Debate entre liberal y marxista:
Marxista:
Idealizar sin sentido práctico. Esto es para mi el neoliberalismo actual.
Los bienes no renovables: tierra, minas, petróleo... no pueden dejarse en manos de la iniciativa privada, porque son de todo el mundo. Son patrimonio de la tierra. Así, el petróleo del Irak ni es de los irakianos ni del presidente Bush por más que lo pretenda.
Estos bienes deberían estar controlados, dosificados y administrados por la ONU y al servicio de toda la humanidad.
Otra cosa son los bienes renovables no necesariamente ligados a los primeros, como la energía solar... y cierto porcentaje de los cultivos y bosques.
Estos bienes, si bien los puede administrar el que los cuida y consigue, aunque requieren una parte de arbitraje y legislación pública
Si un terrateniente se adjudica el 99% del territorio, deja a la miseria al 99% de los habitantes locales. Por tanto el se ha enriquecido a expensas de los demás, los demás que ha empobrecido. ¿No tendrán que haber leyes que obligue al terrateniente, pues, a socorrer a los demás, que ha perjudicado?
Otra cosa son los bienes de creación própia: obras de arte, zapatos, bienes de equipo, inventos, obras literarias....
Estos són los únicos que se me antojan requisables casi totalmente por sus propietarios o artífices creadores
Sin embargo, como los que los compran son las sociedades, los que les dan realmente algún valor de nercado son los demás y por el mero hecho de contribuir tambíen tienen un derecho: el derecho de negociación, entendimiento e intercambio de todo y con todos los compradores de la tierra.
Pretender tanto liberalismo para justificar quedarse con la mayor parte del botín conseguido me parece horriblemente insolidario e injusto.
La ineficacia de las administraciones públicas no estriba en el hecho de administrar; su gran ineficacia está en el despilfarro comisionista, o si se prefiere, en la nefasta corrupción. No hace falta el liberalismo para aumentarla hasta extremos descomunalmente mafiosos, que es lo que pasaría...
A veces me da la sensación de que el liberal teórico es un intelectual que jtiene más ganas de jugar a teorizar y decir frases que a tener deseos de que se solucionen los problemas del mundo, que todos sabemos de sobra es una tasca de todos, de nuestra imprescindible interconexión y de nuestra redentora colaboracón.
Liberal:
¿En qué sentido los recursos serían de “todo el mundo” si solo los burócratas de la ONU se encargaran de decidir cómo deben gestionarse?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier organismo público) tiene incentivos para servir a la gente, si su supervivencia no depende de sus aportaciones voluntarias (pues se financia vía impuestos)?¿No crees que las empresas privadas, que sí dependen del pago voluntario de los consumidores, tienen más incentivos para dispensar bienes y servicios de calidad y abaratar su precio?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier otro organismo público) sabrá gestionar un recurso eficientemente?¿Cómo economizas los recursos en ausencia de precios y sin test de ganancias y pérdidas? Dicho de otro modo, ¿cómo sabes si estás sirviendo a los consumidores eficientemente si no puedes calcular los beneficios o las pérdidas de tu proyecto, porque tus ingresos son los impuestos y no tienes costes porque has nacionalizado todos los recursos y no hay precios para sus usos alternativos? ¿Por qué presupones, además, que los que se sientan en el Consejo de la ONU son gente más digna que los que se sientan en el consejo de administración de una empresa?¿Por qué no suponer exactamente lo contrario?
¿Por qué razón tendrías que ser co-propietario de un pozo de petróleo que no has perforado tú y que ni siquiera sabías que existía?
¿Qué diferencia hay entre nacionalizar una compañía petrolera privada (propiedad de miles de accionistas) que ha descubierto y explotado un yacimiento de petróleo y nacionalizar el campo de patatas que ha labrado un payés en un terreno antes virgen?
¿Acaso no estamos hablando en ambos casos de un recurso natural, “patrimonio de la tierra”?
¿Te parecería aceptable que el Estado nacionalizara tu casa (o tu jardín, o tu segunda residencia) alegando que están construidas sobre “patrimonio de la tierra”?¿O que la invadieran los okupas al grito de “es propiedad de todos”?¿Exactamente cómo se adjudica ese terrateniente del que hablas el 99% del territorio? Si lo hace mediante conquista o expolio, ¿qué tiene de liberal su proceder?
Si no lo hace legítimamente, labrando la tierra y contratando a otros para que hagan lo mismo, ¿en qué sentido está perjudicando a los demás habitantes?¿Acaso no les estaría dando trabajo?¿No pueden los habitantes buscar también empleo en otra parte?¿Están encerrados en el 1% del “territorio restante”?¿Por qué pones el latifundio del terrateniente en relación con ese territorio acotado arbitrariamente por ti y no en relación con un territorio mayor (como por ejemplo, todo el territorio del planeta)?¿Acaso no soy yo también propietario del 100% de un territorio concreto, el territorio que ocupa mi casa?¿No es cierto que en relación con un territorio mayor (por ejemplo, el que ocupa mi ciudad) mi porcentaje como propietario es otro muy distinto?
Yo me daría por satisfecho si algún día llego a hacerte entender en qué consiste esto del liberalismo.
Marxista:
Vayamos a la base, para después construir el discurso. Supongamos una economía en la que hay tanto miles de vendedores como miles de compradores. El precio, como bien dijeron tantos economistas, tenderá al precio de equilibrio. Hasta aquí vale, "teóricamente" debería ser así. Pero luego entran en juego las ineficiencias, de las que obviamente algunas son extrínsecas (las del Estado), y otras son intrínsecas (al propio mercado). Luego volveremos sobre ellas.
¿Qué ocurriría si esto no fuera así? ¿Qué ocurriría si alguien, de forma totalmente legal, contratando trabajadores y etc. etc., se convirtiera en la única persona con acceso a, pongamos por ejemplo, la hoja de coca? Pues que aunque hubiera miles de consumidores, incluso millones, convendrás conmigo en que el precio lo podrá decidir "unilateralmente" el vendedor. Y dirás: "No, porque esos compradores pueden elegir consumir la hoja de coca o no, y por tanto no pagar al vendedor el precio que pide, y así éste tendrá que bajarlo hasta el precio competitivo".
En ese razonamiento "teórico" hay un defecto que me parece claro. Y es que los seres humanos, desgraciadamente, tenemos NECESIDADES.
El ejemplo de la hoja de coca ha sido voluntario, pues su UTILIDAD, aunque utilizada en medicina etc. etc., no es DE PRIMERA NECESIDAD. Se puede elegir no consumir hoja de coca, y todos tan contentos.
Pero hay NECESIDADES que son absolutamente primarias, y que (y permíteme que realice este salto del Monopolio al Oligopolio, para no ser tramposo en el discurso, pues como sabes por tus conociminentos de economía, sabrás que básicamente son lo mismo), si están en manos de unos cuantos, éstos pueden decidir a qué precio comerciarlas, y a cuál les interesa más guardársela HASTA QUE LA NECESIDAD DE LOS COMPRADORES SEA TAL QUE "ESTEN DISPUESTOS" (pero ya no voluntariamente, querido Albert) A PAGAR EL PRECIO QUE EXIGEN LOS VENDEDORES.
Pero voy mucho más allá,. Por desgracia, no todo el mundo tiene el mismo acceso a los bienes, no todas las tierras son igual de productivas, ni TODOS PARTIMOS DE LA MISMA RIQUEZA NI DE LAS MISMAS OPORTUNIDADES. ¿Es cierto que un subsahariano tiene la misma libertad (material, querido Albert, las declaraciones formales las dejamos para los que no ven más allá de sus ojos), HOY, AQUÍ, EN ESPAÑA, que tú o que yo, que no sólo gozamos de una cierta riqueza, sino de un status, una educación, etc. etc. etc.? Que formalmente dicho subsahariano (aunque no hay que irse tan lejos) sea libre para viajar a Noruega, ¿lo capacita para hacerlo?
Volvamos al triste ejemplo de nuestro amigo. Su capacidad para acceder a los bienes (no olvidemos nunca que PARA SATISFACER SUS NECESIDADES) es infinitamente inferior que la tuya o la mía. Por ello, se crea en tu libre mercado un problema. El intercambio se realiza entre distintas esferas. Yo, que puedo pagar MIL (digamos un2% de mi capital)por el bien X, enfrentado a este nuevo amigo nuestro que desprendiendo de un 30% de su capital apenas llega a ofrecer CIEN, coloco el Mercado MAS ALLA DE SU ALCANCE.
Y sí, quizá te atreverás a decirme que esa persona puede vivir en su país, donde por CIEN compra tal y cual, porque yo, como puedo comprar por MIL, no voy a ir allí a hacerle la competencia.
Pero querido, ¿no te suena eso a una jerarquización de la vida humana, que (espero) nada tiene que ver con las buenas intenciones de vuestra teoría pro-libertad?
Estimado, pues veo que vuelcas tus ganas en defender teorías de este tipo, te pregunto: Igual que defiendes que las posturas estatalistas no llevan a ningún sitio, porque los "burócratas" no pretenden ayudar y lo q hacen es aumentar desigualdades y etc., ¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer? ¿Están echando piedras sobre su propio tejado, pues quieren ganar menos para que los pobres se beneficien?
No te dejes engañar por teorías monetaristas y "puras", que nos alejan del contexto. La economía no es nada, olvida las gráficas, olvida el precio como determinante de nada.
Sólo mira a tu alrededor y date cuenta de que, sobre la tierra, lo único que hay son BIENES, destinados a satisfacer NECESIDADES básicas para desarrollar la vida con dignidad. Si aquel 5% que posee casi el 60% de dichos bienes lo que quiere hacer es liberalizar los mercados: ¿para qué quieren hacerlo? ¿Para así poder repartir ese 55% que les sobra "sin las trabas del Estado, o para apropiarse del 40% al que esas estupidas e ineficientes medidas estatales (que no las defiendo, no te equivoques, te pido sólo que lo razones) les impide acceder?
Piensalo, y por favor, contestame para poder mantener este diálogo.
Liberal
y es que pretendemos hacer una teoría "pura", es decir, olvidamos de alguna manera el contexto en el que vivimos, y tratamos de demostrar cómo "en teoría" podrían ser solucionados muchos de los problemas actuales.
Lo lamento pero no me reconozco en esta afirmación que haces. Obviamente en mis artículos intento explicar desde la teoría cuál es la causa de determinados problemas sociales y cuál podría ser su solución, pero ignoro en qué sentido ello implica que olvido el contexto en el que vivimos. De tu comentario infiero, sin embargo, que relacionas mis presupuestos teóricos con el modelo neoclásico de competencia perfecta que se enseña en las facultades de economía y, como esos modelos no se ajustan a la realidad (al contexto en el que vivimos), me acusas de dejarla de lado (de no tener en cuenta, por ejemplo, los llamados “fallos del mercado”).
No soy un seguidor de la escuela neoclásica, y que mi bagaje procede de la literatura de la escuela austriaca, que emplea una metodología distinta y lleva a conclusiones no siempre coincidentes con las de aquélla. Así, por ejemplo, desde la escuela austriaca la teoría de los fallos del mercado (como la explicación clásica del monopolio) se considera deficiente y carente de valor científico. Desde la escuela neoclásica misma hay también autores que concurren en parte con este análisis y oponen a los fallos del mercado los fallos del Estado para concluir que el “remedio estatista” es peor que la supuesta enfermedad.
