toquesangel
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La siguiente historia fue escrita por H.P Lovecraft e Ilustrada por el escritor y caricaturista Jason Thompson. La edición y traducción son por mi parte. Cover by Kathleen Manderfield Si tienes alguna duda, mándame un MP Comentarios ofensivos o sin sentido serán eliminados Si te gustan mis aportes y quieres ver los próximos, sígueme Celephaïs (Celefais según su castellanización) es un relato del escritor norteamericano H. P. Lovecraft escrito en noviembre de 1920 y publicado en mayo de 1922 en Rainbow. link: http://www.youtube.com/watch?v=zR8DmhuPlL0 No hay mucha gente que sepa cuántas maravillas se les abren en las historias y visiones de juventud, ya que cuando somos niños oímos y soñamos, albergamos ideas a medio cuajar, y cuando al hacernos hombres intentamos recordar, nos vemos estorbados y convertidos en seres prosaicos por el veneno de la vida. Pero algunos de nosotros nos despertamos en mitad de la noche entre extraños fantasmas de colinas y jardines encantados, de fuentes cantarinas al sol, de acantilados dorados a la vera de mares rumorosos, de llanuras abiertas en torno a somnolientas ciudades de bronce y piedra, de la severa compañía de héroes cabalgando blancos caballos engualdrapados junto a espesas selvas; y entonces sabremos que hemos vuelto los ojos a las puertas de marfil del mundo de prodigios que fuera nuestro antes de convertirnos en sabios e infelices. (Celephais, H.P Lovecraft). P.D. Me gustaría invitar a todas aquellas personas interesadas en la literatura, filosofía, arte, entre otros aspectos culturales a que se unan a mi grupo de facebook el cual se llama "Utopía" Por reglamento de Taringa! no puedo poner el link pero lo pueden encontrar en mi perfil de usuario, gracias por su tiempo. @toquesangel

La siguiente historia fue escrita por H.P Lovecraft e Ilustrada por el escritor y caricaturista Jason Thompson. La edición y traducción son por mi parte. Si tienes alguna duda, mándame un MP Comentarios ofensivos o sin sentido serán eliminados Si te gustan mis aportes y quieres ver los próximos, sígueme La bestia en la cueva (título original en inglés: The Beast in the Cave) es uno de los primeros cuentos de H. P. Lovecraft, escrito cuando contaba con tan sólo quince años de edad. Se reduce a un mero ejercicio de recreación o imitación de los cuentos de terror gótico. No obstante, es curioso poder constatar la tradición gótica en un temprano Lovecraft. Audiolibro link: http://www.youtube.com/watch?v=YQIb8HlP1FY "A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas. (Frase extraída de "La llamada de Cthulhu" )

(Música de ambientación) Ya no puedo salir. Hay un hombre junto a la puerta con un impermeable fumando un cigarrillo. Pero Lo he anotado en mi diario y las direcciones están todas en una columna sobre la cama, ensangrentadas por la luz del letrero del bar vecino. Él sabe que si muero (o incluso si desaparezco) aparece el diario y todo el mundo se entera que la CIA está en Virginia. Quinientas etiquetas compradas en quinientos mostradores de tiendas, todas distintas, y quinientos cuadernos con quinientas páginas en cada uno. Estoy preparado Puedo verle desde aquí. Su cigarrillo brilla por encima del cuello de la gabardina y por alguna parte hay un hombre en un metro sentado debajo de un anuncio y pensando en mi nombre. Los hombres me han sentenciado en cuartos traseros. Si suena el teléfono sólo hay aliento de muerte. En el bar, al otro lado de la calle, un revólver ha cambiado de dueño en el lavabo. Cada bala lleva mi nombre. Mi nombre está escrito en viejos ficheros y buscado en las listas del depósito de cadáveres. Mi madre ha sido investigada; Gracias a Dios que ha muerto. Tienen muestras de escritura y examinan las vueltas de las pes y las cruces de las tes. Mi hermano está con ellos, ¿saben? Su esposa es rusa y él no deja de pedirme que rellene formularios. Lo tengo en mi diario. Escuchen... escuchen escuchen por favor; deben escucharme. Bajo la lluvia, en la parada del autobús, negros cuervos con negros paraguas simulan mirar sus relojes, pero no está lloviendo. Sus ojos son dólares de plata. Algunos son eruditos a sueldo del FBI, la mayoría extranjeros que invaden nuestras calles. Les engañé salté del autobús entre la Veinticinco y Lexington donde un taxista me miró por encima de su periódico. En la habitación que hay sobre la mía, una vieja ha montado una succión eléctrica en su suelo. se lleva rayos de mi instalación eléctrica y ahora escribo a oscuras al resplandor del letrero del bar. Les digo que lo sé. Me mandarán un perro con manchas pardas y una radio de telaraña en el hocico. Lo ahogué en la fregadera y lo escribí En la carpeta GAMMA. Ya he dejado de mirar el buzón Las felicitaciones son cartas-bomba. (¡Aléjate! ¡Maldito seas! ¡Aléjate! ¡Ya conozco a los altos! ¡Les digo que conozco a gente muy alta!) El pequeño restaurante equipado con suelos parlantes y la camarera dijo que era sal, pero yo conozco el arsénico cuando me lo ponen delante. Y el gusto amarillo de la mostaza para encubrir el amargo olor de las almendras. He visto extrañas luces en el cielo. Anoche, un hombre oscuro, sin rostro, se arrastró trece kilómetros de recorrido de cloacas para salir en mi retrete, esperando oír llamadas telefónicas a través de la endeble madera con orejas de cromo. Se lo digo, hombre, oigo. Vi las huellas embarradas de sus manos sobre la porcelana. Ya no contesto al teléfono, ¿saben? Se proponen inundar la tierra con mierda. Se proponen penetrar a la fuerza. Tienen médicos que abogan por extrañas posturas sexuales. Fabrican laxantes con droga y supositorios que queman. Saben cómo apagar el sol con explosivos. Yo me envuelvo en hielo... ¿saben? Evita sus infralcances. Conozco encantamientos y llevo amuletos. Podéis creer que me teméis, pero podría destruiros ahora, en cualquier momento. En cualquier momento. En cualquier momento. ¿Quieres un café, mi amor? ¿Les dije que ya no puedo salir? Hay un hombre junto a la puerta con un impermeable.

