La Internacional (L'Internationale en francés) es la más famosa canción del movimiento obrero. Está considerado como el himno oficial de los trabajadores del mundo entero y de la mayoría de los partidos comunistas y socialistas así como de los anarquistas. La letra original, en francés, es de Eugène Pottier, y fue escrita en 1871 dentro de su obra Cantos Revolucionarios. En 1888 Pierre Degeyter la musicalizó. :Arriba los pobres del mundo En pie los esclavos sin pan alcémonos todos al grito: ¡Viva la Internacional! Removamos todas las trabas que oprimen al proletario, cambiemos el mundo de base hundiendo al imperio burgués. Agrupémonos todos, en la lucha final, alzan la voz los pueblos con valor por la Internacional. (Bis) El día que el triunfo alcancemos ni esclavos ni dueños habrá, los odios que al mundo envenenan al punto se extinguirán. El hombre del hombre es hermano derechos iguales tendrán la Tierra será el paraíso, patria de la Humanidad Agrupémonos todos en la lucha final. Y se alzan los pueblos por la Internacional. Agrupémonos todos en la lucha final. Y se alzan los pueblos ¡con valor! por la Internacional. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ATAMPdd23IY Historia El 15 de junio de 1888 G. Delory, uno de sus organizadores de la Lira de los Trabajadores (La Lyre des Travailleurs), que más tarde sería alcalde de Lille y que estaba interesado en que la coral ampliara su repertorio de canciones socialistas y obreras, se siente atraído por uno de los versos de Pottier que aparecía en Cantos Revolucionarios, concretamente por el titulado La Internacional, y le encarga a Pierre Degeyter, que ya tenía una buena reputación de compositor, su música, indicándole que hiciera algo de ritmo vivo y arrebatador. Pierre trabajaba en ese tiempo como montador en los talleres de Fives-Lille, y con la única ayuda de un simple armonio, musicalizó La Internacional en sólo tres días. Después de comentarla con los compañeros de trabajo y de hacer pequeñas modificaciones, la entregó a La Lyre des Travailleurs para su estreno. Se procedió a imprimir los 6.000 ejemplares de la primera y clandestina edición. Fue un éxito total, primero en Lille y luego en todo Francia. Hasta 1922 se mantuvo una querella entre los dos hermanos Degeyter, Adolphe y Pierre, para saber quién era el autor de la música de La Internacional. El 23 de noviembre de 1922 el Tribunal del Sena proclamó a Pierre Degeyter autor de la música de La Internacional, aunque anteriormente lo había hecho a favor de Adolphe. Éste, en una carta a su hermano el 26 de abril de 1915, ya reconoce que él no era el autor de la música. El 23 de julio de 1888, en una reunión de la Junta Sindical de vendedores de periódicos, se interpretó por primera vez en público. El 8 de diciembre de 1896 La Internacional es adoptada como himno oficial de los revolucionarios. En 1899, en otro 8 de diciembre, lo adoptan todas las organizaciones socialistas francesas al finalizar el Primer Congreso general en París. En 1892, la Segunda Internacional la populariza y adopta como himno. El día 3 de noviembre de 1910 se convierte en el himno de todos los trabajadores del mundo, en el Congreso Internacional de Copenhage. En 1919 Lenin la oficializa en la Tercera Internacional y se convierte en el himno nacional de la Unión Soviética hasta el año 1943. Según cuenta Maurice Thorez en 1928, en el VI Congreso de la Internacional Comunista celebrado en Moscú, el propio Pierre Degeyter dirigió personalmente, con lágrimas en los ojos, el coro que interpretó la canción. Su letra ha sido traducida a casi todos los idiomas del mundo. Su presencia es importante en países con sistema socialista, como Cuba. Existen notables variaciones de contenido entre las diferentes traducciones del himno, y algunos idiomas, como el español o el inglés, cuentan con dos o más versiones distintas. También hay variaciones en cuanto a la extensión. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=UAIA6mIa3zs link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=-X_zdhdNP1U link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=deESSazleFw link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=m7PrVtZAG4M link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=pB5x6cDMjao link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=dcXNXKtu8z4 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=1jjBwz-mg3A link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=mRkRiOYFs4A link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=6aRF4aN5C6U link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=AhbMuW_RxP4 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Q_mwrsx6plU link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=AIn60avqSZ0 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=MPXGRD3A6FY descargar las vrsiones de los diferentes paises: http://www.hymn.ru/internationale/index-en.html El canto de La Internacional La Internacional se ha transformado en un canto universal porque sus estrofas contienen la sublimidad de un profundo y delicado sentimiento humano y el amor de los pueblos que sufren. Xavier Guillemin. (La Muse Rouge 4 - año III) Era durante las sombrías jornadas de la ocupación nazi en Bélgica y otros países. Acabábamos de escuchar las radios de Londres y de Moscú y estábamos aún bajo el efecto de nuestra sorpresa, aunque, a decir verdad, no teníamos por qué extrañarnos por lo que pudiera acontecer dentro del complejo de una guerra tan peregrina como fue la de 1939-1945. Poco importa... Radio Moscú había borrado de sus emisiones el canto de La Internacional, con el que daba punto final a sus informaciones extranjeras, y en su lugar nos servía un canto cuyas estrofas patrióticas no tenían nada que envidiar a los himnos nacionales