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ringo94

Usuario (Argentina)

Primer post: 19 ene 2009Último post: 3 oct 2010
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Los 25 jugadores mas puteados por todas las hinchadas!!!
InfoporAnónimo10/3/2010

Luego de tamaño título, pareciera ser que no haría falta explicar cuál es el criterio de elaboración de este ránking. Pero como nunca falta cualquier caído del catre que se queje por la no inclusión de un tronco que supo perpetrar al balompié defendiendo la camiseta del club de sus amores, no va a caer en la redundancia. La cuestión es básicamente así: se alude a jugadores que han sido fetiche de las hinchadas ajenas, pero en forma masiva. Es decir, no existe la distinción de colores como un ente filosófico (?), pero sí la ponderación de la mancomunión de más de una hinchada que, aferrados al alambrado, consuetudinariamente mandan a la concha de su madre al mismo tipo que una semana atrás su archirrival había mandado. Para algún berzas de esos que siempre sobran, eso es lo lindo del fútbol. Aunque, claro, después de sacar al aire durante 10 años a las barrabravas, dándoles entidad y convirtiéndose en una institución al punto de llegar a que haya hinchas de su barrabrava; resulta risible como ese mismo badulaque se horrorice ante cualquier tremolina. Para que se entienda: no se está de acuerdo con la violencia ni con la puteada sistemática,pero es de necio no reconocer que hay jugadores que son asaz insufribles para más de una hinchada y que han sido vilipendiados por más de una tribuna colmada. El listado aquí: 25-Cristian Fabbiani Una estrella en ascenso en esto de recibir zaheridos. Su perfil alto, su habilidad (objeto de envidia, claro), su gordura, su reviente, sus barrileteadas de amor para con River. Todo esto hace un cóctel explosivo para quien se encuentre en las gradas adversarias. Promete ascenso porque algunas veces ha sabido contestar. Esta donde se merece en un club de la B y encima en el banco. 24- Ignacio González Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!). 24- Ignacio González A ver… Nacho tenía una condición que lo hacía propenso a la puteada: era arquero (?). Por alguna razón, en los 90s y en buena parte de ésta década, se estiló mucho la puteada al arquero. Se le hizo cuesta arriba cuando también lo empezaron a putear los hinchas propios y por ese motivo terminó rescindiendo contrato tanto en Estudiantes como en Chicago. La verdad que una lastima, prometia tanto y dio taaaan poco 23- Rolando Schiavi Caso paradigmático del éxito sin algún aparente talento. Su estadía de 5 años en Boca (en donde tuvo la suerte de coincidir con Bianchi y ganar prácticamente todos los títulos que podía) hizo que hasta algún jumento descorchado por su jefe lo pidiera para la Selección y asi fue que se gano un puesto en la seleccion aunque sea un partido, cuando en el ámbito local tenía un free pass para maltratar delanteros rivales. Encima se comió a Sandra Bullock, lo que agregó la variable envidia. 22- Walter Silvani El típico delantero burro que se cansó de errar goles. El caso curioso del Cucurucho es que primero le hizo los días miserables a los hinchas de River y después la aversión se expandió a las demás gradas donde además de las risotadas que generaban sus pifies se le insultaba. El caballito de batalla era “burro hijo de puta” así todo junto, como un concepto integral (?). 21- Roberto Pasucci Modelo del puteado de la década del 80. El Tano destilaba rusticidad por donde se lo mire y aún al día de hoy se le recuerdan algunas infracciones que quedaron en los anales de la patada futbolera. Justamente, luego de ese terrible planchazo a Ruggeri en un River – Boca, pasó de ser un mañoso mirado de costado por todos los adversarios a ser un tipo ducho en el arte de escuchar cómo le recuerdan la madre (?). 