gente, les paso la nota completa ya que antes postearon sólo una parte...
saludos!!!
Pity Alvarez
“No sé si dejaría las drogas”
El lider de Intoxicados asegura que, antes que la rehabilitación, prefiere seguir su propio tratamiento. Desconfía del proyecto de ley que despenaliza la tenencia.
Por Rosario Ayerdi*
*Desde Mar del Plata
Es mejor arder que desvanecerse?” La pregunta eterna de Neil Young tuvo respuesta afirmativa en el rifle y la carta final de Kurt Cobain. Compleja liturgia del rock, la inmolación está a la orden del día. ¿Es mejor arder que tirarse a la pileta? El reloj apunta las cuatro de la tarde, el termómetro araña los 32º en Mar del Plata y Pity no tiene malla. Un detalle tan nimio no detendrá sus instinto primal: tirarse a la pileta. Despreocupadamente, Pity atraviesa el lobby del Hotel Hermitage en calzoncillos. Las paquetas recoletas y coquetas señoras observan azoradas al muchachito que derivó en personaje de adoración y curiosidad mediática. Ese monstruo de mil cabezas que desprende raptos de notable lucidez envueltos en su propio caos Say No More, el que escribe canciones honestas y brutales como un Salmón, el que encarna la (nonc) santa tríada de la vida stone, el Eminem de Piedrabuena, el Tanguito en la era del paco, el Pomelo tierno que conversa amablemente con el noticiero familiar de Santo Pells.
Pity no tiene malla pero se arroja al agua. Entonces llega la calma. El ardor se atenúa. Alguien flota en la pileta y no es el cadáver de Brian Jones. Aún lleva calzoncillos pero ya está desnudo. Cristian Alvarez fluye en la pileta como un niño, precisamente como un niño grande y adorable. Pero será apenas por un instante, hasta que salga del agua y entonces regrese adonde habita: ese punto exacto entre las canciones y el fuego. Allí donde Cristian Alvarez y el Pity se funden y se queman como pez en el agua.
—El sábado tocaste luego de muchos años en Mar del Plata y fue un show extraño...
—Vino muy raro. Me había acostado el lunes y desperté el miércoles al mediodía, es decir dormí 48 hs. Cuando me levanto, llamo a alguien para avisar que estoy bien. Agarro el celular y dice: 64 llamadas perdidas y hago así (oprime el botón del celular) y pongo erase ¿entendés? No podés escuchar 64 mensajes de voz, ni leer 64 mensajes de texto, entonces digo: comencemos de vuelta. Además mirá si hay un mensaje que dice: “Che, a las dos estamos ahí, eh, no faltes, eh” y vos lo escuchaste después, más culpa todavía, entonces mato la culpa con un botón.
—Pero no está bueno eso...
—¿Qué preferís?, ¿sentir culpa? Cuando me levanto, me entero de que el piano, el bajo, el teclado y el saxo no vienen a tocar (silencio).
—¿Qué pasó?
—Dije “bueno, lo soluciono en dos minutos”. Lo podría haber solucionado en uno, pero... (Le suena el teléfono y mientras habla con su prima, pide un café con ginebra). En ese momento no tenía ganas de solucionarlo y me vine para Mar del Plata y lo solucioné desde acá todo. Hice venir a gente de Buenos Aires, vinieron, me respondieron bien y el show fue horrible, eran todos músicos buenos pero mínimamente tenés que repasar los temas un rato, a mí no me gustó pero, bueno, ¿qué iba a esperar? Soy sincero, se le pide perdón a la gente que vino, pero la gente se dio cuenta de que no era mi banda.
—¿En febrero se viene Cosquín Rock?
—Ahora tengo que pensar si se viene Cosquín. Yo creo que se viene, pero viene recontra re bien.
—¿Será la despedida de Intoxicados?
—No. Una despedida, no, un receso. Me voy a tomar un tiempo para descansar, aunque cuando quiero descansar en el lugar que vaya termino haciendo algo. Seguramente me voy a ir a Córdoba, porque la paso bien. Estoy con la Mona, le estoy produciendo un disco a Bam Bam, tengo un grupo que son todas chicas...
—¿Cómo se llama?
—Inconsciente. Son las chicas del grupo Lucila Cueva y otras. Ellas hacen la música y yo la letra.
—¿Hacen rock?
—Hacemos pop.
—Y después del descanso, ¿Viejas Locas?
