Luego de tamaño título, pareciera ser que no haría falta explicar cuál es el criterio de elaboración de este ránking. Pero como nunca falta cualquier caído del catre que se queje por la no inclusión de un tronco que supo perpetrar al balompié defendiendo la camiseta del club de sus amores, no va a caer en la redundancia. La cuestión es básicamente así: se alude a jugadores que han sido fetiche de las hinchadas ajenas, pero en forma masiva. Es decir, no existe la distinción de colores como un ente filosófico (?), pero sí la ponderación de la mancomunión de más de una hinchada que, aferrados al alambrado, consuetudinariamente mandan a la concha de su madre al mismo tipo que una semana atrás su archirrival había mandado. Para algún berzas de esos que siempre sobran, eso es lo lindo del fútbol. Aunque, claro, después de sacar al aire durante 10 años a las barrabravas, dándoles entidad y convirtiéndose en una institución al punto de llegar a que haya hinchas de su barrabrava; resulta risible como ese mismo badulaque se horrorice ante cualquier tremolina. Para que se entienda: no se está de acuerdo con la violencia ni con la puteada sistemática,pero es de necio no reconocer que hay jugadores que son asaz insufribles para más de una hinchada y que han sido vilipendiados por más de una tribuna colmada. El listado aquí:
25-Cristian Fabbiani
Una estrella en ascenso en esto de recibir zaheridos. Su perfil alto, su habilidad (objeto de envidia, claro), su gordura, su reviente, sus barrileteadas de amor para con River. Todo esto hace un cóctel explosivo para quien se encuentre en las gradas adversarias. Promete ascenso porque algunas veces ha sabido contestar. Esta donde se merece en un club de la B y encima en el banco.
24- Ignacio González
Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!).
24- Ignacio González
A ver… Nacho tenía una condición que lo hacía propenso a la puteada: era arquero (?). Por alguna razón, en los 90s y en buena parte de ésta década, se estiló mucho la puteada al arquero. Se le hizo cuesta arriba cuando también lo empezaron a putear los hinchas propios y por ese motivo terminó rescindiendo contrato tanto en Estudiantes como en Chicago. La verdad que una lastima, prometia tanto y dio taaaan poco
23- Rolando Schiavi
Caso paradigmático del éxito sin algún aparente talento. Su estadía de 5 años en Boca (en donde tuvo la suerte de coincidir con Bianchi y ganar prácticamente todos los títulos que podía) hizo que hasta algún jumento descorchado por su jefe lo pidiera para la Selección y asi fue que se gano un puesto en la seleccion aunque sea un partido, cuando en el ámbito local tenía un free pass para maltratar delanteros rivales. Encima se comió a Sandra Bullock, lo que agregó la variable envidia.
22- Walter Silvani
El típico delantero burro que se cansó de errar goles. El caso curioso del Cucurucho es que primero le hizo los días miserables a los hinchas de River y después la aversión se expandió a las demás gradas donde además de las risotadas que generaban sus pifies se le insultaba. El caballito de batalla era “burro hijo de puta” así todo junto, como un concepto integral (?).
21- Roberto Pasucci
Modelo del puteado de la década del 80. El Tano destilaba rusticidad por donde se lo mire y aún al día de hoy se le recuerdan algunas infracciones que quedaron en los anales de la patada futbolera. Justamente, luego de ese terrible planchazo a Ruggeri en un River – Boca, pasó de ser un mañoso mirado de costado por todos los adversarios a ser un tipo ducho en el arte de escuchar cómo le recuerdan la madre (?).
20- Horacio Ameli
Existen dos Ameli: uno pre-Tuzzio affaire y el otro post-consumación (?). Los dos tienen un punto de convergencia: “Mala leche” es lo más bonito que les decían. Claro que el hecho de ser un zaguero central de alto perfil, con paso por equipos grandes, fama de recio y un poco bocón lo pone en el tintero. Pero el Ameli ATA fue tomado de punto a partir de la serie con Boca en la Copa Libertadores 2004, en donde la televisación de Canal 13 tenía 80 cámaras para mostrar cómo pateó a Barijho en las bolas con el Chipi en el suelo, pero ninguna pudo advertir el puñetazo a Gabriel Macaya por parte de Guillermo Barros Schelotto, capaz que se veló el rollo (?). El Ameli DTA le regaló únicamente 6 meses a las parcialidades no infectadas por la aviar (?) de injuria non-stop.Perdon si en la foto no esta ameli solo pero como no ponerlos juntos a estos dos grandes amigos jaja
19 - Alfredo Cascini
Otro ejemplo perfecto del éxito golpeando la puerta de los menos agraciados. El tema es que acá, Alfredito en lugar de aceptar las pocas condiciones que la vida le dio (o que se dejó olvidadas en el locker del vestuario del Independiente del Flaco Menotti, no importa) y meter violín en bolsa, se convirtió en un bravucón insoportable. Encima tuvo tiempo para defender a Rafael Di Zeo y a Fernando Burlando por ser amigos personales. Hasta se dejó fotografiar en la isla taradisíaca de Caras con su mujer. Un ejemplo de la ostentación menemista. A lo mejor todo eso le jugó en la consideración de los simpatizantes antagonistas (?).