20- Horacio Ameli Existen dos Ameli: uno pre-Tuzzio affaire y el otro post-consumación (?). Los dos tienen un punto de convergencia: “Mala leche” es lo más bonito que les decían. Claro que el hecho de ser un zaguero central de alto perfil, con paso por equipos grandes, fama de recio y un poco bocón lo pone en el tintero. Pero el Ameli ATA fue tomado de punto a partir de la serie con Boca en la Copa Libertadores 2004, en donde la televisación de Canal 13 tenía 80 cámaras para mostrar cómo pateó a Barijho en las bolas con el Chipi en el suelo, pero ninguna pudo advertir el puñetazo a Gabriel Macaya por parte de Guillermo Barros Schelotto, capaz que se veló el rollo (?). El Ameli DTA le regaló únicamente 6 meses a las parcialidades no infectadas por la aviar (?) de injuria non-stop.Perdon si en la foto no esta ameli solo pero como no ponerlos juntos a estos dos grandes amigos jaja 19 - Alfredo Cascini Otro ejemplo perfecto del éxito golpeando la puerta de los menos agraciados. El tema es que acá, Alfredito en lugar de aceptar las pocas condiciones que la vida le dio (o que se dejó olvidadas en el locker del vestuario del Independiente del Flaco Menotti, no importa) y meter violín en bolsa, se convirtió en un bravucón insoportable. Encima tuvo tiempo para defender a Rafael Di Zeo y a Fernando Burlando por ser amigos personales. Hasta se dejó fotografiar en la isla taradisíaca de Caras con su mujer. Un ejemplo de la ostentación menemista. A lo mejor todo eso le jugó en la consideración de los simpatizantes antagonistas (?). 18- Luis Islas Otro arquero más. Pero el Luichi tenía una personalidad repleta de aristas. Una era lo que hacía con su asterisco (?), objeto de burla y escarnio por parte de una sociedad más bien tirando a machista. Su alto perfil a la hora de las declaraciones, las reacciones de termo que sabía tener, el hecho de haber querido estrenar él mismo el buzo de arquero de la selección, pegándole el mismo la etiqueta de “Ades” (por aquel entonces, sponsor del rojo), entre otras cosas condimentaban una personalidad conflictiva, un tipo de los llamados “camarilleros”, de esos que le tiraban el equipo al bombo al DT de turno. No importaba que se llamara Solari, Yudica o Ruggeri. Todas esas virtudes, se veían reflejadas a la hora de salir al verde césped 17- Antonio Barijho Quizás el Chipi haya sido la muestra de lo peor de una sociedad bastante enferma: lo único que resaltaba en cuanto a su comportamiento y lo que lo llevaba a adjudicarse todo tipo de proliferaciones oprobiosas de sus contrincantes era su condición de villero. Bien, también es cierto que Barijho calentó muchos partidos desde el micrófono y que también quedó estigmatizado por las cámaras en una serie de Copa Libertadores contra River, pero esta vez él defendía los colores de Banfield. Su rechazo a un peluquero más copado (?) o su gusto por los claritos y los autos de velocidad, han sido castigados por los demás. Aunque en el último tiempo ha cultivado un perfil más bajo. Eso sí, se fue al carajo (?) con lo bajo del perfil porque lo último que se sabe de él es que el año pasado fue suplente de Franco Mendoza (!) en Huracán, el club de sus amores. 16- Gustavo Barros Schelotto Formaba parte de un tándem maldito (?) con su hermano Guillermo. Lo raro es que Gustavo ha jugado prácticamente todos los clásicos del fútbol argentino (le faltó únicamente San Lorenzo – Huracán), ha pasado por mil equipos, es muchísimo más bocón que su hermano y encima es peor jugador. ¿Por qué su ponderación tan baja en esta lista? Quizás por el ostracismo del final de su carrera. Atenúa bastante el panorama que haya llegado a Gimnasia (luego de haber sido puteado una tarde por todo el bosque) con una panza de no menos de 6 kilos por encima de su peso normal. La tristeza que genera Gustavo en cuanto a puteada se refiere es que al último tiempo, y habiendo sido toda una institución del recibir sin asco, ya ni daba para putearlo. 15- Fernando Gamboa Los primeros años de la década del 90 trajeron lo peor de la moda de los años 80. Uno de los abanderados a ese estilo “me como minitas pero te sugiero que no te saco cagando si venís en plan activo” (?) fue Fernandito, quien además de la facha (?) contaba con que su posición era defensor y terminaba siendo puteado por alguna que otra mala performance de Fair Play. Luego, cuando pasó de River a Boca fue la cara del peseterismo por unos meses hasta que el Polillita pasó de River a Boca, también. Puteadas everywhere (?). Luego de unos años en el club de la Ribera, la llegada de Bilardo lo bilardizó (?) y lo que fue un buen defensor terminó por ser una máquina de bartolear pelota y rivales sin distinción. Finalizó su carrera en Argentinos Juniors, en donde es recordado por su exitosa performance trotando alrededor de la cancha en los entrenamientos mientras cobraba algo así como 30 mil pesos mensuales. 