Friedrich Nietzsche; Tributo Al Filósofo Del Martillo (Röcken, actual Alemania, 1844-Weimar, id., 1900) Filósofo alemán, nacionalizado suizo. Su abuelo y su padre fueron pastores protestantes, por lo que se educó en un ambiente religioso. Tras estudiar filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, a los veinticuatro años obtuvo la cátedra extraordinaria de la Universidad de Basilea; pocos años después, sin embargo, abandonó la docencia, decepcionado por el academicismo universitario. En su juventud fue amigo de Richard Wagner, por quien sentía una profunda admiración, aunque más tarde rompería su relación con él. La vida del filósofo fue volviéndose cada vez más retirada y amarga a medida que avanzaba en edad y se intensificaban los síntomas de su enfermedad, la sífilis. En 1882 pretendió en matrimonio a la poetisa Lou Andreas Salomé, por quien fue rechazado, tras lo cual se recluyó definitivamente en su trabajo. Si bien en la actualidad se reconoce el valor de sus textos con independencia de su atormentada biografía, durante algún tiempo la crítica atribuyó el tono corrosivo de sus escritos a la enfermedad que padecía desde joven y que terminó por ocasionarle la locura. Los últimos once años de su vida los pasó recluido, primero en un centro de Basilea y más tarde en otro de Naumburg, aunque hoy es evidente que su encierro fue provocado por el desconocimiento de la verdadera naturaleza de su dolencia. Tras su fallecimiento, su hermana manipuló sus escritos, aproximándolos al ideario del movimiento nazi, que no dudó en invocarlos como aval de su ideología; del conjunto de su obra se desprende, sin embargo, la distancia que lo separa de ellos. Como crítico de la cultura occidental, Nietzsche considera que su sentido ha sido siempre reprimir la vida (lo dionisíaco) en nombre del racionalismo y de la moral (lo apolíneo); la filosofía, que desde Platón ha transmitido la imagen de un mundo inalterable de esencias, y el cristianismo, que propugna idéntico esencialismo moral, terminan por instaurar una sociedad del resentimiento, en la que el momento presente y la infinita variedad de la vida son anulados en nombre de una vida y un orden ultraterrenos, en los que el hombre alivia su angustia. El Superhombre Übermensch (traducido como Superhombre, Suprahombre, Sobrehombre o Transhombre) según Nietzsche, es una persona capaz de generar su propio sistema de valores identificando como bueno todo lo que procede de su genuina voluntad de poder. Una de las ideas que ha defendido con mayor interés, es que los valores tradicionales representados por el cristianismo someten a las personas más débiles a una "moralidad esclava", que no provocan en ellos más que un estado de resignación y conformismo hacia todo lo que sucede a su alrededor. Para él, esos valores tienen que desaparecer para que aparezcan otros nuevos que representen su prototipo de hombre ideal, al que él mismo llamó Übermensch. Combate la moral impuesta por las religiones e impulsa una moral que surja desde lo más profundo de las personas. Este Übermensch no cree en las cosas que prometen las religiones después de la muerte, él sólo cree en lo real y en lo que puede ver. Es un ser que, ante todo, razona; aunque eso no quiere decir que no sienta. Este Übermensch se deja llevar por sus pasiones y sus sentimientos, pero a su vez, se domina a sí mismo; no busca sólo el placer, esa sería la diferencia con "el último hombre" el último peldaño hacia el Übermensch. La Muerte de Dios Dios ha muerto» no quiere decir literalmente que «Dios está efectivamente muerto»; es la manera de Nietzsche de decir que la idea de Dios no es capaz de actuar como fuente del código moral o teleológico (teleología). Nietzsche reconoce la crisis que la muerte de Dios representa para las consideraciones morales existentes, porque «cuando uno desecha la fe cristiana, se olvida de la moralidad cristiana. Esta moralidad de ninguna manera es evidente en sí misma. Rompiendo un concepto principal del cristianismo, la fe en Dios, uno rompe el esquema: nada necesario se mantiene en las manos de uno. La muerte de Dios es la forma de decir que los humanos ya no son capaces de creer en cualquier orden cósmico desde que ellos mismos no lo reconocen. La muerte de Dios conducirá, dice Nietzsche, no sólo al rechazo de la creencia en un orden cósmico o físico, sino también al rechazo de los valores absolutos — al rechazo de la creencia en una objetividad y una ley moral universal, que se ejerce sobre todos los individuos. De esta manera, la pérdida de una base absoluta de moralidad conduce al nihilismo. Este nihilismo es el que trabajó Nietzsche para encontrar una solución a la reevaluación de los fundamentos de los valores humanos. Esto significa, para Nietzsche, la búsqueda de los fundamentos más profundos que los valores cristianos, más allá de los cuales