"¿Por que el hombre siente la necesidad de la literatura? Necesita a la literatura para barrer la basura de nuestros espiritus. La necesita porque nos aporta esperanza,coraje, fuerza. ¿Por que siento yo la necesidad de la literatura? La utilizo para transformar mi vida, mi entorno, mi mundo mental. Cincuenta años de vida literaria me permiten decir que nunca me he reido de la vida, nunca he travestido la vida, ni tampoco he embellecido la vida. He vivido a traves de mis obras, he combatido a traves de mis obras."

Escrito en torno a la vida y la obra de Pa Kin, o Ba Jin, conocido literato y militante anarquista chino. Originalmente pblicado en Le Monde Libertaire, la traducción fue publicada en "Tierra Y Libertad", órgano de la FAI, número 213, abril del 2006.
Li Yaotang de estado civil, y Li Feigán de nombre social, Pa Kin nació en Chengdu, capital de Shichuán el 15 de noviembre de 1904, en una China cuyo mandato celeste de la dinastía imperial de los King se había agotado y pronto se haría republicana. Procedía de una familia mandarina originaria de Jianxing (provincia de Chekiang). Su madre murió el verano de 1914, y su padre tres años después: "El primer golpe de mi vida fue la muerte de mi madre, y después la de mi padre. Era muy joven todavía, debería haber sido un niño protegido por sus padres. Un golpe tras otro, fue demasiado difícil de soportar".
El movimiento del 4 de mayo de 1919 acababa de terminar, y el país es la proa de los Señores de la guerra, cuando Pa Kin se matricula en una escuela moderna de Chengdu para seguir cursos de inglés (1920-1923). Devora febrilmente las nuevas publicaciones que van surgiendo por todas partes, y se entusiasma con las teorías anarquistas. Especialmente hay dos textos que llaman su atención, y que ejercerían sobre él un ascendente reivindicado, de los que propuso más tarde una versión china: A los jóvenes, de Kropotkin, y La gran noche, de Léopold Kampf. Abrazó el ideal y se adhirió a las filas de un grupo libertario local. A la revista de este grupo, La Quincena, entregó el primer artículo que conocemos de él, "Cómo edificar una sociedad auténticamente libre e igualitaria", que anuncia los casi trece millones de signos chinos que Pa Kin trazaría a lo largo de su vida. En 1923 viaja a Shangai con su hermano mayor, Li Yaolin, y enseguida a Nankín, donde es admitido en la escuela anexa de la universidad del Sudoeste. Con el diploma en el bolsillo, en 1925 regresa a Shanghai. No por ello colabora menos con la prensa libertaria, con su nombre verdadero o con otros prestados. Realiza también publicaciones literarias. Durante su estancia en Nankín entra en relación epistolar con Emma Goldman, su "madre espiritual", así como con Thomas Henry Keell, director de la revista londinense Freedom (1926).
Al no conseguir entrar en la prestigiosa universidad de Pekín, decide, en 1927, dirigirse a Francia con el fin de realizar improbables estudios (de ciencias económicas al parecer) y de aprender francés. El asunto Sacco y Vanzetti toca a su trágico final, y las campañas en defensa de los dos obreros italianos impresionan al joven. Toma contacto con el comité de apoyo y escribe e Vanzetti, que le contesta desde la cárcel. Al mismo tiempo, traduce a Kropotkin (La conquista del pan, 1927, revisada en 1940, con el título El pan y la libertad), y Ética, su origen y su desarrollo (1927, revisada en 1941), estudiando en profundidad para ello a Aristóteles, Platón y los Evangelios. Multiplica sus intervenciones en la prensa libertaria, especialmente en La igualdad (Pingdeng, 1927-1929), revista china publicada en San Francisco -con la ayda de un obrero chino que vivía allí, Liu Zhongshu (Ray Jones)-, y publica dos libros: El anarquismo y la cuestión de la práctica (1927) con Shu Huilin y Jun Yi (Woo Yong-hao), y Los pioneros de la revolución (1928), obra en la que celebra la "intensa grandeza de los mártires anarquistas". Tiene correspondencia con figuras célebres de la causa antiautoritaria, como Emma Goldman (1927), Alexander Berkman (1928) o Max Nettlau (1928). Costumbre que conservará hasta 1950, como lo demuestran sus intercambios postales con Agnès Inglis (1948-1950), Rudolf Rocker (1948-1949), Joseph Ishill (1949), Boris Yelinsky (1949) o la Comisión de Relaciones Internacionales Anarquistas (1949), y sus intercambios de prensa con diversas publicaciones extranjeras, entre ellas, Le Libertaire en Francia.
En Francia termina Destrucción, su primera novela, publicada en 1929 en forma de folletín, en la revista más prestigiosa de por entonces Xiaoshuo yuebao (La novela mensual). La acogida triunfal de los lectores, especialmente los más jóvenes, lo animó a tomar definitivamente el camino literario bajo el seudónimo Pa Kin (la primera letra fue elegida en homenaje a uno de sus compañeros, que se suicidó en París; la segunda es el último carácter de la transcripción en chino del patronímico de Kropotkin). De regreso a China en 1918, Pa Kin se instala en Shanghai y en los años siguientes compone varias de sus novelas más famosas: su trilogía El amor (Niebla, 1931; Lluvia, 1933; Resplandor, 1935) en las que participan los jóvenes intelectuales revolucionarios, y sobre todo, Familia (1933), inspirada en la vida de los suyos, considerada como su obra maestra, primera parte de otra trilogía, El torrente, que completaría más tarde.