14- Gastón Sessa Y siguen cayendo los arqueros. Si hay algo que hizo el Gato en los últimos años es darle razones al público como para que lo puteen. De todos lados, claro. Salvo la hinchada de su actual club, GELP, el resto le dispensan un trato un tanto vehemente, si se quiere. Para enumerar rápido: pelotazo a alcanzapelotas, plancha en la cara a Palacio en una serie decisiva de Copa Libertadores, gol de Hirsig con el que Vélez perdió el campeonato, incontables termeadas y largos, larguísimos etcéteras. Lo bueno es que últimamente bajó el perfil termístico, lo que no quiere decir que reciba pocas muestras iracundas del público rival. 13- Kily González A ver, estamos hablando de un tipo que se identificó toda la vida con el estilo de la bravuconería dentro de la cancha. ¿Podríamos estar hablando acaso de alguien que fuera querido por las demás hinchadas, más alla de la suya? No, no y no. Se fue del país siendo un jugador de Selección (hasta llegó a jugar un mundial, por esas cosas de la vida) y cuando volvió, llegó siendo una selección de jugador. Es decir, elegía el momento y el lugar para jugar en serio (aproximadamente con una regularidad de un torneo bueno cada 4 disputados), pero hacía y hace todo porque se le cante las bolas. Tiene suerte de que su equipo quede en Rosario, en donde, ante la mínima muestra de barrileterismo, ya puede considerarse uno un ser querido. Algunos lo tienen de ídolo. 12 – Maximiliano Estévez Lo grosso de este personaje es que seguramente el señor lector, una vez que termine con su tarea de interpretar “Estévez” y piense en el Chanchi, se reirá socarronamente. Es que el ex-jugador de Racing tiene el perfil de jugador a putear. Para el hincha de fútbol es divertido putear al Chanchi, de ahí la risa socarrona. ¿Por qué es divertido? Por que las contesta, porque es capaz de contestarla peor y porque además, es un farabute de aquellos. Telón lento para quien dejó como huella imborrable en el fútbol vernáculo el hecho de ser fajado ante las cámaras por el flaco que manejaba el carrito de los lesionados de Huracán, club del que es hincha el delantero (!). 11- Blas Armando Giunta Si usted tiene menos de 18 años o bien una memoria de corto plazo incapaz de rememorar lo que sucedía antes de 1998, es hora de que sepa de qué la iba Giunta. Giunta era una de las caras visibles de lo que eran los constantes fracasos de Boca en el ámbito local. Blas Armando era el exponente del hincha sufrido, del hincha que quería salir del pozo y que no podía más que poner todas sus energías en salir de ahí. Era la cara de eso y el grito de guerra de la Bombonera era el famoso “Giunta, Giunta, Huevo, Huevo”. Claro que toda esta historia emotiva, al resto de los hinchas poco menos que les chupaba un huevo (?) y destacaban su perfil de mala leche por sobre cualquier empresa quijotesca que Blas Armando deseara encarar vistiendo la azul y oro. 10- Daniel Bazán Vera El Indio ha sido elegido como cara visible del ascenso, por eso es que se encuentra dentro del top 10: como una especie de homenaje a lo que son las categorías inferiores de nuestro soccer. ¿Se puede decir algo de él que no se haya dicho? Es un tipo que genera amores y odios en iguales cantidades, el tema es que las simpatías las cosecha por hinchas de equipos de Primera A, o sea que en la puta vida va a enfrentar a sus equipos. Barrilete como pocos, no tiene problemas en resolver con un micrófono adelante si le dijo a su mujer que sacara la basura. El resto de los equipos (de varias categorías, además) recogió el guante y cada dos semanas, se banca un concierto de improperios. Digamos que para ser consecuente con ese proceder, bien podría crearse la publicidad de “Puto el que lee” para una sola camiseta. La suya, claro. 