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World of Warcraft - Personajes (parte 2)

Info6/21/2009

Hola Gente
Este post es una recopilación de: http://www.rolcraft.net/wiki/index.php?title=Portada
Actualmente no esta en funcionamiento, pero pude rescatar algo de información, se las dejo aki, para ke los fanáticos (como yo) de warcraft no se pierdan de toda esta info

Si alguien sabe de otra página, foro, blog o lo ke sea de wacraft, xfavor avisenme y con mucho gusto lo revisare y posteare, saludos

Ahora si ... los personajes mas importantes de World of Warcraft (en orden alfabetico):
-- Segunda Parte --

Arthas Menethil



Nombre: Príncipe Arthas Menethil de Lordaeron aunque también es conocido por Arthas el Traidor, actualmente es el Rey Lich. Genero: Varón Raza: Humana Clase: Rey Lich Afiliación: Originalmente era un Caballero de la Mano de Plata y defendía Lordaeron del Azote, más adelante mató a su padre y se auto proclamó rey. Parientes: Terenas Menethil (padre), Calia Menethil (hermana)

Primeros Años
El Príncipe Arthas Menethil es el hijo del rey Terenas Menethil II, y nació durante la Segunda Guerra. El príncipe creció en una época en que las tierras de Azeroth estaban asolada por guerra, la Alianza se desmenuzaba, y nubes oscuras asomaban en el horizonte. En su juventud, Arthas fue entrenado en combate por Muradin Bronzebeard, el hermano del Thane de Ironforge, Magni Bronzebeard, que le hizo espadachín diestro. Bajo de la tutela de Uther Lightbringer, Arthas fue alistado en la Orden de la Mano de Plata a la edad de 19 años. A pesar de su comportamiento impetuoso y testarudo, Uther acogió bien al guerrero. Una de sus hazañas más famosas fue el contraataque a un grupo de trolls del bosque de Zul'Aman que intentaban atacaban Quel'Thalas.

En ese periodo Arthas conoció a la hija más joven de Daelin Proudmoore, la maga Jaina Proudmoore, actualmente Líder de los refugiados de Lordaeron en Theramore. Pasaron los años, crecieron juntos, y surgió una relación. Sin embargo, los estudios mágicos de Jaina en las comisiones de Dalaran y los de Arthas en Lordaeron les forzaron a permanecer largos periodos de tiempo separados. Las dos jóvenes decidieron mantener una amistad fuerte y enfriar el romance hasta que ambos se encontraran en un momento mas propicio para un relación seria.

La Plaga
Los apuros comenzaron a revolotear por Lordaeron. Los orcos fueron liberados de sus Campos de Reclusión, y preocupaba la noticia de que una Plaga había comenzado a extenderse en las tierras del norte. Arthas y Uther fueron enviados a Strahnbrad para defender la ciudad de incursiones orcas. Donde el joven Príncipe derrotó a Searinox, un dragon, y recuperar su corazón para el enano Steeltoe para forjar un Orbe de Fuego. Arthas utilizó este artículo mágico para matar al maestro de espadas Orco, haciendo que los orcos se retiran.

Sin embargo, una amenaza más peligrosa se presentó en la Plaga. Jaina fue enviada para ayudar a Arthas, en la investigación de la extraña plaga. Encontraron un ejército de no-muertos y un granero infestado. Allí, conocieron al nigromante Kel'Thuzad en la ciudad de Brill y lo siguieron a Andorhal. Kel'Thuzad ya había infectado el grano almacenado en Andorhal y lo había enviado hacia las aldeas periféricas. Antes de que Arthas le matará, habló con Mal'Ganis, un Nathrezim que conducía el Azote. Jaina y Arthas viajaron al norte para enfrentarse con Mal'Ganir en Stratholme.

A lo largo del viaje, Arthas y Jaina pararon en Hearthglen, donde esperaban resistir. Allí, fueron advertidos de que un ejército de no-muertos se acercaba. Arthas ordenó a Jaina que buscara a Uther para ayudarlos, mientras que él permanecía detrás para defender la ciudad. Entonces Arthas, en un acto de desesperación contra la Plaga ordenó atacar antes de que los no-muertos alcanzarán la población. Las fuerzas del Príncipe apenas se mantenían en pie, y estaban al borde de la derrota, cuando Uther the Lighbringer llegó con refuerzos y salvo a la maltrecha aldea. Mientras que viajaba a Stratholme, Arthas se encontró con el enigmático profeta, Medivh. Medivh le dio el mismo consejo que dio a Terenas "Viajar al oeste, a Kalimdor". Arthas dijo que se quedaría con su gente y en su tierra, y prometió que no los abandonaría. Jaina sugirió que el Profeta podría tener razón, pero Arthas no le prestó ninguna atención, y continuó a Stratholme.

Cuando llegó, Arthas encontró que el grano había sido distribuido, y sabía que los aldeanos pronto se transformarían en no-muertos. Él ordenó a Uther y a sus Caballeros purgar la ciudad entera. Horrorizado, Uther rehusó, y dijo que no seguiría tal orden aunque Arthas fuera el rey. Ante tal acto de insubordinación tacho a Uther de traidor y que disolvería su Orden de cobardes. Jaina apoyo a Uther, y Arthas dolido se dio la vuelta y marcho a la ciudad con un ejercito muy mermado por la deserciones.

Arthas comenzó la purga de Strathome para que no le diera tiempo a Mal'Ganis de activar la Plaga. Finalmente con media ciudad en ruinas y la otra plagada, Arthas exigió un arreglo de cuentas con el Señor de la Muerte, Mal'Ganis lo rechazo, sin embargo, hizo la promesa de satisfacerlo en Northrend.

