Este Post
Contiene:
*Definicion de Droga
*Clasificacion de la Droga
*Tipos de drogas
*Efectos que causa los diferentes tipos de drogas
*Algunos tratamientos
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El Post [Parte 2] Contiene:
*Cómo ayudar a su adolescente a mantenerse alejado del alcohol
*Como hablar con sus hijos acerca de las drogas
*Como hablar con sus hijos acerca del alcohol
*Como Establecer una conversación amplia y constante con sus hijos acerca del tabaco, el alcohol y otras drogas
*Programas de Tratamiento
*Ayudar a sus hijos a no dejarse influenciar por sus amigos
*Y mucho mas!
Contiene:
*Definicion de Droga
*Clasificacion de la Droga
*Tipos de drogas
*Efectos que causa los diferentes tipos de drogas
*Algunos tratamientos
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El Post [Parte 2] Contiene:
*Cómo ayudar a su adolescente a mantenerse alejado del alcohol
*Como hablar con sus hijos acerca de las drogas
*Como hablar con sus hijos acerca del alcohol
*Como Establecer una conversación amplia y constante con sus hijos acerca del tabaco, el alcohol y otras drogas
*Programas de Tratamiento
*Ayudar a sus hijos a no dejarse influenciar por sus amigos
*Y mucho mas!
La Droga, La Perdicion de la Vida [Parte 2]
Prepárelos para los retos en la escuela
El ingreso a la escuela intermedia o secundaria es emocionante y suele señalar nuevos inicios y oportunidades para adolescentes y padres. Sin embargo, también puede ofrecer nuevos desafíos para familias – especialmente para adolescentes quienes puedan enfrentarse con presiones nuevas para participar en comportamientos peligrosos, incluyendo el uso de las drogas.
La Campaña Nacional Anti-Drogas está creando conciencia entre los padres de familia para que conozcan los riesgos y retos que presenta el ingreso a la escuela intermedia o secundaria. Los siguientes consejos pueden ayudar a que los padres mantengan a sus adolescentes libres de las drogas:
* Escuche a sus hijos – Con los horarios apretados y las actividades extracurriculares que tienen muchos adolescentes, asegúrese que tiene tiempo para hacer preguntas sobre su día y para animarlos. Al mostrar su buena voluntad para escuchar hará que su adolescente se sienta más cómodo hablando de temas importantes.
* Conozca a los amigos y a los padres de las amistades de sus hijos – Conozca a otros padres en eventos de la escuela o reuniones de padres y maestros, entrenamientos de fútbol, ensayos de baile o dondequiera que sus hijos estén después de la escuela.
* Comuníquese con maestros – Pida que lo mantengan informado de cualquier cambio en el comportamiento de su adolescente, así como nuevas amistades, cambios en su desempeño académico, o falta de interés, ya que estas pueden ser señales de uso de drogas.
* Esté al tanto de dónde se encuentra su adolescente – Haga una lista de las actividades en las que participan sus hijos y establezca horarios para que su adolescente le llame cuando esté fuera de la casa o la escuela.
Comprenda por qué no debe dejar que sus hijos fumen marihuana
Dígales claramente a sus hijos que se preocuparía mucho si ellos empezaran a fumar marihuana. Es importante explicar que el uso de la marihuana interfiere con la concentración mental de los jóvenes, afecta la memoria, la coordinación motora e interfiere con la motivación, lo cual conduce a un bajo rendimiento escolar y puede llevar a los que fuman marihuana a decepcionar a las personas que más quieren en su vida. Este mensaje puede ser comunicado con cariño. “Yo te quiero y deseo lo mejor para ti, así que espero que tú no pruebes la marihuana”.
Según estudios, los jóvenes hispanos están consumiendo marihuana con mayor incidencia y a edades más tempranas que otros grupos, lo que les aumenta el riesgo de además consumir otras drogas peligrosas.
Lo más alentador es que los jóvenes dicen que perder el respeto de sus padres es la razón principal por la cual deciden no usar drogas. Así que si les hace saber lo que piensa sobre la marihuana, las consecuencias y los daños que esta conlleva, es más probable que ayude a sus hijos a mantenerse lejos de las drogas.
Si no está convencido de que la marihuana es peligrosa, sepa que:
1. La marihuana es ilegal y su uso y abuso tiene repercusiones legales.
2. Ahora existen variedades más fuertes de marihuana con altos niveles de substancias psicoactivas que producen mayores efectos mentales como visiones, distorsión de la percepción, paranoia y pérdida de precaución que provoca conductas riesgosas al usuario y a su familia.
3. Algunos estudios indican que la persona que fuma unos cinco cigarrillos de marihuana a la semana, podría estar ingiriendo tantos químicos carcinogénicos de la misma forma como si se fumara una cajetilla diaria de cigarrillos corrientes.
4. Mantenerse alrededor de personas que usan marihuana significa no sólo estar expuesto a otras drogas ilegales, sino también a un estilo de vida que puede llevar a la persona a tener problemas en la escuela, relaciones sexuales a temprana edad, embarazos no planeados, y problemas con la ley, entre otras dificultades.
5. Usar marihuana puede aminorar los reflejos y distorsionar la percepción, lo cual puede interferir con la ejecución de actividades atléticas, disminuir la capacidad de detectar el peligro y aumentar el riesgo de ocasionarse algún daño físico.
6. Las personas que usan marihuana regularmente pueden perder la habilidad de concentración que se necesita para realizar actividades académicas importantes, además pueden sufrir la pérdida de la memoria de retención. El fumador de marihuana tratamiento la tendencia a no funcionar bien en la escuela y es más susceptible a la deserción escolar.
7. Los adolescentes que dependen de la marihuana como un impulso químico y que rehúsan enfrentar los retos de la pubertad, nunca maduran emocional, sicológica y socialmente durante la adolescencia.
8. Todavía no se han completado las investigaciones con respecto a los efectos de la marihuana en el desarrollo del cerebro y en el cuerpo.
Cómo ayudar a su adolescente a mantenerse alejado del alcohol
Aunque las conversaciones entre padres e hijos sobre la bebida son esenciales, hablar no es suficiente, también necesita tomar acción concreta para ayudar a sus hijos a resistir la tentación del alcohol. Las investigaciones muestran que el apoyo activo por parte de padres y tutores puede ser de gran ayuda a los adolescentes en evitar el consumo del alcohol antes de alcanzar la edad apropiada. La supervisión de un adulto es un factor clave para los adolescentes.
Algunas formas de supervisión son:
* Monitoree el consumo de alcohol en su hogar
* Comuníquese con otros padres
* Conozca a los amigos de su hijo(a) y a sus padres
* Esté al tanto de las actividades de su hijo(a)
* Pregunte quién, qué, dónde, cuándo
* Establezca las reglas de consumo de alcohol entre adolescentes en su familia
* Dé un buen ejemplo
* No tolere el consumo de bebidas alcohólicas entre los adolescentes
* Ayude a sus hijos a desarrollar amistades saludables
* Fomente actividades saludables como alternativas al consumo del alcohol
Qué hacer si sospecha que tiene un problema
Algunos padres pueden sospechar que su hijo(a) ya tiene un problema con la bebida. Si bien puede ser difícil estar seguro, algunas conductas pueden ser señal de que posiblemente haya un problema de alcohol. Si piensa que su hijo(a) está teniendo problemas con el alcohol, considere solicitar la ayuda de un profesional de la salud especializado en problemas de alcohol antes de hablar con el adolescente. Para encontrar un profesional, comuníquese con su médico de familia o un hospital local.
Hable con sus hijos acerca de las drogas
Siéntase cómodo de hablar del tema de las drogas y por qué éstas son dañinas. Siempre que pueda, intente llevar las conversaciones con sus hijos al tema de las drogas y por qué éstas son dañinas.
Los expertos piensan que si usted puede inculcar estas ideas en las mentes de sus hijos antes de que ellos se vean en la necesidad de tomar decisiones difíciles, tendrán una mayor tendencia a evitar las drogas que a usarlas. Se ha comprobado que los adolescentes que han aprendido de sus padres acerca del riesgo con las drogas, son menos propensos a probar la marihuana que aquellos que nunca aprendieron de ellos.
No tenga miedo de hablar con sus hijos del tema de las drogas, esto no les induce malas ideas. Es lo mismo que si les hablara de como prevenir los peligros automovilísticos. Lo que usted está haciendo es simplemente advirtiéndoles de los posibles peligros que puedan enfrentar en su ambiente, para que estén propiamente informados y preparados.
Los jóvenes en los últimos años de la escuela primaria deben ser advertidos acerca de los peligros que representan los inhalantes. Existen algunas substancias de uso común en el hogar que algunos muchachos de esa edad tratarán de inhalar por curiosidad. Es importante que los padres de estos jóvenes adviertan a sus hijos que el sólo inhalar esas substancias por un instante puede provocar serios daños al cerebro y algunas veces hasta la muerte.
Los padres deben aprovechar las buenas conversaciones que tienen con sus hijos a diferentes edades para indicarles claramente que se oponen al uso de la marihuana. Ellos deben comunicar claramente a sus hijos que si éstos usan marihuana sus padres se sentirán defraudados. Los padres también podrían explicar a sus hijos durante estas conversaciones que el uso de la marihuana interfiere con la habilidad de concentración mental de los jóvenes, con la memoria, con las habilidades motoras, y que ésta interfiere con la motivación lo cual conduce a un pobre rendimiento escolar y lleva a los jóvenes a decepcionar a sus seres más queridos. Este mensaje puede ser comunicado por los padres en una forma muy amable. “Yo te quiero mucho y deseo lo mejor para ti, así que espero que no pruebes la marihuana”.
Cómo presentar el tema de las drogas
Si usted escucha de sus hijos algo que no le gusta, por ejemplo que uno de sus amigos fuma marihuana o tal vez él le confiesa que se tomó una cerveza en una fiesta, es muy importante que usted no reaccione en una forma que corte completamente la conversación. Si el adolescente se pone defensivo o le asegura a usted que no conoce a nadie que use drogas, pregúntele entonces por qué cree él que las personas usan drogas.
Platique acerca de que si vale la pena el arriesgarse al cambio de vida que las personas experimentan cuando usan drogas, y de que si tomaría ese riesgo. Aún sin tener en cuenta la adicción, la simple experimentación es un juego muy arriesgado. Una mala experiencia, como la de caminar bajo la influencia de las drogas, puede llevar a una persona a cruzar una calle muy transitada sin tomar precauciones, lo que podría cambiar o terminar la vida de la persona para siempre.
Establezca una conversación amplia y constante con sus hijos acerca del tabaco, el alcohol y otras drogas
De acuerdo a un estudio nacional reciente conducido por Partnership for a Drug-Free America) solamente un 27% de los jóvenes, o sea uno de cada cuatro, dicen que han aprendido bastante en la casa acerca de los riesgos del uso de las drogas. Sin embargo, la mayoría o un 98% de los padres en los Estados Unidos aseguran que ellos han hablado con sus hijos acerca de las drogas.
