Bueno, sinó lo tecléo de nuevo, ahi voy (hago sonar con los nudillos):
1. UNA TESIS ASOMBROSA .EN LA BÚSQUEDA DEL “TIEMPO FANTASMA “
¿Vivimos realmente en el año 2005 ? ¿O en el 1708 ?
A modo de prólogo:
Ciertos sistemas creados por el hombre son tan solo
convencionalismos que a fuerza de repetición se han
instalado como verdades reveladas e inmutables.
Tomaremos el caso de nuestro calendario y de como
medimos el tiempo transcurrido.
Ya que es un ejemplo práctico de la interacción entre
un sistema de creación humana que intenta medir y
cuantificar algo presente en la naturaleza, que es
invariable (los días pasan), predecible (siempre habrá
un mañana como hubo un ayer ) y donde la acción del
hombre en nada influye (nos guste, o no).
Para ello nos valdremos de la Tesis del Doctor Heribert Illig
(Vohenstrauss,1947) (Analista de Sistemas e Historiador) acerca del
"tiempo fantasma" presente en nuestra cronología occidental
y por lo tanto europea.
La obra de Illig escrita en alemán, por motivos desconocidos
por nosotros, no tiene traducción al castellano, y es muy poca
la referencia que se encuentra en inglés.
Creemos que dicha obra es un buen punto de partida para
intentar demostrar que los "sistemas" creados por el hombre
y las leyes presentes en la naturaleza a veces mantienen una
relación forzada tan extrema que nos obliga a mirar para otro
lado para no ver su incongruencia.
Y que nuestras certezas a veces no son más válidas que
aquellas que tenían los antiguos cuando afirmaban que la
Tierra era sostenida por tortugas gigantes.
La tesis de Illig agrede las cómodas certezas convencionales.
Estamos escribiendo esto en una noche del 2005.
Si Illig tuviera razón deberíamos corregir la frase
anterior y poner: “en una noche del año 1708”.
Tal ocurrencia, más que asombrosa, parecerá absurda: una adaptación
de aquel cuento de Borges “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”
( http://www.ciudadseva.com/textos/cue...orges/tlon.htm )
a los aviesos designios del sensacionalismo .
Pero...antes del derecho a discrepar los Dioses intercalaron
la obligación de comprender.
(Reiteramos que nos limitamos a exponer ideas recientes que por
distintas causas no han sido registradas en el espacio de habla
hispana, muy poco en inglés y mayormente en alemán, húngaro y ruso)
Introducción:
En Alemania la Medievalística disfruta de uno de sus mas sólidos bastiones.
Acaso las investigaciones que nos ocupan no se hubieran emprendido sin el
Simposio de Munich (1986) sobre Falsificaciones Medievales.
La conferencia de clausura, "De la Verdad de los Falsificadores",
la pronunció el renombrado medievalista Horst Fuhrmann, aseverando:
La fábula de Silvestre con la donación de Constantino
( http://www.rcadena.net/CONSTANTINO.htm ) ,
la falsificación de Symmacus
( http://www.rcadena.net/patrist.htm ) ,
las cartas del pseudo-Clemente, apócrifos del Seudo-Isidoro:
podemos contentarnos con esta enumeración.
Lo propio de todas esas falsificaciones es que apenas tuvieron repercusión
en su época de origen.
Contempladas desde el tiempo en que surgieron poseían un carácter
anticipatorio.
Todos esos escritos debían aguardar, por así decir, hasta que les llegara
su hora.
Las objeciones se dispararon de inmediato, como pedradas desde todos los
ángulos.
Porque -- le replicaban sus colegas -- siempre se falsifica en una
determinada época, a favor de intereses afincados en ese tiempo.
¿Cómo imaginarnos falsificadores no sólo abnegados sino encima
clarividentes, capaces de avizorar circunstancias propicias
a tres o cuatro siglos de distancia?
La atmósfera se volvió tempestuosa.
Alguien exclamó: “¡No se falsifica para almacenar!”
Por su parte, Fuhrmann iba escoltado por numerosos y fornidos
ejemplos.
La Donación de Constantino se confeccionó en el siglo VII u VIII,
pero no se hace uso de ella hasta iniciados los conflictos de
güelfos y gibelinos.
La falsificación del Papa Symmacus, ubicada alrededor del 500,
cobra actualidad en el siglo XI.
Y así en todo lo demás.
Entre los asombrados asistentes del simposio se encontraba Hans-Ulrich
Niemitz, profesor de Historia de la Técnica en la Universidad de
Berlín, que ya en su especialidad había registrado curiosos anacronismos.
La generalización del problema lo fascina sin que él pueda dar con
una solución.
Finalmente, en 1990, se pone en contacto con el Dr. Illig,
conocido por sus trabajos sobre cronologías y anacronismos.
¿Podría haberse proyectado una cronología falsa a causa de un
error sistemático?
La cuestión los lleva a investigar cómo se han establecido fechas
en Europa.
Y aquí empieza el gran baile.