El Príncipe lo siguió con una parte de sus tropas. Llegaron un mes despues a la bahía de Daggercap. Ya que buscaban un lugar apropiado para establecer el campamento base, Arthas vio a su buen amigo, Muradin Bronzebeard. Al principio, Muradin pensó que Artha conducía una partida de rescate enviada para salvar a sus hombres, que habían sido sitiados por los no-muertos mientras que buscaban la espada legendaria Frostmourne. Muradin y Arthas destruyeron el campamento próximo de los plagados, pero todavía no había señales de Mal'Ganis.

Mientras que Muradin y Arthas fueron a buscar la Frostmourne, un emisario de Lordaeron llegó en un zeppelin. Traía órdenes de Uther y de Terenas, mandando a Arthas y a sus hombres volver a casa. Cuando Arthas volvió a su base, los hombres habían abandonado sus puestos, y recolectaban madera de los bosques para reparar los barcos. Arthas no tenía intención alguna de irse antes de que Mal'Ganis fuera destruido. Con la ayuda de algunos mercenarios de la zona, consiguió alcanzar y quemar los barcos antes que sus hombres. Cuando llegaron los hombres, Arthas traicionó a los mercenarios, culpándolos por destruir las naves, y los asesinó. Arthas dijo a sus hombres que no tenían ningún medio de ir a casa, y la única manera de dejar Northrend era victorioso y ellos, necios como eran, le siguieron.

Mientras que Muradin y Arthas fueron en busca de la espada Frostmourne, las tropas de Arthas montaron un campamento presionando la torre de Draktharon. Cuando llegaron, Mal'Ganis apareció, y previo la muerte de Arthas. Este fue a buscar la Frostmourne con Muradin, dejando a su Capitán para defender el campamento. Los amigos pronto encontraron al Guardian, que intentó esconder la Frostmourne de Arthas, al parecer para su propia protección. El Guardia cayó, y Arthas y Muradin demandaron su premio Muradin, leyó las inscripciones de la espada, están decían que estaba maldita. Arthas pidió a los espíritus de la caverna que liberarán la espada de su prisión de hielo, proclamando que él “pagaría cualquier precio.” Antes de que el arma se liberará de su prisión de hielo, Muradin fue sacrificado, sin remordimiento por parte de Arthas. Con Frostmourne a su disposición, Arthas mató a los demonios de Mal'Ganis, y finalmente se enfrento a su jefe. Arthas oía voces en su cabeza que decian que matará a Mal'Ganis, este le dijo que la voz que escuchaba era la del rey Lich. Sin embargo, Arthas contestó que la voz le mandaba destruirle. Asesinado el Señor de la Muerte, Arthas huyó al Norte congelado, dejando a sus tropas. Pronto perdió la cordura...

La Traición

Arthas viajó de nuevo a Lordaeron, y el reino festejo la vuelta de su campeón. Sin embargo, después de arrodillarse ante el trono de su padre, el rey Terenas, Arthas blandió a Frostmourne y mató a su padre.

Arthas huyó de palacio y a partir de ahí no se le vio por semanas, reapareciendo en la aldea de Vandermar para hacerle una oferta a su nuevo amo, el rey Lich. Allí, se encontró con Tichondrius, un Señor de la Muerte como Mal'Ganis. Pensando que el Señor de la Muerte estaba por venganza, Arthas dijo que él no sentía remordimiento de sus acciones, pero Tichondrius no le culpo, le explicó que la espada, que él tenía fue forjada por el rey Lich, y fue diseñada para robar almas, y que Arthas era simplemente el primero que la pidió. Arthas organizó a los miembros del Culto de los Malditos que se ocultaban en Vandermar, y ayudado por sus capacidades mágicas viajó a Andorhal donde recuperaría el cadáver de Kel'Thuzad. Arthas mató al Paladín que guardaba la cripta, Gavinrad el Calamitoso, y se hizo los restos del nigromante. Esto trajo al fantasma de Kel'Thuzad , y le aconsejó secretamente a Arthas que no confiara en los Señores de la Muerte.

Los restos de Kel'Thuzad descompuestos necesitaban ser llevados al pozo solar en Quel'Thalas donde se restablecerá y se levantaría como no-muerto. Tichondrius envió a Arthas para recuperar una urna mágica, que se podría utilizar para transportar los restos de Kel'Thuzad. Sin embargo, la urna estaba custodiada por los Caballeros de la Mano de Plata. Arthas mató a los dos paladines, Ballador the Briglight y Sage Truthbearer, y ambos condenaron la traición de Arthas. Siguiendo el camino se encontró con Uther the Lightbringer otra vez, que - horrorizado - explicó a Arthas que la urna tenia las cenizas de su padre, el Rey Teranas.

Arthas asesinó a su mentor y agarró la urna. Abandonando los restos de su padre, los substituyó por los de Kel'Thuzad, y comenzó el largo viaje a Quel'Thalas. La dura resistencia de los elfos a Arthas, fue dirigida por Sylvanas Windrunner. Conduciendo sus fuerzas con del Azote, animó constantemente a su gente para que entraran y destruyeran Silvermoon. Sylvanas intentó advertir a los elfos del ataque de la capital por parte del Azote, pero Arthas destruyó los bosquess y mató a Sylvanas. Para hacerla pagar por su insolencia, le corrompió el espíritu, transformándola en una Banshee y esclavizándola a la voluntad del rey de Lich, forzándola a matar a su propia gente.

