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Manuel Belgrano
Info:
Nació en Buenos Aires (Argentina) el 3 de junio de 1770, y fue bautizado con el nombre de Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Era hijo de la criolla Josefa González Caseros, oriunda de Santiago del Estero, y del comerciante italiano, Domingo Belgrano y Peri. Este matrimonio tuvo trece hijos, ocho varones y tres mujeres, siendo Manuel Joaquín, el cuarto.
Luego de realizar sus primeros estudios en el Convento de Santo Domingo, los continuó en el Real Colegio de San Carlos.
En el año 1793 se graduó en España, en la Universidad de Salamanca, como abogado. Al crearse ese año el Consulado en Buenos aires, fue designado como Secretario, lo que lo trajo nuevamente a su patria. Esa entidad de carácter comercial, fue el medio idóneo desde donde el patriota propagó sus pensamientos, escribiendo “Memorias” a favor del libre comercio (contrario al monopolio comercial impuesto por España), impulsando la agricultura, a través de la adjudicación de tierras a los campesinos, y la industria.
Fue un gran defensor de la educación gratuita, no solo de los varones sino también de las niñas, quienes hasta entonces no concurrían a la escuela. Sostuvo que era necesaria su capacitación para ser buenas madres, y para alejarlas del ocio, debiendo aprender además de leer y escribir, la doctrina cristiana, y a coser y bordar.
A su impulso se deben la creación de la Escuela de Náutica, y la Academia de Geometría y Dibujo, ambas en 1799, funcionando en las instalaciones del Consulado.
Sus ideas fueron expuestas en diversos medios, particularmente en el periódico que él dirigió: “Correo de Comercio”, surgido del 3 de marzo de 1810, aunque ya había participado en la formación de otro periódico en 1801, llamado “El Telégrafo Mercantil”.
Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, tuvo una destacada participación. Luego de la victoria inglesa en la primera invasión, Belgrano emigró hacia Montevideo porque se rehusaba a aceptar el nuevo gobierno inglés, ya que su idea era mantenerse bajo el dominio español, o independizarse.
De ideas liberales, nutrido en el ideario de Revolución Francesa, que compatibilizó con sus fervientes creencias cristianas, luchó por la independencia de su patria, al punto que solicitó el día 24 de mayo, en vísperas de la revolución, la inmediata destitución del virrey Cisneros, amenazando que si a las tres de la tarde del día siguiente continuaba en el mando él se encargaría por las armas, de derribarlo. El virrey fue destituido y Belgrano designado vocal de la Primera Junta de Gobierno, constituida por criollos, el 25 de mayo de 1810.
No era militar de carrera, pero igual aceptó conducir los destinos de los hombres que conformaron el ejército con destino a Paraguay, para luchar contra los realistas. Fundó dos pueblos: Mandisoví y Curuzú Cuatiá, para mejorar las comunicaciones entre Buenos aires y el litoral. Tras vencer en la batalla de El Campichuelo”, intentó llegar a Asunción, pero sufrió dos derrotas: El 19 de enero de 1811, en Paraguari, y el 9 de marzo del mismo año, en Tacuarí, donde sus cuatrocientos hombres se enfrentaron a dos mil quinientos, conducidos por Cabañas. Tras esta derrota, en una campaña que el propio Belgrano, calificó de “locura” se firmó un armisticio, y Belgrano comprendió que entre los vencedores, había muchos jefes criollos. Con ellos entabló correspondencia, donde les indicaba que su finalidad era que Paraguay se liberara de los tiranos y de las restricciones económicas que estos les imponían, y procuraba un acercamiento entre Buenos y Paraguay. Poco después, Paraguay se independizó.
Luego de esta frustrada campaña, que le costó un proceso del que salió airoso, defendido por sus tropas que subrayaron su valor y patriotismo, fue enviado con su ejército a la Banda Oriental estableciendo en la localidad de Mercedes, su cuartel general.
Repartió el control de territorio con el caudillo oriental José Gervasio Artigas, el hermano de Artigas, de nombre Manuel, y con Venancio Benavides. En el mes de mayo debió regresar a Buenos Aires, al ser reemplazado por Rondeau.
El 13 de febrero de 1812, elevó una propuesta para usar un distintivo que identificara al ejército. Así nació la escarapela nacional, al ser aprobada por el Triunvirato, cinco días más tarde.
Para defender el dominio de los ríos nacionales, fue enviado a fines de 1811, a orillas del Paraná, donde instaló las baterías “Libertad” e “Independencia”. El 27 de febrero de 1812, la bandera Argentina flameó por primera vez, en ese lugar. Al comunicar el hecho a las autoridades, éstas negaron el uso oficial de la Bandera, pero esa respuesta nunca llegó a Belgrano que ya había partido, al ser designado jefe del ejército del Norte, empresa que no tuvo el éxito esperado.
