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Sólo hay que registrarse, elegir el producto, encargarlo y esperarlo en el hogar. Fácil y práctico, el e-commerce (comercio electrónico) es una tendencia en alza en todo el mundo. En la Argentina, el fenómeno, que tiende a ahorrar dinero y tiempo, se afianza cada vez más. Un pasaje de avión, un libro, flores o lo que se le ocurra… con tan sólo un clic.
Adquiera todo de manera cómoda, sencilla, segura y rápida, las 24 horas, los 365 días del año”. Este sería un buen eslogan para el e-commerce, una de las tendencias del momento, que se trata, ni más ni menos, de la compra y venta de productos o servicios a través de Internet.
En un presente donde la Web manda e impone, el comercio electrónico encontró, como se dice, su lugar en el mundo. Los meses pasan y las compras on-line aumentan considerablemente. Para hacerse una idea, basta echarle un vistazo al estudio titulado “Informe de cuantificación del mercado informático y de telecomunicaciones de la Argentina”, de Prince & Cooke, una consultora especializada en tecnología. Allí se constata que, en 2008, el comercio electrónico creció casi un 30% más con respecto a 2007. Ya en 2009, las ventas por la Red experimentaron una suba de entre el 15 y el 40%. ¿Otro dato? De los veinte millones de usuarios locales que hay en el mercado informático, alrededor del 20% es comprador frecuente.
“Hay factores clave que influyen a la hora de comprar por Internet: facilidad, comodidad, variedad, precio y financiación. Los compradores encuentran, forma ininterrumpida, una gran cantidad de artículos disponibles: aquí no hay local que cierre a cierta hora, como tampoco importa en qué parte del país uno esté, porque el producto se envía a domicilio”, comenta Juan Martín de la Serna, gerente general de Mercado Libre.
En la misma línea, Julia Rodríguez Ribas, licenciada en Comunicación Publicitaria e Institucional, afirma, desde Shopping Tiendas Web, que el comercio electrónico crece con la misma fuerza que crece Internet. “Las costumbres se trasladaron al mundo virtual, que llegó para simplificar las tareas cotidianas (conseguir datos, reencontrarse con conocidos o saldar las cuentas). Poco a poco, se empezó a instalar esta modalidad de compra por la Web. Muchos la eligen por su practicidad, rapidez, seguridad, orden y comodidad. Desde el hogar o la oficina, los usuarios pueden revisar prendas y productos. No se exponen a la inseguridad de las calles y, desde su propia computadora, llevan a cabo cualquier transacción. No tienen que estar preguntando por la disponibilidad de talles, modelos o colores; con un clic, analizan toda la oferta disponible”.
Para descubrir los orígenes de la práctica, hay que remontarse a la década del setenta, con las primeras transacciones comerciales realizadas por computadora (se intercambiaban órdenes de compra y facturas). Ya en los noventa, irrumpió eBay (pionera en el rubro, es la mayor empresa de compras y ventas por Internet), y el comercio electrónico trocó los pasitos por pasos agigantados.
Ahorrar tiempo y ahorrar plata
En el resto del planeta, este modelo de negocios es una realidad hecha y derecha, sobre todo en Europa y los Estados Unidos. Pero el caso de Brasil es bastante particular. Durante el primer semestre de 2009, las ventas en línea registraron un aumento del 27% con respecto al 2008 (la cifra superó con creces los dos millones de dólares). Según la consultora E-bit, quienes compraron cibernéticamente gastaron un promedio de 164 dólares por producto.
En España, la situación es bastante similar. Según la Asociación Española de Comercio Electrónico y Marketing Relacional (AECEM), las compras por Internet crecieron, en 2009, un 56% en comparación con el año anterior. ¿Por qué tanto? Por un lado, por la creciente confianza que goza el servicio. Por el otro, porque en los países afectados por la gripe A, los consumidores se inclinaron por las compras virtuales ante la necesidad de evitar aglomeraciones (los supermercados fueron los más “beneficiados” por la pandemia).