Con Silvermoon aniquilado, Arthas utilizo el Pozo Solar para traer a Kel'Thuzad de nuevo a la vida como Liche. Mientras que ambos viajaban a Alterac, Kel'Thuzad le explicó completamente los planes de la “Segunda Invasión” que tenia planeada el Rey Lich y el Azote. Kel'Thuzad viajó a Alterac para destruir a un clan orco había tomado control de una puerta demoníaca, que Kel'Thuzad utilizaría para hablar al señor Archimonde. El Azote destruyó a los orcos, y después de que Kel'Thuzad recibiera órdenes de Archimonde, sellaron a los magos de la ciudad de Dalaran.

Archimonde les mandó adquirir el libro de hechizos de Medivh, que permitiría que Kel'Thuzad convocará a Archimonde en Azeroth. A pesar de los esfuerzos valerosos del Kirin Tor por rechazar la invasión, el Azote atravesó las defensas y conjuros mágicos, matados al Archimago Antonidas y obteniendo el libro de Medivh. Arthas y sus tropas rechazaron el contraataque de los magos mientras que Kel'Thuzad invocó al Señor de la Muerte. Cuando llegó Archimonde, proclamó que el Rey Lich no era necesario para el Azote, y Tichondrius fue colocado como Comandante del Azote. Arthas estaba preocupado pero se fue con Kel'Thuzad, el Liche le dijo que iba todo como el Rey Lich había previsto.

Ambos desaparecieron y Archimonde tomó su venganza con la ciudad, destruyendo Dalaran con un solo ritual de gran poder. Arthas seguía siguiente y fue visto varios meses después en Kalimdor, donde Tichondrius empleaba la energía arcana del cráneo de Gul'dan. Arthas contó al recien liberado cazador de demonios Illidan obtener magia del cráneo para si, con lo cual él podría destruir a Tichondrius. Illidan acordó su plan, y Arthas desapareció otra vez

El trono de hielo



Archimonde dejó un trío de Señores de la Muerte en los jardines arruinados del palacio de Lordaeron para asegurarse de que seguía teniendo a la nación bajo control y para controlar a los servidores del astuto Ner'zhul. Cuando asesinaron al Señor de la Muerte, no estaba originalmente bajo sus órdenes. Esto cambió meses después, cuando Arthas volvió para reclamar su trono. Él amenazó los Señores de la Muerte, que huyeron inmediatamente, y después llamó a Sylvanas y Kel'Thuzad a su lado.

Juntos asesinaron a los refugiados humanos restantes, y fueron conducidos por los paladines Dagren el Mataorcos, Halahk el Lifebringer y el Magroth el defensor. Sin embargo, durante la batalla, Arthas tenía un dolor agudo, y sentía al rey Lich hablándole en voz alta. A pesar de sus disminuidos poderes, Arthas luchó hasta que mataron a todos los seres humanos restantes. Poco hizo Arthas sabiendo que los poderes del rey Lich habían disminuido hata tal punto que Sylvanas no estaba bajo su control. En secreto, ella asistió a una reunión con los tres Señores de la muerte, que que les dijo que los poderes del rey de Lich disminuían, y así su venganza seria llevada a cabo.

Arthas fue emboscado en la capital, y fue forzado a legitimar el poder de los Señores de la Muerte y a luchar con sus tropas, en la que se incluyero la abominación Bloodfeast. Antes de que él llegara a los límites de ciudad, un grupo de banshees salió en su encuentro, que le dijeron que Sylvanas las había enviado para llevarlo lejos. Sin embargo, cuando se acerco a un claro en el bosque, Arthas fue atacado por Sylvanas, que le tiró una flecha paralizadora. Pero lo gritos mentales del rey Lich perforaban la mente de Arthas - le dijeron que volviera a Northrend, porque había fuerzas que trabajaban para destruir el trono helado. Inmediatamente, Arthas preparó su viaje a Northrend, dejando a Kel'Thuzad detrás en Lordaeron.

Tres semanas después, Arthas llego a la costa de Northrend, pero se encontró con el ataque de los elfos de sangre conducidos por Kael'thas, hambriento de venganza por la destrucción de su reino. Arthas fue salvado por Anub'Arak, el rey anterior de Azjol-Nerub. Kael advirtió que aunque la fuerza de exploración preliminar pudo haber caído, no derrotarían a su ejército principal tan fácilmente. Arthas se preocupó porque podría tener razón, y que nunca alcanzarían la Corona de Hielo antes que Illidan, solamente Anub'arak pensó diferente. Él sugirió que se internaran en el reino de Azjol-Nerub. Viendo que no tenían otra opción, Arthas acepto.

Anub'arak sugirió atacar a Sapphiron, un antiguo dragón azul y criado de Malygos, y conseguir los tesoros del dragón. No sólo mataron al dragón, si no que Arthas utilizó los poderes que le quedaban para transformar a Sapphiron en un wyrm de hielo. Cuando llegaron Azjol-Nerub, Arthas se encontró con los enanos de Muradin que habían permanecido allí desde su líder murió. Ahora, Baelgun los conducía. Arthas no sólo luchó contra los enanos de Baelgun, también contra los supervivientes de los Nerubian, pues se introdujo en el Reino de la Araña. La ayuda de Anub'arak era inestimable, pues él evitó muchas trampas que le habrían cortado paso a Arthas.

Cuando Arthas hizo frente a Baelgun, el enano advirtió que la tierra se movía debido a un mal antiguo que había debajo del reino. Mientras que Arthas y Anub'arak entraron en lo más profundo del reino, ese mal llegó a ser evidente - los Faceless, una raza viciosa pensada para existir solamente en leyenda. Arthas y Anub'arak obtuvieron la victoria olvidado el increíble poder.