Sin embargo, no abandona sus actividades militantes. Se ocupa de las publicaciones libertarias El libertario mensual (enero-abril 1929) bajo el seudónimo de Marat, o Antes del momento (enero-julio 1931), y de una revista esperantista Verda Lumo (Luz verde), porque fue hasta el fin de su vida un partidario convencido de la lengua universal, que había descubierto a los catorce años. Publicó tres grandes obras: En el cadalso (1929), una galería de retratos de terroristas rusos del siglo XX, acompañada de estudios sobre los mártires anarquistas de Chicago o sobre la vida de Sofia Parovskaia, sobre la historia del nihilismo ruso y sobre la gesta de los anarquistas franceses de la belle époque, con textos dedicados a los mártires de Tokio o al asunto Sacco y Vanzetti, así como de una carta sobre "Anarquismo y terrorismo"; Diez heroínas rusas (1930), otra galería de retratos, entre ellos el de Vera Zassulitch y el de Vera Figner; y Del capitalismo al anarquismo (1930), una libre adaptación de la obra de Berkman, El abc del comunismo libertario (1929).
En noviembre de 1934, para escapar del opresivo ambiente social que reinaba en su país (en varias ocasiones, sus escritos habían sido censurados por las autoridades del gobierno nacionalista, por juzgarlos muy subversivos), Pa Kin abandona China y se dirige a Japón, donde pasa varios meses en Yokohama y en Tokio, donde fue detenido por la policía por un corto espacio de tiempo. De regreso a Shanghai, se hace cargo de las ediciones Vida y Cultura, pero sin que ello constituya una vocación imperiosa: "Me gustaba escribir y traducir, sólo he sido editor cuando no había otro que quisiera encargarse del trabajo". Incluye en una de las colecciones que dirige uno de sus libros, Historia del movimiento social ruso (1935).
La guerra chino-japonesa (1937-1945) le llevó a un errar continuo, como a muchos otros escritores. Se refugió en Cantón, en Guilin e incluso en Chongking. En Guiyang también, donde se casó, en mayo de 1944, con Chen Yunzhen (Xiao Shan, 1921-1972), con la que tuvo dos hijos, una niña, Li Xiaolín, en diciembre de 1945, y un niño, Li Xiaotang, en julio de 1950. Implicado en la oposición intelectual a la ocupación japonesa, fue uno de los dirigentes de la Asociación de Resistencia al Enemigo en los medios literarios y artísticos de toda China (marzo 1938), y de la filial de Guilin (noviembre de 1938), aportando su pluma al órgano de expresión Artes y letras de la guerra de resistencia. Paralelamente, desplegó su energía en informar a sus compatriotas sobre la situación de España mediante la revista Fuego de alarma (septiembre de 1937-octubre de 1938), de la que se encargó junto a Mao Dun, incluyendo una serie creada para la ocasión de folletos traducidos por él mismo, titulada "Pequeña colección de estudios sobre la cuestión española", en la que aparecieron de Rudolf Rocker, La lucha en España (1937); de varios autores, El combatiente Durruti (1938); de Augustin Souchy, España (1939) y Los sucesos de mayo en Barcelona (1939); de Albert Mining, Diario de un voluntario internacional (1939); y de Carlo Rosselli, Diario de España (1939). Se encargó de las versiones en chino de tres álbumes de dibujos procedentes de las oficinas de propaganda de la CNT-FAI: La sangre de España (1938) y El sufrimiento de España (1940) de Castelao, y El amanecer español (1938) de Sim. Son compromisos a favor de la revolución española, si bien el rechazo a pertenecer a la Liga de Escritores de Izquierda (1930-1936) le valió a Pa Kin la hostilidad de los comunistas, que acusaban a los anarquistas, como en todas partes, de sabotear la táctica del "Frente unido" (alianza entre comunistas y nacionalistas para combatir a Japón, o más exactamente la segunda alianza; el primer "Frente unido" se había formado con la intención de liberar a la China de los Señores de la guerra y se había saldado, en 1927, con el aplastamiento sangriento de Chang Kai Chek a sus seguidores).
Pa Kin no renuncia a la creación literaria. Lo vemos a la cabeza de Selecciones literarias (marzo 1937-enero 1939), con Jin Yi, su viejo cómplice, con el que había lanzado Estación literaria (junio-diciembre 1936), y publican seis novelas: los dos últimos volúmenes de "Torrente", Primavera (1938) y Otoño (1940), los tres tomos de Fuego (1940, 1941 y 1945) y El jardín de reposo (1944). Y comenzó La sala común número 4 (1946) y Noche helada (1947), su última obra de creación importante.
Entre la salida de Destrucción y la "Liberación" (1949), Pa Kin no se para. Su bibliografía, además de las obras que ya hemos citado, incluye ocho novelas más: El sol muerto (1931), Sueño en el mar (1932), Otoño en primavera (1932), Los mineros del antimonio (1933), Germinal (1933, vuelto a editar con el título Nieve), Resurrección (1933, continuación de Destrucción), La pagoda de la longevidad (1937) y Lina (1940), así como una serie de novelitas dispersas en las innumerables revistas en las que participó Pa Kin, que fue reuniendo en recopilaciones, como Venganza (1931), Claridad (1932), La silla eléctrica (1933), El paño (1933), El general (1934), El silencio (1934), Dios, demonios y hombres (1935), Inmersión (1936) e Historia de cabellos (1936). A ello se añade una gran cantidad de ensayos: "He tenido muchos amigos, para los que he escrito un montón de artículos. Eran cada vez más numerosas las personas que me pedían textos". Estos ensayos dieron lugar a una veintena de volúmenes: Viaje por mar (1932), Mis viajes al hilo del pincel (1934), Gotitas (1935), Confesiones de una vida (1936), Recuerdos (1936), Billetes breves (1937), Yo acuso (1937), El sueño y la embriaguez (1938), Cartas de un viajero (1939), Impresiones (1939), Tierra negra (1939), Sin título (1941), El dragón, los tigres, los perros (1942), La hierba que resucita (1942), Pequeñas gentes, asuntos sin importancia (1943), Notas de viajes diversos (1946), Recuerdillos (1947), La tragedia de una noche tranquila (1948). Por último, y con sólo 30 años, escribió su vida: Autobiografía de Pa Kin (1934).
