InicioInfoBowling for Colombine
"Bowling for Columbine" es, en efecto, un divertido, audaz e impactante trabajo de imprescindible visionado por su valor didáctico, humano y sobre todo reflexivo. Se plantea las siguientes preguntas como punto de partida: ¿Por qué 11.000 personas mueren cada año en Estados Unidos víctimas de las armas de fuego? ¿Es tan diferente Estados Unidos de otros países? ¿En qué se diferencia de otros? ¿Por qué Estados Unidos se ha convertido en autor y víctima de tanta violencia? Y a partir de estas cuestiones, Moore analiza exhaustivamente y en clave de humor todas las variables y fenómenos –causas, síntomas y consecuencias de lo que él denomina "la cultura del miedo": una sociedad –la norteamericana – tan temerosa que se ha armado hasta los dientes llegando a perder el control de la situación (Como afirma el miembro de una milicia: "Si no estás armado, no eres responsable&quot. Para ello, y como cabría esperar, no existe una respuesta clara y concluyente. Su cuestión genera muchos otros interrogantes, dudas y absurdos, pero a través de ellos se va explicando el pasado, presente y futuro de este pueblo a todos los niveles: raíces, cultura popular, medios de comunicación, gobierno, ejército, sistemas de poder, población, ideologías, intereses económicos, acceso a las armas..., entrando en comparativas con otros países – principalmente con Canadá, por sus similitudes – y conformando un atractivo cuadro psicopatológico de la sociedad en la que ha crecido y vive.
Pero, ¿por qué las repercusiones de este documental logran semejante alcance? Los Estados Unidos se han constituido en la primera potencia mundial, pero además son el innegable referente cultural, político y social para todas las sociedades avanzadas. Y no estamos hablando de aspectos tan frívolos como las hamburguesas, los jeans o las estrellas de Hollywood; se trata de modelos políticos, órdenes sociales y sistemas económicos. De esta manera, "Bowling for Columbine" es una alarmante advertencia sobre aquello en lo que se podrían llegar a convertir nuestras naciones – por ejemplo, esa Vieja Europa que tanto incordia a algunos líderes últimamente de seguir el modelo estadounidense.(Macrismo)
La cinta recoge entrevistas con personalidades destacadas como Charlton Heston , presidente de la Asociación Nacional del Rifle, o Marilyn Manson, acusado de promover la violencia a través de sus canciones; arroja datos relevantes sobre diferentes campañas militares y el número de armas de fuego y víctimas en distintos países; hace uso de animaciones hilarantes –buenísimo ese breve recorrido por la historia de Estados Unidos; y también se intromete en el terreno del reportaje de corte más televisivo, ya sea con incursiones en distintos establecimientos –ese banco en el que te regalan un rifle si abres una cuenta o la cadena de tiendas K-Mart, en la que se vende munición– o bien relatando lo sucedido en torno al asesinato de una niña llevado a cabo por otro niño de seis años, en una escuela de Flint, al sur de Denver, quien le había robado el arma a su tío, al que provisionalmente le había encomendado su madre,la cual debía trabajar unas 70 horas semanales para salir adelante, sin apenas tiempo para dedicárselo a sus hijos. El arma había sido adquirida ilegalmente por el tío del niño, que se dedicaba al tráfico de drogas. –ciudad en la que nació Moore– o sobre la matanza del instituto de Columbine –escalofriantes las conversaciones telefónicas reales entre los maestros y los padres con la policía, emitidas simultáneamente con las imágenes registradas por las cámaras de seguridad–. Precisamente el título del largometraje se debe a dicho instituto, en el que una de las asignaturas, por la que los alumnos conseguían créditos, era jugar a bolos, y se sabe que los dos jóvenes que atentaron contra sus compañeros habían estado practicando antes de los sucesos, aunque nadie culpó a los bolos de la tragedia y sí a otras razones igual de colaterales. Divertida es también la aparición de Chris Rock en un show, donde diserta sobre la cuestión, asegurando que el problema no es que las armas estén al alcance de todo el mundo, sino el propio precio de las balas: si fueran más caras, la gente se lo pensaría más.
Al comienzo, nos reímos con este mundo surreal en el que cualquier cosa parece posible –What a Wonderful World, nos canta Louis Armstrong, pero pronto la risa se queda congelada y se nos ponen los pelos de punta. Se trata de un documental intenso que indudablemente deja huella en el espectador. La ironía de Moore es, desde luego, un buen cojín para digerir imágenes y palabras, y un afilado bisturí con el que ir desentrañando los sinsentidos de su sociedad.