Algunas veces es frustrante darse cuenta de que hay muy pocas oportunidades para tener conversaciones con nuestros hijos acerca de las drogas. En esta cultura de constante movimiento en la que las familias tienen que coordinar tantas demandas del trabajo, de la escuela, de las actividades después de la escuela, además de los compromisos sociales y religiosos, es un reto para los padres y los hijos el tratar de estar en el mismo lugar a la misma hora.
Sin embargo, entre más se comunique usted con sus hijos más fácil será para ellos hablarle de las drogas y de otros temas delicados.
Algunos consejos al respecto:
1. Sea absolutamente claro con sus hijos de que usted no quiere que ellos usen drogas.
Nunca. En ningún lugar. No deje espacio para malos entendidos y hable frecuentemente con ellos acerca de los peligros y de los resultados que se derivan del uso de las drogas y del alcohol. No es suficiente conversar con ellos sobre este tema solo una o dos veces por año.
2. Mejore su habilidad de escuchar.
Haga preguntas y anímelos a hacer preguntas. Reinterprete lo que sus hijos tratan de comunicarle. Pídales su opinión en las decisiones. Demostrando su deseo de escuchar, hará que su adolescente se sienta más cómodo de contarle sus cosas.
3. Trate de responder honestamente.
No invente lo que usted no sabe pero dígale que usted va a buscar la respuesta. Si le preguntan si usted ha usado drogas en el pasado, hágales saber que lo más importante ahora es que usted no quiere que ellos las usen.
4. Use programas o informes de la televisión, anuncios contra las drogas o charlas en la escuela acerca de las drogas para traer el tema en una forma natural, sin forzarlo.
5. No reaccione en una forma que pueda cortar completamente la conversación.
Si sus hijos dicen cosas que lo sorprenden o desafían, tome una actitud más calmada en su conversación, para que pueda discutir con ellos el por qué las personas usan drogas o si ellos piensan que los efectos que producen las drogas valen la pena como para arriesgarse.
6. Actúe varias situaciones o escenas con sus hijos y practique con ellos diferentes formas de rechazar las drogas en distintas situaciones.
Reconozca lo difícil que estos momentos pueden ser.
7. Pregúntele sobre su círculo de amigos.
Demuestre interés en la vida de sus amigos, en que disfrutan hacer juntos, en problemas que puedan estar enfrentando y conozca con quién y en qué andan sus hijos.
Programas de tratamiento
Desintoxicación médica (pre tratamiento)
La desintoxicación se realiza en lugares que ofrecen servicios a pacientes hospitalizados o ambulatorios bajo el cuidado de un médico para tratar los síntomas de abstinencia mientras el cuerpo supera la dependencia física. Por lo general usado antes del tratamiento, el proceso no atiende ninguno de los problemas psicológicos, sociales o de conducta que acompañan la adicción. La modificación y la terapia de conducta adicional son necesarias para lograr una recuperación exitosa y la abstinencia a largo plazo.
Hay medicamentos disponibles para la desintoxicación de opiáceos, nicotina, benzodiacepinas, alcohol, barbitúricos y otros sedantes. La abstinencia sin tratamiento puede ser peligrosa desde el punto de vista médico o hasta mortal, particularmente con el alcohol y el Valium.
Tratamiento residencial de largo plazo
El tratamiento residencial provee cuidado de 24 horas en un entorno no hospitalario para pacientes con historiales relativamente largos de dependencia de drogas, actividades criminales serias y/o deterioro serio en el funcionamiento social. El modelo más conocido de tratamiento residencial es la comunidad terapéutica, pero el tratamiento residencial también puede emplear otros modelos.
Las comunidades terapéuticas son programas residenciales sumamente estructurados con estadías planificadas de 6 a 12 meses o más. Se concentran en reintegrar a la persona a la sociedad con un estilo de vida libre de drogas y de actividad delictiva, usando otros residentes del programa, el personal y el contexto social como componentes activos del tratamiento. Los programas que ofrecen servicios a los jóvenes también requieren que los pacientes asistan a clases, para que no se atrasen en su educación. Para los adultos, podría haber disponible programas de adiestramiento de trabajo y otros servicios de apoyo.
Tratamiento hospitalario
Los programas residenciales de corto plazo (a veces conocidos como unidades de dependencia química) incluyen un tratamiento intensivo de tres a seis semanas como paciente hospitalizado seguido de terapia ambulatoria extensa o participación en grupos de autoayuda de 12 pasos.
Tratamiento ambulatorio libre de drogas
El tratamiento ambulatorio puede variar en la intensidad y tipo de servicios que ofrece, pero por lo general requiere que las personas vayan a una clínica en intervalos regulares para participar en programas que pueden incluir consejería individual o grupal, educación sobre las drogas y prevención de recaídas. Diseñado mayormente para personas con historiales cortos de abuso de sustancias controladas, el tratamiento ambulatorio es más adecuado para personas que tienen un empleo o algún apoyo social. Algunos programas ambulatorios también pueden tratar a pacientes con problemas médicos o mentales además de su problema de drogas.
Tratamiento de mantenimiento con agonistas
A menudo conocidos como programas de mantenimiento con metadona, los tratamientos de mantenimiento con agonistas están diseñados para adictos a los opiáceos y por lo general se realiza de manera ambulatoria. Los pacientes reciben un medicamento de opiáceo sintético de larga duración como la metadona, que evita los efectos de la abstinencia de opiáceos, bloquea los efectos del uso ilícito de opiáceos y disminuye el deseo incontrolado de usarlos. El uso del medicamento a menudo está acompañado de consejería, terapia y otros servicios y la duración del tratamiento puede variar de tres a seis meses. Para los usuarios de largo tiempo, el tratamiento puede durar toda su vida.
Por lo general, no se administra metadona a jóvenes y los que tienen menos de 18 años tienen que tener un permiso especial del estado para participar.
Tratamiento narcoantagonista usando naltrexona
La naltrexona es un antagonista de opiáceos sintético de larga duración que se toma por boca (diariamente o tres veces a la semana) que bloquea los efectos de los opiáceos. No tiene efectos subjetivos o potencial de abuso y no es adictivo. Los pacientes pueden trabajar y funcionar normalmente mientras usan el medicamento. Desafortunadamente, el incumplimiento por parte del paciente es un problema común que hace que el tratamiento sea más efectivo para personas muy motivadas que desean abstinencia total debido a circunstancias externas, incluso profesionales que han sufrido un deterioro en su desempeño, personas en libertad condicional, en probatoria y prisioneros que tienen permiso para salir de la cárcel a trabajar.
¿Sospecha que su hijo está usando drogas?
La adolescencia es un período de crecimiento que ofrece nuevas posibilidades. Al mismo tiempo, estos años son críticos para el futuro de su hijo. Los adolescentes pueden sentir la presión de involucrarse en el uso de las drogas y en otros comportamientos riesgosos que pueden tener efectos negativos a largo plazo en sus vidas. La Campaña Nacional Anti-Drogas está consciente de la difícil labor que representa ayudar a los adolescentes a crecer libres de drogas, y por ello aconseja a los padres para que puedan reconocer los signos del uso de las drogas y sobre qué hacer si sospechan o si saben que su hijo está usando drogas.
¿Cómo puede usted saber si su hijo está usando drogas? No es fácil, pues los cambios de humor o de actitud, los altibajos de temperamento, y los cambios en sus hábitos de dormir o en sus pasatiempos son comunes en los adolescentes—y también pueden ser señales de alerta. Sin embargo, hay algunas cosas que nos dan indicios. Esté alerta a los siguientes signos de advertencia en sus hijos para que pueda hacerse cargo de la situación antes de que avance demasiado:
* Cambios negativos en su desempeño escolar
* Mayor recelo y secreteo en cuanto a sus posesiones
* Cambios en su personalidad, en sus amigos y en su ropa
* Incremento o tendencia a pedir dinero prestado
* Evidencia de parafernalia de drogas
* Desaparición de pastillas, de medicinas o de recetas médicas
Si usted comprueba que su hijo está usando drogas, es importante que actúe inmediatamente y que recuerde que usted no está solo.
* Infórmese – Aprenda todo lo que pueda sobre los adolescentes y las drogas para que esté preparado para hablar con su hijo.
* Escuche a su adolescente – Mantenga la calma y sea honesto. Exprese sus preocupaciones y haga saber y sentir a su hijo o hija que le ama.
* Aprenda su idioma – Póngase listo y conozca el lenguaje y las palabras que su adolescente puede estar utilizando, manténgase al tanto de sus intereses y de su música, de sus programas de TV, de sus películas y de las páginas de Internet que prefiere. Las drogas tienen muchos nombres en clave o códigos que la juventud utiliza para encubrirlas en sus conversaciones.
* Organice su grupo de apoyo – Identifique y contacte a un consejero profesional de confianza. No se avergüence – actúe. Esta persona puede ser un consejero escolar, un líder religioso o un entrenador deportivo. Pregúntele a su hijo o hija si hay alguien en particular en quien él o ella confía. Hable con otros padres que hayan estado en esta situación.
Ayude a sus hijos a no dejarse influenciar por sus amigos
(ESTE ES UNO DE LOS PUNTOS MAS IMPORTANTE)
No importa dónde los jóvenes crezcan o quiénes sean sus amigos, casi todos ellos se enfrentan en algún momento con amigos que tienen malas ideas, malas formas de probar límites, meterse en problemas, y de hacer cosas de las que se arrepentirán más tarde. No es muy difícil decirle a un extraño “No. Gracias. Me tengo que marchar ahora”. Sin embargo, es mucho más difícil para un adolescente decir que “no” cuando un amigo de confianza, al que admiran y respetan mucho trata de persuadirlos a que hagan algo que se sabe que está mal.
Aún los llamados “jóvenes buenos” pueden algunas veces insistir y convencer a sus amigos a faltar a clase o a mentir acerca de por qué estuvieron afuera tan tarde juntos. Pero si los amigos o conocidos están tratando de convencer a sus hijos a probar tabaco, alcohol o drogas, las consecuencias pueden ser mucho más serias. La mejor forma de preparar a los jóvenes para triunfar en estas pruebas es “actuando” o practicando diferentes situaciones con anticipación. Con las respuestas justas en la punta de la lengua, sus hijos pueden demostrar su independencia al mismo tiempo que les aclaran a sus amigos que no los rechazan a ellos personalmente sino a las formas de actuar que han escogido.
Prepárelos con práctica
La siguiente es una posible escena que usted puede practicar con su hija (puede cambiarla para practicarla con un varón). O puede inventar algunas escenas de su propia imaginación que se ajusten al tema, o cualquier otra cosa que ayude a sus hijos a practicar su poder de resistencia.
