Una de las características que diferencian al hombre como ser racional o como "homo sapiens" de los demás seres de la creación, es su capacidad de lograr inventos. Desde los comienzos de la aparición del hombre, éste se ha esforzado por realizar elementos que hagan más fáciles algunas tareas, o que resuelvan problemáticas que se les presentaban y a las que había que buscarles una solución.
Los primeros inventos fueron elementos realizados en piedra, toscos y rústicos, los que fueron evolucionando a través de los tiempos.
La invención más grande -según mi punto de vista- que ha logrado el hombre desde sus comienzos, antes de la documentación histórica, es el sistema de signos para comunicarse: el lenguaje.
Los primeros inventos fueron elementos realizados en piedra, toscos y rústicos, los que fueron evolucionando a través de los tiempos.
La invención más grande -según mi punto de vista- que ha logrado el hombre desde sus comienzos, antes de la documentación histórica, es el sistema de signos para comunicarse: el lenguaje.

EL ALFABETO Y LA ESCRITURA
¿Cómo surgió el alfabeto?
Los numerosos dibujos dejados en las cavernas (lugares de refugio) por el hombre prehistórico, los petroglifos, indican que desde los tiempos más remotos, los seres humanos sintieron la necesidad de expresarse por escrito, aunque en sus principios haya sido gráficamente, usando la fauna y la flora que los rodeaba, y haciendo toscos dibujos pintados o coloreados con elementos que en cada lugar brindaba la naturaleza. Así nacieron los primeros jeroglíficos. También en estos rastros se muestra cómo imaginaban a sus dioses.
El hombre del neolítico usó las "pictografías" para representar ciertas cosas que podía dibujar. En un segundo pasó, comenzó a combinar dibujos para expresar ideas, incluso abstracciones: los ideogramas.
La escritura pictográfica de los sumerios, hecha sobre placas de barro y con estilete, presentaba rasgos en forma de cuñas, por lo que se denominó cuneiforme.
El hombre pasó por las fases de escritura de la pictografía, ideografía, y el fonograma, para llegar a crear silabas. cada signo expresaba una sílaba y combinada con otras formaba una palabra. Esta escritura silábica de los sumerios, fue adoptada por los semitas, y prevaleció en Asiria y en Babilonia.
El pueblo egipcio uso el jeroglífico como tipo de escritura. Si bien tuvieron una avanzada cultura, reflejada en los templos, las pirámides y los objetos hallados en las tumbas. No inventaron un alfabeto de caracteres independientes, debido en parte a que consideraban sagrada la escritura jeroglífica.
Egipto tuvo tres tipos de escritura: la jeroglífica, la hierática (usada por los sacerdotes) y la demótica, usada para usos más sencillos y cotidianos.
La hierática fue una escritura adoptada por varios pueblos de las culturas mediterráneas, que le fueron sacando todo lo que tenía de pictográfica e ideográfica, hasta convertirla en un sistema de sonidos puros.
Fue el pueblo fenicio el primero en modificar la escritura jeroglífica, comenzaron a introducir caracteres independientes, y formaron un alfabeto de 22 signos, que no poseía vocales, era netamente consonántico y se escribía de derecha a izquierda. No se conoce bien su origen, pero existió en el milenio anterior al nacimiento de Jesucristo e influyó en todas las lenguas ribereñas del Mar Mediterráneo.
Según ciertas leyendas, entre los siglos IX y VIII antes de Cristo, el hijo del rey Agenor de Fenicia, Cadmo, personaje entre histórico y legendario dotado de gran inteligencia, suponen que fue quien introdujo el alfabeto en Grecia, con el objeto de difundir la cultura y el progreso.
Estas culturas antiguas dieron los primeros pasos de muchos de los elementos que han evolucionado hasta nuestros días.

¿Cómo surgió el alfabeto?
Los numerosos dibujos dejados en las cavernas (lugares de refugio) por el hombre prehistórico, los petroglifos, indican que desde los tiempos más remotos, los seres humanos sintieron la necesidad de expresarse por escrito, aunque en sus principios haya sido gráficamente, usando la fauna y la flora que los rodeaba, y haciendo toscos dibujos pintados o coloreados con elementos que en cada lugar brindaba la naturaleza. Así nacieron los primeros jeroglíficos. También en estos rastros se muestra cómo imaginaban a sus dioses.
