Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes, que blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su árbol, el roble.
Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro,
la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los
juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban
dedicados a Zeus.
Origen de Zeus
Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano
de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Démeter y Hera.
De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno
de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a
Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas.
Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Crono a regurgitar a sus otros hijos en orden inverso al que los había tragado:
primero la piedra, que se le dejó a Pitón bajo las cañadas del Parnaso como señal a los hombres mortales, el
Ónfalos, y después al resto. En algunas versiones, Metis le dio a Crono un emético para obligarle a vomitar los
bebés, y en otras Zeus abrió el estómago de Crono. Entonces Zeus liberó a los hermanos de Crono, los Gigantes,
los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su mazmorra en el Tártaro y mató a su guardiana, Campe. En agradecimiento,
los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo o el relámpago, que habían sido previamente escondidos por Gea.
En la Titanomaquia (la guerra de los titanes contra los olímpicos), Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los
Gigantes, Hecatónquiros y Cíclopes, lucharon y destronaron a Cronos y a los otros Titanes, que fueron encerrados
en el Tártaro, un lugar húmedo, lúgubre, frío y neblinoso en lo más profundo de la Tierra. Irónicamente, Zeus
también encarceló allí también a los Hecatónquiros y los Cíclopes.
Tras la batalla con los Titanes, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores, Poseidón y Hades,
echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire, Poseidón las aguas y Hades el mundo de los muertos (el
inframundo). La antigua tierra, Gea, no podía ser reclamada y quedó bajo el dominio de los tres según sus
capacidades, lo que explica por qué Poseidón era el dios de los terremotos y Hades reclamaba a los humanos que
morían.
Gea estaba resentida por cómo Zeus había tratado a los Titanes, porque eran sus hijos. Poco después de subir al
trono como rey de los dioses, Zeus tuvo que luchar con otros hijos de Gea, los monstruos Tifón y Equidna. Zeus
derrotó a Tifón atrapándole bajo una montaña, pero dejó a Equidna y a sus hijos con vida como desafío para
futuros héroes.
Zeus era hermano y marido de Hera, con quien tuvo a Hefesto, Ilitía,
Hebe y Ares. Zeus es famoso por sus aventuras extramatrimoniales con muchas mujeres mortales —entre las que
destacan Sémele, Ío, Europa y Leda— y ninfas, de las que nacieron los fundadores de muchas dinastías helénicas.
La mitografía olímpica recoge incluso uniones con las diosas Deméter, Latona, Dione y Maya.
Los mitos muestran a una Hera muy celosa de estas conquistas amorosas, y enemiga sistemática de todas las
amantes de Zeus y de los hijos que tenían con él (como lo comprobaría el gran Heracles). Durante un tiempo, una
ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de estas aventuras hablándole incesantemente. Cuando Hera
descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás.
Zeus, el gobernante del Olimpo, tuvo que pelear contra su padre
Cronos, obteniendo la victoria después de la guerra de 10 años, con la ayuda de Poseidón y Hades.
Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros niños, que estaban deseosos de vengarse
de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás
dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus
gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo,
respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.
En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la
justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad.
Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto,
dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin
distinción de sexo (Ganimedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su mujer.
En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido
En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa
de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.
Fuente
Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro,
la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los
juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban
dedicados a Zeus.
Origen de Zeus
Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano
de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Démeter y Hera.
De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno
de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a
Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas.
Tras hacerse adulto, Zeus obligó a Crono a regurgitar a sus otros hijos en orden inverso al que los había tragado:
primero la piedra, que se le dejó a Pitón bajo las cañadas del Parnaso como señal a los hombres mortales, el
Ónfalos, y después al resto. En algunas versiones, Metis le dio a Crono un emético para obligarle a vomitar los
bebés, y en otras Zeus abrió el estómago de Crono. Entonces Zeus liberó a los hermanos de Crono, los Gigantes,
los Hecatónquiros y los Cíclopes, de su mazmorra en el Tártaro y mató a su guardiana, Campe. En agradecimiento,
los Cíclopes le dieron el trueno, el rayo o el relámpago, que habían sido previamente escondidos por Gea.
En la Titanomaquia (la guerra de los titanes contra los olímpicos), Zeus y sus hermanos y hermanas junto con los
Gigantes, Hecatónquiros y Cíclopes, lucharon y destronaron a Cronos y a los otros Titanes, que fueron encerrados
en el Tártaro, un lugar húmedo, lúgubre, frío y neblinoso en lo más profundo de la Tierra. Irónicamente, Zeus
también encarceló allí también a los Hecatónquiros y los Cíclopes.
Tras la batalla con los Titanes, Zeus se repartió el mundo con sus hermanos mayores, Poseidón y Hades,
echándoselo a suertes: Zeus consiguió el cielo y el aire, Poseidón las aguas y Hades el mundo de los muertos (el
inframundo). La antigua tierra, Gea, no podía ser reclamada y quedó bajo el dominio de los tres según sus
capacidades, lo que explica por qué Poseidón era el dios de los terremotos y Hades reclamaba a los humanos que
morían.
Gea estaba resentida por cómo Zeus había tratado a los Titanes, porque eran sus hijos. Poco después de subir al
trono como rey de los dioses, Zeus tuvo que luchar con otros hijos de Gea, los monstruos Tifón y Equidna. Zeus
derrotó a Tifón atrapándole bajo una montaña, pero dejó a Equidna y a sus hijos con vida como desafío para
futuros héroes.
Zeus era hermano y marido de Hera, con quien tuvo a Hefesto, Ilitía,
Hebe y Ares. Zeus es famoso por sus aventuras extramatrimoniales con muchas mujeres mortales —entre las que
destacan Sémele, Ío, Europa y Leda— y ninfas, de las que nacieron los fundadores de muchas dinastías helénicas.
La mitografía olímpica recoge incluso uniones con las diosas Deméter, Latona, Dione y Maya.
Los mitos muestran a una Hera muy celosa de estas conquistas amorosas, y enemiga sistemática de todas las
amantes de Zeus y de los hijos que tenían con él (como lo comprobaría el gran Heracles). Durante un tiempo, una
ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de estas aventuras hablándole incesantemente. Cuando Hera
descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás.
Zeus, el gobernante del Olimpo, tuvo que pelear contra su padre
Cronos, obteniendo la victoria después de la guerra de 10 años, con la ayuda de Poseidón y Hades.
Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros niños, que estaban deseosos de vengarse
de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás
dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus
gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo,
respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.
En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la
justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad.
Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto,
dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin
distinción de sexo (Ganimedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su mujer.
En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido
En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa
de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.
Fuente