9- Eduardo Coudet Los rasgos son reconocibles casi a primera vista si del Chacho se trata. Su historia se refiere a, como tantos otros vendehumos que han dignificado la profesión, su condición barrileteril. A los ojos de los hinchas de Central, es un personaje simpáticos si ellos fueran hinchas de otro equipo. Lo cierto es que molesta, y mucho, en el resto de las canchas. Los colores chillones de su cabello, las incontables declaraciones de amor a varios equipos en los que jugó y la certeza de tener como backup incondicional al público canalla le dieron vía libre para que se despache a gusto y a piacere con su repertorio barrileteril que ha incluído autodenominarse como uno de los que le lleva alegría a la gente. Lo cierto es que siendo una bandera, los demás le reprochan esas actitudes y el formato no es otro que el masivo repudio a su persona. 8- Roberto Cabañas El paraguayo entendió que las épocas de vacas flacas en el club de la Ribera eran ideales para levantar polvareda con las declaraciones. Es decir, sabiendo que iba a ser cuesta arriba la empresa de ganar todo con Boca, optó por el camino de la venta de humo y el barrileterismo. El encono que tenía con River era casi el mismo que tenía con los rivales. Acusado más de una vez de mala leche, tuvo un par de huesos en su haber. Obviamente, la gente de Boca lo amaba, mientras que los simpatizantes de los demás equipos poco menos que le (?) odiaban al paraguayo. 7- Claudio García El Turco fue querido, sí. Sólamente por algunos hinchas que destacaban su condición de payaso y showman al mismo tiempo. Si se considera que hacía todo por el espectáculo, es probable que hasta a alguno que no le cae muy en gracia, empiece a generarle simpatía. Lo cierto es que el Turco hizo de todo para que todas las hinchadas lo puteen a él y sólo a él, sobre todo en su estadía en Racing, donde casi que era bandera. Había convertido un gol con la mano, se había bajado los pantalones de cara a la tribuna del rojo y protagonizó escándalos memorables con algunos árbitros, calentando el ambiente y tirándose a toda la gente en contra para absorber la presión. La situación llegó a un punto de tal tensión que una vez contó que una parcialidad le había arrojado con un cuchillo. 6-Juan sebastian Veron Huelgan muchas explicaciones. El hecho de que lo quiere tan sólo una parte de La Plata lo pone en esta lista y dentro del top 10. Aún hoy, la gente lo sigue marcando como uno, sino el único responsable de la eliminación argentina del Mundial 2002. Lo cierto es que, una vez vuelto al país, salvo en la tribuna femenina (?), el resto del estadio se dedicaba a descargar sus frustraciones con el pelado anglófilo con cara de garca (?). De hecho, un simpatizante de Huracán tuvo que llamar al cerrajero en su afán de hacerle saber el descontento con su presencia, cuando en pleno partido le revoleó el manojo de llaves de su casa (!). Pero bueno el argentino por lo gral se cae dos o tres veces con la misma piedra y eso paso en el mundial 2010. Somos lo que somos 5- Julio César Toresani No sólo como jugador era de esas incógnitas en las que uno se preguntaba Cómo era posible que haya llegado a primera un tipo así, sino que tenía una lengua larga que lo hacía ponerse en contra hasta del mismísimo Dié. A partir de la vuelta de Maradona a las canchas, el día de Segurola y Habana, Toresani se ganó la antipatía de muchos al pelearse con Diego. Pasó a Boca, le gritó el gol a River. Pasó a Independiente, no sólo jugó horrible sino que también protagonizó una criminal patada a un joven y por entonces prometedor Messera. En resúmen, Huevo: te queremos ayudar pero no sabemos cómo (?). 4- Roberto Trotta Con el Cabezón pasaba algo parecido a lo que pasaba con Toresani, con la salvedad de que Trotta era un muy buen defensor y que,además, más de uno lo quería en su equipo. Sí, claro, lo odiaban y se lo puteaba por mala leche, cuando empezó a levantar el perfil y se metió con la gente de Vélez, la situación se tornó complicadísima para el defensor. Jugando en River, lo putearon todas las canchas y tuvo su época de gloria, al mismo tiempo. De Trotta se puede adivinar que era uno de esos jugadores que, mientras más lo puteaba, mejor jugaba. 