él sentía que la mayoría de los cristianos rechazaba mirar. Voluntad de Poder Esta describe lo que él consideraba el motor principal del hombre: la ambición de lograr sus deseos, la demostración de fuerza que lo hace presentarse al mundo y estar en el lugar que siente que le corresponde; todas esas son manifestaciones de la voluntad de poder. Otro punto particular de la voluntad de poder es que también representa un proceso de expansión de la energía creativa que, de acuerdo con Nietzsche, era la fuerza interna fundamental de la naturaleza. Primeramente, el concepto debe ser contrastado con la "Voluntad de vivir" de Schopenhauer y considerar el trasfondo y críticas de Nietzsche a Schopenhauer. Éste planteaba una "voluntad de vivir", en el que las cosas vivientes se encontraban motivadas por la sustentación y desarrollo de sus propias vidas. En cambio, Nietzsche planteaba una voluntad de poder en la que las cosas vivientes no sólo se encuentran motivadas por la mera necesidad de mantenerse vivas, sino que, en realidad tenían una gran necesidad de ejercer y utilizar el poder para crecer y expandir sus fortaleza y posiblemente para someter otras voluntades en el proceso. Nietzsche veía la "voluntad de vivir" como secundaria de una primaria "voluntad de poder" y mejoramiento o afirmación de la vida. De este modo, se oponía al darwinismo social en la medida en que criticó la validez del concepto de adaptación, que consideraba una "voluntad de vivir" estrecha y débil. En definitiva, el hombre que guía su vida según la voluntad de poder (el Übermensch, superhombre), es un hombre que intenta siempre superarse a sí mismo, mejorarse en todas sus facetas, etc. No tiene en cuenta lo que los demás piensen o digan de él, se enfrenta a la vida y asume la realidad, procura vivir de una manera tal que si tuviera que vivir de nuevo infinidad de veces esa misma vida, sería feliz al hacerlo. Es un hombre libre que repudia el vicio, la debilidad y la esclavitud. El Eterno Retorno En el "eterno retorno" como en una visión lineal del tiempo, los acontecimientos siguen reglas de causalidad. Hay un principio del tiempo y un fin, que vuelve a generar a su vez un principio. Sin embargo, a diferencia de la visión cíclica del tiempo, no se trata de ciclos ni de nuevas combinaciones en otras posibilidades, sino que los mismos acontecimientos se repiten en el mismo orden, tal cual ocurrieron, sin ninguna posibilidad de variación. En su obra La gaya ciencia Nietzsche plantea que no sólo son los acontecimientos los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez, en una repetición infinita e incansable. Esta idea fue retomada después por Friedrich Nietzsche en su libro Así habló Zaratustra. Como expresión ha pasado a ser un tópico literario y cultural. En Así habló Zaratustra, el protagonista descubre esta visión del tiempo y queda desmayado por la impresión. Zaratustra despierta después de siete días de inconsciencia y sus animales lo halagan diciéndole que es el maestro del eterno retorno de lo mismo. Sólo a través de la realización de que el "eterno retorno" incluye tanto los fracasos como los éxitos logra "despertar" del estado de trance en el que está, sabiendo que, aunque el Hombre vuelva a ser Mono, nuevamente Zaratustra aparecerá para predicar el Übermensch (superhombre o suprahombre), nuevamente se dará cuenta de lo que es el "eterno retorno" y nuevamente despertará. El valor del concepto de eterno retorno ha sido tan discutido como poco entendido. En general, se le considera únicamente desde el punto de vista cronológico, en el sentido de repetición de lo sucedido. Pocas veces es pensado como uno de los conceptos más poderosos de la filosofía moral de todos los tiempos: obra de modo que un horizonte de infinitos retornos no te intimide; elige de forma que si tuvieras que volver a vivir toda tu vida de nuevo, pudieras hacerlo sin temor. Nietzsche, en su teoría del eterno retorno, nos enseña sólo una cosa: el hombre logrará transformarse en el Übermensch cuando logre vivir sin miedo. Manipulación De La Obra Por Su Hermana; Elisabeth Förster Nietzsche El pensamiento de Nietzsche ha sufrido importantes manipulaciones. Su obra fue abiertamente integrada al patrimonio intelectual del nacionalsocialismo. El 1934, en Weimar y con la presidencia de Hitler, se hizo la celebración oficial del 90º aniversario del nacimiento del filósofo. Pero el Nietzsche que los nazis veneraban y presentaban como precursor del nacionalsocialismo era uno Nietzsche manipulado por su hermana , la sí racista Elisabeth Förster Nietzsche. En la muerte del filósofo, su hermana reivindicó todos los derechos sobre los libros y manuscritos de su hermano; detuvo la edición de las obras completas que preparaban amigos de Nietzsche. Controló personalmente el Nietzsche Archiv. A partir de pequeños fragmentos y notas sueltas, escritos