Actúe el papel de un muchacho que a su hija le guste y trate de convencerla de que comparta con usted unas cuantas cervezas. ¿Cómo podría ella responder? “¡Eres un descarado!” Sería una respuesta muy alienante. “No sé...” deja la puerta abierta y da la sensación de que se le podría convencer. Una respuesta intermedia en la que ella sea firme y sin embargo amigable funcionaría mejor. Ayúdele a ella a practicar frases claves que dan las razones por las cuales ella simplemente no se tomaría una cerveza:
* “¡Mis padres me matarían si se enteraran. Y ellos siempre se enteran!”.
* “No, a mí no me gustan esas cosas”.
* “Ya la probé una vez y odio su sabor”.
* “Mis padres confían en que no tomo bebidas alcohólicas y yo no quiero defraudarlos”.
O ella podría relatar las consecuencias de consumir bebidas alcohólicas:
* “¡Ya la probé una vez y terminé vomitando!”
* “Beber cerveza me hace sentir fuera de control y yo odio esa sensación”.
Ella tendrá que estar preparada para responder a las protestas. Podría hacerlo usando la técnica del disco rayado repitiendo sus razones para no aceptar hasta que los esfuerzos para convencerla terminen. O ella puede indicar claramente que la conversación sobre la cerveza ha terminado cambiando el tema en una de estas formas: “¿Viste el partido de baloncesto anoche?” u “¿Oye, sabes tú si las entradas para el concierto se han agotado?” Y si todo falla, ella tiene que abandonar el lugar con una respuesta enfática “¡Tengo que irme, adiós!”
Cómo educar niñas libres de drogas
La adolescencia es un período de cambios y conmoción. Esta etapa presenta muchos retos, a medida que su hija se vuelve independiente, toma decisiones y se desarrolla en una joven adulta. Algunos de los riesgos más comunes entre las niñas adolescentes—como problemas de autoestima, la depresión y la llegada temprana de la pubertad—pueden resultar en el uso de drogas y de alcohol. Durante este período difícil, los padres son la influencia más importante en la vida de sus hijas. Usted puede ayudarle a su hija a navegar a través de este período emocionante, pero también estresante. A continuación le presentamos algunas sugerencias para educar niñas saludables y libres de drogas.
Maximice su tiempo juntos para crear lazos sólidos con su hija
Invierta tiempo en escuchar a su hija: sus pensamientos, sentimientos, miedos y preocupaciones. Es mucho menos probable que los adolescentes que gozan de una buena relación con uno de sus padres tomen drogas o tenga relaciones sexuales.
* Escuche detenidamente lo que le dice su hija. Aparte el tiempo necesario para preguntarle a su hija sobre la escuela, sus amigos, actividades e intereses.
* Háblele a su hija sobre temas difíciles, como el peligro del uso de las drogas y el alcohol.
* Aparte un tiempo especial todas las semanas para disfrutar de compañía mutua.
Sírvale de ejemplo en los mecanismos para lidiar con el estrés y la presión.
La adolescencia puede ser un proceso estresante para los adolescentes. Su apoyo como padre y madre es muy importante si logra comprender de dónde proviene el estrés y sirve como ejemplo al adoptar comportamientos positivos y saludables, además de mecanismos para hacerle frente a las diferentes situaciones que sus hijas enfrentan.
* Sirva de ejemplo en su forma de enfrentar al estrés. Por ejemplo, adopte y apoye actitudes como: establecer metas realistas, aprender a establecer prioridades, dormir lo suficiente y hacer ejercicio.
* Enséñele a su niña mecanismos que le ayuden a manejar la presión negativa de sus compañeros, tales como saber decir que no.
Fomente la autoestima de su hija por medio del reconocimiento de sus puntos fuertes, sus habilidades y sus intereses.
Hay estudios que demuestran que las niñas experimentan un declive vertiginoso en su autoestima y confianza en sí mismas durante el comienzo de su adolescencia. Los padres pueden ayudar a sus hijas a desarrollar un sentido saludable de su valor como personas.
* Dele un papel importante a su hija en la familia. Trate a su hija como un individuo único, distinta a sus hermanos o los estereotipos que existen.
* Fomente en su hija el desarrollo de una identidad basada en sus talentos e intereses; réstele importancia a la apariencia física y el peso, y enséñele que un cuerpo bello es un cuerpo saludable y fuerte.
* Fomente actividades saludables, como el ejercicio o el servicio comunitario. A los adolescentes les gusta ayudar a los demás, pero necesitan contar con su apoyo.
Supervise las actividades de su hija con amor y con límites.
Demuéstrele su amor incondicional, pero no tenga miedo de imponer reglas. La desaprobación de los padres en el uso de las drogas juega un papel muy importante para mantener a los adolescentes alejados de las drogas. La supervisión de los padres ha demostrado ser eficaz en reducir los comportamientos de riesgo de los adolescentes.
* Halague a su hija con la mayor frecuencia posible. Demuéstrele su amor, cariño e interés a sus adolescentes; pero sea muy claro en sus reglas contra las drogas, limite el tiempo que pueden ver TV y usar Internet.
* Asegúrese de siempre saber dónde se encuentra su hija, con quién está y lo que está haciendo. Conozca a sus amigos y a los padres de esos amigos. Establezca horas regulares para ponerse en contacto con ella.
* Asista a los eventos escolares y actividades recreativas de su hija; esto hará que su adolescente se sienta querida, le ayudará a mantener buenas notas y así aumentará su interés en la escuela.
Las drogas afectan el futuro académico
La educación es la base para un futuro exitoso. Sin embargo, el uso de las drogas puede impedir los logros educativos y puede inducir a los estudiantes a abandonar la escuela. De hecho, los estudiantes que beben alcohol o utilizan drogas son hasta cinco veces más probables de abandonar la secundaria que sus compañeros.1
Para ayudar a crear consciencia entre la comunidad hispana en cuanto a los efectos negativos de las drogas en la educación y el futuro de los niños, la Campaña Nacional Anti-Drogas se unió con varios aliados y organizaciones hispanas en la ciudad de Nueva York para revelar un nuevo informe investigativo sobre el uso de las drogas entre jóvenes hispanos, y para difundir un anuncio en forma de “Carta a los Padres”, que se publicó en diarios locales en más de 10 ciudades por toda la nación.
Los padres hispanos consideran la educación universitaria co mo una necesidad absoluta. Comparado al público en general, más del doble de los padres hispanos (el 65%) indican que es prácticamente imposible alcanzar el éxito en esta era actual, sin una educación universitaria.2 En lo que se refiere a la prevención del uso de las drogas, los padres tienen la mayor influencia sobre sus hijos. ¿Qué puede hacer usted para ayudar a sus hijos a alcanzar su máximo potencial? Es fácil, sólo recuerde las siguientes vocales.
* A- Anímelos a participar en pasatiempos que son seguros, divertidos, y alejados de las drogas tales cómo actividades extracurriculares o deportivas.
* E- Establezca reglas claras con consecuencias claras, halague y recompense el buen comportamiento, y, lo más importante, sea un buen modelo a seguir.
* I- Involúcrese en la vida de su adolescente.
* O- Olvide su temor en cuanto a tener conversaciones sobre temas difíciles con los adolescentes y busque las oportunidades adecuadas para hablar con ellos.
* U- Únase al resto de su familia, y otros padres y organizaciones para recibir ayuda de parte de otras personas que están pasando por el mismo problema.
Valores familiares contra las drogas
La familia tiene gran importancia en la cultura hispana. Los valores familiares pueden proveerle un sistema de apoyo sólido a su adolescente para ayudarlo a tener un futuro prometedor y exitoso. Enfatizar estos mismos valores y las relaciones familiares puede ayudar a mantener a su adolescente alejado de las drogas.
Los estudios demuestran que los adolescentes cuyos padres se involucran en sus vidas tienen una menor probabilidad de abusar de las drogas. De hecho, casi dos terceras partes de los jóvenes hispanos indican que la posibilidad de enfadar a sus padres o perder el respeto de la familia y amigos, son algunas de las razones principales para no usar drogas 1. El inculcar estos valores culturales en su adolescente a una edad temprana, puede ayudar a mantenerlo sano y libre de las drogas.
A continuación detallamos algunas maneras de utilizar sus lazos familiares para ayudar a su adolescente a evitar comportamientos riesgosos:
* Exprese su punto de vista - No asuma que sus hijos saben cómo usted piensa. Exprese su punto de vista en forma clara y precisa cuando se trate de sustancias peligrosas como el alcohol, el tabaco y otras drogas. Dígale a sus hijos que usted no está de acuerdo en que consuman alcohol, tabaco y otras drogas porque los quiere. Cerciórese de que ellos entiendan que esta regla se aplica también en las casas ajenas.
* Comuníquese con su adolescente – Sea honesto y entienda a sus hijos. Comparta sus valores y expectativas y exprese los peligros y riesgos asociados con el uso de las drogas. Asegúrese de escuchar a su adolescente cuando este le hable sobre los desafíos o presiones que enfrenta en la escuela o entre amigos.
* Pase tiempo juntos en familia – Designe tiempo exclusivo para la familia, como sentarse juntos para cenar o ir al cine.
* Haga preguntas – Pregúntele a sus adolescentes sobre lo que está ocurriendo en sus vidas. Esté al tanto de donde andan y con quien se encuentran. Pídales que se mantengan en contacto regularmente.
* Sea un buen ejemplo – Exhiba el comportamiento que quisiera que su adolescente imitara. Si usted abusa del alcohol o las drogas, sus hijos van a seguir su ejemplo. O si usted se ríe al ver un borracho o endrogado en las películas, usted podría estar enviando el mensaje equivocado a sus hijos.
Cómo hablar con sus hijos del alcohol
La mejor manera de lograr que sus hijos se mantengan alejados del alcohol es tener una relación sólida y de confianza con ellos. Las investigaciones demuestran que la probabilidad de que los adolescentes pospongan el uso del alcohol es mayor si su relación con un padre o tutor es estrecha y se sienten apoyados. Además, cuando su hijo o hija finalmente comience a beber, tener buenas relaciones con usted lo protegerá de desarrollar problemas relacionados con el alcohol.
Lo contrario también es cierto: cuando la relación entre el padre y el adolescente es una de conflicto o muy distante, la probabilidad de que el adolescente beba y desarrolle problemas relacionados con el alcohol es mayor. Si lo piensa bien, esta correspondencia entre la relación padre-hijo y los hábitos de consumo de alcohol de un joven tiene sentido. En primer lugar, cuando los jóvenes tienen un lazo estrecho con un padre, probablemente se sienten bien sobre sí mismos y, por lo tanto, menor será la probabilidad de que cedan ante la presión de su grupo de consumir alcohol. En segundo lugar, si usted tiene una buena relación con su hijo o hija, él o ella probablemente quiera dar la talla para conservar ese lazo estrecho con usted.