Como traductor tampoco se quedó corto: Vera, de Léopold Kampf (1928); Una vida proletaria, de Bartolomeo Vanzetti (1929); La Rusia subterránea, de Stepniak (1929); La danza del esqueleto, de Akita Ujaku (1930); La gran noche, de Léopold Kampf (1930), La muerte de Danton, de Alexis Tolstoi (1930); Los cuentos de la estepa, de Máximo Gorki (1931); La primavera en otoño, de Julio Baghy (1932); La flor del pasado, de Edmundo d'Amicis (1933); Memorias de un revolucionario, de Kropotkin (1933); Memorias de prisión, de Alexander Berkman (1935); El umbral (selección de obras de Jaakoff Prelooker, Léopold Kampf, Stepniak y Turgueniev, 1939); A los jóvenes, de Kropotkin (1937); Una drama familiar, de Herzen (1940); Cantos de rebeldes (antología de diversos autores, 1940); Últimas rosas, de Theodor Storm (1943); Padres e hijos, de Turgueniev (1943); Tierras vírgenes, de Turgueniev (1944); Poemas en prosa, de Turgueniev (1945); El príncipe feliz (recopilacón de cuentos y textos en prosa), de Oscar Wilde (1948); Veinte años en la cárcel, de Vera Figner (1948); La risa (antología de textos de Dobri Nemirov, A. Kuprin, Bratescu Voinesti y Vasili Eroshenko, 1948); Los seis, de Rudolf Rocker (1949); Punin y Baburin, de Turgueniev (1949), Recuerdos de Chejov, Recuerdos de Tolstoi y Recuerdos de Blok, de Gorki (1950); Recuerdos de Turgueniev, de Isaac Pavlovski (1950); La flor roja, de Vsevolod Garshin (1950); Un acontecimiento inesperado, de Vsevolod Garshin (1951) y El monigote y la rosa, de Vsevolod Garshin (1952).
Cuando los comunistas tomaron el poder, aunque se había corrido el rumor de que Pa Kin había huido a Taiwan, se quedó y aceptó poner su pluma a su servicio, pero sin afiliarse al partido (sin duda los comunistas consideraron que no tenía la talla adecuada para el "tejido especial" del que hablaba Lenin). Pa Kin, que hasta ayer no había tenido más que severas palabras para el régimen soviético ¿iba a creer en la sinceridad del programa provisional de sus seguidores chinos? No era imposible, como podríamos deducir de las palabras que dirige a Agnès Inglis el 18 de septiembre de 1950: "Quizás tenga la suerte de asistir a la puesta en marcha de la reforma agraria, de la distribución de las tierras a los campesinos pobres. Es la destrucción del feudalismo en China. Una gran cosa, sin duda". A menos que hubiera sido seducido por las atenciones que rodeaban a alguien que se consideraba todavía anarquista. Porque, evidentemente, nadie ignoraba sus convicciones políticas. A los guardias rojos que lo secuestraron durante la Revolución cultural, Pa Kin reveló que, habiéndose encontrado con Mao en Chonkin en los años 40, éste le había dicho: "Es curioso, se dice que eres anarquista". A lo que respondió Pa Kin: "Es cierto. Y yo había oído decir que tú también lo habías sido hace tiempo".
En julio de 1949, cuando los comunistas no son todavía dueños absolutos del país y aún no se ha proclamado la República Popular, Pa Kin se incorpora a la Federación de las Artes y las Letras de China, de cuyo presidium formará parte (octubre 1953), luego será uno de los vicepresidentes (agosto 1960). Formó parte también del comité permanente de la Asociación de Escritores de China (julio 1949), y obtuvo una de las vicepresidencias (octubre 1953). Ocupó puestos análogos en la filial de Shanghai de esos dos organismos, así como de otras instituciones nacionales menos importantes. También realizó misiones internacionales: en noviembre de 1950 asiste al II Congreso Mundial por la Paz, celebrado en Varsovia, y se aloja en Moscú; en abril de 1952 y agosto de 1953 acude a Corea del Norte; en noviembre de 1957 es invitado a las ceremonias del 40 aniversario de la Revolución de Octubre en Moscú; en octubre de 1958 dirige la delegación china que participa en la Conferencia de Escritores Afroasiáticos de Taskent, en Uzbekistán; y realiza tres viajes oficiales a Japón (marzo 1961, julio 1962 y noviembre 1963).
Pa Kin fue nombrado redactor jefe del Mensual de las Letras y las Artes, órgano de la rama de Shanghai de la Asociación de Escritores, desde su creación en enero de 1953 hasta enero de 1957, pasándose luego a la dirección de un comité editorial. En julio de 1957 toma las riendas, con Jin Yi al principio y luego sólo a partir de noviembre de 1959, de una segunda publicación de la Asociación de Escritores, Cosecha, que fue una de las más influyentes de China. Entre tanto, en octubre de 1959, el Mensual de las Artes y las Letras se transforma en Literatura en Shanghai, y Pa Kin será el responsable desde noviembre de 1960. En enero de 1964, Literatura en Shanghai y Cosecha se unen, y la nueva publicación pasará a llamarse Cosecha hasta marzo de 1966, fecha en la que se interrumpe: estamos en la víspera de la Revolución cultural.
Sus funciones no son sólo de índole cultural. Pa Kin forma parte de la Asamblea Nacional Popular como representante de la provincia de Sichuán (1954-1958) y como diputado de Shanghai (1959-1963 y 1964-1965).
Acaparado por todas esas tareas administrativas, renuncia a su arte de mala gana: "No me gustaban las reuniones, pero no me atrevía a faltar; hacía todo lo posible por evitar alguna. No participaba verdaderamente. Hacía constantemente examen de conciencia. Así he desperdiciado de veinte a treinta años de mi vida. Cuanto más me aplicaba en los estudios políticos, menos podía escribir. Paradójicamente, el título de escritor me privaba del tiempo necesario para ejercer mi oficio".
