Estos son algunos Tips para entender a las mujeres. Que despues de todo sin ellas no somos nada (lo digo por mi madre).
Seguramente te ha pasado. Luego de tres horas en que ella está parca y habla poco (y nosotros no le decimos nada porque estamos con la consciencia tranquila), con un poco de temor, preguntamos si algo pasa.
- ¿Qué pasa, por qué estás enojada? ¿qué te hice?
- No has hecho nada. Está bien, no importa, no estoy enojada.
- Dime…
Y así un rato hasta que ella finalmente dice “¡no me presentaste cuando nos encontramos con tu amigo de la oficina!”
Sí, para nosotros puede que no sea algo tan grave. Es más, nos parece una tontería. Lo cierto es que a veces no tenemos idea de por qué ellas se ponen en ese plan. Bueno, antes que el diálogo de arriba ocurra de nuevo, lee la siguiente lista y repásala mentalmente. Puede que así sepas por qué ella se encuentra ardiendo de rabia.
1. Eres un tremendo desordenado.
En realidad, no importa si hay algunas cosas fuera de su sitio. Alguna botella vacía de cerveza por allí o alguna camiseta sucia por otro lado no son ningún problema. Pero cuando ellas empiezan a ver todo como un revoltijo, tienden a enojarse. Es el mismo caso que si encuentran tus vellos púbicos en el jabón, o las uñas que te cortaste en la mesa de noche, o las cáscaras de la fruta que te comiste en la mesa. Mejor limpia un poco antes que vean y hagan un problema. Luego de eso, ella podrá acceder a tener más cuidado de no dejar bolas de pelo en la ducha .
2. Preguntas cuánto costó su nuevo peinado o su nueva cartera…
… pero no dices nada del reloj que te costó la mitad del sueldo o de los accesorios que costaron otro tanto. Hasta que compartan una cuenta mancomunada contigo, a ellas no les interesan tus opiniones acerca de cómo deberían o no gastar su dinero. Y si sí tienen una cuenta mancomunada, recuerda que decirles que están malgastando el dinero no las va a hacer quererte más. La respuesta perfecta sería: “Vaya, qué [corte/cartera/lencería] tan [bonito/bonita/provocativa]… la cena la invito yo”. Espera algunos días para expresar tus preocupaciones financieras, proponiendo que ambos ahorren para algo que quieran comprar juntos.
3. Les hablas como si fueran hombres.
Si tienes alguna inclinación romántica hacia ella, no la llames por su apellido o pensará que ha sido relegada a la categoría de amigo y empezará a pensar en ti de esa manera. ¿Seguro que tampoco la ves manteniendo conversaciones con frases de la TV, no? no lo hagas (Los Simpsons también cuenta). Otra cosa: ellas no manejan los números como nosotros. Ellas pueden ver lo bien que te ha hecho el gimnasio, pero no significa nada el número de press de banca que puedes hacer. Tampoco les interesa el precio de tu auto o el número de cervezas que podías tomarte en la universidad. El fútbol tampoco es en general tema de conversación. La charla no tiene que ser sólo de cosas acerca de ella, sino de cosas de interés mutuo.
4. Hablas vagamente acerca del futuro.
Algunas mujeres dicen que los hombres hemos desarrollado una manera tan especial de hablar del futuro que ellas no tienen manera de saber si están en el nuestro o no. Por ejemplo, puedes haber mencionado el matrimonio de tu amigo que es dentro de seis meses pero no le has pedido que vaya contigo. O puede haber pasado algo especial en el trabajo que te obligue a estar todo el fin de semana en la oficina pero no le has dicho que te vaya a buscar para almorzar y verla un rato. Si la consideras en tu futuro, habla de tal manera que la involucres en lo que planeas hacer.
5. Dejas de tratar de ganártelas.
Ahora ella es tu esposa o novia, ambos están metidos en la relación y todo está bien. Pero puede que pronto dejes de intentar impresionarla, y eso es algo que a ellas no les gusta. “Ahora que estamos casados, ya no trata de conquistarme” es una queja común entre mujeres. “Hay menos jugueteos previos y todo es más rutinario, y odio eso. Después de siete años, uno hombre tiene que tener nuevos movimientos”. O al menos trae de vuelta alguno de los antiguos que ya no usas. Y no estamos hablando sólo de sexualidad: trae un día pizza a la casa, una botella de vino, tal vez flores si ha tenido un mal día. Cortéjala de nuevo, eso les encanta.
6. Ves porno de forma descarada.
A ellas no les importa si nos masturbamos, y no pueden cambiar el hecho que ocasionalmente veamos una selección de despampanantes mujeres desnudas en internet. Pero si estás buscando porno en una computadora que ellas también usan, tómate el trabajo de borrar el historial de páginas visitadas. Para ellas no es agradable que salga un aviso pop up de asian hardcore cada vez que revisan su correo, y pueden sentir que no son los suficientemente mujeres para ti.
