El consumo de estos alucinógenos en Cali toma lugar, en parte, debido a toda la información que los adolescentes de Cali y en general encuentran en redes sociales como Facebook.
Fumar tabaco o marihuana daña la inteligencia de los más jóvenes si se convierte en una adicción o vicio, en la televisión también hay imágenes o material que inconscientemente les siembra la equivoca idea de que fumar te da personalidad. La adición a cualquier tipo de droga también es el resultado de la ansiedad, depresión y casos de violencia intrafamiliar o doméstica.
En la ciudad de Cali el consumo de drogas en un problema social que se repite en generaciones más jóvenes de cualquier sector debido al patrón de consumo que reciben los hijos de padres drogadictos en sus propias casas, ya que, si ven a sus padres o persona responsable de ellos fumar o inyectarse determinadas sustancias, entonces, los hijos seguirán ese ejemplo pensando que es totalmente normal, por lo tanto, son incapaces de medir las consecuencias que en un futuro cercano les puede traer a su persona.
Se dice que si entras al mundo de las drogas una sola vez no podrás salir y te quedaras enganchado, desgraciadamente la mayoría de jóvenes no tienen el juicio de responsabilidad suficiente para saber cuándo parar y quedan atrapados en ese ciclo sin fin si no reciben intervención de terceros que quieran cambiar esos hábitos.
Podemos decir que este problema depende tanto de nuestro alrededor como de las personas con las cuales se relaciona; popularmente se les llama “malas compañías” a personas que consumen y/o quieren introducir a otros a que caigan en la drogadicción, la persona sana cree que dicho individuo es un amigo o amiga y están en un alto riesgo de terminar siendo dependiente de las drogas.
Los enfermos cambian su personalidad afectando a su familia y a las personas alrededor de ellos en muchos ámbitos, convirtiendo su adicción en un inconveniente para todos los ciudadanos independientemente si se involucran o no. Afortunadamente siempre hay una solución que está en las manos de la familia, quienes deben recurrir a ayuda profesional y ser muy pacientes porque puede que la persona en cuestión tenga una recaída. Indudablemente la cura es informarse, educar e involucrarse en este tema para prevenir la pérdida de un ser querido o incluso la de nosotros mismos.