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Las peores perversiones del ser humano

Info8/22/2010
Acrotomofilia



La acrotomofilia es una parafilia consistente en sentir deseo sexual o preferencia sexual por alguien que tiene algún miembro amputado. El deseo sexual, en este caso, esta ligado o es dependiente del muñón o muñones de la pareja.

Los acrotomofilicos, aparte de la amputación, se ajustan a un ideal de atractivo físico común.

En una encuesta sobre acrotomofilia, Las amputaciones de piernas resultaron más atractivas que las amputaciones de brazos; las amputaciones de una sola extremidad más que amputaciones de ambos miembros y las amputaciones con muñón antes que amputaciones sin muñón.

Imagenes digitalizadas, en concreto de webs pornograficas, son frecuentemente producidas o modificadas para presentar una mutilación atractiva para los acrotomofilicos; a este procedimiento se le denomina (en inglés) "Electronic Surgery" (siglas "ES" en las comunidades fetichistas online.



Algolagnia



Algolagnia: Palabra proveniente del griego antiguo (algos: dolor; lagneia: placer), que constituye una de las definiciones usuales en Medicina para referirse al erotismo del dolor, al placer sexual relacionado con las sensaciones dolorosas.

La algolagnia fue creada por el Barón Schrenk-Notzing (1862-1929), aristócrata alemán y médico, a comienzos de siglo. Se distingue entre algolagnia activa y algolagnia pasiva, según el erotismo lo despierte la recepción del dolor o el ejercerlo sobre otros. La algolagnia no es un sinónimo de sadismo o masoquismo, aunque está relacionada con estos conceptos, ya que hay menos connotaciones psicológicas para la algolagnia que para las mencionadas parafilias. También se usa algolalgia, con el mismo significado. (La algolagnia: aspectos sexológicos y psiquiátrico-forenses, Juan Carlos Romi)



Autonepiofilia



La autonepiofilia o infantilismo parafílico es una parafilia caracterizada por el deseo de llevar pañales y ser tratado como un niño pequeño. El que sufre este actuar infantil se conoce como bebé adulto (BA). Aproximadamente uno de cada tres bebés adultos es también amante de pañales (AP), por lo que son conocidos como BA/AP. La mayoría de gente que se comporta así son varones heterosexuales.

El infantilismo parafílico y el fetichismo de pañales varían en la autoestima y el enfoque de atención. Sin embargo, pueden aparecer ambos en un sólo individuo, y tienen algunas similitudes. Ninguno de los dos manifiesta tendencias sexules hacia los niños. No hay un sólo arquetipo de infantilismo, sino un rango. Algunos fantasían sobre ser libres de culpa, responsabilidad o control, mientras que otros puede que no. Algunos actúan de manera que serían difícles de difereciar de un bebé en ocasiones, mientros que otros lo hacen de manera que hasta los peatones de la calle ni siquiera lo notarían. Los deseos y gustos de los infantilistas varían sobre temas comunes de pañales y niñez.



Coprofilia


La coprofilia es una parafilia, considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces, y suele combinarse con sadomasoquismo o infantilismo.

Consiste en la atracción por oler, saborear, untarse o ver el acto de defecar como un medio de excitación sexual y placer. Esta actividad erótica se puede practicar solitariamente o en pareja.

Algunos coprófilos practican la coprofagia, es decir, ingieren heces, lo que puede afectar la salud debido a los riesgos de infección de enfermedades como la hepatitis o el asma.

Independientemente de lo que se pueda entender como correcto o no, la práctica de este fetichismo no precisa una atención médica psicológica ya que puede manifestarse de forma pasajera, sistemática o permanentemente, sin que ello suponga un problema psicológico.



Dendrofilia


La dendrophilia es una parafilia sexual que describe la atracción sexual hacia los árboles y las plantas, incluyendo su uso como objetos sexuales. Muchas personas usan vegetales y frutas como los pepinos o las zanahorias para introducírselos en la vagina o en el ano como objeto para recibir placer sexual u orgasmos cuando se masturban. Mucha gente experimenta sentimientos hacia las plantas al cabo de haber tenido sexo en un jardín, bosque, invernadero, o recámara con muchas plantas. El uso de flores para acariciarse el cuerpo también se ve. Esto hizo que la novia de Josh Hartnett llegara al orgasmo en la película 40 Días y 40 Noches cuando él estaba ayunando de sexo para cuaresma y no podía complacerla de una manera más típica.



Lactafilia



La lactancia erótica es la parafilia relacionada con el deseo sexual de un adulto de ser amamantado.
"Cimon y Pero" por Hans Sebald Beham (1500-1550).
"Roman Charity" (1612), por Peter Paul Rubens.

Otros términos usados para definirla son «amamantamiento a adultos» y «lactancia materna de adultos». En la lista de códigos ICD-10 y DSM-IV se la conoce como «fetichismo de leche» y «lactafilia

Los senos especialmente los pezones son una zona erógena, y la estimulación de los senos y pezones es un aspecto universal de la sexualidad humana. Los humanos son los únicos primates en que las hembras tienen los senos permanentemente alargados después de la pubertad. Una hipótesis supone que durante la evolución, las mujeres que prevalecieron fueron motivadas por el placer físico para amamantar a sus bebés en la mejor manera posible.[cita requerida]

Otras teorías incluyen la posibilidad de que los senos actúan como un colchón para la alimentación infantil que son una señal de la fecundidad, y que elevar la cabeza del niño en la lactancia materna es para prevenir la asfixia. Paradójicamente, existe incluso una escuela que cree que son un error evolutivo, y que realmente es posible que puedan sofocar a un lactante. Lo mismo se puede aplicar para los labios, también zonas erógenas donde el placer puede haber dado lugar al «beso de alimentación», en el que las madres masticaban los alimentos antes de dárselo a los niños.