El hombre del neolítico usó las "pictografías" para representar ciertas cosas que podía dibujar. En un segundo pasó, comenzó a combinar dibujos para expresar ideas, incluso abstracciones: los ideogramas.
La escritura pictográfica de los sumerios, hecha sobre placas de barro y con estilete, presentaba rasgos en forma de cuñas, por lo que se denominó cuneiforme.
El hombre pasó por las fases de escritura de la pictografía, ideografía, y el fonograma, para llegar a crear silabas. cada signo expresaba una sílaba y combinada con otras formaba una palabra. Esta escritura silábica de los sumerios, fue adoptada por los semitas, y prevaleció en Asiria y en Babilonia.
El pueblo egipcio uso el jeroglífico como tipo de escritura. Si bien tuvieron una avanzada cultura, reflejada en los templos, las pirámides y los objetos hallados en las tumbas. No inventaron un alfabeto de caracteres independientes, debido en parte a que consideraban sagrada la escritura jeroglífica.
Egipto tuvo tres tipos de escritura: la jeroglífica, la hierática (usada por los sacerdotes) y la demótica, usada para usos más sencillos y cotidianos.
La hierática fue una escritura adoptada por varios pueblos de las culturas mediterráneas, que le fueron sacando todo lo que tenía de pictográfica e ideográfica, hasta convertirla en un sistema de sonidos puros.
Fue el pueblo fenicio el primero en modificar la escritura jeroglífica, comenzaron a introducir caracteres independientes, y formaron un alfabeto de 22 signos, que no poseía vocales, era netamente consonántico y se escribía de derecha a izquierda. No se conoce bien su origen, pero existió en el milenio anterior al nacimiento de Jesucristo e influyó en todas las lenguas ribereñas del Mar Mediterráneo.
Según ciertas leyendas, entre los siglos IX y VIII antes de Cristo, el hijo del rey Agenor de Fenicia, Cadmo, personaje entre histórico y legendario dotado de gran inteligencia, suponen que fue quien introdujo el alfabeto en Grecia, con el objeto de difundir la cultura y el progreso.
Estas culturas antiguas dieron los primeros pasos de muchos de los elementos que han evolucionado hasta nuestros días.

La tinta
Se atribuye la invención de la tinta a los chinos, quienes la inventaron unos 2500 años antes de Cristo. Las primeras tintas estaban hechas con tinturas vegetales naturales.
Ya en las primeras pinturas rupestres creadas por el hombre en las cuevas y paredes rocosas, se encuentran rastros de emulsiones coloreadas con las que pintaban sus trazos.
La tinta se comenzó a usar en la antigüedad para escribir en papiro. Se han encontrado también en Egipto antiguas escrituras en negro y en rojo, en papiros escritos con cálamo, en algunos hipogeos (Sepulturas subterráneas).
Las tintas antiguas consistían en la unión de un pigmento llamado negro de humo, cola y sustancias aromáticas. Había que mezclar con agua para luego usar. Fueron las conocidas con el nombre de tinta china. En la actualidad se utilizan para dibujos y artesanías, y se fabrican de todos los colores, con diversos tintes sintéticos que reemplazan al negro de humo.
La tinta más durable es la que se realiza con sulfato ferroso, mezclado en agua con tanino y ácido gálico, a lo que se le añade el color (generalmente azul).
Cuando aparecieron las lapiceras estilográficas se fabricaron tintas especiales, de secado rápido.
Los bolígrafos usan tintas más similares a las de imprenta. Éstas se fabricaban en sus comienzos, con negro de humo mezclado con barniz o aceite de linaza hervido. En la Europa del Siglo XIII aparecen las tintas de color, para lo cual se les incorporaban pigmentos, y barnices que variaban según la superficie a imprimir. Hay tintas de imprenta que se acercan más a la pintura que a la tinta para escritura.
La evolución ha hecho que se disminuyera el uso de las tintas escolares y manuales.
Pero a la vez han aparecido en una etapa cintas entintadas para máquinas de escribir, y en la actualidad tintas de impresoras para computadoras, así como impresoras láser que emplea un tóner en polvo.
También algunas máquinas de fax funcionan con papel sensible al calor. Hasta mediados del siglo XX se usaron los tinteros de escritorios y escuelas, donde se colocaba la tinta para la escritura de documentos y trabajos.
Se atribuye la invención de la tinta a los chinos, quienes la inventaron unos 2500 años antes de Cristo. Las primeras tintas estaban hechas con tinturas vegetales naturales.
