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¿Hacia dónde va Europa?

Info6/2/2010
La Unión Europea pasó de preguntarse hace un tiempo atrás qué hacer con una moneda sobrevaluada a enfrentar el riesgo de una devaluación. Hoy en día el pánico se apodera de los gobiernos mientras el debilitamiento del euro complica las cuentas fiscales pero, al mismo tiempo, mejora la competitividad de muchas compañías privadas. Mientras tanto la volatilidad de la crisis de algunos países como Grecia recuerda el caso de Argentina en 2001 y los analistas arrojan sus panoramas más sombríos en torno a la creciente desocupación, la desigualdad entre los países miembros y la inestabilidad social que podría derivar en estallidos de violencia. Las recetas del FMI otra vez conducen hacia un destino incierto. “Vivimos tiempos dramáticos, sin duda la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, incluso desde la Primera”, aseguró presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet - AP Las palabras del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, a mitad de mayo actuaron como réplicas del terremoto económico que sacude al euro: “Vivimos tiempos dramáticos, sin duda la situación más difícil desde la Segunda Guerra Mundial, incluso desde la Primera”. Horas después, la canciller alemana, Angela Merkel, lanzó una advertencia que actuó como un tsunami en los mercados: “El euro está en peligro y si el euro cae, Europa cae”. No son pocos los que se preguntan: ¿Por qué el miedo invade a la Unión Europea (UE) cuando hasta hace sólo unos meses atrás la queja era que la nueva moneda del viejo mundo estaba sobrevaluada por lo que la eurozona perdía competitividad? Algunos recuerdan que en mayo de 2007, el presidente francés Nicolas Sarkozy, se preguntó ante productores agroexportadores “¿cómo se puede seguir exportando si el euro es la única moneda en el mundo que está sobrevaluada comparada con el dólar, el yen y el yuan?”. Y un año después, en julio de 2008, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó en boca de su subdirector gerente, John Lipsky, que “el euro está ahora sobrevaluado mientras que las monedas de muchos países con superávit de cuenta corriente, incluso China, siguen subvaluadas”. Hoy en día el pánico se apodera de los gobiernos a pesar que el debilitamiento del euro mejora la competitividad de muchas de las compañías de la UE que facturan en dólares pero tienen costos en euros. Un informe elaborado por el HSBC asegura que no son pocas las empresas beneficiadas. Para algunas “una fuerte caída del euro es similar a un premio”. Los ejemplos están relacionadas con la industria de las bebidas alcohólicas como Remy Cointreau; las del lujo como Louis Vuitton Moet Hennessy (LVMH), Burberry, Hermes, PPR (Gucci e Yves Saint Laurent, entre otras marcas) o Luxottica Group; la aviación, como European Aeronautic Defense and Space Company (EADS), la corporación de la que depende Airbus; y también bancos con fuerte presencia en la zona dólar o en países con monedas muy asociadas al billete verde como los españoles Santander o el BBVA. Sin embargo, los temores tienen fundamento y las alertas lanzadas por Trichet y Merkel no son en vano. La eurozona enfrenta la seria situación fiscal de los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España). Sí uno de estos países cae existe la posibilidad de que arrastre a los demás. Como para agravar la situación, el desfavorable contexto movilizó a los hedge funds (fondos de inversión libre) en busca de hacer diferencias multimillonarias con operaciones especulativas de corto plazo, con apuestas a un euro a la baja. Las maniobras, consideradas ataques contra la moneda y títulos de deuda soberana, son similares a las que padeció en 1992 la libra esterlina cuando George Soros con su fondo Quantum, en medio de la recesión del Reino Unido, tomó deuda para tomar posiciones de compras en dólares y de venta en libras. MERKEL TOMA LA DELANTERA En esta batalla, Alemania fue la más rápida de reflejos. Merkel prohibió de forma unilateral la especulación a la baja de varios productos entre ellos títulos de la deuda pública de los países de la Eurozona, los seguros de impago de esa deuda (Credit Default Swaps) y las acciones de diez bancos y empresas de servicios financieros alemanes. En tanto, la Comisión Europea encargó al Comité Europeo de Reguladores Bursátiles que analice si el resto de estados miembros deben hacer lo mismo. Hay razones suficientes para que todos imiten a Alemania. En las últimas semanas, los hedge funds atacaron la deuda griega, portuguesa y española. Entre los fondos sospechados están el Brevan Howard, dirigido por Alian Howard, el mayor hedge fund de Europa; el Paulson & Co, del magnate John Paulson; y el Moore Capital, de Louis Moore Bacon. Mientras se analiza esta propuesta junto con otras, la defensa del euro y los