Bella Poulsdatter nació en 1859 en Trondhjeim, Noruega. A los veinticuatro años decidió seguir los pasos de su hermana Anna, que vivía en Estados Unidos, y buscar una vida mejor embarcando hacia América. En Chicago conoció a su primer marido, Mads Sorenson, un hombre conservador, deseoso de formar una familia. No pudieron concebir hijos, de modo que decidieron adoptar a tres niñas: Jennie, Myrtle y Lucy. Los vecinos consideraban a los Sorenson una familia feliz. Belle era una mujer discreta y callada. Lo único llamativo fue que tuvieron la mala suerte de que su casa y su pequeño negocio se quemasen, quedando milagrosamente sus residentes a salvo.
CAMINO A LA GRANJA DE BELLE
La tienda, que sólo ocasionaba pérdidas, proporcionó una buena ganancia cuando se cobró el seguro. Gracias a una jarra de cerveza que Belle le ofreció a su esposo en su casa de Lake Michigan, su matrimonio duró poco. La cerveza contenía una dosis generosa de estricnina, y la viuda por voluntad propia hizo incinerar a Mads antes de que los investigadores de la compañía de seguros se enterasen de nada. El certificado de defunción determinó que el fallecimiento se había debido a un ataque al corazón. Belle cobró dos pólizas de seguro de vida, por la muerte de Mads, de casi $8.000 dólares, una enorme suma en aquellos tiempos.
MYRTLE Y LUCY, LAS NIÑAS ADOPTADAS
Belle se trasladó a La Porte, Indiana. Empleó el dinero del seguro en una granja. Se trataba de una casa de mala reputación que había caído en el abandono desde que su dueña, la prostituta Mattie Altie, falleciese. El edificio, de ladrillo rojo, tenía seis dormitorios y dos plantas de altura, con un huerto en un lado y un pantano y bosques por el otro. Los vecinos acogieron muy bien a aquella mujer que transformó el odiado negocio en un confortable hogar para ella y sus hijas. Al poco tiempo, Belle contrajo un nuevo matrimonio. Su marido, Peter Gunness, era alto y guapo.
BELLE GUNNES
En el invierno de 1902, Gunness dijo a Belle que sólo le quedaba una cosa: una póliza de seguro de 10.000 dólares, que tendría que cancelar. Lo había invertido todo en opciones de compra de terrenos junto a una vía férrea que no había llegado a construirse. Belle le ayudó a buscar la póliza y le acompañó a la puerta. Al volverse él para darle un beso de despedida, ella levantó una trituradora de carnicero y le golpeó con ella la cabeza. La hija de Belle, Jennie, oyó a su madre gritar. Corrió a su habitación, en el piso superior, y encontró a su padrastro gravemente herido. Su madre, llorando y gritando, le comentó que el gran triturador de carne de hierro se había caído en la cabeza de Peter. Murió antes de la salida del sol. La crédula policía aceptó su explicación de que Peter Gunness había resbalado sobre el hielo del camino de entrada a la casa y se había golpeado el cráneo contra el escalón de la puerta. Pero los aseguradores fueron más suspicaces y realizaron una investigación que duró cuatro meses, después de los cuales pudo Belle cobrar su segunda indemnización por viudez.
JENNIE GUNNESS CUANDO ERA BEBE
Emil Greening, hijo de un vecino, comenzó a interesarse por Jennie, quien se había convertido en una jovencita muy atractiva. De repente, la chica desapareció sin despedirse de él. Belle Gunness le dijo que se había ido a estudiar a la Universidad en San Francisco. Después apareció en la vida de Belle un hombre llamado Ray Lamphere. Era un carpintero de treinta años que Belle decidió contratar para que la ayudase en la granja en la primavera de 1907. Fue a vivir a la granja y pronto se convirtió en su amante.
RAY LAMPHERE
Lamphere presumía ante sus amigos de que la había seducido y mostraba con orgullo los regalos que ella le había dado: un reloj, un chaleco, un sombrero de castor y unas botas de cuero. Sin embargo, en la Navidad de 1907, Belle apareció en La Porte con un nuevo hombre que, como la mayoría de las anteriores parejas, parecía surgir de la nada. Todos los vecinos, y sobre todo Lamphere, se sorprendieron cuando se enteraron de que pensaban contraer matrimonio.
JENNIE GUNNESS, LA HIJA DESAPARECIDA
Los pobladores lo definían como “un gran sueco”. Se llamaba Andrew Hegelein, un hombre feliz, amable y simpático, que se detuvo en el banco de la ciudad para retirar la totalidad de sus fondos de otro banco en Dakota del Sur. Comentó a la cajera que él y Belle iban a casarse.