3- Guillermo Barros Schelotto Otro caso de un jugador amado por pocos equipos (dos), pero detestado por el resto del fútbol. De esos casos que no ofrecía ningún gris en la interpretación. El mellizo supo siempre cómo calentar un partido, cómo sacar rivales, cómo presionar árbitros. Debe ser uno de los mejores jugadores orales (?) de la historia del fútbol argentino. Cuando actuaba en tándem con Gustavo, era insoportable. Quizás lo que lo hizo trepar tan alto en esta lista fue, fundamentalmente, el hecho de haber sido una bandera de Boca en su conquista del mundo (?). Se convirtió en el blanco de las hinchadas rivales, y él lo transformaba en presión para los demás. Esa hablidad es potestad de él. 2- Oscar Ruggeri Sí, fue el capitán de la Selección, ganó un mundial y salió subcampeón de otro. Así que hay que imaginarse lo que habrá que ser para terminar segundo en una lista de insultados. Es que, de verdad, Ruggeri hizo las mil y una para que se lo putee. Se enfrentó con todo, absolutamente todo el fútbol argentino. Hasta con los alambrados del predio de Ezeiza (?). Los años previos a su retiro, en San Lorenzo, han sido los años en los que más antipatías generó. En la hinchada de Boca, además, jamás se le perdonó la “traición” de haber pasado directamente a River, cosa que lo condicionó a la hora de ser recibido, por más que habían pasado años y años. En el resto de las canchas, destacaba su perfil de camarilla y su cara de mal tipo. Por suerte, una vez retirado, lavó su imagen siendo el caballito de batalla de Fernando Niembro y afines para terminar de destruir el fútbol (?). Hasta hay quienes dicen que cada vez que don Fernando necesita un empujoncito extra para atender a su señora o a la colorada (?), no se toma un viagra: pone el video de Oscar diciendo “soy el próximo técnico de la Selección”. 1 – José Luis Chilavert Como arquero era indiscutible. En nuestro fútbol, tuvo su pináculo de rendimiento entre los años 1994 y 1996, descolló en la Copa del Mundo de 1998 y realmente generaba, en muchas ocasiones, miedo en el rival. Ahora, el tema es que el bueno de José Luis Félix, no dejó a nadie por atender. A nadie, desde CFNM hasta la Sole, pasando por Maradona, Cris Miró, Los Violadores y hasta Mirtha Legrand. Ofició de diplomático, diciendo que Formosa era tierra paraguaya (!). Cada vez que entraba en la cancha, el miedo (o respeto, vaya uno a saber) que generaba, lo traducía en improperios, que arreciaban de los 4 costados. Le han dedicado cantitos exclusivamente a él (pocos, poquísimos jugadores han tenido ese honor), ha tenido que atajar en el mismo arco los dos tiempos, por las cosas que le tiraban, ha sabido absorber toda la presión (hasta de un partido de Paraguay). Andaba fajando periodistas, rompiendo cámaras y escupiéndolos, tan sólo porque osaban decirle que estaba gordo. Claro, la gente del Vélez pre-aparición de Internet, lo amaba. Incondicionalmente. Para los simpatizantes de los demás equipos, el bálsamo llegó en la Copa Libertadores 2004, en donde una masa uniforme de unos 200 kilos se puso un buzo negro para atajar en el club de Villa Luro y dio mucha, pero mucha pena. Ya era un ex-jugador. Hacía rato lo era. EXTRA BONUS: DIEGO LATORRE Que decir de este muchacho tambien apodadp gambetita Latorre, cuando aparecio Victor Hugo Moralez dijo aparecio el otro diego, se le fue la mano no? y bastante parece. Pensar que llego como idolo a boca y desp de unos partidos sem dieron cuanta lo baldoza que era. Para quedar mejor aun con la parcialidad bostera, metio un gol con racing y se agarro la nariz mirando a la tribuna de los bosteros una cosa que costo olvidar al punto de que maradona lo queria cagar bien a palos jaja. un crack

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Okupas
Okupas
InfoporAnónimo1/19/2009