Ya en las primeras pinturas rupestres creadas por el hombre en las cuevas y paredes rocosas, se encuentran rastros de emulsiones coloreadas con las que pintaban sus trazos.
La tinta se comenzó a usar en la antigüedad para escribir en papiro. Se han encontrado también en Egipto antiguas escrituras en negro y en rojo, en papiros escritos con cálamo, en algunos hipogeos (Sepulturas subterráneas).
Las tintas antiguas consistían en la unión de un pigmento llamado negro de humo, cola y sustancias aromáticas. Había que mezclar con agua para luego usar. Fueron las conocidas con el nombre de tinta china. En la actualidad se utilizan para dibujos y artesanías, y se fabrican de todos los colores, con diversos tintes sintéticos que reemplazan al negro de humo.
La tinta más durable es la que se realiza con sulfato ferroso, mezclado en agua con tanino y ácido gálico, a lo que se le añade el color (generalmente azul).
Cuando aparecieron las lapiceras estilográficas se fabricaron tintas especiales, de secado rápido.
Los bolígrafos usan tintas más similares a las de imprenta. Éstas se fabricaban en sus comienzos, con negro de humo mezclado con barniz o aceite de linaza hervido. En la Europa del Siglo XIII aparecen las tintas de color, para lo cual se les incorporaban pigmentos, y barnices que variaban según la superficie a imprimir. Hay tintas de imprenta que se acercan más a la pintura que a la tinta para escritura.
La evolución ha hecho que se disminuyera el uso de las tintas escolares y manuales.
Pero a la vez han aparecido en una etapa cintas entintadas para máquinas de escribir, y en la actualidad tintas de impresoras para computadoras, así como impresoras láser que emplea un tóner en polvo.
También algunas máquinas de fax funcionan con papel sensible al calor. Hasta mediados del siglo XX se usaron los tinteros de escritorios y escuelas, donde se colocaba la tinta para la escritura de documentos y trabajos.
LA CAMA
¿Alguna vez se te ocurrió ponerte a pensar qué historias encierran algunas de las cosas que te rodean, que son de uso cotidiano y que simplemente fuiste un día a comprar a un comercio? ¿Cómo surgió ese mueble que existe en todos los hogares, y que sirve para descansar y dormir?
La cama actualmente está formada por un armazón: elástico de hierro, madera, etc. y una estructura que puede tener cabecera o no, y sobre su armazón se coloca el colchón muelle y cómodo.
Pero en cada región y en cada época han habido variaciones en el mobiliario.
Ya se usaban las camas en Persia, Egipto y Babilonia. Entre los siglos XVI y XI a.C., la cama egipcia tenía un rebuscado pie decorado con tallas, dorados e incrustaciones. No poseía cabecera, excepto un apoyo. Después del siglo VII a.C. los armazones y canapés griegos, eran a veces tallados en marfil, o con patas de oro o de plata macizos.
Las estructuras comenzaron a realizarse de tiras de cuero entrelazadas para hacerlas más cómodas.
A finales del Siglo I después de Cristo, desde Roma se extendieron a otras zonas de Europa versiones sencillas de camas y canapés. Pero de todas maneras, la cama era un lujo de las clases sociales más altas.
En las mansiones y castillos del S. XII había camas pero los dormitorios fueron apareciendo como tales hacia el S. XVIII y siempre en palacios lujosos de los nobles. Hasta ese momento, las camas estaban en las salas y se usaban como divanes durante el día. Para lograr una habitación dentro de otra, protegida de insectos y corrientes de aire, se implementaron los doseles, con pesadas cortinas laterales, y de acuerdo a la ornamentación, la riqueza del bordado y las piedras preciosas de estos cortinados, indicaban la posición social de los dueños. Hacia el S. XV entre la realeza, las camas alcanzaron proporciones enormes. Más adelante fueron haciéndose de telas más livianas y con mayor sencillez.
La gente común comenzó a usarlas, pero fueron del tipo de camas-armarios cerradas con puertas, costumbre que perduró en las familias humildes hasta avanzado el siglo XIX. Y los más pobres usaban jergones en el suelo.
El el S. XVIII se usaron distintos tipos de maderas para la fabricación de camas para los nobles: nogal, caoba, roble, finamente talladas. Luis XIV poseía 413 camas de todas variedades. Los franceses introdujeron hacia fines de este mismo siglo, los armazones de hierro. Las camas se comenzaron a hacer en serie y se fueron popularizando.