***Valiente, provocadora, ética y por encima de todo... necesaria?.
Documental que no deja indiferente y refuerza la idea de que algo no va bien en el llamado país de la libertad. Un "South Park" real e impactante sobre unas mentes y una sociedad manipulada, paranóica y rota. Castiga sin antes razonar, da mucho que pensar la brillante "Teoria del miedo" el miedo a ser atacados, a los negros, a los árabes, a Marilyn Manson... y a un sin fin de fantasmas absurdos reforzados por la TV. Film que ayuda a comprender porque un asesino tan peligroso como Bush "gana" las elecciones. El tema es tan impactante que uno se olvida de valorar el film como un documental, que por cierto se deja ver muy bien pese a sus dos horas, y combina perfectamente la sátira, el cinismo y el humor con la tragedia y la reflexión.

Una historia de violencia - Algo falla en este país...
Michael Moore - Señor Heston, mire, esta es la niña. Esta es la niña de seis años que fue asesinada en su colegio por otro niño de seis años con un arma de fuego.
Charlton Heston - Ah, ya. Sin duda, una tragedia.
MM - ¿Y no cree que podría haberse evitado? ¿No debería ser más difícil tener acceso a estas máquinas de matar?
CH - No. Tenerlas es un derecho constitucional. Es nuestro deber defendernos.
MM - ¿De quién?
CH - ...
MM - ¿De nosotros mismos, no? Es como si todos tuviéramos dos armas, una en cada mano. Y mientras la una intenta defenderse de la otra, acabamos heridos mortalmente por nuestro propio "fuego amigo". ¿No sería más fácil que las dos manos estuvieran vacías? ¿Vacías para poder estrecharse entre ellas?
CH - ¿Sabe cual es el problema? El problema es la mezcla étnica. Su ejemplo no es correcto, porque no es posible que un hombre tenga cada mano de una raza diferente.
MM - Te equivocas. Hay muchas personas cuyos orígenes son a la vez de 2, 4 o incluso 8 razas distintas. Todas ellas están contenidas en la persona, y forman parte de ella... y de todos, la sociedad. La sociedad americana es esa riqueza racial.
CH - Perdone, tengo otras cosas que hacer.
MM - Bueno, aquí le dejo la foto de la niña. Cada vez que empuñe un arma, piense en ella. Cuando quiera provocar nuevamente a las víctimas y a todos nosotros, piense en ella. Cuando se sigan produciendo tantos asesinatos con las armas que usted venera y destrocen vidas de personas de su país, siga asustándose y comprando más y más armas, y piense en todos nosotros, en dónde estamos y hacia dónde vamos. Y, de paso, piense en las personas de fuera de nuestro país, que sí tienen motivos para asustarse cuando nosotros, los estadounidenses, no nos conformamos con ser el primer productor mundial de violencia, sino que además somos líderes en exportarla.
CH - ¡Fuera de mi casa!
MM - Tranquilo, ya me voy. Lo dejo encerrado en su mansión, donde puede seguir ignorando la realidad, tan ajeno a ella, entre sábanas de seda. ¿Quién me manda a mí, pobre chico sin estudios, hacer de periodista? ¿No pagan ya a estos "profesionales" por hacer este trabajo?
CH - ¡¡¡FUUEERAAA!!! O te inflo a balazos.
MM - Que sí, hombre. Por cierto, ¡VIVA CANADÁ!


