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_Zet_Vandervoort

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Primer post: 20 jul 2010Último post: 22 ago 2010
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Los peores miedos del ser humano
InfoporAnónimo7/20/2010

Zet Vandervoort dijo:Una fobia (palabra derivada de Fobos (en griego antiguo Φόϐος, ‘pánico’, que era la personificación del miedo en la mitología griega, hijo de Ares y Afrodita) es un trastorno de salud emocional que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas[1] como, por ejemplo, a los insectos (entomofobia) o a los lugares cerrados (claustrofobia). También se suele catalogar como fobia un sentimiento de odio o rechazo hacia algo que, si bien no es un trastorno de salud emocional, sí genera muchos problemas emocionales, sociales y políticos (véase xenofobia, es decir, el odio a los extranjeros o extraños). Un estudio en EE.UU. por el National Institute of Mental Health (NIMH) halló que entre el 8,7% y el 18,1% de los estadounidenses sufren de fobias.[2] Discriminando edad y género, se encontró que las fobias son la más común enfermedad mental entre mujeres en todos los grupos etarios y la segunda más común psicopatía en hombres mayores de 25. Acrofobia Se denomina acrofobia (del griego ἄκρος alto, elevado y φόβος miedo) al miedo irracional e irreprimible a las alturas. Al igual que otras fobias, la acrofobia genera fuertes niveles de ansiedad en los individuos que la presentan, lo que induce una conducta de evitación de la situación temida. En este caso, las situaciones con una altura notable, como asomarse a un balcón, encontrarse al borde de un precipicio o estar en un mirador elevado, son típicas de este tipo de fobia. El tratamiento más común para ésta, y en general, para todas las fobias, es una terapia de "habituación", en la que el terapeuta enseña al paciente a utilizar técnicas de relajación para enfrentar las situaciones estresantes, y lo somete gradualmente a las situaciones donde la fobia se presenta, para que el miedo vaya disminuyendo. Aracnofobia La aracnofobia es el miedo (o fobia) a las arañas. Es de las fobias más comunes, y posiblemente la fobia de animales más extendida. Las reacciones de los aracnofóbicos frecuentemente parecen irracionales a otras personas, e incluso al propio afectado. Procuran mantenerse alejados de cualquier sitio donde creen que habitan arañas, o donde han observado telas de araña. Si ven una araña de lejos, quizá no puedan entrar en la zona, aunque sea espaciosa, o al menos tendrán que hacer antes un esfuerzo para controlar su pánico, que se caracteriza por sudoración, respiración rápida, taquicardia y náusea. También los que sufren Aracnofobia cuando ven una araña sea grande o pequeña, se apresuran a erradicar la araña, y siempre utilizando algun objeto alargado (ejemplo un palo), para no tener que acercarse demasiado al arácnido. El miedo a las arañas puede determinar el lugar donde el fóbico decide vivir, o el sitio al que acudirá en vacaciones, y limitar los deportes o pasatiempos de los que puede disfrutar. Como la mayoría de las fobias, la aracnofobia se puede curar con tratamiento psicológico. Lo habitual es usar métodos que exponen gradualmente al fóbico al animal que le aterroriza (desensibilización sistemática), pero también se han propuesto sistemas de choque en los que la exposición es de gran intensidad y se realiza súbitamente. Claustrofobia El Manual diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV, 1994) clasifica la claustrofobia dentro de los trastornos de ansiedad como una fobia específica. Como la claustrofobia es un miedo a los espacios cerrados, se suelen evitar los ascensores, túneles, el metro, habitaciones pequeñas, el uso de técnicas de diagnóstico médico como el TAC o la RMN... La persona claustrofóbica no tiene miedo al espacio cerrado en sí mismo, sino a las posibles consecuencias negativas de estar en ese lugar, como quedarse encerrado para siempre o la asfixia, por creer que no hay suficiente aire en ese espacio cerrado. La mayoría de los espacios pequeños y cerrados suponen un riesgo de quedarse encerrado, como en un ascensor, y una limitación de los movimientos, por lo que las personas con claustrofobia pueden sentirse muy vulnerables al limitarles de esa forma los movimientos. Cuando una persona que sufre claustrofobia anticipa que va a entrar, o entra, en un espacio cerrado, experimenta una reacción de ansiedad intensa como falta de aire, palpitaciones, mareo, etc. Debido a estos síntomas, normalmente se evitan los espacios cerrados. Por ejemplo, subir por las escaleras 12 pisos antes que usar el ascensor, negarse a que le practiquen un TAC incluso cuando es necesario, no utilizar el tren o el metro, etc. Como en otras fobias específicas, la respuesta de ansiedad disminuye considerablemente cuando la persona abandona el sitio cerrado. Hoplofobia La hoplofobia es un persistente, anormal y injustificado miedo a las armas de fuego. El nombre de esta fobia específica deriva del griego “hoplon” (arma) y “phobos” (miedo), puede referirse a un miedo a las armas en general, o más específicamente a las armas de fuego. El instructor de armas de fuego Coronel Jeff Cooper sostiene haber acuñado la palabra en 1962 para describir una “perturbación mental caracterizada por la aversión irracional a las armas”. Dijo que “la manifestación más común de hoplofobia es la idea de que los instrumentos poseen una voluntad propia, diferente de la de su usuario” (fuente: Wikipedia). Algunos admiradores de la invención de Cooper han buscado popularizar la contraparte de la hoplofobia como hoplofilia, para expresar gusto o admiración por las armas. Más allá de sus orígenes y reputación política, existe la posibilidad de que una persona tenga esta fobia en un sentido puramente clínico. Por ejemplo, un paciente que no tiene una opinión formada sobre las leyes o la política pública per se, pero que se aterroriza cuando notan el arma reglamentaria que cuelga del cinturón de un policía o una fotografía de un rifle o un cuchillo. Necrofobia Necrofobia o Thanatofobia es el miedo o fobia a la muerte o a las cosas muertas (ej. cadáveres) así como las cosas asociadas a la muerte (ej. ataúdes). El término se deriva del griego nekros para “cadáver” y phob para “miedo”. El último término se deriva de Thanatos (θάνατος: “muerte”), el personificador de la muerte. El uso diferencia, aunque en discurso común los términos se utilizan alternativamente. Thanatophobia incluye sino no se limita al miedo de la muerte o de morir personal. Xenofobia La xenofobia (Del griego ξένος xeno = extranjero y φοβία fobia = temor) es el odio y rechazo al extranjero, con manifestaciones que van desde el rechazo más o menos manifiesto, el desprecio y las amenazas, hasta las agresiones y asesinatos. Una de las formas más comunes de xenofobia es la que se ejerce en función de la raza, esto es, el racismo. Homofobia El término homofobia se refiere a la aversión, odio, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y las personas «con pluma». El adjetivo correspondiente es «homofóbico». Homofobia no es un término estrictamente psiquiátrico. Se calcula que cada dos días una persona homosexual es asesinada en el mundo debido a actos violentos vinculados a la homofobia.[1] Amnistía Internacional denuncia que más de 70 países persiguen aún a los homosexuales y ocho los condenan a muerte.[2] Existe cierto relativismo sobre lo que abarca el concepto de homofobia. Así por ejemplo, los que rechazan las políticas de igualdad (entre personas de diferente orientación sexual) consideran que ese rechazo no es homofobia,[3] [4] sino simplemente una opinión igualmente respetable como la aprobación. NOVATOFOFIA Los que sufren de esta fobia tienes miedo a ser novatos por siempre lo que los obliga a postear compulsivamente repostear esta solo se cura siendo NEW FULL USER:

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Las peores perversiones del ser humano