Cuando arribó a Jujuy, enarboló la bandera, que fue bendecida. Pero la bandera debió ser guardada por orden del gobierno. La causa de los colores celeste y blanco de la insignia patria, son un misterio, que originó varias versiones. Tradicionalmente se sostuvo que fue inspirado por los colores del cielo, aunque luego surgieron otras posturas que sostienen que podría tratarse de los tonos que acompañaban la vestimenta de la virgen de Luján del cual era devoto, o los colores de la casa de los Borbones, que detentaban el trono español, al tomar en consideración que aún la independencia de la Metrópoli era una idea que asomaba tímidamente.
Los realistas dominaron la situación y Belgrano se replegó. La población de Jujuy se marchó junto a él, llevándose sus pertenencias, y destruyendo lo que quedaba para que no les sirviera a los españoles. Este hecho pasó a la historia, bajo el nombre de “Éxodo Jujeño”.
Desoyendo las instrucciones gubernamentales, que le ordenaban retirarse a Córdoba, el
24 de febrero de 1812, Belgrano logró vencer a los españoles, en Tucumán, quienes se retiraron hacia Salta. Hacia allí se dirigió Belgrano, que entró a Salta por una atajo, ya que el acceso por el sur estaba bloqueado. La batalla librada en Salta, con su disciplinado ejército, les otorgó la victoria, el 20 de febrero de 1813.
Por sus victorias de Salta y Tucumán, la Asamblea del año XIII, le entregó como premio, la suma de cuarenta mil pesos, que fue donada para la fundación de cuatro escuelas.
Esos triunfos se opacaron con las derrotas de Vilcapugio (1 de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813) donde solo pudieron salvarse 500 de sus hombres. Por estas circunstancias el mando del ejército del Norte, fue encomendado a San Martín.
El 22 de enero de 1814, los realistas ocuparon Salta.
En 1814, fue enviado a Europa, junto a Rivadavia, en misión diplomática para conseguir apoyo a la causa revolucionaria, pero sin éxito.
Al regresar a Buenos Aires, en febrero de 1816, fue designado jefe del Ejército de Observación del litoral.
Al inaugurarse el Congreso de Tucumán, en marzo de 1816, Belgrano fue invitado a informar sobre su misión a Europa. Allí explicó que en el viejo continente la causa revolucionaria no era bien vista, y para cambiar esa visión, y atento a la restauración de las monarquías europeas, por el triunfo de la Santa Alianza, propuso como forma de gobierno para el estado argentino una monarquía ejercida por un descendiente inca. Él era un defensor de los aborígenes, para cuya protección había redactado el “Reglamento para los indios de las Misiones”, donde equiparó sus derechos con los de los criollos, propendía a su educación y les entregaba tierras.
En agosto de 1816, el Congreso lo nombró jefe del Ejército del Norte, para defender la frontera, aunque debió intervenir en luchas internas, entre unitarios y federales.
En agosto de 1819, enfermo de hidropesía (retención de líquido en los tejidos) solicitó licencia y se retiró a Tucumán, para luego dirigirse a Buenos Aires, en marzo de 1820. El 20 de junio falleció en esa última localidad. De su descendencia se sabe que tuvo una hija, fruto de su amor con María Dolores Helguera, con quien nunca se casó.
En homenaje a su creador, el 20 de junio, se conmemora anualmente el Día de la Bandera, por ser la fecha del deceso de su creador, fecha impuesta a partir de 1938.
Jose de San Martin
Info:
José Francisco de San Martín nació en Yapeyú, actualmente en la provincia argentina de Corrientes, a la vera del caudaloso río Uruguay, el día 25 de febrero de 1778.
Su padre, don Juan de San Martín, era el gobernador del departamento; su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco.
En 1784 se traslada a España con su familia, donde estudia primero en el Seminario de Nobles de Madrid y luego, en 1789, inicia su carrera militar en el regimiento de Murcia. Sirve en las filas de España durante las guerras contra los franceses y en 1808 combate en la batalla de Baylén contra los ejércitos de Napoleón que habían invadido la Península.
En Cádiz conoce a otros militares de América del Sur y se enrola en las logias que promovían la independencia. En 1811 renuncia a su carrera militar en España y se embarca desde Inglaterra hacia el Río de la Plata en la fragata George Canning, donde arriba el 9 de marzo de 1812 acompañado por otros patriotas.
El gobierno independiente de Buenos Aires acepta los servicios de San Martín, reconoce su grado de teniente coronel y le encarga crear un cuerpo de combate que luego sería el glorioso regimiento de Granaderos a Caballo. En ese mismo año se casa con María de los Remedios de Escalada, que pertenecía a una distinguida familia del país y crea la logia Lautaro, cuyo objetivo era liberar América del Sur del yugo español. En octubre de 1812, los miembros de la logia encabezan un movimiento que tiene por objeto remover algunos miembros del Primer Triunvirato. Entonces, pacíficamente, el Cabildo nombra al Segundo Triunvirato, quienes, al poco tiempo, llaman a una asamblea de delegados de las provincias con el fin de dictar una constitución.
El 3 de febrero de 1813 los Granaderos a Caballo vencen en un combate, en las barrancas de San Lorenzo, a las fuerzas de desembarco realista que arribaron con varias naves desde el puerto de Montevideo.