Queridas y queridos amigos:
Parece que la administración Bush conseguirá colonizar Irak. Gran fantochada que pagaremos en los años venideros. No valió una sola vida de un chico norteamericano en uniforme, sin mencionar los miles de iraquíes que han muerto. A ellos se elevan mis condolencias y rezos.
Así que, ¿dónde están todas esas armas de destrucción masiva que eran el pretexto de esta guerra? ¡Ja! Hay mucho para decir al respecto, pero me lo guardo para después. Lo que más me preocupa ahora es que todos ustedes, la mayoría de los estadounidenses que desde el primer momento no apoyaron esta guerra, se callen o se sientan intimidados por lo que se venderá como una gran victoria militar. Ahora, más que nunca, es preciso que se escuchen las voces de la paz y la verdad. He recibido un montón de cartas de personas que sienten una profunda desesperanza y creen que sus voces han sido ahogadas con los tambores y las bombas del falso patriotismo. Algunos temen alguna venganza en sus trabajos, escuelas o vecindarios porque defendieron la paz en voz alta. Les han dicho una y otra vez que no es "apropiado" protestar cuando el país está en guerra y que ahora su único deber es "apoyar a las tropas".
¿Puedo compartir con ustedes lo que ha sido mi vida dos semanas después de que usara el tiempo que tenía sobre el escenario de los Oscar para hablar contra Bush y su guerra? Espero que, al leer lo que les voy a contar, se sientan con más coraje para hacerse escuchar en cualquier medio o foro al que puedan entrar.
Cuando Bowling for Columbine fue anunciada como ganadora del Oscar al Mejor Documental, el público se puso de pie. Fue un gran momento, uno que siempre atesoraré. Estaban de pie y aplaudiendo una película que afirma que los estadounidenses somos gente violenta que usa sus arsenales para matarse entre sí y contra muchos países del mundo. Estaban aplaudiendo una película que muestra a George W. Bush utilizando miedos ficticios para asustar a la gente y obligarle a hacer lo que a él le da la gana. Y estaban honrando una película que afirma lo siguiente: la primera guerra del Golfo fue un intento de reinstalar al dictador de Kuwait. Saddam Hussein se armó con las armas de Estados Unidos y el gobierno estadounidense es responsable de la muerte de medio millón de iraquíes durante la década pasada a causa de sus bombardeos y sanciones. Ésa era la película a la que estaban aplaudiendo, la película que votaron y por eso decidí decir lo que dije en mi discurso.
Y esto es lo que dije en el escenario de los Oscar. "En nombre de nuestros productores Kathleen Glynn y Michael Donovan (de Canadá), me gustaría agradecer a la Academia por este premio. He invitado al resto de los nominados por documentales a subir al escenario. Están aquí en solidaridad conmigo porque nos gusta la no ficción. Nos gusta la no ficción porque vivimos tiempos ficticios. Vivimos en una época donde los resultados de una elección ficticia nos dan un presidente ficticio. Ahora estamos librando una guerra por razones ficticias. Ya sea la ficción de la cinta aislante o las ficticias 'Alertas naranjas', estamos contra esta guerra, señor Bush. Qué vergüenza, señor Bush. Y cada vez que el Papa y las Dixie Chicks estén en contra suya, se habrá terminado su tiempo."
A mitad de mi comentario, parte del público empezó a alentarme con gritos. Eso disparó de inmediato silbidos de la gente del palco. Entonces quienes apoyaban mis palabras empezaron a hacer callar a los que silbaban. El diario Los Angeles Times informó que el director de la transmisión empezó a gritarle a la orquesta "¡Música! ¡Música!" para silenciarme. Así que la banda empezó a tocar y me quedé sin tiempo. (Para leer más sobre por qué dije lo que dije, pueden leer la columna de opinión que escribí para el L.A. Times y las reacciones en el país en mi página en Internet.)
Desde el día siguiente -y desde hace dos semanas-, los eruditos de derecha y los comentaristas de la radio han estado pidiendo mi cabeza. ¿Me ha hecho daño todo esto? ¿Han conseguido "silenciarme"? Veamos, echemos un vistazo a mi "reacción" en los Oscar:
El día después de criticar a Bush y a la guerra en los premios Oscar, la concurrencia a los cines del país para ver Bowling for Columbine subió en un 110 por ciento (Daily Variety/ BoxOfficeMojo.com). La semana siguiente, la ganancia en taquilla subió a un 73 por ciento (Variety). Es el lanzamiento comercial que lleva más tiempo en cartel en Estados Unidos: 26 semanas consecutivas y esto todavía no ha terminado. Desde los Oscar, ha aumentado el número de cines que la exhiben y ha superado el anterior récord de taquilla de un documental en un 300 por ciento aproximadamente.
Ayer (seis de abril) Estúpidos hombres blancos se disparó al primer lugar de la lista de bestsellers del New York Times. Hace 50 semanas que mi libro está en la lista, ocho en el primer lugar y esto marca su cuarto retorno a la primera posición, algo que casi nunca ocurre.
En la semana después de los Oscar, mi página de Internet recibió entre 10 y 20 millones de visitas por día (¡un día tuvimos más visitas que la Casa Blanca!). Los correos electrónicos que recibimos fueron de apoyo y abrumadoramente positivos (y las cartas de odio han sido horripilantes).
En los dos días que siguieron a los Oscar, la gente encargó más vídeos de Bowling for Columbine en Amazon.com que de Chicago, el vídeo de la ganadora a la Mejor Película. La semana pasada conseguí financiación para mi próximo documental y me han ofrecido un espacio televisivo para hacer una versión actualizada de "Nación TV / La horrible realidad".
Les cuento todo esto porque quiero contraponerlo al mensaje que nos repiten todo el tiempo: que si expresamos nuestra opinión política, lo vamos a lamentar. Que nos van a hacer daño de alguna forma, generalmente en términos económicos. Que perderás tu trabajo. Que tal vez nunca te vuelva a contratar nadie. Que perderás tus amigos, etcétera.