2. DE LA REFORMA JULIANA A LA GREGORIANA
La Tierra tiene un movimiento de rotación (que definimos como día)
y otro de traslación (que definimos como año).
Sería una enorme casualidad si la relación numérica entre años y días,
entre traslaciones y rotaciones fuera expresable por un número entero.
Sólo para abreviar podemos decir que un año equivale a 365 días;
hablando en rigor hay que refinar más y utilizar fracciones de
día, eventualmente con horas, minutos, segundos.
Los astrónomos de hoy miden el año solar como el equivalente de
365 días + 5 horas + 48 m + 46 s
Con el antiguo año de 365 días aquellos paganos atrasados pecaban por
defecto y producían diversas anomalías, principalmente una divergencia
de 20.926 segundos faltantes por año, trastocando el momento de
siembras y cosechas.
Supongamos que un sacerdote romano exclama en ese entonces
"¡Júpiter!" y que se propone repetir la invocación
exactamente después de un año...
Tras sólo 365 rotaciones el prelado grita de nuevo "¡Júpiter!" . . .
pero la Tierra no habrá aun alcanzado la posición de traslación que
ocupaba cuando profirió el primer "¡Júpiter!".
Si estas inexactitudes se acumulan será necesario agregar días
al calendario para que con ese tiempo adicional el planeta alcance
su ubicación traslaticia y las estaciones queden correctamente
determinadas.
Julio César liquida ese error en el 45 a. C. determinando excepcionalmente
un año de 445 días e imponiendo a partir de ahí su nuevo calendario, donde
un año equivale a 365 días + 6 horas (es decir 1/4 de día).
Dicho de otra manera: cada cuatro años se agrega un día (el año bisiesto)
y cada cuatro años la Tierra se hallará aproximadamente en el mismo lugar
de traslación.
Pero Julio César peca también, esta vez por exceso: tras 365 y 1/4 de
rotaciones la Tierra estará un poco adelantada respecto a su traslación
solar y dejará tras de sí la fecha que propone el calendario.
Si esta inexactitud se acumulara la única forma de ajustar el calendario
a la realidad será improvisar un salto, tachando días en el almanaque.
El año juliano consentía a la Tierra 674 segundos de más en su traslación,
digamos un superávit de 11 minutos por año, o sea 18,333 horas por siglo.
Los astrónomos del Papa Gregorio XIII calculaban en 1582 el año solar
bastante exactamente como equivalente a: 365 días + 5 horas + 49 m + 12 s
Las fiestas litúrgicas estaban aun correlacionadas significativamente
con los procesos naturales observados desde el hemisferio boreal,
correlacionadas de una manera hoy eliminada de la conciencia religiosa,
que lejos de ser cósmica se ufana de ser ética.
Para armonizar liturgia y naturaleza el Pontífice quería determinar
correctamente la fecha de Pascua, según la regla de “el primer
domingo tras la primera luna llena de primavera” (boreal) lo
cual exige calcular correctamente el equinoccio de primavera.
Puesto que desde la reforma de Julio César el superávit del calendario
se venia sumando, lenta e inexorablemente, hasta 1582 se acumularían
12,7 días de sobra en el calendario.
El Pontífice resuelve extirpar el exceso y ¿cómo hace?
Decreta que al día 4 de octubre de 1582 siga inmediatamente el
15 de octubre - a partir de allí las centurias completas sólo
serán años bisiestos cuando sean múltiplos de 400 (por eso el año
2000 fue bisiesto, el 1800 no).
Por supuesto, sólo se podía corregir el calendario saltando un
número entero de días, pero Gregorio XIII en vez de quitar 13 días
(aproximación obvia a 12,7) ¡tacha sólo 10!
Así no se podía alcanzar la fecha correcta de equinoccio ni la
posición de las constelaciones, si en verdad hubieran transcurrido
1627 años desde la reforma juliana.
Sin embargo, por el camino falso se obtiene el resultado correcto
y el equinoccio de César concuerda con el de Gregorio.
¿Cómo es ello posible?
Sólo hay unas pocas alternativas:
a) el sistema planetario no se mueve de forma regular;
b) las reformas de César no se llevaron a cabo consecuentemente;
c) la forma en que se determinaban solsticios y equinoccios en
la Roma precristiana era diferente a la nuestra;
d) entre la reforma de Cesar y la de Gregorio no han transcurrido
1627 años.
La hipótesis (a) implica o una abolición de la mecánica celeste
o la acción de fuerzas exteriores,
p. ej. un choque sideral de características catastróficas, no simplemente
perturbaciones como las que consideró en su momento Hörbiger.
Por lo tanto esa posibilidad queda excluida.
Sobre (b) hay implausibilidades históricas en las que han
abundado Illig y Topper; fundamentalmente que se
conoce muy bien la intervención de Augusto para garantizar que
se observaran religiosamente las disposiciones de César.
Por ultimo (c) es perfectamente descartable, ya que las técnicas
para determinar solsticio y equinoccio son sumamente simples y conocidas
desde la antigüedad, p. ej. mediante la medición de la longitud de las
sombras o el ángulo que ellas forman al amanecer y al ocaso.
