Pasteles franceses
En 1838, se envió una escuadra de barcos de guerra franceses a obtener una compensación de la joven nación de México por las pérdidas comerciales francesas durante las rebeliones recientes. Una de las reclamaciones giraba en torno a unos pasteles que las tropas del líder mexicano Santa Ana se habían llevado de un restaurante. El conflicto resultante se dio en llamar guerra de los Pasteles.
Una oreja cortada
La guerra de la Oreja de Jenkins se llamó así por Robert Jenkins, un capitán de barco británico que afirmaba que los guardacostas españoles le habían cortado la oreja en 1731. Su exhibición de la oreja en la Cámara de los Comunes enardeció a la opinión pública, y en 1739 se declaró la guerra.
Derrota en un partido de fútbol
En 1969 una disputa fronteriza se transformó en una guerra cuando el equipo de fútbol de El Salvador marcó en el último minuto el gol que le dio la victoria contra la vecina Honduras en la fase de clasificación para el Mundial de México 1970. Las hostilidades se iniciaron al cabo de unas horas y la guerra del Fútbol habría de dejar tres mil muertos y seis mil heridos.
Venta de periódicos
El magnate de la prensa William Randolph Hearst le dio ventaja a su “New York Journal” en una guerra de circulación con su rival “World” al lanzar con éxito una campaña por la intervención estadounidense en la lucha cubana por la independencia, que condujo a la guerra Hispano-Estadounidense de 1898.
Sellos de correos
Cuando Bolivia emitió un sello de correos con un mapa de su territorio que incluía la disputada región fronteriza del Gran Chaco, Paraguay respondió con la emisión de un sello de mayor tamaño que incluía el Chaco en su propio mapa. Los sellos fueron cada vez más grandes hasta que los dos bandos llegaron al enfrentamiento en 1932.
Esta claro que las estampillas no produjo la guerra. Mas bien la guerra produjo las estampillas. Ambos países emitieron sellos de propaganda exponiendo lo que cada uno mantenía ser suyo.
Un cerdo glotón
La Guerra del Cerdo estuvo a punto de desatarse en 1860 en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, al insistir un cerdo canadiense en cruzarla con la intención de comerse las patatas estadounidenses. Cuando un granjero americano disparó a la bestia, un barco de guerra británico fue enviado a San Juan, con el resultado de un tenso pulso con sesenta soldados estadounidenses. Por fortuna, los comandantes de ambos bandos estuvieron de acuerdo en retirarse.
Fuente