Busque el momento propicio
Para muchos padres, es difícil tratar el tema de la bebida. Puede que el adolescente trate de evadir la discusión y que usted se sienta insegura sobre cómo proceder. Si quiere aumentar sus probabilidades de tener una conversación productiva, saque tiempo para pensar sobre los asuntos que desea discutir antes de entablar la conversación. Además, considere cómo puede reaccionar su adolescente y las formas en que usted puede reaccionar a las preguntas y los sentimientos de él o de ella. Luego, elija un momento para hablarle en que ambos tengan un "rato libre" y se sientan relajados.
Tenga presente, además, que no necesita cubrir todo de una sola vez. De hecho, una serie de conversaciones sobre el uso del alcohol a lo largo de la adolescencia del joven, posiblemente tenga un mayor impacto en el consumo de alcohol de su hijo o de su hija. Piense que ésta es la primera parte de una conversación continua. Y recuerde, se trata de una conversación, no de un sermón. A continuación indicamos varios temas para discutir:
* Pregúntele su opinión sobre el consumo del alcohol y lo que piensa sobre su consumo entre los adolescentes. Escuche sin interrumpir a fin de preparar el camino para discutir temas relacionados con la bebida.
* Comparta datos importantes sobre el consumo del alcohol, como los efectos del alcohol en el cuerpo, la diferencia entre la cerveza y el vino, y los licores fuertes, cuánto tiempo le toma al cuerpo eliminar el alcohol, cómo el alcohol trastorna el pensamiento y el juicio y que incluso los adolescentes pueden desarrollar problemas serios con la bebida.
* Las investigaciones demuestran que los adolescentes que esperan efectos positivos del alcohol - ser populares, atractivos, felices, estar en la "onda" - tienen mayor probabilidad de comenzar a tomar a temprana edad. Vea programas de televisión, películas y anuncios que exaltan el consumo del alcohol y discútalos con sus hijos.
Establezca reglas claras y consistentes para la familia
Cuando se trate de drogas y alcohol, especifique cuál va a ser el castigo y cómo se va a llevar a cabo. Las investigaciones indican que los jóvenes están menos dispuestos a usar tabaco, alcohol y otras drogas si sus padres imponen reglas claras que les impidan no ingerirlas. Si los padres no han establecido reglas anteriormente sobre otras actividades diarias, ellos tendrán poca oportunidad de lograr que sus hijos obedezcan alguna regla acerca del alcohol, el tabaco y otras drogas.
Consejos para establecer reglas claras:
1. Consecuencias - Establezca reglas claras y discuta de antemano las consecuencias de no cumplirlas. No haga amenazas que no va a cumplir, ni permita que aquel que haya violado las reglas se quede sin sufrir las consecuencias. No se invente o imponga castigos severos o repentinos.
2. Aplicación continua - Las reglas deben ser aplicadas continuamente; cada vez que el adolescente no las obedezca, el padre tiene que imponer un “castigo”.
3. Castigos apropiados - El “castigo” tiene que ser leve, no severo para que no tenga consecuencias negativas. Los castigos muy fuertes deterioran la calidad de la relación entre el padre y el hijo.
4. Hora de llegada - Establezca una hora específica de llegar a casa. Haga que dicha orden se cumpla estrictamente. Esté listo para hacer excepciones en ocasiones especiales.
5. Manténgase en contacto - Acostumbre a sus hijos a llamar a ciertas horas cuando están fuera de casa o de la escuela. Cómpreles una tarjeta de teléfono, deles monedas, un celular o un beeper o “pager” con reglas muy claras de cómo usarlo. (“Cuando yo te llamo, espero que me contestes dentro de los siguientes quince minutos”).
6. Asegúrese de que haya adultos responsables - Llame a los padres de la casa donde se está llevando a cabo la fiesta. La noche de la fiesta, no tenga pena de tocar la puerta de esa casa para saludar y cerciorarse de que hay adultos supervisando la actividad.
7. Anticipe los riesgos de las fiestas - Si sus hijos se encuentran en un lugar o fiesta donde se pudieran estar usando drogas, facilítele el transporte de regreso. Póngase de acuerdo con anticipación como sus hijos le van a avisar a usted o a otro adulto para que los puedan recoger en el momento que se sientan incómodos. Más tarde, esté listo para conversar acerca de lo que ocurrió en la fiesta.
8. Escuche sus instintos - No tenga miedo de intervenir si su instinto le dice que algo no está marchando bien.
Reconozca y premie la buena conducta
Al igual que exige que su adolescente cumpla con ciertas reglas asegúrese de expresar su aprobación cuando exhibe buen comportamiento. La palabra correcta en el momento apropiado puede fortalecer ese lazo que mantiene a sus hijos alejados de las drogas. Siempre enfatice las cosas que sus hijos hacen bien y controle su deseo de criticar.
Trate de:
1. Premiar la buena conducta siempre en el momento que sucede. Las expresiones de cariño y agradecimiento refuerzan la autoestima del niño. Aún los jóvenes que se consideran muy grandes para recibir abrazos, aprecian una palmadita en la espalda o un regalito inesperado.
2. Enfatice lo positivo. Ponga más atención a las cosas que su hijo hace bien. No se deje llevar por la tendencia de ser muy crítico. El cariño y el respeto hacen que su hijo(a) se sienta bien consigo mismo, y ayudan a reforzar la buena conducta y a cambiar la mala actitud con mucho más éxito que si avergüenza a su hijo(a) o lo incomoda.
Aproveche el tiempo compartido
Los jóvenes que tienen una buena relación con sus padres están menos propensos a involucrarse en actividades peligrosas. Entre más participe usted en la vida de sus hijos, ellos se sentirán mejor y lo más probable es que le escuchen. Trate de dedicar tiempo regularmente para compartir con sus hijos. Esto le ayudará a fortalecer la relación con sus hijos adolescentes y cerciorarse de que llevan una vida sana.
Separe tiempo específico para compartir con sus hijos adolescentes y dejarles saber que su salud y seguridad son las cosas más importantes para usted. La Campaña Nacional Anti-Drogas ofrece los siguientes consejos para alentar a los padres a seguir interconectados con sus hijos adolescentes, durante la siempre apurada temporada navideña:
* Hable con su adolescente – Sepa lo que está pasando en sus vidas. Sea honesto con su hijo adolescente y cerciórese de escuchar cuidadosamente. Busque un espacio para hablar de triunfos, quejas, proyectos, preguntas acerca de la disciplina y otros temas de interés para cada uno de los miembros de la familia. Inclusive puede considerar tener reuniones que se llevan a cabo regularmente y a una hora en que todos estén de acuerdo. Las reglas de orden en las reuniones ayudan mucho. Cada persona tiene que tener la oportunidad de hablar sin ser interrumpida; todo el mundo escucha y solamente se permiten críticas constructivas.
* Establezca tiempo para la familia – Establezca una rutina semanalmente para hacer algo especial con sus hijos, aunque sea solamente para ir a tomar un helado. Vean una película juntos o salgan a caminar. Tan sólo unos cuantos minutos mientras usted limpia después de la cena o antes de ir a la cama puede ayudar a la familia a establecer una buena comunicación, lo cual es tan importante para lograr que los hijos se aparten de las drogas.
* Sepa el paradero de su adolescente – Asegúrese de saber dónde está su hijo adolescente durante el día y con quién. Establezca horarios límite para llegar a casa y regule el uso del auto cuando las condiciones de tiempo no sean buenas.
* Cenen juntos cada vez que puedan. Las comidas son una buena oportunidad para hablar acerca de los eventos diarios, para calmar tensiones, para reforzar cosas importantes y para crear un sentido de unidad. Varios estudios demuestran que los jóvenes de familias que comen juntos por lo menos cinco veces a la semana están menos propensos a involucrarse en las drogas o el alcohol.
Esté preparado para contestar si sus hijos le preguntan:
“¿Has usado drogas alguna vez?”
Una de las preguntas más comunes que reciben los padres sobre el tema de las drogas es: “¿Has usado drogas alguna vez?”. A menos que la respuesta sea “no”, es difícil saber cómo contestar, porque la mayoría de los padres que han usado drogas no quieren que sus hijos hagan lo mismo. ¿Es ésta una posición hipócrita?
No, porque todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Ahora nosotros tenemos más información y entendemos mejor los peligros de usar drogas que cuando éramos jóvenes y pensábamos que éramos invencibles. Para guiar las decisiones de nuestros hijos acerca de las drogas, podemos usar ejemplos de experiencias reales tales como el de algún vecino que causó un accidente fatal bajo la influencia de las drogas, o un miembro de la familia que es adicto, o el ejemplo del joven que usó marihuana por años que perdió interés en la escuela, y en realidad nunca aprendió a vivir una vida de adulto con todas sus presiones.
Algunos padres que usaron drogas en el pasado escogen mentir acerca de esto, lo que hace que sus hijos les pierdan la confianza al descubrir la verdad. Muchos expertos recomiendan que cuando sus hijos le hagan esta pregunta, la respuesta sea honesta.
Esto no significa que los padres tengan que revelar todos los detalles de sus experiencias. De igual manera que en las conversaciones acerca del sexo, algunos detalles tienen que permanecer privados y debe evitar dar más información de la que sus hijos le piden. Hágale preguntas para clarificar y asegurarse de que usted entiende exactamente por qué y qué le está preguntando sus hijos antes de contestar preguntas sobre su pasado. Al contestar, asegúrese de proveer la información que sus hijos necesitan para contestar sus preguntas.
Esta conversación les da a los padres una buena oportunidad para hablar francamente sobre lo que los atrajo a las drogas y presentar por qué las drogas son peligrosas. Además, los padres pueden enfatizar lo que saben ahora acerca de las drogas que no sabían antes y por qué ellos no quieren que sus hijos cometan el mismo error.
Respuestas a la pregunta: “¿Has usado drogas alguna vez?”
Éstas son algunas posibles respuestas a las preguntas de sus hijos:
1. “Yo usé drogas porque algunos de mis amigos las usaban y pensé que las necesitaba para pertenecer al grupo. Antes, la gente no sabía tanto como ahora acerca de todas las cosas malas que pueden pasar cuando se fuma marihuana o se usan otras drogas. Si yo hubiera sabido lo que sé ahora, yo nunca las habría probado y haré todo lo que pueda para mantenerte a ti alejado de las drogas”.
2. “Todo el mundo comete errores, y yo cometí uno muy grande cuando usé drogas. Te digo esto aunque es vergonzoso porque te quiero, y porque no quiero que tomes la misma decisión estúpida que yo tomé a tu edad. Tú puedes aprender de mis errores sin tener que repetirlos”.
3. “Yo usé drogas porque estaba aburrido y sentí curiosidad, pero muy pronto descubrí que no podía controlar los riesgos y que éstos me dominaban. Hay muchas otras formas de desafiarse a sí mismo sin tener que usar drogas”.
4. “A tu edad, entre las tareas, los amigos, los deportes y otras actividades, hay muchas cosas divertidas en tu vida. Pero si tú empiezas a usar drogas, estarás casi renunciando a todo porque ya no podrás concentrarte, ni controlar tu estado de ánimo, o mantener una autodisciplina. Tú perderás todas esas experiencias bonitas y nunca recuperarás el tiempo perdido”.