En enero de 1814 San Martín toma el mando del ejército del Norte, de manos de Belgrano que regresaba derrotado del Alto Perú —hoy la república de Bolivia—. Se encuentran en la Posta de Yatasto y desde entonces los dos patriotas entablan una larga amistad.
Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino terrestre del Alto Perú. Fue entonces que el Coronel concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la Ciudad de los Virreyes por el mar.
Una enfermedad lo obliga a pedir licencia y consigue que lo nombren Gobernador de Cuyo, y parte para Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes. Allí se repone y comienza a preparar un ejército para cruzar la cordillera.
En 1816 envía, por la provincia de Cuyo, delegados al congreso que se reunía en Tucumán con órdenes expresas de insistir en la declaración de la independencia. La declaración de la independencia de España se aclamó el 9 de julio de ese año.
Desde Mendoza prepara con escasos medios un ejército. Todo el pueblo contribuye con su trabajo y con sus bienes para realizar la peligrosa expedición. Insiste ante el gobierno de Buenos Aires a que autorice a sus tropas el cruce de la cordillera.
En enero de 1817 comienza el cruce del ejército, alrededor de 4000 hombres, la caballería, la artillería de campaña y las provisiones para un mes. Cruzaron divididas en dos columnas por el paso de Los Patos y por el de Uspallata, y se encontraron en Santa Rosa de los Andes.
El 12 de febrero de 1817, pocos días después del paso de la Cordillera, el ejército de los Andes vence a los realistas en la batalla de Chacabuco y a los pocos días el Libertador entra en la ciudad de Santiago. El Cabildo se reunió el día 18 y designó a San Martín como Director Supremo, pero éste renunció al honor y entonces fue electo para el cargo el general Bernardo O´Higgins.
En los primeros días de 1818, un ejército realista desembarcado del Perú, avanzaba sobre la capital de Chile. El 19 de marzo, en un ataque nocturno, los realistas derrotan a los patriotas en la batalla de Cancharrayada y O´Higgins resulto herido.
El ejército Unido argentino chileno se rehace y el 5 de abril derrotan completamente a los realistas en la batalla de Maipú, que puso fin a los esfuerzos españoles para dominar el país.
El camino hacia Lima por mar estaba abierto, pero era necesario crear una flota que no existía. Con algunos barcos capturados al enemigo y otros comprados a los Estados Unidos e Inglaterra se crea la marina chilena que estuvo al mando de Blanco Encalada y luego del almirante inglés Lord Cochrane.
El 20 de agosto de 1820, parte el ejército expedicionario argentino chileno del puerto de Valparaíso hacia el Perú.
En el mes de julio de 1821, San Martín entra triunfante a Lima, proclama la independencia, es designado Protector del Perú y ejerce el gobierno.
El 26 de julio de 1822 San Martín se entrevista con Simón Bolívar en la ciudad de Guayaquil, hoy Ecuador. Se reúnen los dos libertadores de Sudamérica, del norte y del sur. Conferencian en secreto por más de cuatro horas. San Martín regresa a Lima la noche del 26.
El 20 de setiembre de ese año se reúne en Lima el primer Congreso del Perú y el Protector renuncia a su cargo. El mismo día se embarca para Chile y meses más tarde cruza a Mendoza.
El 3 de agosto de 1823 muere su esposa en Buenos Aires. El 10 de febrero de 1824, disgustado por las guerras civiles en que estaban envueltas las Provincias Unidas del Río de la Plata, se embarca para Francia con su hija Mercedes. En europa se ocupa de la educación de su hija y escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. Reside en Europa hasta su muerte el 17 de agosto de 1850 en la ciudad de Boulogne Sur Mer.
Domingo Faustino Sarmiento
Ninguna fecha puede ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, Domingo Faustino Sarmiento.
Y si hablamos de fechas, este maestro de maestros nació setenta y siete años antes, el 15 de febrero de 1811, en la provincia de San Juan, en un humilde hogar, convertido, a los cien años de su nacimiento, en museo histórico.
Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la "Escuela de la Patria" de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.
Este ilustre prócer llegó a ser, desde su multifacética obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de la historia latinoamericana: fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina.
Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores.
En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.
Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales.
Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.
Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación Argentina.
En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días.
En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay.
Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido.
El Pensamiento de Domigno Faustino Sarmiento
En la República Argentina fue entronizado como héroe por la historiografía liberal. El día de su fallecimiento, 11 de septiembre, es conmemorado con un feriado escolar, acto y hasta un himno dedicado a él. Su pensamiento es bien conocido en cuanto a lo positivo como su célebre frase "educar al soberano"; o sus discursos en el Congreso Nacional cuando pedía mayores inversiones para el tendido de ferrocarriles y telégrafos. No obstante, hay una parte de este personaje que ha sido sistemáticamente ocultada. Para ir descorriendo el velo de la mentira se presentan extractos de algunos de sus innumerables escritos...
El gaucho argentino: "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861.
La masa popular: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". Carta de Sarmiento a Mitre del 24/09/1861.
Huérfanos: "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.