Llegaron al reino superior, un terremoto derrumbó parte del paso que habian utilizado separando a Anub'arak de Arthas. El rey tuvo que confiar en sus ingenios para atravesar varias trampas explosivas camufladas que le desalentaban antes de que Anub'arak llegará a Arthas. Mientras que salían de Nerub, el Rey Lich entró en contacto con Arthas de nuevo y le explicó que él perdía su poder porque el trono congelado había sido agrietado, y su magia se filtraba por la grieta. Los poderes de Ner'zhul volvieron a llenar a Arthas sabiendo que él los necesitaría en la próxima batalla. Cuando finalmente alcanzaron la superficie tuvieron que luchar inmediatamente con las fuerzas de Illidan.

Los nagas de Lady Vashj y los elfos de sangre de Kael’Thas estaban allí luchando con los muertos de Arthas. Arthas, con la ayuda de Anub'arak, luchó al lado de sus fuerzas y activó todos los obeliscos mágicos de Icecrown, abriendo las puertas al trono congelado. Sin embargo, Illidan lo esperaba.

Después de una batalla corta pero intensa, Illidan se descuido y Arthas se aprovechó de esa falta, hiriéndolo en el pecho al cazador de demonios con Frostmourne. Illidan se derrumbó en la nieve, y Arthas se fue hacia las puertas del Trono de Hielo.

Arthas entró en el glaciar hueco, corrió hacia lo alto por las escaleras, hacia su destino. Las voces de los que él había abandonado y traicionado inundaban su mente. Oyó a Muradin Bronzebeard, Uther the Lightbringer y Jaina Proudmoore hablándole en voz alta, con todo no hizo caso, y continuo su subida. Finalmente, alcanzó el pináculo. En lo más alto había una armadura encadenada a un trono espléndido dentro de un gran bloque de hielo desquebrajado. Ahora solamente una voz le habló - el susurro áspero de Ner'zhul - ¡regresa la espada… termina el círculo… libérame de esta prisión! Con un gran grito Arthas rompió con Frostmourne la prisión helada del Rey Lich, el trono congelado estalló, y los cascos del cristal se dispersaron por el suelo.

Con el yelmo de Ner’zhul a sus pies, Arthas se inclinó, lo cogio y se lo coloco en su cabeza. “Ahora,” la voz de Ner'zhul repitió dentro de su mente, “¡nosotros somos uno!” En aquel momento, los espíritus de Ner'zhul y de Arthas se fundieron en un solo ser poderoso, como el Rey Lich había planeado siempre. Arthas como uno solo había dejado de existir, ahora era una de las mitades de la entidad más poderosas de Azeroth. La pared externa de La corona Helada cayó lejos, y solamente el pináculo permanecía. El Rey Lich se sentó silenciosamente sobre el trono roto, miró fijamente hacia enfrente a su nuevo reino, aún como estatua, y esperó…

Blackhand el Destructor



Raza: Orco.
Ocupación: Jefe de la Horda y el clan Blackrock.
Alineamiento: La Horda, el Clan Blackrock y el Consejo de la Sombra.
Muere: Asesinado por Ogrim Doomhammer.
Hijos: Rend, Maim, Griselda.

Un Líder Títere
Blackhand fue un Incursor Del Ejército de Sythegore, y uno de los más respetados guerreros en la Horda. Conocido como un genio táctico y un dictador despiadado que exigía respeto de sus guerreros, su ego, y sus ansias de poder lo hicieron muy manipulable… Gul’dan averiguó esto muy rápidamente. A través de la manipulación política y alimentando las llamas del ego de Blackhand, Gul’dan fue capaz de convencer al Jefe Blackrock que era considerado un miembro del gran plan de Gul’dan, como líder público de la Horda y un miembro del secreto Concilio de las Sombras… Cuando en realidad, no era más que un intrumento para el fin de los planes del maligno brujo. Blackhand, impaciente, ofreció a todos sus chamanes, reemplazando a los espíritus por los demonios en la guerra contra los draenei, formando a los primeros Brujos de la Horda, e incluso aceleró la edad de sus propios hijos para hacerlos llegar a una edad más apropiada para las batallas, para incrementar el número de guerreros de la Horda capaces de luchar contra los draenei.

Con el apoyo popular (Manipulados sin duda por Gul’dan) Blackhand fue elegido como Warchief de la recién formada Horda, manteniéndose en línea con los objetivos de Gul’dan a través de sutiles chantajes y sobornos. Asentado en en la construida Ciudadela del Fuego Infernal, Blackhand dirigió las siguientes campañas contra los draenei, incluyendo la invasión de Shattrath. Dirigiendo a la Horda a través del Portal Oscuro tras derrotar a los draenei, Blackhand condujo la guerra en su totalidad contra el Reino de Ventormenta en la que se conoció como Primera Guerra. Aunque Ventormenta llegó a caer, Blackhand se volvió vulnerable cuando Gul’dan cayó en coma tras intentar robar información pertinente sobre la Tumba de Sargeras de la mente de Medivh.

Muerte
Aprovechando la oportunidad de que Gul’dan se incapacitara, el segundo de Blackhand, Ogrim Doomhammer (que después fue conocido como el Backstabber por el hecho que estaba apunto de cometer) decidió aprovechar el poder del complaciente Warchief. Liderando tropas leales en un ataque sorpresa, Doomhammer venció a Blackhand y lo decapitó, tomando su título de Warchief y el de Jefe de los Blackrock.