18- Luis Islas
Otro arquero más. Pero el Luichi tenía una personalidad repleta de aristas. Una era lo que hacía con su asterisco (?), objeto de burla y escarnio por parte de una sociedad más bien tirando a machista. Su alto perfil a la hora de las declaraciones, las reacciones de termo que sabía tener, el hecho de haber querido estrenar él mismo el buzo de arquero de la selección, pegándole el mismo la etiqueta de “Ades” (por aquel entonces, sponsor del rojo), entre otras cosas condimentaban una personalidad conflictiva, un tipo de los llamados “camarilleros”, de esos que le tiraban el equipo al bombo al DT de turno. No importaba que se llamara Solari, Yudica o Ruggeri. Todas esas virtudes, se veían reflejadas a la hora de salir al verde césped
17- Antonio Barijho
Quizás el Chipi haya sido la muestra de lo peor de una sociedad bastante enferma: lo único que resaltaba en cuanto a su comportamiento y lo que lo llevaba a adjudicarse todo tipo de proliferaciones oprobiosas de sus contrincantes era su condición de villero. Bien, también es cierto que Barijho calentó muchos partidos desde el micrófono y que también quedó estigmatizado por las cámaras en una serie de Copa Libertadores contra River, pero esta vez él defendía los colores de Banfield. Su rechazo a un peluquero más copado (?) o su gusto por los claritos y los autos de velocidad, han sido castigados por los demás. Aunque en el último tiempo ha cultivado un perfil más bajo. Eso sí, se fue al carajo (?) con lo bajo del perfil porque lo último que se sabe de él es que el año pasado fue suplente de Franco Mendoza (!) en Huracán, el club de sus amores.
16- Gustavo Barros Schelotto
Formaba parte de un tándem maldito (?) con su hermano Guillermo. Lo raro es que Gustavo ha jugado prácticamente todos los clásicos del fútbol argentino (le faltó únicamente San Lorenzo – Huracán), ha pasado por mil equipos, es muchísimo más bocón que su hermano y encima es peor jugador. ¿Por qué su ponderación tan baja en esta lista? Quizás por el ostracismo del final de su carrera. Atenúa bastante el panorama que haya llegado a Gimnasia (luego de haber sido puteado una tarde por todo el bosque) con una panza de no menos de 6 kilos por encima de su peso normal. La tristeza que genera Gustavo en cuanto a puteada se refiere es que al último tiempo, y habiendo sido toda una institución del recibir sin asco, ya ni daba para putearlo.
15- Fernando Gamboa
Los primeros años de la década del 90 trajeron lo peor de la moda de los años 80. Uno de los abanderados a ese estilo “me como minitas pero te sugiero que no te saco cagando si venís en plan activo” (?) fue Fernandito, quien además de la facha (?) contaba con que su posición era defensor y terminaba siendo puteado por alguna que otra mala performance de Fair Play. Luego, cuando pasó de River a Boca fue la cara del peseterismo por unos meses hasta que el Polillita pasó de River a Boca, también. Puteadas everywhere (?). Luego de unos años en el club de la Ribera, la llegada de Bilardo lo bilardizó (?) y lo que fue un buen defensor terminó por ser una máquina de bartolear pelota y rivales sin distinción. Finalizó su carrera en Argentinos Juniors, en donde es recordado por su exitosa performance trotando alrededor de la cancha en los entrenamientos mientras cobraba algo así como 30 mil pesos mensuales.
14- Gastón Sessa
Y siguen cayendo los arqueros. Si hay algo que hizo el Gato en los últimos años es darle razones al público como para que lo puteen. De todos lados, claro. Salvo la hinchada de su actual club, GELP, el resto le dispensan un trato un tanto vehemente, si se quiere. Para enumerar rápido: pelotazo a alcanzapelotas, plancha en la cara a Palacio en una serie decisiva de Copa Libertadores, gol de Hirsig con el que Vélez perdió el campeonato, incontables termeadas y largos, larguísimos etcéteras. Lo bueno es que últimamente bajó el perfil termístico, lo que no quiere decir que reciba pocas muestras iracundas del público rival.
13- Kily González
A ver, estamos hablando de un tipo que se identificó toda la vida con el estilo de la bravuconería dentro de la cancha. ¿Podríamos estar hablando acaso de alguien que fuera querido por las demás hinchadas, más alla de la suya? No, no y no. Se fue del país siendo un jugador de Selección (hasta llegó a jugar un mundial, por esas cosas de la vida) y cuando volvió, llegó siendo una selección de jugador. Es decir, elegía el momento y el lugar para jugar en serio (aproximadamente con una regularidad de un torneo bueno cada 4 disputados), pero hacía y hace todo porque se le cante las bolas. Tiene suerte de que su equipo quede en Rosario, en donde, ante la mínima muestra de barrileterismo, ya puede considerarse uno un ser querido. Algunos lo tienen de ídolo.
