En Argentina, el primer paso debería ser sincerarnos y tener un panorama claro de la situación
En cumbre mundial, 140 líderes de todo el planeta se reunieron la semana pasada para hablar de la pobreza. Cómo combatir la pobreza. Cómo cumplir con las metas de la cumbre anterior, realizada en el 2000, y que pretende erradicar la pobreza global en 2015.
Uno lee los reportes periodísticos y... nada. Erradicar el hambre o erradicar la pobreza para 2015 suena a titular con luces de neón para entretenernos mientras tanto.
Hace más de 2000 años que sabemos la receta para erradicar todo eso: compartir, abandonar los monopolios, terminar con las desigualdades de los que acumulan mucho para sí y quitan a los que no tienen nada.
Pero... los grandes del mundo se reunieron para volver a hablar del tema. Ojalá sirva para al menos mitigar el dolor de tantos. Sarkozy prometió más ayuda de Francia; el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a reyes, presidentes y primeros ministros que recuerden lo que prometieron en la cumbre del 2000 y así "recortar la pobreza y el hambre o la mortalidad infantil y maternal para 2015". Son los llamados "Objetivos de Desarrollo del Milenio" (ODM). Sarkozy propuso crear un "pequeño impuesto" internacional a las transacciones financieras destinados a un fondo de ayuda al desarrollo de los países más pobres. Y prometió más ayuda a programas contra el SIDA y la malaria.
Y así, los demás líderes. Entre ellos, Cristina.
Seguramente, las intenciones de moderar la pobreza, ayudar a los desempleados, incrementar la educación, sean sinceras. Cuesta, sin embargo, convencerse de ello, cuando encontramos que la Asignación Universal por Hijo, el más importante de los planes sociales anunciados por el gobierno en los últimos dos años, se quitará en diciembre próximo para todos los padres que manden a sus hijos a escuelas privadas, no importa si éstas son pobres, pobrísimas, o si ocupan un rol social que ni el propio Estado cumple.
También cuesta creer cuando vemos a un INDEC que dibuja las cifras reales de lo que sucede en el país, para favorecer intereses electorales y de coyuntura política. Si ni siquiera se reconoce la pobreza real... de qué ayuda a los pobres estamos hablando.
Abrir los ojos, el primer paso
Entonces, si no podemos fiarnos del Instituto nacional de Estadísticas, averigüemos qué informan los estadísticos privados. Las consultoras. "La inflación ubica a la desigualdad argentina en un nivel similar al de la época menemista, según los especialistas –publicó ayer cronista.com-. Además, la capacidad de compra de la asignación universal por hijo (AUH) cayó un 17% por la suba de la canasta básica de alimentos en el primer semestre de 2010".
Y el medio colega (cronista.com) pasa a detallar cuáles son los datos que consultoras privadas argentinas ofrecen sobre la distribución del ingreso en el país.
Las consultoras privadas estiman el aumento de la inflación en el 25 a 30% anual. Para el INDEC, a agosto de 2010, los precios subieron este año solamente un 7,5%.
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el coeficiente de desigualdad en la distribución del ingreso fue del 50% en 2008, casi igual en que 1990, plena época menemista.
La Fundación Mediterránea informó que creció la distancia entre ricos y pobres: a mediados de 2009, el 10% más rico del país concentraba 24 veces más ingresos que el 10% más pobre. En 1995, la relación era de 21,4%.
Desde el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en 1992 "había un 7% de subempleo indigente" (changas, actividades ambulantes). "Hoy representa un 16,7% de la fuerza laboral informal".
Para SEL Consultores, la Asignación Universal por Hijo perdió un 17% de capacidad de compra en 2010, y la canasta aumentó un 21,5%. "El efecto social es de gran impacto: este aumento licuó casi un 50% de los ingresos de la asignación universal por la niñez", informaron desde el SEL a cronista.com.
La distancia entre las provincias más ricas (en materia de ingresos per cápita) y las más pobres del país no mejoró entre 2004 y 2009. Las ciudades más altas: Buenos Aires, Ushuaia y Río Gallegos (ingresos que son el doble de la media del país). Las más bajas: Formosa y Santiago del Estero (la mitad de la media).
Sin embargo, los fondos sociales no atienden esto (¿?): "la ciudad y las provincias de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba concentran el 89% de los $ 1500 millones presupuestados para este año en el Plan Argentina Trabaja (...) El 100% del 10% más pobre no ha mejorado su situación de pobreza desde 2002 hasta la actualidad" (cronista.com).
Ayer, la senadora nacional Hilda González de Duhalde dijo que el Gobierno no habla de inseguridad porque no quiere "reconocer que ha aumentado la pobreza". Si se toma en cuenta la inflación "real", el país tiene "dos millones y medio más de pobres", aseveró. "La pobreza es uno de los elementos detonantes de la inseguridad que combinada con la droga en nuestros países latinoamericanos hacen una combinación explosiva, por eso el Gobierno no reconoce hacia afuera que la pobreza ha crecido".
Paraná, la mayor desocupación del país
No les gustó nada. Más bien, pusieron el grito en el cielo. Para el INDEC, en agosto pasado, la mayor desocupación del país se registra en Paraná con el 12,4%, encima de la media nacional del 7,9 %. Y Concordia (históricamente, la ciudad de mayor desocupación en los 90 y los 2000) apareció con un 10 %.
Y los paranaenses (del Gobierno: intendencia, provincia) pusieron el grito en el cielo.
Para el INDEC, la pobreza bajó en Argentina: había un 8,8% de pobres en abril de 2009, y hay un 7,9 % hoy. Las ciudades en mejor estado son Río Gallegos y San Luis, con el 1,4 y 1,5 % respectivamente de desocupación.