Tampoco estoy seguro acerca de la clase de objeción que estás planteando a mi tesis de que el cuidado de los pobres en una sociedad desarrollada no justifica el Estado del Bienestar. Parece más bien que estás intentando argumentar en favor de un esquema redistributivo de tipo rawlsiano que favorezca la “igualdad de oportunidades”, pero no es el propósito de este artículo impugnar un modelo redistributivo que exceda el de una red de asistencia mínima.
Sobre el tema del monopolio, comúnmente se considera que existe una situación de monopolio cuando hay un solo oferente. En este caso, como dices, la explicación clásica es que el monopolio tenderá a subir el precio por encima del precio de equilibrio para aumentar los beneficios, puesto que no está sometido a la presión de la competencia. Pero este planteamiento sólo es cierto si existen barreras de entrada impuestas por el Estado que no permiten la entrada de nuevos competidores. Si la entrada de nuevos competidores no está restringida el oferente único sí está sometido a la presión de la competencia: compite contra los empresarios potenciales. Si eleva demasiado los precios otras empresas pueden entrar en el mercado vendiendo a precios inferiores y acaparando clientes de la primera. Por otro lado, el precio competitivo es resultado del proceso de mercado, no puede conocerse con anterioridad al mismo, luego no hay modo de determinar científicamente que una subida del precio en un contexto de mercado representa el paso de un precio competitivo a uno que no lo es en lugar del paso de un precio subóptimo al precio competitivo. Sobre el monopolio natural te remito a este artículo en Liberalismo.org. También el capítulo el capítulo 9 del TSC de Hoppe (pdf).
Con todo, no veo la relación entre tu objeción del monopolio y lo que argumento en el artículo. En todo caso lo que expones (concediendo a efectos dialécticos que fuera válido) justificaría la legislación anti-trust, no un Estado del Bienestar. Sobre la legislación anti-trust y su verdadero fundamento te remito a este artículo de Gabriel Calzada.
En relación con el tema de las necesidades y la libertad, la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento). En este artículo reflexiono en torno a dicha cuestión. Sin duda es relevante que los individuos puedan efectivamente alcanzar los fines que se proponen, y el mejor modo de conseguirlo (de aumentar el bienestar material y las posibilidades efectivas de todos ) es respetando la libertad negativa de los individuos (no coaccionarles).
Cuando hablas del subsahariano te centras en que dispone de menos riqueza que un ciudadano occidental, que no dispone de las mismas opciones. Además te refieres a la riqueza como si se tratara de una tarta, siendo los porcentajes que mencionas las distintas porciones de modo que si uno se queda con una más grande los demás forzosamente se quedan una más pequeña. Es ésta una concepción absolutamente equivocada de lo que es la riqueza y que deja entrever al menos cierta incomprensión de cómo funciona el proceso de mercado (un proceso creativo, que constantemente crea riqueza dónde no la había). Permíteme copiar un fragmento que escribí en otro hilo:
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación). Por lo demás esto de que la riqueza de la nación debe estar bien repartida deja entrever la falsa (y popularizada) premisa de que nos hallamos en una suerte de mundo estático en el que los recursos están dados. En este sentido se enjuicia la realidad desde el punto de vista de quien observa una tarta y se pregunta cómo repartirla, o de quien observa la desigual distribución de la riqueza y, presumiendo que antes ya estaba allí, critica que dicha distribución no sea equitativa. Pero la tarta no estaba allí antes de que alguien la creara, la produjera. Se trata, pues, de enjuiciar un proceso creativo, un proceso productivo, no un simple resultado final. En el mercado no hay ningún proceso distributivo aparte del proceso de producción e intercambio. La tarta no se crea primero y luego se reparte (bien o mal) entre la gente. La tarta se “reparte” mientras se crea, y de hecho no se crearía si no se repartiera simultáneamente de ese modo. De ahí que al intentar redistribuirla coacción mediante lo que se consigue es inhibir la creación de riqueza y repartir pobreza. En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
Por tanto, lo que debiera preocuparnos no es si el subsahariano tiene más o menos capacidad adquisitiva que uno de nosotros, sino de qué modo puede llegar a incrementarla. La respuesta es produciendo. La riqueza en una sociedad se genera produciendo, acumulando capital y aumentando la productividad (lo cual solo tiene lugar en un marco en el que se respeta la libertad negativa de los individuos / no se les coacciona) Así es como Europa salió de la pobreza y así es como el África subsahariana tendrá que salir de la pobreza (con la ventaja de que ahora desde el extranjero pueden capitalizar sus sociedades con más rapidez). Enlazo con un artículo de Rallo sobre la creación de riqueza.
Por último, respondo a esta pregunta:
¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer?
O bien no entendemos lo mismo por laissez faire, o bien tenemos una percepción muy distinta de lo que defienden en general las grandes empresas o los empresarios. El Estado del Bienestar sirve sistemáticamente a grupos de interés, muchos de ellos empresariales, que por supuesto no albergan deseo alguno de desmantelarlo. Algunas empresas obtienen enormes beneficios debido precisamente a la intervención estatal. He tratado esta cuestión en varias ocasiones, en particular aquí (también aquí). Sucede, además, que a menudo hay quien critica la intervención del Estado en general pero hace una excepción cuando le beneficia a él en concreto.
Marxista:
No comenzaré aquí una discusión sobre la realidad o no de las barreras de entrada a la competencia, sobre si éstas son estatales o sobre si estas son innatas a las evoluciones del mercado. ¿y por qué? Pues porque leyendo tu respuesta, y todos y cada uno de los artículos a que me remites (muchos ya los había leído antes), me parece que nuestras posturas jamás podrán ser compatibles. No obstante si quisiera comentarte algunas cosas.
“En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación).”
“la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento).”
Aquí comienza, para mí, el problema. Y es que desde tu postura tiendes a totemizar la libertad, y a justificar cualquier sacrificio en aras de la misma. Mientras haya libertad, todo lo que venga después bienvenido sea. Pero lo terrible de este discurso es el concepto de libertad que tú mismo dices defender: la libertad como ausencia de coacción. ¿De qué hablamos cuando hablamos de coacción? ¿Qué es coaccionar a un individuo? He leído tu artículo sobre los humos entre los vecinos, la música muy alta, etc. etc., en el que hablas de que este límite es difuso.
Pero yo me dejo de problemas de no poder conciliar el sueño 4 horas, y te vuelvo a comentar, pues no veo que me respondas a esto. Si hemos dicho que el ser humano tiene NECESIDADES PRIMARIAS, es decir, sin las cuales no puede tener acceso a una VIDA DIGNA, y que ha de satisfacer esas necesidades AQUÍ Y AHORA, ¿no coacciona a un individuo quién se vale de esta situación para, pongamos por ejemplo, explotarlo como trabajador? Tú dirás: pero si los dos eligen libremente que uno trabajara para el otro 12 horas al día por 10 euros, ¿quién tiene que interponerse entre ese ACUERDO LIBRE?
Ahora yo te digo: ¿Es libre? ¿Es un acuerdo MATERIALMENTE libre? Quizá si tú me dirás: sí, es libre, porque el que entra como trabajador elige entre morir de hambre o trabajar esas horas, y obviamente elige trabajar esas horas. ¿Quién es el Estado (o un tercero cualquiera) para decirle a ese trabajador que no puede entrar a trabajar por ese precio, pues hay un SALARIO MÍNIMO que se lo impide? Y me dirás: la conclusión es que por culpa del salario mínimo, ese trabajador se muere de hambre , pues pudiendo trabajar 12 horas por 10 euros, el salario mínimo le impide trabajar y se muere.
Y ahora permíteme que te pregunte lo siguiente, querido: ¿Quién es el responsable de esa muerte? ¿El “Estado” (llamemoslo asi), por poner el salario mínimo? ¿El que lo quería contratar, pues es alguien deshumanizado que sabe que el trabajador se moría de hambre y por esos 10 euros le hubiera hasta besado los pies? La respuesta es NINGUNO DE LOS DOS. El “Estado” TIENE que velar por la DIGNIDAD del ser humano, y porque situaciones coyunturales no le OBLIGUEN a rechazar la misma. El explotador actúa de forma “lógica”: para qué pagarle 100, si pudiendo pagarle 10 el otro igualmente va a querer trabajar para mí. Es como regalarle 90 euros!”. Y piensa con razón, pues es injusto pedirle un sobreesfuerzo individual. “¿Por qué le voy a pagar yo 100, si nadie lo haría en mi lugar, si todos en mi lugar le pagarían 10?”
De alguien tiene que ser la culpa de esta situación, pues querido Albert esta situación actual no es resultado de un Estado natural que INEVITABLEMENTE nos haya traído hasta aquí. Desde la explotación de las minas de Sudamérica, hasta la periferización de las colonias obligándolas (véase por ejemplo el Tratado de Methuen) a comerciar tales bienes que interesaban al mundo capitalista desarrollado, hasta la actual capitalización del mundo desarrollado por parte de los Países Subdesarrollados. Nada de esto es gratuito.
Con lo cual llegamos LOS DOS a la misma conclusión: la culpa es del actual SISTEMA económico. Es en las conclusiones donde diferimos. Tú dices: dejemos al individuo en libertad negativa absoluta, y el mundo sólo tenderá a hacerse más justo, pues esto reducirá la POBREZA EN TERMINOS ABSOLUTOS. ¿Qué significa esto? ¿Qué se creará más riqueza? Fíjate que eso NI LO DUDO. Ahora, ¿para quién va esa riqueza? Y lo que es más importante ¿A QUÉ PRECIO? ¿A qué tengo que renunciar (y no tú ni yo occidentales educados blancos del norte y hombres para mas señas) para “““acceder””” a esa riqueza, a ese “poder vivir de cualquier manera”, trabajando 12 horas por 10 euros, pero “al menos” viviendo?
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Pero no te equivoques, ni me vengas con el recurso fácil de “entonces tú qué propones, ¿seguir mandando litros de leche y kilos de azúcar?” o cosas del estilo. Eso me parece una barbarie, la teoría de la ayuda humanitaria digo, pero no es el momento de explicarte ahora porqué, pues es muy larga la explicación.
Pero tal o mayor barbarie me parece lo que defendeis desde estas páginas. La diferencia entre tú y yo es que yo no defiendo desde una página web una teoría que sé que es deshumanizadora, y que juega obviamente de cara a los intereses de un grupo muy concreto de personas, de esas del AQUÍ Y AHORA, no creas que esta teoría surge a mediados del Siglo XX porque sí, porque tocaba, y responde a la barbarie y al hambre . Responde a otra cosa muy distinta, que por obvia me parece innecesario señalártela, pues, a pesar de muchas de las opiniones que viertes, te sigo considerando una persona inteligente.
Creo humildemente que el problema de las tesis que defiendes, es que te mueves dentro de un marco cerrado, creado por los liberales dieciochescos, y que aún hoy sigue adelante. Tratas de buscar soluciones DENTRO de ese marco, y lo que quizá se te escapa es que el propio marco es el que tiene defectos de base (para mí, siempre para mí).