Pero eso no es lo que los medios les van a hacer creer. ¿Por qué? Porque ahora la prioridad es mantener calladas las voces disidentes y las que se pregunten cosas. Y qué mejor forma que hundiendo a un par de artistas famosos con un montón de mentiras, así el ciudadano o la ciudadana media recibirá el mensaje con claridad: "Guau, si le pueden hacer eso a las Dixie Chicks o Michael Moore, ¿qué me podrían hacer a mí?". En otras palabras, "Cállense, carajo".
Y eso, amigos, es el eje de la película con la que gané un Oscar: cómo esos que están en el poder usan el miedo para manipular al público para que haga lo que le dicen.
Bueno, ahora, las buenas noticias -si es que esta semana puede haber alguna buena noticia- es que no sólo no nos han silenciado, sino que encima millones de norteamericanos que piensan igual que nosotros se han sumado. No dejen que los falsos patriotas los intimiden fijando la agenda o el debate. No se dejen ganar por las encuestas que muestran que el 70 por ciento del público está a favor de la guerra. Recuerden que estos norteamericanos encuestados son los mismos chicos (o los hijos del vecino) que han sido enviados a Irak. Tienen miedo por las tropas y han sido intimidados para apoyar una guerra que no querían. Y mucho menos querrán ver a sus amigos, familiares y vecinos cuando lleguen a casa muertos. Todos apoyamos que las tropas vuelvan sanas y salvas y todos necesitamos decirlo y hacer que sus familias lo sepan.
Por desgracia, Bush y Compañía no han terminado aún la faena. Esta invasión y esta conquista los animará a repetirlas nuevamente en otro lugar. El verdadero propósito de esta guerra fue decirle al resto del mundo: "¡No te metas con Texas. Si tienes lo que queremos, vamos a ir a por ello!" Para la mayoría de nosotros no es el momento de creer en un modosito y calladito. Háganse escuchar. A pesar de lo que han conseguido, éste aún es nuestro país.

Sinceramente,
Michael Moore

La estadística apabulla: en EE.UU. hay 11.000 muertes por armas de fuego al año. ¿Porqué? Pues Moore no lo tiene claro. Pero su cámara, su modestísimo equipo, va al encuentro de los focos de responsabilidad y le basta con provocarlos un poco para que salga a la luz toda su podrida y malvada estupidez. Sigue este situacionista de Michigan un procedimiento demoledor en su llaneza: dialogar, dejar hablar, dejar mostrarse, para que la sinrazón termine poniéndose en evidencia por sí misma.
Así hace con un banco que ofrece un rifle por abrir una cuenta corriente, con un fabricante de misiles (armas de destrucción masiva), con los ridículos miembros de una secta paramilitar o con el presidente de ese otro clan fundamentalista que es la Asociación Nacional del Rifle, Charlton Heston , que (en la que es posiblemente la actuación estelar de su carrera, improvisada e involuntaria) a lo largo de una entrevista va consumiendo su mito en la grotesca personificación de un espantapájaros mental.
La violencia por armas de fuego es una metástasis social engendrada en la exclusión y en los prejuicios hacia "el otro". De esa forma, Bowling for Columbine indaga en causantes más indirectos: programas sociales del estado que contribuyen a disgregar a las familias con el chantaje de un salario miserable o subproductos televisivos como "Cops" que banalizan y espectacularizan la violencia.

El título del reportaje se refiere a unos dramáticos hechos que se produjeron el Columbine High School en 1999, en los que dos jóvenes acabaron con las vidas de 14 de sus compañeros de clase y de uno de los profesores antes de suicidarse. La crítica en este caso es evidente, y la cinta recoge la que efectúa el padre de uno de los estudiantes asesinados por sus dos compañeros: "cuando un joven puede empuñar un arma y disparar contra sus compañeros, algo va mal". El documental hace referencia a otros sucesos parecidos, como el ocurrido en la localidad de Flint, al sur de Denver, y que fue llevado a cabo por un niño de seis años que le había robado el arma a su tío, al que provisionalmente le había encomendado su madre, quien debía trabajar unas 70 horas semanales para salir adelante, sin apenas tiempo para dedicárselo a sus hijos. El arma había sido adquirida ilegalmente por el tío del niño, que se dedicaba al tráfico de drogas. Esta información, que se le hurta al espectador, es importante, ya que lo que se pone en duda en la cinta es el tráfico legal de armas.