¿Entonces?
Sólo resta (d).
El argumento es sólido, la conclusión inquietante.
Cada día de corrección representa aproximadamente 128 años transcurridos;
2,7 días faltantes en el ajuste gregoriano representan una divergencia
de 345 años que, atendiendo a un margen de incertidumbre, oscilará
entre unos 256 y 384 años.
Este lapso estaría insertado espuriamente en la historia occidental.
Para precisar la longitud del tiempo fantasma y ubicarlo en algún
intervalo real se necesita de la indagación histórica (los métodos
del C 14 de Libby,
dendrocronologia y semejantes proyectan en parte suposiciones históricas
y conducen aqui a una argumentación circular).
¿Cómo ha de buscar el historiador épocas sospechosas?
La expresión "dark ages" no tuvo primariamente una función
peyorativa, indicaba sólo un lapso donde nuestro conocimiento histórico
se disipa; aquí observaciones como la de Fuhrmann daban un indicio
importante.
El resultado de Illig puede resumirse, algo bruscamente, en
pocas palabras: en la cronología de Europa hay un tiempo imaginario
de aproximadamente 297 años ubicados entre el 614 y el 911.
En mayo del 614, tras un sitio de tres semanas, los persas toman Jerusalén,
apoderándose de la reliquia principal de la cristiandad, la presunta cruz
de Jesús.
Hacia el 911 comienza en el oeste la dinastía germánica de los Otones que
fundara el sacro Imperio Romano Germánico.
En el este Bizancio cierra un acuerdo comercial con Rusia, en 927 firma un
tratado de paz con los Búlgaros.
Los bordes del tiempo imaginario parece suficientemente asegurados.
Ahora hay que indagar si esos bordes delimitan un período hueco.
3. EXAMEN HISTORICO y ARQUEOLOGICO
Si imaginamos las cronologías de diversas civilizaciones como líneas
paralelas, la tesis de Illig implica huecos horizontales en cada
una y nuevas formas de coordinación vertical.
En el mundo islámico de Irán a Marruecos, desde los Sasánidas hasta los
Califatos/ Emiratos/ Sultanatos se interpone una zona opaca de "expansión
islámica" ; en España entre los visigodos y la Reconquista; en Francia
y Alemania la zona penumbrosa de los merovingios y carolingios hasta los
sajones.
Desde luego, hay nombres en los libros, pero faltan las cosas en el mundo.
Es paradigmático el caso de Bizancio; transcribo algunas citas alarmantes
de otros historiadores que Illig exhibe con sonrisa satisfecha.
El especialista Kostas Papaioannu escribe:
En el s. VII se apaga de golpe la literatura bizantina.
No se escribe más, no se construye más.
(Byzantinische und Russische Malerei, 1966: 47)
Este tipo de desdibujamiento es precisamente lo que uno espera si hubiera
un hueco horizontal en una cronología.
Prosigamos.
En la obra de Cyril Mango sobre Bizancio se lee:
No se puede establecer ningún dato mínimamente seguro sobre
el desarrollo de la arquitectura bizantina en el lapso que va
de 610 hasta el 850 ((..))
En Grecia comienza la edad obscura alrededor del 580 ((...))
Uno de los arqueólogos <H. A. Thompson> que excavaron el
ágora ateniense habla de un “periodo de casi total despoblamiento,
hasta que en el siglo X la zona fue nuevamente habitada"
(Mango, Byzanz, 1986: 93)
Schreiner escribe sobre la cultura bizantina:
Entre las carencias más llamativas de la época llamada oscura,
entre 600–800, se cuenta el abandono de la tradición histórica.
No se conservan obras históricas provenientes de ese lapso..
(Schreiner,.. Die byzantinische Geisteswelt vom 9. bis zum II Jahrhundert"
, in Hausherr (ed.): Die Zeit der Staufer: Geschichte –Kunst–Kultur; 1991: 11)
Este problema es conocido como “debate de la continuidad” del
imperio bizantino.
Veamos ahora otras líneas cronológicas.
El llamado Talmud Babilónico alcanza su redacción final en el s. VI.
Contra lo que seria de esperar no sigue una época de discusión o
comentarios.
El historiador judío Simon Dubnow habla de una época de
"languidecimiento de la producción literaria original".
Otra vez, como en Bizancio, "no se escribe más".
En el s. IV había también comunidades judías en la región del Rin
que reaparecen en el S. X, pero no hay nada en medio.
En la península Ibérica no se encuentra entre 629 y el 1000 ni
una tumba judía ni un contrato comercial, aunque presumiblemente
este pueblo bíblico nunca ha dejado de morir y de mercar.
C. Roth y I. Lavine confiesan en su obra The Dark Ages
(1966) que no pueden describir el tiempo que va del 600 hasta el 900
mas que por interpolación: comparando los datos de antes del 600
con los de después del 900 deducen lo que debe haber ocurrido
entre ellos.