Salvo excepciones -Historias de héroes (1953), Perla brillante y Favorita de jade (dos cuentos para niños, 1957) o Li Dahai (1961), que son obras de creación- se consagrará de ahora en adelante exclusivamente a los sanwen o literatura de reportaje (relatos de sus viajes a Polonia, Corea, la URSS o Vietnam): Auschwitz: la fábrica nazi de asesinar (1951), Días de fiesta en Varsovia (1951), Cartas de ánimo y otras (1951), Vivir entre héroes (1953), Hemos encontrado al mariscal Peng Dehuai (1953), Los que salvaguardan la paz (1954), Días de alborozo (1957), Toda lucha que salva la vida (1958), Voces nuevas (1959), Amistades (1959), Canto de aclamación (1960), Un sentimiento inagotable (1963), Al borde del puente Hien Luong (1964), Viaje a la comuna Dazhai (1965).
En 1954 y 1955 llegan las campañas de "rectificación". Pa Kin es uno de los intelectuales que se movilizan contra los compañeros que no tienen olor de santidad, por ejemplo Hu Feng. Sin embargo en 1956, durante el período de las Cien flores, publica una decena de ensayos que critican la realidad social, prefigurando en cierto modo sus futuros escritos Al hilo de la pluma. Pero se ve obligado enseguida, durante el movimiento antiderechista de 1957, a cantar la palinodia y a cooperar en la denuncia de los escritores que se habían comprometido más que él. Pa Kin se implicará después en todas las operaciones dirigidas contra sus colegas: "Ahora, después de tantas `luchas´, de tantos `movimientos´, cuando pienso en los papeles que he desempeñado (incluso si me hubieran sometido bajo presión), estoy asqueado, avergonzado", confesaría retrospectivamente. "Cuando releo las páginas que he escrito hace treinta años, no puedo perdonarme y no pido a las generaciones futuras que lo hagan".
En octubre de 1958 le llega el turno de sentarse en el banquillo. Se había iniciado una campaña a propósito de sus libros anteriores a 1949. En efecto, había empezado a editarlos, aligerados de su contenido anarquista, bajo el título Obras de Pa Kin (14 volúmenes, 1958-1962). Y antes de eso, en abril, había cometido la imprudencia, en un artículo, de no fustigar con suficiente vigor a Howard Fast, el novelista americano que había roto con el comunismo. Los ataques se fueron haciendo más severos. De ahora en adelante, y a pesar del alegato que presentó, en mayo de 1962, para celebrar "El coraje y sentido de responsabilidad de los escritores" -aunque se trataba de un texto inscrito en una corriente general de liberalidad impulsada por el propio poder, y no de un acto de crítica por parte del escritor, pero no por ello le causó menos problemas durante la Revolución cultural- Pa Kin lo dará por dicho y no dudará en ocultar sus sentimientos y someterse a las autoridades chinas, actuando como el "loro" que ellos esperaban. Y hasta el fin de la Revolución cultural, Pa Kin persistirá en su actitud: "No he podido escapar a la tragedia de los intelectuales chinos", constatará amargamente.
En 1966, con el comienzo de la Revolución cultural, Pa Kin se desvanecerá inmediatamente de la escena pública. El 16 de agosto de 1966 se coloca un cartel en la filial de Shaghai de la Asociación de Escritores que lo denigra, y se le encierra en un "establo". El 10 de mayo de 1967, un artículo del Diario del pueblo lo acusa claramente, y el 18 de septiembre los guardias rojos lo conducen a la universidad de Fudan, donde permanece secuestrado un mes y sometido a interrogatorio. En enero de 1968 se sella la puerta de su biblioteca y se le prohibe acceder a las habitaciones del piso superior de su casa; el 20 de junio es arrastrado al Circo del pueblo, en Shanghai, para una "asamblea de lucha televisada" organizada por los medios culturales de la ciudad; y en septiembre se le envía a un gran "establo" de la sede local de la Asociación de Escritores. No vuelve a su casa hasta febrero de 1969. De mayo de 1969 a febrero de 1970 es enviado al distrito de Songijang, luego a Fengxian (cerca de Shanghai), a una Escuela del 7 de mayo para algos cargos, donde debe realizar trabajos manuales. No regresará de Fengxian hasta dos año y medio después para atender a su mujer, a la que no habían curado por ser su esposa y estar a punto de morir. En julio de 1973, el comité municipal de Shanghai del Partido Comunista decretó que el caso de Pa Kin revelaba "contradicciones en el seno del pueblo" (no "contradicciones entre el pueblo y los enemigos del pueblo" ) y le quitó la etiqueta de "contrarrevolucionario" que le habían pegado a la espalda, autorizándole a retomar sus trabajos de traductor. Revisa su versión de Tierras vírgenes de Turgueniev y, en septiembre de 1974, se dedica a Pasado y pensamientos de Herzen, que terminará en abril de 1977, cuando ya hacía seis meses que Mao había ido a reunirse con Marx y la Revolución cultural, que había durado diez años, acababa de terminar. En ese momento precisamente Pa Kin vuelve a la superficie. Tiene 73 años.