entre finales de 1887 e inicios de 1889, compuso la obra que más valorada y difundida por los nazis, La voluntad de poder, un falso libro en el cual Friedrich Nietzsche, que había escrito «Nosotros, los sin patria, somos demasiado diversos, demasiado mezclados por lo que se refiere la raza», aparecía como patriota y racista. Nietzsche ya cuestionaba a su hermana, casada, según él decía, con un«imbécil racista». Las manipulaciones de los escritos hicieron posible que tanto Mussolini como Hitler reconociesen Nietzsche como maestro: su pensamiento había sido adaptado a los eslóganes ideológicos del Tercero Reich. Ahora bien, es ilustrativo recordar que un sector minoritario del partido nazi se oponía a este culto oficial a Nietzsche porque veían en él un anticristano, un filosemita, un francófilo, un nihilista, en resumen, un espíritu antinacional. La Obra de Friedrich Nietzsche Una cosa soy yo, otra cosa son mis escritos. Antes de hablar de ellos tocaré la cuestión de si han sido comprendidos o incomprendidos. Lo hago con la dejadez que, de algún modo, resulta apropiada, pues no ha llegado aún el tiempo de hacer esa pregunta. Tampoco para mí mismo ha llegado aún el tiempo, algunos nacen póstumamente. Algún día se sentirá la necesidad de instituciones en que se viva y se enseñe como yo sé vivir y enseñar; tal vez, incluso, se creen entonces también cátedras especiales dedicadas a la interpretación del Zaratustra. Pero estaría en completa contradicción conmigo mismo si ya hoy esperase yo encontrar oídos y manos para mis verdades: que hoy no se me oiga, que hoy no se sepa tomar nada de mí, eso no sólo es comprensible, eso me parece incluso lo justo. No quiero ser confundido con otros, para ello, tampoco yo debo confundirme a mí mismo con otros. (Ecce homo). Nietzsche Y La Música Cuando se habla de la relación de Nietzsche con la música es muy común caer en la tentación (y en el error) de reducirla a su relación con Wagner. Si bien, como dice su biógrafo Werner Ross, el encuentro con el Maestro es “el hecho central de la biografía de Nietzsche”, él ya había nacido a la música desde hacía mucho tiempo atrás, y por supuesto la siguió ejerciendo a su manera después de que se distanciaran. Tal vez haya que pensar que, en este aspecto, Wagner, con su personalidad avasallante debió haber funcionado más bien como un freno para el joven compositor en ciernes. La música fue algo sustancial en la vida de Nietzsche queda demostrado con el siguiente episodio: aun demente se sentaba al piano para tocar una de las Sonatas op. 31 de Beethoven,y en 1900, año de su muerte, cuando ya estaba completamente paralizado, el único estímulo del mundo exterior que lo hacía reaccionar era la música. link: http://www.youtube.com/watch?v=_PqhciGiDw8 En 1976 la Bärenreiter-Verlag de Basilea publicó Der Musikalische Nachlass (El legado musical) de Nietzsche, bajo el cuidado de Curt Paul Janz —otro de sus principales biógrafos y, a la sazón, músico él también. Es un voluminoso libro que contiene la totalidad de las partituras escritas por el filósofo. Además de reeditar piezas ya publicadas con anterioridad, aquí, con loable criterio editorial, se han incluido no solo las obras terminadas sino también las inacabadas, los esbozos, con frases musicales aisladas, notas sin plicas, tachaduras, etc. El conjunto impresiona por la cantidad: la primera conclusión legítima que se puede sacar es que alguien capaz de borronear tanto papel pentagramado a lo largo de la vida en verdad se toma muy en serio la composición. Por otra parte, hay mucha música religiosa: resulta curioso pensar que el autor de El Anticristo sea la misma persona que compuso un Miserere a cinco voces, motetes que intentan la escritura de Palestrina, un Oratorio de Navidad,una Misa para solo, coro y orquesta, etc. Pero no debemos engañarnos: Nietzsche no disponía de los medios técnicos como para abordar obras de tal envargadura. Estas se quedan en meros intentos juveniles, fragmentarios y fallidos, motivados por el afán de imitar una música que lo conmueve profundamente. Toda su formación musical se reducía a unas lecciones de piano recibidas, cuando niño, de un maestro de coro de iglesia. Por ende, nunca estuvo listo para obras de gran aliento. En cambio las piezas cortas para piano y los lieder aparecen como más adecuados a sus posibilidades de dar una forma acabada a los arrebatos de su inspiración: casi la mitad del volumen está ocupado por este tipo de piezas, que son a las que debemos prestar atención ya que adquieren real categoría de “obras”, algunas especialmente hermosas y logradas. Él fue, para decirlo en una palabra, un “compositor intuitivo”. Debemos agregar que todos los testimonios coinciden en que improvisaba al piano en forma admirable: esto le permitía ser el centro de reuniones sociales a pesar de su carácter algo inhibido. Wagner