En palabras de Hume, empleando su razonamiento sobre la “falacia naturalista”, se pretende naturalizar un “deber ser” (en vuestro caso las manos invisibles) como si fueran “hechos naturales”, haciendo pasar una propuesta normativa (o de “deber ser”) por una proposición científica (o de “ser”). Estaríamos, pues, ante hechos inevitables, no ante propuestas ideológicas construidas PARA ALGO Y PARA ALGUIEN.
Así parece que se tratara de HECHOS, cuando de lo que en realidad se trata es de una Ideología que se quiere imponer como si no hubiera otra posibilidad de regular nuestras vidas y de entablar nuestras mutuas relaciones.
Quizá deberíamos buscar esas OTRAS FORMAS de alcanzar una vida materialmente más justa, y salirnos de esa justicia y libertad formales que no nos llevan, para mí, hacia ningún puerto mejor de aquel en el que ya estamos.
Liberal:
Resulta curioso, acusar al liberalismo (que trata de evitar toda coacción del hombre hasta donde sea razonablemente posible) como una ideología que se quiere imponer. Tratar de imponer una no-coacción lo veo francamente contradictorio.
Has hablado de luchar por la dignidad del hombre (con lo que estoy de acuerdo contigo) pero renuncias a defender su libertad para que no sea coaccionado (no te puedo seguir en este razonamiento; es como si dijeras que te importan los seres vivos pero les privases, al mismo tiempo, de algo sustancial a ellos).
En cualquier caso, esas otras formas de alcanzar una vida materialmente más justa de las que sugieres ¿implicarían, tal vez, coacciones contra el hombre? Presupongo que estás contra todas las ideologías que se imponen.
Marxista:
a) No digo que haya que quitarle la libertad al individuo, trato de diferenciar la libertad formal (o llámala negativa) de la libertad material (o positiva, como la llameis). Es obvio que el ideal es que el hombre sea libre, siempre y cuando esa libertad sea real y no una mera declaracion de intenciones. Es como si me dices que ahora todos los hombres (y mujeres) somos iguales ante la ley porque ASI LO DICE EL ARTICULO 14 DE LA CONSTITUCION. Ahora, ¿lo somos? Quiza sea falso que una mujer en un puesto identico al de un hombre cobre un 30% menos que éste, aún teniendo ambos identicas caracteristicas... pero me temo que es tristemente cierto.
b) Y como habras deducido de ello, mientras no se dé esa igualdad material que nos lleve a una libertad igualmente material o real, es obvio que estoy de acuerdo con coaccionar las acciones de los hombres que con las mismas impiden el desarrollo de esa libertad y el alcanzar esa dignidad humana que sí que debería ser el objetivo último.
Ahora, vosotros partís del presupuesto que "un Estado" no puede evitar ésto, sino que lo acentúa. Esté yo más o menos de acuerdo, lo que trato de haceros ver es que si la solución tampoco es este liberalismo formal absoluto, ¿por qué empeñarse en defenderlo como si fuera el sistema ideal en vez de tratar de buscar alguna alternativa más viable?
Critico éso, el vender este sistema como la piedra filosofal cuando no me cabe la menor duda de que, inteligentes como debeis ser, sabeis perfectamente que el camino hacia la igualdad-dignidad humana no pasa por una libertad formal absoluta, pues tal y como está el mundo AQUI Y AHORA!! lo más probable es que acentuara las diferencias.
Critico eso, pues creo que un educador (y escribir artículos en internet es educar) tiene que ser plenamente responsable y consciente de aquello que escribe.
Liberal:
Empiezo por aquí: “Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana.”
Dejando la retórica a un lado, ¿qué significa exactamente que “prefieres luchar por la dignidad humana”? ¿Por qué opones la dignidad humana a la ausencia de agresiones?¿Te parece “digno” emplear la fuerza contra personas que no han hecho mal a nadie?¿Te parece indigno respetar la propiedad y la integridad física de las personas?¿Crees que los liberales no nos identificamos con la causa de la dignidad humana? En cualquier caso en tu comentario las propuestas alternativas brillan por su ausencia. Repudias el sistema económico actual (yo también, por lo que tiene de socialista) asociándolo al libre mercado, pero no nos explicas con qué quieres reemplazarlo. Comprenderás que tu crítica pierda fuerza si es meramente destructiva, pues algo habrá que construir sobre las cenizas de lo que destruyas. Si no sabes qué vas a construir luego quizás la demolición no sea una buena idea, al fin y al cabo señalando los (presuntos) puntos débiles de un sistema no demuestras que haya un sistema alternativo mejor.
Dicho esto, pasemos a atacar el núcleo de tu argumento, que parece ser tu concepción de la libertad como poder o como ausencia de necesidad. Según esta concepción un individuo no es libre si no puede efectivamente alcanzar los fines que se propone, no es libre si no dispone de medios suficientes para alcanzar sus fines. En este sentido se considera coactiva la falta de poder o de medios materiales para alcanzar unos fines, la carestía se torna coactiva. Bien, ahora te propongo el siguiente ejercicio intelectual:
Tomemos el caso del explorador desfallecido perdido en el desierto que citaba en otro artículo. Difícilmente alguien argüirá que el explorador está siendo coaccionado, y sin embargo de acuerdo con la definición de libertad como ausencia de necesidad este individuo no es libre porque no dispone de los medios necesarios para saciar su sed y evitar la muerte. Aquí parece obvio que no hay agresión, no hay coacción, porque nadie interfiere en las acciones del explorador perdido. El estado de necesidad o la falta de medios no explican, per se, la existencia de coacción.
Introduzcamos otro personaje en el escenario descrito, un individuo que ha cavado un pozo en medio del desierto para consumo propio. A juicio de algunos la situación cambia entonces por entero. Si este individuo se negara a saciar la sed del explorador estaría impidiendo que éste tomara agua del pozo, interfiriendo así en su actuar. El propietario del pozo estaría coaccionando de esta forma al sediento explorador, por lo que el explorador tendría pleno derecho a responder a la agresión tomando por la fuerza el agua que necesitase.
Sin embargo, ¿cómo podemos considerar que el propietario del pozo le está coaccionando cuando, al negarle el agua, no le está dejando en una situación peor de la que estaba? Si el propietario en lugar de cavar un pozo hubiera elaborado una hamaca, ¿también le habría agredido por no haber cavado el pozo en un primer momento?¿Cómo es posible que la mera existencia del pozo (que es creación de ese individuo) convierta en injusta una situación que para el explorador tiene exactamente las mismas consecuencias que el escenario original en el que no había ningún pozo? Confunde a muchos el hecho de que el propietario del pozo no está mejorando la situación del explorador pudiendo hacerlo. Pero por muy reprobable que nos parezca esta forma de proceder dudosamente podemos calificarla de coactiva o agresiva. Si le proponemos una cita a la chica que nos gusta y ésta declina la invitación, sin duda nos sentiremos desafortunados, pero no consideraremos que la chica nos ha coaccionado por no mejorar nuestra situación pudiendo hacerlo (aceptando la cita). El médico que atiende diariamente a diez enfermos también podría mejorar la situación de otros cinco si en lugar de pasar el fin de semana con su familia se quedara en el hospital. ¿Está coaccionado a estos cinco enfermos por no atenderles pudiendo hacerlo? Nosotros mismos podríamos mejorar la situación de otras personas si renunciáramos a nuestro tiempo libre y sustituyéramos nuestras preferencias por las de los demás. ¿El hecho de que no lo hagamos nos convierte en agresores? No se trata de dilucidar si somos por ello buenas o malas personas, sino si supone un acto de coacción no mejorar la posición de alguien pudiendo hacerlo.
En relación con este tema te recomiendo encarecidamente el artículo de Gene Callahan “Anarquistas de mercado y anarco-socialistas: ¿podemos convivir?”, en particular su analogía crusoeniana para ilustrar la naturaleza voluntaria de las relaciones económicas puras o de mercado.
Vayamos al escenario crusoeniano nosotros también. Imagina que Robinson se encuentra en el extremo de una isla y Viernes en el otro extremo. Robinson y Viernes jamás se desplazan al extremo opuesto, de modo que no saben de la existencia del otro. Supongamos que Robinson consigue producir múltiples bienes, puede ahorrar, crear bienes de capital, aumentar su productividad y en última instancia vivir confortablemente. Viernes en cambio, no recolecta la suficiente comida para ahorrar, su producción no excede su consumo, antes al contrario, hay días que pasa hambre ; se encuentra en un estado de necesidad. (La desigual producción de ambos puede deberse a que el primero dispone, por ejemplo, de tierras más fértiles, de más habilidades, de más perspicacia empresarial, de más fuerza de voluntad etc.) ¿Hay coacción en este escenario?¿Alguien coacciona a alguien? Es obvio que no. Ninguno de los dos sabe de la existencia del otro, nadie interfiere en la vida del otro isleño.
Supongamos que un día, casualmente, Robinson y Viernes se encuentran en el centro de la isla. Viernes le explica a Robinson el estado de necesidad en el que se encuentra y le pide unos cuantos víveres. Robinson se niega y vuelve a su extremo de la isla. ¿Ha coaccionado Robinson a Viernes? Robinson simplemente ha decidido seguir con su vida como si jamás hubiera conocido a Viernes. Viernes sigue pasando hambre , pero igual que antes. Robinson no ha interferido en la vida de Viernes, le ha dejado como estaba. Viernes no puede achacar su necesidad a Robinson, Robinson no es la causa de su necesidad, pues ya padecía necesidad antes, Robinson simplemente no ha querido mitigarla. Se le puede acusar de mezquino, desalmado o lo que fuera, pero no de agresor.
Ahora imaginemos que Robinson, en lugar de desestimar la petición de Viernes y marcharse de vuelta a casa le propone la siguiente oferta: él le dará a Viernes unos pocos víveres, los suficientes para que no pase hambre , y Viernes laborará para él cada día durante 12 horas. Viernes acepta. ¿Puede decirse que Robinson está coaccionando a Viernes por el hecho de ofrecerle un salario tan bajo?
En el párrafo anterior hemos concluido que si Robinson se niega a interactuar no está agrediendo a Viernes en absoluto, pues no interfiere en su trayectoria, simplemente le deja como estaba. Es como si jamás se hubieran conocido. Si Robinson se niega a interactuar, Viernes quizás muere de hambre , pero su situación no es peor de la que sería sin la existencia de Robinson, luego Robinson no es la causa de que Viernes esté famélico. Viernes se hubiera muerto de hambre igualmente si no se hubiera encontrado con Robinson.
Su situación de necesidad es independiente de la existencia de Robinson, de modo que no puede haber sido causada por ninguna interferencia suya. ¿Cómo es posible, entonces, que podamos considerar agresiva o coactiva una actuación por parte de Robinson que mejora la posición de Viernes? Nótese la paradoja: ¿Cómo podemos calificar de coactiva una interacción que mejora la situación de Viernes, aunque sea un poco, cuando es patente que la no-interacción que deja a Viernes en la misma situación de precariedad que antes no tiene nada de coactiva? Robinson simplemente le ofrece una oportunidad de mejora. Viernes puede tomarla y dejar de pasar hambre , o puede rechazarla y continuar como hasta ahora. Robinson no interfiere en la trayectoria de Viernes, no le impone ningún cambio en su trayectoria que Viernes no quiera aceptar. Se trata, en caso de que Viernes acepte la oferta, de un intercambio voluntario y por tanto mutuamente beneficioso, de lo contrario la parte perjudicada lo rechazaría. Y si ambos se benefician está claro que Robinson no puede beneficiarse a expensas de Viernes, no es un juego de suma cero. Puede que en este ejemplo Robinson se beneficie más que Viernes, pero el hecho es que los dos mejoran su situación con respecto a su situación previa.
