Militares de EE.UU., acusados de asesinar civiles afganos por diversión
Se les imputa participar en un "deportivo" escuadrón de la muerte y mutilar a sus víctimas para acumular morbosos trofeos
Andrew Holmes, Michael Wagnon, Jeremy Morlock y Adam Winfield, cuatro de los soldados acusados de «matar por deporte»
Cuanto más larga es una guerra, mayor es el riesgo de abusos y barbaridades por parte de sus combatientes. Camino de cumplirse nueve años de conflicto bélico en Afganistán, ese principio de gradual deshumanización parece haberse cumplido con doce militares de Estados Unidos, que según documentos jurídicos dados a conocer esta semana estarían implicados un supuesto escuadrón de la muerte dedicado al caprichoso asesinato de inocentes civiles. Además de mutilar dedos y otras partes como morbosos trofeos.
Cinco de los militares bajo sospecha, encabezados por el sargento Calvin Gibbs, ya han sido acusados en junio del asesinato de tres hombres afganos en separados casos de cinegética diversión ocurridos durante este año. Y otros siete miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, cuya presencia en el frente afgano ha sido multiplicada por el presidente Obama, también se enfrentan a acusaciones de encubrir esos delitos de sangre.
Esta sádica y desmoralizante trama ha salido a la luz tras el brutal asalto sufrido en mayo por un soldado recién graduado de su instrucción básica y que se atrevió a romper la ley de silencio imperante al exponer todos esos abusos, empezando por el detalle de que los implicados fumaban hachís. Droga que los militares procesados a veces incautaban a civiles afganos y consumían habitualmente junto a bebidas alcohólicas de contrabando durante sus turnos de servicio con armas.
El sargento Gibbs habría sido el principal instigador de un informal «equipo de matar»
Todo este sumario, considerado como una de las más graves acusaciones sobre crímenes de guerra en Afganistán, habría sido protagonizado por un destacamento de una brigada Stryker con base en el Estado de Washington pero desplegada este año en la provincia de Kandahar. Lugar donde precisamente las fuerzas de la OTAN se encuentran ahora en plena ofensiva contra la cuna de los talibanes con resultados bastante limitados.
De acuerdo a los detalles divulgados estos días, el sargento Gibbs, de veinticinco años, habría sido el principal instigador de un informal «equipo de matar» («kill team»), presumiendo antes sus compañeros de similares acciones durante un destino anterior en Irak . Durante sus patrullas en la zona de Kandahar, el suboficial y otros miembros de su pelotón pusieron en práctica desde enero sus afanes de aleatoria violencia.
Testimonio incriminador
La primera de sus víctimas ha sido identificada como Gul Mudin, un civil afgano que murió al ser alcanzado "con una granada de fragmentación y disparos de rifle" en la localidad de La Mohammed Kalay. La segunda víctima, Marach Agha, fue tiroteada el pasado febrero por el sargento Gibbs, quien para disimular su atribuido crimen colocó un fusil de asalto Kalashnikov junto al cadáver de su víctima.
Los investigadores del "Army" cuentan con el testimonio incriminador del soldado Jeremy Morlock, que habría ofrecido detalles y admitido su participación en los asesinatos denunciados. Pero según argumenta el abogado Michael Waddington, esa confesión no es valida porque su cliente, de 22 años y del mismo pueblo de Sarah Palin en Alaska, sufre de trauma cerebral y fue interrogado cuando se encontraba bajo la influencia de fármacos recetados por heridas de combate.
Las acusaciones formalizadas serán consideradas a finales de este mes por un gran jurado militar, cuyos miembros tendrán que decidir sobre la existencia de evidencias suficientes como para remitir el caso a una corte marcial. Todos los implicados insisten en su total inocencia. Pero los cinco militares acusados de asesinato se enfrentan a la pena de muerte o cadena perpetua de ser declarados culpables por la Justicia castrense de Estados Unidos.