le decía: “¡Usted toca demasiado bien el piano para ser Profesor (de Filología)!”, aunque Ida Rothpletz, esposa de su fiel amigo Overbeck, escribió que él, como intérprete, “no tenía la más mínima habilidad, tocaba casi duro y entrecortado, buscaba las notas en su memoria y luego en las teclas”. A los 15 años había fundado con sus amigos de la infancia Wilhem Pinder y Gustav Krug —con los que acostumbraba tocar el piano a cuatro manos— la asociación «Germania», a la que cada integrante se comprometía a hacer una entrega mensual: una poesía, composición musical, ensayo ilustrado, etc. A los dos años Nietzsche había completado los 25 envíos prescritos, Krug 18 y Pinder 16. A los 20 años ya había escrito más de una docena de lieder como el que sigue: A los 21 sometió sus lieder al juicio crítico del director de orquesta Joseph Brambach, quien le recomendó estudiar contrapunto. Nietzsche, acostumbrado al éxito fácil en las reuniones y herido en su amor propio al sentirse tratado como un principiante, decide dejar de componer y concibe el proyecto de dedicarse a la crítica musical. Pero a los pocos meses recae en la tentación y vuelve a componer. Nunca seguiría la recomendación de estudiar música más seriamente. En esta época está dedicado a la “penosa ascesis” de la filología clásica, aunque no abandona a su verdadero amor, la música: asiste al abono de ópera y escribe sus críticas, que nadie publica. Por estos años (1866-67) no era wagneriano. Sus preferencias musicales son conservadoras: Mozart, Beethoven, Schumann. Nada de “la música del futuro” le atrae. Su opinión sobre Wagner es la que prevalece generalizada en ese momento: cierto reconocimiento pero con reservas y desconfianza. Su amigo Krug había intentado interesarlo, sin éxito, leyéndole una reducción al piano del Tristán. Pero finalmente, animado por Sophie Ritschl, esposa de su maestro de filología y devenida en musa («he vuelto a componer, influencias femeninas» escribe a su íntimo amigo Rhode), y luego de un concierto en el que escucha “arrobado” el preludio de Los Maestros Cantores, se pasa al bando de los wagnerianos de manera incondicional. link: http://www.youtube.com/watch?v=XRU1AJsXN1g Wagner, en ese entonces, tenía muchos opositores. Además, había concebido un grandioso proyecto a su medida: erigir un teatro que presentara festivales exclusivamente con sus óperas. Incluso hasta hoy en día esto suena megalómano e insólito (pero más insólito aun es constatar que lo logró: ahí está Bayreuth). La titánica tarea necesitaba de todos los aliados y militantes que se pudiesen reclutar. Es en ese momento que Nietzsche es presentado a Wagner, quien ve en el flamante Profesor de Filología Clásica de la Universidad de Basilea a un brillante propagandista venido del medio académico —un frente en el que no tenía a nadie y que debía ser cubierto. Nietzsche fue seducido absolutamente y aceptó emocionado el rol con que lo distinguía el genio al aceptarlo en el reducido círculo de sus elegidos. Hay que considerar que tenía 25 años, había quedado huérfano a los 5 y Wagner había nacido el mismo año que su padre (1813). Ciertas expresiones suyas hacia el Maestro fueron de un servilismo tal que hoy nos hacen sonrojar, pero no debemos minimizar el hecho de que efectivamente hubo entre ellos una comunión espiritual, artística y de pensamiento. Además estaba Cósima Liszt, su mujer, nueva musa de Nietzsche. Producto de estas nuevas relaciones es El Nacimiento de la Tragedia, alegato a favor de Wagner proclamando que a través de su música volverían los gloriosos y heroicos tiempos trágicos de los griegos. Al editarse el libro le envió un ejemplar de lujo como regalo de Navidad (1871) y, con el mismo motivo, para Cósima, su última composición musical: Resonancias de una noche de San Silvestre para piano a cuatro manos (sin duda con la ilusión de tocarla con ella). Este es el comentario de Wagner sobre la música: «Le entiendo a usted también con el sentido de las composiciones musicales con las que tan ingeniosamente nos sorprendió. Solo me resulta difícil comunicarle mi comprensión. Y, como percibo esas dificultades, me siento angustiado». Sospechamos que el Maestro apenas si se dignó a echarle un vistazo a la primera página de la composición. Lo único que a él le interesaba era el libro que estaba a su servicio y que, por cierto, lo entusiasmó. Por lo demás fue muy injusto ya que la música es perfectamente comprensible, casi naïve, contiene sugestivos fragmentos y se reconoce alguna «resonancia» de Los Maestros Cantores, cuya obertura Nietzsche solía tocar en las reuniones. La reacción de Cósima fue peor: ni siquiera acusó recibo. Sin duda despechado, busca de nuevo una aprobación “profesional” enviando a Hans von Bülow su Meditación de Manfredo para piano a cuatro manos. En rigor se trata de una reelaboración de las Resonancias... con