InicioInfoDe la Tierra a la Luna. 5ta. Parte: El Temor al Fracaso
(Esta es la 5ta. parte de una serie de posts dedicados a la llegada del Hombre a la Luna, que publiqué hace un año, al celebrarse 40 años de este hecho histórico. Al cumplirse un nuevo aniversario, vuelvo a publicarlos para los millones de nuevos miembros de Taringa! y para los veteranos que no habían visto este material) El Hombre en la Luna: El Temor al Fracaso Mientras Armstrong y Aldrin hacían su famosa caminata sobre la Luna, el tercer miembro del equipo aguardaba solo en la nave madre, plagado de terrores de regresar a la Tierra solo. Publicado en The Observer, la revista semanal del diario The Guardian, el domingo 19 de julio de 2009 Fue el terror secreto que se apoderó del astronauta Michael Collins durante todo el proyecto Apollo 11, hace 40 años. Mientras su nave espacial, Columbia, pasaba rápidamente sobre la superficie lunar, Collins, el tercero y más bien olvidado tripulante de la misión, esperaba una llamada de sus compañeros astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin diciendo que su nave había logrado despegar de la Luna. El mensaje desterraría el más profundo temor de Collins: que él fuera el único sobreviviente de un desastre del Apollo 11 y que estuviera destinado a volver por sí solo a los Estados Unidos como "un hombre marcado". La constatación de que el normalmente frío astronauta estaba tan obsesionado por tal posible desenlace, pone una nueva perspectiva sobre las celebraciones que, este fin de semana absorberán a los Estados Unidos cuando conmemoren el momento en que, el 21 Julio de 1969, un estadounidense caminó por primera vez sobre otro mundo. Apollo 11 será presentado como un impecable triunfo tecnológico en festejos en toda la nación, incluida una recepción especial en el National Air and Space Museum de Washington, con la presencia de los tres astronautas del Apollo 11. Sin embargo, en su momento, las preocupaciones de que la misión pudiera terminar en desastre consumían a casi todos los que participaban en el programa, pese a su aparente calma. Y al parecer, nadie estaba más presionado que Collins. En su caso, el astronauta estaba obsesionado con la fiabilidad del motor de ascenso del Eagle, el módulo lunar en el que alunizaron Armstrong y Aldrin. El motor nunca antes había sido disparado sobre la superficie lunar y muchos astronautas tenían serias dudas sobre su confiabilidad. Si el motor no llegara a encenderse, Armstrong y Aldrin quedarían varados en la Luna, donde morirían cuando se les terminara el oxígeno. O si no alcanzara a arder durante al menos siete minutos, entonces los dos astronautas volverían a caer sobre la Luna o quedarían "colgados" en una órbita baja alrededor de ella, fuera del alcance de Collins en su módulo de comando, Columbia. Los tres astronautas creían que existía una posibilidad real de que se produjera semejante desastre. Armstrong pensaba que sus perspectivas de volver a la Tierra eran sólo 50-50. Y lo mismo pensaba Collins, el piloto del Columbia y uno de los aviadores más experimentados en el mundo. Y en esto los astronautas no estaban solos. Richard Nixon, el entonces presidente de los Estados Unidos, incluso había preparado un discurso que daría en el caso de que fallara el motor del Eagle. "El destino ha dispuesto que los hombres que fueron a la Luna para explorarla en paz permanezcan en la Luna para descansar en paz", decía. "Estos valientes hombres, Neil Armstrong y Edwin Aldrin, saben que no hay esperanza de rescatarlos. Pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio". Así Collins, solo en el Columbia mientras el mundo se concentraba en Armstrong y Aldrin caminando sobre la superficie lunar, se inquietaba por sus dos compañeros allá abajo en la Luna y reveló, en una nota escrita en el momento, que "sudaba como una novia nerviosa" mientras esperaba a escuchar noticias desde el Eagle. "Mi secreto terror durante los últimos seis meses ha sido dejarlos en la Luna y regresar a la Tierra solo; ahora estoy a minutos de averiguar la verdad del asunto", escribió. "Si no llegaran a despegar de la superficie de la Luna, o volvieran a caer a ella, no voy a suicidarme; volveré a casa inmediatamente, pero seré un hombre marcado por el resto de mi vida y lo sé". Entonces Armstrong y Aldrin prepararon el módulo lunar para el despegue. Armstrong presionó el botón de encendido del motor y el Eagle se elevó perfectamente por sobre la superficie lunar hacia el expectante Collins. Su peor temor no se había hecho realidad y regresó a la Tierra sano y salvo en compañía de Armstrong y Aldrin, sin que la experiencia lo marcara. No estaba destinado a la notoriedad mundial. En realidad sucedió lo contrario. Collins fue olvidado. Hoy la mayoría de la gente todavía conoce los nombres de los dos primeros hombres sobre la Luna y recuerda las palabras, emitidas por Armstrong, acerca de dar un salto gigante para la humanidad. Pero el nombre de Michael Collins rara vez es recordado, a pesar de su papel fundamental en el histórico vuelo del Apollo 11. No es que él tenga