12 – Maximiliano Estévez
Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!).
11- Blas Armando Giunta
Si usted tiene menos de 18 años o bien una memoria de corto plazo incapaz de rememorar lo que sucedía antes de 1998, es hora de que sepa de qué la iba Giunta. Giunta era una de las caras visibles de lo que eran los constantes fracasos de Boca en el ámbito local. Blas Armando era el exponente del hincha sufrido, del hincha que quería salir del pozo y que no podía más que poner todas sus energías en salir de ahí. Era la cara de eso y el grito de guerra de la Bombonera era el famoso “Giunta, Giunta, Huevo, Huevo”. Claro que toda esta historia emotiva, al resto de los hinchas poco menos que les chupaba un huevo (?) y destacaban su perfil de mala leche por sobre cualquier empresa quijotesca que Blas Armando deseara encarar vistiendo la azul y oro.
10- Daniel Bazán Vera
El Indio ha sido elegido como cara visible del ascenso, por eso es que se encuentra dentro del top 10: como una especie de homenaje a lo que son las categorías inferiores de nuestro soccer. ¿Se puede decir algo de él que no se haya dicho? Es un tipo que genera amores y odios en iguales cantidades, el tema es que las simpatías las cosecha por hinchas de equipos de Primera A, o sea que en la puta vida va a enfrentar a sus equipos. Barrilete como pocos, no tiene problemas en resolver con un micrófono adelante si le dijo a su mujer que sacara la basura. El resto de los equipos (de varias categorías, además) recogió el guante y cada dos semanas, se banca un concierto de improperios. Digamos que para ser consecuente con ese proceder, bien podría crearse la publicidad de “Puto el que lee” para una sola camiseta. La suya, claro.
9- Eduardo Coudet
Los rasgos son reconocibles casi a primera vista si del Chacho se trata. Su historia se refiere a, como tantos otros vendehumos que han dignificado la profesión, su condición barrileteril. A los ojos de los hinchas de Central, es un personaje simpáticos si ellos fueran hinchas de otro equipo. Lo cierto es que molesta, y mucho, en el resto de las canchas. Los colores chillones de su cabello, las incontables declaraciones de amor a varios equipos en los que jugó y la certeza de tener como backup incondicional al público canalla le dieron vía libre para que se despache a gusto y a piacere con su repertorio barrileteril que ha incluído autodenominarse como uno de los que le lleva alegría a la gente. Lo cierto es que siendo una bandera, los demás le reprochan esas actitudes y el formato no es otro que el masivo repudio a su persona.
8- Roberto Cabañas
El paraguayo entendió que las épocas de vacas flacas en el club de la Ribera eran ideales para levantar polvareda con las declaraciones. Es decir, sabiendo que iba a ser cuesta arriba la empresa de ganar todo con Boca, optó por el camino de la venta de humo y el barrileterismo. El encono que tenía con River era casi el mismo que tenía con los rivales. Acusado más de una vez de mala leche, tuvo un par de huesos en su haber. Obviamente, la gente de Boca lo amaba, mientras que los simpatizantes de los demás equipos poco menos que le (?) odiaban al paraguayo.
7- Claudio García
El Turco fue querido, sí. Sólamente por algunos hinchas que destacaban su condición de payaso y showman al mismo tiempo. Si se considera que hacía todo por el espectáculo, es probable que hasta a alguno que no le cae muy en gracia, empiece a generarle simpatía. Lo cierto es que el Turco hizo de todo para que todas las hinchadas lo puteen a él y sólo a él, sobre todo en su estadía en Racing, donde casi que era bandera. Había convertido un gol con la mano, se había bajado los pantalones de cara a la tribuna del rojo y protagonizó escándalos memorables con algunos árbitros, calentando el ambiente y tirándose a toda la gente en contra para absorber la presión. La situación llegó a un punto de tal tensión que una vez contó que una parcialidad le había arrojado con un cuchillo.