“Sin embargo - escriben - no hay testimonios, ni siquiera
una pequeña probabilidad de que en esa época haya vivido un gran
número de judíos en alguna parte del mundo occidental”.
El contradictorio reino judío de los Chásares/Khazars(Jázaros),
en la Ucrania, se extiende por los siglos cuestionados: de su
cultura ha desaparecido todo rastro tangible.
¿Coincidencias?
La última guerra mundial, con el entusiasta intercambio de bombardeos
británicos y de germánicas V-2, trajo el “beneficio” colateral
de facilitar la arqueología en los países afectados por el trueque.
En Inglaterra se enfrenta esta disciplina con un misterio urbanístico
que motivó una jornada en 1986 en Londres.
Las ciudades que estaban bien pobladas desde la época romana, como
Londres, Chester o York parecieran prácticamente desiertas a partir
del s. VI y sólo en el s. IX despertarían para convertirse en el
s. X u XI en centros comerciales del medioevo.
No se encuentran tampoco monedas correspondientes a la época en
questión.
Thacker escribe:
“Hay que reconocer que los hallazgos arqueológicos correspondientes
a ese período son insignificantes. Tenemos muy pocos objetos, da lo
mismo de qué tipo, referidos a lo que sucedió en Chester entre los
siglos V y VIII.”
En Alemania, en Frankfurt /Main se encuentra una espesa serie de estratos,
sólo faltan los correspondientes a los años 650-910.
Una nueva coincidencia.
Los vikingos que asolaban Europa durante la edad media se comportaban
muy delicados, sin importunar a nadie con rastros arqueológicos.
Es como si antes de entrar en combate, esos vikingos se calzaran guantes
de seda, y tras los incendios de iglesias se apresuraran a extinguirlos
y antes de regresar a sus navíos recogieran sus caídos, sus flechas, sus
lanzas, pasando por último una escoba por el lugar de batalla, para no
dejar una impresión de desorden.
Sobre España ,el historiador catalán Ignacio Olagüe ha escrito
en 1969 Les Arabes n ' ont jamáis envahi l' Espagne, cuestionando
la Reconquista, ya que esta hubiera supuesto una presencia cristiana
anterior, que Olagüe niega.
Esto hace de las numerosas inscripciones en las fechas críticas una
falsificación posterior, como Topper arguye independientemente.
En Armenia, que desde el s. V brillaba por traducciones bíblicas y un
abecedario propio, se constata al principio del s. VII una decadencia
espiritual que duraría hasta el s. X; a partir de ahí fluyen los textos
de la manera acostumbrada.
Todos estos casos podrían ahondarse y multiplicarse.
Muchas coincidencias dejan de ser coincidencias.
Pero a la idea de un tiempo fantasma en Europa se opone la figura de
Carlomagno, documentada hasta la saciedad.
¿Es en verdad así?
Paradójicamente, la invocación de Carlomagno es uno de los argumentos
más fuertes a favor de lllig.
De las 313 grandes construcciones que atestiguan los "documentos",
de palacios, conventos o iglesias edificados por Carlomagno se han
conservado un número de ruinas sospechosamente escaso: tal vez restos
de siete palacios y una docena de iglesias, pero no pueden datarse
inequívocamente.
La existencia de Carlomagno y de la época en litigio esta así fuertemente
asociada a la construcción de la Pfalzkapelle, la catedral palatina de
Aachen (Aquisgrán)
http://www.enciclopediacatolica.com/a/aachen.htm
http://www.alemania-turismo.com/pages_ms/aachen_esp.htm .
Illig dedica unas cien páginas a un análisis arquitectónico y
arqueológico, señala 24 anacronismos insalvables en la construcción, desde
las columnas hasta la cúpula, llegando a la conclusión de que la Pfalzkapelle
no ha existido antes de 1025.
Y "la ciudad de Aachen", donde habría residido y muerto Carlomagno,
es en el s. X apenas un "vicus", una aldea, no una "civitas",
una ciudad.
Illig señala las enormes lagunas y contradicciones en la supuesta
biografía de Carlomagno, cuyas fuentes primeras son Einhard
(Eginardo, su cronista de la corte), los Anales del Reich y un monje
Notker, que escribe 70 años después del deceso de Carlomagno.
Fecha y lugar de nacimiento de Carlomagno son desconocidos (Einhard
confiesa que jamás oyó nada de boca del Emperador ni por los chismes de
la corte sobre su nacimiento, niñez y juventud).
Se coincide en que nació un 2 de abril, pero se ignora de que año, aunque
los horóscopos se calculaban según esos datos de año y lugar; se
habla de 742, 743, 747 .
Su muerte se ubica en el 28 de enero del 814, pero suceden cosas
llamativas:
se lo entierra como un apestado a las siete horas de muerto, sin las
ceremonias fúnebres previsibles para con el primer personaje de Europa.
Después se olvida inexplicablemente el lugar de la tumba, hasta que
pasados dos siglos, Otto III se decide a buscarla.