5. “Tú no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo al efecto de las drogas. Algunas personas pueden volverse adictas muy pronto y enfermarse, o hasta pueden morir la primera vez que usan drogas”.
6. “Yo empecé bebiendo y usando drogas cuando era joven. He estado luchando contra esto desde entonces. Las drogas me hicieron perder una gran parte de mi niñez y cada día tengo que mantener la fuerza de voluntad para que no me hagan perder más mi trabajo, mis amigos y mi tiempo contigo. Yo te quiero mucho como para querer verte luchar contra esas mismas batallas”.
Prepárelos para los retos en la escuela
El ingreso a la escuela intermedia o secundaria es emocionante y suele señalar nuevos inicios y oportunidades para adolescentes y padres. Sin embargo, también puede ofrecer nuevos desafíos para familias – especialmente para adolescentes quienes puedan enfrentarse con presiones nuevas para participar en comportamientos peligrosos, incluyendo el uso de las drogas.
La Campaña Nacional Anti-Drogas está creando conciencia entre los padres de familia para que conozcan los riesgos y retos que presenta el ingreso a la escuela intermedia o secundaria. Los siguientes consejos pueden ayudar a que los padres mantengan a sus adolescentes libres de las drogas:
* Escuche a sus hijos – Con los horarios apretados y las actividades extracurriculares que tienen muchos adolescentes, asegúrese que tiene tiempo para hacer preguntas sobre su día y para animarlos. Al mostrar su buena voluntad para escuchar hará que su adolescente se sienta más cómodo hablando de temas importantes.
* Conozca a los amigos y a los padres de las amistades de sus hijos – Conozca a otros padres en eventos de la escuela o reuniones de padres y maestros, entrenamientos de fútbol, ensayos de baile o dondequiera que sus hijos estén después de la escuela.
* Comuníquese con maestros – Pida que lo mantengan informado de cualquier cambio en el comportamiento de su adolescente, así como nuevas amistades, cambios en su desempeño académico, o falta de interés, ya que estas pueden ser señales de uso de drogas.
* Esté al tanto de dónde se encuentra su adolescente – Haga una lista de las actividades en las que participan sus hijos y establezca horarios para que su adolescente le llame cuando esté fuera de la casa o la escuela.
Comprenda por qué no debe dejar que sus hijos fumen marihuana
Dígales claramente a sus hijos que se preocuparía mucho si ellos empezaran a fumar marihuana. Es importante explicar que el uso de la marihuana interfiere con la concentración mental de los jóvenes, afecta la memoria, la coordinación motora e interfiere con la motivación, lo cual conduce a un bajo rendimiento escolar y puede llevar a los que fuman marihuana a decepcionar a las personas que más quieren en su vida. Este mensaje puede ser comunicado con cariño. “Yo te quiero y deseo lo mejor para ti, así que espero que tú no pruebes la marihuana”.
Según estudios, los jóvenes hispanos están consumiendo marihuana con mayor incidencia y a edades más tempranas que otros grupos, lo que les aumenta el riesgo de además consumir otras drogas peligrosas.
Lo más alentador es que los jóvenes dicen que perder el respeto de sus padres es la razón principal por la cual deciden no usar drogas. Así que si les hace saber lo que piensa sobre la marihuana, las consecuencias y los daños que esta conlleva, es más probable que ayude a sus hijos a mantenerse lejos de las drogas.
Si no está convencido de que la marihuana es peligrosa, sepa que:
1. La marihuana es ilegal y su uso y abuso tiene repercusiones legales.
2. Ahora existen variedades más fuertes de marihuana con altos niveles de substancias psicoactivas que producen mayores efectos mentales como visiones, distorsión de la percepción, paranoia y pérdida de precaución que provoca conductas riesgosas al usuario y a su familia.
3. Algunos estudios indican que la persona que fuma unos cinco cigarrillos de marihuana a la semana, podría estar ingiriendo tantos químicos carcinogénicos de la misma forma como si se fumara una cajetilla diaria de cigarrillos corrientes.
4. Mantenerse alrededor de personas que usan marihuana significa no sólo estar expuesto a otras drogas ilegales, sino también a un estilo de vida que puede llevar a la persona a tener problemas en la escuela, relaciones sexuales a temprana edad, embarazos no planeados, y problemas con la ley, entre otras dificultades.
5. Usar marihuana puede aminorar los reflejos y distorsionar la percepción, lo cual puede interferir con la ejecución de actividades atléticas, disminuir la capacidad de detectar el peligro y aumentar el riesgo de ocasionarse algún daño físico.
6. Las personas que usan marihuana regularmente pueden perder la habilidad de concentración que se necesita para realizar actividades académicas importantes, además pueden sufrir la pérdida de la memoria de retención. El fumador de marihuana tratamiento la tendencia a no funcionar bien en la escuela y es más susceptible a la deserción escolar.
7. Los adolescentes que dependen de la marihuana como un impulso químico y que rehúsan enfrentar los retos de la pubertad, nunca maduran emocional, sicológica y socialmente durante la adolescencia.
8. Todavía no se han completado las investigaciones con respecto a los efectos de la marihuana en el desarrollo del cerebro y en el cuerpo.
Cómo ayudar a su adolescente a mantenerse alejado del alcohol
Aunque las conversaciones entre padres e hijos sobre la bebida son esenciales, hablar no es suficiente, también necesita tomar acción concreta para ayudar a sus hijos a resistir la tentación del alcohol. Las investigaciones muestran que el apoyo activo por parte de padres y tutores puede ser de gran ayuda a los adolescentes en evitar el consumo del alcohol antes de alcanzar la edad apropiada. La supervisión de un adulto es un factor clave para los adolescentes.
Algunas formas de supervisión son:
* Monitoree el consumo de alcohol en su hogar
* Comuníquese con otros padres
* Conozca a los amigos de su hijo(a) y a sus padres
* Esté al tanto de las actividades de su hijo(a)
* Pregunte quién, qué, dónde, cuándo
* Establezca las reglas de consumo de alcohol entre adolescentes en su familia
* Dé un buen ejemplo
* No tolere el consumo de bebidas alcohólicas entre los adolescentes
* Ayude a sus hijos a desarrollar amistades saludables
* Fomente actividades saludables como alternativas al consumo del alcohol
Qué hacer si sospecha que tiene un problema
Algunos padres pueden sospechar que su hijo(a) ya tiene un problema con la bebida. Si bien puede ser difícil estar seguro, algunas conductas pueden ser señal de que posiblemente haya un problema de alcohol. Si piensa que su hijo(a) está teniendo problemas con el alcohol, considere solicitar la ayuda de un profesional de la salud especializado en problemas de alcohol antes de hablar con el adolescente. Para encontrar un profesional, comuníquese con su médico de familia o un hospital local.
Hable con sus hijos acerca de las drogas
Siéntase cómodo de hablar del tema de las drogas y por qué éstas son dañinas. Siempre que pueda, intente llevar las conversaciones con sus hijos al tema de las drogas y por qué éstas son dañinas.
Los expertos piensan que si usted puede inculcar estas ideas en las mentes de sus hijos antes de que ellos se vean en la necesidad de tomar decisiones difíciles, tendrán una mayor tendencia a evitar las drogas que a usarlas. Se ha comprobado que los adolescentes que han aprendido de sus padres acerca del riesgo con las drogas, son menos propensos a probar la marihuana que aquellos que nunca aprendieron de ellos.
No tenga miedo de hablar con sus hijos del tema de las drogas, esto no les induce malas ideas. Es lo mismo que si les hablara de como prevenir los peligros automovilísticos. Lo que usted está haciendo es simplemente advirtiéndoles de los posibles peligros que puedan enfrentar en su ambiente, para que estén propiamente informados y preparados.
Los jóvenes en los últimos años de la escuela primaria deben ser advertidos acerca de los peligros que representan los inhalantes. Existen algunas substancias de uso común en el hogar que algunos muchachos de esa edad tratarán de inhalar por curiosidad. Es importante que los padres de estos jóvenes adviertan a sus hijos que el sólo inhalar esas substancias por un instante puede provocar serios daños al cerebro y algunas veces hasta la muerte.
Los padres deben aprovechar las buenas conversaciones que tienen con sus hijos a diferentes edades para indicarles claramente que se oponen al uso de la marihuana. Ellos deben comunicar claramente a sus hijos que si éstos usan marihuana sus padres se sentirán defraudados. Los padres también podrían explicar a sus hijos durante estas conversaciones que el uso de la marihuana interfiere con la habilidad de concentración mental de los jóvenes, con la memoria, con las habilidades motoras, y que ésta interfiere con la motivación lo cual conduce a un pobre rendimiento escolar y lleva a los jóvenes a decepcionar a sus seres más queridos. Este mensaje puede ser comunicado por los padres en una forma muy amable. “Yo te quiero mucho y deseo lo mejor para ti, así que espero que no pruebes la marihuana”.
Cómo presentar el tema de las drogas
Si usted escucha de sus hijos algo que no le gusta, por ejemplo que uno de sus amigos fuma marihuana o tal vez él le confiesa que se tomó una cerveza en una fiesta, es muy importante que usted no reaccione en una forma que corte completamente la conversación. Si el adolescente se pone defensivo o le asegura a usted que no conoce a nadie que use drogas, pregúntele entonces por qué cree él que las personas usan drogas.
Platique acerca de que si vale la pena el arriesgarse al cambio de vida que las personas experimentan cuando usan drogas, y de que si tomaría ese riesgo. Aún sin tener en cuenta la adicción, la simple experimentación es un juego muy arriesgado. Una mala experiencia, como la de caminar bajo la influencia de las drogas, puede llevar a una persona a cruzar una calle muy transitada sin tomar precauciones, lo que podría cambiar o terminar la vida de la persona para siempre.
Establezca una conversación amplia y constante con sus hijos acerca del tabaco, el alcohol y otras drogas
De acuerdo a un estudio nacional reciente conducido por Partnership for a Drug-Free America) solamente un 27% de los jóvenes, o sea uno de cada cuatro, dicen que han aprendido bastante en la casa acerca de los riesgos del uso de las drogas. Sin embargo, la mayoría o un 98% de los padres en los Estados Unidos aseguran que ellos han hablado con sus hijos acerca de las drogas.
Algunas veces es frustrante darse cuenta de que hay muy pocas oportunidades para tener conversaciones con nuestros hijos acerca de las drogas. En esta cultura de constante movimiento en la que las familias tienen que coordinar tantas demandas del trabajo, de la escuela, de las actividades después de la escuela, además de los compromisos sociales y religiosos, es un reto para los padres y los hijos el tratar de estar en el mismo lugar a la misma hora.
Sin embargo, entre más se comunique usted con sus hijos más fácil será para ellos hablarle de las drogas y de otros temas delicados.
