El ex presidente cubano Fidel Castro definió el acuerdo como una “iniciativa antidemocrática y virtualmente clandestina” y criticó a Barack Obama por pronunciar un “discurso engañoso y demagógico, lleno de ambigüedades”. Terminó la cumbre en medio de una desilusión generalizada entre los ambientalistas porque el pacto no incluye metas obligatorias que puedan resultar en sanciones. Las críticas mundiales no se hicieron esperar.
En el lago de Chapultepec en la Ciudad de México, activistas de Greenpeace protestan por los resultados de la cumbre de Copenhague.
China, el mayor contaminante del mundo con gases que causan el efecto invernadero, alabó los resultados de la histórica conferencia de la ONU sobre cambio climático, la que terminó con un acuerdo que insta a los países del mundo a realizar mayores recortes a sus emisiones, pero no los obliga a hacerlo.
El ministro del exterior Yang Jiechi dijo que las negociaciones que reunieron a más de 110 líderes en Copenhague produjeron resultados “significativos y positivos”.
Estados Unidos también defendió el acuerdo como un “gran paso hacia delante”, a pesar de la desilusión generalizada entre los ambientalistas porque el pacto no incluye metas obligatorias que puedan resultar en sanciones.
“Nadie dice que esto es el final del camino, el final del camino habría sido el fracaso total de las negociaciones. Este es un gran paso hacia delante”, dijo el consejero de la Casa Blanca David Axelrod en el programa “State of the Union” de la cadena CNN.
Las disputas entre los países ricos y los pobres así como entre los mayores contaminantes del mundo, China y Estados Unidos, dominaron la conferencia de dos semanas. Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de Copenhague y otras ciudades del mundo para exigir acciones que ayuden a reducir el calentamiento creciente del planeta.
La reunión terminó después de una maratón de negociación de 31 horas, cuando los delegados aceptaron un compromiso impulsado por Estados Unidos. El llamado Acuerdo de Copenhague pide la reducción de las emisiones para evitar que la temperatura aumente más de dos grados Celsius (3,6 grados Farhenheit) sobre los niveles anteriores a la era preindustrial. También contempla miles de millones de dólares en ayuda contra el cambio climático para los países pobres, pero no obliga a los principales contaminantes a hacer recortes fuertes a sus emisiones de gases de efecto invernadero.
China ha dicho que reducirá su intensidad carbónica —la medida de uso de combustibles fósiles por unidad de producción industrial— entre 40 y 45%. La Unión Europea se comprometió a reducir sus emisiones un 20% de los niveles de 1990 para el año 2020. Japón ofreció reducirlas un 25% si otros toman medidas similares y Estados Unidos apenas sugirió, de forma provisional, reducciones de 3 a 4%. Las reacciones internacionales no fueron todas positivas.
El ex presidente cubano Fidel Castro dijo que el acuerdo era una “iniciativa antidemocrática y virtualmente clandestina” y criticó al mandatario estadounidense Barack Obama por un “discurso engañoso y demagógico, lleno de ambigüedades, que no implicaba compromiso vinculante alguno”.
Castro, en su habitual columna dominical, lamentó que sólo “los países más industrializados" pudieran usar la palabra a la hora de definir el acuerdo y que los países pobres "sólo tenían derecho a escuchar”.
La canciller alemana Ángela Merkel defendió el resultado de la conferencia como un primer paso hacia acciones más concretas. El diario Bild am Sonntag citó a Merkel diciendo que “Copenhague es el primer paso hacia un nuevo orden climático en el mundo, ni más ni menos”. Merkel dijo que “cualquiera que hable mal de Copenhague apoya a aquellos que ponen frenos en lugar de avanzar”.
Yang dijo que lo positivo de la conferencia es que mantiene el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” reconocido por el protocolo de Kioto y que logró un paso más hacia los recortes obligatorios de emisiones en los países desarrollados y acciones voluntarias en los países en desarrollo.
LA CUMBRE DE EVO
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se propone organizar en su país una “cumbre de pueblos” contra el cambio climático y llamó a los pueblos del mundo a una gran movilización internacional tras la cumbre de Copenhague.