Tu objeción sería: ¿pero acaso el estado de necesidad de Viernes no le fuerza a aceptar la oferta de Robinson? No. Esta circunstancia puede explicar la intensidad con que se desea una cosa y no otra, pero no coacciona a nadie. Viernes padece hambre , y es por eso que anhela con tanta intensidad los víveres que Robinson tiene que ofrecerle. Podría rechazar la oferta, nadie se lo impide, pero en estas circunstancias los víveres son demasiado valiosos para él. De hecho si quisiera suicidarse o hacer una huelga de hambre , estando exactamente en la misma situación, dejaría de considerar valiosos esos víveres, y Robinson tendría que ofrecerle otra cosa. Las circunstancias, en este escenario, no compelen en sentido estricto, únicamente pueden ayudar a explicar por qué Viernes desea los víveres con tanta intensidad.
El hecho de que estemos en invierno puede explicar por qué deseamos ropa de abrigo y el hecho de que estemos en verano puede explicar por qué deseamos un bañador. Si estamos en el Polo Norte es probable que anhelemos desesperadamente calentarnos con el fuego, mientras que si es sólo una noche un poco fría puede que no nos importe tanto habernos dejado la bufanda en casa. Por supuesto nadie nos obliga a ir abrigados cuando esquiamos, pero como no queremos pasar frío es algo que valoramos extraordinariamente y a lo que no estamos dispuestos a renunciar. Del mismo modo nadie obliga a Viernes a suscribir la oferta de Robinson, pero como dejar de padecer hambre es algo que valora en grado sumo, la acepta.
Fíjate, además, que he puesto ejemplos extremos. Si la conclusión es que en estos ejemplos extremos no hay, pese a todo, agresión, en cualquier versión menos extrema la conclusión será la misma. Por otro lado ten en cuenta, este punto es relevante de cara a tu argumento, que solo he ejemplificado una de las posibles modalidades de intercambio, el intercambio aislado (un comprador y un vendedor), en la que la habilidad negociadora y el regateo tienen suma importancia. Este tipo de intercambio es el que resulta en un salario bajo para Viernes (aunque tampoco tiene que ser así necesariamente), pero es el menos común de los intercambios en el mundo real. Casi nunca se dan intercambio aislados en el mercado. Normalmente hay muchos compradores y muchos vendedores (intercambio bilateral) o a veces casos de subastas (intercambio unilateral entre compradores). En estas otras modalidades Viernes saldría beneficiado sin que tuviera que hacer apenas ningún esfuerzo negociador. En un intercambio bilateral, el más frecuente en el mercado, muchos Robinsones se disputan a muchos Viernes, y la competencia entre Robinsones para que los Viernes acudan a trabajar para ellos y no para sus competidores les lleva a ofrecer cada vez salarios más altos (siendo el límite máximo la productividad de Viernes). Viernes, aquí, sin siquiera pedirlo ve como le ofrecen un salario más elevado. (Las multinacionales en el tercer mundo, por ejemplo, suelen pagar salarios más altos que las empresas autóctonas, ¿por qué? Porque así captan a los trabajadores, los desplazan de una rama productiva a otra pagándoles un poco más. Si no les ofrecieran mejores condiciones que las existentes estos no irían a trabajar a la multinacionales. Sin embargo, lo prefieren porque para ellos supone una mejora).
Por último, tampoco hemos comentado el papel que juega el empresario como “prestamista” (anticipa salarios a cambio de productos futuros) y como descubridor de oportunidades de ganancia. Los trabajadores podrían prescindir de los empresarios si estuvieran dispuestos a esperar para obtener ingresos (hasta que manufacturaran y vendieran el producto) y descubrieran ellos mismos las oportunidades de ganancia (en cuyo caso ya serían, de hecho, empresarios).
En definitiva, si concebimos la libertad como “ausencia de necesidad”, entonces sólo somos libres si no padecemos carestía, lo que equivale a decir que somos libres cuando disponemos de recursos y capacidades que sacian nuestras necesidades. Somos libres cuando podemos satisfacer nuestras necesidades, los fines que nos proponemos. Esta libertad, en la medida en que exige la disponibilidad de una medios para alcanzar ciertos fines, choca con la concepción de libertad como ausencia de interferencias por parte de agentes externos. La libertad como ausencia de necesidad y la libertad como ausencia de coacción son necesariamente excluyentes, pues la primera sólo puede existir en la medida en que desplaza a la segunda: un derecho a tener conlleva por parte de otros una obligación a proveer, de modo que en tanto alguien posee un derecho a disponer de unos medios para saciar sus necesidades otros deben estar obligados a suministrárselos y deviene lícito interferir en sus asuntos para asegurar el cumplimiento de esa obligación. En otras palabras, la libertad positiva está en contradicción con la libertad negativa. No puedes comerte el pastel y tenerlo al mismo tiempo.
O estás a favor de la coacción o en contra. O estás a favor de coaccionar a personas pacíficas (que lo único que han hecho es crear riqueza) para beneficiar a otros, o estás en contra de agredir a personas pacíficas y buscas beneficiar a otros por medios distintos (generando más riqueza, haciendo donaciones, creando instituciones sin ánimo de lucro, difundiendo ideas reformistas y presionando para cambiar el sistema etc.).
Volvemos a lo de antes:
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Me parece bien que estés “absolutamente dispuesto” a renunciar a ciertas cosas, la pregunta es, ¿por qué tienes que renunciar a nada?¿Crees que tu renuncia va a enriquecer a alguien? ¿Qué te hace pensar que la generación de riqueza pasa por la renuncia, presumiblemente por parte de los ciudadanos occidentales? Antes de hablar de renuncias sería conveniente hablar de cuál la causa de la riqueza.
En el anterior comentario te he remitido a un artículo de Rallo sobre este tema. La riqueza, insisto, se genera produciendo, ahorrando y aumentando la productividad, y solo un marco institucional suficientemente respetuoso con la propiedad privada / el libre mercado permite la cooperación social y el descubrimiento y aprovechamiento continuo de oportunidades de ganancia (y cuanto más respetuoso con el libre mercado, más favorable a la creación de riqueza). No hay otra fórmula. Puedes aceptarlo o no, pero es así, con independencia de los escrúpulos morales que ello te suscite.
Así es como han prosperado las naciones occidentales y, en tiempos más recientes, los países del sudeste asiático y Europa del Este, por ejemplo. La ventaja de los países en desarrollo contemporáneos (con respecto a los países occidentales en su momento) es que no es necesario que se capitalicen solos, pueden capitalizarlos desde fuera. No hace falta que creen ellos solos todo el capital, produciendo y ahorrando desde cero, las empresas extranjeras pueden aportar el capital y acortar ese proceso, pueden acelerar la acumulación de capital y hacer que prosperen más deprisa de lo que prosperó Occidente en su momento.
La cantinela de que los beneficiarios de este proceso de acumulación de capital y crecimiento económico son exclusivamente unos pocos o una minoría es un completo disparate. Cientos de millones de personas han sido elevadas por encima del umbral de la pobreza solo en China debido a la apertura económica del régimen. Lo mismo ha sucedido durante la segunda mitad del siglo XX en otros países en desarrollo. ¿Crees que el progreso material de Occidente se ha circunscrito a unos pocos, y que el resto todavía vive como sus tatarabuelos en el siglo XVIII? Algunos países han estado doblando su PIB cada 10 o 15 años, ¿en serio crees que eso solo repercute en unos pocos?
Dices que el Estado tiene que velar por la dignidad del ser humano. Todo esto suena muy bien pero al final lo que estás defendiendo es que hay que agredir a unos individuos para beneficiar a otros. ¿Por qué no explicitas que esa es la implicación de tu postura? No deja de resultar curioso los artificios dialécticos a los que recurren quienes demandan una mayor intervención del Estado para ocultar el hecho de que están justificando el empleo de la violencia contra personas que no han agredido a nadie.
Pero es que además, el Estado no vela por la dignidad del ser humano. En primer lugar, porque no puede elevar su nivel de vida por decreto. Los salarios, por ejemplo, suben porque se acumula capital y aumenta la productividad (y la competencia entre los empresarios por hacerse con los trabajadores eleva sus salarios al nivel de su productividad), no va aumentarlos por decreto. Da igual que consideres que un determinado salario es indigno y debiera ser más alto, si pones un salario mínimo que está por encima de la productividad estimada de algunos trabajadores les estás condenando al paro. Punto. Luego el Estado les das una limosna más baja que el salario que iba a recibir, con lo cual resulta que es indigno trabajar por X pero es digno recibir X-1 por no hacer nada. Y en segundo lugar, el Estado no está hecho para velar por la dignidad humana ni nada que se le parezca.
El Estado está hecho para extorsionar a unos individuos en provecho de otros (como dijera Bastiat, el Estado es aquella ficción por la cual todos los individuos procuran vivir a expensas de los demás). Múltiples grupos intentan controlar la maquinaria estatal para beneficio propio (para conseguir prebendas a costa del resto de individuos). El resultado es una redistribución básicamente horizontal, de grupos desorganizados (los individuos de a pie) a grupos organizados (grupos de presión).
Sea como fuere quiero insistir en que yo también me opongo al sistema económico actual, no hacemos otra cosa en estas páginas, pero por lo que tiene de intervencionista. La diferencia es, tengo la impresión, que yo lo repudio por lo que tiene de intervencionista y tú por lo que tiene de libre. Sin duda muchos de los problemas actuales tienen un culpable, que a veces se remonta en el tiempo, ¿quién es el culpable?¿Cuál es la causa? No estoy seguro de que tengas una respuesta a estas preguntas (por lo que te he leído), pese a habértelas planteado. Los liberales sí la tenemos: la causa de numerosos problemas sociales y de que ciertos países sigan estancados en la pobreza es la sistemática agresión contra los derechos individuales de las personas, la ausencia de respeto por la propiedad privada y la libertad personal de cada uno.
Espero que te haya parecido interesante el intercambio.
Un saludo.
Marxista:
Idealizar sin sentido práctico. Esto es para mi el neoliberalismo actual.
Los bienes no renovables: tierra, minas, petróleo... no pueden dejarse en manos de la iniciativa privada, porque son de todo el mundo. Son patrimonio de la tierra. Así, el petróleo del Irak ni es de los irakianos ni del presidente Bush por más que lo pretenda.
Estos bienes deberían estar controlados, dosificados y administrados por la ONU y al servicio de toda la humanidad.
Otra cosa son los bienes renovables no necesariamente ligados a los primeros, como la energía solar... y cierto porcentaje de los cultivos y bosques.