Cairne Bloodhoof



Nombre: Cairne Bloodhoof
Nace: 518.
Edad: 103 años.
Ocupación: Alto Jefe de la Horda; Jefe del Clan tauren de los Bloodhoof; Señor de Mulgore.
Alineamiento: La Horda.
Hijos: Baine Bloodhoof.

El viento susurra un nombre... un nombre que se pierde en las eras... La tradición oral ha pasado de generación en generación, de abuelos a padres y a hijos. Es cantada por la brisa que mueve la hierba que luego ha de consumir la hoguera. Los espíritus hablan a los corazones de las criaturas, pues es la voluntad de la Madre Tierra que todo lo que crece, aprenda y luego, dé alimento a los pastos, en un ciclo que no tiene fin.

Por siglos, el pueblo de los Shu'halo ha vagado por las amplias e interminables estepas de Mulgore, la tierra que la Madre Tierra ha dado a sus hijos por heredad.

Nadie sabe cuándo ni como surgieron los Shu'halo, pero la leyenda dice que la Madre Tierra, Dadora de Vida, creo los campos de grano a partir de las nubes, campos extensos pletóricos de vida, donde los Hijos de la Madre Tierra, los Shu'halo, levantándose del polvo, corrieron bajo la sempiterna mirada vigilante de sus ojos, An'she, el Sol, y Mu'sha, la Luna.

Los Shu'halo vivieron en estado de gracia durante años, pero cayeron ante los murmullos, los susurros malignos que provenían de debajo de la tierra, y conocieron la maldad. La Madre Tierra se lamentó por la desgracia de sus escogidos y apartó sus ojos. Es por eso que An'she y Mu'sha están condenados a perseguirse eternamente uno detrás del otro, sin poder jamás alcanzarse.

Aún así, la Madre Tierra continuaba amando a sus hijos, e influyó en ellos para que amaran la cacería. Los Shu'halo se volvieron grandes cazadores, pero hubo un espíritu que logró escapar de ellos, Apa'ro, el Gran Ciervo Blanco. Los Shu'halo persiguieron a Apa'ro hasta los confines del mundo, pero el Gran Ciervo huyó hacia los cielos, donde su cornamenta de plata se quedó enredada entre las estrellas. Mu'sha, compadeciéndose de Apa'ro, le liberó de su prisión, pero ella quedó prendada de su belleza y se enamoró de él. Mu'sha, entonces, concibió un hijo de Apa'ro, al que llamaron Cenarius, porque unió el cielo y la tierra.

Cenarius creció entre los bosques, para orgullo de su padre, y con el tiempo, se hizo amigo de los Shu'halo. Les enseñó a hablar con el viento, a sentir la fuerza del fuego, a escuchar a los árboles y entender el lenguaje de los ríos. Fue así como mil años antes de que naciera el primer Kaldorei, Cenarius, el primer Shan'do (Shan'do es una palabra darnassiana que significa "reverenciado maestro" enseñó el camino del druidismo a los Hijos de la Madre Tierra.

Sin embargo, Zaetar, el Guardián de los Bosques e hijo mayor de Cenarius, fue consumido por la locura del amor por Theradras, princesa de la tierra y de los elementales. Y de aquella monstruosa unión nacieron los cinco primeros Khanes de los Centauros.

Los horroríficos Centauros odiaban todo y a todos, y mataron a su propio padre. Juraron la guerra contra todas las razas del mundo, y atacaron a los pacíficos Shu'halo y les despojaron de sus tierras en Mulgore. A partir de allí, los Shu'halo vagarían como errantes peregrinos por los desérticos Yermos del este de Kalimdor, por generaciones, siempre en retirada, siempre sin tener un lugar al que llamar hogar...

En el año 518 de la Edad de la Memoria, en algún lugar de la arenosa costa de Barrens, cerca del Gran Mar, nace en la aldea Bloodhoof un pequeño Shu'halo. Huérfano de padre desde antes de nacer, su madre le llamará Cairne, que en lengua élfica quiere decir "conocido por su fuerza", y en lengua taur-ahe "honorable guerrero".

Cairne creció como muchos tauren lo han hecho: en medio de los pastizales y el desierto. Con los años aprendió a cazar a los monumentales kodos, a defenderse de los elementos, a sentir en su interior la fuerza de la Madre Tierra.

Desde joven, creció junto a dos de sus más entrañables amigos: Hammull, del clan Runetotem, y Magatha, hija del cacique del clan Grimtotem.

Con los años, Cairne fue creciendo en fuerza y sabiduría. Muchas veces tuvo que luchar contra los centauros y muchas veces tuvo que ver morir a muchos de los suyos a manos de los enemigos.

Las aldeas de su clan se habían asentado cerca de la costa, buscando un lugar seguro contra los continuos ataques de los centauros. Por un tiempo, lograron asentarse en paz, pero Cairne sabía que debía mantenerse vigilante.

Durante esta época, nació Baine, su hijo, no sabemos si el único. No se sabe nada de la madre de Baine y por tanto, concubina de Cairne. Es presumible que muriese cuando el niño era joven, dado el gran afecto que Cairne muestra para con su hijo, reflejo, quizás, de un amor antaño perdido.

Desplazados hacia la costa, es en el año 617 cuando los vigías de la tribu de Cairne, para esa época librando una terrible guerra contra lo que los centauros consideraban su ofensiva definitiva contra los tauren, divisan la presencia de barcos tripulados por extrañas criaturas de piel verde.

Desconfiados de los extranjeros, los Shu'halo ocultan su presencia, evadiendo el contacto, mientras los nuevos invasores, mostrando una combinación de fiereza, fuerza y astucia al combatir, logran resistir y derrotar las acometidas de las hordas centauras.