Acerca de los Okupas y otras cuestiones ¿Qué es el movimiento de okupaciones? ¿Es un movimiento o sólo una tribu marginal? ¿Es la okupación una actitud delictiva? Son preguntas que se hará mucha gente de la izquierda sociológica de este país, sobre todo a partir de que el "fenómeno okupa" ha tomado cuerpo a través de los medios de comunicación. No es que no existiera antes, pero parece que ahora la prensa está interesada en sacar a la luz nuestra lucha, su puede hablar ahora de "moda okupa", y es que la prensa puede mentir tanto callando, arrinconándonos en el silencio como nos hacía antes, como puede mentir hablando hasta la saciedad de un fenómeno social. En el fondo nosotras/os sabemos que se trata de diferentes estrategias para eliminarnos, para hacernos desaparecer como disidencia. Y diferentes son los caminos y estrategias que desde los diversos poderes se han lanzado contra los okupas. La primera y más vieja ha sido la estigmatización. La palabra okupa es en sí un estigma lanzado por la prensa, una palabra equívoca que trata de separarnos, de excluirnos de la ciudadanía "normal" y normalizada. A la palabra okupa se le atribuye todo un repertorio de imágenes y conductas perniciosas: punkis, drogadictos, vagos (nos acusan de vagos los que nos someten al terrorismo estructural del paro), sucios ("guarros" nos llaman los nazis), ácratas, videntes, y últimamente hasta satánicos nos califican los peperros, perdón, peperos. Durante años los okupas eran una tribu más, cuyo control se concedió a la Brigada de Tribus Urbanas. Separados del entramado social, convertida nuestra propuesta en una mera pose juvenil, en manifestación degradada de marginalidad urbana, el peligro okupa quedaba conjurado y no había nada que temer. La "gauche divine" gobernaba, la economía crecía, caminábamos triunfantes por los senderos de la OTAN y la UE, este país marchaba hacia Europa y la globalización económica. Mientras tanto, nosotras/os reecorremos todo un camino de construcción del movimiento. Un camino con experiencias como las de Arregui, Minuesa, California, Otamendi, C.S. Intifada, Pacisa, C.S. Seco, okupaciones de viviendas en Estrecho, Vallekas, Lavapiés, Malasaña, Campamento, etc. Arrinconados en el territorio del silencio por la prensa, creamos nuestras formas y medios de comunicación: panfletos, pintadas, debates abiertos, los propios espacios de los centros sociales, pero también nuestras revistas, radios libres, nuestra agencia de comunicación alternativa (la UPA, MOLOTOV), periódicos no formales como El Fuego y la Piedra, nuestras distribuidoras de material alternativo y disidente. Aislados, olvidados por la izquierda (la vieja izquierda), trabajamos, sufrimos, nos equivocamos mil veces, gozamos y avanzamos pese a todo. En este tiempo otra de las espadas que se lanzan contra los okupas es la represión policial y jurídica. La represión, actuando codo a codo con la estigmatización y el silencio, golpea al movimiento, desalojando todas y cada una de sus casas, desmoronando el trabajo creativo levantado sin subvenciones, sin ayudas de ningún tipo. Pero aquí ha ocurrido un curioso proceso: los golpes más duros de la represión contra los okupas se han vuelto en contra del poder. Los desalojos de Minuesa, Otamendi, y el más reciente de la Guindalera han sido momentos de acumulación de fuerzas, de construcción de unidad; la brutal represión ha sido invertida por el movimiento y nos ha servido como saltos de concienciación. Los desalojos, con su espectacularidad violenta han llevado el debate de la okupación a sectores sociales y territorios a los que cn nuestros escasos medios no teníamos acceso. Y así llegamos al presente. El anterior gobierno nos dejó su bomba de relojería, consensada por todas las fuerzas parlamentarias: la reforma del Código Penal. Hasta ahora los okupas estábamos en la contradictoria línea que separa la legalidad del delito. Nuestro medio de lucha, la usurpación temporal del uso de edificios abandonados, no era un delito. Digamos que éramos sólo alegales. Pero el PSOE y el resto de fuerzas parlamentarias (incluida IU) nos ha colocado en la ilegalidad. Somo pues delincuentes, otro estigma, otro intento de cancelar nuestra existencia, nuestra rebeldía. Y se ha dado respaldo jurídico a la represión pura y dura que el PP ha desatado contra el movimiento. Así en Madrid hemos perdido el Centro Social David Castilla, el C.S. Seco, el C.S. Lavapiés, el C.S. La Guindalera, y un buen puñado de viviendas en el plazo escaso de un año. Paradójicamente hoy somos mucho más "débiles" que hace un año, y en cambio mucho más "famosos", tanto que nos invitan a tertulias a este templo de la burguesía que es el Ateneo. Apenas sostenemos un gran centro social en Lavapiés, otro C.S. de Mujeres también el Lavapiés, el Centro de Cultura Popular El Barrio en Campamento, y