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El polen ¿amigo o enemigo?

Info9/15/2010
¡Achís! Para millones de personas, este sonido, sumado a la irritación y la secreción acuosa de los ojos y la nariz, anuncia la llegada de la primavera. El desencadenante es, por lo general, el polen ambiental. En efecto, es un elemento clave de la rinitis alérgica estacional (también conocida como fiebre del heno), afección que, según la revista BMJ (antes British Medical Journal), padece 1 de cada 6 habitantes del mundo industrializado. Una proporción nada sorprendente, teniendo en cuenta la enorme cantidad de polen que se libera en la atmósfera. Los científicos calculan que los bosques de píceas del tercio sur de Suecia producen 75.000 toneladas de polen al año. Una sola planta de ambrosía —la pesadilla de los alérgicos de Norteamérica— puede liberar en un solo día un millón de granos, que se dispersan con el viento, llegando a alcanzar tres kilómetros de altura y a alejarse 600 kilómetros de la costa. Ahora bien, ¿por qué causan estos diminutos granos una reacción alérgica en algunas personas? Antes de abordar esta cuestión, examinémoslos y veamos su sorprendente diseño. Polvillo de vida De acuerdo con The Encyclopædia Britannica, el polen se “forma en la antera, parte del órgano reproductor masculino de las fanerógamas (plantas con semillas), y el viento, el agua, los insectos y otros agentes lo transportan al pistilo, el órgano femenino, donde tiene lugar la fecundación”. El polen de las angiospermas (plantas con flores) consta de tres secciones: el núcleo, que contiene los gametos (células sexuales), y dos membranas protectoras. Aunque su capacidad de germinación es —salvo raras excepciones— de solo días o semanas, la capa externa del grano es muy dura y resiste ácidos, álcalis e incluso altas temperaturas. Dado que llega a permanecer intacta miles de años, en el suelo se encuentra polen en abundancia. De hecho, los científicos han aprendido mucho sobre la historia botánica del planeta estudiando los granos hallados en muestras de tierra tomadas a diferentes profundidades. Esta historia es bastante exacta gracias a que la pared externa de los granos posee un dibujo peculiar, el cual, dependiendo de la variedad, puede ser liso o presentar diversos relieves, tales como estrías, púas y protuberancias. “Por ello, a la hora de identificar una especie, el polen es tan fiable como una huella dactilar”, afirma el profesor de Antropología Vaughn M. Bryant, hijo. El porqué de las alergias ¿Por qué son alérgicas al polen algunas personas? Cuando estos diminutos granos entran por la nariz, quedan atrapados en la mucosidad nasal. De allí pasan a la garganta, donde o bien son tragados, o bien expulsados al toser, por lo general sin complicación alguna. A veces, sin embargo, activan el sistema inmunológico. El problema radica en las proteínas de ciertos pólenes, que son vistas por el sistema inmunológico del alérgico como nocivas. En tal caso se inicia una reacción en cadena en la que las células cebadas, presentes en el tejido conjuntivo, liberan una enorme cantidad de histamina. Esta dilata los vasos sanguíneos y los hace más permeables, permitiendo que salgan al exterior fluidos ricos en células inmunológicas. En circunstancias normales, dichas células viajan a la herida o al foco de infección para colaborar en la eliminación de los dañinos invasores. En el organismo del alérgico, sin embargo, el polen desencadena una falsa alarma, lo que se traduce en inflamación, irritación y secreción nasal, y ojos llorosos. Los investigadores creen que la propensión a ser alérgico es hereditaria, aunque quizá no se relacione con un alérgeno específico. Otro factor desencadenante también podría ser la contaminación. “En Japón se descubrió una relación directa entre la sensibilidad al polen y el hecho de residir en zonas con niveles elevados de partículas originadas por la combustión de gasóleo que, de acuerdo con experimentos realizados con animales, propician la sensibilidad a ciertos alérgenos”, afirma la revista BMJ. Afortunadamente, los antihistamínicos(Tiempo atrás, los antihistamínicos provocaban somnolencia y sequedad de la boca, pero se ha logrado reducir los efectos secundarios.) alivian los síntomas de muchos alérgicos. Como su nombre indica, estos fármacos contrarrestan la acción de la histamina. Sin embargo, pese a que el polen causa cierta irritación, es imposible no quedar maravillado por el ingenio evidente tanto en el diseño como en los métodos de dispersión de este polvillo de vida, sin el cual la Tierra sería un planeta totalmente estéril.
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