Intrigado, Cairne decide revelar la existencia de su gente a los extraños, arriesgándose a ser igualmente destruidos, o bien, aceptados, y conseguir un poderoso aliado que les ayude en su batalla.

Es así como inicia la amistad entre Cairne Bloodhoof y Thrall, hijo de Durotan, Warchief de la Horda Orca. Pueblos disímiles pero con muchas cosas en común: sin un lugar en el mundo para llamar hogar, pero honorable y espiritualmente iguales.

Ambos pueblos se unen para derrotar a los Khanes. El gran ejército centauro del norte que se dirige hacia villa Bloodhoof es derrotado por las fuerzas unificadas de Thrall y Cairne.

Curioso de sus nuevos aliados, Thrall y sus orcos les sirven de protectores cuando los tauren deciden atravesar los Yermos hacia Mulgore, en un intento desesperado de recobrar su antigua tierra. Este episodio es conocido en Kalimdor como "La Gran Marcha".

Vencidos definitivamente los Khanes, y desplazados los centauros a las áridas tierras de Desolace, donde tienen su capital (Therramok), los Shu'halo se hacen con el control de las ricas estepas de Mulgore, que rebosan de pastizales verdes y cacería abundante.

Agradecido, Cairne indica a Thrall el camino del misterioso Oráculo, al cual el líder orco desea encontrar para saber, en definitiva, cuál es el destino prometido a su pueblo en aquella nueva tierra.

Mientras los orcos se dirigen al norte, hacia Stonetalon Peak, Cairne se encarga de reunificar a todas las tribus tauren dispersas a lo largo del continente. Grimtoten, Windtotem, Runetotem, Thunderhorn, Ragetotem, Mistrunner, Winterhoof, Whitecloud, Rivermane, todas las grandes tribus, se reunen en Mulgore. Se fundan los nuevos asentamientos de villa Bloodhoof, se levantan campamentos guerreros en Taraujo y Naraujo. Cairne ha comenzado a edificar una gran ciudad en el centro de Mulgore. Los tauren han decidido fundar una nación, la nación que nunca han tenido.

Pero Cairne no olvida a los amigos. Es demasiado honorable, demasiado leal, su corazón es tan grande como su monumental pecho. Se dirige nuevamente al norte, luego de terminar de expulsar a los últimos centauros, y se reencuentra con Thrall a los pies del pico Stonetalon. Viene con el propósito de ayudar a su nuevo amigo en la lucha contra los rosados pieles de metal, los humanos, enemigos de los orcos de allende los mares.

Con la ayuda de Cairne, Thrall toma la fortaleza de los humanos en la cima del monte, e inicia su aventura en las profundidades de las cavernas de Stonetalon. Cairne es el encargado de encontrar una extraña y valiosa gema rúnica, la cual permitirá a los aliados penetrar en el salón del Oráculo, luego de enfrentar innumerables peligros.

Es allí, frente al Oráculo, cuando se revela la terrible verdad: Grom Hellscream, a quien Thrall considera como un hermano, ha caído bajo la influencia del demonio Mannoroth y se ha corrompido. Con la ayuda de Cairne y de la inesperada nueva aliada, Lady Jaina Proudmoore, Thrall se ve forzado a luchar contra Grom y el Clan Warsong a la entrada del bosque de Ashenvale, hasta que finalmente, logrando liberar a Grom de la maldición, ambos orcos se enfrentan al demonio en el Cañón de Demon Fall, donde Grom mata a Mannoroth a costa de su vida.

Unificados por una causa común, los tauren pasan a integrarse a la Horda junto con los trolls Darkspear. La herencia chamanística de los tres pueblos, su amor por la batalla y el honor les han hecho aliados inseparabales.

Tras sobrevivir a la batalla de Hyjal, Cairne vuelve a Mulgore, donde la gran ciudad de Thunderbluff ha comenzado a levantarse. Noticias terribles, sin embargo, le esperan. Su amado hijo Baine ha sido secuestrado por los Centauros, en un intento de estos últimos para hacerse con el control de la tierra sopena de acabar con la vida del muchacho.

Desolado, Cairne entra en una gran depresión. Por fin, los años le empiezan a pesar y siente que las fuerzas físicas y morales le abandonan. Por primera vez, se siente un anciano.

Es cuando aparece Rexxar, enviado de Thrall, quien acude en busca de la ayuda tauren, pues un complot para invadir Durotar, perpetrado por el Almirante Daelin Proudmoore, ha sido descubierto.

Abatido, Cairne, extrañamente, se niega a ayudar a la Horda hasta que Baine sea rescatado. Con la ayuda de un viejo tauren llamado Bovan Windtotem y de un guerrero tauren llamado Tagar, Rexxar rescata a Baine de mano de los centauros.

Recuperado su hijo, el monumental Cairne se siente rejuvenecer y lanza a sus hermanos en ayuda de Thrall. Reunida de nuevo la Horda, la invasión sobre Theramore y la victoria sobre Proudmoore es cuestión de tiempos.

Tras la derrota del Almirante, cuatro nuevos años de paz se ciernen sobre Kalimdor. En este tiempo, Cairne termina de asentar las bases de Thunderbluff, comunicando, vía wyverns, la capital tauren con Orgrimmar, la capital orca.

Hammul Runetotem, amigo de Cairne, entabla una gran amistad con el Shan'do Malfurion Stormrage, reiniciando entre los tauren el druidismo, disciplina que estos habían olvidado tras siglos de luchas y congojas.