Pero los "school shootings" no son la única carga de prueba contra la libertad de armas en los Estados Unidos; el otro hace referencia al número de asesinatos con armas en dicho país, 11.127 anuales, en claro contraste con otros países desarrollados en los que la cifra ronda el centenar. Moore ya no oculta información. Da el paso hacia la mentira.


Por ejemplo, en Canadá hay siete armas por cada diez habitantes, y sin embargo el número de muertes es proporcionalmente muy inferior a la de sus vecinos.
El documental comienza con un día "normal y corriente" de 1991: el granjero recorre los campos con su tractor como todas las mañanas, el lechero hace su reparto habitual, EEUU bombardea un pequeño país de nombre impronunciable en Oriente Medio, y los chavales entran al instituto como todas las mañanas. Michael Moore entra en un banco seguido de cerca por su cámara y solicita abrir una cuenta. ¿Qué clase de cuenta desea? Le pregunta la oficinista. Esa con la que regalan un arma, responde con tranquilidad el director. Acto seguido la amable mujer le muestra el surtido catálogo de armas (pistolas y fusiles principalmente) para que elija la que desee y entran los títulos de crédito.
A lo largo del documental Moore va buscando y descartando posibles razones para este disparate partiendo del foco de la matanza del instituto Columbine, en el que murieron varios adolescentes a cargo de unos compañeros, y aprovecha para hacer un breve repaso de la historia de los EEUU (los peregrinos, el esclavismo, el Ku Klux Klan, la asociación de amigos del rifle) centrada en el "miedo" y en clave de humor a través de unos graciosos dibujos animados, y otro de la historia más reciente, y bastante más crudo, en el que mientras nuestros oídos escuchan el "What a Wonderful World" de Louis Armstrong, nuestros ojos ven cosas que ya sabemos, pero que igualmente impresionan, como cuando EEUU entrenó en los ochenta a Bin Laden para matar iraquíes, cómo EEUU vendía armas a Irán e Irak para matarse entre ellos, cómo EEUU derrocaba a dictadores matando a miles de civiles en Sudámerica para instaurar otras dictaduras…y como Bin Laden utilizaba su entrenamiento en el desgraciado y trágico atentado de las Torres Gemelas.
Un excelente montaje que combina las inteligentes entrevistas de Moore con las citadas narraciones históricas, y alguna que otra odisea personal, dotan a la película de un ritmo incapaz de aburrir en ningún momento al espectador. Entre los entrevistados, destacan el famoso y polémico cantante Marilyn Manson, que demuestra ser una persona bastante inteligente y con las ideas muy claras, y que en su día fue apuntado como una de las posibles razones de la matanza del Columbine, ya que los asesinos escuchaban su música (¡¡¡!!!), Matt Stone, uno de los creadores de la polémica serie de dibujos animados South Park, que se crió cerca de la zona de la citada matanza, al igual que Moore, y por supuesto, al final era inevitable… Charlton Heston , presidente de la asociación americana de amigos del rifle.
En Bowling for Columbine se mezclan hábilmente un humor ácido y socarrón, a menudo provocado por las increíbles declaraciones de los entrevistados, y un sentimiento de amargura y deseperación que incita a la reflexión, y particularmente en un país como el nuestro, que cada vez se esta acercando más peligrosamente a esta cultura del miedo de la que habla Moore en su documental, si no estamos ya inmersos en ella, algo que cada vez se hace más patente a nada que prestemos un poco de atención a los manipulados telediarios y los cada vez más abundantes programas de sucesos. Parece increíble que a estas alturas, en los comienzos del tercer milenio, todavía haya una persecución a cargo de los medios contra los negros en los EEUU, pero tanto como la que hay en España contra la inmigración.

La hipocresía del sueño americano!
Gran documental de Michael Moore, donde nos muestra la gran hipocresía que reina en ese gran país que es EE.UU. y el gran problema de "inseguridad" que sufre su población, no es que se mofe de la gente que se siente insegura, simplemente denuncia la manipulación a la que está sometida la población para transmitirle terror e inseguridad para obtener un fin, la total libertad de acción política... la violencia callejera no es culpa de la libre posesión de armas, es de jugar a videojuegos violentos, es de escuchar a Marilyn Manson, es de ver la teta de Janet Jackson, es de "jugar a los bolos", de la invasión de "abejas asesinas"... y si hay once mil muertes por arma de fuego en EE.UU. es porque han tenido una "historia violenta" ya que la de los demás países no lo ha sido... Alemania, Francia, Inglaterra, Japón,... pero nunca por la permisibidad en armas de fuego... en fin!