Masacre patriótica: "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación; la guerra si es necesario" (1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (1866). "Es necesario emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (1844). "La invasión de las Malvinas por parte de los ingleses es útil para la civilización y el progreso", El Progreso, 28/12/1842. En el tomo 4º, pág. 12 de sus obras completas se lamenta de la derrota de los ingleses cuando nos invadieron.
La Patagonia: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas. Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y, quizá, toda la Patagonia... No se me ocurre , después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia le queda". El Progreso, 11 al 28 de noviembre de 1842 y "La Crónica", 11/03/1849, 04/08/1849 y 29/04/1849. "Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?". "El Nacional", 19/07/1878.
El Pueblo Paraguayo: "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". Carta a Mitre de 1872.
El Indígena: "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". "El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional", 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.
Patriotismo: "Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales". "El Progreso", 11/1/1843.
Artigas: "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista. Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Ese salvaje animal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". Obras Completas, tomo 17, págs. 87 y 92; tomo 15, págs. 348 y 349 y tomo 38, pág. 280.
Religión: "Franklin en moral avanza sobre la moral misma de Jesucristo" (01/01/1886). "Los frailes y monjas se apoderan de la educación para embrutecer a nuestros niños... Ignorantes por principios, fanáticos que matan la civilización, emigrantes confabulados y récua de mujeres; basura de Europa, son la filoxeta y el cardo negro de la pampa, hierba dañina que es preciso extirpar". Febrero de 1883.
Democracia: "La muerte de Benavídez es acción santa sobre un notorio malvado. Dios sea loado." "El Nacional", 28/10/1859. "En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor". Informe a Mitre de 1863.
Cristobal Colon
Cristóbal Colón nació en Génova (Italia) en 1451. Sus padres fueron Doménico Colombo y Susana Fontanarrosa. En su juventud sintió afición por la vida marina y trabajó en la navegación mercante en el Mar Mediterráneo.
En la década de 1470 llegó al Portugal donde se casó y tuvo un hijo llamado Diego. En este país se incorporó a diversas expediciones por las costas del oeste africano que auspiciaba el rey Juan II. Aquí también concibió el proyecto de buscar una ruta marítima hacia la China y la India cruzando el Oceano Atlántico, creyendo que era un "mar estrecho".
Al no conseguir el apoyo de la corona portuguesa se marchó a España donde consiguió el respaldo de la reina Isabel de Castilla. Después de firmar la Capitulación de Santa Fe (17 de abril de 1492) organizó su expedición en busca del Lejano Oriente navegando por Occidente.
En su primer viaje llegó a la isla Guanahaní (12 de octubre de 1492) y la llamó San Salvador, exploró la isla de Cuba a la que nombró Juana, y llegó a la isla de Santo Domingo a la que bautizó como La Española. En esta isla construyó el fortín La Navidad y retornó a España creyendo haber llegado a islas cercanas al continente asiático.
Colón hizo tres expediciones más: en su segundo viaje exploró las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica; en el tercero, descubrió la isla Trinidad y la desembocadura del río Orinoco; en el cuarto, conoció las costas de América Central.
Hasta el fin de sus días Colón insistió en haber llegado a tierras del continente asiático. Murió en Valladolid en 1506, sin saber que había descubierto un nuevo continente.
Manuel Belgrano
Info:
Nació en Buenos Aires (Argentina) el 3 de junio de 1770, y fue bautizado con el nombre de Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Era hijo de la criolla Josefa González Caseros, oriunda de Santiago del Estero, y del comerciante italiano, Domingo Belgrano y Peri. Este matrimonio tuvo trece hijos, ocho varones y tres mujeres, siendo Manuel Joaquín, el cuarto.
Luego de realizar sus primeros estudios en el Convento de Santo Domingo, los continuó en el Real Colegio de San Carlos.
En el año 1793 se graduó en España, en la Universidad de Salamanca, como abogado. Al crearse ese año el Consulado en Buenos aires, fue designado como Secretario, lo que lo trajo nuevamente a su patria. Esa entidad de carácter comercial, fue el medio idóneo desde donde el patriota propagó sus pensamientos, escribiendo “Memorias” a favor del libre comercio (contrario al monopolio comercial impuesto por España), impulsando la agricultura, a través de la adjudicación de tierras a los campesinos, y la industria.
Fue un gran defensor de la educación gratuita, no solo de los varones sino también de las niñas, quienes hasta entonces no concurrían a la escuela. Sostuvo que era necesaria su capacitación para ser buenas madres, y para alejarlas del ocio, debiendo aprender además de leer y escribir, la doctrina cristiana, y a coser y bordar.
A su impulso se deben la creación de la Escuela de Náutica, y la Academia de Geometría y Dibujo, ambas en 1799, funcionando en las instalaciones del Consulado.
Sus ideas fueron expuestas en diversos medios, particularmente en el periódico que él dirigió: “Correo de Comercio”, surgido del 3 de marzo de 1810, aunque ya había participado en la formación de otro periódico en 1801, llamado “El Telégrafo Mercantil”.
Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, tuvo una destacada participación. Luego de la victoria inglesa en la primera invasión, Belgrano emigró hacia Montevideo porque se rehusaba a aceptar el nuevo gobierno inglés, ya que su idea era mantenerse bajo el dominio español, o independizarse.
De ideas liberales, nutrido en el ideario de Revolución Francesa, que compatibilizó con sus fervientes creencias cristianas, luchó por la independencia de su patria, al punto que solicitó el día 24 de mayo, en vísperas de la revolución, la inmediata destitución del virrey Cisneros, amenazando que si a las tres de la tarde del día siguiente continuaba en el mando él se encargaría por las armas, de derribarlo. El virrey fue destituido y Belgrano designado vocal de la Primera Junta de Gobierno, constituida por criollos, el 25 de mayo de 1810.
No era militar de carrera, pero igual aceptó conducir los destinos de los hombres que conformaron el ejército con destino a Paraguay, para luchar contra los realistas. Fundó dos pueblos: Mandisoví y Curuzú Cuatiá, para mejorar las comunicaciones entre Buenos aires y el litoral. Tras vencer en la batalla de El Campichuelo”, intentó llegar a Asunción, pero sufrió dos derrotas: El 19 de enero de 1811, en Paraguari, y el 9 de marzo del mismo año, en Tacuarí, donde sus cuatrocientos hombres se enfrentaron a dos mil quinientos, conducidos por Cabañas. Tras esta derrota, en una campaña que el propio Belgrano, calificó de “locura” se firmó un armisticio, y Belgrano comprendió que entre los vencedores, había muchos jefes criollos. Con ellos entabló correspondencia, donde les indicaba que su finalidad era que Paraguay se liberara de los tiranos y de las restricciones económicas que estos les imponían, y procuraba un acercamiento entre Buenos y Paraguay. Poco después, Paraguay se independizó.
Luego de esta frustrada campaña, que le costó un proceso del que salió airoso, defendido por sus tropas que subrayaron su valor y patriotismo, fue enviado con su ejército a la Banda Oriental estableciendo en la localidad de Mercedes, su cuartel general.
Repartió el control de territorio con el caudillo oriental José Gervasio Artigas, el hermano de Artigas, de nombre Manuel, y con Venancio Benavides. En el mes de mayo debió regresar a Buenos Aires, al ser reemplazado por Rondeau.
El 13 de febrero de 1812, elevó una propuesta para usar un distintivo que identificara al ejército. Así nació la escarapela nacional, al ser aprobada por el Triunvirato, cinco días más tarde.
Para defender el dominio de los ríos nacionales, fue enviado a fines de 1811, a orillas del Paraná, donde instaló las baterías “Libertad” e “Independencia”. El 27 de febrero de 1812, la bandera Argentina flameó por primera vez, en ese lugar. Al comunicar el hecho a las autoridades, éstas negaron el uso oficial de la Bandera, pero esa respuesta nunca llegó a Belgrano que ya había partido, al ser designado jefe del ejército del Norte, empresa que no tuvo el éxito esperado.
Cuando arribó a Jujuy, enarboló la bandera, que fue bendecida. Pero la bandera debió ser guardada por orden del gobierno. La causa de los colores celeste y blanco de la insignia patria, son un misterio, que originó varias versiones. Tradicionalmente se sostuvo que fue inspirado por los colores del cielo, aunque luego surgieron otras posturas que sostienen que podría tratarse de los tonos que acompañaban la vestimenta de la virgen de Luján del cual era devoto, o los colores de la casa de los Borbones, que detentaban el trono español, al tomar en consideración que aún la independencia de la Metrópoli era una idea que asomaba tímidamente.
Los realistas dominaron la situación y Belgrano se replegó. La población de Jujuy se marchó junto a él, llevándose sus pertenencias, y destruyendo lo que quedaba para que no les sirviera a los españoles. Este hecho pasó a la historia, bajo el nombre de “Éxodo Jujeño”.
Desoyendo las instrucciones gubernamentales, que le ordenaban retirarse a Córdoba, el
24 de febrero de 1812, Belgrano logró vencer a los españoles, en Tucumán, quienes se retiraron hacia Salta. Hacia allí se dirigió Belgrano, que entró a Salta por una atajo, ya que el acceso por el sur estaba bloqueado. La batalla librada en Salta, con su disciplinado ejército, les otorgó la victoria, el 20 de febrero de 1813.
Por sus victorias de Salta y Tucumán, la Asamblea del año XIII, le entregó como premio, la suma de cuarenta mil pesos, que fue donada para la fundación de cuatro escuelas.
Esos triunfos se opacaron con las derrotas de Vilcapugio (1 de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813) donde solo pudieron salvarse 500 de sus hombres. Por estas circunstancias el mando del ejército del Norte, fue encomendado a San Martín.
El 22 de enero de 1814, los realistas ocuparon Salta.
En 1814, fue enviado a Europa, junto a Rivadavia, en misión diplomática para conseguir apoyo a la causa revolucionaria, pero sin éxito.
Al regresar a Buenos Aires, en febrero de 1816, fue designado jefe del Ejército de Observación del litoral.