Hacia 1930, el diván, es decir, la cama actual, sin doseles y cortinajes, rápidamente se popularizó, y se fabricó en series y en distintos materiales y modelos, imperando la comodidad, sencillez y sobriedad de los diseños. Y se utilizan también las camas sobrepuestas o marineras, para ahorrar espacio.
En la Europa de finales de la era moderna, los bebés solían dormir en camitas-carros, con tres ruedas que se colocaban debajo de la cama grande con doseles.
En ciertas culturas y con otras realidades climáticas se fueron usando esteras, petates, hamacas -que en algunos países centroamericanos se conoce con el nombre de chinchorros-, mientras que otros usaron un colchón apoyado en el piso, o sobre una simple plataforma de madera. Otra de las variaciones para este mueble para dormir y descansar, es el catre tijera y el catre de cuero.
En el siglo XIX el amoblamiento se actualiza con muebles "racionales" como la primera cama levadiza en la pared. En la Exposición de Filadelfia de 1876 se había presentado una cama plegadiza. A partir de allí comienza la fabricación de muebles en serie y son patentados varios inventos curiosos en este ramo.
Con respecto al colchón o futón, se emplea una especie de bolsa rectangular, relleno de lana, pluma, cerda, o con resortes, muelles, de aire, de agua, de goma-espuma, etc. cerrado por todos lados, y de tamaño proporcionado para dormir sobre él.
¿Alguna vez se te ocurrió ponerte a pensar qué historias encierran algunas de las cosas que te rodean, que son de uso cotidiano y que simplemente fuiste un día a comprar a un comercio? ¿Cómo surgió ese mueble que existe en todos los hogares, y que sirve para descansar y dormir?
La cama actualmente está formada por un armazón: elástico de hierro, madera, etc. y una estructura que puede tener cabecera o no, y sobre su armazón se coloca el colchón muelle y cómodo.
Pero en cada región y en cada época han habido variaciones en el mobiliario.
Ya se usaban las camas en Persia, Egipto y Babilonia. Entre los siglos XVI y XI a.C., la cama egipcia tenía un rebuscado pie decorado con tallas, dorados e incrustaciones. No poseía cabecera, excepto un apoyo. Después del siglo VII a.C. los armazones y canapés griegos, eran a veces tallados en marfil, o con patas de oro o de plata macizos.
Las estructuras comenzaron a realizarse de tiras de cuero entrelazadas para hacerlas más cómodas.
A finales del Siglo I después de Cristo, desde Roma se extendieron a otras zonas de Europa versiones sencillas de camas y canapés. Pero de todas maneras, la cama era un lujo de las clases sociales más altas.
En las mansiones y castillos del S. XII había camas pero los dormitorios fueron apareciendo como tales hacia el S. XVIII y siempre en palacios lujosos de los nobles. Hasta ese momento, las camas estaban en las salas y se usaban como divanes durante el día. Para lograr una habitación dentro de otra, protegida de insectos y corrientes de aire, se implementaron los doseles, con pesadas cortinas laterales, y de acuerdo a la ornamentación, la riqueza del bordado y las piedras preciosas de estos cortinados, indicaban la posición social de los dueños. Hacia el S. XV entre la realeza, las camas alcanzaron proporciones enormes. Más adelante fueron haciéndose de telas más livianas y con mayor sencillez.
La gente común comenzó a usarlas, pero fueron del tipo de camas-armarios cerradas con puertas, costumbre que perduró en las familias humildes hasta avanzado el siglo XIX. Y los más pobres usaban jergones en el suelo.
El el S. XVIII se usaron distintos tipos de maderas para la fabricación de camas para los nobles: nogal, caoba, roble, finamente talladas. Luis XIV poseía 413 camas de todas variedades. Los franceses introdujeron hacia fines de este mismo siglo, los armazones de hierro. Las camas se comenzaron a hacer en serie y se fueron popularizando.
Hacia 1930, el diván, es decir, la cama actual, sin doseles y cortinajes, rápidamente se popularizó, y se fabricó en series y en distintos materiales y modelos, imperando la comodidad, sencillez y sobriedad de los diseños. Y se utilizan también las camas sobrepuestas o marineras, para ahorrar espacio.
