos. Y para remarcarlo aún más, se los envuelve en telas blanca y negra, respectivamente. Eso sí, como la mujer no está por la labor de que se lleven a esos niños a otra parte, mata a Claudia, tras haberle dicho que no haga preguntas, porque cada respuesta lleva a una nueva pregunta. Y eso parece más bien una advertencia de los guionistas al público, visto que jamás veremos resueltas nuestras dudas. En fin. Así pues, esta mujer que es la guardiana de la Isla y, para entendernos, la “primera Jacob”, en cuanto a funciones, cuida de ambos hermanos como si fueran sus hijos. Y los vemos ya jugando con trece años al Senet, un juego egipcio que está considerado el juego de tablero más antiguo del mundo, y que por supuesto aquí se nos presenta con unas convenientes piedras blancas y negras. Por cierto, no hace falta decir que este Jacob es el mismo niño rubito que se aparece al Adversario recordándole las reglas. Desde el principio ya vemos que Jacob es inocente y puro, y su hermano tiene más malicia, pero también más espíritu inquisitivo. Incluso su madre adoptiva le dice que es especial, y parece que en principio habría sido él el heredero del cargo de guardián de la Isla, pero como todo alumno curioso, dotado y especial, ya sabemos que es más fácilmente tentado por el lado oscuro. Que se lo digan a Anakin Skywalker. El Adversario se pregunta qué hay más allá del mar, pero su supuesta madre le dice que no hay nada, como si en el mundo sólo estuvieran ellos tres y la Isla. Por eso él y su hermano se sorprenden al ver otros hombres en la Isla, que son los que llegaron en el mismo naufragio que Claudia. La madre dice que esos hombres son diferentes a ellos, peligrosos, ya que vienen, se pelean, destruyen, corrompen, y siempre acaba igual. Es decir, igual que dirá siglos después el Adversario, que hereda de su madre adoptiva el desprecio y la falta de fe en los humanos. Y además explica a los hermanos que ellos nunca podrán dañarse entre sí, expresando así una de esas misteriosas reglas relativas a los guardianes de la Isla, pero como tantas otras cosas en el capítulo vemos de dónde viene, pero no por qué ocurre. Como si sólo fueran guiños y referencias. Finalmente la madre les enseña la razón por la que están en la Isla, lo que deben proteger. Los lleva hasta una piedra en un río con una cueva que emite una hermosa luz. Según la madre, esa fuente es el origen de la luz que habita en el interior de todos los hombres. Oh, qué Disney. Si lo queremos analizar teniendo en cuenta lo que sabemos, esa cavidad debe de llevar al corazón de la Isla, y está relacionada con el electromagnetismo pero con algo más, con la vida, la muerte y el renacimiento. Es como si fuera la luz de la vida. Y según la madre los hombres siempre quieren más, y si la encuentran acabarían apagándola, y si se apagase allí se apagaría en todas partes. La madre acaba diciéndoles que uno de ellos acabará siendo el guardián de esa luz. Y nosotros que nos quedamos igual, y con ganas de que se dejen de bonitos símiles y nos den respuestas claras de una vez, que para esto ya teníamos a Sandokán y su Templo. Los hermanos siguen jugando al Senet, y me parece bastante revelador que, cuando le echa en cara a Jacob que no sigue bien las reglas del juego, el Adversario dice a su hermano: “one day, you can make up your own game and everyone else will have to follow your rules”. Genial frase y genial referencia a que algún día la Isla será el juego de Jacob y todos deberán seguir sus reglas. De hecho es de las pocas cosas que me han gustado realmente del capítulo, pues nos da a entender que la arbitrariedad de las reglas en la Isla se debe a que es su juego y él ha ido inventándolas. Y si no le gusta a la gente, se lleva el Scattergories, que para eso es suyo. Ah, juegos y reglas, reglas y juegos, una constante de Lost. Entonces el Adversario, pero Jacob no, ve a su verdadera madre muerta, Claudia, supongo que por lo de ser especial, que en esta serie es como decir porque sí y punto. La sigue y ella le enseña el campamento que hay al otro lado de la Isla, con los colonizadores, y le explica que ella es su auténtica madre y cómo murió, y que él también viene del otro lado del mar. Teniendo en cuenta que el Adversario aún no existe como tal, es muy misterioso que Claudia aparezca, ya que puede ser una manifestación del Humo Negro, porque quizás ya existía antes del Adversario, a lo mejor era ya una manifestación del mal. O a lo mejor simplemente es uno de esos espíritus de los muertos que vagan por el limbo de la Isla, y el Adversario puede verla porque es especial. El caso es que esto acaba de tentar el espíritu curioso del Adversario, que decide irse con su gente, y ver algún día esa tierra más allá del mar. El Adversario intenta convencer a Jacob para que se vaya con él, pero éste no cree sus palabras, y menos cuando le dice que su madre no lo es; se enfurece y golpea a su hermano hasta hacerlo sangrar. De aquí tal vez la imagen del niño rubio con los brazos ensangrentados que veía el falso Locke. La madre interviene y el