un montón de viviendas que de día en día son desalojadas (ayer 6 de mayo desalojaron sin previo aviso una casa en Malasaña, "desalojo cautelar" y sorpresivo para neutralizar toda protesta y resistencia). La nueva política represiva del PP, avalada por jueces, especuladores y políticos de todo el arco parlamentario, tiene un objetivo definido: clausurar el movimiento, cancelar el proceso de reconstrucción social de la esperanza. Desde la prensa se trata ahora de hacer calar en el inconsciente colectivo una nueva imagen: hay okupas buenos y okupas malos. Y lo que distingue a los malos de los otros es que son violento, son de extrema izquierda, son comunistas y anarquistas disfrazados de "okupas"...¡el viejo fantasma del comunismo! El tema de la violencia merece un punto y aparte. Los desalojos han mostrado la otra cara del movimiento. En "tiempos de paz" los okupas son buenos, se meten en una casa y con ingenuidad se ponen a hacer actividades para el barrio, locales de ensayo para grupos, pases de video, gimnasios, bibliotecas, sueñan plácidamente con otros mundos..., claro que meten ruido, son sucios, se emborrachan y fuman porros..., pero eso es perdonable, lo que es imperdonable es que cuando son desalojados la emprenden a pedradas con los bancos, la policía, las hamburgueserías y las peleterías, ¡destrozan el maravilloso mobiliario urbano!, ¡hieren a los pobres y pacíficos policías que protegen el orden público!, ¡resisten en los tejados de las casas! Son malos, muy malos. Pero el Delegado del Gobierno, Maricruz Soriano, El Mundo, El País, ya nos lo aclaran todo: hay okupas buenos, pacíficos, ingenuos e inofensivos, y los hay malos, que tiran piedras, que tienen contactos con Jarrai (el gran ogro, el demonio; el ABC lleva años insistiendo en la vinculación con la RAF). El término "terrorismo" clausura toda información, todo debate, en su nombre pueden cercenarse todas las libertados. Vincularnos a Jarrai, reducir todo brote de violencia a terrorismo es en sí un verdadero "terrorismo ideológico" que los media utilizan para censurar toda posibilidad de reflexión. Lo cierto es que el movimiento, a la vez que cuestiona el sacrosanto derecho a la propiedad privada, también cuestiona el monopolio de la violencia en manos del Estado y la burguesía. Y es cierto también que en el movimiento se responde con justa rabia a la violencia del Estado, pero habría que reconocer que la violencia de los okupas es meramente simbólica y defensiva, una reacción espontánea de los jóvenes explotados de la urbe capitalista. Lo que es mera hipocresía es la reacción de condena de los "bienpensantes" a nuestra microviolencia. Los mismos que nos condenan son los que aplaudieron la guerra del Golfo, los que no movieron un dedo por el pueblo bosnio, o el checheno, los que hoy jalean la orgía de sangre de Fujimori... ¿qué se puede pedir a los jóvenes de este siglo XXI que nace, jóvenes cuya infancia fue bombardeada de violencia televisiva televisiva, jóvenes que sufren el paro, la exclusión, jóvenes sin vivienda, sin futuro y sin esperanza?, ¿por qué van a ser los jóvenes buenos y responsables, si los que les gobiernan no dudan en crear los GAL, usar torturas y reprimir brutalmente toda reivindicación popular? La Democracia está agotada, para cada vez más gente no hay nada que esperar del Parlamento o de la Constitución, cuyor derechos sociales son meros enunciados no respetados (el derecho al trabajo, a la vivienda, a un desarrollo cultural, a un medio ambiente sano, a la libertad de reunión y expresión...). La Democracia y la Constitución están vacías de contenido porque lo que rige es la ley del mercado. Todos los sistemas de valor han sido laminados por el sistema de valor capitalista: todo es cuestión de dinero, la libertad misma es cuestión de dinero (ahí está Mario Conde en la calle), y los desposeídos, los nuevos proletarios, los que pululamos por las angostas sendas del paro, la economía sumergida y el trabajo temporal y no garantizado, no encontramos otro sentido a nuestra existencia que no sea el del rechazo, la rebeldía y la desobediencia. He dejado para el final la cuestión de ¿qué somos y qué queremos los okupas? Mucha gente nos pide definiciones ¿sois