—Todavía nada se sabe. La gente me ve con otro y ya cree que nos vamos a juntar y en Viejas éramos muchos. Estaría bueno armar algo ahora que me encontré con viejos compañeros y funcionamos bien. Te voy a regalar una remera, ¿vos usas verde? ¿Negro, amarillo, rojo o blanco?
—Amarillo.
—¿Te gusta? (mientras muestra la musculosa con la inscripción de Intoxicados que él mismo diseña). Es para que la uses vos, usala que estas remeras las hago yo.
—¿Qué pasó con el libro que estabas escribiendo?
—Mi último disco se llama El exilio de las especies, en realidad, The end, mal traducido al castellano como las películas, se llama El exilio de las especies y está basado en un libro que comencé a laburar con el chabón que le hizo el libro a Lanata, a quien admiro. ¿Pero sabés lo que me pasaba? Me decía: “Mañana nos juntamos a las seis, venite con los dos primeros capítulos terminados”. Y le dije: “Loco, por respeto y para poder seguir trabajando más adelante, lo dejamos todo acá porque no puedo”.
—¿Tenés ganas de ver a Charly García?
—No. Todavía no lo quiero ver. El año nuevo anterior (2008) lo pasamos juntos. No es el momento y no me van a dejar.
—¿Qué pasó con tu rehabilitación?
—(Silencio). Estuve un día en una clínica y dos en otra. Todavía no me la banco, todavía no sé si quiero dejar las drogas. Charly está en un tren y yo, en otro avión. La cura está en la enfermedad y mi cura está en Perú. Yo estoy haciendo un tratamiento como para mí, yo solo, con lo que puedo llegar a saber de las consecuencias de dejarlas y no dejarlas.
—En el recital insististe en el mensaje a los que te siguen para que no se droguen...
—Sí. Tengo todo el derecho de decirlo porque conozco bien todo. Uno tiene que hablar de lo que sabe. Yo soy un tubo de ensayo de todos los experimentos, nunca una rata de laboratorio y sé lo que digo.
—Aníbal Fernández está por enviar al Congreso el proyecto de despenalización de la tenencia de droga para consumo personal...
—No sé si estamos capacitados para eso todavía. Esto me hace acordar a cuando existían los teléfonos ENTEL, esos grandes con forma tipo de huevo y después vinieron los celestitos con botones, todos lindos. Al principio los rompían todos. Perdemos todos.
Bienvenidos al Apocalipsis
“¿Qué querés tomar?”, dice y agrega: “Me encanta PERFIL, no lo leo todo porque es muy político, me alcanza con ver la tapa y entender más o menos cómo va todo. Debe ser difícil poder decir lo que dicen, a mí me es difícil ser como soy”.
“La misma gente que está conmigo me está traicionando. El otro día veo a los perros tiradísimos y los empiezo a llamar: ‘Noche, Tierra’. Lo primero que se me ocurrió es que se habían comido alguna pastilla que quedó tirada, pero voy a la cocina y me doy cuenta de que estaban las hornallas prendidas y la casa revuelta. Alguien me quiso hacer algo, pobrecito el que fue”.
—Creés que alguien entró a tu casa...
—Tengo la hipótesis. Los científicos nos manejamos así, no creemos, sabemos. Si no sabés, hacés hipótesis, hasta que descubrís la ley. (Se pide una ensalada de zanahoria y huevo, igual a la del día anterior).
—¿No comés carne?
—Sin darme cuenta no estoy comiendo carne. Sin darme cuenta no estoy respirando. Mi vieja un montón de veces me dice: “¡Respirá!”. Que te digan respirá, paraaá... Que te digan portate bien, es más respeto.
—Gracias por la nota.
—Los admiro porque muchas veces los medios no son independientes. Cuando en Europa recrearon lo del Big Bang, que se dedican a esas pelotudeces, el título más grande de los diarios era “Argentina empató con Perú”. Triste. Vendé tu casa y decile a tu familia: “Vámonos a Fortaleza que el agua está calentita”. Se va a inundar todo, más la maldición Inca a los españoles. ¡Y me llamo Alvarez! ¡Facker, españoles! No sé por qué les tiramos agua hirviendo a los ingleses. Prefiero que los Beatles sean nuestros. Tendríamos dólares. Hoy sacaría algo en cuotas porque no lo vamos a terminar de pagar. Es lo que voy a hacer.
