John Rueda, el hombre que a falta de sus manos utiliza sus pies para reparar celulares
Gracias a su empuje, él venció su discapacidad y es uno de los técnicos eléctricos más capaces y conocidos de Suba, localidad de Bogotá.
A los 4 años sostenía el tetero con los pies. A los 18, hacía ejercicios de algebra en el tablero con los pies. A los 25 cogía buseta... con los pies.
Todo con los pies. Para John Rueda sus manos son sus pies. A su mamá, Noemí, la viruela y el sarampión la atacaron durante el embarazo, por eso nació sin brazos.
Su incapacidad física es una victoria para este guerrero de la vida que nunca ha pronunciado la frase: "no se puede".
Por el contrario, ha hecho cosas que parecieran mentira. Desde hace cinco años es uno de los reparadores de celulares más famosos del sector de Tibabuyes, en la localidad de Suba.
Arregla con sus pies cualquier aparato que le pongan 'en la mano'.
Y lo deja perfecto. Tiene pulso de relojero y una capacidad tremenda para manejar con facilidad un pequeño destornillador que apreta con el dedo gordo y el que le sigue.
En el barrio lo conocen con el apodo de 'Manotas', algo que en vez de hacerlo sentir mal, lo llena de orgullo. "Me lo puso un amigo que me estima mucho. Me dijo que tenía unas manos muy grandes", recuerda John, quien además de reparar celulares, también ofrece el servicio técnico para computadores.
John es de esos tipos talentosos que las empresas rechazan sin ni siquiera darle una oportunidad. Por eso decidió montar su negocio en la casa. Antes fue mensajero. Al tomar el bus los conductores no le paraban porque pensaban que era uno más de los discapacitados que se suben a pedir ayudas.
John, cansado con esa actitud, decidió un día sacar de la media un billete y mostrarlo a pie descalzo. Así si le paraban los colectivos.
Con su trabajo ha sacado adelante a su esposa Blanca y a su hija Jessica, de 18 años. John, ahora con 40 años, también cocina. Y todo con sus pies.
Gracias a su empuje, él venció su discapacidad y es uno de los técnicos eléctricos más capaces y conocidos de Suba, localidad de Bogotá.
A los 4 años sostenía el tetero con los pies. A los 18, hacía ejercicios de algebra en el tablero con los pies. A los 25 cogía buseta... con los pies.
Todo con los pies. Para John Rueda sus manos son sus pies. A su mamá, Noemí, la viruela y el sarampión la atacaron durante el embarazo, por eso nació sin brazos.
Su incapacidad física es una victoria para este guerrero de la vida que nunca ha pronunciado la frase: "no se puede".
Por el contrario, ha hecho cosas que parecieran mentira. Desde hace cinco años es uno de los reparadores de celulares más famosos del sector de Tibabuyes, en la localidad de Suba.
Arregla con sus pies cualquier aparato que le pongan 'en la mano'.
Y lo deja perfecto. Tiene pulso de relojero y una capacidad tremenda para manejar con facilidad un pequeño destornillador que apreta con el dedo gordo y el que le sigue.
En el barrio lo conocen con el apodo de 'Manotas', algo que en vez de hacerlo sentir mal, lo llena de orgullo. "Me lo puso un amigo que me estima mucho. Me dijo que tenía unas manos muy grandes", recuerda John, quien además de reparar celulares, también ofrece el servicio técnico para computadores.
John es de esos tipos talentosos que las empresas rechazan sin ni siquiera darle una oportunidad. Por eso decidió montar su negocio en la casa. Antes fue mensajero. Al tomar el bus los conductores no le paraban porque pensaban que era uno más de los discapacitados que se suben a pedir ayudas.
John, cansado con esa actitud, decidió un día sacar de la media un billete y mostrarlo a pie descalzo. Así si le paraban los colectivos.
Con su trabajo ha sacado adelante a su esposa Blanca y a su hija Jessica, de 18 años. John, ahora con 40 años, también cocina. Y todo con sus pies.