La halla y la abre bajo circunstancias extrañas una noche del año 1000;
dice que el cadáver está intacto salvo en la punta de la nariz, donde
hace colocar un pedazo de oro.
Lamentablemente el sitio de la tumba no queda marcado ni con un monumento
ni con una pequeña placa.
Federico I Barbarroja necesita en 1165 "una visión" para reubicar
la tumba y ordenar a su Papa (resp. Antipapa) la elevación de Carlomagno
a los altares.
Hay también incógnitas irresolubles en el esquema convencional, como el
tipo de economía que debería poder sufragar mas de 40 años de guerra
además de un “renacimiento carolingio”, pero que no pasaría de
la agricultura.
Es también problemático identificar la moneda en curso y su material,
enumerar los mercados existentes , constatar la falta de caminos y ciudades,
la ausencia de impuestos .
Mientras según los documentos el imperio florecía, en la realidad
disminuyó fuertemente su población; mientras en los documentos se
disfruta de una expansión económica, los arqueólogos constatan una
región sin comercio en el que el dinero fue reemplazado por el
trueque.
Si se ubican obras literarias en ese período se forman huecos en el
subsiguiente.
A pesar del supuesto éxito militar el uso del estribo metálico
– fundamental para la caballería con armadura y lanza, caballería
pesada adjudicada a los ejércitos de Carlomagno – cae en olvido
hasta el siglo XII.
También son increíbles las crónicas del año 779 (y a partir del 807
hasta el final de los Reichsannalen), sobre eclipses con
detalladas descripciones astronómicas en grados — una novedad que se
extingue y sólo reaparece después de que los árabes introducen los
astrolabios en la época de Otto III a Federico I-, justamente esa época.
Todos los logros del supuesto renacimiento carolingio caen rápidamente
en el olvido.
Jacques Le Goff comenta que se trataría de un renacimiento avaro,
que acumulaba en vez de sembrar.
Hay otros dos fenómenos que deparan una anomalía a la cronología habitual:
la figura de Erígena y el milenarismo de Fiore.
El llamado "Carlomagno de la Filosofia", Johannes Scotus Erígena,
http://www.luventicus.org/articulos/...toerigena.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Escoto_Er%C3%ADgena
es ubicado entre 810-880, aunque añadiendo que se desconocen la fecha
y el lugar de su muerte según el manual de Hans Joachim Störig,
Erígena iguala a Carlomagno, realizando ya desde un principio
lo grandioso: "de tal manera que Erígena, ya al comienzo de la
escolástica ha abarcado en una intuición global mucho de lo que las
generaciones posteriores sólo lograron recuperar tras lentos avances".
Aquí tendríamos en verdad un filósofo anticipatorio.
En la célebre The Encyclopedia of Philosophy editada por
Edwards se lee que Erígena aspira a dar una completa
explicación racional del mensaje cristiano, aunque sin rechazar la
revelación:
What he does question is the notion of that the opinion of the church
fathers are above rational criticism; in his view, the theologian is
free to adopt that interpretation of Scripture which best commends
itself to his reason (...) Eventually, however, his Christian rationalism
proved to be incompatible with orthodoxy.
Es otra vez maravilloso como Scotus Erígena anticiparla así
en tres siglos el Sic et Non de Pedro Abelardo (1079-1149 ),
http://www.enciclopediacatolica.com/p/pedroabelardo.htm
justamente escrito para mostrar las contradicciones entre los
Santos Padres o entre los concilios, e invitar a un parejo énfasis
de la racionalidad.
Lo mas sorprendente de todo es que el esquema emanacionista–panteísta
de Erígena, nada ortodoxo, pasa desapercibido en el momento de su
mayor fama dentro de la corte carolingia y que la Iglesia no condene al
hereje sino hasta 1225, bajo el Pontificado de Honorio III – unos 350 años
después de su muerte.
El Kindlers Literatur Lexikon, dice que el De Divisione Naturae
no tuvo influencia en su época, que su mística espiritual era cosa de muy
pocos.
Dice también que la Iglesia abandonó su tolerancia cuando apareció un
panteísmo popular erigenista. Cómo se compagina una cosa con
la otra — eso no lo dice el léxico Kindler.
Ortega y Gasset había notado que en el año 1000 no se registran
histerias, ni siquiera temores milenarios.
Esto es acorde también con lo que se viene explicando, pues no habla
en ese entonces una conciencia temporal dominada por la cronología AD.
Debería haber suscitado mas atención el caso de Gioacchino da Fiore
(1130- 1202)http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/fiore.htm
En su Liber Figurarum afirma que en el año correspondiente a 1260
debería completarse el primer milenio y comenzar la nueva época.
La expectativa apocalíptica esta relacionada con mil años:
¿Por qué se la posterga hasta el 1260?
Según Uwe Topper porque de Fiore esta pensando con la
cronología de la Era juliana pero sin el añadido del tiempo
fantasma.
Así 1260 menos 297 da 963.
Si a eso le sumamos los 38 años en que difieren Era y AD se obtiene
el año 1001 después del nacimiento de Jesucristo.