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0333/articulo.php?art=12375&ed=0333
saludos!!!
Pity Alvarez
“No sé si dejaría las drogas”
El lider de Intoxicados asegura que, antes que la rehabilitación, prefiere seguir su propio tratamiento. Desconfía del proyecto de ley que despenaliza la tenencia.
Por Rosario Ayerdi*
*Desde Mar del Plata
Es mejor arder que desvanecerse?” La pregunta eterna de Neil Young tuvo respuesta afirmativa en el rifle y la carta final de Kurt Cobain. Compleja liturgia del rock, la inmolación está a la orden del día. ¿Es mejor arder que tirarse a la pileta? El reloj apunta las cuatro de la tarde, el termómetro araña los 32º en Mar del Plata y Pity no tiene malla. Un detalle tan nimio no detendrá sus instinto primal: tirarse a la pileta. Despreocupadamente, Pity atraviesa el lobby del Hotel Hermitage en calzoncillos. Las paquetas recoletas y coquetas señoras observan azoradas al muchachito que derivó en personaje de adoración y curiosidad mediática. Ese monstruo de mil cabezas que desprende raptos de notable lucidez envueltos en su propio caos Say No More, el que escribe canciones honestas y brutales como un Salmón, el que encarna la (nonc) santa tríada de la vida stone, el Eminem de Piedrabuena, el Tanguito en la era del paco, el Pomelo tierno que conversa amablemente con el noticiero familiar de Santo Pells.
Pity no tiene malla pero se arroja al agua. Entonces llega la calma. El ardor se atenúa. Alguien flota en la pileta y no es el cadáver de Brian Jones. Aún lleva calzoncillos pero ya está desnudo. Cristian Alvarez fluye en la pileta como un niño, precisamente como un niño grande y adorable. Pero será apenas por un instante, hasta que salga del agua y entonces regrese adonde habita: ese punto exacto entre las canciones y el fuego. Allí donde Cristian Alvarez y el Pity se funden y se queman como pez en el agua.
—El sábado tocaste luego de muchos años en Mar del Plata y fue un show extraño...
—Vino muy raro. Me había acostado el lunes y desperté el miércoles al mediodía, es decir dormí 48 hs. Cuando me levanto, llamo a alguien para avisar que estoy bien. Agarro el celular y dice: 64 llamadas perdidas y hago así (oprime el botón del celular) y pongo erase ¿entendés? No podés escuchar 64 mensajes de voz, ni leer 64 mensajes de texto, entonces digo: comencemos de vuelta. Además mirá si hay un mensaje que dice: “Che, a las dos estamos ahí, eh, no faltes, eh” y vos lo escuchaste después, más culpa todavía, entonces mato la culpa con un botón.
—Pero no está bueno eso...
—¿Qué preferís?, ¿sentir culpa? Cuando me levanto, me entero de que el piano, el bajo, el teclado y el saxo no vienen a tocar (silencio).
—¿Qué pasó?
—Dije “bueno, lo soluciono en dos minutos”. Lo podría haber solucionado en uno, pero... (Le suena el teléfono y mientras habla con su prima, pide un café con ginebra). En ese momento no tenía ganas de solucionarlo y me vine para Mar del Plata y lo solucioné desde acá todo. Hice venir a gente de Buenos Aires, vinieron, me respondieron bien y el show fue horrible, eran todos músicos buenos pero mínimamente tenés que repasar los temas un rato, a mí no me gustó pero, bueno, ¿qué iba a esperar? Soy sincero, se le pide perdón a la gente que vino, pero la gente se dio cuenta de que no era mi banda.
—¿En febrero se viene Cosquín Rock?
—Ahora tengo que pensar si se viene Cosquín. Yo creo que se viene, pero viene recontra re bien.
—¿Será la despedida de Intoxicados?
—No. Una despedida, no, un receso. Me voy a tomar un tiempo para descansar, aunque cuando quiero descansar en el lugar que vaya termino haciendo algo. Seguramente me voy a ir a Córdoba, porque la paso bien. Estoy con la Mona, le estoy produciendo un disco a Bam Bam, tengo un grupo que son todas chicas...
—¿Cómo se llama?
—Inconsciente. Son las chicas del grupo Lucila Cueva y otras. Ellas hacen la música y yo la letra.
—¿Hacen rock?
—Hacemos pop.
—Y después del descanso, ¿Viejas Locas?