6-Juan sebastian Veron
Huelgan muchas explicaciones. El hecho de que lo quiere tan sólo una parte de La Plata lo pone en esta lista y dentro del top 10. Aún hoy, la gente lo sigue marcando como uno, sino el único responsable de la eliminación argentina del Mundial 2002. Lo cierto es que, una vez vuelto al país, salvo en la tribuna femenina (?), el resto del estadio se dedicaba a descargar sus frustraciones con el pelado anglófilo con cara de garca (?). De hecho, un simpatizante de Huracán tuvo que llamar al cerrajero en su afán de hacerle saber el descontento con su presencia, cuando en pleno partido le revoleó el manojo de llaves de su casa (!). Pero bueno el argentino por lo gral se cae dos o tres veces con la misma piedra y eso paso en el mundial 2010. Somos lo que somos
5- Julio César Toresani
No sólo como jugador era de esas incógnitas en las que uno se preguntaba Cómo era posible que haya llegado a primera un tipo así, sino que tenía una lengua larga que lo hacía ponerse en contra hasta del mismísimo Dié. A partir de la vuelta de Maradona a las canchas, el día de Segurola y Habana, Toresani se ganó la antipatía de muchos al pelearse con Diego. Pasó a Boca, le gritó el gol a River. Pasó a Independiente, no sólo jugó horrible sino que también protagonizó una criminal patada a un joven y por entonces prometedor Messera. En resúmen, Huevo: te queremos ayudar pero no sabemos cómo (?).
4- Roberto Trotta
Con el Cabezón pasaba algo parecido a lo que pasaba con Toresani, con la salvedad de que Trotta era un muy buen defensor y que,además, más de uno lo quería en su equipo. Sí, claro, lo odiaban y se lo puteaba por mala leche, cuando empezó a levantar el perfil y se metió con la gente de Vélez, la situación se tornó complicadísima para el defensor. Jugando en River, lo putearon todas las canchas y tuvo su época de gloria, al mismo tiempo. De Trotta se puede adivinar que era uno de esos jugadores que, mientras más lo puteaba, mejor jugaba.
3- Guillermo Barros Schelotto
Otro caso de un jugador amado por pocos equipos (dos), pero detestado por el resto del fútbol. De esos casos que no ofrecía ningún gris en la interpretación. El mellizo supo siempre cómo calentar un partido, cómo sacar rivales, cómo presionar árbitros. Debe ser uno de los mejores jugadores orales (?) de la historia del fútbol argentino. Cuando actuaba en tándem con Gustavo, era insoportable. Quizás lo que lo hizo trepar tan alto en esta lista fue, fundamentalmente, el hecho de haber sido una bandera de Boca en su conquista del mundo (?). Se convirtió en el blanco de las hinchadas rivales, y él lo transformaba en presión para los demás. Esa hablidad es potestad de él.
2- Oscar Ruggeri
Sí, fue el capitán de la Selección, ganó un mundial y salió subcampeón de otro. Así que hay que imaginarse lo que habrá que ser para terminar segundo en una lista de insultados. Es que, de verdad, Ruggeri hizo las mil y una para que se lo putee. Se enfrentó con todo, absolutamente todo el fútbol argentino. Hasta con los alambrados del predio de Ezeiza (?). Los años previos a su retiro, en San Lorenzo, han sido los años en los que más antipatías generó. En la hinchada de Boca, además, jamás se le perdonó la “traición” de haber pasado directamente a River, cosa que lo condicionó a la hora de ser recibido, por más que habían pasado años y años. En el resto de las canchas, destacaba su perfil de camarilla y su cara de mal tipo. Por suerte, una vez retirado, lavó su imagen siendo el caballito de batalla de Fernando Niembro y afines para terminar de destruir el fútbol (?). Hasta hay quienes dicen que cada vez que don Fernando necesita un empujoncito extra para atender a su señora o a la colorada (?), no se toma un viagra: pone el video de Oscar diciendo “soy el próximo técnico de la Selección”.
1 – José Luis Chilavert
Como arquero era indiscutible. En nuestro fútbol, tuvo su pináculo de rendimiento entre los años 1994 y 1996, descolló en la Copa del Mundo de 1998 y realmente generaba, en muchas ocasiones, miedo en el rival. Ahora, el tema es que el bueno de José Luis Félix, no dejó a nadie por atender. A nadie, desde CFNM hasta la Sole, pasando por Maradona, Cris Miró, Los Violadores y hasta Mirtha Legrand. Ofició de diplomático, diciendo que Formosa era tierra paraguaya (!). Cada vez que entraba en la cancha, el miedo (o respeto, vaya uno a saber) que generaba, lo traducía en improperios, que arreciaban de los 4 costados. Le han dedicado cantitos exclusivamente a él (pocos, poquísimos jugadores han tenido ese honor), ha tenido que atajar en el mismo arco los dos tiempos, por las cosas que le tiraban, ha sabido absorber toda la presión (hasta de un partido de Paraguay). Andaba fajando periodistas, rompiendo cámaras y escupiéndolos, tan sólo porque osaban decirle que estaba gordo. Claro, la gente del Vélez pre-aparición de Internet, lo amaba. Incondicionalmente. Para los simpatizantes de los demás equipos, el bálsamo llegó en la Copa Libertadores 2004, en donde una masa uniforme de unos 200 kilos se puso un buzo negro para atajar en el club de Villa Luro y dio mucha, pero mucha pena. Ya era un ex-jugador. Hacía rato lo era.