“El precio es ‘el’ protagonista del e-commerce”, define de la Serna. “Según la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el promedio de ahorro por compra es del 15%, y no siempre el costo de envío a domicilio anula el ahorro, ya que más del 40% compra virtualmente, pero retira el producto en los locales. El principal beneficio es el ahorro, ya que las compras por Internet son más baratas. Asimismo, hacen más eficiente el comercio, porque un importador puede vender directamente a un consumidor final y evitar a los intermediarios, que encarecen el producto. Además, un fabricante puede vender barato porque no tiene costos fijos: tiene la mercadería en un depósito. Así evita el alquiler de un local en una galería céntrica”.
Lentamente, las inseguridades que existían hasta hace un tiempo alrededor del e-commerce parecen disiparse. Los especialistas coinciden en que los miedos típicos –robo de datos de la tarjeta o depositar dinero en una cuenta fantasma– se están superando.
Rodríguez Ribas opina que las bondades para compradores y vendedores son innumerables. “Para los primeros, podemos mencionar los beneficios exclusivos de la compra en línea (como descuentos y regalos), el ahorro de tiempo (se ven muchos productos a la vez, sin tener que revisar estante por estante) y la comodidad (sólo hay que estar conectado, ya que no hay necesidad de movilizarse hasta ningún local, lo que implica un gasto de dinero)”, enumera y prosigue: “Para quienes abren un canal de ventas por la Web, podemos mencionar los bajos costos (no deberá mantener ningún lugar físico, no se pagan impuestos ni se contratan vendedores), el orden (el sistema permite organizar todo el catálogo disponible con el stock correspondiente), el branding y posicionamiento (Internet es una vidriera al mundo; el local virtual no está limitado a un barrio) y la fidelización: los vendedores conocen los datos de cada comprador y así alimentan una base de datos muy valiosa, que luego puede utilizarse para acciones promocionales”.
Experiencias
Shopping Tiendas Web es un portal de compras que reúne a los más destacados comercios virtuales de la Argentina. Digamos que funciona como un shopping tradicional. Los usuarios pueden recorrer el portal y buscar artículos por marcas, categorías o utilizando el “buscador inteligente”, un comparador de productos en términos de imágenes, precios, marcas y atributos, que opera con palabras clave como bolso, fiesta o rosa. Una vez que se decide comprar, uno es redireccionado a la tienda correspondiente. Se elige el medio de pago y… a esperar en casa.
Rodríguez Ribas es una de las fundadoras de Shopping Tiendas Web, junto con Silvia Lartirigoyen, Victoria Fones, Florencia Ramírez Cáceres y Marcela Lema. El proyecto, que nació en octubre de 2008, se dirige a personas modernas, vanguardistas, que eligen la practicidad y que no tienen el tiempo suficiente para tomar el changuito y bucear por cada local. ¿Qué es lo que más les piden? Indumentaria, calzado, bolsos, carteras y tecnología. “Ahora se solicitan muchos libros, música, chocolates y flores”, aporta Lartirigoyen.
Si de pesos pesados se trata, Mercado Libre cumplió en 2009 diez años de vida. Ideado por Marcos Galperín, el sitio firmó, en 2001, una alianza con eBay para apuntarle a Latinoamérica. Este clásico de clásicos, donde se compra, se vende y se paga todo a través de la Red, tiene presencia en doce países de América Latina, treinta y cinco millones de usuarios registrados, más de mil empleados y cotiza en el Nasdaq.
El futuro del comercio electrónico es más auspicioso de lo que uno puede imaginar. No sólo nuevos usuarios de todas las edades se adhieren a él, sino que quienes ya se sumaron para comprar ahora venden; quienes se hacían de un solo artículo por año ahora hacen más operaciones, y quienes sólo compraban ahora también pagan en la Web.
Y el panorama es aún más alentador si se tiene en cuenta que, en 2010, en los Estados Unidos, las ventas on-line de música igualarán las de discos, ya que las acciones de unos y otros aumentarán y descenderán entre un 15 y un 20%, respectivamente.