El flujo de leche no intencional (galactorrea) es a menudo causado por la estimulación del pezón y es posible llegar a una producción normal de leche exclusivamente por succión de la mama. La estimulación del pezón de cualquier tipo se observa en la reducción de la incidencia del cáncer de mama.

Sin embargo, algunas mujeres pierden la capacidad de ser excitadas mientras amamantan y, por lo tanto, no encuentran aceptable o erótica, la lactancia de una pareja sexual. Esto puede ser el resultado de razones físicas (dolor) o razones psicológicas (preocupación porque sus pechos son utilizados para amamantar al bebé)



Zoofilia



La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad" o bestialismo es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia un animal no humano. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos.

Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales.

La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza". Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana.



La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM-IV (TR) (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la American Psychiatric Association, asociación estadounidense de psiquiatría), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión. Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa.

El término "zoofilia" fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing (1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos, pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos puede que no estén de acuerdo en ser llamados así.

El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, aquel material con prácticas sexuales entre humanos y animales lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído de dichas tendencias.

Entre la comunidad zoófila, el término "bestialismo" ha adquirido una connotación negativa, dando a entender un impetuoso deseo sexual sin interés por los derechos de los animales. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una entera relación de mutuo amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas.

En contraposición con aquellos que sólo buscan pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia, están aquellos que la consideran una forma de vida u orientación sexual. La edad en la que ocurre esto según estadísticas es generalmente a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos que despiertan un gran interés por la zoofilia a edades menos tempranas normalmente se remiten también a la pubertad o antes.



Los zoófilos tienden a ver menos diferencias entre los animales y los humanos que el resto de la gente, e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo, honestidad). Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende el bestialismo y que está mal informada sobre ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales, otros no se ven influenciados en su vida privada por morales ajenas.

La mayor dificultad que encuentran muchos zoófilos es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos, familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales, y el miedo a ser rechazados, agredidos, o a que hagan daño a sus compañeros sentimentales si se llegara a saber su condición. Otros problemas comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de dar a conocer su condición o por creer que son los únicos), y las repetidas muertes de los animales a quienes consideran compañeros del alma (debido a que la mayoría de los animales tienen un periodo de vida menor que el de un humano, y a que no pueden expresar sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos no citan a creencias religiosas como mayor preocupación, quizá porque, aunque muchas religiones condenan la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable con frecuencia.

Las relaciones sexuales zoófilas varían según la persona o el momento, y pueden estar basadas en relaciones similares a las parejas entre humanos (en particular, parejas monógamas), en relaciones amorosas entre animales (ambos participantes hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere, y el humano permanece como protector), y en variaciones de las mismas.

Los zoófilos pueden tener o no tener pareja humana o familia. Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción, después de la atracción hacia humanos. Otros zoófilos sienten lo contrario. En algunos casos la familia y los amigos son conscientes de las relaciones que mantiene un zoófilo; en otros casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa (es decir, el zoófilo no consigue decidir a cuál de sus múltiples relaciones será fiel) o celos entre los amantes humanos. A veces los zoófilos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación, o a causa de querer cumplir expectativas más tradicionales. Otros eligen formar relaciones menos serias con otras personas (como compañeros de piso o relaciones con otros zoófilos) o vivir solos.
La zoofilia no bestialista

Aunque el término zoofilia se asocia regularmente con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos. En psicología y sociología en ocasiones se utiliza la palabra "zoofilia" en un sentido no sexual. Varias otras definiciones del término aparte de la dicha anteriormente son:

* "Afinidad o afección por los animales."
* "Atracción erótica hacia los animales o contacto sexual con éstos."
* "Atracción hacia los animales o afinidad por éstos."
* "Fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos."

La característica común de los diferentes casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma de enlace afectivo fuera de lo común con los animales; emocional, sexual o ambas cosas. La zoofilia no bestialista o amor (no sexual) por los animales es normalmente tolerada y aceptada por la sociedad. Son ejemplos de zoofilia no bestialista la página w3.in-memory-of-pets.com (en inglés) y otras parecidas.
Los zoófilos en relación a otros grupos

A los zoófilos muchas veces se les confunde con los "furries" en sociedades donde dicha subcultura existe. Los furries son gente con un interés por el arte antropomórfico animal. Sería falso afirmar que todos los furries sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries aprecian la compañía de animales y gustan de poseer arte erótico animal-antropomórfico. Sin embargo, la mayoría no desean extender su interés por los animales hacia el campo de la sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de furries que también se consideran zoófilos, que se estima en un 5% del total[cita requerida] (porcentaje similar al de la población zoófila entre el resto de la gente). Formas de fetichismo, tales como llevar disfraces de animales u otras tendencias, no suelen tener relación directa con la zoofilia.

La zoofilia no está relacionada con la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia. En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con prácticas sexuales de dominación y sumisión, como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista no pertenece a este grupo de actividades, normalmente sería considerada como actividad extremadamente extravagante en caso de que los participantes de este tipo de prácticas sumisivas llegaran a ponerla en práctica.
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