Uno de los principales atractivos de Jujuy son los ángeles arcabuceros, llamados el Ejército Celestial del Señor. Justamente las dos únicas colecciones del país que datan de principios del siglo XVIII, se encuentran en las localidades jujeñas de Casabindo y Uquia.
La escuadra de ángeles arcabuceros es, al parecer, una novedosa invención de los talleres del altiplano peruano boliviano. En realidad sería mejor llamarlos ángeles militares, pues no todos llevan armas de fuego. Del mismo modo que en una compañía militar, hay también músicos (trompeta, tambor, etc.) y abanderados.
Todo comienza con la llegada de los conquistadores, cuando el arte era utilizado como un medio visual de adoctrinamiento de los indígenas, construyéndose iglesias a lo largo del territorio conquistado, decoradas con obras que reflejaban el mundo espiritual y artístico europeo.
Esta producción se inició con la importación de obras de arte (pinturas, esculturas, grabados), esencialmente traídas de Flandes, Italia y España. Incluso hicieron venir al país a artistas para que enseñaran y crearan futuros talleres. La influencia de los artistas italianos Bernardo Biiti, Mateo Pérez Alessio y Angelino Medoro fue decisiva.
A fines del siglo XVII, cuando ya los artistas italianos y flamencos se retiran, la pintura asume una identidad propia de la mano de los artistas nativos y mestizos, que se alejan de los modelos europeos creándose nuevos talleres donde el maestro pintor, en la mayoría de los casos, era un nativo.
Así es como nace esta corriente plástica: el Arte Popular Americano. En la confrontación de cosmovisiones hispano-andinas hubo símbolos que fueron fusionados, como el arcabuz y la espada, que se asociaron con el dios trueno o dios rayo.
Con el propósito de contribuir al conocimiento y difusión del patrimonio cultural, especialmente en lo referido a la pintura colonial nace, en el año 1995 en la ciudad de San Salvador de Jujuy, la Fundación Recrear.
La presidenta e impulsora de la Fundación, Arq. Berta Alonso, explicó que la Fundación aspira a reunir y dar sentido a las piezas dispersas, a recuperar obras deterioradas y a ubicarlas en el contexto cultural y social en el que se originaron, valorando especialmente el significado que poseen estas obras como componentes de nuestra identidad.
Por esta razón el núcleo fundamental de actividades lo constituye el taller de reproducciones destinado a la recuperación y revalorización de óleos de pinturas religiosas originales de los siglos XVI, XVII y XVIII, que pertenecen a distintas Capillas de la Quebrada de Humahuaca y de la Puna Jujeña.
Sin embargo, con el correr del tiempo, los objetivos se fueron ampliando, comprendiendo que lo cultural abarca mucho más que el hecho artístico. Así fue como la Fundación comenzó a participar en proyectos de desarrollo integral sustentable asociándose a otras organizaciones nacionales e internacionales, entendiendo que lo cultural se nutre también del hacer humano.
De esta manera, en Recrear trabajan jóvenes de otra fundación, denominada DARLOCAB (en honor a Darío López Cabana), que se ocupa de contener a niños y jóvenes considerados en situación de riesgo. “No solo se los contiene –explicó Berta Alonso-, sino que aprenden un oficio (pintura o tallado) y revalorizan su identidad y dignidad, ayudándolos a la formación de su pensamiento crítico y condiciones para su sustentabilidad”.
Al consultarle por qué tomaron este período colonial, Alonso señaló que “éste es el período más complejo que nos ha tocado vivir, en donde los andinos dejaron de ser andinos, pero los europeos también dejaron de ser europeos y como el arte es un lenguaje más del ser humano, en estas pinturas se manifiesta en realidad lo que sucedió: el choque entre dos culturas que duramente tuvieron que aprender a convivir. Por ello es importante marcar que todas estas pinturas fueron hechas por andinos o mestizos, quienes interpretaron una nueva religión, nuevas técnicas y distintas manifestaciones.
Jujuy tiene 400 pinturas de este periodo, ya que era el elemento didáctico para transmitir el culto, por eso nos pareció que hacer las réplicas –explicó Alonso- era una manera de difundir el patrimonio cultural".