rencores. "Fue un honor", dijo la semana pasada. De hecho fue, en muchos sentidos, el héroe no reconocido de la misión Apollo 11, un punto que fue subrayado en su momento por el gran aviador americano Charles Lindbergh. Le escribió a Collins, no mucho después de su regreso a la Tierra, para decirle que su parte de la misión fue de una "enorme profundidad... Ud. ha experimentado una soledad antes desconocida para el hombre". Se trata de una intrigante y muy oportuna observación, un punto que puede apreciarse al mirar la misma preparación de la misión. Apollo 11 consistía de un delgado y aparentemente frágil módulo lunar, Eagle, y una nave orbital, Columbia, que fueron lanzados al espacio en un gigante cohete Saturno V el 16 julio de 1969. Durante tres días, Armstrong, Aldrin y Collins viajaron hacia la Luna en el Columbia y pasaban el tiempo mirando "por la ventana a la Tierra que se hacía más y más pequeña y comprobaban la nave espacial", según Aldrin. Entonces, el 20 de julio, Armstrong y Aldrin se arrastraron dentro del Eagle y volaron hacia la superficie lunar. "No dejen de hablarme, muchachos", dijo Collins por la radio, inicialmente aterrado, mientras el par se alejaba de su nave. Minutos más tarde, el Columbia se deslizó detrás de la Luna y Collins pasó a ser el viajero solitario más distante de la Tierra, separado del resto de la humanidad por 400.000 kilómetros de espacio y por la masa de la Luna, que bloqueó todas las transmisiones radiales desde y hacia el control de la misión. Estaba fuera de la vista y sin contacto con su planeta. "Ahora estoy verdaderamente solo y absolutamente solo, aislado de cualquier vida conocida. Soy sólo yo", escribió en su cápsula. Los comentarios de Lindbergh eran sin duda precisos. Tal soledad habría desesperado a la mayoría de las personas. Pero no a Collins. El dice que la emoción que más sintió durante su día solo en la órbita lunar fue la de regocijo. Y ciertamente parece haber gozado de su tiempo como el miembro más solitario de su especie.Además emergió de los años post-Apollo relativamente ileso. Aldrin cayó en el alcoholismo y la depresión, mientras que Armstrong se transformó en un virtual retraído. Ambos posteriormente se divorciaron. Por el contrario, Collins, resguardado de los focos de la notoriedad, ha evitado esos traumas personales y sigue con su esposa, Patricia, con quien se casó en 1958. La pareja tiene tres hijos adultos. Collins nació en Roma el 31 de octubre de 1930. Su padre, el General James Lawton Collins, por entonces servía en el el extranjero en el ejército de EEUU. Collins más tarde se graduó en West Point y se sumó a la Fuerza Aérea. Uno de sus primeros destinos fue en el 21er. Escuadrón Caza-Bombardero en la Base George de la Fuerza Aérea, donde aprendió a arrojar armas nucleares. Se unió al cuerpo de astronautas en 1962 y voló en una de los dos cápsulas Géminis con el veterano astronauta John Young, quien voló en una misión Apollo posterior. Luego llegó su selección para Apollo 11. Después de su regreso a la Tierra, Collins abandonó los viajes espaciales y siguió una carrera en la burocracia y los negocios. Fue director del National Air and Space Museum hasta 1978, antes de ser nombrado vicepresidente de LTV Aerospace en Arlington, Virginia. Renunció en 1985 para iniciar su propio negocio. Hoy sigue siendo entusiasta acerca de su papel en Apollo 11, aunque se describe a sí mismo como cada vez más gruñón. "A los 78, algunas cosas sobre la sociedad actual me irritan, tales como la adulación de las celebridades y la inflación del heroísmo", dijo la semana pasada. Pero él no encaja en ninguna de esas descripciones, añadió. "Los héroes abundan, pero no cuenten a los astronautas entre ellos. Hemos trabajado muy duro, hicimos nuestro trabajo casi a la perfección, pero para eso es que fuimos contratados". Hoy se describe a sí mismo como moderadamente ocupado, "corriendo, andando en bicicleta, nadando, pescando, pintando, cocinando, leyendo, preocupándose por el mercado bursátil y buscando una buena botella de cabernet por menos de 10 dólares". En cuanto a su reclamo de fama, eso fue simple suerte, agregó. "Neil Armstrong nació en 1930. Buzz Aldrin nació en 1930, y Mike Collins, 1930. Hemos llegado exactamente en el momento adecuado. Hemos sobrevivido peligrosos carreras y fuimos exitosos en ellas". "Pero en mi caso, al menos, fue 10% astuta planificación y 90% pura suerte. Pongan 'Afortunado' en mi lápida." FUENTE: http://www.guardian.co.uk Traducción propia 1ra. Parte: La Misión Apollo 11 2da. Parte: La Era Espacial 3ra. Parte: Los Hombres en la Luna 4ta. Parte: Escépticos vs. Creyentes 5ta. Parte: El Temor al Fracaso 6ta. Parte: Moda Espacial 7ma. Parte: Souvenirs de la Luna 8va. Parte: El Otro Lado de la Noticia 9na. Parte: "Me Quedé en la Tierra y Saqué esta Foto"
Datos archivados del Taringa! original
2puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
4visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

m
moviola🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts5
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.