7. No quieres tener sexo.
Cuando pasa que son ellas las que quieren tener sexo y nosotros los que no, ellas encuentran nuestra negativa frustrante e irritante. Asegúrale que es atractiva para ti y que la amas, pero que no estás de humor. Ayuda que digas qué cosa es lo que te pasa -que estás cansado, deprimido, ansioso en el trabajo o lo que sea. De esa manera no se obsesionarán, no harán puchero ni se pondrán agresivas. Si pasa que ella está con algunas copas de más, ten más cuidado: su excitación puede cambiar a ira emocional y llorosa (tal vez histérica) si está con un poco de alcohol de sobra en el cuerpo.
8. Que envíes mensajes de texto.
Sí, los mensajes de texto son rápidos y fáciles, pero ahórratelos hasta después de la primera cita. Llamar a una mujer para pedirle salir es mucho más personal. Requiere más esfuerzo (y pelotas), lo cual es exactamente lo que ellas encuentran atractivo. Ok, puede que sea una carga para ti, pero tiene una ventaja: te hace resaltar de entre el resto de la masa de otros hombres que le envían mensajes al celular en vez de llamarla.
Y algunas mas...
Odian nuestra falta de atención e interés (ocasionado por no prestarles atención a las intrigas de su oficina, hablemos de fútbol entonces, a ver si les agrada).
Odian nuestro vocabulario de jerga (y todo por una cerveza bien fría).
Odian nuestras desastrosas e infaltables borracheras de fin de semana (y todo porque se nos salió el rey de la farra que no se levanta antes de las 4 de la tarde).
Odian que no hagamos lo que ellas esperan o lo que ellas quieren (mi reina ‘te amo’ pero no abuses).
Odian cuando nos negamos a hacer algo que no nos gusta hacer (creo que son las excusas de ‘ya veremos’).
Odian que solo pensemos en sexo (¿y cuando ellas utilizan el sexo para obtener cosas?).
Odian que seamos desconsiderados (entiendan que no es culpa nuestra, es el chuchaqui que no nos permitió despertarnos antes del mediodía).
Odian que seamos fanáticos en cuerpo y alma de nuestro amado equipo de fútbol (debe ser el malgenio cuando nos empatan a último minuto).
Odian que supuestamente demos la vuelta a todo y (según ellas) las manipulemos (discuten con nosotros por algo que ellas hacen mal y ¿debemos ser nosotros los que pidan perdón?).
Odian que seamos intensos (nos desaparecemos y empiezan – donde estas, donde vas, con quien estabas, no me amas, etc.-).
Uffff, y la lista sigue y sigue.
Seguramente te ha pasado. Luego de tres horas en que ella está parca y habla poco (y nosotros no le decimos nada porque estamos con la consciencia tranquila), con un poco de temor, preguntamos si algo pasa.
- ¿Qué pasa, por qué estás enojada? ¿qué te hice?
- No has hecho nada. Está bien, no importa, no estoy enojada.
- Dime…
Y así un rato hasta que ella finalmente dice “¡no me presentaste cuando nos encontramos con tu amigo de la oficina!”
Sí, para nosotros puede que no sea algo tan grave. Es más, nos parece una tontería. Lo cierto es que a veces no tenemos idea de por qué ellas se ponen en ese plan. Bueno, antes que el diálogo de arriba ocurra de nuevo, lee la siguiente lista y repásala mentalmente. Puede que así sepas por qué ella se encuentra ardiendo de rabia.
1. Eres un tremendo desordenado.
En realidad, no importa si hay algunas cosas fuera de su sitio. Alguna botella vacía de cerveza por allí o alguna camiseta sucia por otro lado no son ningún problema. Pero cuando ellas empiezan a ver todo como un revoltijo, tienden a enojarse. Es el mismo caso que si encuentran tus vellos púbicos en el jabón, o las uñas que te cortaste en la mesa de noche, o las cáscaras de la fruta que te comiste en la mesa. Mejor limpia un poco antes que vean y hagan un problema. Luego de eso, ella podrá acceder a tener más cuidado de no dejar bolas de pelo en la ducha .
2. Preguntas cuánto costó su nuevo peinado o su nueva cartera…
… pero no dices nada del reloj que te costó la mitad del sueldo o de los accesorios que costaron otro tanto. Hasta que compartan una cuenta mancomunada contigo, a ellas no les interesan tus opiniones acerca de cómo deberían o no gastar su dinero. Y si sí tienen una cuenta mancomunada, recuerda que decirles que están malgastando el dinero no las va a hacer quererte más. La respuesta perfecta sería: “Vaya, qué [corte/cartera/lencería] tan [bonito/bonita/provocativa]… la cena la invito yo”. Espera algunos días para expresar tus preocupaciones financieras, proponiendo que ambos ahorren para algo que quieran comprar juntos.