Fundación Recrear
La escuadra de ángeles arcabuceros es, al parecer, una novedosa invención de los talleres del altiplano peruano boliviano. En realidad sería mejor llamarlos ángeles militares, pues no todos llevan armas de fuego. Del mismo modo que en una compañía militar, hay también músicos (trompeta, tambor, etc.) y abanderados.
Todo comienza con la llegada de los conquistadores, cuando el arte era utilizado como un medio visual de adoctrinamiento de los indígenas, construyéndose iglesias a lo largo del territorio conquistado, decoradas con obras que reflejaban el mundo espiritual y artístico europeo.
Esta producción se inició con la importación de obras de arte (pinturas, esculturas, grabados), esencialmente traídas de Flandes, Italia y España. Incluso hicieron venir al país a artistas para que enseñaran y crearan futuros talleres. La influencia de los artistas italianos Bernardo Biiti, Mateo Pérez Alessio y Angelino Medoro fue decisiva.
A fines del siglo XVII, cuando ya los artistas italianos y flamencos se retiran, la pintura asume una identidad propia de la mano de los artistas nativos y mestizos, que se alejan de los modelos europeos creándose nuevos talleres donde el maestro pintor, en la mayoría de los casos, era un nativo.
Así es como nace esta corriente plástica: el Arte Popular Americano. En la confrontación de cosmovisiones hispano-andinas hubo símbolos que fueron fusionados, como el arcabuz y la espada, que se asociaron con el dios trueno o dios rayo.
La Fundación “Recrear” reproduce el Arte Colonial
Con el propósito de contribuir al conocimiento y difusión del patrimonio cultural, especialmente en lo referido a la pintura colonial nace, en el año 1995 en la ciudad de San Salvador de Jujuy, la Fundación Recrear.
La presidenta e impulsora de la Fundación, Arq. Berta Alonso, explicó que la Fundación aspira a reunir y dar sentido a las piezas dispersas, a recuperar obras deterioradas y a ubicarlas en el contexto cultural y social en el que se originaron, valorando especialmente el significado que poseen estas obras como componentes de nuestra identidad.
Por esta razón el núcleo fundamental de actividades lo constituye el taller de reproducciones destinado a la recuperación y revalorización de óleos de pinturas religiosas originales de los siglos XVI, XVII y XVIII, que pertenecen a distintas Capillas de la Quebrada de Humahuaca y de la Puna Jujeña.
Sin embargo, con el correr del tiempo, los objetivos se fueron ampliando, comprendiendo que lo cultural abarca mucho más que el hecho artístico. Así fue como la Fundación comenzó a participar en proyectos de desarrollo integral sustentable asociándose a otras organizaciones nacionales e internacionales, entendiendo que lo cultural se nutre también del hacer humano.
De esta manera, en Recrear trabajan jóvenes de otra fundación, denominada DARLOCAB (en honor a Darío López Cabana), que se ocupa de contener a niños y jóvenes considerados en situación de riesgo. “No solo se los contiene –explicó Berta Alonso-, sino que aprenden un oficio (pintura o tallado) y revalorizan su identidad y dignidad, ayudándolos a la formación de su pensamiento crítico y condiciones para su sustentabilidad”.
Al consultarle por qué tomaron este período colonial, Alonso señaló que “éste es el período más complejo que nos ha tocado vivir, en donde los andinos dejaron de ser andinos, pero los europeos también dejaron de ser europeos y como el arte es un lenguaje más del ser humano, en estas pinturas se manifiesta en realidad lo que sucedió: el choque entre dos culturas que duramente tuvieron que aprender a convivir. Por ello es importante marcar que todas estas pinturas fueron hechas por andinos o mestizos, quienes interpretaron una nueva religión, nuevas técnicas y distintas manifestaciones.
Jujuy tiene 400 pinturas de este periodo, ya que era el elemento didáctico para transmitir el culto, por eso nos pareció que hacer las réplicas –explicó Alonso- era una manera de difundir el patrimonio cultural".
Fundación Recrear