“Estoy pidiendo más argumentos técnicos y científicos para, desde aquí, garantizar una gran movilización internacional para defender el medio ambiente y el agua especialmente”, dijo durante un encuentro con alcaldes y vecinos de comunidades indígenas de una región del sur boliviano. “Convocaremos a las fuerzas sociales de todo el mundo en Bolivia para un gran evento, y ahí propongamos cambios”, acotó.
Morales propuso en Copenhague un referendo mundial para que los pueblos decidan ante el fracaso de los gobiernos en adoptar medidas que frenen el calentamiento.
Agregó que la temperatura global del planeta se elevó en 0,7 grados centígrados con todas las consecuencias que ya se conocen y que la propuesta de los países pobres era adoptar medidas para garantizar que ese aumento no sobrepase el grado.
“Los países capitalistas plantean dos grados centígrados, y según expertos, con dos grados centígrados, muchas islas van a desaparecer”, dijo Morales al atribuir los trastornos climáticos al “desarrollo industrial irracional” de las naciones ricas.
En Bolivia —dijo el mandatario— la elevación de temperaturas provocó la pérdida total de masa de hielo en varios glaciares de la cordillera andina con la consiguiente escasez de agua. “Si no tomamos medidas ahora, las futuras generaciones van a sufrir las consecuencias”, acotó.
1997, LA OTRA CUMBRE
Bajo el protocolo de Kioto de 1997, que fue rechazado por Estados Unidos, 37 países industrializados habían comenzado a hacer pequeños recortes a sus emisiones de gases de efecto invernadero. Según el nuevo acuerdo, los países más ricos, incluido el mismo Estados Unidos, crearán metas individuales de reducción de emisiones y los países en desarrollo deben presentar las acciones que realizarán para reducir el aumento en su contaminación en cantidades específicas.
“Los países desarrollados y los países en desarrollo tienen responsabilidades históricas sobre sus emisiones muy diferentes, así como niveles de emisiones, características nacionales y estados de desarrollo muy distintos”, dijo Yang en un comunicado. “Por lo tanto, deben compartir responsabilidades diferentes y obligaciones en el combate al cambio climático”.
FUENTE:
En el lago de Chapultepec en la Ciudad de México, activistas de Greenpeace protestan por los resultados de la cumbre de Copenhague.
China, el mayor contaminante del mundo con gases que causan el efecto invernadero, alabó los resultados de la histórica conferencia de la ONU sobre cambio climático, la que terminó con un acuerdo que insta a los países del mundo a realizar mayores recortes a sus emisiones, pero no los obliga a hacerlo.
El ministro del exterior Yang Jiechi dijo que las negociaciones que reunieron a más de 110 líderes en Copenhague produjeron resultados “significativos y positivos”.
Estados Unidos también defendió el acuerdo como un “gran paso hacia delante”, a pesar de la desilusión generalizada entre los ambientalistas porque el pacto no incluye metas obligatorias que puedan resultar en sanciones.
“Nadie dice que esto es el final del camino, el final del camino habría sido el fracaso total de las negociaciones. Este es un gran paso hacia delante”, dijo el consejero de la Casa Blanca David Axelrod en el programa “State of the Union” de la cadena CNN.
Las disputas entre los países ricos y los pobres así como entre los mayores contaminantes del mundo, China y Estados Unidos, dominaron la conferencia de dos semanas. Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de Copenhague y otras ciudades del mundo para exigir acciones que ayuden a reducir el calentamiento creciente del planeta.
La reunión terminó después de una maratón de negociación de 31 horas, cuando los delegados aceptaron un compromiso impulsado por Estados Unidos. El llamado Acuerdo de Copenhague pide la reducción de las emisiones para evitar que la temperatura aumente más de dos grados Celsius (3,6 grados Farhenheit) sobre los niveles anteriores a la era preindustrial. También contempla miles de millones de dólares en ayuda contra el cambio climático para los países pobres, pero no obliga a los principales contaminantes a hacer recortes fuertes a sus emisiones de gases de efecto invernadero.