Al final lo peor de todo es que Moore es el manipulador y Bush una hermanita de la caridad, ver para creer! Invita a la reflexión...

baloo77

What a wonderfull world...
"Viva las armas! Viva la seguridad de América!" es lo que deben decir en la asociación nacional del rifle en EEUU mientras que Michael Moore dice irónicamente "Vivan los asesinos en serie y los asesinatos por arma de fuego"

Sin duda, EEUU es el país en el que más papeletas tienes para que te apunten con un cañón a la cara mientras te comes una hamburguesa en un Burguer King. ¿Por qué? Eso es lo que trata de explicarnos el polémico y genial Michael Moore a través de este magnífico documental que no tiene límites, solo un objetivo, explicar al mundo por que EEUU es el país más peligroso del mundo.
Sofisticados y originales montajes hechos con imágenes reales; todo tipo de entrevistas (inolvidable la entrevista al decepcionante Charlton Heston ); irónicos ejemplos... Es increíble la forma en que Moore se ríe (por no llorar) de un asunto tan serio como es el asunto de las armas de fuego, un asunto por el cual hay miles (si, si, miles) de asesinatos por arma de fuego en EEUU; un asunto por el cual un niño puede mangarle la pistola a su padre y matar sin querer a una niña; un asunto por el que un pirado enganchado al Counter Strike puede matar a una docena de alumnos de su clase. ¿Impresionante? pues eso es solo la punta del iceberg amigos, si quieren saber más vean este documental, uno de los mejores de los últimos años.

Como último dato, me queda decir que he escrito esta crítica ahora que hace un mes y pico de la catástrofe ocurrida en Virginia, sin duda, otra masacre como la de Columbine que se seguirá repitiendo y si no, ya verán. Recuerden, siempre que haya un arma habrá un asesinato.


Black Mamba
necesario?
El mejor calificativo que se le puede dar al documental de Michael Moore es ése: necesario. Necesario antes y necesario ahora. Acabamos de presenciar los terribles sucesos de Virginia, y el tema de las armas vuelve a estar en el candelero. Bowling for Columbine reflexiona, ironiza y ataca frontalmente todos los estratos implicados en el negocio de las armas, y lo hace de modo sincero. En este documental podemos encontrar momentos emocionantes, momentos de terrible ironía, y momentos verdaderamente escalofriantes. Toda la cinta intenta simplemente resolver un enigma: ¿cuál es la razón de la violencia en los Estados Unidos? Y cómo no, surgen respuestas de todas clases: la venta masiva de armas, motivos étnicos, paranoia generalizada, noticias manipuladas, música y videojuegos violentos, etc. Moore examina todos los motivos y nos deja a nosotros extraer nuestras propias conclusiones. Sólo puedo decirle que un documental como éste es impagable, por su hondura y su lucidez, y que espero que los americanos tomen buena nota.


juanantlopez

Fascinante crítica a la sociedad americana
Bajo el pretexto de la matanza del instituto de Columbine y la facilidad de conseguir un arma en EEUU, Michael Moore disecciona con muy buenos resultados una sociedad enfermiza y paranoica como es la estadounidense, que viene a ser un reflejo del mundo en general.
Es un documental muy bien elaborado, con momentos muy logrados y con una banda sonora brillante que ilustra perfectamente las imágenes.
Moore se muestra en todo momento mordaz e irónico con sus entrevistados y descubrimos lo inteligente que puede llegar a ser el siniestro Marilyn Manson frente a la enajenación representada en el actor y presidente de la Asociación del Rifle Charlton Heston .


nacho

El mejor documental que he visto, o la consagración de Michael Moore como un genio de la crítica ácida y mordaz.
Por fin he visto el documental "Bowling for Columbine" de Michael Moore. Sí, ese hombre gordito tan famoso con sus gafas ajustadas y con su cámara es capaz de hacer maravillas como ésta. El hombre que se hartó de hamburguesas del McDonald para críticar la comida basura, Ese hombrito qe tanto salía hace unos años en debatos, ceremonias y tal, pone el sello al que es paa mí el mejor documental que hay. Si han visto Fahrenheit 9/11, este documental les encantará. Es muy parecido (no en lo que trata, sino en el modo de filmarlo): mucho humor, mucho ingenio, mucha pregunta a gente famosa (genial la parte de Charlon Heston) y muchas teorías dichas por Moore con un tono de "ignorancia" para crear un humor negro basándose en las respuestas, las acciones o los caretos que ponen los entrevistados ante tanto contenido y denuncia en una pregunta aparentemente normal.