monárquicos más fervientes, como el de Inglaterra, Holanda o Bélgica. También las repúblicas burguesas de Francia y América se alegraban observando aquella metamorfosis espiritual. ¿A qué clase de intereses podía obedecer el Kremlin? Probablemente a los deseos y sentimientos expresados por los gobernantes capitalistas, consistentes en no provocar roces en el seno de sus naciones a fin de salvaguardar la unidad y consolidar el pacto de las naciones unidas en su lucha contra lo que ellas habían convenido en llamar el fascismo o el hitlerismo. Mediante esas concesiones, el Kremlin daba pruebas de su buena voluntad de adaptarse a los modales sociales de la buena educación. Pretensiones corteses que revelaban las dificultades dentro de las que chapoteaban las llamadas naciones unidas, que no reparaban en medios para galvanizar los ánimos de sus respectivas poblaciones con el fin de hacerles aceptar más fácilmente los sacrificios solicitados para el desarrollo de la guerra hasta obtener un final victorioso. Aquella actitud dio resultados maravillosos, puesto que las notas discordantes fueron pasajeras. Por lo menos, en apariencia. Luego, cuando las hostilidades fueron cesando, cada cual se retiró hacia sus propias posiciones utilitarias y oportunistas. Una vez más la clase obrera había sido burlada por los bufones de los Estados. La Unión Sagrada, esa maldita unión, había funcionado maravillosamente, a destajo y con pleno rendimiento. De tal manera que, de la noche a la mañana, el mundo se halló en presencia de una victoria sin porvenir. La situación era siniestra y lamentable. La guerra, espoleada con lemas grandilocuentes para matar al fascismo, no había, de ningún modo, destrozado al perverso animal. Al contrario. Rápidamente se manifestó el desengaño, cuando las masas se dieron cuenta de que el objetivo para el cual habían sido movilizadas no había sido alcanzado y el mal social se manifestaba más ufano que nunca a juzgar por el comportamiento de los mandamases. En realidad el fascismo se había enseñoreado de las naciones que se consideraban democráticas porque eran victoriosas. Así va la Historia... De la edición de la "Librería de propaganda socialista" del canto de La Internacional (texto y música) había sido amputada la quinta estrofa en el período de entreguerras. Y la edición de referencia es anterior a la Primera Guerra Mundial. En aquella época, la "Librería de propaganda socialista" estaba situada en el número 60 del bulevar de Clichy, en París; la portada de la edición a que me refiero estaba ilustrada con un dibujo de Steinlein. Sobre las banderas que enarbolan los manifestantes, el dibujante había escrito: American Party of Labour, Parti Socialiste, Social Demokratie, Parti Ouvrier. Estos son los ocho versos de la estrofa censurada en aquella edición: Los reyes nos embriagaban con sus vanidades, paz entre nosotros, guerra a los tiranos. Apliquemos la huelga a los ejércitos, ¡culata al aire y rompamos filas! Si se obstinan esos caníbales en hacer de nosotros héroes, pronto sabrán que nuestras balas son para nuestros propios generales. La cosa parece extraña. Se trata, pues, de esclarecer este misterio, al menos de intentar explicarlo a las jóvenes generaciones, que ignoran el intríngulis y la sutileza del oportunismo político. Es también posible que los ancianos se acuerden de los hechos que vamos a relatar. Así, unos y otros estarán en condiciones de sacar la enseñanza que comporta la amputación voluntaria de esa estrofa de La Internacional. Pero no se trata solamente de esto, puesto que nos ocuparemos de dar a conocer algunas facetas de la vida de Eugène Pottier, autor de los versos de La Internacional, y de Degeyter, autor de la música. La Internacional se ha transformado en un canto universal. Y es útil que se explique su historia y su evolución, a fin de que "el clamor de los pueblos que sufren" no se pierda lamentablemente, transformándolo en letanías que sería agradable salmodiar los días marcados para los desfiles y las cabalgatas, cuya realidad se está desgraciadamente transformando de modo favorable para el Estado y la patronal, como sucede, de manera acentuada, en el curso de la jornada del Primero de Mayo desde que ha sido decretada como fiesta nacional en ciertos países democráticos. Recordémoslo en el umbral de estas páginas de historia del canto de La Internacional. Volveremos sobre esa fase, que marca la esencia de la lucha obrera contra los tiranos, y que afirma también en dos palabras el espíritu antimilitarista y de rebeldía que se debe mantener en el seno de la clase obrera. De lo contrario se podría decir de La Internacional, con mucha razón, lo que Jules Vallès escribía refiriéndose a La Marsellesa: Vuestra Marsellesa actual me causa horror. Ha sido transformada en un cántico del Estado. No entusiasma a los voluntarios, dirige rebaños. No es la alarma del voluntariado, sino el ruido monótono del cencerro colgado del cuello de los bueyes. Esta comparación es pertinente y muy realista, puesto que los enfáticos, los estadistas, los ministros, senadores y diputados, han convertido este canto de La Internacional en una canción romántica de victoria, sin esencia de rebeldía. Afortunadamente, los textos están ahí para desmentir la humillación y el insulto. dedico este post a todos los que nos emocionamos al escuchar este himno y a los miles de hombres y mujeres que murieron por la revolucion socialista en el mundo pd fachos:sus comentarios van a ser borrados,si quieren contestar hagan su propio post en homenaje a videla,roca,lanusse,astiz,pinochet,bush o quien mas le guste link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=1mMTEJm0byk
la internacional -el himno de los trabajadores del mundo
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