Adversario dice que quiere ir a casa, más allá del mar. Pero ella le dice que no puede dejar la Isla, que jamás podrá, y supongo que así establece otra regla. Me encanta porque las reglas en esta familia se van haciendo sobre la marcha. El Adversario marcha amenazando con que algún día se irá de la Isla. Pasan treinta años y vemos a Jacob haciendo uno de sus tapices, y visitando a su hermano, que ahora está integrado perfectamente entre los humanos. Mientras juegan al Senet, Jacob confiesa que los mira curioso porque no cree que sean tan malos, quiere ver el lado bueno de la gente. En cambio el Hombre de Negro, que ha convivido tanto tiempo con ellos, cree que a pesar de que estuviera loca, su madre tenía razón: son malos, egoístas y corruptos, no hay esperanza para ellos. Pero continúa a su lado porque los necesita por una razón: gracias a ellos podrá salir de la Isla. Ha encontrado una forma. Es entonces cuando muestra a su hermano uno de los pozos que están excavando, y que tienen energía electromagnética que atrae el metal, en este caso una daga, la misma con la que milenios más tarde Alpert será tentado para matar a Jacob, y que Dogen entregará a Sayid para hacer lo propio con el Adversario. Como Jacob no se puede callar nada, se lo dice a la madre, que va a visitar al Adversario, y vemos que el pozo es el de la futura Estación de La Orquídea. En su fondo, cómo no, el Hombre de Negro está implantando una rueda, la famosa rueda de burro, para mover la energía, llamémosla luz o electromagnetismo. Está convencido de que mover la rueda lo hará salir de la Isla, y lo sabe porque es especial, pero nosotros como no lo somos nos quedamos igual. La madre no está dispuesta a que los humanos conozcan los secretos de la Isla, así que lo deja inconsciente. La madre entonces conduce a Jacob hasta la fuente de la luz y le dice que él deberá protegerla porque su hermano no estará. Pero nunca podrá bajar hasta la luz, porque entonces sufriría un destino peor que la muerte. A continuación celebra el ritual de traspaso de poderes para coronar a Jacob como guardián de la Isla, que no es otra cosa que hacerle beber un trago de vino de la famosa botella del corcho. Jacob no está dispuesto a ser el guardián, pero no tiene elección, y su madre le dice que algún día lo entenderá. Durante todo el capítulo Jacob se ha sentido a la sombra de su hermano, como la segunda opción, pero su madre intenta demostrarle que no es así, y como sabemos acabará cogiendo mucha confianza en su puesto. La pregunta es si el bueno de Jack también deberá tomarse una copa con Jacob para ser su sustituto. Igualmente, como una vez más vemos que parece que las reglas en esta Isla se van improvisando, depende de cómo tengan los guionistas el día. El Adversario despierta y encuentra el pozo destruido, su aldea quemada y su gente muerta. Sólo puede recuperar su juego de Senet. La pregunta es cómo la madre ha podido hacer todo eso, ¿es que también puede transformarse en Humo Negro? ¿Tiene algún tipo de poder desconocido por ser la guardiana? Poco importa, porque de regreso en las cuevas el Adversario apuñala a la madre con la daga por lo que ha hecho. Aún así él tiene sentimientos y llora, le pregunta una vez más por qué no lo deja marchar, sin tener respuesta, y ella muere dándole las gracias, quizás por haberla liberado de su vida y su pesada carga. Sin embargo, Jacob aparece y se encuentra la terrible escena, apaliza a su hermano y rabioso, ya que no puede matarlo, pretende darle un destino peor: lo arroja a la fuente de luz. Acto seguido, la luz parece apagarse y de repente emerge ni más ni menos que… ¡el Humo Negro! Así pues, el Adversario se transformó en Humo Negro al estar expuesto a esa energía del corazón de la Isla, la luz de la vida y la muerte. Esto me hace temer qué le puede pasar a Desmond si la bolsa electromagnética a la que pretenden llevarlo es realmente el corazón de la Isla. Aunque siendo especial como es, quizás no le pasa nada… De todas formas, Jacob acaba encontrando el cuerpo muerto de su hermano arrastrado por el río. La pregunta es si el Humo Negro es realmente su hermano transformado por la energía o un mal anterior que simplemente ha tomado su apariencia como hizo con Locke. ¿Y si el Adversario es otra víctima más en el plan de ese mal que la Isla encierra? Jacob se lleva el cuerpo y lo coloca junto al de su madre y las piedras blancas y negras del Senet en un rincón de las cuevas. El mismo donde milenios más tarde los encontrarán Jack, Kate, y Locke, en las cuevas, así que son nuestros Adán y Eva. Por si acaso, se nos recuerdan innecesariamente esas escenas. Qué queréis que os diga, a mí me habría gustado más que fueran Rose y Bernard. Y lo último que vemos es a Jacob llorando ante los cadáveres de su madre y su hermano, y diciendo adiós, sin sospechar que lo va a ver bastante durante los próximos siglos, en los que comenzará su partida particular, esta vez con sus reglas. Es una lástima que, ya puestos, no veamos su primer encuentro con su renovado hermano. Pues lo dicho, un capítulo que