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El Zoo de Cuttini: Jurassic Park argentino

Info9/29/2010
No alimente a los animales (de la televisión)




Argentina, y particularmente Buenos Aires, tiene unas cuantas leyendas urbanas. Algunas de ellas están corroboradas, otras fueron exageradas y otras tantas, simplemente inventos. Pero siempre es interesante hacer un repaso por algunos de los mitos de una ciudad con tantos delirios de grandeza.
Sin embargo nosotros mismo vivimos una anécdota (de casi diez años de duración) de la que hoy pocos hablan, pero está destinada a conviertirse en una de las grandes historias de terror de fines de los 80/90.


Me refiero nada menos que al Zoológico “Mundo Animal” de Cuttini, fundado en 1987. Personalmente fui dos o tres veces al zoológico de Cuttini, junto con la colonia de vacaciones a la que iba en ese entonces. Del Zoológico, me quedarn algunos recuerdos segmentados: la jaula de los leones sin fosa, los ñandúes sueltos que atacaban a los chicos y algún que otro animal muerto que se veía durante el paseo.

Es que desde su apertura, el Zoo de Cuttini tuvo numerosas denuncias, acusaciones nunca probadas (ni desmentidas) y casos terriblemente graves, como el de Miguel Bello Arias, que a los 7 años perdió un brazo al ser atacado por un oso de ese parque (cuyo caso apareció el año pasado en el programa “Un Tiempo después” conducido por Soledad Silveyra).


El 8 de octubre de 1988, cuando Miguel tenía 7 años, participó –junto a un grupo de 56 chicos de escasos recursos– de un paseo organizado por la Municipalidad de La Matanza al Zoológico Mundo Animal, ubicado en Ezeiza y propiedad de Jorge Cutini, un personaje mediático en aquel momento a raíz de su participación en un programa de Gerardo Sofovich.
Hacía apenas un año de la inauguración de ese parque, que se distinguía por la amplitud de los espacios en los que estaban los animales, y por tener en absoluta libertad, sin jaulas ni rejas, a los considerados más inofensivos. Según contó ayer Amalia Ifrán, madre de Miguel, el ataque del oso ocurrió luego de que Cutini alimentara con su propia mano a otros animales: “Miguel vio que los animalitos eran buenos, y como tenía un sandwich en la mano quiso pasárselo a uno de los osos. El primero lo olfateó y no lo quiso y vino otro, de atrás, lo agarró y empezó a comerlo. Mordió la mano con el sandwich y empezó a tironearlo”.



Miguel Hernán Bello Arias, en el Zoo y sin un brazo.


A raiz de éste y otros casos el zoológico de Cuttini, tan famoso en la década pasada, fue clausurado y actualmente sudueño debe pagarle 1 millón de pesos a Miguel Bello Arias debido a la mutilación que le provocó el oso que, según consideró la Justicia, no tenía los cuidados especiales para evitar que entrara en contacto con los visitantes.
Actualmente el predio en el que se encontraba el Zoo está convertido en un circuito para Mountain Bike, pero el año pasado Cuttini volvió a ser nombrado en los medios debido a que en la zona donde se ubicaba su zoológico privado fueron vistas dos panteras sueltas.



Ahora bien… quién es Jorge Cuttini? No resulta fácil encontrar información ni fotos sobre él. Antes de que lo envolvieran todos los nombrados escándalos, Cuttini era un habitué del programa de Gerardo Sofovich, adonde llevaba animales exóticos como hoy hace el Zoo de Luján (que también tuvo sus denuncias por permitir que los visitantes tuviesen demasiado contacto con los animales, aunque no dejaron de ser rumores salidos de un medio tan poco creíble como The Sun).
El Zoo de Cuttini se caracterizaba por ser el paseo perfecto para los colegios y colonias de vacaciones, al menos en apariencia. Se prometía mayor libertad que en Zoológico de Buenos Aires, con animales sueltos, visitas libres y mayor contacto con animales supuestamente inofensivos. Era común que al caminar entre las jaulas del Zoo (que eran simplemente alambrados con tigres del otro lado) apareciera algún burro, ganso o ñandú suelto y que ocasionalmente defendiera su territorio de los visitantes. Cuttini a veces aparecía entre las visitas guiadas y mostraba cómo alimentaba a los animales, sin medidas de seguridad ni ayudantes. También invitaba a los chicos a que acariciaran a los leones y tigres como si fueran gatitos.




La anécdota más recordada, quizás por lo horrible, fue la que acusaba a Cuttini de haber matado a tiros a un mono. Según se dice, lo había llevado a un canal de TV para una entrevista, pero el simio se puso agresivo y Cuttini lo asesinó a disparos y culatazos. Cabe agregar que la relación de Cuttini con las armas es casi tan sospechosa como la del empresario con la fauna silvestre. Luego de este hecho y sumado a los anteriores, el Zoológico fue clausurado permanentemente por la Sociedad Protectora de Animales, que acusaba al dueño de maltrato y negligencia con los animales. Más allá que en este país el maltrato animal no está justamente penado, Cuttini no volvió a aparecer en los medios masivos.


El Zoo inicialmente se ubicaba en el lugar que hoy ocupa el Zoológico de Luján, pero fue trasladado a Ezeiza luego de que una mujer muriera aplastada por un elefante. Sobre este caso, llamativamente, no hay muchos datos, aunque en varios medios se asegura que ese fue el motivo del cambio de lugar.
Luego de tantos conflictos, el amigo de Gerardo Sofovich regresó aunque de una forma bizarra y solpada: inventó un seguro para armas de fuego (quizás así evite que se le “escapen” disparos si en algún safari africano un monito le empieza a hacer gestos obscenos).


Siempre está latente la posibilidad de que se produzca un disparo indeseado, y Glock (marca de pistola) no es la excepción. Para que ello no ocurra, a partir de este mes en los catálogos de venta de accesorios de la marca se incorporará el dispositivo que aquí presentamos. Simplemente, una cola de disparador idéntica a la original pero con un segundo seguro pasante que bloquea la simple acción del seguro primario. Desarrollado y patentado en la Argentina por Jorge Enrique Cutini (el mismo que años ha fuera titular de un zoológico en Ezeiza y trabajara en televisión domando leones y tigres), y patentado en los Estados Unidos por él y Fernando Mareque, en lenguaje coloquial se trata de un perno pasante que trabaja en sentido transversal, y que puede desmontarse en forma rápida durante la acción de tomar la pistola e introducir el dedo dentro del arco guardamonte.


Y, para la frutilla del postre, la breve noticia de una familia que en su casa de Olivos tenía una leona. Adivinan quién les regaló tan adorable animalito para la cartera de la dama y el bolso del caballero?


Mau nació en el zoológico privado de Jorge Cutini en octubre de 1995. Como su madre no la aceptó, Munuce y su esposa decidieron adoptarla y Jimena, la hija de 13 años del matrimonio estuvo de acuerdo. Aunque la familia asegura que la leona es inofensiva -debido a un problema de salud que le impide coordinar sus músculos- un vecino se molestó por sus rugidos e hizo la denuncia a la Policía.


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