El 25 de mayo, el Digesto de humanidades incluye "Una carta" suya, y el 20 de octubre se reproduce una de sus novelas en Letras y artes de Shanghai, nueva fórmula de Literatura de Shanghai, que la inaugura. Pa Kin vuelve a sus funciones de vicepresidente de la Asociación de Escritores Chinos, de la que será el primer vicepresidente (noviembre de 1979), el presidente interino (abril de 1981) -el titular, Mao Dun, había desaparecido- y presidente (enero de 1985), puesto que le será confirmado en diciembre de 1996 y que ocupó hasta su muerte. Recuperó su puesto de vicepresidente de la Federación China de los Círculos Literarios y Artísticos, en el que fue reelegido en noviembre de 1979 y conservó hasta noviembre de 1988. Se le ofreció la presidencia del PEN de China y de otras instituciones. Y, en enero de 1979, cuando Letras y artes de Shanghai recupera el nombre Literatura en Shanghai, y Cosecha resurge de sus cenizas, será él quien dirija ambas revistas. Sus traducciones inéditas de Turgueniev y de Herzen aparecen en 1978 y 1979 respectivamente, a la vez que dos recopilaciones de Trabajos recientes (1979 y 1980) y una antología de escritos que van del año 1950 al 1979, titulada Resplandores (1979). A pesar de los sinsabores experimentados tras la salida de sus Obras en catorce volúmenes, permite la edición de sus Obras escogidas, en diez volúmenes, en 1982. Irán seguidas de sus Obras completas, en veintiséis volúmenes -recopiladas entre 1986 y 1994, reimpresas en 2000- y de sus Obras traducidas completas, en diez volúmenes, recopiladas en 1997. Esta vez no se expurgaron los textos anarquistas en ninguna de ellas.
Pa Kin recupera también su escaño en la Asamblea Popular Nacional, y es reelegido en febrero de 1978 diputado por Shanghai. En 1983 expira su mandato y es nombrado vicepresidente del Comité Nacional de la VI Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.
Vuelven los viajes oficiales: a Francia en abril de 1979, con Gao Xinjiang, futuro premio Nobel de literatura, como intérprete; a Estocolmo en agosto de 1980 para el LXV Congreso Esperantista Internacional; a Lyón, en septiembre de 1981, para el XLV Congreso del PEN Club; luego a Zurich; y a Tokio, en mayo de 1984, para el XLVII Congreso del PEN Club.
En el extranjero se le colma de honores. En 1982 recibe de Italia el Premio Dante por su trilogía El torrente, y François Mitterrand, de paso por Shanghai al año siguiente, le condecora con la cruz de comendador de la Legión de Honor (7 de mayo de 1983); en 1984 es nombrado doctor honoris causa por la Universidad China de Hong Kong (18 de octubre), y en 1985 es declarado miembro de honor de la American Academy and Institute of Arts and Letters (15 de mayo); en 1990 se le concede la medalla del Pueblo Soviético (5 de febrero), mientras que en Japón se le otorga el Fukuoka Asian Culture Prize (19 de julio). Sus compatriotas tienen también ocasión de celebrar su gloria nacional. Pa Kin se instala definitivamente en el panteón de las letras chinas y no se deja de hablar de él como candidato al Premio Nobel. Se le dedican coloquios, estudios, publicaciones especializadas, etc. En junio de 1989, el Observatorio de Pekín, que ha descubierto un nuevo asteroide, lo bautiza con su nombre, y el 25 de noviembre de 2003, el día de su 99 aniversario (el 100 para los chinos), el Consejo de Estado del gobierno chino le concede el título de "escritor del pueblo".
Pa Kin, que no había escrito una sola línea desde hacía diez años, se lanza en diciembre de 1978 a una serie de sanwen bajo el título genérico de Al hilo de la pluma, ciento cincuenta en total, que serán publicados en El Imparcial de Hong Kong, antes de publicarse en cinco pequeños volúmenes, primero en Hong Kong y luego en Pekín: Al hilo de la pluma (1979), Búsquedas (1981), Palabras verdaderas (1982), En el transcurso de mi enfermedad (1984), y Sin título (1968). En ellos, Pa Kin vuelve a su pasado sin complacencia. El conjunto de sus memorias, de su testamento intelectual y de la confesión se presenta como una condena en regla de la Revolución cultural, pero partiendo del sistema que la hizo posible: "He dicho la verdad, ya puedo abandonar el mundo con el alma en paz. Hay cinco volúmenes que encierran verdades, para el `museo´ en el que se denuncia la `Revolución cultural´".
Pa Kin murió el 17 de octubre de 2005. Afectado por la enfermedad de Parkinson, pedía desde hacía tiempo, en sus accesos de lucidez, que se le acortaran los sufrimientos. Sus cenizas debían arrojarse al mar de China, junto a las de su esposa, que conservó en una urna cerca de su cama.
Angel Pino
Una introducción al anarquismo en los albores de la revolución china
De no ser por algunos cuantos acontecimientos, tales como la Larga Marcha y la Comuna de Shanghai, el desarrollo de la revolución china es relativamente ignorado por la izquierda en occidente, principalmente si se compara con el conocimiento que se tiene de revoluciones como la rusa de 1917, la española de 1936 o incluso los eventos de París en Mayo en 1968. Aquellos sectores de la izquierda influenciados por el Maoísmo o que se reclaman de esta corriente, no han ayudado en este sentido. Su versión de la historia ha tendido a centrarse simplemente en eventos que resaltan el rol de un solo hombre y vuelcan todo un siglo de historia revolucionaria hacia aquellos acontecimientos relevantes a él.
El anarquismo jugó un rol central en el desarrollo del temprano movimiento revolucionario en China. Por un extenso período, hasta una fecha tan tardía como 1925, la mayoría del ala radical del movimiento revolucionario era más bien anarquista que marxista. El historiador Arif Dirlik dice “No había una ‘izquierda marxista’ a la cual referirse en China sino hasta 1920-1921… la mayoría de quienes emergerían como líderes del movimiento comunista en China pasaron por una etapa anarquista antes de hacerse marxistas”.
Por la mayor parte de este período, el grueso del movimiento revolucionario era de carácter nacionalista y republicano. A fines de 1911, el régimen de los Ch’ing colapsó, no tanto por un movimiento unificado en torno a un programa de cambio, sino que por su propia falta de popularidad. El vacío que éste dejó, fue inicialmente llenado por el republicano radical Sun Yat-sen, el cual fue rápidamente reemplazado por una figura militar reaccionaria, Yuan Shih-k’ai, quien cambió de bando al dejar de ser favorecido por los Ch’ing.