EXTRA BONUS: DIEGO LATORRE
Que decir de este muchacho tambien apodadp gambetita Latorre, cuando aparecio Victor Hugo Moralez dijo aparecio el otro diego, se le fue la mano no? y bastante parece. Pensar que llego como idolo a boca y desp de unos partidos sem dieron cuanta lo baldoza que era.
Para quedar mejor aun con la parcialidad bostera, metio un gol con racing y se agarro la nariz mirando a la tribuna de los bosteros una cosa que costo olvidar al punto de que maradona lo queria cagar bien a palos jaja. un crack
25-Cristian Fabbiani
Una estrella en ascenso en esto de recibir zaheridos. Su perfil alto, su habilidad (objeto de envidia, claro), su gordura, su reviente, sus barrileteadas de amor para con River. Todo esto hace un cóctel explosivo para quien se encuentre en las gradas adversarias. Promete ascenso porque algunas veces ha sabido contestar. Esta donde se merece en un club de la B y encima en el banco.
24- Ignacio González
Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!).
24- Ignacio González
A ver… Nacho tenía una condición que lo hacía propenso a la puteada: era arquero (?). Por alguna razón, en los 90s y en buena parte de ésta década, se estiló mucho la puteada al arquero. Se le hizo cuesta arriba cuando también lo empezaron a putear los hinchas propios y por ese motivo terminó rescindiendo contrato tanto en Estudiantes como en Chicago. La verdad que una lastima, prometia tanto y dio taaaan poco
23- Rolando Schiavi
Caso paradigmático del éxito sin algún aparente talento. Su estadía de 5 años en Boca (en donde tuvo la suerte de coincidir con Bianchi y ganar prácticamente todos los títulos que podía) hizo que hasta algún jumento descorchado por su jefe lo pidiera para la Selección y asi fue que se gano un puesto en la seleccion aunque sea un partido, cuando en el ámbito local tenía un free pass para maltratar delanteros rivales. Encima se comió a Sandra Bullock, lo que agregó la variable envidia.
22- Walter Silvani
El típico delantero burro que se cansó de errar goles. El caso curioso del Cucurucho es que primero le hizo los días miserables a los hinchas de River y después la aversión se expandió a las demás gradas donde además de las risotadas que generaban sus pifies se le insultaba. El caballito de batalla era “burro hijo de puta” así todo junto, como un concepto integral (?).
21- Roberto Pasucci
Modelo del puteado de la década del 80. El Tano destilaba rusticidad por donde se lo mire y aún al día de hoy se le recuerdan algunas infracciones que quedaron en los anales de la patada futbolera. Justamente, luego de ese terrible planchazo a Ruggeri en un River – Boca, pasó de ser un mañoso mirado de costado por todos los adversarios a ser un tipo ducho en el arte de escuchar cómo le recuerdan la madre (?).
20- Horacio Ameli
Existen dos Ameli: uno pre-Tuzzio affaire y el otro post-consumación (?). Los dos tienen un punto de convergencia: “Mala leche” es lo más bonito que les decían. Claro que el hecho de ser un zaguero central de alto perfil, con paso por equipos grandes, fama de recio y un poco bocón lo pone en el tintero. Pero el Ameli ATA fue tomado de punto a partir de la serie con Boca en la Copa Libertadores 2004, en donde la televisación de Canal 13 tenía 80 cámaras para mostrar cómo pateó a Barijho en las bolas con el Chipi en el suelo, pero ninguna pudo advertir el puñetazo a Gabriel Macaya por parte de Guillermo Barros Schelotto, capaz que se veló el rollo (?). El Ameli DTA le regaló únicamente 6 meses a las parcialidades no infectadas por la aviar (?) de injuria non-stop.Perdon si en la foto no esta ameli solo pero como no ponerlos juntos a estos dos grandes amigos jaja
19 - Alfredo Cascini
Otro ejemplo perfecto del éxito golpeando la puerta de los menos agraciados. El tema es que acá, Alfredito en lugar de aceptar las pocas condiciones que la vida le dio (o que se dejó olvidadas en el locker del vestuario del Independiente del Flaco Menotti, no importa) y meter violín en bolsa, se convirtió en un bravucón insoportable. Encima tuvo tiempo para defender a Rafael Di Zeo y a Fernando Burlando por ser amigos personales. Hasta se dejó fotografiar en la isla taradisíaca de Caras con su mujer. Un ejemplo de la ostentación menemista. A lo mejor todo eso le jugó en la consideración de los simpatizantes antagonistas (?).