juan

Tomando la masacre del instituto Columbine como punto de partida, la película es una exploración personal y artística de la naturaleza de la violencia en los Estados Unidos que consiste en fragmentos de publicidad de armas de fuego, animaciones satíricas sobre la historia de Norteamérica y entrevistas de Moore a varias personas, entre ellas Charlton Heston y Marilyn Manson. Moore busca, con su estilo personal, saber por qué tuvo lugar la masacre de Columbine, y por qué Estados Unidos tiene una tasa de crímenes violentos mucho más alta (en la que suelen estar implicadas las armas de fuego) que otros países democráticos como Alemania, Francia, Japón, el Reino Unido y, especialmente, su vecino Canadá.


Sinopsis
**Michael Moore sostiene que la mayor tasa de homicidios relacionados con armas de fuego en Estados Unidos no se debe a un mayor número de armas de fuego en dicho país, ya que, como Moore afirma, Canadá también tiene una gran cantidad de armas de fuego y sin embargo su sociedad es mucho menos violenta. Entonces Moore se pregunta: si no se trata del número de armas de fuego en la sociedad estadounidense, ¿cuál puede ser la causa?. Con esto, analiza otras posibles razones, como el pasado violento de la nación cuando subyugó a los indios norteamericanos, pero desmiente que sea ése el motivo, ya que otros países con un pasado teñido de sangre, como Alemania o Japón, tienen una tasa de homicidios inferior a la de Estados Unidos, comparado con su número de habitantes. También explota la militarización de Estados Unidos, y toma una visión personal de las formas en que la sociedad estadounidense disfruta de una seguridad social muy reducida en comparación con otros países. También se fija en la relación del racismo en Estados Unidos con el temor hacia su propia población negra y si esto contribuye a una mayor proliferación de armas en la población civil (blanca) y una mayor violencia. Finalmente, la conclusión de Michael Moore es que el motivo principal que provocó tanto la masacre de Columbine como otros tantos actos violentos es la cultura del miedo que se propaga desde los medios de comunicación hacia todos los niveles de cultura estadounidense.

1*Por qué en Estados Unidos muere tanta gente a causa de la violencia? Esta pregunta es la causante de Bowling for Columbine, un documental donde Michael Moore expone con valentía una serie de hipótesis por las que cada año mueren más de 11.000 personas víctimas de las armas de fuego en este país.

Durante dos horas Michael Moore intenta explica el porqué de la violencia desbocada de uno de los países más poderosos y desarrollados del mundo.La pelicula se apoya en diferentes hipótesis que el documental trata de contrastar para terminar descartándolas.

Resulta muy interesante el planteamiento abierto de la película en busca de una respuesta contundente, respuesta que el autor dirige hacia su propia teoría, la Teoría del miedo. Ésta refleja como los norteamericanos viven siempre con miedo. Un temor que ha ido cambiando de "enemigo" a lo largo de los tiempos, pero que siempre ha estado presente. Este miedo se ha convertido en una auténtica enfermedad, que provoca, como en los enfermos de locura, reacciones absolutamente desproporcionadas a la realidad y por otra parte, paradójicas, como es que la gran parte de los 250 millones de armas que hay en Estados Unidos sean propiedad de los blancos que viven en barrios residenciales y seguros. Quizá es en la falta de espiritualidad donde se agarran todos esos temores. Quizá Norteamérica ha crecido con la prepotencia que da el creerse "descubridor" de un Nuevo Mundo y esta soberbia le ha hecho pensar que ella es su propio Dios. Y es que si el hombre vive pensando que de él depende su existencia, termina convirtiéndose en un fantoche de sus propios miedos y carencias.

Bowling for Columbine no se queda en el ámbito de la cultura, sino que traspasa al mundo político y a la situación internacional, así, una de las secuencias más interesantes del documental es el repaso histórico de las "hazañas" bélicas y diplomáticas de Estados Unidos en el último siglo. Un mirada a la historia que muestra como la violencia sólo llama al odio.