China ha dicho que reducirá su intensidad carbónica —la medida de uso de combustibles fósiles por unidad de producción industrial— entre 40 y 45%. La Unión Europea se comprometió a reducir sus emisiones un 20% de los niveles de 1990 para el año 2020. Japón ofreció reducirlas un 25% si otros toman medidas similares y Estados Unidos apenas sugirió, de forma provisional, reducciones de 3 a 4%. Las reacciones internacionales no fueron todas positivas.
El ex presidente cubano Fidel Castro dijo que el acuerdo era una “iniciativa antidemocrática y virtualmente clandestina” y criticó al mandatario estadounidense Barack Obama por un “discurso engañoso y demagógico, lleno de ambigüedades, que no implicaba compromiso vinculante alguno”.
Castro, en su habitual columna dominical, lamentó que sólo “los países más industrializados" pudieran usar la palabra a la hora de definir el acuerdo y que los países pobres "sólo tenían derecho a escuchar”.
La canciller alemana Ángela Merkel defendió el resultado de la conferencia como un primer paso hacia acciones más concretas. El diario Bild am Sonntag citó a Merkel diciendo que “Copenhague es el primer paso hacia un nuevo orden climático en el mundo, ni más ni menos”. Merkel dijo que “cualquiera que hable mal de Copenhague apoya a aquellos que ponen frenos en lugar de avanzar”.
Yang dijo que lo positivo de la conferencia es que mantiene el principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” reconocido por el protocolo de Kioto y que logró un paso más hacia los recortes obligatorios de emisiones en los países desarrollados y acciones voluntarias en los países en desarrollo.
LA CUMBRE DE EVO
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se propone organizar en su país una “cumbre de pueblos” contra el cambio climático y llamó a los pueblos del mundo a una gran movilización internacional tras la cumbre de Copenhague.
“Estoy pidiendo más argumentos técnicos y científicos para, desde aquí, garantizar una gran movilización internacional para defender el medio ambiente y el agua especialmente”, dijo durante un encuentro con alcaldes y vecinos de comunidades indígenas de una región del sur boliviano. “Convocaremos a las fuerzas sociales de todo el mundo en Bolivia para un gran evento, y ahí propongamos cambios”, acotó.
Morales propuso en Copenhague un referendo mundial para que los pueblos decidan ante el fracaso de los gobiernos en adoptar medidas que frenen el calentamiento.
Agregó que la temperatura global del planeta se elevó en 0,7 grados centígrados con todas las consecuencias que ya se conocen y que la propuesta de los países pobres era adoptar medidas para garantizar que ese aumento no sobrepase el grado.
“Los países capitalistas plantean dos grados centígrados, y según expertos, con dos grados centígrados, muchas islas van a desaparecer”, dijo Morales al atribuir los trastornos climáticos al “desarrollo industrial irracional” de las naciones ricas.
En Bolivia —dijo el mandatario— la elevación de temperaturas provocó la pérdida total de masa de hielo en varios glaciares de la cordillera andina con la consiguiente escasez de agua. “Si no tomamos medidas ahora, las futuras generaciones van a sufrir las consecuencias”, acotó.
1997, LA OTRA CUMBRE
Bajo el protocolo de Kioto de 1997, que fue rechazado por Estados Unidos, 37 países industrializados habían comenzado a hacer pequeños recortes a sus emisiones de gases de efecto invernadero. Según el nuevo acuerdo, los países más ricos, incluido el mismo Estados Unidos, crearán metas individuales de reducción de emisiones y los países en desarrollo deben presentar las acciones que realizarán para reducir el aumento en su contaminación en cantidades específicas.
“Los países desarrollados y los países en desarrollo tienen responsabilidades históricas sobre sus emisiones muy diferentes, así como niveles de emisiones, características nacionales y estados de desarrollo muy distintos”, dijo Yang en un comunicado. “Por lo tanto, deben compartir responsabilidades diferentes y obligaciones en el combate al cambio climático”.
FUENTE: