

Ya A Casi 34 Años, Y Todavia Lo
Recordamos Con Dolor...
Hola Taringa! ya en Marzo se va a cumplir 34 años de la ultima Dictadura Militar, que abarco desde 1976 - 1983.
Gracias a ese movimiento malvado del Dirigente de la Marina Argentina Eduardo Massera nosotros los argentinos sufrimos mucho y fue la causante de la Desaparicion De 30.000 Personas de las cuales muy pocas aparecieron.
Bueno...entonces en este post encontraran mucha informacion sobre lo ocurrido en esta tragedia que guardara la historia Argentina.

1974
La muerte de Perón dejó sin control al conjunto de fuerzas que habían coexistido conflictivamente bajo su liderazgo. Cierto es que la ruptura entre las facciones peronistas había alcanzado un punto sin retomo antes de julio de 1974. Pero cierto es también que la muerte de Perón privó al gobierno de una conducción legítima y aceptada por el conjunto del peronismo, que pudiera reformular los acuerdos políticos y sociales para asegurar la gobernabilidad del país.
En su lugar, ejerció una vacilante dirección su viuda, acompañada y aconsejada por el cada vez más influyente ministro de Acción Social y secretario privado de Perón, José López Rega. (En la foto Hectór Cámpora saluda al presidente saliente Alejandro Lanusse en 1973)
Además del entorno presidencial, el otro factor de poder en el seno del gobierno era el sindicalismo. Los sindicatos se sintieron relevados de los compromisos que habían asumido en 1973 y se dedicaron a deshacer el diseño político trabajosamente armado por Perón.
Poco después de la muerte de Perón, la dirección de la CGT pasó a manos de sindicalistas que creían que el movimiento obrero debía entrar en la etapa política abierta con la muerte del presidente libre de viejos compromisos con el gobierno.
Los nuevos compromisos que la nueva dirigencia negoció con el gobierno apuntaban a la reformulación del Pacto Social y al desplazamiento de los líderes sindicales y políticos opositores al oficialismo cegetista.
Perón y su esposa "Isabel" Martínez cuando asumían la presidencia de la republica Argentina el 12 de octubre de 1973
La concesión de la renegociación del pacto social desencadenó la renuncia de Gelbard. Esta reorganización del gobierno, que llevó a López Rega a la cúspide de su poder y fortaleció a la burocracia sindical, coincidió con un recrudecimiento de la violencia.
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1975
Hacia mediados de 1975, el conjunto de acuerdos que Perón había articulado y que habían constituido el eje de su proyecto de institucionalización política, habían fracasado y el país parecía marchar sin rumbo. La llegada de Celestino Rodrigo (foto derecha arriba) al Ministerio de Economía agudizó aún más los problemas. Con el apoyo de López Rega, (foto derecha) Rodrigo adoptó una serie de medidas, conocidas como el “Rodrigazo” —devaluación del peso entre un 100% y un 160%. incremento del 181 % en el precio de la nafta y del 75% en los precios del transporte, y o-tras medidas similares— que tuvieron como efectos inmediatos una aceleración brusca de la inflación y una crisis política. La crisis política culminó con el desplazamiento de Rodrigo y de López Rega, provocados por una exitosa huelga general declarada por la CGT.
LOPEZ REGA: EL RASPUTIN ARGENTINO: López Rega nació un 17 de octubre y su madre murió en el parto; fue un muchacho educado, cuidadoso en los modales y respetuoso en el trato, pero introvertido; tenía una biblioteca que cubría toda una pared y se interesaba especialmente en temas espirituales; a los 19 años jugaba al fútbol e integró la tercera especial de River Plate; se casó a los 27 años y se incorporó a la Policía Federal en 1944. Sus dos pasiones fueron el canto lírico y el esoterismo.
Una noche de 1943, tristemente ataviado con un traje de etiqueta alquilado y perfumado con una colonia barata, el hombre subió al escenario del Club El Tábano, de Saavedra, y entonó un bolero, al frente de una orquesta que él mismo había contratado. Su debut frente al micrófono fue casi debut y despedida: una seguidilla de necesidades económicas lo llevarían a alistarse poco tiempo después en la Policía Federal. El cantante frustrado tenía la certeza de que el nuevo trabajo terminaría con las penurias que lo llevaban a enredarse en largas disputas verbales con su esposa, Josefa Flora Maseda.
Ni sus más íntimos imaginaban, por entonces, que aquel hombre gris y menor se convertiría en uno de los personajes más influyentes y nefastos de la política argentina. El cantante frustrado que se convirtió en policía se llamaba José López Rega (1916-1989) y buena parte de su época lo identificaba como “El brujo”.
Isabel Perón se alejó temporariamente del gobierno, que quedó en manos del presidente del Senado, Ítalo Luder (foto izquierda). El ministro de Economía, Antonio Cafiero, apoyado por la CGT, procuró infructuosamente controlar la inflación.
El retorno de Isabel Perón a la presidencia, la crisis interna del peronismo, la agudización de la violencia política, y la falta de colaboración —en muchos casos, abierta oposición— del empresariado y las Fuerzas Armadas, quitaron al gobierno toda base de apoyo.

1976
Masera-Videla-Agosti
Representantes de las Tres Fuerzas Armadas
El golpe de 1966 había originado un gobierno sostenido, en última instancia, por las Fuerzas Armadas; en 1976 el gobierno fue ejercido en forma directa y en todos sus niveles por las Fuerzas Armadas. Como señaló el nuevo presidente, el general Jorge R. Videla, el 25 de mayo de 1976:
“Las Fuerzas Armadas no fueron escuchadas. Como consecuencia de ello y previendo la inexorabilidad de la crisis, se prepararon para hacer frente a esta situación y las Fuerzas Armadas, como institución, dieron una respuesta institucional a una crisis también institucional.”
El gobierno militar se propuso transformar de raíz la sociedad argentina. No se trataba simplemente de corregir una política económica, de derrotar a la guerrilla o de resolver una crisis institucional. Para ello hubieran bastado algunos cambios dentro de la legalidad constitucional. Lo que para la Junta Militar estaba en cuestión era la existencia misma de una nación. Para resolver esta crisis, entonces había que “reorganizar” la sociedad argentina, en un “proceso” que no tenía “plazos” sino “objetivos”. Había que crear un "ser occidental, nacional y cristiano".
Esta “reorganización” tuvo expresiones concretas: represión política y social, desarticulación de las bases de la economía industrial y ejercicio autoritario del poder. Finalmente, culminó con la derrota militar en la Guerra de las Malvinas.
La represión ilegal —que tuvo su apogeo entre 1976 y 1978— fue uno de los rasgos básicos del gobierno militar. La ilegalidad no fue tal sólo por haber sido llevada a cabo por un gobierno de facto sino porque incluso se violó la legalidad establecida por ese gobierno. La represión, cuidadosamente planeada, organizada y dirigida por los más altos niveles de decisión política y militar, fue, al mismo tiempo, clandestina. Sus destinatarios no fueron exclusivamente los integrantes de las organizaciones guerrilleras comprometidos con la lucha armada, sino que se extendió a un conjunto de actores sociales y políticos sin vinculación directa con las organizaciones guerrilleras.
El decreto N° 6 de la junta Militar suspendió “la actividad política y de los partidos políticos, en jurisdicción nacional, provincial y municipal”. La ley Nro. 21.261 dispuso ‘transitoriamente” la suspensión del “derecho de huelga, como así también el de toda otra medida de fuerza, paro, interrupción o disminución del trabajo o su desempeño en condiciones que de cualquier manera puedan afectar la producción, tanto por parte de trabajadores como de empresarios y de sus respectivas asociaciones u organizaciones”.
Las modalidades clandestinas de la represión incluyeron el secuestro y la detención en centros clandestinos —se verificó la existencia de más de trescientos—, la tortura y, en la mayoría de los casos, la ejecución. La Junta Militar implantó la pena de muerte. Sin embargo no la aplicó legalmente sino fuera de la ley. Como consecuencia de ello, surgió la figura jurídica de la desaparición forzada de personas —alrededor de diez mil casos comprobados, aunque algunas estimaciones triplican esa cifra—, incluyendo a personas detenidas y ejecutadas clandestinamente por las fuerzas de seguridad. Las consecuencias de la represión incluyeron también a la gran mayoría de la población, que vivió en un clima de miedo de censura.
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Vuelos De La Muerte
Las evidencias sobre el asesinato de opositores arrojándolos desde aviones son incuestionables y no hay controversia sobre ello. En 1976 aparecieron en la costa del este del Uruguay varios cuerpos destruidos, habiéndolos visto testigos en Cabo Polonio. Ya en 1977, durante el régimen militar aparecieron varios cuerpos en las costas de los balnearios atlánticos de Santa Teresita y Mar del Tuyú, unos 200 km al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Los cadáveres fueron enterrados raudamente como NN en el cementerio de General Lavalle, pero previamente los médicos policiales que intervinieron informaron que la causa de muerte se debió al “choque contra objetos duros desde gran altura”.
En 1995, el ex represor de la ESMA Adolfo Scilingo, contó extensamente, al periodista Horacio Verbitsky, la metodología de exterminio al que los propios verdugos se referían como vuelos. El testimonio fue luego publicado como libro, con el título de “El vuelo”. Scilingo, en sus testimonios, detalla el procedimiento, la autorización de la Iglesia Católica, la utilización de inyecciones anestésicas, el tipo de aviones (Electra, Skyvan), la amplia participación de los oficiales, la utilización de aeropuerto militar que se encuentra en Aeroparque (ciudad de Buenos Aires)...
¿Cuál ha sido su primer conocimiento sobre los vuelos de la muerte de la Esma?.
Los vuelos fueron comunicados oficialmente por Mendía (vicealmirante de la Armada) pocos días después del golpe militar de marzo de 1976. Se informó que el procedimiento para el manejo de los subversivos en la Armada sería sin uniforme y usando zapatillas, jeans y remeras. Explicó que en la Armada no se fusilarían subversivos ya que no se quería tener los problemas sufridos por Franco en España y Pinochet en Chile. Tampoco se "podía ir contra el Papa" pero se consultó a la jerarquía eclesiástica y se adoptó un método que la Iglesia consideraba cristiano, o sea gente que despega en un vuelo y no llega a destino. Ante las dudas de algunos marinos, se aclaró que "se tiraría a los subversivos en pleno vuelo". Después de los vuelos, los capellanes nos trataban de consolar recordando un precepto bíblico que habla de "separar la hierba mala del trigal".
Entrevista realizada por Martín Castellano a Adolfo Scilingo el 4 de octubre de 1997
Sin bien existen pocos datos, la desaparición de los cadáveres de los detenidos-desaparecidos arrojándolos al mar desde aviones parece haber sido un método generalizado, además de las tumbas clandestinas. Además de la ESMA, hay referencias a los mismos en el Olimpo, en la Perla , en el Campito (Campo de Mayo) . En este último, el Centro clandestino de detención (CCD) se instaló próximo al aeródromo precisamente para facilitar el traslado de los detenidos a los aviones. La Fuerza Aérea uruguaya ha reconocido en 2005 que se realizaban vuelos de la muerte en combinación con las Fuerzas Armadas argentinas (Operación Cóndor) . Scilingo declaró también ante el juez español Baltasar Garzón que se recogieron prisioneros en la base que la marina de guerra posee en Punta Indio (Provincia de Buenos Aires). El CCD conocido como "Quinta de Funes" en Rosario se encontraba ubicado a 400 metros del aeropuerto y hay constancias de que detenidos allí fueron arrojados al mar, en la zona de la Bahía de Samborombón (provincia de Buenos Aires)
En noviembre de 2004 el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) descubrió que los restos de una persona enterrada como NN en el cementerio de General Lavalle (Provincia de Buenos Aires) correspondía a un desparecido. Procedieron entonces a revisar los libros del cementerio y descubrieron que esa persona y otras cinco habían sido encontradas en las playas entre los días 20 y 29 de diciembre de 1977, sospechando entonces que podrían haber sido todas víctimas de un mismo vuelo de la muerte. Pocos días después los cuerpos fueron exhumados. En el lapso de unos meses se fue estableciendo que se trataban de los restos de las madres de Plaza de Mayo, Esther Ballestrino, María Eugenia Ponce, Azucena Villaflor , la militante Angela Auad, y la monja francesa Léonie Duquet . En abril de 2006 se esperaba encontrar también a Alice Domon, la otra monja francesa secuestrada y torturada con el grupo.
"Es la primera vez que se recuperan cuerpos del mar, se los identifica y se los vincula claramente a la detención, posterior desaparición y reclusión en un centro clandestino de detención, en este caso la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma)", precisó Ana María Careaga, hija de una de las víctimas
El Equipo Argentino de Antropología Forense determinó también que los cuerpos presentaban "fracturas múltiples a nivel de miembros superiores e inferiores y cráneo, compatibles con la caída desde altura contra una superficie dura que podría ser el mar"
Todas ellas actuaban en la Iglesia de la Santa Cruz, en el barrio de San Cristóbal, fueron secuestradas entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977, llevadas a la ESMA, torturadas durante unos 10 días, trasladadas en avión y arrojadas vivas al océano, a la altura del balneario turístico de Santa Teresita alrededor del 20 de diciembre de 1977. Sus cuerpos fueron arrastrados por las corrientes hasta la playa y enterrados rápidamente por la policía local como NN, no sin antes dejar constancia de que la muerte se produjo por una caída desde gran altura.
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Mentira Sobre El Mundial Del 78
MundialDel78 dijo:
Un documental revelador de la verdadera trama del proyecto más ambicioso de la Dictadura Argentina, la Copa del Mundo Argentina 78.

Guerra De Malvinas
La Guerra de las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur (en inglés, Falklands War1 ) fue un conflicto armado entre la República Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló entre el 2 de abril, día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha de la rendición argentina, lo que conllevó la recuperación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido.
La causa fue la lucha por la soberanía sobre estos archipiélagos australes, tomados por la fuerza en 1833 y dominados desde entonces por el Reino Unido, algo nunca aceptado por Argentina que los sigue reclamando como parte integral e indivisible de su territorio; de hecho, considera que se encuentran ocupados ilegalmente por una potencia invasora y los incluye como parte de su Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
El coste final de la guerra en vidas humanas fue de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.
Políticamente, en la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó la caída de la junta militar que gobernaba el país; en el Reino Unido, por su parte, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el gobierno conservador de Margaret Thatcher lograra la reelección en las elecciones del año 1983
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=4BmcViGfMBs
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=uQpRTenvFX8

Vuelta De La Democracia
►Introducción
Breve repaso de la emergencia del proceso de Reorganización Nacional y su culminación en el acto eleccionario de 1983.
La crisis política, económica y social de principios de la década de 1970 generó las condiciones de aceptación de un golpe de estado para restablecer el orden en una sociedad sumida en el caos. En esta etapa histórica, cuyos protagonistas la llamaron Proceso de Reorganización Nacional, se llevó a cabo un plan sistemático de represión con el objetivo de atacar la raíz del conflicto social, dando así origen al terrorismo de estado. El plan represivo aplicado a todo el territorio nacional tuvo por objetivo silenciar a la sociedad en el orden político, cultural, económico y social y de esta manera quebrar todos los lazos solidarios que se derivaban de la emergencia del estado benefactor. En detrimento del esquema económico cuyo principal protagonista era el Estado, el gobierno militar decidió su conversión gradual para que la economía comenzara a regirse por "la mano invisible del mercado". De esta manera se desprende como la represión implicó un profundo cambio cultural en el punto de vista político promoviendo la emergencia de un incipiente individualismo construido por la fuerza represiva del terrorismo de estado.
La nueva política económica consistía en el fortalecimiento de la economía simbólica (movimientos de capitales y de flujos crediticios) en perjuicio de la economía real (sector industrial y agroindustrial, flujo de bienes y servicios), la apertura comercial hacia la competencia extranjera y el endeudamiento. El resultado, a lo largo de este período fue el deterioro de la estructura industrial inducida por la apertura y la competencia de artículos importados. El aumento de la tasa de interés generaba retracción y encarecimiento del crédito y la emisión monetaria provocó una creciente inflación con una pérdida significativa del poder adquisitivo del salario. Desde el punto de vista educativo y cultural, la intervención en el sistema universitario consolidó la fuga de intelectuales, desprovistos, una vez vuelta de la democracia, de los presupuestos necesarios para producir la conexión necesaria que requiere la educación en la promoción de la movilidad social y del desarrollo económico.
La represión y la creciente incapacidad de la junta militar en resolver los problemas económicos derivó (como el último recurso del "destino de grandeza" que cada golpe de estado incluyó entre sus postulados), en la ilusoria recuperación de la soberanía sobre las islas Malvinas por medio de su ocupación. Este delirio que imperaba en los jefes militares del momento, desembocó en una derrota que se negaba hasta las últimas consecuencias, producto de la censura informativa que ejercía el régimen militar. La derrota provocó una gran crisis en el gobierno, fue en este momento cuando se comenzó a negociar una salida electoral que venía empujada por crecientes ánimos sociales solicitando la vuelta de la democracia.
Los problemas subyacentes de la política militar del período 1976-1983, se verían mas adelante, siendo notorias en la actualidad sus consecuencias en el orden político y económico.
Lo que importaba en ese entonces era el renacimiento de la ilusión y la civilidad que implica la vida en democracia. El ganador de la elección presidencial fue el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín. Las aspiraciones del partido ganador y especialmente del electo presidente, eran dar los pasos para la emergencia de una sociedad moderna, laica, justa y colaborativa.
►Desarrollo
La vuelta de la democracia y la centralidad de la sociedad en el sostenimiento político del gobierno.
La llegada del Partido Radical al gobierno implicó desafíos y oportunidades para una sociedad que se encontraba sumida en profundos problemas económicos, sociales y políticos. Para tener un orden en lo que se refiere al desarrollo de los acontecimientos, se puede dividir el período 1983-1989 en político y económico respectivamente (sin desconocer las estrechas conexiones que existen entre ambos en lo que hace al acontecer histórico), para diferenciar como la conflictividad subyacente en la sociedad van influenciando el accionar del gobierno.
►Reconstrucción del orden político
Las aspiraciones del gobierno radical para revitalizar a una sociedad llena de conflictos comenzaron en la dimensión política.
El régimen militar por medio del terrorismo de estado había generado una profunda separación entre el Estado y la sociedad civil. El nexo entre ambos, el sistema político, había sido sepultado. La dimensión política que supone la existencia de la forma democrática de gobierno, debía ser revitalizada. De esto se desprende el énfasis puesto en la campaña electoral en los valores y el espíritu democrático. La lucha contra el autoritarismo y por la democratización llevó al gobierno a enfrentar a los poderes corporativos representados en los militares, la iglesia, el sindicalismo y la cúpula empresaria con el objetivo de que sus conductas respeten la democratización social y las normas que rigen el Estado de Derecho. Alfonsín quería rescatar los valores y la esencia de la democracia, que supone una base de distintos intereses que por medio de la política como canalizadora de conflicto, permite el ordenamiento social a través de las normas del Estado. Este postulado se puede relacionar con la definición que Alain Touraine hace de la misma: "lo que define a la democracia no es solo un conjunto de garantías institucionales o el reino de la mayoría, sino ante todo el respeto a los proyectos individuales y colectivos, que combinen la afirmación de la libertad personal con el derecho a identificarse con una colectividad social, nacional o religiosa particular". De esta concepción la afirmación de la libertad personal y el concepto de colectividad social están íntimamente vinculados con los modos de representación de la voluntad popular. Para que estas formas de reproducción de conductas democráticas tengan lugar, el gobierno apeló a una política cultural y educativa destinada a remover el autoritarismo en el sistema escolar, universitario y científico estatal sustentado en la educación pública como promotora de la movilidad social. Un punto que le valió al gobierno el enfrentamiento con los sectores conservadores de la iglesia fue la promulgación de la ley de divorcio. A medida que el gobierno avanzaba en cuestiones religiosas, la institución eclesiástica comenzaba a hostigar a la democracia por ser portadora potencial de diversos males, desde la droga hasta la pornografía. Con respecto a la política internacional, el Estado argentino logró una progresiva reinserción a nivel mundial basado en principios derivados de los Derechos Humanos, la democracia, la paz y la independencia de los Estados.
►Lucha de intereses
Si el Estado de Derecho limita el poder del Estado arbitrario y a su vez ayuda a enmarcar la vida social detrás de un proyecto cultural y democrático, siguiendo el pensamiento de Alfonsín en la campaña electoral, la lucha contra el poder sindical y militar iba a demarcar el límite de esa idea del Estado armonizador de intereses, lo cual iba a fragmentar la base del poder del gobierno radical: la civilidad.
La tensión entre la sociedad y la institución militar se profundizó luego del informe de la CONADEP, en el cual se registró la desaparición de 30.000 personas producto de la represión estatal. Sumando a esta situación la derrota en Malvinas, que estaba muy fresca en la memoria colectiva, el Poder Judicial preparaba el terreno para enjuiciar a los miembros de la junta militar. A pesar de esta condena social, el poder militar no estaba totalmente disminuido. Ellos reivindicaban su éxito en la "guerra contra la subversión" y basaron esto en el apoyo social que tuvo el golpe.
Para poder reordenar el Estado; y a las Fuerzas Armadas subordinarlas al poder civil, el juicio a las juntas tuvo que tener en cuenta algunas distinciones entre quienes dieron las órdenes que condujeron al genocidio, quienes se limitaron a cumplirlas y quienes se excedieron cometiendo atrocidades. Las instancias civiles también condenaron al Ejercito Republicano del Pueblo (ERP) y a grupos vinculados con Montoneros. El juicio duró aproximadamente ocho meses y la junta militar resultó condenada. Las leyes del Punto Final y Obediencia Debida que se dictaron estuvieron en consonancia con los preconceptos de las distinciones de culpabilidad antes del juicio.
Este período histórico del país que se basa en las condiciones cambiantes del esquema económico del Estado Benefactor, se deben a la influencia de las fuerzas centrípetas de los países capitalistas industrializados, lo que supone que la modernización económica puede ser una enemiga de la democracia si se la impone destruyendo el sistema político y silenciando a la sociedad civil.
Eso es lo que significó el papel cumplido por los militares en el período 1976-1983, porque la modernización económica implicaba la venida del liberalismo económico ortodoxo, asociado a los grupos económicos concentrados que tenían una gran decisión en el rumbo económico nacional, sobre un país cuyo Estado de Bienestar era promotor del desarrollo económico y social.
El otro frente de batalla se ubicaba en el sindicalismo que de a poco comenzaba a reconstruir su poder. El Estado Benefactor, la máxima expresión peronista de posguerra en la Argentina, posibilitó a los trabajadores luego de arduas luchas político-ideológicas ver con agrado el apoyo del aparato estatal para organizarse. En función de dicha organización, mediatizada por el dictado de leyes sociales, los trabajadores conformaron lo que alguna vez se dio en llamar la "columna vertebral de movimiento peronista". Las leyes laborales significaron de alguna manera la incorporación de los trabajadores al desarrollo político y económico de la nación. Dicha incorporación pudo corporizar la constitución de un sindicalismo de masas que se fundaba en los lazos solidarios en defensa de un interés (que con el tiempo se fue rodeando de prácticas espurias). La historia indica desde 1930 hasta 1983 períodos dictatoriales de gobierno con algunos imperios constitucionales. Este segmento de tiempo no permitió que la cultura democrática penetrara en la vida social y la disminución de la participación política se iba ensanchando en forma conjunta con la crisis de representatividad. El trabajo es un eje social que posibilita el reordenamiento de la sociedad en todos sus órdenes. Todo gira en torno al trabajo, de esta manera alcanzar la "felicidad de la ciudad" implica el mantenimiento y la ampliación de los espacios de negociación. De esta cuestión, el gobierno, al ver a un sindicalismo debilitado, producto de la represión, estático, en sus estructuras burocráticas y poco transparentes en sus prácticas, vio el momento para promover la democratización sindical. Pero la normalización trajo consigo la confirmación de las antiguas direcciones de las cúpulas. Al mismo tiempo los problemas económicos no encontraban el rumbo de la estabilidad, por consiguiente la lucha del sindicalismo contra el gobierno radical se basaba en la creciente inflación que disminuía el poder adquisitivo del salario real, en la no inclusión del sindicalismo en la discusión de la política económica y en las continuas