En la Europa de finales de la era moderna, los bebés solían dormir en camitas-carros, con tres ruedas que se colocaban debajo de la cama grande con doseles.
En ciertas culturas y con otras realidades climáticas se fueron usando esteras, petates, hamacas -que en algunos países centroamericanos se conoce con el nombre de chinchorros-, mientras que otros usaron un colchón apoyado en el piso, o sobre una simple plataforma de madera. Otra de las variaciones para este mueble para dormir y descansar, es el catre tijera y el catre de cuero.
En el siglo XIX el amoblamiento se actualiza con muebles "racionales" como la primera cama levadiza en la pared. En la Exposición de Filadelfia de 1876 se había presentado una cama plegadiza. A partir de allí comienza la fabricación de muebles en serie y son patentados varios inventos curiosos en este ramo.
Con respecto al colchón o futón, se emplea una especie de bolsa rectangular, relleno de lana, pluma, cerda, o con resortes, muelles, de aire, de agua, de goma-espuma, etc. cerrado por todos lados, y de tamaño proporcionado para dormir sobre él.
LOS FOSFOROS
Una de las primeras cerillas inventada fue la de azufre, se hacían sumergiendo franjas delgadas de madera en azufre fundido; el que ardía al aplicarle una chispa producida por una piedra y acero.
En 1812 fue inventada la cerilla química que se fabricaba con una cubierta de azufre y provista de una mezcla de clorato de potasio y azúcar, ésta ardía al entrar en contacto con ácido sulfúrico.
En 1827, el químico británico Jonh Walker introdujo en Inglaterra los primeros fósforos de fricción.
En 1844, el sueco Pasch inventó los fósforos de seguridad, que salieron al mercado alrededor de 1850. Con algunas mejoras posteriores, son los fósforos que se usan en la actualidad.
Anterior a ellos, en 1823 existía un encendedor de mesa que consistía en un tubo cilíndrico alimentado a alcohol, con una mecha en su interior, que afloraba en el centro de la parte superior y que se encendía por un dispositivo de fricción.
En las cerillas de fricción fabricadas actualmente, se sumerge un extremo de la barra en un agente incombustible para que no arda fácilmente, y el otro extremo se recubre con parafina. La cabeza de la cerilla contiene: un agente oxidante, como clorato de potasio; una sustancia que se oxida fácilmente, como azufre o resina de trementina; un relleno de arcilla; un material adhesivo, como la cola, y un colorante para darle un color. Al final de la punta hay una mínima cantidad de trisulfuro de fósforo, el cual se descompone y arde a baja temperatura; éste prende la parafina, que arde más fácilmente por la presencia de los demás productos.
Los fósforos de seguridad están diseñados de forma que la cabeza sólo arde al rasparla contra la superficie de fricción que posee la caja. La punta de los fósforos de seguridad contiene trisulfuro de antimonio y un agente oxidante pegados con caseína o cola y son realizados de madera. La superficie de frotamiento de la caja contiene vidrio en polvo para la fricción, fósforo rojo y cola (adhesivo). Al raspar allí el fósforo, el calor de fricción transforma el fósforo rojo en blanco, que arde y prende a su vez la cabeza de la cerilla.
A la industria de los fósforos de seguridad en 1850, especialmente en España, acompaña la producción de cigarrillos a partir de mediados del siglo XIX. Los cigarrillos ya eran conocidos y fabricados por los turcos desde hacía unos siglos.
Una de las primeras cerillas inventada fue la de azufre, se hacían sumergiendo franjas delgadas de madera en azufre fundido; el que ardía al aplicarle una chispa producida por una piedra y acero.
En 1812 fue inventada la cerilla química que se fabricaba con una cubierta de azufre y provista de una mezcla de clorato de potasio y azúcar, ésta ardía al entrar en contacto con ácido sulfúrico.
En 1827, el químico británico Jonh Walker introdujo en Inglaterra los primeros fósforos de fricción.
En 1844, el sueco Pasch inventó los fósforos de seguridad, que salieron al mercado alrededor de 1850. Con algunas mejoras posteriores, son los fósforos que se usan en la actualidad.
Anterior a ellos, en 1823 existía un encendedor de mesa que consistía en un tubo cilíndrico alimentado a alcohol, con una mecha en su interior, que afloraba en el centro de la parte superior y que se encendía por un dispositivo de fricción.
En las cerillas de fricción fabricadas actualmente, se sumerge un extremo de la barra en un agente incombustible para que no arda fácilmente, y el otro extremo se recubre con parafina. La cabeza de la cerilla contiene: un agente oxidante, como clorato de potasio; una sustancia que se oxida fácilmente, como azufre o resina de trementina; un relleno de arcilla; un material adhesivo, como la cola, y un colorante para darle un color. Al final de la punta hay una mínima cantidad de trisulfuro de fósforo, el cual se descompone y arde a baja temperatura; éste prende la parafina, que arde más fácilmente por la presencia de los demás productos.
Los fósforos de seguridad están diseñados de forma que la cabeza sólo arde al rasparla contra la superficie de fricción que posee la caja. La punta de los fósforos de seguridad contiene trisulfuro de antimonio y un agente oxidante pegados con caseína o cola y son realizados de madera. La superficie de frotamiento de la caja contiene vidrio en polvo para la fricción, fósforo rojo y cola (adhesivo). Al raspar allí el fósforo, el calor de fricción transforma el fósforo rojo en blanco, que arde y prende a su vez la cabeza de la cerilla.
A la industria de los fósforos de seguridad en 1850, especialmente en España, acompaña la producción de cigarrillos a partir de mediados del siglo XIX. Los cigarrillos ya eran conocidos y fabricados por los turcos desde hacía unos siglos.
LA CERVEZA
En tiempos remotos, y por casualidad, unos granos de trigo olvidados, germinaron y luego al secarse, se convirtieron en malta. El pan así elaborado, con esos granos, se dividió en masa y líquido. Al probar el hombre primitivo ese líquido, lo halló agradable al gusto... y fue el inicio de la cerveza.
Una de las definiciones de la malta, según la Real Academia Española de la Lengua, dice que es (Del ingl. malt). f. Cebada que, germinada artificialmente y tostada, se emplea en la fabricación de la cerveza.
Aunque la cerveza se realizaba con trigo, con cebada o con espelta.
Es probable que el hombre haya producido al mismo tiempo el pan y la cerveza. La fermentación de la masa de agua y harina produjo ambas cosas, lo que varió fue la proporción. Si se hacía con más harina que agua, se obtenía el pan. Si era más cantidad de agua que de harina, se producía cerveza. Por eso en los comienzos, se la tomaba con cañas, para no encontrar grumos de harina. Luego se introdujo el filtrado.
Las primeras apariciones de textos en que se habla de la cerveza y de su elaboración, datan de unos 4.000 años antes de Cristo y provienen de los sumerios. Los egipcios también la conocían, y la elaboraron agregando lúpulo, para darle mejor sabor.
También en Grecia y Roma se la bebía; su elaboración era casera. En Europa Septentrional la conocían en los comienzos de la era cristiana.
En la Edad Media, se la producía en monasterios. (Las que se hacían -y hacen- en los monasterios trapenses recibían la denominación de origen «trappist»).
Entre los Siglos XIV y XVI en Europa, se incentiva la producción de cerveza, la que se realiza en grandes factorías, pero recién con la máquina de vapor, los nuevos métodos de fermentación y las técnicas de frío, se comienza a producir en gran escala.
Se fabrican muchos tipos de cervezas, desde las sin alcohol, hasta la que contiene alcohol, que es la que más se consume; además de la normal, está la especial, la "blanca", la "negra" y la comúnmente denominada cerveza malta.
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color=red]ALGUNAS CURIOSIDADES
El plato fue conocido y usado en la antigüedad pero entró en desuso en la Edad Media. Se lo reemplazó por escudillas.
Se impuso nuevamente cuando se presentaron platos de plata, en 1530, en la boda de Francisco I con Eleonora de Habsburgo.
En la actualidad se fabrican de diversos materiales, para uso en las comidas y para ornamentación.
Los tenedores tienen su origen en primitivos utensilios encontrados en Turquía, pertenecientes al milenio IV antes de Cristo. pero desaparecen sus rastros hasta el siglo XIV, en que comienza a utilizarse en las cortes como signo de lujo y refinamiento, realizados en oro o con incrustaciones de piedras.
Los cubiertos, así como los platos y vasos de uso individual se generalizaron recién a fines del Siglo XVIII.
El sacacorchos se empezó a utilizar en el siglo XVII cuando se comienzan a sellar las botellas con tapones herméticos.
El sacacorchos de tornillo y tuerca fue inventado por el inglés Hershaw en 1795.