Estos bienes, si bien los puede administrar el que los cuida y consigue, aunque requieren una parte de arbitraje y legislación pública
Si un terrateniente se adjudica el 99% del territorio, deja a la miseria al 99% de los habitantes locales. Por tanto el se ha enriquecido a expensas de los demás, los demás que ha empobrecido. ¿No tendrán que haber leyes que obligue al terrateniente, pues, a socorrer a los demás, que ha perjudicado?
Otra cosa son los bienes de creación própia: obras de arte, zapatos, bienes de equipo, inventos, obras literarias....
Estos són los únicos que se me antojan requisables casi totalmente por sus propietarios o artífices creadores
Sin embargo, como los que los compran son las sociedades, los que les dan realmente algún valor de nercado son los demás y por el mero hecho de contribuir tambíen tienen un derecho: el derecho de negociación, entendimiento e intercambio de todo y con todos los compradores de la tierra.
Pretender tanto liberalismo para justificar quedarse con la mayor parte del botín conseguido me parece horriblemente insolidario e injusto.
La ineficacia de las administraciones públicas no estriba en el hecho de administrar; su gran ineficacia está en el despilfarro comisionista, o si se prefiere, en la nefasta corrupción. No hace falta el liberalismo para aumentarla hasta extremos descomunalmente mafiosos, que es lo que pasaría...
A veces me da la sensación de que el liberal teórico es un intelectual que jtiene más ganas de jugar a teorizar y decir frases que a tener deseos de que se solucionen los problemas del mundo, que todos sabemos de sobra es una tasca de todos, de nuestra imprescindible interconexión y de nuestra redentora colaboracón.
Liberal:
¿En qué sentido los recursos serían de “todo el mundo” si solo los burócratas de la ONU se encargaran de decidir cómo deben gestionarse?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier organismo público) tiene incentivos para servir a la gente, si su supervivencia no depende de sus aportaciones voluntarias (pues se financia vía impuestos)?¿No crees que las empresas privadas, que sí dependen del pago voluntario de los consumidores, tienen más incentivos para dispensar bienes y servicios de calidad y abaratar su precio?¿Qué te hace pensar que la ONU (o cualquier otro organismo público) sabrá gestionar un recurso eficientemente?¿Cómo economizas los recursos en ausencia de precios y sin test de ganancias y pérdidas? Dicho de otro modo, ¿cómo sabes si estás sirviendo a los consumidores eficientemente si no puedes calcular los beneficios o las pérdidas de tu proyecto, porque tus ingresos son los impuestos y no tienes costes porque has nacionalizado todos los recursos y no hay precios para sus usos alternativos? ¿Por qué presupones, además, que los que se sientan en el Consejo de la ONU son gente más digna que los que se sientan en el consejo de administración de una empresa?¿Por qué no suponer exactamente lo contrario?
¿Por qué razón tendrías que ser co-propietario de un pozo de petróleo que no has perforado tú y que ni siquiera sabías que existía?
¿Qué diferencia hay entre nacionalizar una compañía petrolera privada (propiedad de miles de accionistas) que ha descubierto y explotado un yacimiento de petróleo y nacionalizar el campo de patatas que ha labrado un payés en un terreno antes virgen?
¿Acaso no estamos hablando en ambos casos de un recurso natural, “patrimonio de la tierra”?
¿Te parecería aceptable que el Estado nacionalizara tu casa (o tu jardín, o tu segunda residencia) alegando que están construidas sobre “patrimonio de la tierra”?¿O que la invadieran los okupas al grito de “es propiedad de todos”?¿Exactamente cómo se adjudica ese terrateniente del que hablas el 99% del territorio? Si lo hace mediante conquista o expolio, ¿qué tiene de liberal su proceder?
Si no lo hace legítimamente, labrando la tierra y contratando a otros para que hagan lo mismo, ¿en qué sentido está perjudicando a los demás habitantes?¿Acaso no les estaría dando trabajo?¿No pueden los habitantes buscar también empleo en otra parte?¿Están encerrados en el 1% del “territorio restante”?¿Por qué pones el latifundio del terrateniente en relación con ese territorio acotado arbitrariamente por ti y no en relación con un territorio mayor (como por ejemplo, todo el territorio del planeta)?¿Acaso no soy yo también propietario del 100% de un territorio concreto, el territorio que ocupa mi casa?¿No es cierto que en relación con un territorio mayor (por ejemplo, el que ocupa mi ciudad) mi porcentaje como propietario es otro muy distinto?
Yo me daría por satisfecho si algún día llego a hacerte entender en qué consiste esto del liberalismo.
Marxista:
Vayamos a la base, para después construir el discurso. Supongamos una economía en la que hay tanto miles de vendedores como miles de compradores. El precio, como bien dijeron tantos economistas, tenderá al precio de equilibrio. Hasta aquí vale, "teóricamente" debería ser así. Pero luego entran en juego las ineficiencias, de las que obviamente algunas son extrínsecas (las del Estado), y otras son intrínsecas (al propio mercado). Luego volveremos sobre ellas.
¿Qué ocurriría si esto no fuera así? ¿Qué ocurriría si alguien, de forma totalmente legal, contratando trabajadores y etc. etc., se convirtiera en la única persona con acceso a, pongamos por ejemplo, la hoja de coca? Pues que aunque hubiera miles de consumidores, incluso millones, convendrás conmigo en que el precio lo podrá decidir "unilateralmente" el vendedor. Y dirás: "No, porque esos compradores pueden elegir consumir la hoja de coca o no, y por tanto no pagar al vendedor el precio que pide, y así éste tendrá que bajarlo hasta el precio competitivo".
En ese razonamiento "teórico" hay un defecto que me parece claro. Y es que los seres humanos, desgraciadamente, tenemos NECESIDADES.
El ejemplo de la hoja de coca ha sido voluntario, pues su UTILIDAD, aunque utilizada en medicina etc. etc., no es DE PRIMERA NECESIDAD. Se puede elegir no consumir hoja de coca, y todos tan contentos.
Pero hay NECESIDADES que son absolutamente primarias, y que (y permíteme que realice este salto del Monopolio al Oligopolio, para no ser tramposo en el discurso, pues como sabes por tus conociminentos de economía, sabrás que básicamente son lo mismo), si están en manos de unos cuantos, éstos pueden decidir a qué precio comerciarlas, y a cuál les interesa más guardársela HASTA QUE LA NECESIDAD DE LOS COMPRADORES SEA TAL QUE "ESTEN DISPUESTOS" (pero ya no voluntariamente, querido Albert) A PAGAR EL PRECIO QUE EXIGEN LOS VENDEDORES.
Pero voy mucho más allá,. Por desgracia, no todo el mundo tiene el mismo acceso a los bienes, no todas las tierras son igual de productivas, ni TODOS PARTIMOS DE LA MISMA RIQUEZA NI DE LAS MISMAS OPORTUNIDADES. ¿Es cierto que un subsahariano tiene la misma libertad (material, querido Albert, las declaraciones formales las dejamos para los que no ven más allá de sus ojos), HOY, AQUÍ, EN ESPAÑA, que tú o que yo, que no sólo gozamos de una cierta riqueza, sino de un status, una educación, etc. etc. etc.? Que formalmente dicho subsahariano (aunque no hay que irse tan lejos) sea libre para viajar a Noruega, ¿lo capacita para hacerlo?
Volvamos al triste ejemplo de nuestro amigo. Su capacidad para acceder a los bienes (no olvidemos nunca que PARA SATISFACER SUS NECESIDADES) es infinitamente inferior que la tuya o la mía. Por ello, se crea en tu libre mercado un problema. El intercambio se realiza entre distintas esferas. Yo, que puedo pagar MIL (digamos un2% de mi capital)por el bien X, enfrentado a este nuevo amigo nuestro que desprendiendo de un 30% de su capital apenas llega a ofrecer CIEN, coloco el Mercado MAS ALLA DE SU ALCANCE.
Y sí, quizá te atreverás a decirme que esa persona puede vivir en su país, donde por CIEN compra tal y cual, porque yo, como puedo comprar por MIL, no voy a ir allí a hacerle la competencia.
Pero querido, ¿no te suena eso a una jerarquización de la vida humana, que (espero) nada tiene que ver con las buenas intenciones de vuestra teoría pro-libertad?
Estimado, pues veo que vuelcas tus ganas en defender teorías de este tipo, te pregunto: Igual que defiendes que las posturas estatalistas no llevan a ningún sitio, porque los "burócratas" no pretenden ayudar y lo q hacen es aumentar desigualdades y etc., ¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer? ¿Están echando piedras sobre su propio tejado, pues quieren ganar menos para que los pobres se beneficien?
No te dejes engañar por teorías monetaristas y "puras", que nos alejan del contexto. La economía no es nada, olvida las gráficas, olvida el precio como determinante de nada.
Sólo mira a tu alrededor y date cuenta de que, sobre la tierra, lo único que hay son BIENES, destinados a satisfacer NECESIDADES básicas para desarrollar la vida con dignidad. Si aquel 5% que posee casi el 60% de dichos bienes lo que quiere hacer es liberalizar los mercados: ¿para qué quieren hacerlo? ¿Para así poder repartir ese 55% que les sobra "sin las trabas del Estado, o para apropiarse del 40% al que esas estupidas e ineficientes medidas estatales (que no las defiendo, no te equivoques, te pido sólo que lo razones) les impide acceder?
Piensalo, y por favor, contestame para poder mantener este diálogo.
Liberal
y es que pretendemos hacer una teoría "pura", es decir, olvidamos de alguna manera el contexto en el que vivimos, y tratamos de demostrar cómo "en teoría" podrían ser solucionados muchos de los problemas actuales.
Lo lamento pero no me reconozco en esta afirmación que haces. Obviamente en mis artículos intento explicar desde la teoría cuál es la causa de determinados problemas sociales y cuál podría ser su solución, pero ignoro en qué sentido ello implica que olvido el contexto en el que vivimos. De tu comentario infiero, sin embargo, que relacionas mis presupuestos teóricos con el modelo neoclásico de competencia perfecta que se enseña en las facultades de economía y, como esos modelos no se ajustan a la realidad (al contexto en el que vivimos), me acusas de dejarla de lado (de no tener en cuenta, por ejemplo, los llamados “fallos del mercado”).
No soy un seguidor de la escuela neoclásica, y que mi bagaje procede de la literatura de la escuela austriaca, que emplea una metodología distinta y lleva a conclusiones no siempre coincidentes con las de aquélla. Así, por ejemplo, desde la escuela austriaca la teoría de los fallos del mercado (como la explicación clásica del monopolio) se considera deficiente y carente de valor científico. Desde la escuela neoclásica misma hay también autores que concurren en parte con este análisis y oponen a los fallos del mercado los fallos del Estado para concluir que el “remedio estatista” es peor que la supuesta enfermedad.
Tampoco estoy seguro acerca de la clase de objeción que estás planteando a mi tesis de que el cuidado de los pobres en una sociedad desarrollada no justifica el Estado del Bienestar. Parece más bien que estás intentando argumentar en favor de un esquema redistributivo de tipo rawlsiano que favorezca la “igualdad de oportunidades”, pero no es el propósito de este artículo impugnar un modelo redistributivo que exceda el de una red de asistencia mínima.