Durante las siguientes cuatro décadas, China se dividiría en diferentes regiones. Por los 15 años que siguieron, una multitud de caciques locales, a los cuales se hace frecuente mención como ‘caudillos’, pelearon entre sí y con los nacionalistas por el poder. Cuando el Partido Comunista comenzó a emerger en la década de 1920 como una fuerza significativa, lo hizo gracias a una exitosa alianza política y militar con los nacionalistas, una alianza que fue ahogada en sangre en 1927.
Pero en la década de 1910, la lección inmediata que extrajeron muchos jóvenes revolucionarios de este caos fue que la sociedad tradicional china debía ser activamente desmantelada antes de que cualquier progreso real pudiera tener lugar. En esos años, un movimiento intelectual revolucionario de “masas”, el Movimiento por la Nueva Cultura, se desarrolló en ese 5% de la sociedad china que conformaba su élite. Este movimiento, el cual también ha sido llamado Movimiento 4 de Mayo, fue bastante occidentalizante en su lucha contra la tradición, a la vez que rabiosamente anti-imperialista en relación con la “humillación de China” llevada a cabo por Occidente y Japón. El ensayo de Ba Jin, “El Patriotismo y el camino hacia la felicidad de los chinos” es una advertencia sobre los efectos negativos de la ola patriótica desatada por el Movimiento 4 de Mayo. Él llama, en cambio, a abolir el gobierno, la propiedad privada y el Estado.
Este periodo también fue testigo de los inicios del movimiento obrero organizado en China. Liang Bingxian, una persona vinculada a la organización anarquista “Sociedad para el Estudio del Socialismo” publicó el primer periódico obrero, “Trabajo”, en 1918. Guangzhou (Cantón) era el centro de este movimiento en desarrollo y los anarquistas de Guangzhou en 1918 ayudaron a organizar el Sindicato de Trabajadores de Salones de Té de Guangzhou, el cual contaba con 11.000 miembros. Hacia 1921, los anarquistas de Guangzhou habían organizado al menos 40 sindicatos, y gente como el hermano del prominente anarquista Shifu o Liu Shixin eran dirigentes obreros. Este es el contexto en el cual Ba Jin escribe “Cómo construir una sociedad de libertad e igualdad genuinas”, en el cual explica los conceptos básicos del anarquismo a sus “amigos obreros”.
En China, la Revolución Rusa se entendió inicialmente como una revolución anarquista, debido principalmente a la falta de una tradición revolucionaria marxista en China. “Trabajo”, editado por anarquistas, fue el primer periódico que se dedicó a discutir la revolución en profundidad, y lo hicieron de manera tal en que, según Dirlik, se podía entender como “una revolución en perfecta armonía con las aspiraciones anarquistas”
Chen Duxiu se había pasado al marxismo y en 1921 convocaba al Primer Congreso del Partido Comunista Chino (PCC). Asistieron 13 delegados que representaban a unos 57 miembros. Muchos de ellos eran, de hecho, anarquistas. La naturaleza laxa del partido en estos momentos se refleja en la incapacidad de esta conferencia, que fuera sostenida en Shanghai, para acordar un manifiesto, y aún más por el hecho de que dos de estos delegados terminaransiendo ministros del gobierno pro-japonés de Nanking durante la guerra.
El número de militantes anarquistas siguió creciendo, aún a comienzos de los ’20, y gracias al Movimiento 4 de Mayo, se formaron sociedades anarquistas en Beijing, Shanghai, Nanking, Tianjin, Guangzhou, Zhangzhou, Hankou, Chengdu y Changsha, así como en Francia, Singapur, Filipinas, San Francisco (EEUU) y Vancouver (Canadá). Entre 1910 y 1928, se formaron 92 sociedades anarquistas, frecuentemente, con publicaciones independientes. El punto máximo que se alcanzó fue en el período de 1922 a 1923 en que aparecieron más de 70 publicaciones anarquistas. Sin embargo, el número de militantes nunca fue tan grande, si lo comparamos con la población: Xiao Xing escribió en la revista mensual “Apoyo Mutuo” en 1923 que estimaba en varios miles el número de anarquistas en China.
No obstante su prolongado período de intensa actividad y el mayor número de anarquistas en comparación a otras tendencias, los anarquistas no pudieron establecer ninguna clase de coordinación nacional fuerte, ni siquiera a nivel regional, a excepción de una o dos conferencias y federaciones pequeñas. En parte, esto se debió a la represión gubernamental, pero el factor de mayor peso, fue el hecho de que los anarquistas chinos no tuvieron, en realidad, coherencia organizativa. Y ya que el anarquismo no les entregó una solución organizativa en momentos en que la revolución se hacía cada vez más intensa, muchos de los anarquistas que siguieron activos, terminaron en uno de los dos polos revolucionarios que crecían, el Kuomintang o el PCC.
En 1922, por órdenes de Moscú, el PCC se unió al Kuomintang. Esta alianza terminó en una masacre, pero en lo inmediato, le permitió al PCC crecer de 195 miembros en Julio de 1922 a 58.000 en la primavera de 1927, cuando ya era, de lejos, la mayor fuerza revolucionaria de izquierda. Al ser la alianza exitosa, Chiang Kai-Shek, el líder del Kuomintang y del gobierno nacionalista revolucionario establecido en 1923 que desde Guangzhou lanzaba una ofensiva militar contra los caudillos del centro y del norte de China, pudo reconocer el poder creciente que tenía el PCC y resolvió aniquilarlo. El 12 de Abril, Chiang Kai-Shek, aliado con matones locales y con policías del barrio francés, lanzó un brutal ataque en Shanghai en contra del PCC y en contra de las organizaciones obreras en general. Miles de obreros y de militantes del PCC fueron asesinados en combate o ejecutados con posterioridad, siendo tanto el movimiento sindical como el PCC aplastados.