tentativas de promover leyes que reorganizaran la actividad sindical. Este enfrentamiento "cívico-sindical", puso en evidencia las intenciones de Alfonsín de afirmar las libertades, que se comiencen a identificar con otras opciones políticas diferentes de las cúpulas sindicales, incluso hasta del mismo movimiento. La idea era respetar el interés que se defendía y provocar la identificación sindical con el Estado de Derecho. Otro elemento importante que suponía la democratización sindical era buscar una activa participación política del ciudadano y el dirigente político o sindical para que el espíritu democrático florezca allí donde el conflicto implique representantes de intereses distintos. Si se tiene en cuenta que la aspiración era formular un Estado de Derecho con reglas claras, permitir la identificación y la representación de los actores sociales y elaborar un proyecto cultural y democrático, los poderes concentrados y las jerarquías sociales que se habían establecido en forma parasitaria al lado del Estado, debían retroceder ante el imperio de la ley porque si no lo hacían la democracia se debilitaba.. Pero fue difícil, especialmente cuando el poder económico echó raíces muy fuertes en un Estado controlado por políticos "instrumentadores" de políticas cortoplacistas que ponían en práctica políticas de transferencias de ingresos hacia el extranjero y a los grupos parasitarios crecidos al amparo del aparato estatal.
►Crisis económica, planes de ajuste y estabilización
Durante la campaña presidencial de 1983, Alfonsín selló un pacto explícito con la sociedad en el cual los valores y las instituciones democráticas permitirían solucionar muchos de los problemas económicos y políticos del país. Todo el contenido político que significó el discurso alfonsinista lo precipitó a la presidencia de la Nación con una base popular que constituyó su principal capital político en los primeros años de gobierno.
Con respecto a los problemas económicos profundizados por el régimen militar, la inflación constituyó uno de los más importantes, porque por medio de ella se institucionalizaron conductas y prácticas relacionadas con la incertidumbre y la especulación. Hacia el año 1981, el flujo de capitales hacia el país se había detenido, pero la deuda externa seguía creciendo producto de los intereses. A esta situación se añade la imposibilidad de pagar esos intereses producto del creciente deterioro del déficit fiscal, la caída de la recaudación impositiva, la pérdida del valor del dinero vía inflación y la puja distributiva resultante del control por parte del Estado de precios y salarios. Las medidas de política económica aplicadas por el Ministro de Economía, Bernardo Grispum, se orientaron a agilizar el mercado financiero para facilitar el acceso al crédito de pequeños y mediano empresarios y de esta forma comenzar un ciclo virtuoso que estimulara el mercado interno y la estructura industrial. Otros lineamientos de política económica incluían el control estatal del crédito, el mercado de cambios, precios, salarios y asistencia social. Estas medidas no tuvieron éxito en la lucha contra la inflación, situación que generó una creciente vulnerabilidad externa de la economía porque el déficit fiscal y la deuda, sumada a una estructura productiva paralizada, no paraba de profundizarse. Además, los sectores empresarios comenzaban a verse afectados por el control de ciertas variables económicas como los precios y los salarios. A su vez el sindicalismo basaba su combate en los continuos congelamientos salariales que según la teoría de la pugna por la distribución del ingreso son causantes, entre otras variables, de la inflación. La agudización de la crisis económica y las intenciones de Alfonsín de reconstruir un Estado de Derecho con reglas claras para todos los actores sociales ponía en tela de juicio el contenido de la campaña presidencial de que con la "democracia, la justicia social se fortalece y consolida" o que con "la democracia se come, se cura y se educa", esta situación pone de manifiesto la estrecha conexión entre la política y la economía. El vínculo entre el desarrollo económico y político hace referencia a que el desarrollo económico requerido por la modernización implica la existencia de un sistema de gestión democrática de las relaciones sociales. Dicha situación se tornaba difícil con un capital nacional acostumbrado a las prerrogativas estatales en detrimento del conjunto de la sociedad y un sindicalismo renuente al cambio y a la democratización.
