En julio de 2009 se registraba en el país el pico de infección del virus de la gripe A. Hoy, a un año de aquella etapa de muerte y paranoia, Santa Fe aún no ha confirmado casos en lo que va de esta temporada invernal. De hecho, en todo el país se contabilizan tan sólo 18 casos aislados. Mientras los virus estacionales se replegaron durante el año pasado para dar lugar al recién llegado, este invierno la realidad parece ser muy distinta. La semana pasada comenzaron a sentirse confuerza las bajas temperaturas, con madrugadas bajo cero, pero todo indica que la circulación del virus H1N1 es casi nula. Claro que, pese a la supuesta tranquilidad, tras las muertes registradas en 2009 (la mitad de ellas en personas jóvenes) a causa dela gripe A hoy nadie se anima a bajar la guardia. "Pasó algo que estaba dentro de las probabilidades: que el virus se replegara sin causar mayores daños. Nadie que hable seriamente puede afirmar nada sobre el futuro de una epidemia porque los virus tienen su propia lógica, ajena a la de todos los microbios y gérmenes conocidos", detalló a Rosario3.com, Mónica Müller, médica clínica y homeópata. "También hay que tener en cuenta que las acciones de control y prevención que implementaron los ministerios de Salud de todo el mundo, la información que circuló en forma inmediata y masiva, y tal vez la acción de la vacuna, pueden haber tenido efecto, limitando la diseminación del virus", evaluó. "Cuando pensamos que en 1918 un virus muy similar provocó entre 30 y 100 millones de muertos en ocho meses, no podemos dejar de valorar los conocimientos que la ciencia, los médicos y las poblaciones hemos adquirido en estos 92 años", advirtió. Y agregó: "Es verdad que se registraron menos casos de gripe que los habituales de todos los años. Pero hay que tener en cuenta que en Argentina hubo un subregistro de infectados por el virus A (H1N1), por lo que nunca sabremos cuántos hubo realmente ni cuántos fallecimientos se debieron a él. Lo cierto es que las cifras reales son una incógnita en todo el mundo". Müller elaboró un ensayo que se publicó en abril pasado bajo el nombre de Pandemia (Editorial Sudamericana). La investigación sumerge al lector en una lectura apasionante. El libro, planteado al estilo del mejor thriller médico y escrito con el rigor de una especialista, cabalga casi sin fisuras entre el ensayo científico y la literatura. La autora logra convertirlo en material lúcido y necesario para entender lo que pasó y lo que vendrá. –¿Cuáles son las diferencias entre una gripe como la de todos los inviernos y la gripe A? –Salvo en los casos en que aparecieron las complicaciones, la gripe A (H1N1) da síntomas muy similares a los de la gripe estacional de todos los inviernos. Como únicas diferencias pueden registrarse un comienzo repentino con tos seca, pocas molestias en la nariz y la garganta, fiebre alta de inicio súbito, y más dolores de cabeza y musculares. Pero no todos los casos cursan de la misma manera. –¿Qué pasa con la vacunación y el negocio de los laboratorios? Por ejemplo, trascendió que en los Estados Unidos se vencieron 40 millones de dosis que fueron destruidas hace unas semanas, cosa que de algún modo ya vaticinabas en Pandemia. –Era de esperar que el afán de acaparar dosis de vacunas por parte de los países privilegiados terminara en ese inmoral derroche de recursos. También hubo reventas de centenas de miles de dosis a los países pobres una vez que los ministros de salud de los países ricos vieron que se les estaban por vencer en los depósitos porque la gente se resistía a vacunarse. Acá aparece otro argumento que me parece erróneo cuando se discute el tema de los laboratorios. No es porque son un gran negocio que hay que sospechar de ellos. También los fabricantes de paraguas se benefician con las lluvias, pero a uno no se le ocurre increparlos cuando llueve ni sospechar que ellos hacen llover. La industria farmacéutica se mueve por razones tan pragmáticas como la industria de los zapatos y los embutidos. No sé por qué alguien espera que los dueños de laboratorios sean filántropos inclinados a ceder sus ganancias justo cuando se les presenta la gran oportunidad de que todo el mundo anhele sus productos. –Hablaste de “amarretear” el uso de Tamiflú porque justamente al tratarse de un virus no hay un medicamento que lo mate. ¿La gripe A constituyó una “oportunidad comercial” para los fabricantes del antiviral oseltamivir? –Es verdad que nada mata a los virus una vez que están en el organismo. Oseltamivir (Tamiflú) y otros antivirales sólo hacen más lenta su replicación por una serie de efectos ingeniosos que producen a nivel de las células, no del virus. En Pandemia hablo de ser prudentes en el uso del oseltamivir porque los virus se adaptan con rapidez y se hacen resistentes a todo lo que se les opone. De hecho, ya se han registrado centenas de casos de resistencia. Si la droga sirviera para algo, su uso abusivo la haría inútil en pocos meses. En cuanto a los beneficios, la información no es concluyente. Algunos estudios dicen que sólo sirve para acortar en dos días la duración de los síntomas, pero profesionales serios e insospechables como el doctor Jorge San Juan, jefe de Infectología del Hospital Muñiz, informan que han utilizado oseltamivir con buenos resultados en pacientes graves por complicaciones de la gripe A (H1N1). Antes de la epidemia de 2009, en Europa ya se habían publicado muchos estudios sobre los efectos adversos de oseltamivir, sobre todo en niños, y las conclusiones coincidían en que eran mayores los daños que los beneficios, por lo que desaconsejaban su aplicación a los chicos y, por supuesto, a embarazadas. Los efectos dañinos registrados en niños con mayor frecuencia son vómitos y síntomas psiquiátricos: alucinaciones, terrores nocturnos y dificultad para concentrarse. –¿Qué medidas reales y concretas se tienen que tomar? ¿Y qué cosas no son tan necesarias se pueden dejar de lado para no acrecentar la paranoia propia de los momentos en que aparece el temor a una epidemia? –Ante cualquier epidemia de gripe, las medidas efectivas son muy sencillas, y a pesar de eso no están al alcance de todos. Hay que alimentarse bien, dormir una buena cantidad de horas, evitar los lugares donde haya aglomeración de personas, ventilar los ambientes y lavarse las manos antes de comer o de llevárselas a la cara. Para eso, lo mejor es el jabón y el cepillo de uñas. Hasta que no la ve en el microscopio, uno no se imagina la población de gérmenes que habita bajo las uñas de quienes no se las cepillan. Fuente: Rosario3.com VEAN MI OTRO POST PUBLICADO DE LA GRIPE A Y ME DARAN LA RAZON
Y ahora me dan la razón ...
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