Joaquín de Fiore habría calculado el milenio correctamente,
sin interpolar un tiempo ficticio.
4. CONSTRUYENDO CRONOLOGÍAS
¿Cuándo se introduce el nacimiento de Jesús para dividir la historia de
la humanidad en antes y después?
La pregunta estimula falsas respuestas porque presupone, o al menos sugiere,
una introducción fulminante y no un proceso gradual, con sus contramarchas
e incongruencias.
Es sabido que la carencia de un año cero produce incontables errores
al calcular la distancia entre años AC (antes de Cristo) y AD (posteriores);
por ejemplo, del 7 AC hasta el año 2 AD no transcurren 9 años, sino 8.
Por si fuera poco, el supuesto "punto fijo", el nacimiento de
Jesús de Nazaret, no se ubica tampoco en el 1 AD, sino antes o después.
Se ubica antes, en el 7 AC si, siguiendo a Kepler, se toma la
"estrella de Belén" por la conjunción de Júpiter con Saturno;
o también si se supone que Jesús nace necesariamente antes de la muerte
de Herodes, o sea antes del 4 AC.
Se ubica después, en el 6 AD, si se identifica el censo de Lucas con el
primer censo de Quirinus.
Tales dificultades hacen poco atractiva, por razones comprensibles,
la adopción de una cronología AD, que será relativamente tardía.
Tal demora facilita la inserción de un tiempo fantasma, pero una ocasión
propicia se halla ya en las dos variantes del Antiguo Testamento en
cuanto al tiempo transcurrido desde la creación del mundo.
En la versión griega llamada Septuaginta hay una diferencia
con respecto a la versión latina de Jerónimo en la Vulgata,
basada en fuentes hebreas.
La Vulgata coloca 270 años más que la versión griega; según
algunos computistas la diferencia correcta abarcaría 297 años, según
se delimite una generación con 30 años o con 33, la supuesta edad
de Jesús.
Dyonisius Exiguus calcula en el 525 unas tablas pascuales para
el período 536-626 y las enumera por el nacimiento de Jesucristo.
Tal ejercicio no tuvo entonces mayor repercusión.
La primera cronología AD parece ser la del monje Regino de Prüm,
que se supone del siglo X , pero que podría también proceder del
s. XI ó XII.
La Iglesia Romana empezó a usar sistemáticamente AD en sus documentos
bastante tarde, a partir de 1431 , mientras que en el Imperio Bizantino
se siguió fechando según el emperador reinante hasta el final, cuando
Constantinopla devino Estambul.
Circuló también en Europa occidental, como decíamos a propósito del
milenarismo, la cronología llamada "Era", que cuenta a partir
de la reforma juliana ubicando el primer año de la Hégira en el 666,
para aprovechar con la recomendada astucia de serpientes las connotaciones
apocalípticas (Mahoma = Anticristo); pero la Era se usa
de manera irregular y tardía, salvo en España.
En general no hay en Europa una cronologia AD antes del 1000 y es sólo
corriente a partir del 1200.
Según Illig y sus colaboradores, Otto III decide que con
él comienza una nueva época, un nuevo reino distante 1001 años del
nacimiento de Cristo.
Este ímpetu fundacional en la idea del Reich milenario y sagrado, lo
que será luego el gibelinismo, se despliega con la colaboración del
Papa (que no era otro que su amigo y consejero el francés Gerbert
de Aurillac, a quien Otto III designara Papa como Silvestre II)
y acorde con Bizancio, tras las modificaciones iniciados por
Konstantinos Porphyrogennetos.
Éste traslada en el siglo X toda la biblioteca imperial, escrita en
mayúsculas griegas, a la nueva grafía con minúscula.
Curiosamente, el cambio de formato lo obliga a la destrucción minuciosa
de todos los originales.
La pérdida de la reliquia principal del Imperio del este, la Cruz de Cristo,
en el 614, cuando los persas se apoderan de Jerusalén, incita a una
recuperación ficticia y a un intenso retoque histórico.
Ciertamente sería increíble que lo primero que se emprendiera con la
reliquia principal de la Cristiandad fuera reducirla a astillas para
repartirla a diversas iglesias del orbe, como un Rompecabezas Sagrado
destinado a no reconstruirse jamás.
Probablemente por razones teológicas, dinásticas y políticas la acción
comienza en Bizancio, al construirse un pasado irreal, pero sin inaugurar
una nueva cronología.
Es Otto III, hijo de la princesa Theophanu y emparentado así con la
dinastía bizantina, quien concibe el Sacro Imperio Romano Germánico como
un acontecimiento milenario.
Obispos y Papas deben ser para Otto, como lo fueron en la Roma constantiniana,
obedientes funcionarios del Emperador, del Káiser.
La introducción de la cronología AD equivale entonces a situarse a mil años
del nacimiento de Cristo, con el Mythos del Imperium renovado.
Si hasta ese momento no se había usado la cronologia AD, nadie podía
percibir como una modificación la fecha que Otto III impone gradualmente.
