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Nunca debemos olvidar de reír

Info9/11/2010

Nunca debemos olvidar de reír



Con los años y los problemas nos vamos olvidando de reir pero no debemos dejar que esto ocurra


Cinco minutos de risa equivalen a 45 minutos de ejercicio ligero en términos de salud



¿Sabía usted que los niños se ríen 200 veces al día y los adultos tan sólo 15 veces? Parece que con los años vamos perdiendo o más bien olvidando este maravilloso acto que trae muchos beneficios para la salud. Seguramente olvidamos de reir en medio de tantos problemas, propios de la vida adulta y que van minando nuestros deseos de reir. En efecto, este acto tan simple, trae beneficios tanto físicos como psicológicos al poner en acción una serie de músculos en nuestro organismo.
El mecanismo que acciona la risa se encuentra en la parte prefrontal de la corteza cerebral, una de las zonas más evolucionadas del cerebro humano y que el mecanismo de la risa comparte con el potencial para la creatividad, la moral y los pensamientos a futuro. Ya desde hace muchos años atrás, Sigmund Freud encontró que la risa era muy beneficiosa para el ser humano al ser capaz de liberar al organismo de las energías negativas. Esto quedó demostrado años después, cuando se descubrió que el organismo empieza a liberar impulsos eléctricos negativos, un segundo después de que el proceso de la risa ha comenzado. En paralelo, el cerebro segrega los precursores de una hormona importante para el ser humano, las endorfinas. En efecto, las endorfinas son las llamadas hormonas del bienestar por sus propiedades de hacernos sentir bien. Estas hormonas también son liberadas cuando hacemos ejercicio y experimentamos esa sensación de bienestar que acompaña a esta actividad. En el caso de la risa, el tipo de endorfina segregada es la encefalina. Estas sustancias, tienen la propiedad de aliviar el dolor e incluso potenciar el sistema inmunológico al comunicarse directamente con los glóbulos blancos y otras células, encargadas de defender a nuestro cuerpo del ataque de virus y bacterias.











Con estas investigaciones y resultados bien documentados y comprobados, muchas instituciones de salud vienen incorporando programas de risoterapia en donde se busca mediante diversas técnicas la estimulación de la risa para obtener todos sus beneficios asociados y que no son pocos. Se utilizan técnicas como la expresión corporal, los masajes, la danza, métodos de respiración y, por supuesto, las cosquillas. Esta técnica tan simple y que parecía exclusiva de los juegos con niños pequeños, ha sido importada a la escena adulta con resultados muy beneficiosos.


Todos tenemos zonas específicas en el cuerpo que más o menos son similares. Las plantas de los pies, las palmas de las manos, el cuello y bajo las axilas y en general todo el plexo son zonas ideales para iniciar el cosquilleo voluntario. De más está decir que las carcajadas no tardan en aparecer y junto con ellas los beneficios de las sesiones. Otras técnicas se enfocan a simplemente compartir experiencias divertidas o anécdotas graciosas entre los participantes de estas dinámicas. El objetivo es lograr que el adulto se convierta en un niño por unos momentos, que ría con total libertad y naturalidad de manera incontenible si es preciso. Paralelamente a estos beneficios, los adultos aprenden a reírse de situaciones que antes les hubiesen causado preocupación, se les enseña a encontrar el lado positivo de todas las cosas.
Como dijimos al comienzo, los efectos de la risa se pueden dividir en dos grandes grupos, los efectos físicos y los psicológicos. En el primer grupo podemos encontrar a su vez diversas características. Para comenzar, durante la risa se activan un total de 400 músculos y la cabeza vibra, despejando las vías nasales y auditivas además de los ojos mediante la secreción de lágrimas. Se consigue un gran masaje en el diafragma mejorando la digestión y la eliminación de toxinas acumuladas al tiempo que mejora la ventilación en los pulmones y brinda un excelente y particular masaje cardiaco. La risa ejercita los músculos de la cara al estirarlos y estimularlos. Su efecto post relajante hace que luego de unos minutos de risa, todo el organismo se distienda, mejorando los desórdenes del sueño. Entre los efectos psicológicos podemos mencionar sus propiedades antiestresantes al liberar gran cantidad de endorfinas. La risa también es antidepresiva y nos enseña a mirar la vida con positivismo y encontrarle el lado bueno a las cosas. La risa es un motor de expresión también y a través de ella nos podemos comunicar con otras personas ya que es muy contagiosa.


Otros estudios se han hecho sobre la risa y se dice que cinco minutos de risa son equivalentes a 45 minutos de ejercicio ligero en términos de beneficios para la salud. También se ha encontrado que la risa afecta directamente la producción de una hormona llamada cortisol, limitando su producción. El cortisol es la llamada hormona del stress y entre otras propiedades es altamente catabólico –degrada el tejido muscular- y retiene líquidos y grasa. La risa también libera dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado a la agilidad mental al mejorar las conexiones entre las neuronas. Todo este conjunto de interminables beneficios ha hecho que el efecto “Patch Adams” se traduzca en verdaderas campañas de risoterapia que van de hospital en hospital visitando enfermos y llevándoles unos momentos de esparcimiento que alivian su estado de postración. Me olvidaba de algo: la risa es gratis.



Asique ya sabés... reiteeeeeeeee!!!





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