largos fragmentos casi idénticos. No podemos decir que las partes nuevas la hayan mejorado. Por el contrario, ahora hay más “errores”, de esos que tientan a los profesores a marcarlos con un lápiz rojo. Vale la pena tener en cuenta la respuesta de Bülow, ya que es la principal fuente en la que se basa la pobre opinión establecida sobre Nietzsche como compositor. Famoso director y pianista, discípulo de Liszt y profesor de sus hijas — había sido el primer marido de Cósima— discípulo y asistente de Wagner (quien lo anuló en sus aspiraciones como compositor y le arrebató la mujer), Bülow le contesta con una carta que es una obra maestra de la crueldad: guardando todas las formas de la etiqueta le dice que su composición era «el summum de la extravagancia», lo «más insoportable y antimusical que había oído en mucho tiempo». Le reprocha haber escarnecido (¿deliberadamente?) todas las reglas de la composición, de la sintaxis, de la ortografía musical. Su delirante producto musical era, en el campo de la música, equivalente a un delito en el mundo de la moral. Era una violación de Euterpe, la musa de la música. Entre tantos juicios hirientes y lapidarios se permite darle un consejo, si es que aun toma en serio «esa aberración en el campo de la composición»: debería escribir música vocal, donde la palabra «en el salvaje mar de los sonidos» puede dirigir el rumbo. Dejando de lado la inapelable condena a sus esfuerzos, no podemos menos que estar de acuerdo en el consejo: lo mejor de sus composiciones son los lieder.Nietzsche le mostró la afrentosa carta a su musa y Cósima... le dio la razón a su ex marido. (En cambio su padre, Franz Liszt, emitió un juicio más benévolo). Para cualquier persona normal esto hubiera bastado para nunca volver a escribir siquiera una sola nota más. Pero, ya se sabe, Nietzsche no era una persona normal: él debía obedecer a esa fuerza «dionisíaca» que lo impulsaba, en momentos de entusiasmo vital, a sentarse nuevamente al piano para sumergirse en aquel «salvaje mar de los sonidos» y dejarse naufragar en él. A los pocos meses de la carta de Bülow da a luz a otra composición para piano a cuatro manos: Monodie a deux, para la boda de Olga Monod (de ahí el juego de palabras del título). En 1874 compone el Himno a la amistad, para piano, pensado como el himno de una futura comunidad formada por amigos con la que Nietzsche fantaseaba reeditar la adolescente asociación «Germania», algo así como una orden secular o una nueva Academia griega. La idea no es bien acogida. El Himno tiene una introducción («Marcha de los amigos hacia el Templo de la Amistad»), y tres estrofas con idéntica música (para ser cantados a coro), entre las que se intercalan dos interludios instrumentales («Como un triste recuerdo» y «Como una predicción del futuro, una mirada a la más amplia lejanía»). La composición completa está escrita a dos manos aunque hay fragmentos arreglados para cuatro: el fracaso del proyecto lo llevó a conformarse con la versión para solo. Al año siguiente Nietzsche menciona en una carta a Rohde que trabaja en una nueva composición durante unos diez minutos cada dos o tres semanas: un Himno a la Soledad. «Quiero captarla en toda su patética belleza». Luego anuncia que es bastante larga y que la completó con el corazón agradecido. Su hermana Elizabeth, con la que convive en el otoño de ese año, menciona que la toca todas las noches. Esta pieza se ha perdido y no figura ningún rastro de ella en el legado.Por estos años se enfrían sus relaciones con Wagner, a pesar de que escribe Richard Wagner en Bayreuth, un panegírico en el que celebra su genio. Precisamente, Nietzsche no se sentía reconocido como un par por el Maestro y esto no podía soportarlo. La “cristianización” de Wagner con su última ópera Parsifal precipita la ruptura. Cinco años después de la muerte de Wagner descarga su corazón escribiendo El Caso Wagner, donde ajusta cuentas con aquel al que había llamado alguna vez «Pater Seraphicus». Más tarde continúa el ataque con Nietzsche contra Wagner y cambia sus gustos musicales: ahora prefiere Carmen, de Bizet, a la que declara haber visto unas veinte veces. Ya no vuelve a componer nada nuevo. Su última composición, el lied Oración a la Vida (1882), es fruto de la convivencia de tres semanas con Lou Andreas Salomé (con la que plantea un plan de estudios conjuntos que reeditan tal vez la idea de una comunidad espiritual). En rigor se trata de la misma música de la parte del coro del Himno a la Amistad. El maestro se había enamorado perdidamente de la alumna quien, ante la anotación de Nietzsche «desprecio la vida», le regaló como despedida un poema escrito por ella mucho tiempo antes. Todo lo que hizo fueron algunas modificaciones insignificantes para adaptar su antigua1 composición al texto de Lou. Se la manda a Krug diciéndole que le envía «lo único que debe