Mary Celeste
En 1872, la embarcación fue hallada navegando a la deriva. La comida estaba servida y los botes salvavidas en su lugar, pero la tripulación había desaparecido inexplicablemente. Tras 116 años desde que fuera hundida en las costas de Haití, científicos encontraron lo que aún queda de la siniestra nave.
El 5 de diciembre de 1872 la goleta inglesa Dei Gratias navegaba a unas 600 millas de las costas portuguesas cuando un barco que zigzagueaba con las velas desplegadas llamó poderosamente la atención de su capitán. Tras intentar infructuosamente comunicarse con la tripulación, tres marineros lo abordaron sin saber que lo que hallarían originaría uno de los mayores enigmas de todos los tiempos. La misteriosa nave era el
Mary Celeste
, cuya tripulación desapareció inexplicablemente dejando todo intacto en su interior: la pipa del capitán todavía humeaba, la carga de 1.700 toneladas de alcohol estaba completa, la cocina prendida y la comida en la mesa. Los botes salvavidas, libros, cartas, dinero y un medallón de oro también permanecían en su lugar.
Mapa de navegación del
Mary Celeste
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Para muchos la historia del velero estaba marcada por el destino. Naufragios, choques y capitanes muertos en trágicas circunstancias otorgaban una siniestra reputación al Mary Celeste . Todo terminó en 1885 cuando su último capitán, G.C Parker, lanzó el bergantín intencionalmente contra los arrecifes de Haití para cobrar el seguro. Acusado de fraude, Parker murió en extrañas circunstancias antes del juicio.
Algunos casos relacionados con el anterior
En la historia marítima abundan enigmas similares al del
Mary Celeste
. Muchas son las naves en perfecto estado abandonadas sin razón aparente por tripulantes que parecen haberse desvanecido para siempre.
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En 1840 el barco francés Rosalie apareció con sus velas izadas y todo su cargamento, sin nada que evidenciara la suerte de sus ocupantes. Diez años más tarde fue hallado cerca de Newport (EE.UU.) el Seabird, con sólo un perro a bordo y con sus instrumentos de navegación funcionando. En 1883 sucedió algo similar con la goleta J.C. Cousins, que encalla frente a las costas de Oregon. En su interior no habían marineros, pero la mesa estaba puesta y la cocina caliente
..
En 1953, el barco Holchu fue hallado a la deriva cerca de la India sin rastro alguno de su tripulación, con víveres y combustible suficiente. Pese a que el equipo de radio funcionaba perfectamente, la tripulación no envió mensaje alguno.
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Y por ultimo una historia un tanto rara
25 de junio de 1986. Las noticias informan de un accidente en la sierra de Somosierra (Madrid). Un camión cisterna ha volcado, vertiendo su contenido por toda la zona. La alerta es máxima. El material es ácido y puede causar un peligro biológico irreparable. Más tarde se empieza a hablar de víctimas. Los dos ocupantes del camión. Andrés Martínez y Carmen Gomez. Una tragedia más si no fuera por el dato más extraño del caso. Las dos personas no estaban solas. En la cabina del camión, iba su hijo pequeño, Juan Pedro Martínez. Su cuerpo no apareció jamás. Los datos se remontan al día 24, por la mañana, cuando la familia decide ir de viaje a la sierra por motivos de trabajo del padre. Le acompañan la mujer y su hijo, quienes todavía no habían visitado Madrid. En una cafetería de la sierra, deciden desayunar y durante su regreso a sus tierras... Algo debió ocurrir para que el camión alcanzara más de 140 KLM por hora en una carretera de montaña.
El camión choca contra otro vehículo y se estrella contra una cuneta. El contenido de la cisterna se derrama por la carretera y provoca un atasco y retenciones de horas. El desastre no acababa más que empezar. Explosiones a lo largo de la carretera indicaba que el ácido se extendía por todas partes.
Se hallan los restos de los adultos. Sus cuerpos presentan quemaduras de gran embergadura, están quemados: una brecha se abrió encima de la cabina y bañó de ácido a sus ocupantes. Sus rostros totalmente desfigurados, pero los cuerpos intactos. Ya al anochecer, cientos de personas se agolpaban en la zona.