Las peores perversiones del ser humano
InfoporAnónimo7/21/2010

Zet Vandervoort dijo:Las filias, en psicología, son atracciones a determinadas realidades o situaciones. Significan lo contrario que las fobias que hacen referencia a los miedos. Acrotomofilia La acrotomofilia es una parafilia consistente en sentir deseo sexual o preferencia sexual por alguien que tiene algún miembro amputado. El deseo sexual, en este caso, esta ligado o es dependiente del muñón o muñones de la pareja. Los acrotomofilicos, aparte de la amputación, se ajustan a un ideal de atractivo físico común.[1] En una encuesta sobre acrotomofilia,[2] Las amputaciones de piernas resultaron más atractivas que las amputaciones de brazos; las amputaciones de una sola extremidad más que amputaciones de ambos miembros y las amputaciones con muñón antes que amputaciones sin muñón. Imagenes digitalizadas, en concreto de webs pornograficas, son frecuentemente producidas o modificadas para presentar una mutilación atractiva para los acrotomofilicos; a este procedimiento se le denomina (en inglés) "Electronic Surgery" (siglas "ES" en las comunidades fetichistas online. Algolagnia Algolagnia: Palabra proveniente del griego antiguo (algos: dolor; lagneia: placer), que constituye una de las definiciones usuales en Medicina para referirse al erotismo del dolor, al placer sexual relacionado con las sensaciones dolorosas. La algolagnia fue creada por el Barón Schrenk-Notzing (1862-1929), aristócrata alemán y médico, a comienzos de siglo. Se distingue entre algolagnia activa y algolagnia pasiva, según el erotismo lo despierte la recepción del dolor o el ejercerlo sobre otros. La algolagnia no es un sinónimo de sadismo o masoquismo, aunque está relacionada con estos conceptos, ya que hay menos connotaciones psicológicas para la algolagnia que para las mencionadas parafilias. También se usa algolalgia, con el mismo significado. (La algolagnia: aspectos sexológicos y psiquiátrico-forenses, Juan Carlos Romi) Altocalcifilia La Altocalcifilia es un tipo de Fetichismo en el que se obtiene placer al observar o llevar puesto zapatos de tacones altos. La Altocalcifilia hace parte de los fetichismos asociados a prendas de vestir, en particular al fetichismo de calzado conocido también como retifismo. Autonepiofilia La autonepiofilia o infantilismo parafílico es una parafilia caracterizada por el deseo de llevar pañales y ser tratado como un niño pequeño.[1] El que sufre este actuar infantil se conoce como bebé adulto (BA). Aproximadamente uno de cada tres bebés adultos es también amante de pañales (AP),[2] [3] por lo que son conocidos como BA/AP.[4] La mayoría de gente que se comporta así son varones heterosexuales.[5] [6] El infantilismo parafílico y el fetichismo de pañales varían en la autoestima y el enfoque de atención. Sin embargo, pueden aparecer ambos en un sólo individuo, y tienen algunas similitudes. Ninguno de los dos manifiesta tendencias sexules hacia los niños.[1] [7] No hay un sólo arquetipo de infantilismo, sino un rango. Algunos fantasían sobre ser libres de culpa, responsabilidad o control, mientras que otros puede que no. Algunos actúan de manera que serían difícles de difereciar de un bebé en ocasiones, mientros que otros lo hacen de manera que hasta los peatones de la calle ni siquiera lo notarían. Los deseos y gustos de los infantilistas varían sobre temas comunes de pañales y niñez. Coprofilia La coprofilia es una parafilia, considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces, y suele combinarse con sadomasoquismo o infantilismo. Consiste en la atracción por oler, saborear, untarse o ver el acto de defecar como un medio de excitación sexual y placer. Esta actividad erótica se puede practicar solitariamente o en pareja. Algunos coprófilos practican la coprofagia, es decir, ingieren heces, lo que puede afectar la salud debido a los riesgos de infección de enfermedades como la hepatitis o el asma. Independientemente de lo que se pueda entender como correcto o no, la práctica de este fetichismo no precisa una atención médica psicológica ya que puede manifestarse de forma pasajera, sistemática o permanentemente, sin que ello suponga un problema psicológico. Dendrofilia La dendrophilia es una parafilia sexual que describe la atracción sexual hacia los árboles y las plantas, incluyendo su uso como objetos sexuales. Muchas personas usan vegetales y frutas como los pepinos o las zanahorias para introducírselos en la vagina o en el ano como objeto para recibir placer sexual u orgasmos cuando se masturban. Mucha gente experimenta sentimientos hacia las plantas al cabo de haber tenido sexo en un jardín, bosque, invernadero, o recámara con muchas plantas. El uso de flores para acariciarse el cuerpo también se ve. Esto hizo que la novia de Josh Hartnett llegara al orgasmo en la película 40 Días y 40 Noches cuando él estaba ayunando de sexo para cuaresma y no podía complacerla de una manera más típica. Lactafilia La lactancia erótica es la parafilia relacionada con el deseo sexual de un adulto de ser amamantado. "Cimon y Pero" por Hans Sebald Beham (1500-1550). "Roman Charity" (1612), por Peter Paul Rubens. Otros términos usados para definirla son «amamantamiento a adultos» y «lactancia materna de adultos».[1] En la lista de códigos ICD-10 y DSM-IV se la conoce como «fetichismo de leche» y «lactafilia Los senos especialmente los pezones son una zona erógena, y la estimulación de los senos y pezones es un aspecto universal de la sexualidad humana. Los humanos son los únicos primates en que las hembras tienen los senos permanentemente alargados después de la pubertad. Una hipótesis supone que durante la evolución, las mujeres que prevalecieron fueron motivadas por el placer físico para amamantar a sus bebés en la mejor manera posible.[cita requerida] Otras teorías incluyen la posibilidad de que los senos actúan como un colchón para la alimentación infantil que son una señal de la fecundidad, y que elevar la cabeza del niño en la lactancia materna es para prevenir la asfixia. Paradójicamente, existe incluso una escuela que cree que son un error evolutivo, y que realmente es posible que puedan sofocar a un lactante. Lo mismo se puede aplicar para los labios, también zonas erógenas donde el placer puede haber dado lugar al «beso de alimentación», en el que las madres masticaban los alimentos antes de dárselo a los niños. El flujo de leche no intencional (galactorrea) es a menudo causado por la estimulación del pezón y es posible llegar a una producción normal de leche exclusivamente por succión de la mama. La estimulación del pezón de cualquier tipo se observa en la reducción de la incidencia del cáncer de mama.[3] Sin embargo, algunas mujeres pierden la capacidad de ser excitadas mientras amamantan y, por lo tanto, no encuentran aceptable o erótica, la lactancia de una pareja sexual. Esto puede ser el resultado de razones físicas (dolor) o razones psicológicas (preocupación porque sus pechos son utilizados para amamantar al bebé) Menstruofilia La menstruofilia, es el impulso o la inclinación sexual hacia la mujer en su estado menstrual, u objetos que tiendan a visualizar o aparentar el proceso femenino, ya sean toallas sanitarias, sabanas manchadas, sangre, e incluso pueden crear escenas utilizando objetos cotidianos como salsa de tomate, pintura, etc. Esta inclinación hacia la mujer en su ciclo menstrual, es considerada como una enfermedad o trastorno de la conducta sexual, pues la excitación y el orgasmo son dependientes de que la mujer esté pasando por ese proceso, para ser efectivos. Necrofilia La necrofilia es una parafilia caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. La palabra proviene del griego νεκρός (nekros “cadáver” o “muerto”) y φιλία (filia; "amor" o "atracción". En la psicología social analítica de Erich Fromm, se explica el gusto por la violencia y la destrucción, el deseo de matar y la atracción por el suicidio y el sadismo. En un sentido no sexual, Fromm