Para 1927, los anarquistas eran una fuerza política más bien agotada en China. El ensayo de Ba Jin de 1927 “El Anarquismo y la Cuestión de la Práctica”, es, al menos parcialmente, una respuesta al fracaso del anarquismo chino en entregar una alternativa al PCC. En él, trata de las limitaciones de quienes se confinaban en la propaganda abstracta, diciendo “Si nos consideramos revolucionarios, no debiéramos permitirnos el lujo de la palabrería hueca ni de darnos aires desinteresados. Debemos arrojarnos al torrente revolucionario”.
Cómo construir una sociedad de libertad e igualdad genuinas (1921)
En estos días la “libertad” e “igualdad” se han convertido las frases predilectas de ciertas personas. Si se les pregunta qué quiere decir libertad, contestarán: “la libertad corresponde a la libertad de palabra, prensa, asociación y correspondencia”. Si se les pregunta qué quiere decir igualdad, contestarán: “todo ciudadano es igual ante la ley, sin discriminación alguna”. Y sin embargo, esto no es ni genuina libertad ni igualdad. Si está en desacuerdo con lo que afirmo, pues le ruego que escuche mis palabras.
El obstáculo para la libertad del pueblo es el gobierno. Desde el nacimiento del gobierno, el pueblo ha perdido su libertad completamente, y son controlados por éste. Queremos el amor recíproco entre los hermanos y hermanas de todo el mundo, pero los gobiernos nos fuerzan al patriotismo, a convertirnos en soldados que asesinen a sus compatriotas del mundo. Aún en la misma China esta situación es terrible, y los chinos asesinan a otros chinos. En estos años, en las provincias de Hunan, Shanxi y de Sichuan, corren ríos de sangre y los cadáveres se apilan como montañas. Semejante miseria atroz es precisamente el beneficio que hemos recibido del gobierno.
Los capitalistas monopolizan la propiedad común que pertenece a todo el mundo, y los pobres pierden los medios para su subsistencia. En vez de castigar a esos capitalistas, el gobierno los protege mediante las leyes. El pueblo, que carece de posesiones, debe recurrir al robo a fin de poder sobrevivir. En realidad, son forzados a esto por los capitalistas, pero el gobierno les llama ladrones, y los fusila. No es que justifiquemos el robo. Sino que queremos recuperar algunas de nuestras posesiones confiscadas. ¿Por qué merecemos nosotros ser fusilados cuando a aquellos capitalistas que roban los bienes comunes de todo el mundo se les permite una vida cómoda? Si el pueblo no recurre al robo, entonces solamente le queda mendigar. A veces, el gobierno y los capitalistas demuestran su benevolencia, y entregan al pobre una ínfima cantidad del dinero que le han robado, y llaman a este acto con el grandilocuente término de filantropía. Y falsamente nos acusan de disfrutar más la mendicidad que el trabajo. ¡Lectores! ¿No queremos trabajar? Pero la verdad es que no nos dan oportunidades de trabajo y luego abusan de nosotros. Entonces, la así llamada libertad e igualdad que hemos mencionado, ¡no tiene, al parecer, nada que ver con el pueblo! ¿Es esto genuina libertad e igualdad? No lo creo. ¿Qué, entonces, es la genuina libertad e igualdad? Creo que sólo el anarquismo significa una genuina libertad y que el comunismo significa una genuina igualdad. La única manera de construir una sociedad de una genuina libertad e igualdad es la revolución social.
¿Qué es el anarquismo? El anarquismo propone que el gobierno y todos sus organismos dependientes sean abolidos, y que todos los medios de producción y los productos pertenezcan al conjunto del pueblo. De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades. Que cada cual desempeñe aquellas tareas que se ajusten mejor a sus capacidades. Algunos serán doctores, algunos serán mineros. Los trabajos más pesados tendrán menos horas de trabajo, mientras que los más fáciles tendrán más horas. La comida, la vestimenta y la vivienda serán suministradas por ciertas instituciones. Todos tendrán igual educación, sin distinciones. Un anarquista francés dijo “si todos trabajasen dos horas diarias, las necesidades de todo el mundo se verían cubiertas”. Kropotkin también dijo: “Si todos trabajasen cuatro horas diarias, habría de sobra para satisfacer las necesidades de toda la sociedad”. Creo que nadie estaría indispuesto a trabajar tan pocas horas.
Sin las leyes de la política habrá una genuina libertad; sin capitalistas, habrá una genuina igualdad.
¡Mis amigos trabajadores! ¡Por favor imaginen la libertad y la igualdad en una sociedad sin los poderes autoritarios! ¿Quieren tal sociedad? Si así lo quieren, hay que librar la revolución social y derrocar a los pérfidos políticos. La sociedad de la libertad e igualdad solamente entonces será una realidad. ¡Únanse inmediatamente con todos sus amigos! ¡Si continúan tolerando sus pesares, sencillamente estarán permitiendo que les conviertan en carne para el picadero de los capitalistas! ¡Créanme!
(en revista mensual Semi, No.17, 1º de Abril de 1921)
El Patriotismo y el Camino hacia la Felicidad de los Chinos (1921)
I.Hoy en día vemos a China convertirse en una sociedad en tinieblas. Bajo el peso de esta obscuridad, algunos jóvenes concientes proponen que la única manera para salvar a China de esta situación miserable, es promover el “patriotismo”, tomar al “patriotismo” como el único camino hacia la felicidad de los chinos. Por lo mismo, la palabra “patriotismo” se escucha por todo el país. Este es un fenómeno terrible. Creo que el “patriotismo” es un obstáculo a la evolución humana. Como miembro de la humanidad mi conciencia me mueve a rechazar semejante falacia y a ofrecer mi propia sugerencia respecto del “camino hacia la felicidad de los chinos”. Las palabras que digo surgen de mi conciencia. Creo que en un país tan grande como lo es China, debiera haber aunque sea algunos pocos con la conciencia para apoyar mis ideas.
