El accidente aeroespacial más espectacular de todos los tiempos
Uno de los accidentes más increíbles de la historia aeroespacial tuvo lugar en el cabo Cañaveral durante la misión para poner en órbita el satélite de posicionamiento global GPS2R. Para dicha misión se utilizaría un cohete no tripulado Boeing Delta II, el cual, a pocos segundos del lanzamiento, una serie de desperfectos técnicos causaría una explosión muy superior a la calculada como posible maximo en el diseño de la nave. Causando literalmente una lluvia de fuego sobre el cabo. Casi al instante 250 toneladas de combustible de cohete y chatarra ardiendo se desparramarían creando, literalmente, una lluvia de fuego sobre los edificios del complejo.
Si bien los cohetes Delta II tienen una extraña tendencia a volar por los aires, razón por la cual la zona de despegue elegida siempre es la más remota posible, en este incidente en particular distintos factores se conjugaron entre si, haciendo de la explosión algo mucho peor a lo esperado. Primero fue la causa de la misma, una fisura en una de las salidas de los propulsores, llevando a que el material entre los tanques se funda y la explosión del combustible sea casi total, y no parcial como comúnmente ocurre. Esto, combinado con los fuertes vientos, y la poca altura a la que ocurrió el siniestro, lograrían que varios fragmentos ardiendo llegasen a áreas ocupadas por personal técnico del complejo.
Los fragmentos no solo destruirían varios autos y equipo, sino que además llegarían a causar una serie de incendios de poca magnitud en la vegetación circundante al cabo.