entendía la necrofilia no como la expresión de un instinto sexual derivado de la muerte, sino como la consecuencia de llevar una vida sin estar realmente vivo. Para Erich Fromm la necrofilia es lo opuesto a la biofilia, y es junto con la fijación simbiótica y el narcisismo, uno de los tres mayores males de la humanidad. Según Fromm, la carencia de amor en la sociedad occidental conduce a la necrofilia. El necrófilo vive mecánicamente, convierte a los sentimientos, procesos y pensamientos en cosas. Tiende a querer controlar la vida, a hacerla de cierto modo predecible. Erich Fromm afirma que, puesto que la única seguridad de la vida es la muerte para el necrófilo, éste anhela la muerte, la adora. Para Fromm, la necrofilia se observa en el actual mundo occidental en las fachadas hechas de hormigón y acero, en el armamento moderno y la carrera nuclear, en la idolatría hacia la tecnología de las grandes máquinas (tecnofilia), la pérdida de recursos con el consumismo y el trato hacia las personas como cosas (burocracia) El acto sexual con cadáveres generalmente está considerado como algo socialmente inaceptable; se presume que la persona no habría consentido ese acto cuando estaba viva. Virtualmente todas las sociedades humanas consideran este acto como una falta de respeto simbólica. En algunos casos sin embargo, los actos de necrofilia pueden ser consensuales, Por ejemplo en el caso de Armin Meiwes en el que la víctima dio su consentimiento a la mutilación y muerte inflingidas hacia él. Pedofilia Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años.[1] A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años.[2] La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales. Por lo demás, en determinados casos en que la relación entre el pedófilo y el menor se prolonga en el tiempo, puede haber por parte del adulto un enamoramiento real con esa persona a la que él considera como su joven pareja, sobre todo cuando esta se halla en la edad de paso entre la infancia y la pubertad.[3] Existen, a este respecto, diversas asociaciones de pedófilos que reivindican la pedofilia como una forma más de vivir la sexualidad humana y que, en consecuencia, debe ser aceptada con naturalidad por parte de la sociedad.[cita requerida] Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos o casi inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de lo criminal. A la actividad sexual de un pedófilo con un menor de 13 años se lo conoce con el nombre de abuso sexual infantil o pederastia (palabra que, etimológicamente, significa lo mismo que pedofilia).[4] Cuando se trata de una persona mayor de 13 pero menor de una determinada edad (que varía de entre 15 y 21 años según el país), sin su consentimiento se lo conoce con el nombre de estupro.[5] La diferencia entre el "abuso sexual infantil" o "pederastia" respecto del "estupro" radica en que, en este último existe la posibilidad de consentir la relación, en cambio en las primeras no hay consentimiento posible. A este tipo de pedófilo es al que se le suele conocer con el nombre de abusador sexual o pederasta.[6] Con todo, en ocasiones, el término «pedofilia» se utiliza como sinónimo de «abuso sexual a menores» o «pederastia», tanto en la bibliografía especializada,[7] como en los medios de comunicación. Urolagnia Urolagnia es un tipo de fetichismo sexual o parafilia enfocada a la orina y la micción. Un tipo de urolagnia es la lluvia dorada, también llamada undinismo, una parafilia en la que la persona que toma el rol pasivo recibe la orina directamente de la otra persona. Esta acción puede limitarse a derramar la orina sobre el rostro o cuerpo de la persona pasiva, o incluir su bebida por parte esta última (urofagia). Está considerada como práctica extrema, y tiene su aceptación en parte del colectivo BDSM. Para algunos, forma igualmente parte de la llamada urofilia. La gente con urolagnia a menudo gusta también de miccionar en público, orinarse encima u observar cómo orinan otros o ser orinadas por otras personas. El origen y nombre de esta práctica sexual parte de la mitología griega cuando Zeus para seducir a Dánae, que estaba encerrada en una jaula inaccesible, se transformó en lluvia dorada y la dejó embarazada. Fruto del acto sexual nació Perseo. Zoofilia La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad" o bestialismo es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia un animal no humano. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos. Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales. La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza". Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana. La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM-IV (TR) (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la American Psychiatric Association, asociación estadounidense de psiquiatría), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión. Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa. El término "zoofilia" fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing (1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos, pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos puede que no estén de acuerdo en ser llamados así. El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, aquel material con prácticas sexuales entre humanos y animales lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído de dichas tendencias. Entre la comunidad zoófila, el término "bestialismo" ha adquirido una connotación negativa, dando a entender un impetuoso deseo sexual sin interés por los derechos de los animales. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una entera relación de mutuo amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas. En contraposición con aquellos que sólo buscan pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia, están aquellos que la consideran una forma de vida u orientación sexual. La edad en la que ocurre esto según estadísticas es generalmente a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos que despiertan un gran interés por la zoofilia a edades menos tempranas normalmente se remiten también a la pubertad o antes. Los zoófilos tienden a ver menos diferencias entre los animales y los humanos que el resto de la gente, e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo, honestidad). Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende el bestialismo y que está mal informada sobre ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales, otros no se ven influenciados en su vida privada por morales ajenas. La mayor dificultad que encuentran muchos zoófilos es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos, familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales, y el miedo a ser rechazados, agredidos, o a que hagan daño a sus compañeros sentimentales si se llegara a saber su condición. Otros problemas comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de dar a conocer su condición o por creer que son los únicos), y las repetidas muertes de los animales a quienes consideran compañeros del alma (debido a que la mayoría de los animales tienen un periodo de vida menor que el de un humano, y a que no pueden expresar sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos no citan a creencias religiosas como mayor preocupación, quizá porque, aunque muchas religiones condenan la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable con frecuencia. Las relaciones sexuales zoófilas varían según la persona o el momento, y pueden estar basadas en relaciones similares a las parejas entre humanos (en particular, parejas monógamas), en relaciones amorosas entre animales (ambos participantes hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere, y el humano permanece como protector), y en variaciones de las mismas. Los zoófilos pueden tener o no tener pareja humana o familia. Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción, después de la atracción hacia humanos. Otros zoófilos sienten lo contrario. En algunos casos la familia y los amigos son conscientes de las relaciones que mantiene un zoófilo; en otros casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa (es decir, el zoófilo no consigue decidir a cuál de sus múltiples relaciones será fiel) o celos entre los amantes humanos. A veces los zoófilos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación, o a causa de querer cumplir expectativas más tradicionales. Otros eligen formar relaciones menos serias con otras personas (como compañeros de piso o relaciones con otros zoófilos) o vivir solos. La zoofilia no bestialista Aunque el término zoofilia se asocia regularmente con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos. En psicología y sociología en ocasiones se utiliza la palabra "zoofilia" en un sentido no sexual. Varias otras definiciones del término aparte de la dicha anteriormente son: * "Afinidad o afección por los animales." * "Atracción erótica hacia los animales o contacto sexual con éstos." * "Atracción hacia los animales o afinidad por éstos." * "Fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos." La característica común de los diferentes casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma de enlace afectivo fuera de lo común con los animales; emocional, sexual o ambas cosas. La zoofilia no bestialista o amor (no sexual) por los animales es normalmente tolerada y aceptada por la sociedad. Son ejemplos de zoofilia no bestialista la página w3.in-memory-of-pets.com (en inglés) y otras parecidas. Los zoófilos en relación a otros grupos A los zoófilos muchas veces se les confunde con los "furries" en sociedades donde dicha subcultura existe. Los furries son gente con un interés por el arte antropomórfico animal. Sería falso afirmar que todos los furries sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries aprecian la compañía de animales y gustan de poseer arte erótico animal-antropomórfico. Sin embargo, la mayoría no desean extender su interés por los animales hacia el campo de la sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de furries que también se consideran zoófilos, que se estima en un 5% del total[cita requerida] (porcentaje similar al de la población zoófila entre el resto de la gente). Formas de fetichismo, tales como llevar disfraces de animales u otras tendencias, no suelen tener relación directa con la zoofilia. La zoofilia no está relacionada con la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia. En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con prácticas sexuales de dominación y sumisión, como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista no pertenece a este grupo de actividades, normalmente sería considerada como actividad extremadamente extravagante en caso de que los participantes de este tipo de prácticas sumisivas llegaran a ponerla en práctica.

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Las peores perversiones del ser humano
InfoporAnónimo8/22/2010

Acrotomofilia La acrotomofilia es una parafilia consistente en sentir deseo sexual o preferencia sexual por alguien que tiene algún miembro amputado. El deseo sexual, en este caso, esta ligado o es dependiente del muñón o muñones de la pareja. Los acrotomofilicos, aparte de la amputación, se ajustan a un ideal de atractivo físico común. En una encuesta sobre acrotomofilia, Las amputaciones de piernas resultaron más atractivas que las amputaciones de brazos; las amputaciones de una sola extremidad más que amputaciones de ambos miembros y las amputaciones con muñón antes que amputaciones sin muñón. Imagenes digitalizadas, en concreto de webs pornograficas, son frecuentemente producidas o modificadas para presentar una mutilación atractiva para los acrotomofilicos; a este procedimiento se le denomina (en inglés) "Electronic Surgery" (siglas "ES" en las comunidades fetichistas online. Algolagnia Algolagnia: Palabra proveniente del griego antiguo (algos: dolor; lagneia: placer), que constituye una de las definiciones usuales en Medicina para referirse al erotismo del dolor, al placer sexual relacionado con las sensaciones dolorosas. La algolagnia fue creada por el Barón Schrenk-Notzing (1862-1929), aristócrata alemán y médico, a comienzos de siglo. Se distingue entre algolagnia activa y algolagnia pasiva, según el erotismo lo despierte la recepción del dolor o el ejercerlo sobre otros. La algolagnia no es un sinónimo de sadismo o masoquismo, aunque está relacionada con estos conceptos, ya que hay menos connotaciones psicológicas para la algolagnia que para las mencionadas parafilias. También se usa algolalgia, con el mismo significado. (La algolagnia: aspectos sexológicos y psiquiátrico-forenses, Juan Carlos Romi) Autonepiofilia La autonepiofilia o infantilismo parafílico es una parafilia caracterizada por el deseo de llevar pañales y ser tratado como un niño pequeño. El que sufre este actuar infantil se conoce como bebé adulto (BA). Aproximadamente uno de cada tres bebés adultos es también amante de pañales (AP), por lo que son conocidos como BA/AP. La mayoría de gente que se comporta así son varones heterosexuales. El infantilismo parafílico y el fetichismo de pañales varían en la autoestima y el enfoque de atención. Sin embargo, pueden aparecer ambos en un sólo individuo, y tienen algunas similitudes. Ninguno de los dos manifiesta tendencias sexules hacia los niños. No hay un sólo arquetipo de infantilismo, sino un rango. Algunos fantasían sobre ser libres de culpa, responsabilidad o control, mientras que otros puede que no. Algunos actúan de manera que serían difícles de difereciar de un bebé en ocasiones, mientros que otros lo hacen de manera que hasta los peatones de la calle ni siquiera lo notarían. Los deseos y gustos de los infantilistas varían sobre temas comunes de pañales y niñez. Coprofilia La coprofilia es una parafilia, considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces, y suele combinarse con sadomasoquismo o infantilismo. Consiste en la atracción por oler, saborear, untarse o ver el acto de defecar como un medio de excitación sexual y placer. Esta actividad erótica se puede practicar solitariamente o en pareja. Algunos coprófilos practican la coprofagia, es decir, ingieren heces, lo que puede afectar la salud debido a los riesgos de infección de enfermedades como la hepatitis o el asma. Independientemente de lo que se pueda entender como correcto o no, la práctica de este fetichismo no precisa una atención médica psicológica ya que puede manifestarse de forma pasajera, sistemática o permanentemente, sin que ello suponga un problema psicológico. Dendrofilia La dendrophilia es una parafilia sexual que describe la atracción sexual hacia los árboles y las plantas, incluyendo su uso como objetos sexuales. Muchas personas usan vegetales y frutas como los pepinos o las zanahorias para introducírselos en la vagina o en el ano como objeto para recibir placer sexual u orgasmos cuando se masturban. Mucha gente experimenta sentimientos hacia las plantas al cabo de haber tenido sexo en un jardín, bosque, invernadero, o recámara con muchas plantas. El uso de flores para acariciarse el cuerpo también se ve. Esto hizo que la novia de Josh Hartnett llegara al orgasmo en la película 40 Días y 40 Noches cuando él estaba ayunando de sexo para cuaresma y no podía complacerla de una manera más típica. Lactafilia La lactancia erótica es la parafilia relacionada con el deseo sexual de un adulto de ser amamantado. "Cimon y Pero" por Hans Sebald Beham (1500-1550). "Roman Charity" (1612), por Peter Paul Rubens. Otros términos usados para definirla son «amamantamiento a adultos» y «lactancia materna de adultos». En la lista de códigos ICD-10 y DSM-IV se la conoce como «fetichismo de leche» y «lactafilia Los senos especialmente los pezones son una zona erógena, y la estimulación de los senos y pezones es un aspecto universal de la sexualidad humana. Los humanos son los únicos primates en que las hembras tienen los senos permanentemente alargados después de la pubertad. Una hipótesis supone que durante la evolución, las mujeres que prevalecieron fueron motivadas por el placer físico para amamantar a sus bebés en la mejor manera posible.