ácratas o marxistas?, ¿sois pacifistas?, ¿cómo os organizáis? Todas estas preguntas se plantean desde unos esquemas preconcebidos de lo que es "hacer política", de lo que es la militancia, unos esquemas que es lo primero que rechazamos. Una de las pocas cosas en que estamos de acuerdo casi todos/as es en rechazo a cualquier mediación institucional de nuestra lucha, de ahí que nos separemos conscientemente de cualquier partido y/o sindicato. Una separación externa (respecto a las organizaciones de la vieja izquierda) e interna. Interna en el sentido de que procuramos no repetir la estructura oartidaria y jerárquica en el seno de nuestras organizaciones. Hay una patología social inherente al poder que sólo puede ser controlada por medio de la profundización de la democracia (con minúsculas) y la descentralización. Por eso nos organizamos en asambleas, en las que se procura no votar, y romper la diabólica dinámica que aplasta a las minorías (y que divide a los grupos) mediante la toma de decisión por consenso. El trabajo de llegar al consenso es duro, largo, imperfecto, por eso nuestras asambleas son largas y poco operativas, por eso nuestro movimiento no propone programas salvadores ni recetas mágicas, pero nuestras asambleas son auténticas escuelas de democracia de base, de responsabilidad y de comunismo, nuestras asambleas son fragmentarios experimentos sociales o microsociales, experimentos utópicos en su proyección hacia el futuro, pero cargados de presente..., una vivencia que no nos puede arrebatar ningún juez, ningún código penal, y es que ¡hasta en comisaría hacemos asambleas! Tampoco sirven los esquemas de militancia tradicionales para entender la "militancia okupa". La militancia no es, no puede ser sinónimo de sacrificio, de aplazamiento del deseo para un futuro inconcreto, no puede ser disciplina limitante, no se puede caer en la esquizofrenia de la separación de lo público y lo privado. Okupas es una miniserie argentina escrita y dirigida por Bruno Stagnaro y producida por Ideas del sur, la productora de Marcelo Tinelli. Programa de culto de la televisión argentina, Okupas, marcó un antes y un después en la forma de ver la situación de los marginados. Un relato urbano conflictivo con una excelente calidad de imagen que detalló minuciosamente el duro contexto de los que viven en casas tomadas. Okupas, realizada bajo la dirección de Bruno Stagnaro, cuenta la historia de Ricardo (Rodrigo De La Serna), un chico de clase media y tres amigos casuales, El Pollo (Diego Alonso), Walter (Ariel Staltari) y El Chiqui (Franco Tirri), que tienen como punto en común una vieja casona venida a menos. Allí se refugiarán y vivirán las más variadas aventuras, desde sus problemas con las drogas hasta la lealtad y el amor por los amigos. Durante el 2001, Okupas arrasó con los tres de los cuatro premios Martín Fierro a los que estaba nominado, ganó las estatuillas a mejor unitario y/o miniserie, a mejor director y revelación por Diego Alonso Gómez. Sin dudas fue un producto muy bien logrado que merecía ser reconocido y el público lo apoyo desde su inicio. Okupas ha sido un éxito que la crítica no paró de elogiar y los espectadores guardaron en sus corazones. Sinopsis Ricardo, un muchacho de clase media, es convencido por su prima para instalarse en una casa abandonada y evitar que la misma sea tomada. Pero allí conoce al “Pollo”, Walter y el “Chiqui”, tres marginales que le brindarán experiencias nuevas e irresistibles. Esta es la historia de la iniciación de Ricardo en un mundo totalmente desconocido por él. Emisiones: Okupas fue emitida originalmente por Canal 7 en el año 2000. Al año siguiente, y debido a su arrollador éxito, el canal estatal volvió a reponerla añadiendo, tras su final, un episodio 12 donde mostraban los diferentes entretelones de la producción. En el 2002, y aprovechando el estreno de la miniserie Tumberos, también de Ideas del sur, el canal America volvió a transmitirla por tercera vez consecutiva. Por último, en el 2005, con la mudanza de Tinelli a canal 9, Okupas se retransmitió una vez más por ese canal. Por desgracia no obtuvo el mismo éxito que en sus emisiones anteriores.

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