BOWLING FOR COLUMBINE.La gran diferencia con las películas previas es que el problema que se toca no sólo afecta a los americanos sino que tiene consecuencias para el resto del mundo. La investigación apunta a demostrar como el descontrol que existe en un nivel micro con las armas de fuego en el país se da de la misma manera en un nivel macro con los misiles y bombas nucleares.

“Vivimos una época donde tenemos unos resultados ficticios de elecciones que han elegido a un presidente ficticio. Vivimos una época donde tenemos a un hombre que nos manda a la guerra con razones ficticias”. Con estas palabras recogía el pasado 23 de marzo de 2003 Michael Moore el Óscar al mejor documental por su película “Bowling for Columbine”. Así era como Michael Moore reivindicaba el valor de las películas documentales como elementos de crítica y desmontaje del gran fraude político que se está viviendo en los EE.UU bajo la administración Bush. A pesar de que la concesión de este premio hablaba muy bien del auténtico valor de modernidad que ha caracterizado al mejor Hollywood, el discurso apenas se oyó por las prisas protocolarias conducentes a acallar las críticas públicas en una ceremonia dominada por las consecuencias del miedo del 11 de septiembre.
Y es que “Bowling for Columbine” habla precisamente de eso: del miedo. Partiendo de la matanza que protagonizaron en 1999 dos estudiantes en el instituto Columbine (en Colorado), el documental se pregunta por el exceso de violencia y de muertes con armas de fuego en la sociedad norteamericana. Ante las elevadas cifras que existen (la mayor parte de los países occidentales no llegan al centenar de muertos al año por arma de fuego, mientras que en EE.UU. se superan las 11.000 muertes anuales),
3** Moore va rebatiendo los argumentos que se suelen exponer en este debate con pensamientos tan elementales como eficaces. Veamos los tópicos que se desmontan:
- La historia norteamericana está llena de sangre y matanzas, con la conquista del Oeste a los indios. Moore entonces pregunta: ¿el Imperio Británico no se expandió por todo el mundo a base de torturas y asesinatos? ¿Y qué hizo Francia en sus colonias? ¿La alemania de Hitler no está llena de violencia?
- Estados Unidos es un país con muchas armas. Moore aporta un dato: en Canadá la media de posesión de armas indica que cada familia posee una. Sin embargo, las muertes en Canadá por este concepto son mínimas.
- Estados Unidos en un país con mucho paro. De nuevo, Moore mira hacia Canadá para comprobar que la tasa de paro en ese país es el doble que en la sociedad norteamericana.
Con estas constataciones, el documental va ahondando en la indagación de las causas reales, en un proceso de búsqueda de información que incluye a personajes como Matt Stone (coautor de South Park), Marilyn Manson, Dick Clark y Charlton Heston . A pesar de que Moore desaprovecha una ocasión única para dejarle hablar a Heston y que diga sus tonterías (se dedica a interrumpirle constantemente sin que Heston llegue apenas a articular palabra), las imágenes de las convenciones de la NRA (el ultraderechista grupo de presión de la Asociación Nacional del Rifle) muestran muy claramente la calaña de la política agresivamente conservadora de George W. Bush.
Tras desmontar los tópicos argumentativos sobre el debate eterno de la violencia en los Estados Unidos, Moore asume las tesis de Glassner “La cultura del miedo”: los Estados Unidos viven inmersos en una cultura de temor dirigida a la población por el gobierno y los poderes fácticos y orquestada por los diferentes medios de comunicación de noticias, principalmente, los canales de televisión. Ejemplos no faltan en la película: amenazas infundidas por los media como la invasión de las abejas africanas o la cuchilla de afeitar escondida en una manzana de Halloween sirven para mantener a la población bajo el control que proporcionan las políticas del miedo. los gobiernos de los Estados Unidos utilizan una propaganda consistente en sospechar hasta del propio vecino. La conclusión de “Bowling for Columbine” es clara: gracias a esta política, se ocultan auténticos escándalos públicos, como estrategia del mantenimiento del poder.
***Así pues, Moore, al asumir las tesis de Glassner, se inscribe en una corriente de pensamiento liberal norteamericano que apuesta por un menor control estatal y por una mayor libertad de manifestación y diversificación cultural, tomando la educación como valor primordial para la construcción social. En “Bowling for Columbine”, se lanza la idea de que el gobierno y los media lanzan constantemente mensajes con una principal idea subliminal: hay que tener miedo.

hay que tener miedo.?

Primero hablemos de educacion y pobreza, luego de inseguridad.


Bowling for Colombine
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