Sobre el tema del monopolio, comúnmente se considera que existe una situación de monopolio cuando hay un solo oferente. En este caso, como dices, la explicación clásica es que el monopolio tenderá a subir el precio por encima del precio de equilibrio para aumentar los beneficios, puesto que no está sometido a la presión de la competencia. Pero este planteamiento sólo es cierto si existen barreras de entrada impuestas por el Estado que no permiten la entrada de nuevos competidores. Si la entrada de nuevos competidores no está restringida el oferente único sí está sometido a la presión de la competencia: compite contra los empresarios potenciales. Si eleva demasiado los precios otras empresas pueden entrar en el mercado vendiendo a precios inferiores y acaparando clientes de la primera. Por otro lado, el precio competitivo es resultado del proceso de mercado, no puede conocerse con anterioridad al mismo, luego no hay modo de determinar científicamente que una subida del precio en un contexto de mercado representa el paso de un precio competitivo a uno que no lo es en lugar del paso de un precio subóptimo al precio competitivo. Sobre el monopolio natural te remito a este artículo en Liberalismo.org. También el capítulo el capítulo 9 del TSC de Hoppe (pdf).
Con todo, no veo la relación entre tu objeción del monopolio y lo que argumento en el artículo. En todo caso lo que expones (concediendo a efectos dialécticos que fuera válido) justificaría la legislación anti-trust, no un Estado del Bienestar. Sobre la legislación anti-trust y su verdadero fundamento te remito a este artículo de Gabriel Calzada.
En relación con el tema de las necesidades y la libertad, la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento). En este artículo reflexiono en torno a dicha cuestión. Sin duda es relevante que los individuos puedan efectivamente alcanzar los fines que se proponen, y el mejor modo de conseguirlo (de aumentar el bienestar material y las posibilidades efectivas de todos ) es respetando la libertad negativa de los individuos (no coaccionarles).
Cuando hablas del subsahariano te centras en que dispone de menos riqueza que un ciudadano occidental, que no dispone de las mismas opciones. Además te refieres a la riqueza como si se tratara de una tarta, siendo los porcentajes que mencionas las distintas porciones de modo que si uno se queda con una más grande los demás forzosamente se quedan una más pequeña. Es ésta una concepción absolutamente equivocada de lo que es la riqueza y que deja entrever al menos cierta incomprensión de cómo funciona el proceso de mercado (un proceso creativo, que constantemente crea riqueza dónde no la había). Permíteme copiar un fragmento que escribí en otro hilo:
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación). Por lo demás esto de que la riqueza de la nación debe estar bien repartida deja entrever la falsa (y popularizada) premisa de que nos hallamos en una suerte de mundo estático en el que los recursos están dados. En este sentido se enjuicia la realidad desde el punto de vista de quien observa una tarta y se pregunta cómo repartirla, o de quien observa la desigual distribución de la riqueza y, presumiendo que antes ya estaba allí, critica que dicha distribución no sea equitativa. Pero la tarta no estaba allí antes de que alguien la creara, la produjera. Se trata, pues, de enjuiciar un proceso creativo, un proceso productivo, no un simple resultado final. En el mercado no hay ningún proceso distributivo aparte del proceso de producción e intercambio. La tarta no se crea primero y luego se reparte (bien o mal) entre la gente. La tarta se “reparte” mientras se crea, y de hecho no se crearía si no se repartiera simultáneamente de ese modo. De ahí que al intentar redistribuirla coacción mediante lo que se consigue es inhibir la creación de riqueza y repartir pobreza. En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
Por tanto, lo que debiera preocuparnos no es si el subsahariano tiene más o menos capacidad adquisitiva que uno de nosotros, sino de qué modo puede llegar a incrementarla. La respuesta es produciendo. La riqueza en una sociedad se genera produciendo, acumulando capital y aumentando la productividad (lo cual solo tiene lugar en un marco en el que se respeta la libertad negativa de los individuos / no se les coacciona) Así es como Europa salió de la pobreza y así es como el África subsahariana tendrá que salir de la pobreza (con la ventaja de que ahora desde el extranjero pueden capitalizar sus sociedades con más rapidez). Enlazo con un artículo de Rallo sobre la creación de riqueza.
Por último, respondo a esta pregunta:
¿cómo puede ser que los grandes beneficiados de este sistema, es decir, las grandes Organizaciones Multinacionales y sus similares sean los máximos defensores del ya viejo laissez faire laissez passer?
O bien no entendemos lo mismo por laissez faire, o bien tenemos una percepción muy distinta de lo que defienden en general las grandes empresas o los empresarios. El Estado del Bienestar sirve sistemáticamente a grupos de interés, muchos de ellos empresariales, que por supuesto no albergan deseo alguno de desmantelarlo. Algunas empresas obtienen enormes beneficios debido precisamente a la intervención estatal. He tratado esta cuestión en varias ocasiones, en particular aquí (también aquí). Sucede, además, que a menudo hay quien critica la intervención del Estado en general pero hace una excepción cuando le beneficia a él en concreto.
Marxista:
No comenzaré aquí una discusión sobre la realidad o no de las barreras de entrada a la competencia, sobre si éstas son estatales o sobre si estas son innatas a las evoluciones del mercado. ¿y por qué? Pues porque leyendo tu respuesta, y todos y cada uno de los artículos a que me remites (muchos ya los había leído antes), me parece que nuestras posturas jamás podrán ser compatibles. No obstante si quisiera comentarte algunas cosas.
“En tanto la distribución de la riqueza sea el resultado de las acciones productivas e intercambios voluntarios de los distintos individuos no tiene absolutamente nada de injusta.”
“La desigualdad per se no me preocupa, de hecho es el fruto lógico de la libertad y no soy envidioso, en todo caso lo que me preocupa es la pobreza medida en términos absolutos, y ésta se aplaca creando riqueza, no redistribuyéndola (e inhibiendo su creación).”
“la libertad defendida desde el liberalismo es una libertad negativa (libertad como ausencia de coacción) no una libertad positiva (libertad como ausencia de necesidad / como poder para alcanzar los fines que uno se propone en cada momento).”
Aquí comienza, para mí, el problema. Y es que desde tu postura tiendes a totemizar la libertad, y a justificar cualquier sacrificio en aras de la misma. Mientras haya libertad, todo lo que venga después bienvenido sea. Pero lo terrible de este discurso es el concepto de libertad que tú mismo dices defender: la libertad como ausencia de coacción. ¿De qué hablamos cuando hablamos de coacción? ¿Qué es coaccionar a un individuo? He leído tu artículo sobre los humos entre los vecinos, la música muy alta, etc. etc., en el que hablas de que este límite es difuso.
Pero yo me dejo de problemas de no poder conciliar el sueño 4 horas, y te vuelvo a comentar, pues no veo que me respondas a esto. Si hemos dicho que el ser humano tiene NECESIDADES PRIMARIAS, es decir, sin las cuales no puede tener acceso a una VIDA DIGNA, y que ha de satisfacer esas necesidades AQUÍ Y AHORA, ¿no coacciona a un individuo quién se vale de esta situación para, pongamos por ejemplo, explotarlo como trabajador? Tú dirás: pero si los dos eligen libremente que uno trabajara para el otro 12 horas al día por 10 euros, ¿quién tiene que interponerse entre ese ACUERDO LIBRE?
Ahora yo te digo: ¿Es libre? ¿Es un acuerdo MATERIALMENTE libre? Quizá si tú me dirás: sí, es libre, porque el que entra como trabajador elige entre morir de hambre o trabajar esas horas, y obviamente elige trabajar esas horas. ¿Quién es el Estado (o un tercero cualquiera) para decirle a ese trabajador que no puede entrar a trabajar por ese precio, pues hay un SALARIO MÍNIMO que se lo impide? Y me dirás: la conclusión es que por culpa del salario mínimo, ese trabajador se muere de hambre , pues pudiendo trabajar 12 horas por 10 euros, el salario mínimo le impide trabajar y se muere.
Y ahora permíteme que te pregunte lo siguiente, querido: ¿Quién es el responsable de esa muerte? ¿El “Estado” (llamemoslo asi), por poner el salario mínimo? ¿El que lo quería contratar, pues es alguien deshumanizado que sabe que el trabajador se moría de hambre y por esos 10 euros le hubiera hasta besado los pies? La respuesta es NINGUNO DE LOS DOS. El “Estado” TIENE que velar por la DIGNIDAD del ser humano, y porque situaciones coyunturales no le OBLIGUEN a rechazar la misma. El explotador actúa de forma “lógica”: para qué pagarle 100, si pudiendo pagarle 10 el otro igualmente va a querer trabajar para mí. Es como regalarle 90 euros!”. Y piensa con razón, pues es injusto pedirle un sobreesfuerzo individual. “¿Por qué le voy a pagar yo 100, si nadie lo haría en mi lugar, si todos en mi lugar le pagarían 10?”
De alguien tiene que ser la culpa de esta situación, pues querido Albert esta situación actual no es resultado de un Estado natural que INEVITABLEMENTE nos haya traído hasta aquí. Desde la explotación de las minas de Sudamérica, hasta la periferización de las colonias obligándolas (véase por ejemplo el Tratado de Methuen) a comerciar tales bienes que interesaban al mundo capitalista desarrollado, hasta la actual capitalización del mundo desarrollado por parte de los Países Subdesarrollados. Nada de esto es gratuito.
Con lo cual llegamos LOS DOS a la misma conclusión: la culpa es del actual SISTEMA económico. Es en las conclusiones donde diferimos. Tú dices: dejemos al individuo en libertad negativa absoluta, y el mundo sólo tenderá a hacerse más justo, pues esto reducirá la POBREZA EN TERMINOS ABSOLUTOS. ¿Qué significa esto? ¿Qué se creará más riqueza? Fíjate que eso NI LO DUDO. Ahora, ¿para quién va esa riqueza? Y lo que es más importante ¿A QUÉ PRECIO? ¿A qué tengo que renunciar (y no tú ni yo occidentales educados blancos del norte y hombres para mas señas) para “““acceder””” a esa riqueza, a ese “poder vivir de cualquier manera”, trabajando 12 horas por 10 euros, pero “al menos” viviendo?
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Pero no te equivoques, ni me vengas con el recurso fácil de “entonces tú qué propones, ¿seguir mandando litros de leche y kilos de azúcar?” o cosas del estilo. Eso me parece una barbarie, la teoría de la ayuda humanitaria digo, pero no es el momento de explicarte ahora porqué, pues es muy larga la explicación.
Pero tal o mayor barbarie me parece lo que defendeis desde estas páginas. La diferencia entre tú y yo es que yo no defiendo desde una página web una teoría que sé que es deshumanizadora, y que juega obviamente de cara a los intereses de un grupo muy concreto de personas, de esas del AQUÍ Y AHORA, no creas que esta teoría surge a mediados del Siglo XX porque sí, porque tocaba, y responde a la barbarie y al hambre . Responde a otra cosa muy distinta, que por obvia me parece innecesario señalártela, pues, a pesar de muchas de las opiniones que viertes, te sigo considerando una persona inteligente.
Creo humildemente que el problema de las tesis que defiendes, es que te mueves dentro de un marco cerrado, creado por los liberales dieciochescos, y que aún hoy sigue adelante. Tratas de buscar soluciones DENTRO de ese marco, y lo que quizá se te escapa es que el propio marco es el que tiene defectos de base (para mí, siempre para mí).