ANDREW HEGELEIN
Esa noche, Belle ordenó a Ray Lamphere que abandonase la granja. Lamphere se marchó lleno de ira. Una semana después, Hegelein había desaparecido. Belle lloró y se desahogó con sus vecinos diciéndoles que no sabía cuándo iba a aprender: “¿Qué hago mal para que todos estos hombres se aprovechen de mí?”. Lamphere se negó a volver y ayudarla en la granja.
FICHA DE ARRESTO DE ANDREW HEGELEIN
Para ayudarla con la cosecha de primavera, Belle contrató a Joe Maxson. Parece que Maxson no fue su amante. Cuando terminaba su trabajo, mucho después de la puesta del sol, Maxson disfrutaba de la acogedora sala de estar de Belle, leía el periódico y tocaba su violín. Con esta música entretenía a las niñas de la viuda. Fue una época tranquila en la vida de Belle, pero pronto el celoso amante Lamphere comenzó a amenazarla, lo que la obligó a denunciarlo. Fue detenido una y otra vez, pero Lamphere seguía acosándola a distancia.
JOE MAXSON
El 27 de abril de 1908, Belle visitó a un abogado para hacer su testamento. Le dijo al abogado que ella temía que Lamphere acabara con su vida y, en concreto, creía que una noche podría quemar su casa. Decidió dejar sus propiedades a sus hijas o, en caso de la muerte de estas, al orfanato Orphan’s Home. El abogado le indicó que ese no era el nombre oficial del orfanato y que necesitaba un día o dos para conseguir el verdadero nombre. Sin embargo, Belle le dijo con desesperación: “¡No hay tiempo para esperar!”. Con un suspiro, el abogado consintió hacer el testamento y colocó su nombre en la parte inferior del documento junto a la de Belle. El incendio comenzó esa noche, con la familia de Belle y ella misma supuestamente adentro de la propiedad. Tras el fuego, Ray Lamphere, que fue encontrado cerca de la granja, admitió que vio las llamaradas pero que no se había sentido obligado para advertir a nadie. Se convirtió en el principal sospechoso y fue detenido.
BELLE GUNNESS POCO ANTES DEL INCENDIO
Durante el juicio empezaron a surgir muchas preguntas: ¿Por qué tantos pretendientes de Belle habían llegado a la ciudad y habían desaparecido dejando atrás sus pertenencias personales? ¿Dónde estaba Jennie, la hija? ¿Por qué en el colegio al que se suponía que había asistido en San Francisco, no tenían constancia de ella? ¿Cómo no había aparecido para reclamar su herencia? Para encontrar las respuestas, se comenzó a excavar en los escombros quemados de la granja. Los resultados fueron sorprendentes y terribles. Apareció una caja torácica humana; un brazo esquelético; un esqueleto completo; varios relojes de hombre… El sheriff Al Smutzer intentó que no trascendieran estas noticias para que no se perturbase la paz y la tranquilidad de su ciudad, y contrató a Joe Maxson y Daniel Hutson para que cavasen con discreción. Sin embargo, todo el mundo estaba interesado en las excavaciones y resultaba imposible ocultar lo que estaba ocurriendo.
LA GRANJA EN RUINAS
En mayo, el hermano de Andrew Hegelein, el “gran sueco” de Dakota del Sur, se presentó en la oficina del juez. Este hombre, llamado Asle Hegelein, había sabido que Andrew llegó a La Porte en enero de 1908 a retirar sus ahorros del Banco de Dakota del Sur “con Belle a su lado”. Cuando leyó en los periódicos lo ocurrido con Belle Gunness, decidió que debía investigar qué había sucedido con su hermano. Explicó que su hermano Andrew contactó con Belle a través de la columna del periódico Skandinaven, donde las mujeres inmigrantes escribían para encontrar marido.
BELLE GUNNESS CON SUS HIJAS
En sus cartas, Belle se presentó como “una buena mujer noruega” que deseaba un fiel marido, amante y proveedor para ella y su familia. Su preocupación por la cuestión monetaria no ofrecía ninguna duda. Ella escribió en una de sus cartas que no enviase dinero en efectivo a través de un banco, sino que llevase sus fondos cosidos en el interior de su ropa interior y que no comentase a nadie nada, “ni siquiera a su pariente más próximo. Que esto sea un secreto entre nosotros dos y nadie más. Probablemente tendremos muchos más secretos, ¿no le parece?”