era la oportunidad de oro de dar explicaciones a todo el tema mitológico, a la naturaleza de los poderes de Jacob y del Adversario, a los secretos de la Isla, al tema de candidatos y demás, se ha quedado en una fábula bonita, sí, pero que no sólo no da respuestas, sino que genera muchas más preguntas que, a estas alturas, sólo nos confunden más aún la cabeza. El gran problema es que se piensan que nos dan respuestas al enseñar cómo sucede algo, cuando lo que queremos es saber por qué sucede. Como ejemplo, el traspaso de poderes a Jacob: no nos interesa ver que se hace en una ceremonia con vino, lo que queremos es saber cómo es posible que se realice, en qué consiste exactamente. No queremos ver su parafernalia, sino saber su razón, si es que la tiene. En el fondo todo se nos muestra como que nos lo tenemos que creer porque sí y, como dice la madre, cada respuesta lleva a una nueva pregunta. Pues vaya. Por ello este Across the Sea deja un mal sabor de boca. Hasta ahora ningún capítulo de Lost me había decepcionado de esta forma porque daba la sensación de que, gustase más o menos, sabían a dónde se encaminaban exactamente. En cambio, con este episodio tenemos la prueba de que realmente hasta las preguntas importantes las resuelven, o creen que lo hacen, de una manera que no resulta satisfactoria. Porque parece que más bien se limita todo a repetir frases de otros episodios, hacer referencias y guiños, y que con eso tiene que bastar. Se piensan que nos están respondiendo, cuando sólo lo disfrazan todo de mitología, y encima hasta deberemos estarles agradecidos. Y me da miedo que pase lo mismo al final de la serie. Vale, Lost es más que respuestas, pero si un episodio se nos había vendido como capítulo de revelaciones debería serlo. Lo peor es que parece que durante toda la serie hayan ido planteando misterios sin saber la respuesta y que, ahora que se acaba, intentan responder de la forma más patética. Para eso que se hubieran quedado en lo de los osos polares. Eso sí, como he dicho, Across the Sea no es un mal episodio. Lo que sucede es que no es un capítulo adecuado para Lost a estas alturas. Parece incluso un capítulo de relleno, que no aporta nada, a no ser que en lo que queda por ver haya referencias a lo ocurrido aquí. Espero que al menos la fuente de energía sea una de las claves del final. Pero de momento el mal sabor no me lo quita nadie. Igualmente, repasemos lo mejor y lo peor del capítulo. Lo mejor: * Por fin conocemos el pasado de Jacob y el Adversario. * El aire a tragedia bíblica que tiene todo el episodio. * Las referencias y guiños a frases y escenas de otros capítulos. * El Senet y su aprovechamiento simbólico a lo largo del capítulo. * La frase profética sobre las reglas del juego que un día inventará Jacob. * La fuente de luz, el corazón de la Isla, si saben como aprovecharlo. * Ver la diferencia de carácter entre ambos hermanos, y sus motivaciones, comprenderlos un poco más. * La transformación del Adversario en el Humo Negro. * El final, con el momento Adán y Eva y las piedras blanca y negra. Lo peor: * Prometía ser el capítulo de las respuestas, pero las da mal y encima genera más preguntas. * El capítulo no hace más que liar las cosas con su pseudomitología, y la gente nunca habla claro. * Seguimos sin saber el nombre del Adversario, y a estas alturas parece que así nos quedaremos. * La madre guardiana, que tampoco tiene nombre, da menos respuestas que Sandokán, que ya es decir. * Hay muchas incongruencias y cosas que no encajan ni se explican bien. * En definitiva todo parece un acto de fe que nos tenemos que creer porque sí, y a veces incluso con un toque Disney. * El capítulo parece dar la razón a los que dicen que se inventan las cosas sobre la marcha; han metido demasiados misterios en la serie que ahora están resolviendo de la peor manera. * El recuerdo innecesario de la escena de las cuevas de la primera temporada, como si no nos acordáramos de los esqueletos. * Resumiendo: decepción por falta de respuestas, nuevos líos y respuestas insatisfactorias; para esto no hacía falta vender Across the Sea como la panacea y la madre de todas las revelaciones. * Ah, y en el fondo lo que nos gusta es que salgan los losties, si salen otros no parece Lost; queremos que la serie siga sin paradas innecesarias en cosas que no nos importan. Lo dicho, Across the Sea ha sido un capítulo muy decepcionante a pesar de su aire de tragedia bíblica, quizás en parte porque veníamos de un capitulazo como The Candidate y ahora mismo nos interesaba más saber qué pasa con nuestros losties que hacer un alto en el camino para hablar de mitología. Bueno, pues tranquilos, que la semana que viene los volvemos a tener entre nosotros, pero por última vez. Hasta me duele decirlo. El próximo capítulo, y último antes de la finale, es What They Died For, título que lo dice todo. Allí nos veremos, con los losties de siempre, que al fin y al cabo son los que nos gustan. Fuente LOST S06E16 "What They Died For" - Official Trailer
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