En Marzo de 1985 se lanzó un plan de estabilización conocido como Plan Austral. Los logros iniciales en el control de la inflación y la disminución del déficit fiscal fueron aceptados socialmente. El congelamiento salarial y de precios generó algunos rechazos de los poderes corporativos, pero ese logro inicial se vio reflejado en el éxito eleccionario de 1985. A principios de 1986, sin embargo, el gobierno debió reconocer la vuelta de la inflación como consecuencia del renacimiento de las pujas distributivas entre sindicatos, empresarios y Estado y el debilitamiento de los precios de los productos agropecuarios en el mercado internacional. El plan fue perdiendo consistencia a medida que se incrementaba la inflación y los objetivos de construir una sociedad moderna, laica y colaborativa se evaporaban. Así el gobierno comenzaba a perder el apoyo social.
Los continuos fracasos estabilizadores del gobierno radical se originan en la crítica situación en la que se encontraba el Estado como agente promotor del desarrollo económico y social. El neoliberalismo se acercaba de la mano de la reforma estatal, las privatizaciones y de apertura comercial. A su vez el Partido Justicialista atravesó un período de renovación que le permitió alinear su discurso al respeto hacia las instituciones democráticas y a la defensa de la justicia social, bandera histórica del Peronismo. La hiperinflación y la deteriorada realidad social generó el triunfo del "Justicialismo Renovador" en las elecciones presidenciales y una transición caótica del poder, pero el camino hacia la sociedad de mercado ya estaba constituido.
►Conclusión
Las diferentes etapas por las que atravesó el gobierno radical se relacionan con los cambios en las condiciones de la economía mundial y con los conceptos de desarrollo económico y democracia. El Estado como agente promotor del desarrollo económico había entrado en crisis con las reformas de mercado implementadas durante la dictadura militar. La insipiencia del neoliberalismo económico en una sociedad que había quebrado sus consensos básicos, generó la irrupción de regímenes autoritarios que suprimieron la institucionalidad democrática. El terrorismo de estado generó las condiciones para la ruptura del sistema político y el repliegue de la sociedad civil para estructurar sus demandas. Solo quedó un Estado en proceso de quiebra que ya no podía cumplir sus funciones dentro de la economía. De esta situación se desprende el hecho de que la sociedad entusiasmada con la vuelta de la democracia esperó todas las soluciones de un Estado salvador encabezado por personas que se consideraban garantes de las instituciones. Aquí se aprecia aún más el repliegue social en la participación política, y la esperanza en la aparición de líderes carismáticos que puedan resolver la crisis. El Proceso de Reorganización Nacional en su lucha contra la "subversión", silenció a una sociedad y enterró los mecanismos de acción política que definen a la sociedad como una construcción institucional en donde la política y el conflicto juegan un papel crucial, porque es el Estado de Derecho y su cuerpo jurídico los que ofrecen a la sociedad todas las garantías para la defensa de sus intereses. Además, la modernización que propiciaba el radicalismo estaba en consonancia con la afirmación y consolidación de la democracia y con la llegada del liberalismo económico. La reforma del Estado, las privatizaciones y la desregulación económica son los pilares de la oleada neoliberal que comenzaba a soplar en aquella época y que Menem cristalizó unos años después provocando la desestructuración de una sociedad con características culturales, políticas, sociales y económicas diferentes. La democracia y sus diferentes recursos integradores se debilitaban empujada por una economía que no podía despegarse de las prácticas inflacionarias y de los poderes corporativos que se beneficiaban de un Estado que permitió el avance del empresariado en sus esferas, generando una transferencia de recursos al capital extranjero provenientes de organismos de crédito internacional, situación que creó las bases del endeudamiento creciente que sufre el país. Estas condiciones tornaron inviables los intentos estabilizadores de Alfonsín y pusieron al descubierto la temática de la modernización económica y la democracia, porque la estructura económica comenzó a ser moldeada por las fuerzas de la economía mundial y las instituciones internacionales de crédito, generando un desarrollo económico proveniente del impulso económico externo y debilitando al Estado, el sistema político y la sociedad civil en la lucha por la construcción de una democracia con contenido real.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=t_MTebuzUqU

Bueno Gente Hasta Acá Llego Mi Post, Salu2