ASLE HEGELEIN
El sheriff Smutzer creyó que Asle exageraba. Sin embargo éste, enterado de que se estaba excavando en la granja y que habían aparecido relojes y otros objetos, quiso averiguar si alguno pertenecía a su hermano. Asle se presentó ante Joe Maxson y Daniel Hutson y se ofreció a ayudarlos a cavar. Fueron extrayendo botas, cajas de basura y otros objetos, pero llegó un momento en que el olor se hizo extremadamente nauseabundo. De repente vieron un brazo humano y después los restos de lo que había sido una vez un hombre. Asle dijo: “Ese es mi hermano”. El cuerpo se encontraba desmembrado: se habían cortado las piernas, los brazos, la cabeza…
EL CADAVER DE ANDREW HEGELEIN
Antes de que terminase el día se desenterraron otros cuatro cuerpos: dos hombres y dos mujeres. De las dos mujeres una era, obviamente, Jennie. La pobre chica no se fue a estudiar, como Belle había difundido, sino que fue asesinada por su propia madre. Los habitantes de La Porte no podían creer que la amable Belle Gunness, de la que todos se compadecían, fuese una fría asesina en serie. El sheriff Smutzer ya no podía ocultar la verdad y la tranquila ciudad se convirtió, de la noche a la mañana, en un lugar repleto de medios de comunicación y curiosos.
LAS INVESTIGACIONES
Pronto comenzó a asociarse con Belle Gunness la desaparición de hombres que habían contactado con ella. Por ejemplo, Ole Budsberg, que, acompañado de Belle, sacó del banco $1.800 dólares el 26 de abril de 1907. Después nadie volvió a verlo. Un vecino de Belle recordó que un tal Henry Gurholt trabajaba para Belle en la granja en la primavera de 1905 y que en agosto la viuda le pidió ayuda, porque Henry la había abandonado para ir con un comerciante de caballos. Los cuerpos de estos dos desaparecidos se encontraron en la granja y otros muchos más. Todos los cadáveres se encontraban desmembrados. Aparecieron también los zapatos de una mujer y un bolso. Resultó especialmente impresionante el descubrimiento de los restos mortales de un niño de corta edad.
HENRY GURHOLT
Comenzó a cuestionarse que los dos maridos de Belle muriesen de forma natural. Un médico llamado J.B. Miller, de Chicago, afirmó que Mads mostró todas las señales de envenenamiento por estricnina. Sin embargo, los superiores de Miller quisieron ahorrarle a la viuda un dolor innecesario, ya que era un caso perdido y, después de todo, se trataba de un hombre que estaba sometido a un tratamiento para una enfermedad del corazón. Sin embargo, el doctor Miller pensó que, en aquel momento, no se tuvo en cuenta las dos pólizas de seguros que beneficiaban a su mujer. También le resultó sospechoso que Belle Gunness, que se mostró muy llorosa y afligida, estuviera absolutamente en contra de realizar la autopsia a su marido.
Tampoco se investigó la muerte de su segundo marido, Peter Gunness. A pesar de que resultaba inexplicable la forma en la que el triturador de carne se cayó sobre su cabeza, en la audiencia Belle representó su papel de mártir y todos le creyeron. El sheriff no estaba satisfecho y preguntó a la hija, Myrtle, acerca de cómo era la relación entre su madre y su padrastro. Sus respuestas indicaban que era más probable el asesinato que la muerte accidental. Sin embargo, ésta fue la que finalmente se sostuvo. Una vez más, Belle Gunness salía indemne de sus crímenes.
LA TUMBA DE PETER GUNNESS
Incluso la pequeña Myrtle, sólo una semana antes de que la familia muriese en el incendio, susurró a una compañera del colegio que su papá había muerto porque su mamá le había golpeado en la cabeza, y añadió: “No se lo digas a nadie”. Pero después del incendio en mayo de 1908, los secretos de Belle comenzaron a desvelarse. No obstante, había muchas cuestiones que no era fácil resolver. Entre ellas, si Belle verdaderamente estaba muerta.
LA TUMBA DE JENNIE GUNNESS
Ray Lamphere fue sin duda el chivo expiatorio del proceso. Había sido un amante celoso, que la intimidó y amenazó. Pero la defensa de Lamphere se basaba en que hasta que no se demostrara que la mujer sin cabeza era Belle, podía plantearse como algo creíble que esta mujer sin escrúpulos matara a sus hijas, dejase el cuerpo de otra en su lugar, cortándole la cabeza para que no pudiera identificarse, y escapara de allí. La cabeza nunca apareció.