En palabras de Hume, empleando su razonamiento sobre la “falacia naturalista”, se pretende naturalizar un “deber ser” (en vuestro caso las manos invisibles) como si fueran “hechos naturales”, haciendo pasar una propuesta normativa (o de “deber ser”) por una proposición científica (o de “ser”). Estaríamos, pues, ante hechos inevitables, no ante propuestas ideológicas construidas PARA ALGO Y PARA ALGUIEN.
Así parece que se tratara de HECHOS, cuando de lo que en realidad se trata es de una Ideología que se quiere imponer como si no hubiera otra posibilidad de regular nuestras vidas y de entablar nuestras mutuas relaciones.
Quizá deberíamos buscar esas OTRAS FORMAS de alcanzar una vida materialmente más justa, y salirnos de esa justicia y libertad formales que no nos llevan, para mí, hacia ningún puerto mejor de aquel en el que ya estamos.
Liberal:
Resulta curioso, acusar al liberalismo (que trata de evitar toda coacción del hombre hasta donde sea razonablemente posible) como una ideología que se quiere imponer. Tratar de imponer una no-coacción lo veo francamente contradictorio.
Has hablado de luchar por la dignidad del hombre (con lo que estoy de acuerdo contigo) pero renuncias a defender su libertad para que no sea coaccionado (no te puedo seguir en este razonamiento; es como si dijeras que te importan los seres vivos pero les privases, al mismo tiempo, de algo sustancial a ellos).
En cualquier caso, esas otras formas de alcanzar una vida materialmente más justa de las que sugieres ¿implicarían, tal vez, coacciones contra el hombre? Presupongo que estás contra todas las ideologías que se imponen.
Marxista:
a) No digo que haya que quitarle la libertad al individuo, trato de diferenciar la libertad formal (o llámala negativa) de la libertad material (o positiva, como la llameis). Es obvio que el ideal es que el hombre sea libre, siempre y cuando esa libertad sea real y no una mera declaracion de intenciones. Es como si me dices que ahora todos los hombres (y mujeres) somos iguales ante la ley porque ASI LO DICE EL ARTICULO 14 DE LA CONSTITUCION. Ahora, ¿lo somos? Quiza sea falso que una mujer en un puesto identico al de un hombre cobre un 30% menos que éste, aún teniendo ambos identicas caracteristicas... pero me temo que es tristemente cierto.
b) Y como habras deducido de ello, mientras no se dé esa igualdad material que nos lleve a una libertad igualmente material o real, es obvio que estoy de acuerdo con coaccionar las acciones de los hombres que con las mismas impiden el desarrollo de esa libertad y el alcanzar esa dignidad humana que sí que debería ser el objetivo último.
Ahora, vosotros partís del presupuesto que "un Estado" no puede evitar ésto, sino que lo acentúa. Esté yo más o menos de acuerdo, lo que trato de haceros ver es que si la solución tampoco es este liberalismo formal absoluto, ¿por qué empeñarse en defenderlo como si fuera el sistema ideal en vez de tratar de buscar alguna alternativa más viable?
Critico éso, el vender este sistema como la piedra filosofal cuando no me cabe la menor duda de que, inteligentes como debeis ser, sabeis perfectamente que el camino hacia la igualdad-dignidad humana no pasa por una libertad formal absoluta, pues tal y como está el mundo AQUI Y AHORA!! lo más probable es que acentuara las diferencias.
Critico eso, pues creo que un educador (y escribir artículos en internet es educar) tiene que ser plenamente responsable y consciente de aquello que escribe.
Liberal:
Empiezo por aquí: “Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana.”
Dejando la retórica a un lado, ¿qué significa exactamente que “prefieres luchar por la dignidad humana”? ¿Por qué opones la dignidad humana a la ausencia de agresiones?¿Te parece “digno” emplear la fuerza contra personas que no han hecho mal a nadie?¿Te parece indigno respetar la propiedad y la integridad física de las personas?¿Crees que los liberales no nos identificamos con la causa de la dignidad humana? En cualquier caso en tu comentario las propuestas alternativas brillan por su ausencia. Repudias el sistema económico actual (yo también, por lo que tiene de socialista) asociándolo al libre mercado, pero no nos explicas con qué quieres reemplazarlo. Comprenderás que tu crítica pierda fuerza si es meramente destructiva, pues algo habrá que construir sobre las cenizas de lo que destruyas. Si no sabes qué vas a construir luego quizás la demolición no sea una buena idea, al fin y al cabo señalando los (presuntos) puntos débiles de un sistema no demuestras que haya un sistema alternativo mejor.
Dicho esto, pasemos a atacar el núcleo de tu argumento, que parece ser tu concepción de la libertad como poder o como ausencia de necesidad. Según esta concepción un individuo no es libre si no puede efectivamente alcanzar los fines que se propone, no es libre si no dispone de medios suficientes para alcanzar sus fines. En este sentido se considera coactiva la falta de poder o de medios materiales para alcanzar unos fines, la carestía se torna coactiva. Bien, ahora te propongo el siguiente ejercicio intelectual:
Tomemos el caso del explorador desfallecido perdido en el desierto que citaba en otro artículo. Difícilmente alguien argüirá que el explorador está siendo coaccionado, y sin embargo de acuerdo con la definición de libertad como ausencia de necesidad este individuo no es libre porque no dispone de los medios necesarios para saciar su sed y evitar la muerte. Aquí parece obvio que no hay agresión, no hay coacción, porque nadie interfiere en las acciones del explorador perdido. El estado de necesidad o la falta de medios no explican, per se, la existencia de coacción.
Introduzcamos otro personaje en el escenario descrito, un individuo que ha cavado un pozo en medio del desierto para consumo propio. A juicio de algunos la situación cambia entonces por entero. Si este individuo se negara a saciar la sed del explorador estaría impidiendo que éste tomara agua del pozo, interfiriendo así en su actuar. El propietario del pozo estaría coaccionando de esta forma al sediento explorador, por lo que el explorador tendría pleno derecho a responder a la agresión tomando por la fuerza el agua que necesitase.
Sin embargo, ¿cómo podemos considerar que el propietario del pozo le está coaccionando cuando, al negarle el agua, no le está dejando en una situación peor de la que estaba? Si el propietario en lugar de cavar un pozo hubiera elaborado una hamaca, ¿también le habría agredido por no haber cavado el pozo en un primer momento?¿Cómo es posible que la mera existencia del pozo (que es creación de ese individuo) convierta en injusta una situación que para el explorador tiene exactamente las mismas consecuencias que el escenario original en el que no había ningún pozo? Confunde a muchos el hecho de que el propietario del pozo no está mejorando la situación del explorador pudiendo hacerlo. Pero por muy reprobable que nos parezca esta forma de proceder dudosamente podemos calificarla de coactiva o agresiva. Si le proponemos una cita a la chica que nos gusta y ésta declina la invitación, sin duda nos sentiremos desafortunados, pero no consideraremos que la chica nos ha coaccionado por no mejorar nuestra situación pudiendo hacerlo (aceptando la cita). El médico que atiende diariamente a diez enfermos también podría mejorar la situación de otros cinco si en lugar de pasar el fin de semana con su familia se quedara en el hospital. ¿Está coaccionado a estos cinco enfermos por no atenderles pudiendo hacerlo? Nosotros mismos podríamos mejorar la situación de otras personas si renunciáramos a nuestro tiempo libre y sustituyéramos nuestras preferencias por las de los demás. ¿El hecho de que no lo hagamos nos convierte en agresores? No se trata de dilucidar si somos por ello buenas o malas personas, sino si supone un acto de coacción no mejorar la posición de alguien pudiendo hacerlo.
En relación con este tema te recomiendo encarecidamente el artículo de Gene Callahan “Anarquistas de mercado y anarco-socialistas: ¿podemos convivir?”, en particular su analogía crusoeniana para ilustrar la naturaleza voluntaria de las relaciones económicas puras o de mercado.
Vayamos al escenario crusoeniano nosotros también. Imagina que Robinson se encuentra en el extremo de una isla y Viernes en el otro extremo. Robinson y Viernes jamás se desplazan al extremo opuesto, de modo que no saben de la existencia del otro. Supongamos que Robinson consigue producir múltiples bienes, puede ahorrar, crear bienes de capital, aumentar su productividad y en última instancia vivir confortablemente. Viernes en cambio, no recolecta la suficiente comida para ahorrar, su producción no excede su consumo, antes al contrario, hay días que pasa hambre ; se encuentra en un estado de necesidad. (La desigual producción de ambos puede deberse a que el primero dispone, por ejemplo, de tierras más fértiles, de más habilidades, de más perspicacia empresarial, de más fuerza de voluntad etc.) ¿Hay coacción en este escenario?¿Alguien coacciona a alguien? Es obvio que no. Ninguno de los dos sabe de la existencia del otro, nadie interfiere en la vida del otro isleño.
Supongamos que un día, casualmente, Robinson y Viernes se encuentran en el centro de la isla. Viernes le explica a Robinson el estado de necesidad en el que se encuentra y le pide unos cuantos víveres. Robinson se niega y vuelve a su extremo de la isla. ¿Ha coaccionado Robinson a Viernes? Robinson simplemente ha decidido seguir con su vida como si jamás hubiera conocido a Viernes. Viernes sigue pasando hambre , pero igual que antes. Robinson no ha interferido en la vida de Viernes, le ha dejado como estaba. Viernes no puede achacar su necesidad a Robinson, Robinson no es la causa de su necesidad, pues ya padecía necesidad antes, Robinson simplemente no ha querido mitigarla. Se le puede acusar de mezquino, desalmado o lo que fuera, pero no de agresor.
Ahora imaginemos que Robinson, en lugar de desestimar la petición de Viernes y marcharse de vuelta a casa le propone la siguiente oferta: él le dará a Viernes unos pocos víveres, los suficientes para que no pase hambre , y Viernes laborará para él cada día durante 12 horas. Viernes acepta. ¿Puede decirse que Robinson está coaccionando a Viernes por el hecho de ofrecerle un salario tan bajo?
En el párrafo anterior hemos concluido que si Robinson se niega a interactuar no está agrediendo a Viernes en absoluto, pues no interfiere en su trayectoria, simplemente le deja como estaba. Es como si jamás se hubieran conocido. Si Robinson se niega a interactuar, Viernes quizás muere de hambre , pero su situación no es peor de la que sería sin la existencia de Robinson, luego Robinson no es la causa de que Viernes esté famélico. Viernes se hubiera muerto de hambre igualmente si no se hubiera encontrado con Robinson.
Su situación de necesidad es independiente de la existencia de Robinson, de modo que no puede haber sido causada por ninguna interferencia suya. ¿Cómo es posible, entonces, que podamos considerar agresiva o coactiva una actuación por parte de Robinson que mejora la posición de Viernes? Nótese la paradoja: ¿Cómo podemos calificar de coactiva una interacción que mejora la situación de Viernes, aunque sea un poco, cuando es patente que la no-interacción que deja a Viernes en la misma situación de precariedad que antes no tiene nada de coactiva? Robinson simplemente le ofrece una oportunidad de mejora. Viernes puede tomarla y dejar de pasar hambre , o puede rechazarla y continuar como hasta ahora. Robinson no interfiere en la trayectoria de Viernes, no le impone ningún cambio en su trayectoria que Viernes no quiera aceptar. Se trata, en caso de que Viernes acepte la oferta, de un intercambio voluntario y por tanto mutuamente beneficioso, de lo contrario la parte perjudicada lo rechazaría. Y si ambos se benefician está claro que Robinson no puede beneficiarse a expensas de Viernes, no es un juego de suma cero. Puede que en este ejemplo Robinson se beneficie más que Viernes, pero el hecho es que los dos mejoran su situación con respecto a su situación previa.