Algunos consejos al respecto:
1. Sea absolutamente claro con sus hijos de que usted no quiere que ellos usen drogas.
Nunca. En ningún lugar. No deje espacio para malos entendidos y hable frecuentemente con ellos acerca de los peligros y de los resultados que se derivan del uso de las drogas y del alcohol. No es suficiente conversar con ellos sobre este tema solo una o dos veces por año.
2. Mejore su habilidad de escuchar.
Haga preguntas y anímelos a hacer preguntas. Reinterprete lo que sus hijos tratan de comunicarle. Pídales su opinión en las decisiones. Demostrando su deseo de escuchar, hará que su adolescente se sienta más cómodo de contarle sus cosas.
3. Trate de responder honestamente.
No invente lo que usted no sabe pero dígale que usted va a buscar la respuesta. Si le preguntan si usted ha usado drogas en el pasado, hágales saber que lo más importante ahora es que usted no quiere que ellos las usen.
4. Use programas o informes de la televisión, anuncios contra las drogas o charlas en la escuela acerca de las drogas para traer el tema en una forma natural, sin forzarlo.
5. No reaccione en una forma que pueda cortar completamente la conversación.
Si sus hijos dicen cosas que lo sorprenden o desafían, tome una actitud más calmada en su conversación, para que pueda discutir con ellos el por qué las personas usan drogas o si ellos piensan que los efectos que producen las drogas valen la pena como para arriesgarse.
6. Actúe varias situaciones o escenas con sus hijos y practique con ellos diferentes formas de rechazar las drogas en distintas situaciones.
Reconozca lo difícil que estos momentos pueden ser.
7. Pregúntele sobre su círculo de amigos.
Demuestre interés en la vida de sus amigos, en que disfrutan hacer juntos, en problemas que puedan estar enfrentando y conozca con quién y en qué andan sus hijos.
Programas de tratamiento
Desintoxicación médica (pre tratamiento)
La desintoxicación se realiza en lugares que ofrecen servicios a pacientes hospitalizados o ambulatorios bajo el cuidado de un médico para tratar los síntomas de abstinencia mientras el cuerpo supera la dependencia física. Por lo general usado antes del tratamiento, el proceso no atiende ninguno de los problemas psicológicos, sociales o de conducta que acompañan la adicción. La modificación y la terapia de conducta adicional son necesarias para lograr una recuperación exitosa y la abstinencia a largo plazo.
Hay medicamentos disponibles para la desintoxicación de opiáceos, nicotina, benzodiacepinas, alcohol, barbitúricos y otros sedantes. La abstinencia sin tratamiento puede ser peligrosa desde el punto de vista médico o hasta mortal, particularmente con el alcohol y el Valium.
Tratamiento residencial de largo plazo
El tratamiento residencial provee cuidado de 24 horas en un entorno no hospitalario para pacientes con historiales relativamente largos de dependencia de drogas, actividades criminales serias y/o deterioro serio en el funcionamiento social. El modelo más conocido de tratamiento residencial es la comunidad terapéutica, pero el tratamiento residencial también puede emplear otros modelos.
Las comunidades terapéuticas son programas residenciales sumamente estructurados con estadías planificadas de 6 a 12 meses o más. Se concentran en reintegrar a la persona a la sociedad con un estilo de vida libre de drogas y de actividad delictiva, usando otros residentes del programa, el personal y el contexto social como componentes activos del tratamiento. Los programas que ofrecen servicios a los jóvenes también requieren que los pacientes asistan a clases, para que no se atrasen en su educación. Para los adultos, podría haber disponible programas de adiestramiento de trabajo y otros servicios de apoyo.
Tratamiento hospitalario
Los programas residenciales de corto plazo (a veces conocidos como unidades de dependencia química) incluyen un tratamiento intensivo de tres a seis semanas como paciente hospitalizado seguido de terapia ambulatoria extensa o participación en grupos de autoayuda de 12 pasos.
Tratamiento ambulatorio libre de drogas
El tratamiento ambulatorio puede variar en la intensidad y tipo de servicios que ofrece, pero por lo general requiere que las personas vayan a una clínica en intervalos regulares para participar en programas que pueden incluir consejería individual o grupal, educación sobre las drogas y prevención de recaídas. Diseñado mayormente para personas con historiales cortos de abuso de sustancias controladas, el tratamiento ambulatorio es más adecuado para personas que tienen un empleo o algún apoyo social. Algunos programas ambulatorios también pueden tratar a pacientes con problemas médicos o mentales además de su problema de drogas.
Tratamiento de mantenimiento con agonistas
A menudo conocidos como programas de mantenimiento con metadona, los tratamientos de mantenimiento con agonistas están diseñados para adictos a los opiáceos y por lo general se realiza de manera ambulatoria. Los pacientes reciben un medicamento de opiáceo sintético de larga duración como la metadona, que evita los efectos de la abstinencia de opiáceos, bloquea los efectos del uso ilícito de opiáceos y disminuye el deseo incontrolado de usarlos. El uso del medicamento a menudo está acompañado de consejería, terapia y otros servicios y la duración del tratamiento puede variar de tres a seis meses. Para los usuarios de largo tiempo, el tratamiento puede durar toda su vida.
Por lo general, no se administra metadona a jóvenes y los que tienen menos de 18 años tienen que tener un permiso especial del estado para participar.
Tratamiento narcoantagonista usando naltrexona
La naltrexona es un antagonista de opiáceos sintético de larga duración que se toma por boca (diariamente o tres veces a la semana) que bloquea los efectos de los opiáceos. No tiene efectos subjetivos o potencial de abuso y no es adictivo. Los pacientes pueden trabajar y funcionar normalmente mientras usan el medicamento. Desafortunadamente, el incumplimiento por parte del paciente es un problema común que hace que el tratamiento sea más efectivo para personas muy motivadas que desean abstinencia total debido a circunstancias externas, incluso profesionales que han sufrido un deterioro en su desempeño, personas en libertad condicional, en probatoria y prisioneros que tienen permiso para salir de la cárcel a trabajar.
¿Sospecha que su hijo está usando drogas?
La adolescencia es un período de crecimiento que ofrece nuevas posibilidades. Al mismo tiempo, estos años son críticos para el futuro de su hijo. Los adolescentes pueden sentir la presión de involucrarse en el uso de las drogas y en otros comportamientos riesgosos que pueden tener efectos negativos a largo plazo en sus vidas. La Campaña Nacional Anti-Drogas está consciente de la difícil labor que representa ayudar a los adolescentes a crecer libres de drogas, y por ello aconseja a los padres para que puedan reconocer los signos del uso de las drogas y sobre qué hacer si sospechan o si saben que su hijo está usando drogas.
¿Cómo puede usted saber si su hijo está usando drogas? No es fácil, pues los cambios de humor o de actitud, los altibajos de temperamento, y los cambios en sus hábitos de dormir o en sus pasatiempos son comunes en los adolescentes—y también pueden ser señales de alerta. Sin embargo, hay algunas cosas que nos dan indicios. Esté alerta a los siguientes signos de advertencia en sus hijos para que pueda hacerse cargo de la situación antes de que avance demasiado:
* Cambios negativos en su desempeño escolar
* Mayor recelo y secreteo en cuanto a sus posesiones
* Cambios en su personalidad, en sus amigos y en su ropa
* Incremento o tendencia a pedir dinero prestado
* Evidencia de parafernalia de drogas
* Desaparición de pastillas, de medicinas o de recetas médicas
Si usted comprueba que su hijo está usando drogas, es importante que actúe inmediatamente y que recuerde que usted no está solo.
* Infórmese – Aprenda todo lo que pueda sobre los adolescentes y las drogas para que esté preparado para hablar con su hijo.
* Escuche a su adolescente – Mantenga la calma y sea honesto. Exprese sus preocupaciones y haga saber y sentir a su hijo o hija que le ama.
* Aprenda su idioma – Póngase listo y conozca el lenguaje y las palabras que su adolescente puede estar utilizando, manténgase al tanto de sus intereses y de su música, de sus programas de TV, de sus películas y de las páginas de Internet que prefiere. Las drogas tienen muchos nombres en clave o códigos que la juventud utiliza para encubrirlas en sus conversaciones.
* Organice su grupo de apoyo – Identifique y contacte a un consejero profesional de confianza. No se avergüence – actúe. Esta persona puede ser un consejero escolar, un líder religioso o un entrenador deportivo. Pregúntele a su hijo o hija si hay alguien en particular en quien él o ella confía. Hable con otros padres que hayan estado en esta situación.
Ayude a sus hijos a no dejarse influenciar por sus amigos
(ESTE ES UNO DE LOS PUNTOS MAS IMPORTANTE)
No importa dónde los jóvenes crezcan o quiénes sean sus amigos, casi todos ellos se enfrentan en algún momento con amigos que tienen malas ideas, malas formas de probar límites, meterse en problemas, y de hacer cosas de las que se arrepentirán más tarde. No es muy difícil decirle a un extraño “No. Gracias. Me tengo que marchar ahora”. Sin embargo, es mucho más difícil para un adolescente decir que “no” cuando un amigo de confianza, al que admiran y respetan mucho trata de persuadirlos a que hagan algo que se sabe que está mal.
Aún los llamados “jóvenes buenos” pueden algunas veces insistir y convencer a sus amigos a faltar a clase o a mentir acerca de por qué estuvieron afuera tan tarde juntos. Pero si los amigos o conocidos están tratando de convencer a sus hijos a probar tabaco, alcohol o drogas, las consecuencias pueden ser mucho más serias. La mejor forma de preparar a los jóvenes para triunfar en estas pruebas es “actuando” o practicando diferentes situaciones con anticipación. Con las respuestas justas en la punta de la lengua, sus hijos pueden demostrar su independencia al mismo tiempo que les aclaran a sus amigos que no los rechazan a ellos personalmente sino a las formas de actuar que han escogido.
Prepárelos con práctica
La siguiente es una posible escena que usted puede practicar con su hija (puede cambiarla para practicarla con un varón). O puede inventar algunas escenas de su propia imaginación que se ajusten al tema, o cualquier otra cosa que ayude a sus hijos a practicar su poder de resistencia.
Actúe el papel de un muchacho que a su hija le guste y trate de convencerla de que comparta con usted unas cuantas cervezas. ¿Cómo podría ella responder? “¡Eres un descarado!” Sería una respuesta muy alienante. “No sé...” deja la puerta abierta y da la sensación de que se le podría convencer. Una respuesta intermedia en la que ella sea firme y sin embargo amigable funcionaría mejor. Ayúdele a ella a practicar frases claves que dan las razones por las cuales ella simplemente no se tomaría una cerveza:
* “¡Mis padres me matarían si se enteraran. Y ellos siempre se enteran!”.
* “No, a mí no me gustan esas cosas”.
* “Ya la probé una vez y odio su sabor”.
* “Mis padres confían en que no tomo bebidas alcohólicas y yo no quiero defraudarlos”.
O ella podría relatar las consecuencias de consumir bebidas alcohólicas:
* “¡Ya la probé una vez y terminé vomitando!”