Al inaugurarse el Congreso de Tucumán, en marzo de 1816, Belgrano fue invitado a informar sobre su misión a Europa. Allí explicó que en el viejo continente la causa revolucionaria no era bien vista, y para cambiar esa visión, y atento a la restauración de las monarquías europeas, por el triunfo de la Santa Alianza, propuso como forma de gobierno para el estado argentino una monarquía ejercida por un descendiente inca. Él era un defensor de los aborígenes, para cuya protección había redactado el “Reglamento para los indios de las Misiones”, donde equiparó sus derechos con los de los criollos, propendía a su educación y les entregaba tierras.
En agosto de 1816, el Congreso lo nombró jefe del Ejército del Norte, para defender la frontera, aunque debió intervenir en luchas internas, entre unitarios y federales.
En agosto de 1819, enfermo de hidropesía (retención de líquido en los tejidos) solicitó licencia y se retiró a Tucumán, para luego dirigirse a Buenos Aires, en marzo de 1820. El 20 de junio falleció en esa última localidad. De su descendencia se sabe que tuvo una hija, fruto de su amor con María Dolores Helguera, con quien nunca se casó.
En homenaje a su creador, el 20 de junio, se conmemora anualmente el Día de la Bandera, por ser la fecha del deceso de su creador, fecha impuesta a partir de 1938.
Jose de San Martin
Info:
José Francisco de San Martín nació en Yapeyú, actualmente en la provincia argentina de Corrientes, a la vera del caudaloso río Uruguay, el día 25 de febrero de 1778.
Su padre, don Juan de San Martín, era el gobernador del departamento; su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco.
En 1784 se traslada a España con su familia, donde estudia primero en el Seminario de Nobles de Madrid y luego, en 1789, inicia su carrera militar en el regimiento de Murcia. Sirve en las filas de España durante las guerras contra los franceses y en 1808 combate en la batalla de Baylén contra los ejércitos de Napoleón que habían invadido la Península.
En Cádiz conoce a otros militares de América del Sur y se enrola en las logias que promovían la independencia. En 1811 renuncia a su carrera militar en España y se embarca desde Inglaterra hacia el Río de la Plata en la fragata George Canning, donde arriba el 9 de marzo de 1812 acompañado por otros patriotas.
El gobierno independiente de Buenos Aires acepta los servicios de San Martín, reconoce su grado de teniente coronel y le encarga crear un cuerpo de combate que luego sería el glorioso regimiento de Granaderos a Caballo. En ese mismo año se casa con María de los Remedios de Escalada, que pertenecía a una distinguida familia del país y crea la logia Lautaro, cuyo objetivo era liberar América del Sur del yugo español. En octubre de 1812, los miembros de la logia encabezan un movimiento que tiene por objeto remover algunos miembros del Primer Triunvirato. Entonces, pacíficamente, el Cabildo nombra al Segundo Triunvirato, quienes, al poco tiempo, llaman a una asamblea de delegados de las provincias con el fin de dictar una constitución.
El 3 de febrero de 1813 los Granaderos a Caballo vencen en un combate, en las barrancas de San Lorenzo, a las fuerzas de desembarco realista que arribaron con varias naves desde el puerto de Montevideo.
En enero de 1814 San Martín toma el mando del ejército del Norte, de manos de Belgrano que regresaba derrotado del Alto Perú —hoy la república de Bolivia—. Se encuentran en la Posta de Yatasto y desde entonces los dos patriotas entablan una larga amistad.
Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino terrestre del Alto Perú. Fue entonces que el Coronel concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la Ciudad de los Virreyes por el mar.
Una enfermedad lo obliga a pedir licencia y consigue que lo nombren Gobernador de Cuyo, y parte para Mendoza, al pie de la cordillera de los Andes. Allí se repone y comienza a preparar un ejército para cruzar la cordillera.
En 1816 envía, por la provincia de Cuyo, delegados al congreso que se reunía en Tucumán con órdenes expresas de insistir en la declaración de la independencia. La declaración de la independencia de España se aclamó el 9 de julio de ese año.
Desde Mendoza prepara con escasos medios un ejército. Todo el pueblo contribuye con su trabajo y con sus bienes para realizar la peligrosa expedición. Insiste ante el gobierno de Buenos Aires a que autorice a sus tropas el cruce de la cordillera.
En enero de 1817 comienza el cruce del ejército, alrededor de 4000 hombres, la caballería, la artillería de campaña y las provisiones para un mes. Cruzaron divididas en dos columnas por el paso de Los Patos y por el de Uspallata, y se encontraron en Santa Rosa de los Andes.
El 12 de febrero de 1817, pocos días después del paso de la Cordillera, el ejército de los Andes vence a los realistas en la batalla de Chacabuco y a los pocos días el Libertador entra en la ciudad de Santiago. El Cabildo se reunió el día 18 y designó a San Martín como Director Supremo, pero éste renunció al honor y entonces fue electo para el cargo el general Bernardo O´Higgins.