Cuentan que el turrón fue inventado por el pastelero Pablo Turrons, en el Siglo XVIII, durante el sitio a Cataluña, en que sólo tenían para alimentarse, almendras y miel; e inventó esta exquisita golosina. Pero otras historias atribuyen que llegó a España traída por los árabes. Y aseguran que ya en Jijona, industrioso pueblo de Alicante, en la Comunidad Valenciana, junto al Mediterráneo se fabricaban mucho antes de los hechos por Turrons. El turrón se hacía en forma de pasta blanda y cremosa, de color amarronado, y otra variedad, un turrón duro con almendras enteras.
En Jijona se realiza la Gala Anual del Turrón, organizada por el Consejo Regulador de las Indicaciones Geográficas Protegidas Jijona y Turrón de Alicante.
Relatan que el inventor de las "papas chips" fue George Crumble, quien era un chef en un restaurante de Saratoga, en los Estados Unidos de América, a quien le criticó un comensal, que cortaba muy gruesas las papas fritas a la española. En chef probó en su cocina, de cortar con un cuchillo bien afilado, papas en rodajas bien finas, casi transparentes, las que al volcar en el aceite caliente, inmediatamente se frieron crocantes, sequitas, y muchas de ellas aglobadas. En la actualidad estas papas se cortan con un instrumento llamado "mandolina".
El Sandwich surgió como un invento del cuarto Conde de Sandwich, John Montagu, en 1762. El Conde -jugador empedernido- no dejó la mesa de juego para comer e hizo preparar a su cocinero una feta de carne entre dos rodajas de pan untado con mantequilla.
A partir de 1940, y en 1948 como cadena, surge la venta de hamburguesas de los hermanos McDonald.
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El plato fue conocido y usado en la antigüedad pero entró en desuso en la Edad Media. Se lo reemplazó por escudillas.
Se impuso nuevamente cuando se presentaron platos de plata, en 1530, en la boda de Francisco I con Eleonora de Habsburgo.
En la actualidad se fabrican de diversos materiales, para uso en las comidas y para ornamentación.
Los tenedores tienen su origen en primitivos utensilios encontrados en Turquía, pertenecientes al milenio IV antes de Cristo. pero desaparecen sus rastros hasta el siglo XIV, en que comienza a utilizarse en las cortes como signo de lujo y refinamiento, realizados en oro o con incrustaciones de piedras.
Los cubiertos, así como los platos y vasos de uso individual se generalizaron recién a fines del Siglo XVIII.
El sacacorchos se empezó a utilizar en el siglo XVII cuando se comienzan a sellar las botellas con tapones herméticos.
El sacacorchos de tornillo y tuerca fue inventado por el inglés Hershaw en 1795.
Cuentan que el turrón fue inventado por el pastelero Pablo Turrons, en el Siglo XVIII, durante el sitio a Cataluña, en que sólo tenían para alimentarse, almendras y miel; e inventó esta exquisita golosina. Pero otras historias atribuyen que llegó a España traída por los árabes. Y aseguran que ya en Jijona, industrioso pueblo de Alicante, en la Comunidad Valenciana, junto al Mediterráneo se fabricaban mucho antes de los hechos por Turrons. El turrón se hacía en forma de pasta blanda y cremosa, de color amarronado, y otra variedad, un turrón duro con almendras enteras.
En Jijona se realiza la Gala Anual del Turrón, organizada por el Consejo Regulador de las Indicaciones Geográficas Protegidas Jijona y Turrón de Alicante.
Relatan que el inventor de las "papas chips" fue George Crumble, quien era un chef en un restaurante de Saratoga, en los Estados Unidos de América, a quien le criticó un comensal, que cortaba muy gruesas las papas fritas a la española. En chef probó en su cocina, de cortar con un cuchillo bien afilado, papas en rodajas bien finas, casi transparentes, las que al volcar en el aceite caliente, inmediatamente se frieron crocantes, sequitas, y muchas de ellas aglobadas. En la actualidad estas papas se cortan con un instrumento llamado "mandolina".
El Sandwich surgió como un invento del cuarto Conde de Sandwich, John Montagu, en 1762. El Conde -jugador empedernido- no dejó la mesa de juego para comer e hizo preparar a su cocinero una feta de carne entre dos rodajas de pan untado con mantequilla.
A partir de 1940, y en 1948 como cadena, surge la venta de hamburguesas de los hermanos McDonald.