ACUSADOS DE ASESINATO PREMEDITADO
• Soldado Jeremy N. Morlock
• Soldado Michael S. Wagnon II
• Soldado Adam C. Winfield
• Soldado de primera clase Andrew H. Holmes
• Sargento Calvin E. Gibbs
LOS OTROS SIETE PROCESADOS
• Sargento Robert G. Stevens
• Sargento David D. Bram
• Cabo primero Darren N. Jones
• Cabo Emmitt R. Quintal
• Soldado Adam W. Kelly
• Soldado Corey A. Moore
• Soldado de primera clase Ashton A. Moore
FUENTE
Se les imputa participar en un "deportivo" escuadrón de la muerte y mutilar a sus víctimas para acumular morbosos trofeos
Andrew Holmes, Michael Wagnon, Jeremy Morlock y Adam Winfield, cuatro de los soldados acusados de «matar por deporte»
Cuanto más larga es una guerra, mayor es el riesgo de abusos y barbaridades por parte de sus combatientes. Camino de cumplirse nueve años de conflicto bélico en Afganistán, ese principio de gradual deshumanización parece haberse cumplido con doce militares de Estados Unidos, que según documentos jurídicos dados a conocer esta semana estarían implicados un supuesto escuadrón de la muerte dedicado al caprichoso asesinato de inocentes civiles. Además de mutilar dedos y otras partes como morbosos trofeos.
Cinco de los militares bajo sospecha, encabezados por el sargento Calvin Gibbs, ya han sido acusados en junio del asesinato de tres hombres afganos en separados casos de cinegética diversión ocurridos durante este año. Y otros siete miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, cuya presencia en el frente afgano ha sido multiplicada por el presidente Obama, también se enfrentan a acusaciones de encubrir esos delitos de sangre.
Esta sádica y desmoralizante trama ha salido a la luz tras el brutal asalto sufrido en mayo por un soldado recién graduado de su instrucción básica y que se atrevió a romper la ley de silencio imperante al exponer todos esos abusos, empezando por el detalle de que los implicados fumaban hachís. Droga que los militares procesados a veces incautaban a civiles afganos y consumían habitualmente junto a bebidas alcohólicas de contrabando durante sus turnos de servicio con armas.
El sargento Gibbs habría sido el principal instigador de un informal «equipo de matar»
Todo este sumario, considerado como una de las más graves acusaciones sobre crímenes de guerra en Afganistán, habría sido protagonizado por un destacamento de una brigada Stryker con base en el Estado de Washington pero desplegada este año en la provincia de Kandahar. Lugar donde precisamente las fuerzas de la OTAN se encuentran ahora en plena ofensiva contra la cuna de los talibanes con resultados bastante limitados.
De acuerdo a los detalles divulgados estos días, el sargento Gibbs, de veinticinco años, habría sido el principal instigador de un informal «equipo de matar» («kill team»), presumiendo antes sus compañeros de similares acciones durante un destino anterior en Irak . Durante sus patrullas en la zona de Kandahar, el suboficial y otros miembros de su pelotón pusieron en práctica desde enero sus afanes de aleatoria violencia.
Testimonio incriminador
La primera de sus víctimas ha sido identificada como Gul Mudin, un civil afgano que murió al ser alcanzado "con una granada de fragmentación y disparos de rifle" en la localidad de La Mohammed Kalay. La segunda víctima, Marach Agha, fue tiroteada el pasado febrero por el sargento Gibbs, quien para disimular su atribuido crimen colocó un fusil de asalto Kalashnikov junto al cadáver de su víctima.
Los investigadores del "Army" cuentan con el testimonio incriminador del soldado Jeremy Morlock, que habría ofrecido detalles y admitido su participación en los asesinatos denunciados. Pero según argumenta el abogado Michael Waddington, esa confesión no es valida porque su cliente, de 22 años y del mismo pueblo de Sarah Palin en Alaska, sufre de trauma cerebral y fue interrogado cuando se encontraba bajo la influencia de fármacos recetados por heridas de combate.
Las acusaciones formalizadas serán consideradas a finales de este mes por un gran jurado militar, cuyos miembros tendrán que decidir sobre la existencia de evidencias suficientes como para remitir el caso a una corte marcial. Todos los implicados insisten en su total inocencia. Pero los cinco militares acusados de asesinato se enfrentan a la pena de muerte o cadena perpetua de ser declarados culpables por la Justicia castrense de Estados Unidos.
ACUSADOS DE ASESINATO PREMEDITADO
• Soldado Jeremy N. Morlock
• Soldado Michael S. Wagnon II
• Soldado Adam C. Winfield
• Soldado de primera clase Andrew H. Holmes
• Sargento Calvin E. Gibbs
LOS OTROS SIETE PROCESADOS
• Sargento Robert G. Stevens
• Sargento David D. Bram
• Cabo primero Darren N. Jones
• Cabo Emmitt R. Quintal
• Soldado Adam W. Kelly
• Soldado Corey A. Moore
• Soldado de primera clase Ashton A. Moore
FUENTE