Tu objeción sería: ¿pero acaso el estado de necesidad de Viernes no le fuerza a aceptar la oferta de Robinson? No. Esta circunstancia puede explicar la intensidad con que se desea una cosa y no otra, pero no coacciona a nadie. Viernes padece hambre , y es por eso que anhela con tanta intensidad los víveres que Robinson tiene que ofrecerle. Podría rechazar la oferta, nadie se lo impide, pero en estas circunstancias los víveres son demasiado valiosos para él. De hecho si quisiera suicidarse o hacer una huelga de hambre , estando exactamente en la misma situación, dejaría de considerar valiosos esos víveres, y Robinson tendría que ofrecerle otra cosa. Las circunstancias, en este escenario, no compelen en sentido estricto, únicamente pueden ayudar a explicar por qué Viernes desea los víveres con tanta intensidad.
El hecho de que estemos en invierno puede explicar por qué deseamos ropa de abrigo y el hecho de que estemos en verano puede explicar por qué deseamos un bañador. Si estamos en el Polo Norte es probable que anhelemos desesperadamente calentarnos con el fuego, mientras que si es sólo una noche un poco fría puede que no nos importe tanto habernos dejado la bufanda en casa. Por supuesto nadie nos obliga a ir abrigados cuando esquiamos, pero como no queremos pasar frío es algo que valoramos extraordinariamente y a lo que no estamos dispuestos a renunciar. Del mismo modo nadie obliga a Viernes a suscribir la oferta de Robinson, pero como dejar de padecer hambre es algo que valora en grado sumo, la acepta.
Fíjate, además, que he puesto ejemplos extremos. Si la conclusión es que en estos ejemplos extremos no hay, pese a todo, agresión, en cualquier versión menos extrema la conclusión será la misma. Por otro lado ten en cuenta, este punto es relevante de cara a tu argumento, que solo he ejemplificado una de las posibles modalidades de intercambio, el intercambio aislado (un comprador y un vendedor), en la que la habilidad negociadora y el regateo tienen suma importancia. Este tipo de intercambio es el que resulta en un salario bajo para Viernes (aunque tampoco tiene que ser así necesariamente), pero es el menos común de los intercambios en el mundo real. Casi nunca se dan intercambio aislados en el mercado. Normalmente hay muchos compradores y muchos vendedores (intercambio bilateral) o a veces casos de subastas (intercambio unilateral entre compradores). En estas otras modalidades Viernes saldría beneficiado sin que tuviera que hacer apenas ningún esfuerzo negociador. En un intercambio bilateral, el más frecuente en el mercado, muchos Robinsones se disputan a muchos Viernes, y la competencia entre Robinsones para que los Viernes acudan a trabajar para ellos y no para sus competidores les lleva a ofrecer cada vez salarios más altos (siendo el límite máximo la productividad de Viernes). Viernes, aquí, sin siquiera pedirlo ve como le ofrecen un salario más elevado. (Las multinacionales en el tercer mundo, por ejemplo, suelen pagar salarios más altos que las empresas autóctonas, ¿por qué? Porque así captan a los trabajadores, los desplazan de una rama productiva a otra pagándoles un poco más. Si no les ofrecieran mejores condiciones que las existentes estos no irían a trabajar a la multinacionales. Sin embargo, lo prefieren porque para ellos supone una mejora).
Por último, tampoco hemos comentado el papel que juega el empresario como “prestamista” (anticipa salarios a cambio de productos futuros) y como descubridor de oportunidades de ganancia. Los trabajadores podrían prescindir de los empresarios si estuvieran dispuestos a esperar para obtener ingresos (hasta que manufacturaran y vendieran el producto) y descubrieran ellos mismos las oportunidades de ganancia (en cuyo caso ya serían, de hecho, empresarios).
En definitiva, si concebimos la libertad como “ausencia de necesidad”, entonces sólo somos libres si no padecemos carestía, lo que equivale a decir que somos libres cuando disponemos de recursos y capacidades que sacian nuestras necesidades. Somos libres cuando podemos satisfacer nuestras necesidades, los fines que nos proponemos. Esta libertad, en la medida en que exige la disponibilidad de una medios para alcanzar ciertos fines, choca con la concepción de libertad como ausencia de interferencias por parte de agentes externos. La libertad como ausencia de necesidad y la libertad como ausencia de coacción son necesariamente excluyentes, pues la primera sólo puede existir en la medida en que desplaza a la segunda: un derecho a tener conlleva por parte de otros una obligación a proveer, de modo que en tanto alguien posee un derecho a disponer de unos medios para saciar sus necesidades otros deben estar obligados a suministrárselos y deviene lícito interferir en sus asuntos para asegurar el cumplimiento de esa obligación. En otras palabras, la libertad positiva está en contradicción con la libertad negativa. No puedes comerte el pastel y tenerlo al mismo tiempo.
O estás a favor de la coacción o en contra. O estás a favor de coaccionar a personas pacíficas (que lo único que han hecho es crear riqueza) para beneficiar a otros, o estás en contra de agredir a personas pacíficas y buscas beneficiar a otros por medios distintos (generando más riqueza, haciendo donaciones, creando instituciones sin ánimo de lucro, difundiendo ideas reformistas y presionando para cambiar el sistema etc.).
Volvemos a lo de antes:
Yo, por mi parte, prefiero luchar por la DIGNIDAD humana que por la LIBERTAD NEGATIVA humana. Si para ello me veo obligado a tener que renunciar a ciertas cosas (la mayoría de las cosas en la vida son renunciables, querido Albert, basta ya de codicias y de infelicidades por querer tener siempre lo que no se tiene), estoy absolutamente dispuesto a hacerlo, y no me importará para nada el sacrificio. Te recomiendo un paseíto por ese mundo de pobres (Mauritania por ejemplo, te parece bien?) y que vayas predicando tus fórmulas para “ayudarlos”, a ver cómo les sienta. Y es que ¿cuántos de esos mauritanos que vas a conocer en tu próximo viaje defenderían las tesis que tú defiendes?
Me parece bien que estés “absolutamente dispuesto” a renunciar a ciertas cosas, la pregunta es, ¿por qué tienes que renunciar a nada?¿Crees que tu renuncia va a enriquecer a alguien? ¿Qué te hace pensar que la generación de riqueza pasa por la renuncia, presumiblemente por parte de los ciudadanos occidentales? Antes de hablar de renuncias sería conveniente hablar de cuál la causa de la riqueza.
En el anterior comentario te he remitido a un artículo de Rallo sobre este tema. La riqueza, insisto, se genera produciendo, ahorrando y aumentando la productividad, y solo un marco institucional suficientemente respetuoso con la propiedad privada / el libre mercado permite la cooperación social y el descubrimiento y aprovechamiento continuo de oportunidades de ganancia (y cuanto más respetuoso con el libre mercado, más favorable a la creación de riqueza). No hay otra fórmula. Puedes aceptarlo o no, pero es así, con independencia de los escrúpulos morales que ello te suscite.
Así es como han prosperado las naciones occidentales y, en tiempos más recientes, los países del sudeste asiático y Europa del Este, por ejemplo. La ventaja de los países en desarrollo contemporáneos (con respecto a los países occidentales en su momento) es que no es necesario que se capitalicen solos, pueden capitalizarlos desde fuera. No hace falta que creen ellos solos todo el capital, produciendo y ahorrando desde cero, las empresas extranjeras pueden aportar el capital y acortar ese proceso, pueden acelerar la acumulación de capital y hacer que prosperen más deprisa de lo que prosperó Occidente en su momento.
La cantinela de que los beneficiarios de este proceso de acumulación de capital y crecimiento económico son exclusivamente unos pocos o una minoría es un completo disparate. Cientos de millones de personas han sido elevadas por encima del umbral de la pobreza solo en China debido a la apertura económica del régimen. Lo mismo ha sucedido durante la segunda mitad del siglo XX en otros países en desarrollo. ¿Crees que el progreso material de Occidente se ha circunscrito a unos pocos, y que el resto todavía vive como sus tatarabuelos en el siglo XVIII? Algunos países han estado doblando su PIB cada 10 o 15 años, ¿en serio crees que eso solo repercute en unos pocos?
Dices que el Estado tiene que velar por la dignidad del ser humano. Todo esto suena muy bien pero al final lo que estás defendiendo es que hay que agredir a unos individuos para beneficiar a otros. ¿Por qué no explicitas que esa es la implicación de tu postura? No deja de resultar curioso los artificios dialécticos a los que recurren quienes demandan una mayor intervención del Estado para ocultar el hecho de que están justificando el empleo de la violencia contra personas que no han agredido a nadie.
Pero es que además, el Estado no vela por la dignidad del ser humano. En primer lugar, porque no puede elevar su nivel de vida por decreto. Los salarios, por ejemplo, suben porque se acumula capital y aumenta la productividad (y la competencia entre los empresarios por hacerse con los trabajadores eleva sus salarios al nivel de su productividad), no va aumentarlos por decreto. Da igual que consideres que un determinado salario es indigno y debiera ser más alto, si pones un salario mínimo que está por encima de la productividad estimada de algunos trabajadores les estás condenando al paro. Punto. Luego el Estado les das una limosna más baja que el salario que iba a recibir, con lo cual resulta que es indigno trabajar por X pero es digno recibir X-1 por no hacer nada. Y en segundo lugar, el Estado no está hecho para velar por la dignidad humana ni nada que se le parezca.
El Estado está hecho para extorsionar a unos individuos en provecho de otros (como dijera Bastiat, el Estado es aquella ficción por la cual todos los individuos procuran vivir a expensas de los demás). Múltiples grupos intentan controlar la maquinaria estatal para beneficio propio (para conseguir prebendas a costa del resto de individuos). El resultado es una redistribución básicamente horizontal, de grupos desorganizados (los individuos de a pie) a grupos organizados (grupos de presión).
Sea como fuere quiero insistir en que yo también me opongo al sistema económico actual, no hacemos otra cosa en estas páginas, pero por lo que tiene de intervencionista. La diferencia es, tengo la impresión, que yo lo repudio por lo que tiene de intervencionista y tú por lo que tiene de libre. Sin duda muchos de los problemas actuales tienen un culpable, que a veces se remonta en el tiempo, ¿quién es el culpable?¿Cuál es la causa? No estoy seguro de que tengas una respuesta a estas preguntas (por lo que te he leído), pese a habértelas planteado. Los liberales sí la tenemos: la causa de numerosos problemas sociales y de que ciertos países sigan estancados en la pobreza es la sistemática agresión contra los derechos individuales de las personas, la ausencia de respeto por la propiedad privada y la libertad personal de cada uno.
Espero que te haya parecido interesante el intercambio.
Un saludo.