* “Beber cerveza me hace sentir fuera de control y yo odio esa sensación”.
Ella tendrá que estar preparada para responder a las protestas. Podría hacerlo usando la técnica del disco rayado repitiendo sus razones para no aceptar hasta que los esfuerzos para convencerla terminen. O ella puede indicar claramente que la conversación sobre la cerveza ha terminado cambiando el tema en una de estas formas: “¿Viste el partido de baloncesto anoche?” u “¿Oye, sabes tú si las entradas para el concierto se han agotado?” Y si todo falla, ella tiene que abandonar el lugar con una respuesta enfática “¡Tengo que irme, adiós!”
Cómo educar niñas libres de drogas
La adolescencia es un período de cambios y conmoción. Esta etapa presenta muchos retos, a medida que su hija se vuelve independiente, toma decisiones y se desarrolla en una joven adulta. Algunos de los riesgos más comunes entre las niñas adolescentes—como problemas de autoestima, la depresión y la llegada temprana de la pubertad—pueden resultar en el uso de drogas y de alcohol. Durante este período difícil, los padres son la influencia más importante en la vida de sus hijas. Usted puede ayudarle a su hija a navegar a través de este período emocionante, pero también estresante. A continuación le presentamos algunas sugerencias para educar niñas saludables y libres de drogas.
Maximice su tiempo juntos para crear lazos sólidos con su hija
Invierta tiempo en escuchar a su hija: sus pensamientos, sentimientos, miedos y preocupaciones. Es mucho menos probable que los adolescentes que gozan de una buena relación con uno de sus padres tomen drogas o tenga relaciones sexuales.
* Escuche detenidamente lo que le dice su hija. Aparte el tiempo necesario para preguntarle a su hija sobre la escuela, sus amigos, actividades e intereses.
* Háblele a su hija sobre temas difíciles, como el peligro del uso de las drogas y el alcohol.
* Aparte un tiempo especial todas las semanas para disfrutar de compañía mutua.
Sírvale de ejemplo en los mecanismos para lidiar con el estrés y la presión.
La adolescencia puede ser un proceso estresante para los adolescentes. Su apoyo como padre y madre es muy importante si logra comprender de dónde proviene el estrés y sirve como ejemplo al adoptar comportamientos positivos y saludables, además de mecanismos para hacerle frente a las diferentes situaciones que sus hijas enfrentan.
* Sirva de ejemplo en su forma de enfrentar al estrés. Por ejemplo, adopte y apoye actitudes como: establecer metas realistas, aprender a establecer prioridades, dormir lo suficiente y hacer ejercicio.
* Enséñele a su niña mecanismos que le ayuden a manejar la presión negativa de sus compañeros, tales como saber decir que no.
Fomente la autoestima de su hija por medio del reconocimiento de sus puntos fuertes, sus habilidades y sus intereses.
Hay estudios que demuestran que las niñas experimentan un declive vertiginoso en su autoestima y confianza en sí mismas durante el comienzo de su adolescencia. Los padres pueden ayudar a sus hijas a desarrollar un sentido saludable de su valor como personas.
* Dele un papel importante a su hija en la familia. Trate a su hija como un individuo único, distinta a sus hermanos o los estereotipos que existen.
* Fomente en su hija el desarrollo de una identidad basada en sus talentos e intereses; réstele importancia a la apariencia física y el peso, y enséñele que un cuerpo bello es un cuerpo saludable y fuerte.
* Fomente actividades saludables, como el ejercicio o el servicio comunitario. A los adolescentes les gusta ayudar a los demás, pero necesitan contar con su apoyo.
Supervise las actividades de su hija con amor y con límites.
Demuéstrele su amor incondicional, pero no tenga miedo de imponer reglas. La desaprobación de los padres en el uso de las drogas juega un papel muy importante para mantener a los adolescentes alejados de las drogas. La supervisión de los padres ha demostrado ser eficaz en reducir los comportamientos de riesgo de los adolescentes.
* Halague a su hija con la mayor frecuencia posible. Demuéstrele su amor, cariño e interés a sus adolescentes; pero sea muy claro en sus reglas contra las drogas, limite el tiempo que pueden ver TV y usar Internet.
* Asegúrese de siempre saber dónde se encuentra su hija, con quién está y lo que está haciendo. Conozca a sus amigos y a los padres de esos amigos. Establezca horas regulares para ponerse en contacto con ella.
* Asista a los eventos escolares y actividades recreativas de su hija; esto hará que su adolescente se sienta querida, le ayudará a mantener buenas notas y así aumentará su interés en la escuela.
Las drogas afectan el futuro académico
La educación es la base para un futuro exitoso. Sin embargo, el uso de las drogas puede impedir los logros educativos y puede inducir a los estudiantes a abandonar la escuela. De hecho, los estudiantes que beben alcohol o utilizan drogas son hasta cinco veces más probables de abandonar la secundaria que sus compañeros.1
Para ayudar a crear consciencia entre la comunidad hispana en cuanto a los efectos negativos de las drogas en la educación y el futuro de los niños, la Campaña Nacional Anti-Drogas se unió con varios aliados y organizaciones hispanas en la ciudad de Nueva York para revelar un nuevo informe investigativo sobre el uso de las drogas entre jóvenes hispanos, y para difundir un anuncio en forma de “Carta a los Padres”, que se publicó en diarios locales en más de 10 ciudades por toda la nación.
Los padres hispanos consideran la educación universitaria co mo una necesidad absoluta. Comparado al público en general, más del doble de los padres hispanos (el 65%) indican que es prácticamente imposible alcanzar el éxito en esta era actual, sin una educación universitaria.2 En lo que se refiere a la prevención del uso de las drogas, los padres tienen la mayor influencia sobre sus hijos. ¿Qué puede hacer usted para ayudar a sus hijos a alcanzar su máximo potencial? Es fácil, sólo recuerde las siguientes vocales.
* A- Anímelos a participar en pasatiempos que son seguros, divertidos, y alejados de las drogas tales cómo actividades extracurriculares o deportivas.
* E- Establezca reglas claras con consecuencias claras, halague y recompense el buen comportamiento, y, lo más importante, sea un buen modelo a seguir.
* I- Involúcrese en la vida de su adolescente.
* O- Olvide su temor en cuanto a tener conversaciones sobre temas difíciles con los adolescentes y busque las oportunidades adecuadas para hablar con ellos.
* U- Únase al resto de su familia, y otros padres y organizaciones para recibir ayuda de parte de otras personas que están pasando por el mismo problema.
Valores familiares contra las drogas
La familia tiene gran importancia en la cultura hispana. Los valores familiares pueden proveerle un sistema de apoyo sólido a su adolescente para ayudarlo a tener un futuro prometedor y exitoso. Enfatizar estos mismos valores y las relaciones familiares puede ayudar a mantener a su adolescente alejado de las drogas.
Los estudios demuestran que los adolescentes cuyos padres se involucran en sus vidas tienen una menor probabilidad de abusar de las drogas. De hecho, casi dos terceras partes de los jóvenes hispanos indican que la posibilidad de enfadar a sus padres o perder el respeto de la familia y amigos, son algunas de las razones principales para no usar drogas 1. El inculcar estos valores culturales en su adolescente a una edad temprana, puede ayudar a mantenerlo sano y libre de las drogas.
A continuación detallamos algunas maneras de utilizar sus lazos familiares para ayudar a su adolescente a evitar comportamientos riesgosos:
* Exprese su punto de vista - No asuma que sus hijos saben cómo usted piensa. Exprese su punto de vista en forma clara y precisa cuando se trate de sustancias peligrosas como el alcohol, el tabaco y otras drogas. Dígale a sus hijos que usted no está de acuerdo en que consuman alcohol, tabaco y otras drogas porque los quiere. Cerciórese de que ellos entiendan que esta regla se aplica también en las casas ajenas.
* Comuníquese con su adolescente – Sea honesto y entienda a sus hijos. Comparta sus valores y expectativas y exprese los peligros y riesgos asociados con el uso de las drogas. Asegúrese de escuchar a su adolescente cuando este le hable sobre los desafíos o presiones que enfrenta en la escuela o entre amigos.
* Pase tiempo juntos en familia – Designe tiempo exclusivo para la familia, como sentarse juntos para cenar o ir al cine.
* Haga preguntas – Pregúntele a sus adolescentes sobre lo que está ocurriendo en sus vidas. Esté al tanto de donde andan y con quien se encuentran. Pídales que se mantengan en contacto regularmente.
* Sea un buen ejemplo – Exhiba el comportamiento que quisiera que su adolescente imitara. Si usted abusa del alcohol o las drogas, sus hijos van a seguir su ejemplo. O si usted se ríe al ver un borracho o endrogado en las películas, usted podría estar enviando el mensaje equivocado a sus hijos.
Cómo hablar con sus hijos del alcohol
La mejor manera de lograr que sus hijos se mantengan alejados del alcohol es tener una relación sólida y de confianza con ellos. Las investigaciones demuestran que la probabilidad de que los adolescentes pospongan el uso del alcohol es mayor si su relación con un padre o tutor es estrecha y se sienten apoyados. Además, cuando su hijo o hija finalmente comience a beber, tener buenas relaciones con usted lo protegerá de desarrollar problemas relacionados con el alcohol.
Lo contrario también es cierto: cuando la relación entre el padre y el adolescente es una de conflicto o muy distante, la probabilidad de que el adolescente beba y desarrolle problemas relacionados con el alcohol es mayor. Si lo piensa bien, esta correspondencia entre la relación padre-hijo y los hábitos de consumo de alcohol de un joven tiene sentido. En primer lugar, cuando los jóvenes tienen un lazo estrecho con un padre, probablemente se sienten bien sobre sí mismos y, por lo tanto, menor será la probabilidad de que cedan ante la presión de su grupo de consumir alcohol. En segundo lugar, si usted tiene una buena relación con su hijo o hija, él o ella probablemente quiera dar la talla para conservar ese lazo estrecho con usted.
Busque el momento propicio
Para muchos padres, es difícil tratar el tema de la bebida. Puede que el adolescente trate de evadir la discusión y que usted se sienta insegura sobre cómo proceder. Si quiere aumentar sus probabilidades de tener una conversación productiva, saque tiempo para pensar sobre los asuntos que desea discutir antes de entablar la conversación. Además, considere cómo puede reaccionar su adolescente y las formas en que usted puede reaccionar a las preguntas y los sentimientos de él o de ella. Luego, elija un momento para hablarle en que ambos tengan un "rato libre" y se sientan relajados.
Tenga presente, además, que no necesita cubrir todo de una sola vez. De hecho, una serie de conversaciones sobre el uso del alcohol a lo largo de la adolescencia del joven, posiblemente tenga un mayor impacto en el consumo de alcohol de su hijo o de su hija. Piense que ésta es la primera parte de una conversación continua. Y recuerde, se trata de una conversación, no de un sermón. A continuación indicamos varios temas para discutir:
* Pregúntele su opinión sobre el consumo del alcohol y lo que piensa sobre su consumo entre los adolescentes. Escuche sin interrumpir a fin de preparar el camino para discutir temas relacionados con la bebida.