II.¿Qué es el “patriotismo”? Tolstoi nos dice correctamente que el patriotismo es “como una máquina de muerte. Lo que practica es el arte del homicidio, lo que discute es de qué manera asesinar. No tiene nada que ver con la vida real de las masas”. Por sorprendente que suene, esta cita captura perfectamente el espíritu del “patriotismo”. A excepción de algunos caudillos crueles y de los políticos, los seres humanos se oponen y condenan las guerras, y el origen de las guerras, de hecho, es el “patriotismo”. Si los seres humanos se amaran y trabajaran juntos en paz, ¿por qué habría guerras? El “patriotismo” nació en la “Época del instinto animal”, cuando el Estado nació. El Estado se caracteriza por el egoísmo y la hipocresía. A fin de satisfacer su pasión animal, el Estado fuerza a su población a invadir otras tierras y morir. La victoria bélica trae placer a los caudillos y a los políticos, y el fracaso bélico arranca la carne y la sangre al pueblo que paga el precio de éste. ¿Beneficia la guerra de alguna manera al pueblo raso? Desafortunadamente, el pueblo raso se encuentra en total desconocimiento de que el llamado patriotismo es un arma con la cual se asesina a sus seres queridos. El “patriotismo” es una monstruosidad que asesina. Por ejemplo, a fines del siglo XIX el gobierno alemán promovió el sentimiento patriótico e implementó la conscripción. Todos los adultos, incluidos los intelectuales y sacerdotes, debían prestar el servicio militar y así asesinar según las órdenes de los militaristas y políticos. Se les ordenaba asesinar trabajadores en huelga, incluso si eran sus padres y hermanos. ¡Qué desgracia! ¿Podría haber algo más cruel y salvaje que esto?
III.Creo que la promoción del patriotismo jamás podrá significar la felicidad de los chinos; en cambio, traerá más miserias. El único camino para que los chinos busquen la felicidad es la abolición de las siguientes instituciones:
GOBIERNO: El gobierno es la institución del poder autoritario. Protege a las leyes, nos asesina, nos priva de los medios de vida, nos insulta y ayuda al capitalismo a asesinar a los pobres. Nosotros, los seres humanos, nacimos para ser libres por naturaleza, pero el gobierno ha creado muchas leyes con las cuales atarnos; amamos la paz, pero el gobierno nos impulsa a la guerra; supuestamente debiéramos practicar el apoyo mutuo con nuestros compatriotas de todo el mundo, pero el gobierno nos fuerza a competir. Todo cuanto el gobierno hace, contradice la voluntad de la vasta mayoría del pueblo. Por sobre todo, el gobierno es la base del patriotismo. Si queremos buscar la felicidad, nuestra prioridad debe ser derrocar al gobierno.
PROPIEDAD PRIVADA: La propiedad privada es fruto del saqueo. La propiedad originalmente pertenecía a todos los seres humanos, pero un número reducido de personas, por medio de su poder y de sus conocimientos, se apropiaron de la propiedad común. Esto llevó a que los más débiles se vieran sin techo, y a que los más poderosos pudieran comprar la fuerza de trabajo ajena. Ellos disfrutan de lo que producen los trabajadores, mientras a éstos no les queda nada. La propiedad privada es la injusticia número uno en el mundo. Además, la propiedad privada ha llevado a la rivalidad, al robo, al latrocinio y a la degeneración moral. Es la propiedad privada la cual ha mantenido al gobierno por tanto tiempo. Consecuentemente, la abolición de la propiedad privada hará más fácil la abolición del gobierno.
RELIGION: La religión encadena el pensamiento humano y obstaculiza la evolución humana. Mientras queremos la búsqueda de la verdad, ella nos entrega supersticiones; mientras queremos el progreso, ella nos pide ser conservadores. Algunos sacerdotes dicen: “Dios es omnipotente. Dios es la verdad, justicia, gentileza, belleza, poder y vitalidad, mientras que el Hombre es la falsedad, la injusticia, la maldad, la fealdad, la impotencia y la muerte; Dios es el amo, el Hombre un esclavo. El Hombre, por sí solo, no es capaz de alcanzar la justicia, la verdad, la vida eterna, y debe seguir las revelaciones de Dios. Dios creó al mundo, y los monarcas con sus oficiales representan a Dios y merecen ser servidos por el pueblo” (Esto es lo que Carlos I de Inglaterra ha llamado el “derecho divino de los monarcas). Esta es la esencia de la cristiandad y muchas similitudes pueden apreciarse con algunas de las religiones menos importantes. El comentario de Bakunin: “Si Dios realmente existiera, sería necesario abolirlo” es grandioso. Hay que hacerlo realidad.
IV.Las instituciones discutidas son todas nuestras enemigas. Antes de tomar el rumbo por el camino de la felicidad, es preciso abolirlas. Luego, distribuiremos la propiedad, iniciaremos nuestras asociaciones libres, practicaremos los principios del apoyo mutuo, de cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades, todos para uno y uno para todos. ¿No es esa una vida feliz? Sin embargo, hemos de pagar un precio para poder obtener esa felicidad. ¿Cuál es ese precio? Es la sangre caliente de mucha gente. Bakunin dijo: “¡Nada en este mundo es más excitante y placentero que la empresa revolucionaria! ¿Qué preferirías? ¿Que tu vida se pasara en tu sometimiento al poder despótico o arriesgar valerosamente tu vida en una lucha sin cuartel contra la tiranía?” ¡Qué entusiasta y valeroso! Espero que ustedes amigos se unan a nosotros y contribuyan con su sangre caliente a la más excitante y placentera de las empresas revolucionarias! ¡Marchemos juntos por el camino de la felicidad!
(El Despertar del Pueblo, No.1, 1º de Septiembre, 1921)
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