Y, para finalizar, qué mejor que echarle un vistazo al estudio de The Nielsen Company, que demuestra que un número considerable de jóvenes, de entre 18 y 25 años, hacen de las ventas por Internet su primer trabajo. El 16% de ellos manifestó tener su fuente inicial de ingresos a través del comercio electrónico. Por su parte, los adultos (personas mayores de cincuenta años) concluyeron que entienden al e-commerce como una posibilidad concretísima de reinserción laboral. ¿Qué tal?
“And you´re done”
El eslogan, que en castellano significa “y listo” o “estás listo”, pertenece a Amazon, una de las primeras grandes compañías en vender bienes a través de Internet. ¿Quién no sueña con fundar, alguna vez, una empresa de estas características, que, en 2009 y en relación con 2008, logró una suba en sus ganancias del 24% (algo así como 177 millones de dólares)? Si bien el camino no es fácil, tampoco es imposible. En el mundo, cada vez más personas (pequeños empresarios, microempresas o, simplemente, emprendedores) se animan a crear su propia empresa on-line. ¿La clave? Los nichos de mercado que las grandes empresas abandonan. En los últimos dos años, las ventas en estos sitios “caseros” se multiplicaron. Sólo hay que descubrir esos espacios vacíos que tienen demanda y darles un enfoque diferenciador.
Algo así logró Geelbe, el primer Club Privado de Compras por Internet de Latinoamérica, creado en la Argentina, en 2008, por Agustín Pallotti, Gastón Bercún y Gabriel Miller. “Comprar por Internet es una tendencia. Se ahorra tiempo y dinero”, define Víctor Rottenstein, gerente de Operaciones de Geelbe. Para registrarse en Geelbe, que tiene oficinas en la Argentina y en México, primero hay que ser invitado por algún conocido o amigo que ya sea miembro del sitio. Todos los días se envían e-mails con las ofertas de la semana y, a partir de ese momento, cada cliente tiene siete días para comprar. Actualmente, tiene 65 mil miembros (el 47% son hombres, y el 53%, mujeres).
Tal vez, un buen inicio (no tan pretencioso, claro) sea inscribirse en los típicos sitios de remates y transformarse en un excelente vendedor, sobre todo si se tiene en cuenta que los costos de entrada al e-commerce no son menores. Una vez ganada la experiencia, habrá que interiorizarse sobre informática y diseño web, para que los productos llamen la atención del cliente.
Los especialistas coinciden en que a los argentinos se nos puede acusar de muchas cosas, pero si hay algo en lo que nos destacamos, dicen, es en ser emprendedores y creativos. Entonces, la puerta está abierta…
Cómo comprar con éxito en Internet
•Conozca la empresa o el particular con el que negocia. Sepa su domicilio, su teléfono. Cualquiera puede tener una tienda virtual falsa.
•Compare precios y plazos de entrega.
•Conozca el producto que está adquiriendo. Preste atención a la letra chica.
•Proteja su intimidad. Revele sólo los datos estrictamente necesarios.
•Conserve aquellos papeles que hayan surgido de la transacción, así como los correos electrónicos que haya intercambiado con el vendedor.
•Ante la duda, llame a su vendedor las veces que considere necesarias.
•Asegúrese las condiciones de devolución.
•Revise constantemente el estado de su cuenta, así como la evolución del pedido.
•No se entusiasme con las liquidaciones. Averigüe si el producto está en buenas condiciones.
•Verifique la política de privacidad.
•No responda a los correos electrónicos que le exijan información financiera.
Recomendaciones para los vendedores
•Verificar los datos de los compradores. Obtener un teléfono fijo donde poder localizarlos.
•Si el pago se realiza con cheque, depósito o transferencia bancaria, es recomendable que esperen a que esté acreditado en su cuenta antes de enviar el producto.
•Utilizar el sentido común a la hora de planificar el intercambio.
•Emplear servicios de envío con seguro y manejarse con códigos de seguimiento.
Por Juan Martín de la Serna, gerente general de Mercado Libre.
Fuentes:Revista Nueva
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