quedar de mi música, una especie de profesión de fe que algún día se podría cantar en mi memoria». A Peter Gast, su discípulo, asistente y músico ”profesional” le escribe: «Me gustaría haber hecho una canción que pueda ser cantada públicamente, para seducir a la gente con mi filosofía. Vea si esta Oración a la Vida se presta a ello... ¿Podría repasar mi composición y corregir las faltas del aficionado?». Los dos últimos versos (que Nietzsche declara no poder escucharlos cada vez sin estremecerse) dicen, dirigiéndose a la vida: Si ya no me puedes dar felicidad ¡Sea!, aún te queda el dolor. Cuando Lou Andreas Salomé conoció más adelante a Freud, en una ocasión le mostró el poema. Esta fue su reacción: «Freud cerró el libro y golpeó con él el brazo de su sillón: —¡No, sabe usted! ¡No estoy de acuerdo! ¡Un buen catarro crónico sería más que suficiente para curarme de semejantes ideas!». Bien entendido, a un médico lo primero que le preocupa es aliviar el dolor; además, como creador del psicoanálisis, debió haber visto en el último verso una clara señal de masoquismo.Para Nietzsche, en cambio, estas palabras tienen grandeza ya que el dolor no es presentado como una objeción a la vida. Esta pieza es la única publicada en vida de Nietzsche bajo el título de Himno a la Vida en una versión de Peter Gast para coro y orquesta (1887). link: http://www.youtube.com/watch?v=x2hOEfGTr24 Diez Mandamientos Para Escribir Con Estilo. 1.Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir. 2.El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento. 3.Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación. 4.El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo. 5.La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos. 6.Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación. 7.El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente. 8.Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector. 9.El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa. 10.No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría. Documental y Programas de Televisión Documental. Humano, Demasiado Humano. link: http://www.youtube.com/watch?v=_4QzGGSogfI La Aventura del Pensamiento link: http://www.youtube.com/watch?v=28t0HV8ZWKs Nietzsche: "Dios ha muerto" link: http://www.youtube.com/watch?v=e__FI8WRrIM Películas Cuando Nietzsche Lloró (Doblado al español) link: http://www.youtube.com/watch?v=ghoKc7hVBaI My friend Nietzsche (En Inglés, sin subtítulos) link: http://www.youtube.com/watch?v=GZX72tJuYho Algunas Frases Célebres Wallpapers y Portadas Para Facebook 15 de Octubre de 2013, 169 aniversario del natalicio del filósofo alemán Friedrich Nietzsche link: http://www.youtube.com/watch?v=FIOIUlDB5yU
Huay-Chivo- Frontal, Salvador Baeza Heredia ©2012 En las leyendas de la cultura Maya existe una siniestra criatura mitad hombre y mitad bestia que merodea por la Península de Yucatán. De acuerdo a las historias existen hechiceros que tienen la habilidad para transformarse en un animal sobrenatural, usualmente una cabra (chivo), perro o venado y así poder cazar el ganado de otros. En la actualidad el Huay chivo es relacionado con el chupacabras debido a la región donde se han reportado avistamientos. El Huay chivo es la variación del Nahual de Mesoamérica. Los brujos Huay, son personas que vendieron su alma a Kisin, también conocido como el diablo, entidad que les da la habilidad para realizar siniestros sortilegios y así poder transformarse en criaturas mitad humano y mitad animal que tienen ojos rojos. El término Huay significa: “espanto de la media noche”, los brujos tienen el corazón podrido por espantar a la gente y hacer fechorías. Las actividades malvadas de los brujos consisten en tumbar las cercas de las casas, matar los animales y posteriormente comer sus sesos. También tienden a embriagar a mujeres con brebajes para después violarlas. Para poder convertirse en el Huay chivo, los brujos hacen un círculo con velas negras y tras arrancar el corazón de una cabra beben su sangre como ofrenda al maestro del mal y la oscuridad. Parte del ritual consiste en que el brujo rece el padre nuestro 9 veces de principio a fin y del final al inicio, posteriormente da 9 vueltas al derecho y al revés. En la última vuelta se convierten en espanto y de inmediato recorren las calles más tenebrosas de los pueblos. Se dice que los brujos Huay se forman del “viento”, esto sucede cuando practican la magia negra tras ser poseído por el demonio. Creyentes del tema consideran al Huay chivo como la encarnación del diablo. Avistamientos del Huay chivo se han reportado específicamente al sur este del Estado de México en las provincias de Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Los habitantes del pueblo de Valladolid, en Yucatán saben de las leyendas sobre los malvados hechiceros Huay y su habilidad para