títulos de deuda soberanos se basa en la estrategia del Banco Central Europeo (BCE) y varios bancos centrales de la zona del euro de comprar deuda estatal de España, Portugal, Grecia, Italia e Irlanda y en los Ministros de Finanzas de la UE y el FMI, quienes acordaran crear un fondo de 750.000 millones de euros para rescatar a los países en problemas. A cambio de esto se exigen ajustes presupuestarios. Así fue que los PIIGS anunciaron uno tras otro recortes en el gasto y aumentos impositivos. Grecia congeló los salarios públicos por tres años, subió los impuestos y bajó las jubilaciones. En España se decidió reducir los salarios públicos en un 5%, congelar las jubilaciones y recortar unos 6 mil millones de euros en inversiones. En Portugal se incrementó la alícuota al Impuesto al Valor Agregado, se impusieron impuestos a grandes empresas, se rebajaron los salarios de altos funcionarios y se suspendieron numerosas obras públicas. Y en Irlanda se redujo el gasto y los salarios públicos. Pero también países de la eurozona que no corren tanto riesgo están ajustando el cinturón como Francia y Alemania y países de la UE fuera de la eurozona, como Gran Bretaña, se plegaron a las medidas ortodoxas: el nuevo gobierno británico liderado por el conservador David Cameron ya anunció recortes por 9.000 millones de dólares para todo 2010. “Es el programa de austeridad más duro desde los años de la posguerra”, señaló a BBC Mundo Ansgar Belke, del Instituto Alemán de Investigación Económica. Lo contradictorio es que los ajustes se realizan en medio de expectativas muy negativas en materia social. El BCE informó que la desocupación aumentará en 2010 en la Eurozona y reveló que las desigualdades entre las 27 naciones integrantes del grupo se agravaron por la recesión. La región más rica de la UE, el centro de Londres, es siete veces más rica que la de mayor pobreza, Severozapaden, en Bulgaria. Además, de acuerdo a la Oficina de Estadísticas Eurostat, desde el inicio de la crisis global en 2007, fueron los jóvenes los que más sufrieron las consecuencias de la destrucción de las fuentes de trabajo. La tasa de desocupación en los menores de 25 años sobrepasa el 10%, casi el doble de lo registrado en toda la UE. Italia es la nación con la mayor diferencia entre tasa de desempleo juvenil con 24,9% y la total con 7,4%. Ante la condición de ajuste para recibir ayuda, ya hay voces críticas de destacados economistas que tienen sus ojos puestos en el clima social de angustia que viven los europeos desde que estalló la crisis financiera internacional. El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en una entrevista que concedió a Le Monde aseguró que si Europa continúa con su plan coordinado de austeridad se dirige hacia el desastre. “Sabemos, desde la Gran Depresión de la década de 1930, que esto no es lo que se debe hacer”, subrayó. Explicó que si ahora “la tasa de desempleo juvenil en Grecia es de cerca de 30% y en España supera el 44% y si se eleva al 50% o 60% el descontento se traducirá en disturbios que harán que Atenas, Madrid y Lisboa se pregunten seriamente si es bueno continuar con el plan impuesto por el FMI y por Bruselas”. ARGENTINA EN EL ESPEJO Stiglitz comparó los momentos que vive la UE con lo que pasó en Argentina a fines de 2001 y principio de 2002 como consecuencia de la convertibilidad, casualmente en la misma época en que empezó a circular el euro como billete. Recordó que “al adoptar Europa la moneda única, los países miembros de la zona euro cedieron dos instrumentos de política: el tipo de cambio y tasas de interés”. Con la llegada del euro se produjo un corsé para los mecanismos devaluatorios nacionales que en casos como el de Italia permitían cada 3 o 4 años restaurar la competitividad. “Lo mismo ocurrió en la Argentina, el peso estaba vinculado al dólar de Estados Unidos. En Buenos Aires se pensaba que no se podía romper el vínculo, que costaría demasiado. Pero los argentinos devaluaron y fue un caos como se esperaba. Pero, en última instancia, se han beneficiado en gran medida. Durante seis años, la Argentina creció a una tasa del 8,5% anual”. Pero el extremo del pesimismo para Europa vino del puño y letra de otro Premio Nobel de Economía. Paul Krugman publicó en su blog “La Conciencia de un Liberal”, alojado en The New York Times, un post en el que por primera vez considera la idea de que el euro pueda desaparecer. De hecho está convencido que una de las alternativas es que alguno de los PIIGS como Grecia opte por un default y una devaluación al estilo de Argentina 2001, lo que significaría abandonar el euro. Así tras analizar y reflexionar sobre la situación finaliza su artículo con una frase lapidaria: “Creo que ahora me voy a esconder debajo de la mesa”. Fuente: http://observadorglobal.com/hacia-donde-va-europa-n7602.html
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