Entre ellos circulaba el rumor. Los padres de Andrés Martínez habían llamado preocupados, a sabiendas de la noticia, repetían continuamente una frase estremecedora:
¿DÓNDE ESTA NUESTRO NIETO? Cuando las fuerzas de seguridad tienen el permiso de abrir la cabina, no descubren rastro alguno del niño. Con potentes focos y linternas empiezan a investigar los alrededores del accidente, pero no encuentran ningún cadáver, ningun niño herido por ácido… Juan Pedro Gomez había desaparecido.
Las posteriores investigaciones desmienten la posibilidad de que el niño hubiera sido disuelto por el ácido en tan poco tiempo, ni con la posibilidad de que la cabina se hubiera convertido en una "bañera" del mismo, y en el caso de que ocurriera, los huesos deberían haber aparecido aunque fueran flotando en el líquido.
Nada. El niño había desaparecido. Más datos llegaban según pasaban los días. La investigación del taquígrafo del camión (la kha negra de los camiones) indicó que habían sucedido una serie de parones a lo largo del recorrido. 12 detenciones en apenas unos kilómetros.
Pero aún un dato más escalofriante les esperaba a los investigadores: los testigos que circulaban por la carretera, indicaron que delante del camión circulaba a gran velocidad una camioneta blanca. ¿Acaso perseguía el camión a la furgoneta? ¿Con qué motivo? ¿Podía ser un secuestro y el camión perseguía la furgoneta con su hijo dentro? A estas preguntas se le unieron más cuando los testigos presenciales del accidente vieron asustados, que después del choque, de la furgoneta blanca salieron dos individuos muy altos, con batas blancas hasta los tobillos y tez pálida, se acercaron al camión y sacaron un bulto bastante grande.
La policía realizó la intensa búsqueda de todos los poseedores de un furgón de semejantes características, pero no encontraron nada. Nunca más se supo de Juan Pedro Martínez.
. El camión choca contra otro vehículo y se estrella contra una cuneta. El contenido de la cisterna se derrama por la carretera y provoca un atasco y retenciones de horas. El desastre no acababa más que empezar. Explosiones a lo largo de la carretera indicaba que el ácido se extendía por todas partes.
Se hallan los restos de los adultos. Sus cuerpos presentan quemaduras de gran embergadura, están quemados: una brecha se abrió encima de la cabina y bañó de ácido a sus ocupantes. Sus rostros totalmente desfigurados, pero los cuerpos intactos. Ya al anochecer, cientos de personas se agolpaban en la zona.
Entre ellos circulaba el rumor. Los padres de Andrés Martínez habían llamado preocupados, a sabiendas de la noticia, repetían continuamente una frase estremecedora:
¿DÓNDE ESTA NUESTRO NIETO? Cuando las fuerzas de seguridad tienen el permiso de abrir la cabina, no descubren rastro alguno del niño. Con potentes focos y linternas empiezan a investigar los alrededores del accidente, pero no encuentran ningún cadáver, ningun niño herido por ácido… Juan Pedro Gomez había desaparecido.
Las posteriores investigaciones desmienten la posibilidad de que el niño hubiera sido disuelto por el ácido en tan poco tiempo, ni con la posibilidad de que la cabina se hubiera convertido en una "bañera" del mismo, y en el caso de que ocurriera, los huesos deberían haber aparecido aunque fueran flotando en el líquido.
Nada. El niño había desaparecido. Más datos llegaban según pasaban los días. La investigación del taquígrafo del camión (la kha negra de los camiones) indicó que habían sucedido una serie de parones a lo largo del recorrido. 12 detenciones en apenas unos kilómetros.
Pero aún un dato más escalofriante les esperaba a los investigadores: los testigos que circulaban por la carretera, indicaron que delante del camión circulaba a gran velocidad una camioneta blanca. ¿Acaso perseguía el camión a la furgoneta? ¿Con qué motivo? ¿Podía ser un secuestro y el camión perseguía la furgoneta con su hijo dentro? A estas preguntas se le unieron más cuando los testigos presenciales del accidente vieron asustados, que después del choque, de la furgoneta blanca salieron dos individuos muy altos, con batas blancas hasta los tobillos y tez pálida, se acercaron al camión y sacaron un bulto bastante grande.
La policía realizó la intensa búsqueda de todos los poseedores de un furgón de semejantes características, pero no encontraron nada. Nunca más se supo de Juan Pedro Martínez.