En los primeros días de 1818, un ejército realista desembarcado del Perú, avanzaba sobre la capital de Chile. El 19 de marzo, en un ataque nocturno, los realistas derrotan a los patriotas en la batalla de Cancharrayada y O´Higgins resulto herido.
El ejército Unido argentino chileno se rehace y el 5 de abril derrotan completamente a los realistas en la batalla de Maipú, que puso fin a los esfuerzos españoles para dominar el país.
El camino hacia Lima por mar estaba abierto, pero era necesario crear una flota que no existía. Con algunos barcos capturados al enemigo y otros comprados a los Estados Unidos e Inglaterra se crea la marina chilena que estuvo al mando de Blanco Encalada y luego del almirante inglés Lord Cochrane.
El 20 de agosto de 1820, parte el ejército expedicionario argentino chileno del puerto de Valparaíso hacia el Perú.
En el mes de julio de 1821, San Martín entra triunfante a Lima, proclama la independencia, es designado Protector del Perú y ejerce el gobierno.
El 26 de julio de 1822 San Martín se entrevista con Simón Bolívar en la ciudad de Guayaquil, hoy Ecuador. Se reúnen los dos libertadores de Sudamérica, del norte y del sur. Conferencian en secreto por más de cuatro horas. San Martín regresa a Lima la noche del 26.
El 20 de setiembre de ese año se reúne en Lima el primer Congreso del Perú y el Protector renuncia a su cargo. El mismo día se embarca para Chile y meses más tarde cruza a Mendoza.
El 3 de agosto de 1823 muere su esposa en Buenos Aires. El 10 de febrero de 1824, disgustado por las guerras civiles en que estaban envueltas las Provincias Unidas del Río de la Plata, se embarca para Francia con su hija Mercedes. En europa se ocupa de la educación de su hija y escribe para ella las Máximas para su hija que son un resumen de su filosofía de vida. Reside en Europa hasta su muerte el 17 de agosto de 1850 en la ciudad de Boulogne Sur Mer.
Domingo Faustino Sarmiento
Ninguna fecha puede ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día en que pasó a la inmortalidad, en el año 1888, Domingo Faustino Sarmiento.
Y si hablamos de fechas, este maestro de maestros nació setenta y siete años antes, el 15 de febrero de 1811, en la provincia de San Juan, en un humilde hogar, convertido, a los cien años de su nacimiento, en museo histórico.
Hijo de doña Paula Albarracín y de don José Clemente Sarmiento, el deseo de aprender y enseñar se conjugaron en él desde muy joven: aprendió a leer de corrido a los 4 años y empezó la escuela a los cinco en la "Escuela de la Patria" de su ciudad natal (1816). A los quince años fundó su primera escuela en San Francisco del Monte de Oro (provincia de San Luis), donde ya se desempeñaba como maestro de un grupo de alumnos que lo superaban en edad.
Este ilustre prócer llegó a ser, desde su multifacética obra, un gran luchador y una de las figuras más importantes de la historia latinoamericana: fue maestro, subteniente de milicias, escritor, periodista, senador, ministro, director general de escuelas, sociólogo, diplomático, gobernador, hasta convertirse en presidente de la Argentina.
Fue un activo militante político, lo que lo llevó varias veces al exilio, principalmente debido a su oposición a Rosas y al caudillo riojano Facundo Quiroga. En Chile, su actividad fue muy notable, tanto en la enseñanza (se le confió la organización de la primera escuela del magisterio de Sudamérica) como en el periodismo (publicó artículos en El Mercurio de Valparaíso y en El Progreso de Santiago). Visitó además Estados Unidos y Europa, donde publicó obras literarias y conoció a pedagogos y escritores.
En San Juan fundó el periódico El Zonda. De su obra literaria, se destacan: Facundo, inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga; Recuerdos de Provincia, de corte autobiográfico; Viaje, donde cuenta sus experiencias en el extranjero; Vida de Dominguito, que narra la vida de su hijo adoptivo muerto en Paraguay; Educación Popular; Método de Lectura Gradual y Civilización y Barbarie.
Como gobernador de su provincia natal, decretó la ley de enseñanza primaria obligatoria y, ya a los cincuenta y siete años, ocupó la Presidencia de la República (entre los años 1868 y 1874), época en la que promovió sus ideas liberales, que se centraron en los principios democráticos, las libertades civiles y la oposición a los regímenes dictatoriales.
Como presidente, Sarmiento estimuló aquello por lo que había luchado toda su vida: la educación y la cultura de su pueblo. Entre su vasta obra educativa, además de lograr que en este período la población escolar se elevara de treinta mil a cien mil alumnos, merece citarse la creación de numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná (contrató maestros extranjeros), la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba. Interesado en la formación profesional de las fuerzas armadas, fundó la Escuela Naval y el Colegio Militar. Fomentó además el desarrollo del comercio, la agricultura y los transportes. Realizó el primer censo demográfico, alentó la inmigración, encargó la reforma del puerto, contribuyó al desarrollo de las telecomunicaciones y contrató a hombres de ciencia extranjeros.
Ya en 1881, como superintendente general de escuelas, fundó la revista El Monitor de la Educación Común, referencia fundamental para la educación Argentina.