Sin embargo, el dentista de Belle Gunness, Ira Norton, ofreció una valiosa información. Dijo que si encontrasen entre los escombros la dentadura postiza de Belle él podía identificarla. Le había hecho, el otoño anterior, un juego de seis dientes de porcelana apoyados en oro. El domingo 12 de mayo, localizaron la dentadura de Belle. Se creyó que este hallazgo demostraba la muerte de la mujer aunque luego se dijo que ella pudo dejarla intencionadamente allí. El 22 de mayo, el jurado procesó a Ray Lamphere por incendio intencionado y asesinato en contra de la familia Gunness.
LA DENTADURA DE BELLE
Sin embargo, muchos creían que Belle seguía viva. Entre ellos se encontraba Joe Maxson, su último peón agrícola. Maxson le comentó a su hermana que estaba seguro de que la noche del incendio Belle entró en su dormitorio. La encontró de pie, al lado de su cama, mirándolo. Él se incorporó alarmado y ella le dijo: “Sólo quería ver si usted estaba dormido”. Ella salió silenciosamente de su cuarto pero, a pesar de estar casi dormido, le pareció ver un martillo oculto en los pliegues de su falda. Maxson escapó de la muerte por muy poco.
RAY LAMPHERE, SUPUESTO ASESINO DE BELLE
El abogado defensor de Ray Lamphere fue Wirt Worden; la acusación estuvo representada por Ralph Smith. Worden demostró que el sábado por la tarde, antes del incendio, Belle Gunness fue vista conduciendo su coche con una extraña mujer, no tan robusta como la viuda. La descripción de esta misteriosa mujer apoyaba el testimonio del forense, el doctor Gray, quien durante la autopsia estimó que la víctima decapitada había pesado, antes del encogimiento por el fuego, unos 36 kilos menos que Belle.
EL JURADO
En la versión de Worden, Belle se asustó cuando tuvo noticias del hermano de Hegelein, que iba a visitarla para preguntar por Andrew. Durante la tarde antes del asesinato, Belle compró una cantidad grande de queroseno y el contenedor que ella tenía fue encontrado en el sótano y no en el lugar habitual donde ella lo guardaba.
CABEZA HUMANA ENCONTRADA EN LOS ESCOMBROS DEL INCENDIO DE LA GRANJA
También el método empleado para acabar con la vida de sus tres hijas y de la mujer decapitada era el que Belle solía emplear. Se encontraron restos de estricnina en los estómagos de al menos tres de los cuerpos quemados en el fuego. Worden demostró que Belle no sólo tenía un motivo para asesinar, sino que siguió su método acostumbrado. Por otra parte, no había ninguna indicación de que Belle tuviera un carácter suicida.
DESCENDIENTES DE LAS VICTIMAS DE BELLE LEVANTAN UN MONUMENTO A LOS ASESINADOS
Ray Lamphere fue condenado a $5.000 dólares de multa y a 21 años de prisión en la cárcel estatal de Michigan. Pero su permanencia allí fue breve. Contrajo tuberculosis y murió un año más tarde, el 30 de diciembre de 1909. Falleció ictérico, débil y obsesionado con Belle Gunness. Harry Myers, su compañero de celda, comentó que Ray repetía el nombre de Belle a diario y que estaba seguro de que había escapado. Le dijo que ella tenía una cicatriz grande sobre su muslo izquierdo, pero que aquel cadáver quemado no la tenía. Además afirmó que conocía a Belle y que sabía que no había muerto.
MARCA DE CERVEZA EN HONOR A BELLE GUNNESS
Belle se convirtió en una leyenda durante décadas y muchos afirmaron haberla visto en diferentes ciudades como San Francisco, Chicago, Nueva York o Los Ángeles. Un testigo dijo que, una hora antes del incendio, había visto pasar a la viuda por delante de su finca con un carro y un tiro de caballos. Al día siguiente se informó que misteriosos actos vandálicos se habían cometido en uno de los cementerios locales: las lápidas de las tumbas de un adulto y de tres niñas habían sido removidas.
ESTELA DE PIEDRA EN MEMORIA A LAS VICTIMAS DE BELLE GUNNESS
En 1931 una anciana, conocida como Esther Carlson, fue detenida en Los Ángeles por envenenar a un hombre para conseguir su dinero. Dos personas que conocían a Belle Gunness sostuvieron que se trataba sin duda de ella, pero existieron dudas acerca de la veracidad de esas identificaciones. Esther Carlson murió esperando que se celebrase el juicio.
SUPUESTA FOTO DE BELLE GUNNESS ANCIANA
El nombre de Belle Gunness, “La Viuda Negra de La Porte”, quedó convertido en una leyenda. Se levantó un museo en su honor y hasta principios del siglo XXI, algunos investigadores seguían encontrando restos humanos en la zona que alguna vez ocupó su granja…
EL MUSEO DE BELLE GUNNESS
Fuente
http://cmcorpkillers.blogspot.com/