[cita requerida] Otras teorías incluyen la posibilidad de que los senos actúan como un colchón para la alimentación infantil que son una señal de la fecundidad, y que elevar la cabeza del niño en la lactancia materna es para prevenir la asfixia. Paradójicamente, existe incluso una escuela que cree que son un error evolutivo, y que realmente es posible que puedan sofocar a un lactante. Lo mismo se puede aplicar para los labios, también zonas erógenas donde el placer puede haber dado lugar al «beso de alimentación», en el que las madres masticaban los alimentos antes de dárselo a los niños. El flujo de leche no intencional (galactorrea) es a menudo causado por la estimulación del pezón y es posible llegar a una producción normal de leche exclusivamente por succión de la mama. La estimulación del pezón de cualquier tipo se observa en la reducción de la incidencia del cáncer de mama. Sin embargo, algunas mujeres pierden la capacidad de ser excitadas mientras amamantan y, por lo tanto, no encuentran aceptable o erótica, la lactancia de una pareja sexual. Esto puede ser el resultado de razones físicas (dolor) o razones psicológicas (preocupación porque sus pechos son utilizados para amamantar al bebé) Zoofilia La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad" o bestialismo es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia un animal no humano. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos. Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales. La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza". Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana. La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM-IV (TR) (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la American Psychiatric Association, asociación estadounidense de psiquiatría), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión. Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa. El término "zoofilia" fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing (1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos, pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos puede que no estén de acuerdo en ser llamados así. El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, aquel material con prácticas sexuales entre humanos y animales lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído de dichas tendencias. Entre la comunidad zoófila, el término "bestialismo" ha adquirido una connotación negativa, dando a entender un impetuoso deseo sexual sin interés por los derechos de los animales. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una entera relación de mutuo amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas. En contraposición con aquellos que sólo buscan pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia, están aquellos que la consideran una forma de vida u orientación sexual. La edad en la que ocurre esto según estadísticas es generalmente a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos que despiertan un gran interés por la zoofilia a edades menos tempranas normalmente se remiten también a la pubertad o antes. Los zoófilos tienden a ver menos diferencias entre los animales y los humanos que el resto de la gente, e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo, honestidad). Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende el bestialismo y que está mal informada sobre ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales, otros no se ven influenciados en su vida privada por morales ajenas. La mayor dificultad que encuentran muchos zoófilos es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos, familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales, y el miedo a ser rechazados, agredidos, o a que hagan daño a sus compañeros sentimentales si se llegara a saber su condición. Otros problemas comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de dar a conocer su condición o por creer que son los únicos), y las repetidas muertes de los animales a quienes consideran compañeros del alma (debido a que la mayoría de los animales tienen un periodo de vida menor que el de un humano, y a que no pueden expresar sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos no citan a creencias religiosas como mayor preocupación, quizá porque, aunque muchas religiones condenan la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable con frecuencia. Las relaciones sexuales zoófilas varían según la persona o el momento, y pueden estar basadas en relaciones similares a las parejas entre humanos (en particular, parejas monógamas), en relaciones amorosas entre animales (ambos participantes hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere, y el humano permanece como protector), y en variaciones de las mismas. Los zoófilos pueden tener o no tener pareja humana o familia. Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción, después de la atracción hacia humanos. Otros zoófilos sienten lo contrario. En algunos casos la familia y los amigos son conscientes de las relaciones que mantiene un zoófilo; en otros casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa (es decir, el zoófilo no consigue decidir a cuál de sus múltiples relaciones será fiel) o celos entre los amantes humanos. A veces los zoófilos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación, o a causa de querer cumplir expectativas más tradicionales. Otros eligen formar relaciones menos serias con otras personas (como compañeros de piso o relaciones con otros zoófilos) o vivir solos. La zoofilia no bestialista Aunque el término zoofilia se asocia regularmente con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos. En psicología y sociología en ocasiones se utiliza la palabra "zoofilia" en un sentido no sexual. Varias otras definiciones del término aparte de la dicha anteriormente son: * "Afinidad o afección por los animales." * "Atracción erótica hacia los animales o contacto sexual con éstos." * "Atracción hacia los animales o afinidad por éstos." * "Fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos." La característica común de los diferentes casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma de enlace afectivo fuera de lo común con los animales; emocional, sexual o ambas cosas. La zoofilia no bestialista o amor (no sexual) por los animales es normalmente tolerada y aceptada por la sociedad. Son ejemplos de zoofilia no bestialista la página w3.in-memory-of-pets.com (en inglés) y otras parecidas. Los zoófilos en relación a otros grupos A los zoófilos muchas veces se les confunde con los "furries" en sociedades donde dicha subcultura existe. Los furries son gente con un interés por el arte antropomórfico animal. Sería falso afirmar que todos los furries sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries aprecian la compañía de animales y gustan de poseer arte erótico animal-antropomórfico. Sin embargo, la mayoría no desean extender su interés por los animales hacia el campo de la sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de furries que también se consideran zoófilos, que se estima en un 5% del total[cita requerida] (porcentaje similar al de la población zoófila entre el resto de la gente). Formas de fetichismo, tales como llevar disfraces de animales u otras tendencias, no suelen tener relación directa con la zoofilia. La zoofilia no está relacionada con la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia. En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con prácticas sexuales de dominación y sumisión, como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista no pertenece a este grupo de actividades, normalmente sería considerada como actividad extremadamente extravagante en caso de que los participantes de este tipo de prácticas sumisivas llegaran a ponerla en práctica.