18- Luis Islas
Otro arquero más. Pero el Luichi tenía una personalidad repleta de aristas. Una era lo que hacía con su asterisco (?), objeto de burla y escarnio por parte de una sociedad más bien tirando a machista. Su alto perfil a la hora de las declaraciones, las reacciones de termo que sabía tener, el hecho de haber querido estrenar él mismo el buzo de arquero de la selección, pegándole el mismo la etiqueta de “Ades” (por aquel entonces, sponsor del rojo), entre otras cosas condimentaban una personalidad conflictiva, un tipo de los llamados “camarilleros”, de esos que le tiraban el equipo al bombo al DT de turno. No importaba que se llamara Solari, Yudica o Ruggeri. Todas esas virtudes, se veían reflejadas a la hora de salir al verde césped
17- Antonio Barijho
Quizás el Chipi haya sido la muestra de lo peor de una sociedad bastante enferma: lo único que resaltaba en cuanto a su comportamiento y lo que lo llevaba a adjudicarse todo tipo de proliferaciones oprobiosas de sus contrincantes era su condición de villero. Bien, también es cierto que Barijho calentó muchos partidos desde el micrófono y que también quedó estigmatizado por las cámaras en una serie de Copa Libertadores contra River, pero esta vez él defendía los colores de Banfield. Su rechazo a un peluquero más copado (?) o su gusto por los claritos y los autos de velocidad, han sido castigados por los demás. Aunque en el último tiempo ha cultivado un perfil más bajo. Eso sí, se fue al carajo (?) con lo bajo del perfil porque lo último que se sabe de él es que el año pasado fue suplente de Franco Mendoza (!) en Huracán, el club de sus amores.
16- Gustavo Barros Schelotto
Formaba parte de un tándem maldito (?) con su hermano Guillermo. Lo raro es que Gustavo ha jugado prácticamente todos los clásicos del fútbol argentino (le faltó únicamente San Lorenzo – Huracán), ha pasado por mil equipos, es muchísimo más bocón que su hermano y encima es peor jugador. ¿Por qué su ponderación tan baja en esta lista? Quizás por el ostracismo del final de su carrera. Atenúa bastante el panorama que haya llegado a Gimnasia (luego de haber sido puteado una tarde por todo el bosque) con una panza de no menos de 6 kilos por encima de su peso normal. La tristeza que genera Gustavo en cuanto a puteada se refiere es que al último tiempo, y habiendo sido toda una institución del recibir sin asco, ya ni daba para putearlo.
15- Fernando Gamboa
Los primeros años de la década del 90 trajeron lo peor de la moda de los años 80. Uno de los abanderados a ese estilo “me como minitas pero te sugiero que no te saco cagando si venís en plan activo” (?) fue Fernandito, quien además de la facha (?) contaba con que su posición era defensor y terminaba siendo puteado por alguna que otra mala performance de Fair Play. Luego, cuando pasó de River a Boca fue la cara del peseterismo por unos meses hasta que el Polillita pasó de River a Boca, también. Puteadas everywhere (?). Luego de unos años en el club de la Ribera, la llegada de Bilardo lo bilardizó (?) y lo que fue un buen defensor terminó por ser una máquina de bartolear pelota y rivales sin distinción. Finalizó su carrera en Argentinos Juniors, en donde es recordado por su exitosa performance trotando alrededor de la cancha en los entrenamientos mientras cobraba algo así como 30 mil pesos mensuales.
14- Gastón Sessa
Y siguen cayendo los arqueros. Si hay algo que hizo el Gato en los últimos años es darle razones al público como para que lo puteen. De todos lados, claro. Salvo la hinchada de su actual club, GELP, el resto le dispensan un trato un tanto vehemente, si se quiere. Para enumerar rápido: pelotazo a alcanzapelotas, plancha en la cara a Palacio en una serie decisiva de Copa Libertadores, gol de Hirsig con el que Vélez perdió el campeonato, incontables termeadas y largos, larguísimos etcéteras. Lo bueno es que últimamente bajó el perfil termístico, lo que no quiere decir que reciba pocas muestras iracundas del público rival.
13- Kily González
A ver, estamos hablando de un tipo que se identificó toda la vida con el estilo de la bravuconería dentro de la cancha. ¿Podríamos estar hablando acaso de alguien que fuera querido por las demás hinchadas, más alla de la suya? No, no y no. Se fue del país siendo un jugador de Selección (hasta llegó a jugar un mundial, por esas cosas de la vida) y cuando volvió, llegó siendo una selección de jugador. Es decir, elegía el momento y el lugar para jugar en serio (aproximadamente con una regularidad de un torneo bueno cada 4 disputados), pero hacía y hace todo porque se le cante las bolas. Tiene suerte de que su equipo quede en Rosario, en donde, ante la mínima muestra de barrileterismo, ya puede considerarse uno un ser querido. Algunos lo tienen de ídolo.
12 – Maximiliano Estévez
Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!).