Pero Cairne sabe que su tiempo está cerca. Cansado, decide retirarse a Thunderbluff, dejando el mandato de su tribu a su hijo Baine, ahora todo un tauren hecho y derecho.

Los días finales de Cairne Bloodhoof se acercan, pero él no teme. Sabe que ha vivido bien, que ha luchado bien, que ha amado a la Madre Tierra desde que era un niño. Ha peleado la buena batalla.

Cairne Bloodhoof es figura de honor, valentía y orgullo. Es el líder sabio que guía y defiende a su pueblo, tanto espiritual como materialmente. No duda de sus convicciones, pues está seguro que sus decisiones son tomadas con sabiduría. Mas, no alardea de ello. Los años le han enseñado a respetar a todo ser viviente, a comprender los designios de la Madre Tierra y hacer feliz aún en la miseria. Su corazón no es egoísta, por el contrario, es una criatura dulce en un cuerpo monumental de guerrero. Su heroísmo y su nombre serán recordados por generaciones. Está listo para el llamado de la Madre Tierra.

Cenarius



Genero: Masculino.
Raza: Ancestro.
Clase: Semidiós, Guardian de los Bosques.
Alineamiento: Bosques de Kalimdor.
Ocupación: Señor de los Bosques, Druida Supremo, Defensor del Sueño Esmeralda.
Estado: Asesinado por Grom Hellscream, y su espirítu vive en el Sueño Esmeralda.
Parientes: Elune (Madre), Malorne (Padre), Ysera (Madre Adoptiva), "Los Centauros", Remulos, Zaetar, los Guardianes del Bosque (Hijos), "Las Dríadas" (Hijas).

Nacimiento y niñez.
El mito Tauren: El Alce Blanco y la Luna habla del nacimiento de Cenarius, fruto de la unión de la luna, Mu'sha, y el alce blanco Malorne. Ysera enseñó a Cenarius los secretos del Sueño Esmeralda y del mundo natural.

Elune engendró a Cenarius, pero lo entregó a Malorne, debido a que Cenarius era más una criatura del mundo mortal, y no podría estar con ella. Malorne, que tuvo relaciones con Elune e Ysera, supo que no podría cuidar adecuadamente a su hijo, pero el amor de Ysera era tan grande por Malorne que ella tomó a Cenarius como propio. Por lo tanto, siendo su madre (o madre adoptiva).

El Semidiós creció, volviéndose un poderoso y astuto ser, la unión de los Cielos y la Tierra. Poseía muchos poderes sobre la Naturaleza, que recibió de su padre, Malorne. Él tuvo mucha descendencia. Sus hijas son conocidas como Dríadas y sus hijos como Guardianes del Bosque, o simplemente Guardianes, como el Guardián Rémulos y Zaetar.

Según una leyenda élfica mencionada en el manual del Warcraft III y en la Guía del Jugador de la Horda, los centauros son los hijos bastardos de Cenarius. Según la leyenda fue el padre de al menos un centauro, llamado simplemente El Centauro (Que se volvió el padre de todos los clanes de centauros.) Esto significa que engendró directamente algunos clanes centauros. Esto podría incluir algunos de los clanes que viven en los Reinos del Este, los Merodeadores, la tribu de la Cima del Espolón, y la tribu Krenka de los Baldíos. Estos clanes de centauros no tienen nada que ver con las cinco tribus que Zaetar engendró en Kalimdor.

Los Elfos Nocturnos son considerados a veces como los niños favoritos de Cenarius, debido a su conexión con las dríades y los Guardianes, que son descritos con el torso superior con forma Kal'dorei.

Cenarius el Shan'Do
Los Elfos Nocturnos y Cenarius.

Cuando los primeros Elfos de la Noche se desarrollaron alrededor del Pozo de la Eternidad, su curiosidad los llevó a conocer y amistarse con cierto número de poderosas entidades, incluyendo a Cenarius. El Semidios se hizo allegado de los Kal'dorei, y estuvo mucho tiempo enseñándoles sobre el mundo natural. Bajo su guiado, los Elfos Nocurnos desarrollaron una fuerte empatía por los bosques vivientes de la antigua Kalimdor y reveló el armonioso balance de la naturaleza.

Con el tiempo, sin embargo, los elfos de la noche fueron irremediablemente atraídos a las energías cósmicas del Pozo. No sólo eso, el rápido crecimiento de la civilización élfica fue seguida de la creación de nuevos edificios y caminos. Largos trayectos de bosque desaparecieron. Bosques tranquilos se volvieron agitadas ciudades, y grandes árboles fueron transformados en pedazos que podían servir como edificios elfos. Los Kal'dorei estaban perdiendo la comunión con la naturaleza.

El número de Kal'dorei continuando sus estudios con el semidiós descendieron, y Cenarius comprendió que su trabajo no había llevado a nada. Con molestia, salió de las tierras élficas. Decidió respetar su elección aunque le desagradara. Con este punto, Cenarius se retiró a los salvajes bosques y evitó a la mayoría de razas sensibles, hasta que estas dudaron de su propia existencia.




El Primer Druida.
Un Milenio antes de que el interés de los elfos en la magia Arcana llevara hacia el Gran Cataclismo, Malfurion Stormrage leyó muchas leyendas que se referían al misterioso Cenarius. Malfurion tuvo siempre mucho interés en el mundo natural, a pesar de que los Kal'dorei como raza hacía tiempo que habían abandonado el interés en tales cosas. Él compartió estas leyendas con su gemelo, Illidan, y su mutua amiga, Tyrande Whisperwind. Los tres elfos decidieron que sería una divertida aventura buscar a Cenarius, a pesar de que ellos no creían más en el Semidios que el resto de su gente.