* Comparta datos importantes sobre el consumo del alcohol, como los efectos del alcohol en el cuerpo, la diferencia entre la cerveza y el vino, y los licores fuertes, cuánto tiempo le toma al cuerpo eliminar el alcohol, cómo el alcohol trastorna el pensamiento y el juicio y que incluso los adolescentes pueden desarrollar problemas serios con la bebida.
* Las investigaciones demuestran que los adolescentes que esperan efectos positivos del alcohol - ser populares, atractivos, felices, estar en la "onda" - tienen mayor probabilidad de comenzar a tomar a temprana edad. Vea programas de televisión, películas y anuncios que exaltan el consumo del alcohol y discútalos con sus hijos.
Establezca reglas claras y consistentes para la familia
Cuando se trate de drogas y alcohol, especifique cuál va a ser el castigo y cómo se va a llevar a cabo. Las investigaciones indican que los jóvenes están menos dispuestos a usar tabaco, alcohol y otras drogas si sus padres imponen reglas claras que les impidan no ingerirlas. Si los padres no han establecido reglas anteriormente sobre otras actividades diarias, ellos tendrán poca oportunidad de lograr que sus hijos obedezcan alguna regla acerca del alcohol, el tabaco y otras drogas.
Consejos para establecer reglas claras:
1. Consecuencias - Establezca reglas claras y discuta de antemano las consecuencias de no cumplirlas. No haga amenazas que no va a cumplir, ni permita que aquel que haya violado las reglas se quede sin sufrir las consecuencias. No se invente o imponga castigos severos o repentinos.
2. Aplicación continua - Las reglas deben ser aplicadas continuamente; cada vez que el adolescente no las obedezca, el padre tiene que imponer un “castigo”.
3. Castigos apropiados - El “castigo” tiene que ser leve, no severo para que no tenga consecuencias negativas. Los castigos muy fuertes deterioran la calidad de la relación entre el padre y el hijo.
4. Hora de llegada - Establezca una hora específica de llegar a casa. Haga que dicha orden se cumpla estrictamente. Esté listo para hacer excepciones en ocasiones especiales.
5. Manténgase en contacto - Acostumbre a sus hijos a llamar a ciertas horas cuando están fuera de casa o de la escuela. Cómpreles una tarjeta de teléfono, deles monedas, un celular o un beeper o “pager” con reglas muy claras de cómo usarlo. (“Cuando yo te llamo, espero que me contestes dentro de los siguientes quince minutos”).
6. Asegúrese de que haya adultos responsables - Llame a los padres de la casa donde se está llevando a cabo la fiesta. La noche de la fiesta, no tenga pena de tocar la puerta de esa casa para saludar y cerciorarse de que hay adultos supervisando la actividad.
7. Anticipe los riesgos de las fiestas - Si sus hijos se encuentran en un lugar o fiesta donde se pudieran estar usando drogas, facilítele el transporte de regreso. Póngase de acuerdo con anticipación como sus hijos le van a avisar a usted o a otro adulto para que los puedan recoger en el momento que se sientan incómodos. Más tarde, esté listo para conversar acerca de lo que ocurrió en la fiesta.
8. Escuche sus instintos - No tenga miedo de intervenir si su instinto le dice que algo no está marchando bien.
Reconozca y premie la buena conducta
Al igual que exige que su adolescente cumpla con ciertas reglas asegúrese de expresar su aprobación cuando exhibe buen comportamiento. La palabra correcta en el momento apropiado puede fortalecer ese lazo que mantiene a sus hijos alejados de las drogas. Siempre enfatice las cosas que sus hijos hacen bien y controle su deseo de criticar.
Trate de:
1. Premiar la buena conducta siempre en el momento que sucede. Las expresiones de cariño y agradecimiento refuerzan la autoestima del niño. Aún los jóvenes que se consideran muy grandes para recibir abrazos, aprecian una palmadita en la espalda o un regalito inesperado.
2. Enfatice lo positivo. Ponga más atención a las cosas que su hijo hace bien. No se deje llevar por la tendencia de ser muy crítico. El cariño y el respeto hacen que su hijo(a) se sienta bien consigo mismo, y ayudan a reforzar la buena conducta y a cambiar la mala actitud con mucho más éxito que si avergüenza a su hijo(a) o lo incomoda.
Aproveche el tiempo compartido
Los jóvenes que tienen una buena relación con sus padres están menos propensos a involucrarse en actividades peligrosas. Entre más participe usted en la vida de sus hijos, ellos se sentirán mejor y lo más probable es que le escuchen. Trate de dedicar tiempo regularmente para compartir con sus hijos. Esto le ayudará a fortalecer la relación con sus hijos adolescentes y cerciorarse de que llevan una vida sana.
Separe tiempo específico para compartir con sus hijos adolescentes y dejarles saber que su salud y seguridad son las cosas más importantes para usted. La Campaña Nacional Anti-Drogas ofrece los siguientes consejos para alentar a los padres a seguir interconectados con sus hijos adolescentes, durante la siempre apurada temporada navideña:
* Hable con su adolescente – Sepa lo que está pasando en sus vidas. Sea honesto con su hijo adolescente y cerciórese de escuchar cuidadosamente. Busque un espacio para hablar de triunfos, quejas, proyectos, preguntas acerca de la disciplina y otros temas de interés para cada uno de los miembros de la familia. Inclusive puede considerar tener reuniones que se llevan a cabo regularmente y a una hora en que todos estén de acuerdo. Las reglas de orden en las reuniones ayudan mucho. Cada persona tiene que tener la oportunidad de hablar sin ser interrumpida; todo el mundo escucha y solamente se permiten críticas constructivas.
* Establezca tiempo para la familia – Establezca una rutina semanalmente para hacer algo especial con sus hijos, aunque sea solamente para ir a tomar un helado. Vean una película juntos o salgan a caminar. Tan sólo unos cuantos minutos mientras usted limpia después de la cena o antes de ir a la cama puede ayudar a la familia a establecer una buena comunicación, lo cual es tan importante para lograr que los hijos se aparten de las drogas.
* Sepa el paradero de su adolescente – Asegúrese de saber dónde está su hijo adolescente durante el día y con quién. Establezca horarios límite para llegar a casa y regule el uso del auto cuando las condiciones de tiempo no sean buenas.
* Cenen juntos cada vez que puedan. Las comidas son una buena oportunidad para hablar acerca de los eventos diarios, para calmar tensiones, para reforzar cosas importantes y para crear un sentido de unidad. Varios estudios demuestran que los jóvenes de familias que comen juntos por lo menos cinco veces a la semana están menos propensos a involucrarse en las drogas o el alcohol.
Esté preparado para contestar si sus hijos le preguntan:
“¿Has usado drogas alguna vez?”
Una de las preguntas más comunes que reciben los padres sobre el tema de las drogas es: “¿Has usado drogas alguna vez?”. A menos que la respuesta sea “no”, es difícil saber cómo contestar, porque la mayoría de los padres que han usado drogas no quieren que sus hijos hagan lo mismo. ¿Es ésta una posición hipócrita?
No, porque todos queremos lo mejor para nuestros hijos. Ahora nosotros tenemos más información y entendemos mejor los peligros de usar drogas que cuando éramos jóvenes y pensábamos que éramos invencibles. Para guiar las decisiones de nuestros hijos acerca de las drogas, podemos usar ejemplos de experiencias reales tales como el de algún vecino que causó un accidente fatal bajo la influencia de las drogas, o un miembro de la familia que es adicto, o el ejemplo del joven que usó marihuana por años que perdió interés en la escuela, y en realidad nunca aprendió a vivir una vida de adulto con todas sus presiones.
Algunos padres que usaron drogas en el pasado escogen mentir acerca de esto, lo que hace que sus hijos les pierdan la confianza al descubrir la verdad. Muchos expertos recomiendan que cuando sus hijos le hagan esta pregunta, la respuesta sea honesta.
Esto no significa que los padres tengan que revelar todos los detalles de sus experiencias. De igual manera que en las conversaciones acerca del sexo, algunos detalles tienen que permanecer privados y debe evitar dar más información de la que sus hijos le piden. Hágale preguntas para clarificar y asegurarse de que usted entiende exactamente por qué y qué le está preguntando sus hijos antes de contestar preguntas sobre su pasado. Al contestar, asegúrese de proveer la información que sus hijos necesitan para contestar sus preguntas.
Esta conversación les da a los padres una buena oportunidad para hablar francamente sobre lo que los atrajo a las drogas y presentar por qué las drogas son peligrosas. Además, los padres pueden enfatizar lo que saben ahora acerca de las drogas que no sabían antes y por qué ellos no quieren que sus hijos cometan el mismo error.
Respuestas a la pregunta: “¿Has usado drogas alguna vez?”
Éstas son algunas posibles respuestas a las preguntas de sus hijos:
1. “Yo usé drogas porque algunos de mis amigos las usaban y pensé que las necesitaba para pertenecer al grupo. Antes, la gente no sabía tanto como ahora acerca de todas las cosas malas que pueden pasar cuando se fuma marihuana o se usan otras drogas. Si yo hubiera sabido lo que sé ahora, yo nunca las habría probado y haré todo lo que pueda para mantenerte a ti alejado de las drogas”.
2. “Todo el mundo comete errores, y yo cometí uno muy grande cuando usé drogas. Te digo esto aunque es vergonzoso porque te quiero, y porque no quiero que tomes la misma decisión estúpida que yo tomé a tu edad. Tú puedes aprender de mis errores sin tener que repetirlos”.
3. “Yo usé drogas porque estaba aburrido y sentí curiosidad, pero muy pronto descubrí que no podía controlar los riesgos y que éstos me dominaban. Hay muchas otras formas de desafiarse a sí mismo sin tener que usar drogas”.
4. “A tu edad, entre las tareas, los amigos, los deportes y otras actividades, hay muchas cosas divertidas en tu vida. Pero si tú empiezas a usar drogas, estarás casi renunciando a todo porque ya no podrás concentrarte, ni controlar tu estado de ánimo, o mantener una autodisciplina. Tú perderás todas esas experiencias bonitas y nunca recuperarás el tiempo perdido”.
5. “Tú no sabes cómo va a reaccionar tu cuerpo al efecto de las drogas. Algunas personas pueden volverse adictas muy pronto y enfermarse, o hasta pueden morir la primera vez que usan drogas”.
6. “Yo empecé bebiendo y usando drogas cuando era joven. He estado luchando contra esto desde entonces. Las drogas me hicieron perder una gran parte de mi niñez y cada día tengo que mantener la fuerza de voluntad para que no me hagan perder más mi trabajo, mis amigos y mi tiempo contigo. Yo te quiero mucho como para querer verte luchar contra esas mismas batallas”.