11- Blas Armando Giunta
Si usted tiene menos de 18 años o bien una memoria de corto plazo incapaz de rememorar lo que sucedía antes de 1998, es hora de que sepa de qué la iba Giunta. Giunta era una de las caras visibles de lo que eran los constantes fracasos de Boca en el ámbito local. Blas Armando era el exponente del hincha sufrido, del hincha que quería salir del pozo y que no podía más que poner todas sus energías en salir de ahí. Era la cara de eso y el grito de guerra de la Bombonera era el famoso “Giunta, Giunta, Huevo, Huevo”. Claro que toda esta historia emotiva, al resto de los hinchas poco menos que les chupaba un huevo (?) y destacaban su perfil de mala leche por sobre cualquier empresa quijotesca que Blas Armando deseara encarar vistiendo la azul y oro.
10- Daniel Bazán Vera
El Indio ha sido elegido como cara visible del ascenso, por eso es que se encuentra dentro del top 10: como una especie de homenaje a lo que son las categorías inferiores de nuestro soccer. ¿Se puede decir algo de él que no se haya dicho? Es un tipo que genera amores y odios en iguales cantidades, el tema es que las simpatías las cosecha por hinchas de equipos de Primera A, o sea que en la puta vida va a enfrentar a sus equipos. Barrilete como pocos, no tiene problemas en resolver con un micrófono adelante si le dijo a su mujer que sacara la basura. El resto de los equipos (de varias categorías, además) recogió el guante y cada dos semanas, se banca un concierto de improperios. Digamos que para ser consecuente con ese proceder, bien podría crearse la publicidad de “Puto el que lee” para una sola camiseta. La suya, claro.
9- Eduardo Coudet
Los rasgos son reconocibles casi a primera vista si del Chacho se trata. Su historia se refiere a, como tantos otros vendehumos que han dignificado la profesión, su condición barrileteril. A los ojos de los hinchas de Central, es un personaje simpáticos si ellos fueran hinchas de otro equipo. Lo cierto es que molesta, y mucho, en el resto de las canchas. Los colores chillones de su cabello, las incontables declaraciones de amor a varios equipos en los que jugó y la certeza de tener como backup incondicional al público canalla le dieron vía libre para que se despache a gusto y a piacere con su repertorio barrileteril que ha incluído autodenominarse como uno de los que le lleva alegría a la gente. Lo cierto es que siendo una bandera, los demás le reprochan esas actitudes y el formato no es otro que el masivo repudio a su persona.
8- Roberto Cabañas
El paraguayo entendió que las épocas de vacas flacas en el club de la Ribera eran ideales para levantar polvareda con las declaraciones. Es decir, sabiendo que iba a ser cuesta arriba la empresa de ganar todo con Boca, optó por el camino de la venta de humo y el barrileterismo. El encono que tenía con River era casi el mismo que tenía con los rivales. Acusado más de una vez de mala leche, tuvo un par de huesos en su haber. Obviamente, la gente de Boca lo amaba, mientras que los simpatizantes de los demás equipos poco menos que le (?) odiaban al paraguayo.
7- Claudio García
El Turco fue querido, sí. Sólamente por algunos hinchas que destacaban su condición de payaso y showman al mismo tiempo. Si se considera que hacía todo por el espectáculo, es probable que hasta a alguno que no le cae muy en gracia, empiece a generarle simpatía. Lo cierto es que el Turco hizo de todo para que todas las hinchadas lo puteen a él y sólo a él, sobre todo en su estadía en Racing, donde casi que era bandera. Había convertido un gol con la mano, se había bajado los pantalones de cara a la tribuna del rojo y protagonizó escándalos memorables con algunos árbitros, calentando el ambiente y tirándose a toda la gente en contra para absorber la presión. La situación llegó a un punto de tal tensión que una vez contó que una parcialidad le había arrojado con un cuchillo.
6-Juan sebastian Veron
Huelgan muchas explicaciones. El hecho de que lo quiere tan sólo una parte de La Plata lo pone en esta lista y dentro del top 10. Aún hoy, la gente lo sigue marcando como uno, sino el único responsable de la eliminación argentina del Mundial 2002. Lo cierto es que, una vez vuelto al país, salvo en la tribuna femenina (?), el resto del estadio se dedicaba a descargar sus frustraciones con el pelado anglófilo con cara de garca (?). De hecho, un simpatizante de Huracán tuvo que llamar al cerrajero en su afán de hacerle saber el descontento con su presencia, cuando en pleno partido le revoleó el manojo de llaves de su casa (!). Pero bueno el argentino por lo gral se cae dos o tres veces con la misma piedra y eso paso en el mundial 2010. Somos lo que somos
5- Julio César Toresani
No sólo como jugador era de esas incógnitas en las que uno se preguntaba Cómo era posible que haya llegado a primera un tipo así, sino que tenía una lengua larga que lo hacía ponerse en contra hasta del mismísimo Dié. A partir de la vuelta de Maradona a las canchas, el día de Segurola y Habana, Toresani se ganó la antipatía de muchos al pelearse con Diego. Pasó a Boca, le gritó el gol a River. Pasó a Independiente, no sólo jugó horrible sino que también protagonizó una criminal patada a un joven y por entonces prometedor Messera. En resúmen, Huevo: te queremos ayudar pero no sabemos cómo (?).