No fue mucho el tiempo en el que plantas y animales de Azeroth le llevaron el interés de esos tres elfos de la Noche a Cenarius. Sorprendido e intrigado, Cenarius localizó a los tres Kal'dorei y vio en sus corazones. Vio una gran promesa en Malfurion, una promesa que cambió la mente de Cenarius.

El trío de carcajadas fue vuelto silencio cuando Cenarius salió de una sombría maraña. Él se presentó y se ofreció a enseñarles las artes druidas. Aceptaron rápidamente. Malfurion se volvió un rápido y talentoso estudiante, de la misma manera de que su hermano era lento y se impacientaba rápidamente. Por su parte, Tyrande era una novicia en la Hermandad de Elune y ella se dedicó a su diosa sobre todo lo demás. Cenarius supo que Malfurion solo podría volverse un druida.

La Guerra de los Ancestros y la Larga Vigilia

Cuando Archimonde comenzó su primera invasión en el mundo de Azeroth, Malfurion Stormrage, que había hecho numerosos progresos en sus estudios de druida, y la sacerdotisa Tyrande Whisperwind pidieron ayuda a Cenarius. Comprendiendo el cataclismo que la naturaleza sufriría con la Legión Ardiente, Cenarius preparó una armada de aliados Ancestros de los Árboles y Semidioses. Ellos lucharon contra Azshara y sus seguidores y los agentes diabólicos de la Legión. Reaccionando contra la nueva y poderosa amenaza, el vasto ejército demoníaco focalizó sus ataques en los semidioses, que fueron rápidamente eliminados. Cenarius fue malherido y completamente rodeado cuando Malorne cargó y tumbó a los atacantes de su hijo con unos pocos golpes con sus gigantescas astas.

Los Elfos de la Noche se movieron, llevando al inconsciente Cenarius a un lugar seguro. Malorne fácilmente redujo a los demonios por un tiempo, hasta que Archimonde fue al frente y encaró al gigantesco alce en un duelo, acabando por romper el cuello de Malorne. Malfurion estaba furioso e iracundo, él llamó a las raíces del suelo para atacar al Señor Demoníaco. Las plantas apretaron sus raíces en la gigantesca forma demoníaca, forzándolo a irse para escapar.

Ysera se entristeció con la muerte de Malorne, y su prole de dragones ayudaron con cuidado a entrar a Cenarius en el Sueño Esmeralda, donde los dragones verdes curaron sus heridas. A pesar de su pena y los recientes efectos de sus heridas, Cenarius emergió del sueño no poco después del Gran Cataclismo, la destrucción del Pozo de la Eternidad en una cataclísmica explosión que hundió el mundo.

Después de que Illidan recreara el Pozo de la Eternidad en Hyjal, Cenarius ayudó a Malfurion a encerrar al Elfo Nocturno bajo tierra.

Cenarius enseñó entonces a los Kal'dorei los caminos del bosque, y el druidismo se expandió sobre los varones elfos. Los elfos Nocturnos se aliaron con muchas de las fieles criaturas de Cenarius, tal vez los más notables fueron los salvajes hipogrifos, que permitieron ser montados por los arqueros Elfos Nocturnos. Tras la entrada de los Druidas en el Sueño Esmeralda, Cenarius ayudó a Tyrande y a las Centinelas durante la Larga Vigilia. Él y sus hijos, los Guardianes del Bosque y sus hermanas las dríadas, ayudaron a patrullar los bosques desde el Claro de la Luna.

El retorno de la Legión

Siguiendo a la llegada de los Orcos a Kalimdor, Grom Hellscream fue enviado a conseguir madera en Vallefresno. Esto captó la atención de las Centinelas, que inmediatamente atacaron a los orcos. Después de que Grom las rechazara, el propio Cenarius se dirigió al frente.

Mannoroth, esperando usar a los Orcos una vez más, vertió su sangre en una Fuente de Vida, contaminándola al instante. Grom fue dirigido hacia la fuente, donde convenció a su clan para beber la sangre demoníaca junto a él, a pesar de las objeciones de que harían algo en contra de lo que Thrall les había enseñado. Tras beber la sangre, los Warsong fueron transformados en poderosos orcos caóticos que podrían mantener la mirada de Cenarius.

En una titánica batalla, Cenarius fue asesinado por Hellscream, como Mannoroth había previsto. El Señor del Foso apareció tras Hellscream y sus tropas poco después y los esclavizo, debido a que beber su sangre los había devuelto a su control otra vez.

La muerte de Cenarius a manos de los orcos, corruptos o no, enfureció a los Kal'dorei, haciendo que su vista de los salvajes pieles verdes (aunque fueran rojas en ese momento) como sus enemigos. Cuando Malfurion consideró la posibilidad de unirse con las fuerzas de Jaina y Thrall, viendo que ambos luchaban también contra los no-muertos, Tyrande rechazó la idea y recordó el hecho de que la muerte de Cenarius por culpa de ellos era prueba de que eran enemigos.

Debido a que su padre Malorne poseía una poderosa conexión con el Sueño Esmeralda, debido a su propia conexión a la naturaleza, el espíritu de Cenarius fue capaz de vivir en el Sueño Esmeralda como un espíritu de la Naturaleza. Los elfos nocturnos creen que él duerme en el Sueño Esmeralda, y que él volverá a unirse a ellos algún día.

Se cree que volverá en un nuevo cuerpo y retornará al mundo si se le da el suficiente tiempo.

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