Nueva esperanza El Alzheimer podría tratarse con insulina
Un estudio demuestra que esa hormona protege a las neuronas del daño que les produce la enfermedad degenerativa. Se abren las puertas para nuevos fármacos. La opinión de especialistas locales sobre la investigación realizada en Estados Unidos. Cuál fue el descubrimiento
Además de salvar a las personas que sufren diabetes, la insulina podría hacer lo mismo con los enfermos de Alzheimer, tipo de demencia senil que ataca a unas 400 mil personas en nuestro país.
Un estudio publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences asegura que la hormona protege a las neuronas del daño que les produce el mal de Alzheimer. Los responsables del trabajo son científicos de la Universidad Northwestern, Chicago, Estados Unidos, y de Río de Janeiro, Brasil.
Luego del descubrimiento, anunciaron que el Alzheimer podría ser una tercera forma de diabetes. Esta enfermedad es una dolencia neurológica, progresiva e incurable, que afecta principalmente a los mayores de 65 años. Se manifiesta, primero, por la pérdida de memoria, y después por la demencia. Puede ser de rápido o lento progreso.
En un análisis de neuronas extraídas del hipocampo (el principal centro de la memoria en el cerebro), los científicos trataron esas células con insulina y el medicamento rosiglitazone, utilizado en el tratamiento de la diabetes tipo 2. Así descubrieron que la insulina prevenía las lesiones en neuronas expuestas a las proteínas tóxicas del Alzheimer (ADDLS) al impedir que se adhirieran a las células. Esto significa, afirman los científicos, que la insulina es capaz de bloquear los efectos de esta proteína tóxica.
Los investigadores califican de “esperanzador” el hecho de que las medicinas contra la diabetes protejan las sinapsis entre las neuronas contra la pérdida de memoria. Y agregaron que, si se considera que el Alzheimer es una especie de diabetes cerebral “se abre el camino para nuevos descubrimientos cuyas consecuencias podrían ser nuevos tratamientos para esta devastadora enfermedad”.
El doctor Ignacio Brusco, presidente de la Asociación Alzheimer Argentina, aclara que se trata de un intento más de los muchos que ya existen. “No es un tipo de diabetes, lo que sucede es que la insulina mejora el metabolismo de las neuronas, pero no hay que decir que es una diabetes del cerebro”, aclara el especialista, al tiempo que agrega que “no hay que confundir a la gente con la información”. “El Alzheimer -prosigue- es una enfermedad multifactorial, con gran peso de la parte genética”.
Consultado acerca de las maneras de minimizar las posibilidades de desarrollar la enfermedad -aún para aquellos con predisposición genética-, Brusco señala que “hay que procurar no golpearse la cabeza, mantener el colesterol bajo, y controlar la presión arterial y la glucemia”.
La relación entre la insulina y los daños cerebrales ha sido objeto de investigaciones desde que científicos encontraron evidencia de que la insulina tiene actividad en el cerebro.
Uno de los responsables del reciente descubrimiento, el doctor Klein, cree que un medicamento que mejore la sensibilidad del cerebro a la insulina podría conducir a una nueva forma de tratar la enfermedad de Alzheimer.
Aunque la investigación está en sus primeras etapas, los científicos creen que quizás en el futuro podría desarrollarse un nuevo tratamiento basado en insulina combinada con fármacos que mejoren aún más la función de esta hormona
CONICET.