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Las peores perversiones del ser humano (filias)
Las peores perversiones del ser humano (filias)
InfoporAnónimo7/20/2010

Las filias, en psicología, son atracciones a determinadas realidades o situaciones. Significan lo contrario que las fobias que hacen referencia a los miedos. Acrotomofilia La acrotomofilia es una parafilia consistente en sentir deseo sexual o preferencia sexual por alguien que tiene algún miembro amputado. El deseo sexual, en este caso, esta ligado o es dependiente del muñón o muñones de la pareja. Los acrotomofilicos, aparte de la amputación, se ajustan a un ideal de atractivo físico común. En una encuesta sobre acrotomofilia, Las amputaciones de piernas resultaron más atractivas que las amputaciones de brazos; las amputaciones de una sola extremidad más que amputaciones de ambos miembros y las amputaciones con muñón antes que amputaciones sin muñón. Imagenes digitalizadas, en concreto de webs pornograficas, son frecuentemente producidas o modificadas para presentar una mutilación atractiva para los acrotomofilicos; a este procedimiento se le denomina (en inglés) "Electronic Surgery" (siglas "ES" en las comunidades fetichistas online. Algolagnia Algolagnia: Palabra proveniente del griego antiguo (algos: dolor; lagneia: placer), que constituye una de las definiciones usuales en Medicina para referirse al erotismo del dolor, al placer sexual relacionado con las sensaciones dolorosas. La algolagnia fue creada por el Barón Schrenk-Notzing (1862-1929), aristócrata alemán y médico, a comienzos de siglo. Se distingue entre algolagnia activa y algolagnia pasiva, según el erotismo lo despierte la recepción del dolor o el ejercerlo sobre otros. La algolagnia no es un sinónimo de sadismo o masoquismo, aunque está relacionada con estos conceptos, ya que hay menos connotaciones psicológicas para la algolagnia que para las mencionadas parafilias. También se usa algolalgia, con el mismo significado. (La algolagnia: aspectos sexológicos y psiquiátrico-forenses, Juan Carlos Romi) Altocalcifilia La Altocalcifilia es un tipo de Fetichismo en el que se obtiene placer al observar o llevar puesto zapatos de tacones altos. La Altocalcifilia hace parte de los fetichismos asociados a prendas de vestir, en particular al fetichismo de calzado conocido también como retifismo. Autonepiofilia La autonepiofilia o infantilismo parafílico es una parafilia caracterizada por el deseo de llevar pañales y ser tratado como un niño pequeño. El que sufre este actuar infantil se conoce como bebé adulto (BA). Aproximadamente uno de cada tres bebés adultos es también amante de pañales (AP), por lo que son conocidos como BA/AP. La mayoría de gente que se comporta así son varones heterosexuales. El infantilismo parafílico y el fetichismo de pañales varían en la autoestima y el enfoque de atención. Sin embargo, pueden aparecer ambos en un sólo individuo, y tienen algunas similitudes. Ninguno de los dos manifiesta tendencias sexules hacia los niños. No hay un sólo arquetipo de infantilismo, sino un rango. Algunos fantasían sobre ser libres de culpa, responsabilidad o control, mientras que otros puede que no. Algunos actúan de manera que serían difícles de difereciar de un bebé en ocasiones, mientros que otros lo hacen de manera que hasta los peatones de la calle ni siquiera lo notarían. Los deseos y gustos de los infantilistas varían sobre temas comunes de pañales y niñez. Coprofilia La coprofilia es una parafilia, considerada como una clase de fetichismo, consistente en la excitación sexual producida por las heces, y suele combinarse con sadomasoquismo o infantilismo. Consiste en la atracción por oler, saborear, untarse o ver el acto de defecar como un medio de excitación sexual y placer. Esta actividad erótica se puede practicar solitariamente o en pareja. Algunos coprófilos practican la coprofagia, es decir, ingieren heces, lo que puede afectar la salud debido a los riesgos de infección de enfermedades como la hepatitis o el asma. Independientemente de lo que se pueda entender como correcto o no, la práctica de este fetichismo no precisa una atención médica psicológica ya que puede manifestarse de forma pasajera, sistemática o permanentemente, sin que ello suponga un problema psicológico. Dendrofilia La dendrophilia es una parafilia sexual que describe la atracción sexual hacia los árboles y las plantas, incluyendo su uso como objetos sexuales. Muchas personas usan vegetales y frutas como los pepinos o las zanahorias para introducírselos en la vagina o en el ano como objeto para recibir placer sexual u orgasmos cuando se masturban. Mucha gente experimenta sentimientos hacia las plantas al cabo de haber tenido sexo en un jardín, bosque, invernadero, o recámara con muchas plantas. El uso de flores para acariciarse el cuerpo también se ve. Esto hizo que la novia de Josh Hartnett llegara al orgasmo en la película 40 Días y 40 Noches cuando él estaba ayunando de sexo para cuaresma y no podía complacerla de una manera más típica. Lactafilia La lactancia erótica es la parafilia relacionada con el deseo sexual de un adulto de ser amamantado. "Cimon y Pero" por Hans Sebald Beham (1500-1550). "Roman Charity" (1612), por Peter Paul Rubens. Otros términos usados para definirla son «amamantamiento a adultos» y «lactancia materna de adultos». En la lista de códigos ICD-10 y DSM-IV se la conoce como «fetichismo de leche» y «lactafilia Los senos especialmente los pezones son una zona erógena, y la estimulación de los senos y pezones es un aspecto universal de la sexualidad humana. Los humanos son los únicos primates en que las hembras tienen los senos permanentemente alargados después de la pubertad. Una hipótesis supone que durante la evolución, las mujeres que prevalecieron fueron motivadas por el placer físico para amamantar a sus bebés en la mejor manera posible.[cita requerida] Otras teorías incluyen la posibilidad de que los senos actúan como un colchón para la alimentación infantil que son una señal de la fecundidad, y que elevar la cabeza del niño en la lactancia materna es para prevenir la asfixia. Paradójicamente, existe incluso una escuela que cree que son un error evolutivo, y que realmente es posible que puedan sofocar a un lactante. Lo mismo se puede aplicar para los labios, también zonas erógenas donde el placer puede haber dado lugar al «beso de alimentación», en el que las madres masticaban los alimentos antes de dárselo a los niños. El flujo de leche no intencional (galactorrea) es a menudo causado por la estimulación del pezón y es posible llegar a una producción normal de leche exclusivamente por succión de la mama. La estimulación del pezón de cualquier tipo se observa en la reducción de la incidencia del cáncer de mama. Sin embargo, algunas mujeres pierden la capacidad de ser excitadas mientras amamantan y, por lo tanto, no encuentran aceptable o erótica, la lactancia de una pareja sexual. Esto puede ser el resultado de razones físicas (dolor) o razones