Huay-Chivo- Frontal, Salvador Baeza Heredia ©2012
En las leyendas de la cultura Maya existe una siniestra criatura mitad hombre y mitad bestia que merodea por la Península de Yucatán. De acuerdo a las historias existen hechiceros que tienen la habilidad para transformarse en un animal sobrenatural, usualmente una cabra (chivo), perro o venado y así poder cazar el ganado de otros. En la actualidad el Huay chivo es relacionado con el chupacabras debido a la región donde se han reportado avistamientos. El Huay chivo es la variación del Nahual de Mesoamérica.
Los brujos Huay, son personas que vendieron su alma a Kisin, también conocido como el diablo, entidad que les da la habilidad para realizar siniestros sortilegios y así poder transformarse en criaturas mitad humano y mitad animal que tienen ojos rojos. El término Huay significa: “espanto de la media noche”, los brujos tienen el corazón podrido por espantar a la gente y hacer fechorías.
Las actividades malvadas de los brujos consisten en tumbar las cercas de las casas, matar los animales y posteriormente comer sus sesos. También tienden a embriagar a mujeres con brebajes para después violarlas.
Para poder convertirse en el Huay chivo, los brujos hacen un círculo con velas negras y tras arrancar el corazón de una cabra beben su sangre como ofrenda al maestro del mal y la oscuridad. Parte del ritual consiste en que el brujo rece el padre nuestro 9 veces de principio a fin y del final al inicio, posteriormente da 9 vueltas al derecho y al revés. En la última vuelta se convierten en espanto y de inmediato recorren las calles más tenebrosas de los pueblos. Se dice que los brujos Huay se forman del “viento”, esto sucede cuando practican la magia negra tras ser poseído por el demonio. Creyentes del tema consideran al Huay chivo como la encarnación del diablo.
Avistamientos del Huay chivo se han reportado específicamente al sur este del Estado de México en las provincias de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Los habitantes del pueblo de Valladolid, en Yucatán saben de las leyendas sobre los malvados hechiceros Huay y su habilidad para transformarse en escalofriantes animales. Dicen que si una persona se encuentra en el camino del Huay chivo debe evitar su mirada y solo sentirá un terrible frío acompañado de un desagradable olor.
Avistamientos del Huay Chivo
Los habitantes de Valladolid han sido atormentados por lo que creen que es el “uay pek”, la versión canina del Huay chivo. En el barrio de Chemax hay familias que tienen miedo de una criatura que se alimenta de las gallinas de su patio, los animales perecieron cuando este canino les arrancó el corazón, los muslos o sólo la pechuga. Debido a que las gallinas de diferentes jardines murieron en estas circunstancias, sus propietarios y demás pobladores creen que es obra de un brujo Huay. Esto se creía tras que en meses anteriores se encontraron 7 perros muertos cuyas tripas colgaban de sus vientres, otro reporte escalofriante fue el fallecimiento de 42 pavos en una granja de San José Tipceh, donde se presume que los animales fueron atacados por perros salvajes.
Los moradores creen que el brujo se posesiona de los perros para hacer sus fechorías, como es el caso de Olegaria Oy Balam, de 53 años, quien perdió 9 de sus gallinas por las fauces de 3 perros en una madrugada. Un reporte similar se presentó en la casa de Mariano Tec Tun, un hombre de 50 años que vive frente a Olegaria; Mariano dice que por la madrugada ingresaron 3 perros al patio de su casa, el líder era uno blanco, acompañado por uno de color gris y otro negro. El hombre insiste en que el perro blanco atravesó el gallinero, pero huyeron cuando les lanzó piedras. Mientras que otro vecino, Juan Tec Uitzil dijo que si se puede tratar de un “Uay pek”, porque un perro normal mata a la gallina y se la lleva del granero para después comérsela. En este barrio también vive un curandero a quien llaman “don Maya”, cuyas gallinas también fueron víctimas, su hija Lucía Oxté Poot dijo que sólo se comieron los muslos.
El Huay Pek
El Huay Pek (Perro Brujo) es uno de los seres más fúnebres de la mitología, se manifiesta en forma de un enorme perro negro de ojos rojos, se introduce en los patios de los predios y suele entrar al interior de las casas cuando todos se encuentran dormidos para recargar y empujar las hamacas de los propietarios con su lomo. Se le considera la encarnación del diablo.
Al igual que el Huay Chivo, el Huay Pek esta formado de “viento” y es un brujo que ha abandonado la magia blanca (curativa) y practica la magia negra (maligna), y que poseído por el demonio y transformado en un horrible perro, recorre de madrugada, caminos oscuros y poco concurridos de las poblaciones del Mayab.
Si te cruzas en su camino no lo mires a los ojos, pues si no es a ti a quien busca, puede pasar a tu lado sin dañarte, entonces solo sentirás un frío terrible y un olor espantoso que recorren tu piel.
La Leyenda del Huay Chivo
No camines en las noches obscuras por calles solitarias, no camines por ahí porque no sabes a los peligros que te enfrentas.
Hace algunos años, los antiguos, nuestros abuelos, contaban historias que te dejarían con los pelos de punta.
Hablaban de unos ojos rojos, como carbón caliente, que pertenecen a un ser más negro que la noche, y se pasea por las calles solitarias y desoladas de los pueblos de Campeche, Yucatán y Quintana Roo.
Este ser hacía que quien lo viera perdiera la razón, enloqueciera, o se enfermara con calenturas muy fuertes y temblores en el cuerpo. Todo esto pasa cuando te topas con el Huay Chivo.
Cuenta la leyenda que hubo un hombre que conocía los secretos de las hierbas medicinales y sabía las palabras y rituales para curar o para causar enfermedades, también podía hablar con los animales del patio o del monte. Pero su corazón era negro porque guardaba mucho rencor por un amor no correspondido.
La muchacha a la que amaba se alejaba de él porque el brujo le inspiraba temor, con todas sus malas artes y porque ella sabía que él hacía daño a la gente. El hechicero no podía olvidarla y su corazón se encendía al pensar en ella. La vigilaba casi todos los días, cuando la joven cuidaba los animales de su padre, la mayoría de las veces estaba con los chivos.
El hechicero se dio cuenta de esto y una noche, bajo la luz de la luna, utilizó sus poderes para invocar al Kisin, al diablo. Éste se le apareció y el hombre le vendió su alma a cambio de poder estar cerca de su amada.
Y fue así como el hechicero entregó la mitad de su alma a los señores del inframundo y la otra mitad se quedó en la tierra para transformarse, por medio de poderosas oraciones, difíciles conjuros y dolorosas contorsiones, en la bestia que recorre los caminos a partir de la medianoche para espantar a la gente y matar animales de los patios.
Así que ten cuidado, no salgas a las 12 de la noche, cierra bien tu puerta porque a la medianoche, cuando sopla el viento, es porque el Huay Chivo está suelto.