3. Les hablas como si fueran hombres.
Si tienes alguna inclinación romántica hacia ella, no la llames por su apellido o pensará que ha sido relegada a la categoría de amigo y empezará a pensar en ti de esa manera. ¿Seguro que tampoco la ves manteniendo conversaciones con frases de la TV, no? no lo hagas (Los Simpsons también cuenta). Otra cosa: ellas no manejan los números como nosotros. Ellas pueden ver lo bien que te ha hecho el gimnasio, pero no significa nada el número de press de banca que puedes hacer. Tampoco les interesa el precio de tu auto o el número de cervezas que podías tomarte en la universidad. El fútbol tampoco es en general tema de conversación. La charla no tiene que ser sólo de cosas acerca de ella, sino de cosas de interés mutuo.
4. Hablas vagamente acerca del futuro.
Algunas mujeres dicen que los hombres hemos desarrollado una manera tan especial de hablar del futuro que ellas no tienen manera de saber si están en el nuestro o no. Por ejemplo, puedes haber mencionado el matrimonio de tu amigo que es dentro de seis meses pero no le has pedido que vaya contigo. O puede haber pasado algo especial en el trabajo que te obligue a estar todo el fin de semana en la oficina pero no le has dicho que te vaya a buscar para almorzar y verla un rato. Si la consideras en tu futuro, habla de tal manera que la involucres en lo que planeas hacer.
5. Dejas de tratar de ganártelas.
Ahora ella es tu esposa o novia, ambos están metidos en la relación y todo está bien. Pero puede que pronto dejes de intentar impresionarla, y eso es algo que a ellas no les gusta. “Ahora que estamos casados, ya no trata de conquistarme” es una queja común entre mujeres. “Hay menos jugueteos previos y todo es más rutinario, y odio eso. Después de siete años, uno hombre tiene que tener nuevos movimientos”. O al menos trae de vuelta alguno de los antiguos que ya no usas. Y no estamos hablando sólo de sexualidad: trae un día pizza a la casa, una botella de vino, tal vez flores si ha tenido un mal día. Cortéjala de nuevo, eso les encanta.
6. Ves porno de forma descarada.
A ellas no les importa si nos masturbamos, y no pueden cambiar el hecho que ocasionalmente veamos una selección de despampanantes mujeres desnudas en internet. Pero si estás buscando porno en una computadora que ellas también usan, tómate el trabajo de borrar el historial de páginas visitadas. Para ellas no es agradable que salga un aviso pop up de asian hardcore cada vez que revisan su correo, y pueden sentir que no son los suficientemente mujeres para ti.
7. No quieres tener sexo.
Cuando pasa que son ellas las que quieren tener sexo y nosotros los que no, ellas encuentran nuestra negativa frustrante e irritante. Asegúrale que es atractiva para ti y que la amas, pero que no estás de humor. Ayuda que digas qué cosa es lo que te pasa -que estás cansado, deprimido, ansioso en el trabajo o lo que sea. De esa manera no se obsesionarán, no harán puchero ni se pondrán agresivas. Si pasa que ella está con algunas copas de más, ten más cuidado: su excitación puede cambiar a ira emocional y llorosa (tal vez histérica) si está con un poco de alcohol de sobra en el cuerpo.
8. Que envíes mensajes de texto.
Sí, los mensajes de texto son rápidos y fáciles, pero ahórratelos hasta después de la primera cita. Llamar a una mujer para pedirle salir es mucho más personal. Requiere más esfuerzo (y pelotas), lo cual es exactamente lo que ellas encuentran atractivo. Ok, puede que sea una carga para ti, pero tiene una ventaja: te hace resaltar de entre el resto de la masa de otros hombres que le envían mensajes al celular en vez de llamarla.
Y algunas mas...
Odian nuestra falta de atención e interés (ocasionado por no prestarles atención a las intrigas de su oficina, hablemos de fútbol entonces, a ver si les agrada).
Odian nuestro vocabulario de jerga (y todo por una cerveza bien fría).
Odian nuestras desastrosas e infaltables borracheras de fin de semana (y todo porque se nos salió el rey de la farra que no se levanta antes de las 4 de la tarde).
Odian que no hagamos lo que ellas esperan o lo que ellas quieren (mi reina ‘te amo’ pero no abuses).
Odian cuando nos negamos a hacer algo que no nos gusta hacer (creo que son las excusas de ‘ya veremos’).
Odian que solo pensemos en sexo (¿y cuando ellas utilizan el sexo para obtener cosas?).
Odian que seamos desconsiderados (entiendan que no es culpa nuestra, es el chuchaqui que no nos permitió despertarnos antes del mediodía).
Odian que seamos fanáticos en cuerpo y alma de nuestro amado equipo de fútbol (debe ser el malgenio cuando nos empatan a último minuto).
Odian que supuestamente demos la vuelta a todo y (según ellas) las manipulemos (discuten con nosotros por algo que ellas hacen mal y ¿debemos ser nosotros los que pidan perdón?).
Odian que seamos intensos (nos desaparecemos y empiezan – donde estas, donde vas, con quien estabas, no me amas, etc.-).
Uffff, y la lista sigue y sigue.