4- Roberto Trotta
Con el Cabezón pasaba algo parecido a lo que pasaba con Toresani, con la salvedad de que Trotta era un muy buen defensor y que,además, más de uno lo quería en su equipo. Sí, claro, lo odiaban y se lo puteaba por mala leche, cuando empezó a levantar el perfil y se metió con la gente de Vélez, la situación se tornó complicadísima para el defensor. Jugando en River, lo putearon todas las canchas y tuvo su época de gloria, al mismo tiempo. De Trotta se puede adivinar que era uno de esos jugadores que, mientras más lo puteaba, mejor jugaba.
3- Guillermo Barros Schelotto
Otro caso de un jugador amado por pocos equipos (dos), pero detestado por el resto del fútbol. De esos casos que no ofrecía ningún gris en la interpretación. El mellizo supo siempre cómo calentar un partido, cómo sacar rivales, cómo presionar árbitros. Debe ser uno de los mejores jugadores orales (?) de la historia del fútbol argentino. Cuando actuaba en tándem con Gustavo, era insoportable. Quizás lo que lo hizo trepar tan alto en esta lista fue, fundamentalmente, el hecho de haber sido una bandera de Boca en su conquista del mundo (?). Se convirtió en el blanco de las hinchadas rivales, y él lo transformaba en presión para los demás. Esa hablidad es potestad de él.
2- Oscar Ruggeri
Sí, fue el capitán de la Selección, ganó un mundial y salió subcampeón de otro. Así que hay que imaginarse lo que habrá que ser para terminar segundo en una lista de insultados. Es que, de verdad, Ruggeri hizo las mil y una para que se lo putee. Se enfrentó con todo, absolutamente todo el fútbol argentino. Hasta con los alambrados del predio de Ezeiza (?). Los años previos a su retiro, en San Lorenzo, han sido los años en los que más antipatías generó. En la hinchada de Boca, además, jamás se le perdonó la “traición” de haber pasado directamente a River, cosa que lo condicionó a la hora de ser recibido, por más que habían pasado años y años. En el resto de las canchas, destacaba su perfil de camarilla y su cara de mal tipo. Por suerte, una vez retirado, lavó su imagen siendo el caballito de batalla de Fernando Niembro y afines para terminar de destruir el fútbol (?). Hasta hay quienes dicen que cada vez que don Fernando necesita un empujoncito extra para atender a su señora o a la colorada (?), no se toma un viagra: pone el video de Oscar diciendo “soy el próximo técnico de la Selección”.
1 – José Luis Chilavert
Como arquero era indiscutible. En nuestro fútbol, tuvo su pináculo de rendimiento entre los años 1994 y 1996, descolló en la Copa del Mundo de 1998 y realmente generaba, en muchas ocasiones, miedo en el rival. Ahora, el tema es que el bueno de José Luis Félix, no dejó a nadie por atender. A nadie, desde CFNM hasta la Sole, pasando por Maradona, Cris Miró, Los Violadores y hasta Mirtha Legrand. Ofició de diplomático, diciendo que Formosa era tierra paraguaya (!). Cada vez que entraba en la cancha, el miedo (o respeto, vaya uno a saber) que generaba, lo traducía en improperios, que arreciaban de los 4 costados. Le han dedicado cantitos exclusivamente a él (pocos, poquísimos jugadores han tenido ese honor), ha tenido que atajar en el mismo arco los dos tiempos, por las cosas que le tiraban, ha sabido absorber toda la presión (hasta de un partido de Paraguay). Andaba fajando periodistas, rompiendo cámaras y escupiéndolos, tan sólo porque osaban decirle que estaba gordo. Claro, la gente del Vélez pre-aparición de Internet, lo amaba. Incondicionalmente. Para los simpatizantes de los demás equipos, el bálsamo llegó en la Copa Libertadores 2004, en donde una masa uniforme de unos 200 kilos se puso un buzo negro para atajar en el club de Villa Luro y dio mucha, pero mucha pena. Ya era un ex-jugador. Hacía rato lo era.
EXTRA BONUS: DIEGO LATORRE
Que decir de este muchacho tambien apodadp gambetita Latorre, cuando aparecio Victor Hugo Moralez dijo aparecio el otro diego, se le fue la mano no? y bastante parece. Pensar que llego como idolo a boca y desp de unos partidos sem dieron cuanta lo baldoza que era.
Para quedar mejor aun con la parcialidad bostera, metio un gol con racing y se agarro la nariz mirando a la tribuna de los bosteros una cosa que costo olvidar al punto de que maradona lo queria cagar bien a palos jaja. un crack