—Todavía nada se sabe. La gente me ve con otro y ya cree que nos vamos a juntar y en Viejas éramos muchos. Estaría bueno armar algo ahora que me encontré con viejos compañeros y funcionamos bien. Te voy a regalar una remera, ¿vos usas verde? ¿Negro, amarillo, rojo o blanco?
—Amarillo.
—¿Te gusta? (mientras muestra la musculosa con la inscripción de Intoxicados que él mismo diseña). Es para que la uses vos, usala que estas remeras las hago yo.
—¿Qué pasó con el libro que estabas escribiendo?
—Mi último disco se llama El exilio de las especies, en realidad, The end, mal traducido al castellano como las películas, se llama El exilio de las especies y está basado en un libro que comencé a laburar con el chabón que le hizo el libro a Lanata, a quien admiro. ¿Pero sabés lo que me pasaba? Me decía: “Mañana nos juntamos a las seis, venite con los dos primeros capítulos terminados”. Y le dije: “Loco, por respeto y para poder seguir trabajando más adelante, lo dejamos todo acá porque no puedo”.
—¿Tenés ganas de ver a Charly García?
—No. Todavía no lo quiero ver. El año nuevo anterior (2008) lo pasamos juntos. No es el momento y no me van a dejar.
—¿Qué pasó con tu rehabilitación?
—(Silencio). Estuve un día en una clínica y dos en otra. Todavía no me la banco, todavía no sé si quiero dejar las drogas. Charly está en un tren y yo, en otro avión. La cura está en la enfermedad y mi cura está en Perú. Yo estoy haciendo un tratamiento como para mí, yo solo, con lo que puedo llegar a saber de las consecuencias de dejarlas y no dejarlas.
—En el recital insististe en el mensaje a los que te siguen para que no se droguen...
—Sí. Tengo todo el derecho de decirlo porque conozco bien todo. Uno tiene que hablar de lo que sabe. Yo soy un tubo de ensayo de todos los experimentos, nunca una rata de laboratorio y sé lo que digo.
—Aníbal Fernández está por enviar al Congreso el proyecto de despenalización de la tenencia de droga para consumo personal...
—No sé si estamos capacitados para eso todavía. Esto me hace acordar a cuando existían los teléfonos ENTEL, esos grandes con forma tipo de huevo y después vinieron los celestitos con botones, todos lindos. Al principio los rompían todos. Perdemos todos.
Bienvenidos al Apocalipsis
“¿Qué querés tomar?”, dice y agrega: “Me encanta PERFIL, no lo leo todo porque es muy político, me alcanza con ver la tapa y entender más o menos cómo va todo. Debe ser difícil poder decir lo que dicen, a mí me es difícil ser como soy”.
“La misma gente que está conmigo me está traicionando. El otro día veo a los perros tiradísimos y los empiezo a llamar: ‘Noche, Tierra’. Lo primero que se me ocurrió es que se habían comido alguna pastilla que quedó tirada, pero voy a la cocina y me doy cuenta de que estaban las hornallas prendidas y la casa revuelta. Alguien me quiso hacer algo, pobrecito el que fue”.
—Creés que alguien entró a tu casa...
—Tengo la hipótesis. Los científicos nos manejamos así, no creemos, sabemos. Si no sabés, hacés hipótesis, hasta que descubrís la ley. (Se pide una ensalada de zanahoria y huevo, igual a la del día anterior).
—¿No comés carne?
—Sin darme cuenta no estoy comiendo carne. Sin darme cuenta no estoy respirando. Mi vieja un montón de veces me dice: “¡Respirá!”. Que te digan respirá, paraaá... Que te digan portate bien, es más respeto.
—Gracias por la nota.
—Los admiro porque muchas veces los medios no son independientes. Cuando en Europa recrearon lo del Big Bang, que se dedican a esas pelotudeces, el título más grande de los diarios era “Argentina empató con Perú”. Triste. Vendé tu casa y decile a tu familia: “Vámonos a Fortaleza que el agua está calentita”. Se va a inundar todo, más la maldición Inca a los españoles. ¡Y me llamo Alvarez! ¡Facker, españoles! No sé por qué les tiramos agua hirviendo a los ingleses. Prefiero que los Beatles sean nuestros. Tendríamos dólares. Hoy sacaría algo en cuotas porque no lo vamos a terminar de pagar. Es lo que voy a hacer.
http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0333/articulo.php?art=12375&ed=0333