Más tarde, cuando los cronistas tratan de sincronizar acontecimientos, hay
tres siglos libres que se llenan con leyendas.
Puede ser que Otto III y Silvestre II (= Gerbert de Aurillac) hayan
urdido conscientemente la leyenda de Carlomagno, un emperador
franco-germano, acompañado de un sabio francés como Alcuino – una
imagen que reproduce y proyecta en el pasado la amistad entre el
alemán Otto y el francés Gerbert de Aurillac.
Ellos obraban en un contexto tan impregnado de falsificaciones, como
nuestra época de finanzas.
Una contrafalsificación estaba dentro de las reglas del juego.
Los Hohenstaufen ( http://www.biografiasyvidas.com/biog...henstaufen.htm )
la renovarán con euforia.
En la Antigüedad las falsificaciones paganas fueron relativamente escasas
comparadas con las judías y cristianas.
A su vez éstas no son tantas, comparadas con las medievales.
El filólogo W. Speyer dice cautelosamente:
"En el oriente helénico entre el siglo VIII y IX el oficio de falsificar
es parte de la profesión del teólogo".
La idea de un Dios para el que nada es imposible, aunada al elogio
de la credulidad religiosa como virtud, creaba un suelo propicio para las
falsificaciones.
Para colmo la idea de la tradición apostólica inducía a cada diócesis
importante a fingir una genealogía donde un apóstol o un discípulo de
un apóstol la fundaba.
La competencia de un obispado contra otro por la obtención de privilegios
desata una serie desenfrenada de falsificaciones.
Ciertamente, la falsificación medieval más insidiosa es la de la
“donación de Constantino” ante el Papa Silvestre I .
Antes de trasladarse al este el emperador le entregaría Roma, declarando:
"allí, donde esta instituido un imperio magnífico y donde fue fundada
la capital de la Cristiandad sería indecoroso que un emperador terrenal
ejerciera su poder" .
Otto III reacciona ya en 1001 contra esta falsificación, indignado porque
“algún diacono usurpó el nombre del gran Constantino” para un
embuste descomunal.
Acaso sea a propósito que Gerbert adopte el nombre de Silvestre II, en
oposición al Silvestre I de la leyenda.
Otto se siente como Constantino, pero imagina una figura más cercana
y crea la leyenda de Carlomagno.
El conflicto de güelfos y gibelinos
http://www.artehistoria.com/historia/contextos/1250.htm
era ya inevitable.
5. CONCLUSION
Hemos expuesto, siguiendo a Illig, un sobrio argumento histórico-astronómico ,
hemos resumido después una serie de llamativas coincidencias históricas y por
último hemos aventurado una conjetura sobre el origen del "tiempo fantasma".
Cada una de esas tres partes posee un peso probatorio diferente.
Algunos entusiastas han saludado la tesis de Illig como un "cambio
de paradigma historiográfico".
Tampoco se trata, como sugieren algunos críticos maliciosos, de una prosecución
de la obra de Wilhelm Kammeier, Die Fälschung der deutschen Geschichte
(Leipzig, 1935), un autor de épocas malditas.
A diferencia de la crítica bíblica, de la concepción de la historia como lucha
de clases o como pugna de almas raciales, la tesis de Illig es
ideológicamente neutral.
Exige sí, si es acertada, una revisión a fondo de los preconceptos
sobre las "dark ages".
Y si es desacertada desafía a una refutación aniquiladora.
No obstante hay dos razones por las que Illig provoca tanta
inquietud.
Primero, porque la historiografía europea es fundamentalmente libresca.
A lo sumo llega hasta los documentos, pero jamás sueña en contrastarlos
con evidencia físicas .
Las "ciencias auxiliares de la historia” se mencionan en vagos
prólogos pero sólo se las usa para ilustrar lo que se cree saber por
otras vías.
Illig muestra las debilidades de esa metodología unilateral.
En segundo lugar, el poder es hoy esencialmente mediático, supone una
confianza del súbdito en que todo está más o menos en orden.
Pero si ni siquiera fuera seguro en qué fecha vivimos :
¿En que se podría creer tranquilamente?
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Fuentes Primarias
ILLIG, Heribert: Das Erfundene Mittelalter. Die größte Zeitfälschung der Geschichte, Düsseldorf;
Econ Verlag, 1996.
ILLIG, Heribert: Wer hat an der Uhr gedreht? Wie 300 Jahre Geschichte erfunden wurden,
München, Econ & List, 1999.
TOPPER, Uwe: Erfundene Geschichte. Unsere Zeitrechnung ist falsch, München, Herbig, 1999.
Heribert ILLIG
(en inglés )
http://en.wikipedia.org/wiki/Heribert_Illig
http://www.kitalaltkozepkor.hu/hi_vergessen_e.html
Artículo disparador de curiosidades sobre el tema :
http://www.lelarge.de/wamse.html
Forget about the year 2000, we still live in 1703
Our christian chronology is based on the calendar correction
of pope Gregorius XIII.
In the year 1582 10 days were skipped in order to synchronize the
astronomic circumstances with the calendar.
