El experimento Polgár
A finales de los sesenta un psicólogo húngaro aficionado al ajedrez llamado László Polgár quiso mostrar al mundo lo sencillo que era “fabricar” un genio en algún ámbito o arte.
Obsesionado con el estudio de los genios de la historia y tras estudiar la biografía de cientos de intelectuales creyó encontrar algo que muchos de ellos tenían en común: la especialización a muy temprana edad.
Literalmente se obsesionó con la posibilidad de “fabricar” genios. Sin embargo, a este punto, su mayor problema consistía en no poseer los instrumentos necesarios para probar su teoría, es decir, no tenía acceso a niños sobre los que pudiese decidir su educación. Con este fin concretaría una boda arreglada con una psicopedagoga con la que había compartido ampliamente su teoría. Y la cual era partidaria de la misma. Así tendrían tres hijas, cuya educación sería enteramente diagramada y suministrada por Polgár en persona, quien, además, opinaba que el sistema normal de educación solo tenía como fin crear mentes mediocres. No obstante, siendo fiel a su teoría, solo se enfocaría en especializarlas, dedicando la totalidad de su aprendizaje al ajedrez -materia en la que él, si bien jugador mediocre, había escrito varios libros y tratados de renombre internacional-. Este tópico de especialización, además, radicaba en que Polgár estaba convencido de que el ajedrez era la mejor combinación posible de ciencia y arte.
Por ello y sin detenerse demasiado a pensar en los problemas éticos y morales de su experimento se casó con una pedagoga que estaba interesada en el mismo tema y tuvieron tres hijas a las que sometieron a estudio para satisfacer sus curiosidades.
Su investigación lo llevaría a leer y estudiar en profundidad las biografías y anécdotas de las grandes mentes de la humanidad, observando paralelos puramente empíricos en la mayoría. Según Polgár, la especialización directa en un tema a temprana edad, llevaba a la persona a destacarse muy por encima del promedio en dicha tarea. Más específicamente aun, si la persona era criada y guiada correctamente, ésta, terminaría convirtiéndose en una eminencia.
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Desde el primer momento sus hijas no fueron a la escuela y su educación fue encaminada exclusivamente al ajedrez pues para Polgar era “un arte, una ciencia y una competición por la que los resultados del experimento se podrían medir“.
Con sólo cuatro años la primera de sus hijas -llamada Susan- creó sus propios problemas de ajedrez, de los cuales algunos se usan actualmente en las escuelas. Una década después, con quince años, era considerada la mejor jugadora de ajedrez del mundo según el sistema de puntuación Élö de la FIDE y durante los 22 años siguientes nunca bajó del tercer puesto.
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Sofia, la segunda de las hijas del matrimonio Polgár, asombró al mundo del ajedrez con sus resultados en el torneo de Roma ‘89. Sus resultados fueron conocidos para los aficionados como “el saco de Roma“, ya que ganó el campeonato obteniendo una puntuación de 8.5/9, es decir, todas las partidas ganadas salvo una en tablas. Hasta el año 2006 fue la mejor puntuación jamás obtenido por una mujer en un torneo y uno de los mejores sin importar el sexo del jugador.
Todos estos resultados comenzaron a confirmar las sospechas de László con respecto a su teoría pero no consiguieron saciar su sed: quería una campeona del mundo y quería conseguirlo con su tercera y última hija, Judit.
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Judit Polgár no sólo resulto una magnífica jugadora de ajedrez sino que actualmente es la mejor jugadora de todos los tiempos conservando su primer puesto mundial desde hace varias décadas.
A los quince años consiguió ser el jugador más joven de la época en ser nombrado Gran Maestro Internacional, desbancando al mismísimo y recientemente fallecido Bobby Fischer. Ha jugado y ganado a los mejores, desde Gari Kaspárov hasta el actual número uno mundial Veselin Topalov.
También demostró su combatividad al denunciar la discriminación que sufría el ajedrecismo y negarse a jugar en torneos exclusivamente feminios: “[La ausencia de mujeres en el ajedrez] es un problema cultural, ya que se suele orientar a los niños hacia diferentes actividades según su sexo; es normal regalar a los niños un coche y a las niñas una muñeca. En ocasiones son los padres los que desvían a las niñas del ajedrez por considerarlo una actividad competitiva a pesar de que a muchas les guste”.
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Actualmente a sus 32 años ocupa el puesto 43º del ránking de la FIDE siendo la única mujer de la lista y ostentando además el logro de ser la única mujer que ha llegado hasta el top diez.
Ahora bien, ¿se confirma con todo esto la idea de László Polgár…?. Es decir, el genio ¿nace o se hace?.
Mi Gran Cerebro: campeona de ajedrez
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=6PZgGXIaepQ
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link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=iWK69yfDwUs&feature=related
Llegados a este punto hay que comentar que lo que normalmente se entiende por “ser un genio” no debería – ¡en absoluto! – ser pensado como que es lo mejor para un niño, ni necesariamente determinadas “habilidades excepcionales” deberían ser garantía de una vida mejor.
* La definición de “genio” de la Real Academia Española de la Lengua es: “Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables.” En fin… ¿cosas “admirables”? ¡Ejem!
Lo que no comenta esta definición es un hecho significativo: muchos de los “genios” que hemos conocido presentaban ciertos desequilibrios con respecto a otras áreas – alguien podía ser un genio en matemáticas y olvidar donde había dejado cualquier cosa -. Es decir, el área matemática del cerebro podía estar más desarrollada, sí, pero otras zonas habrían quedado por debajo de lo “normal“…
Hay una cita que a mi me gusta mucho y me parece tremendamente real:
“entre la locura y el genio sólo media el éxito”.
Casos como el del pintor Vincent Van Gogh , que murió en la pobreza, lo atestiguan. Por otro lado, muchas veces que alguien aprecie esa cualidad genial es pura cuestión de suerte…
Como ejemplo de lo contrario, el periódico Washington Post hizo una prueba… la del famoso músico “disfrazado de indigente” (Joshua Bell, violinista de fama internacional) que tocaba fantásticamente en una estación de metro de Washington (enero, 2007) – ¡con su violín valorado en 3 millones y medio de dólares! – en hora punta, mientras la muchedumbre pasaba de largo sin hacer casi ni caso.
Es decir: la gente apenas es capaz de distinguir a alguien que muestra “capacidades más desarrolladas” en el día a día…
El “hilo conductor” elegido para cuantificar el progreso de las hermanas Polgar fue el ajedrez. ¿Por qué? Porque se trata de un arte, una ciencia y existe la posibilidad de probar la toma de decisiones en competición, con resultados medibles. El “hándicap” en estas competiciones era que hombres y mujeres jugaban por separado: la destreza ajedrecística de las mujeres era tenida por muy inferior a la de los hombres… ¡hasta que alguien demostró lo contrario!
* No todo fue tan sencillo, puesto que la Federación Internacional de Ajedrez se opuso en primera instancia a que Susan (la mayor) compitiera con los hombres en competiciones internacionales.
http://www.foro-cualquiera.com/informes-frikis/44847-laszlo-polgar-creando-ninos-genios.html
COMENTEN CHE, NO SEAN RATAS
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO
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