En su primer exilio a Chile, tuvo una hija, Ana Faustina (que se casó con Julio Belín y tuvo un hijo, Augusto Belín Sarmiento). Ella lo acompañó en sus últimos días.
En su segundo exilio, Sarmiento se casó con Benita Martinez Pastoriza, una viuda de la sociedad chilena, y adoptó a su hijo Domingo Fidel, más conocido como Dominguito, que murió en la guerra contra Paraguay.
Por cuestiones de salud, Sarmiento viajó a Paraguay (Asunción), donde escribió sus últimos artículos periodísticos y donde, finalmente, falleció, tan pobre como había nacido.
El Pensamiento de Domigno Faustino Sarmiento
En la República Argentina fue entronizado como héroe por la historiografía liberal. El día de su fallecimiento, 11 de septiembre, es conmemorado con un feriado escolar, acto y hasta un himno dedicado a él. Su pensamiento es bien conocido en cuanto a lo positivo como su célebre frase "educar al soberano"; o sus discursos en el Congreso Nacional cuando pedía mayores inversiones para el tendido de ferrocarriles y telégrafos. No obstante, hay una parte de este personaje que ha sido sistemáticamente ocultada. Para ir descorriendo el velo de la mentira se presentan extractos de algunos de sus innumerables escritos...
El gaucho argentino: "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos". Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861.
La masa popular: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". Carta de Sarmiento a Mitre del 24/09/1861.
Huérfanos: "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". Del discurso en el Senado de la Provincia de Buenos Aires, 13/09/1859.
Masacre patriótica: "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación; la guerra si es necesario" (1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier número que sean" (1866). "Es necesario emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (1844). "La invasión de las Malvinas por parte de los ingleses es útil para la civilización y el progreso", El Progreso, 28/12/1842. En el tomo 4º, pág. 12 de sus obras completas se lamenta de la derrota de los ingleses cuando nos invadieron.
La Patagonia: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas. Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y, quizá, toda la Patagonia... No se me ocurre , después de mis demostraciones, cómo se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia le queda". El Progreso, 11 al 28 de noviembre de 1842 y "La Crónica", 11/03/1849, 04/08/1849 y 29/04/1849. "Es una tierra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?". "El Nacional", 19/07/1878.
El Pueblo Paraguayo: "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse". Carta a Mitre de 1872.
El Indígena: "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". "El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional", 19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.
Patriotismo: "Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales". "El Progreso", 11/1/1843.
Artigas: "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista. Jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Ese salvaje animal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". Obras Completas, tomo 17, págs. 87 y 92; tomo 15, págs. 348 y 349 y tomo 38, pág. 280.
Religión: "Franklin en moral avanza sobre la moral misma de Jesucristo" (01/01/1886). "Los frailes y monjas se apoderan de la educación para embrutecer a nuestros niños... Ignorantes por principios, fanáticos que matan la civilización, emigrantes confabulados y récua de mujeres; basura de Europa, son la filoxeta y el cardo negro de la pampa, hierba dañina que es preciso extirpar". Febrero de 1883.
Democracia: "La muerte de Benavídez es acción santa sobre un notorio malvado. Dios sea loado." "El Nacional", 28/10/1859. "En las provincias viven animales bípedos de tan perversa condición que no sé qué se obtenga con tratarlos mejor". Informe a Mitre de 1863.
Cristobal Colon
Cristóbal Colón nació en Génova (Italia) en 1451. Sus padres fueron Doménico Colombo y Susana Fontanarrosa. En su juventud sintió afición por la vida marina y trabajó en la navegación mercante en el Mar Mediterráneo.
En la década de 1470 llegó al Portugal donde se casó y tuvo un hijo llamado Diego. En este país se incorporó a diversas expediciones por las costas del oeste africano que auspiciaba el rey Juan II. Aquí también concibió el proyecto de buscar una ruta marítima hacia la China y la India cruzando el Oceano Atlántico, creyendo que era un "mar estrecho".
Al no conseguir el apoyo de la corona portuguesa se marchó a España donde consiguió el respaldo de la reina Isabel de Castilla. Después de firmar la Capitulación de Santa Fe (17 de abril de 1492) organizó su expedición en busca del Lejano Oriente navegando por Occidente.
En su primer viaje llegó a la isla Guanahaní (12 de octubre de 1492) y la llamó San Salvador, exploró la isla de Cuba a la que nombró Juana, y llegó a la isla de Santo Domingo a la que bautizó como La Española. En esta isla construyó el fortín La Navidad y retornó a España creyendo haber llegado a islas cercanas al continente asiático.
Colón hizo tres expediciones más: en su segundo viaje exploró las Pequeñas Antillas, Puerto Rico y Jamaica; en el tercero, descubrió la isla Trinidad y la desembocadura del río Orinoco; en el cuarto, conoció las costas de América Central.
Hasta el fin de sus días Colón insistió en haber llegado a tierras del continente asiático. Murió en Valladolid en 1506, sin saber que había descubierto un nuevo continente.