This correction did not take into account the mistake which had accumulated
in the Julian calendar since the time of Julius Caesar (45 BC).
It only corrected the mistake that accumulated since 300 A.D.
Specialists claim, that Gregorius refers to the council of Nicea (325 AD).
At this council was either the calendar corrected or at least the equinox
fixed to the 21st of march.
But there is no evidence for this; all facts argue against it.
So the time between pope Gergorius XIII and Julius Caesar seems to
be 300 years shorter than originally presumed.
According to the thesis of Heribert Illig 297 years of fictious history
have been inserted.
For a fictious period of time - according to Illig from 614 to 911 - there
cannot be authentic evidences.
These centuries are also called the "Dark Ages" anyway for the historical
deliveries are as rare as the archeological findings.
Today we do not find any proof of colonization during the early Middle Ages
in originally Roman cities.
The historical sources are by no means contemporary, but have been written
centuries later.
Hundreds of Byzantinian towns seem to have been uninhabited during this time.
The findings in islamc spain do not begin in 711 with the islamic conquest
but not before the early 10th century - and so on.
If Heribert Illig's thesis is right, there must not be a single serious
finding from that period of time.
Therefore the rest of the findings dated back to this time had to be
examined in detail.
What stroke Illig was that hardly no of more than 1000 building mentioned
in documents could actually be found.
The Pfalzkapelle (a huge chappel said to be built by emperor Karl)
- the landmark of Aachen - is the most famous building of the questioned time.
It has a huge arch which is not likely to exist without any predecessors
or successors.
The developement from the ability to build small arches to build huge arches
cannot be duplicated.
According to Illig´s argumentation that has not been disproved yet this
building does not belong to the "Dark Ages".
Another example is the "Torhalle" of Lorsch, which would then be dated in
the early 12th century inspite of 770 or 870 A.D.
The few other churches of the Carolingian era would also fit well into the
Ottonian times. The Carolingian bookpaints are in truth also Ottonic and
can therefore hardly be distinguished from the artwork of this time.
There are a lot of findings of graves im Middle Europe.
Their ages cannot be named in absolute dates, but only in relation to
each other.
But the obvious succession wasn´t spread over 200 years, but - according
to the conventional chronology - over more than 400 years.
Doing this, a decrease of population in the 6th century and a still
unexplained explotion of population around 1000 A.D. were created.
A lot of research results show that the three centuries and their history
can and must be cleared out.
This is applicable for the whole Old World from Iceland to Indonesia.
But who has advanced the clock?
The emperors Constantin VII and Otto III and pope Sylvester II are the initiators.
Emperor Otto III (emperor from 996 to 1002) wanted to be Jesus Christ´s
representative on earth at the dawn of the 7th millenium (6000 years after Creation).
The pope (999 to 1003) who was enthroned by Otto surported him with his
knowledge of Arabian astronomy and mathematics.
Otto´s mother came from the Byzantinian court, which explains the relations
to the Byzantinian dynasty.
There, three "empty" centuries could be used well.
The Persians had stolen the most important christian relic, the the cross
of Golgatha in 614.
Only within the fictious time could the return of the relic be explained.
The changing of chronology was concealed by additional arrangements.
Changing the reference point of the chronology made sure that only
initiated persons could know that manipulations "in the name of god"
had taken place.
The Byzantinian changed from 1015 seleucidean era to 6212 after the creation
of the world.
The christians in the western part of the world changes from the year 419
in the era of martyrs to 1000 years after the birth of Jesus Christ.
The jews followed them and changed fom 1015 seleucidean era to 4464 after
creation.
Up to now it could not be explained why all cultures of Europe changed
their chronologies all at the same time, but on the quiet.
The invented but still empty centuries had to be filled with history.
So Otto and Sylvester made up stories and a very big emperor Karl.
Otto could refer to him as well as the pope, who had enthroned and
anointed him emperor.
This Karl got his coronation on the 25 December 800 AD, a day that was
determined 497 years earlier to be the last day of the world.
So Karl fullfilled the same conditions as Otto III - and now we understand
why his (fictious) contemporaries did not jubilate or show any fear.
Karl´s coronation was supposed to be inferior to the Millenium-emperor Otto.
It gets understandable why the beginning of the year 1000 did not cause
any fears: As the change of chronology took place very shortly before the
target day, there was no time for any end-of-world moods.
From Otto III to Friedrich II, the figure of Karl got more facets than a
real person would ever have had.
At other places other stories appeared, such as the fairy tale about
(the ficitious) Harun al-Raschid.
In this way, the Middle Ages partly invented themselves.
Only with this bold thesis the contradictions between buildings, findings
and documents disappear.
(H.I.in: Welt am Sonntag 1/2000 vom 2.1.2000, Seite 40)
-Übersetzung: Gunnar Ries und Ruth Lelarge-
(en alemán )
http://www.lelarge.de/illig.html.
Listo. uh, como me quedaron lo´dedo´. Bueno, por las dudas transcribo la
¡Puntuen, ta bueno, no sean ortibas!