También bajó para el INDEC la sub-ocupación demandante (personas que trabajan menos de 35 horas semanales pero que quieren trabajar más) bajó del 7,5 al 6,7 %.
Además, el Instituto informó que entre el segundo trimestre del año pasado y el período abril-junio de este año, la economía argentina creció el 9 %.
¿A quién creer?
Porque en agosto de 2009, cuando el INDEC hablaba de 8,8% de pobres o desocupados en el país, o cuando mucho, el Gobierno situaba en menos del 16% según el funcionario que disertara, la Iglesia Católica refutaba a la Casa Rosada y acusaba que la realidad, percibida parroquia a parroquia en el país, era del 40 %. Así lo aseguraba también el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Para Aníbal Fernández (lo dijo entonces), eran datos "subjetivos" frente a los "datos reales del INDEC". El vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, le contestó entonces que se trataba de un trabajo científico de la UCA, disponible y publicable. "El gobierno insiste de manera permanente en que la pobreza se reduce y que incluso el país registra un crecimiento económico record en los 200 años de historia republicana. Las góndolas de supermercados, sin embargo, dejan atrás el otrora mítico bife para ofrecer menudencias y otros interiores que acusan la nueva mesa de los argentinos", dijo Oesterheld.
Por ende, cuando el INDEC dice que hoy, la media de la pobreza argentina y el desempleo es de 7,9%...
Personas concretas que sufren la exclusión
En agosto de este año, el Consejo Episcopal Latinoamericano —CELAM— se reunió en Buenos Aires en torno al tema "Educación para la Inclusión social". Obispos, expertos, funcionarios, referentes de confesiones religiosas de distintos puntos de América Latina y El Caribe hicieron un intercambio profundo sobre el tema "educación para la inclusión" según una concepción de desarrollo humano integral, solidario y sostenible.
Monseñor Jorge Casaretto, obispo de San Isidro y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, habló de "personas concretas que sufren la exclusión y una cultura que no ayuda al bien común".
Dio la verdadera dimensión de lo que significa estar junto a los pobres y trabajar para erradicar la pobreza (ojalá hayan leído sus declaraciones algunos de los 144 líderes de la ONU):
"Nosotros hacemos una opción preferencial por los pobres y excluidos. Esto no es una estrategia pastoral de la Iglesia: surge de la esencia misma del mensaje cristiano, de nuestra fe en Jesucristo. La opción por los pobres nos debe conducir a la amistad con los pobres. Como cristianos, debe ayudar a cambiar estructuras".
Del 17 al 40% de los jóvenes no terminan la secundaria
Pobreza no es solamente pasar hambre en el estómago. También lo es pasar hambre de conocimientos, de trabajo, de proyectos, de futuro. En EEUU, entre los que terminan la escuela secundaria, los detenidos en las cárceles son 1 de cada 35. Entre los que no la finalizaron 1 de cada 10. Un año más de estudios para desertores escolares reduce los asaltos y asesinatos en un 30%.
En América Latina, el 50% de los jóvenes no termina la escuela media y el 66% no usó nunca internet (lo que dificulta el acceso al conocimiento).
En Argentina, según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (UCA), el 10% de los adolescentes entre 13 y 17 años no asisten a la escuela secundaria (2009). El 17% de los jóvenes que se encuentran en los primeros años de secundario experimentan una situación de déficit educativo, situación que trepa al 40% en los últimos años del trayecto educativo.
El déficit educativo en los últimos años del secundario es de 66% de los alumnos más pobres frente al 20% del estrato medio profesional.
En febrero de 2010, monseñor Casaretto (presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal) advirtió: hay actualmente en el país 900 mil adolescentes que no estudian ni trabajan (el 17 % de los niños y jóvenes de entre 13 y 19 años). No estudian: es decir, no se están preparando para salir adelante, para enfrentar desafíos, para poder superar su pobreza. Para no delinquir. Para no caer en las drogas. En ese momento, el diario La Nación afirmó: "Por provenir de fuentes de probada e incuestionable confiabilidad, como son las que invoca habitualmente la Iglesia, el llamado de monseñor Casaretto y de los demás informantes reunidos en el Curso de Rectores de Consudec debe ser recibido como un diagnóstico que ensombrece hasta lo intolerable el futuro de la Nación".
Esas fuentes son la Cepal, la Organización de los Estados Americanos (OEA) y el ya citado Barómetro de la Deuda Social de la UCA.
Una salida a la pobreza
Dedicarse sólo a diagnosticar males no sirve para nada. ¿Qué hacer frente a este panorama?
Como dijo Casaretto, hacer una opción preferencial por los pobres. ¿Y qué es eso? Aprender a compartir. A no acaparar. Cada uno puede dar de lo suyo comprando una innecesidad menos y aportando un poco más. Generando puestos de empleo. Trabajando en instituciones sociales o políticas, gremiales, para cambiar las estructuras.
Y trabajar en la educación. ¿Por qué hablar de educación e inclusión? Porque, como lo expresó en la reunión del CELAM de agosto el doctor Bernardo Kliksberg (experto del PNUD, profesor honorario de la UBA y ciudadano ilustre de la Ciudad de Buenos Aires), "este es un tema que estimula el compromiso porque es un tema decisivo para el futuro del mundo. La educación es el eje del siglo XXI. La capacidad de generar conocimiento hará la diferencia funcional en las sociedades de nuestro siglo. La esperanza de vida de los niños está en directa relación con la educación de las madres". Y postuló: "Más familia, menos delito. Más educación, menos delito. Más trabajo, menos delito. Dios nos ha entregado un mundo inmensamente rico. Para que en las sociedades no predomine la alienación tenemos la llave en la educación: educación en la familia y educación en la escuela. En toda forma de educación".
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