psicológicas (preocupación porque sus pechos son utilizados para amamantar al bebé) Menstruofilia La menstruofilia, es el impulso o la inclinación sexual hacia la mujer en su estado menstrual, u objetos que tiendan a visualizar o aparentar el proceso femenino, ya sean toallas sanitarias, sabanas manchadas, sangre, e incluso pueden crear escenas utilizando objetos cotidianos como salsa de tomate, pintura, etc. Esta inclinación hacia la mujer en su ciclo menstrual, es considerada como una enfermedad o trastorno de la conducta sexual, pues la excitación y el orgasmo son dependientes de que la mujer esté pasando por ese proceso, para ser efectivos. Necrofilia La necrofilia es una parafilia caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. La palabra proviene del griego νεκρός (nekros “cadáver” o “muerto”) y φιλία (filia; "amor" o "atracción". En la psicología social analítica de Erich Fromm, se explica el gusto por la violencia y la destrucción, el deseo de matar y la atracción por el suicidio y el sadismo. En un sentido no sexual, Fromm entendía la necrofilia no como la expresión de un instinto sexual derivado de la muerte, sino como la consecuencia de llevar una vida sin estar realmente vivo. Para Erich Fromm la necrofilia es lo opuesto a la biofilia, y es junto con la fijación simbiótica y el narcisismo, uno de los tres mayores males de la humanidad. Según Fromm, la carencia de amor en la sociedad occidental conduce a la necrofilia. El necrófilo vive mecánicamente, convierte a los sentimientos, procesos y pensamientos en cosas. Tiende a querer controlar la vida, a hacerla de cierto modo predecible. Erich Fromm afirma que, puesto que la única seguridad de la vida es la muerte para el necrófilo, éste anhela la muerte, la adora. Para Fromm, la necrofilia se observa en el actual mundo occidental en las fachadas hechas de hormigón y acero, en el armamento moderno y la carrera nuclear, en la idolatría hacia la tecnología de las grandes máquinas (tecnofilia), la pérdida de recursos con el consumismo y el trato hacia las personas como cosas (burocracia) El acto sexual con cadáveres generalmente está considerado como algo socialmente inaceptable; se presume que la persona no habría consentido ese acto cuando estaba viva. Virtualmente todas las sociedades humanas consideran este acto como una falta de respeto simbólica. En algunos casos sin embargo, los actos de necrofilia pueden ser consensuales, Por ejemplo en el caso de Armin Meiwes en el que la víctima dio su consentimiento a la mutilación y muerte inflingidas hacia él. Pedofilia Desde un punto de vista médico, la paidofilia o pedofilia es una parafilia que consiste en que la excitación o el placer sexual se obtienen, principalmente, a través de actividades o fantasías sexuales con niños de, generalmente, entre 8 y 12 años. A la persona que padece pedofilia se le denomina pedófilo, un individuo de, al menos, 16 años que se entretiene sexualmente con menores de 13 y respecto de los que mantiene una diferencia de edad de, por lo menos, cinco años. La pedofilia es un rasgo multifactorial en la personalidad del que la padece, y se compone de aspectos mentales, institucionales, de actividad, de educación sexual, de violencia, de control de las pulsiones, etc. En este sentido, se suelen distinguir dos tipos de pedofilia, una primaria o esencial, muy arraigada en el sujeto, y otra secundaria (u otras), que aparecería motivada por factores circunstanciales. Por lo demás, en determinados casos en que la relación entre el pedófilo y el menor se prolonga en el tiempo, puede haber por parte del adulto un enamoramiento real con esa persona a la que él considera como su joven pareja, sobre todo cuando esta se halla en la edad de paso entre la infancia y la pubertad. Existen, a este respecto, diversas asociaciones de pedófilos que reivindican la pedofilia como una forma más de vivir la sexualidad humana y que, en consecuencia, debe ser aceptada con naturalidad por parte de la sociedad.[cita requerida] Las conductas pedófilas son muy heterogéneas, desde casos inofensivos o casi inofensivos, hasta aquellos en que alcanzan niveles que entran dentro de lo criminal. A la actividad sexual de un pedófilo con un menor de 13 años se lo conoce con el nombre de abuso sexual infantil o pederastia (palabra que, etimológicamente, significa lo mismo que pedofilia). Cuando se trata de una persona mayor de 13 pero menor de una determinada edad (que varía de entre 15 y 21 años según el país), sin su consentimiento se lo conoce con el nombre de estupro. La diferencia entre el "abuso sexual infantil" o "pederastia" respecto del "estupro" radica en que, en este último existe la posibilidad de consentir la relación, en cambio en las primeras no hay consentimiento posible. A este tipo de pedófilo es al que se le suele conocer con el nombre de abusador sexual o pederasta. Con todo, en ocasiones, el término «pedofilia» se utiliza como sinónimo de «abuso sexual a menores» o «pederastia», tanto en la bibliografía especializada, como en los medios de comunicación. Urolagnia Urolagnia es un tipo de fetichismo sexual o parafilia enfocada a la orina y la micción. Un tipo de urolagnia es la lluvia dorada, también llamada undinismo, una parafilia en la que la persona que toma el rol pasivo recibe la orina directamente de la otra persona. Esta acción puede limitarse a derramar la orina sobre el rostro o cuerpo de la persona pasiva, o incluir su bebida por parte esta última (urofagia). Está considerada como práctica extrema, y tiene su aceptación en parte del colectivo BDSM. Para algunos, forma igualmente parte de la llamada urofilia. La gente con urolagnia a menudo gusta también de miccionar en público, orinarse encima u observar cómo orinan otros o ser orinadas por otras personas. El origen y nombre de esta práctica sexual parte de la mitología griega cuando Zeus para seducir a Dánae, que estaba encerrada en una jaula inaccesible, se transformó en lluvia dorada y la dejó embarazada. Fruto del acto sexual nació Perseo. Zoofilia La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad" o bestialismo es una parafilia que consiste en la atracción sexual de un humano hacia un animal no humano. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos. Para mayor claridad, en este artículo se utilizará el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales. La zoofilia es considerada en muchas ocasiones como antinatural, y el acto sexual con animales como un abuso de éstos o como un "crimen contra la naturaleza". Algunas personas, por ejemplo el filósofo y autor Peter Singer (involucrado en movimientos por los derechos de los animales), defienden que esto no es así. Aunque la investigación de la zoofilia se muestra optimista y apoya a los zoófilos en su mayor parte, la cultura general se muestra hostil al concepto de la sexualidad animal-humana. La actividad o el deseo sexual zoófilo no es considerado como patología por el DSM-IV (TR) (cuarto manual diagnóstico y estadístico de la American Psychiatric Association, asociación estadounidense de psiquiatría), a no ser que vaya acompañado de angustia o que interfiera en el funcionamiento normal de la persona en cuestión. Críticos alegan que dichos comentarios en el DSM-IV no dicen nada sobre la salud mental y física del animal que tome parte en actos sexuales con personas; sin embargo, defensores de este tratado sostienen que la relación entre un humano y un animal puede ir más allá del mero acto sexual, que los animales son capaces de formar una relación amorosa duradera con otro animal o con un humano, y que tal relación no es funcionalmente diferente de ninguna otra relación sexual o amorosa. El término "zoofilia" fue introducido por primera vez en el estudio de la sexualidad por Krafft-Ebing (1894). Los términos zoosexualidad y zoosexual se utilizan desde 1980 aproximadamente, en correlación con las orientaciones sexuales homosexualidad y heterosexualidad. Personas con una fuerte afinidad por los animales, pero sin un interés sexual por ellos, pueden ser consideradas como zoófilos sin deseo sexual, aunque en muchos casos puede que no estén de acuerdo en ser llamados así. El ambiguo término sodomía ha sido empleado en algunas ocasiones en un contexto legal para referirse a actos bestialistas. En pornografía, aquel material con prácticas sexuales entre humanos y animales lleva el nombre de zoofilia o bestialismo, nombre extraído de dichas tendencias. Entre la comunidad zoófila, el término "bestialismo" ha adquirido una connotación negativa, dando a entender un impetuoso deseo sexual sin interés por los derechos de los animales. Esto ha llevado a algunos zoófilos a querer distinguir entre la zoofilia (una entera relación de mutuo amor) y el simple acto sexual o bestialismo. Otros se definen a sí mismos como zoófilos y como bestialistas. En contraposición con aquellos que sólo buscan pornografía o sienten curiosidad por la zoofilia, están aquellos que la consideran una forma de vida u orientación sexual. La edad en la que ocurre esto según estadísticas es generalmente a los 9-11 años, durante la pubertad. Aquellos que despiertan un gran interés por la zoofilia a edades menos tempranas normalmente se remiten también a la pubertad o antes. Los zoófilos tienden a ver menos diferencias entre los animales y los humanos que el resto de la gente, e incluso en muchas ocasiones ven en los animales algunas virtudes de las cuales los humanos carecen (por ejemplo, honestidad). Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende el bestialismo y que está mal informada sobre ella. Aunque algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales, otros no se ven influenciados en su vida privada por morales ajenas. La mayor dificultad que encuentran muchos zoófilos es la incapacidad de poder hablar libremente con amigos, familiares o conocidos sobre sus relaciones con animales, y el miedo a ser rechazados, agredidos, o a que hagan daño a sus compañeros sentimentales si se llegara a saber su condición. Otros problemas comunes son extrema soledad (por la imposibilidad de dar a conocer su condición o por creer que son los únicos), y las repetidas muertes de los animales a quienes consideran compañeros del alma (debido a que la mayoría de los animales tienen un periodo de vida menor que el de un humano, y a que no pueden expresar sus sentimientos de pérdida con nadie). Los zoofílicos no citan a creencias religiosas como mayor preocupación, quizá porque, aunque muchas religiones condenan la zoofilia, ésta no es un tema del que se hable con frecuencia. Las relaciones sexuales zoófilas varían según la persona o el momento, y pueden estar basadas en relaciones similares a las parejas entre humanos (en particular, parejas monógamas), en relaciones amorosas entre animales (ambos participantes hacen sus elecciones en cuanto a pareja sexual se refiere, y el humano permanece como protector), y en variaciones de las mismas. Los zoófilos pueden tener o no tener pareja humana o familia. Algunos zoófilos sienten atracción hacia los animales como segunda opción, después de la atracción hacia humanos. Otros zoófilos sienten lo contrario. En algunos casos la familia y los amigos son conscientes de las relaciones que mantiene un zoófilo; en otros casos, no. Esto puede llevar a sentimientos de culpa (es decir, el zoófilo no consigue decidir a cuál de sus múltiples relaciones será fiel) o celos entre los amantes humanos. A veces los zoófilos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación, o a causa de querer cumplir expectativas más tradicionales. Otros eligen formar relaciones menos serias con otras personas (como compañeros de piso o relaciones con otros zoófilos) o vivir solos. La zoofilia no bestialista Aunque el término zoofilia se asocia regularmente con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos. En psicología y sociología en ocasiones se utiliza la palabra "zoofilia" en un sentido no sexual. Varias otras definiciones del término aparte de la dicha anteriormente son: * "Afinidad o afección por los animales." * "Atracción erótica hacia los animales o contacto sexual con éstos." * "Atracción hacia los animales o afinidad por éstos." * "Fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos." La característica común de los diferentes casos y definiciones de la zoofilia es alguna forma de enlace afectivo fuera de lo común con los animales; emocional, sexual o ambas cosas. La zoofilia no bestialista o amor (no sexual) por los animales es normalmente tolerada y aceptada por la sociedad. Son ejemplos de zoofilia no bestialista la página w3.in-memory-of-pets.com (en inglés) y otras parecidas. Los zoófilos en relación a otros grupos A los zoófilos muchas veces se les confunde con los "furries" en sociedades donde dicha subcultura existe. Los furries son gente con un interés por el arte antropomórfico animal. Sería falso afirmar que todos los furries sienten deseo sexual por los animales. Muchos furries aprecian la compañía de animales y gustan de poseer arte erótico animal-antropomórfico. Sin embargo, la mayoría no desean extender su interés por los animales hacia el campo de la sexualidad. Existe, no obstante, un reducido grupo de furries que también se consideran zoófilos, que se estima en un 5% del total[cita requerida] (porcentaje similar al de la población zoófila entre el resto de la gente). Formas de fetichismo, tales como llevar disfraces de animales u otras tendencias, no suelen tener relación directa con la zoofilia. La zoofilia no está relacionada con la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia. En vez de con la zoofilia, normalmente se asocian con prácticas sexuales de dominación y sumisión, como en el sadomasoquismo. La actividad bestialista no pertenece a este grupo de actividades, normalmente sería considerada como actividad extremadamente extravagante en caso de que los participantes de este tipo de prácticas sumisivas llegaran a ponerla en práctica.

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