transformarse en escalofriantes animales. Dicen que si una persona se encuentra en el camino del Huay chivo debe evitar su mirada y solo sentirá un terrible frío acompañado de un desagradable olor. Avistamientos del Huay Chivo Los habitantes de Valladolid han sido atormentados por lo que creen que es el “uay pek”, la versión canina del Huay chivo. En el barrio de Chemax hay familias que tienen miedo de una criatura que se alimenta de las gallinas de su patio, los animales perecieron cuando este canino les arrancó el corazón, los muslos o sólo la pechuga. Debido a que las gallinas de diferentes jardines murieron en estas circunstancias, sus propietarios y demás pobladores creen que es obra de un brujo Huay. Esto se creía tras que en meses anteriores se encontraron 7 perros muertos cuyas tripas colgaban de sus vientres, otro reporte escalofriante fue el fallecimiento de 42 pavos en una granja de San José Tipceh, donde se presume que los animales fueron atacados por perros salvajes. Los moradores creen que el brujo se posesiona de los perros para hacer sus fechorías, como es el caso de Olegaria Oy Balam, de 53 años, quien perdió 9 de sus gallinas por las fauces de 3 perros en una madrugada. Un reporte similar se presentó en la casa de Mariano Tec Tun, un hombre de 50 años que vive frente a Olegaria; Mariano dice que por la madrugada ingresaron 3 perros al patio de su casa, el líder era uno blanco, acompañado por uno de color gris y otro negro. El hombre insiste en que el perro blanco atravesó el gallinero, pero huyeron cuando les lanzó piedras. Mientras que otro vecino, Juan Tec Uitzil dijo que si se puede tratar de un “Uay pek”, porque un perro normal mata a la gallina y se la lleva del granero para después comérsela. En este barrio también vive un curandero a quien llaman “don Maya”, cuyas gallinas también fueron víctimas, su hija Lucía Oxté Poot dijo que sólo se comieron los muslos. El Huay Pek El Huay Pek (Perro Brujo) es uno de los seres más fúnebres de la mitología, se manifiesta en forma de un enorme perro negro de ojos rojos, se introduce en los patios de los predios y suele entrar al interior de las casas cuando todos se encuentran dormidos para recargar y empujar las hamacas de los propietarios con su lomo. Se le considera la encarnación del diablo. Al igual que el Huay Chivo, el Huay Pek esta formado de “viento” y es un brujo que ha abandonado la magia blanca (curativa) y practica la magia negra (maligna), y que poseído por el demonio y transformado en un horrible perro, recorre de madrugada, caminos oscuros y poco concurridos de las poblaciones del Mayab. Si te cruzas en su camino no lo mires a los ojos, pues si no es a ti a quien busca, puede pasar a tu lado sin dañarte, entonces solo sentirás un frío terrible y un olor espantoso que recorren tu piel. La Leyenda del Huay Chivo No camines en las noches obscuras por calles solitarias, no camines por ahí porque no sabes a los peligros que te enfrentas. Hace algunos años, los antiguos, nuestros abuelos, contaban historias que te dejarían con los pelos de punta. Hablaban de unos ojos rojos, como carbón caliente, que pertenecen a un ser más negro que la noche, y se pasea por las calles solitarias y desoladas de los pueblos de Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Este ser hacía que quien lo viera perdiera la razón, enloqueciera, o se enfermara con calenturas muy fuertes y temblores en el cuerpo. Todo esto pasa cuando te topas con el Huay Chivo. Cuenta la leyenda que hubo un hombre que conocía los secretos de las hierbas medicinales y sabía las palabras y rituales para curar o para causar enfermedades, también podía hablar con los animales del patio o del monte. Pero su corazón era negro porque guardaba mucho rencor por un amor no correspondido. La muchacha a la que amaba se alejaba de él porque el brujo le inspiraba temor, con todas sus malas artes y porque ella sabía que él hacía daño a la gente. El hechicero no podía olvidarla y su corazón se encendía al pensar en ella. La vigilaba casi todos los días, cuando la joven cuidaba los animales de su padre, la mayoría de las veces estaba con los chivos. El hechicero se dio cuenta de esto y una noche, bajo la luz de la luna, utilizó sus poderes para invocar al Kisin, al diablo. Éste se le apareció y el hombre le vendió su alma a cambio de poder estar cerca de su amada. Y fue así como el hechicero entregó la mitad de su alma a los señores del inframundo y la otra mitad se quedó en la tierra para transformarse, por medio de poderosas oraciones, difíciles conjuros y dolorosas contorsiones, en la bestia que recorre los caminos a partir de la medianoche para espantar a la gente y matar animales de los patios. Así que ten cuidado, no salgas a las 12 de la noche, cierra bien tu puerta porque a la medianoche, cuando sopla el viento, es porque el Huay Chivo está suelto.