El de Irán es un régimen demencial y muy peligroso
Considerado un halcón y convertido en aliado clave del premier Benjamin Netanyahu, el canciller israelí visitó el país en el marco de una gira orientada a contrarrestar la "creciente" influencia iraní en América latina. En una entrevista exclusiva, condenó los vínculos de Teherán con la Venezuela de Chávez, recordó el atentado contra la AMIA y afirmó que la penetración del terrorismo en la Triple Frontera representa una amenaza real
Avigdor Lieberman llegó al país precedido por un archivo frondoso. Es un canciller muy poco diplomático, podría decirse. Un hombre que ha hecho de sus frases provocadoras y sus polémicas propuestas un trampolín al poder. Ha dicho, por ejemplo, que la Franja de Gaza debía ser "tratada como Chechenia", y que Israel debía hacer con Hamas "lo mismo que Estados Unidos hizo con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial". Es cierto que todo eso lo dijo antes de convertirse este año en ministro de Relaciones Exteriores de Israel. Pero el día que asumió, el peso de las nuevas responsabilidades y un entorno internacional signado por la mayor apertura de Estados Unidos al mundo islámico no lo hicieron volver sobre sus pasos. Muy por el contrario, el ministro con fama de halcón pareció acelerar en su marcha marcial: ese día advirtió que "aquellos que quieren paz deberían prepararse para la guerra".
Tres meses en el cargo de canciller pueden tener el poder de domesticar hasta la lengua más desatada. No hubo referencias de este tipo en la entrevista exclusiva que concedió a Enfoques, aunque sí frases contundentes, dirigidas como misiles contra el régimen que concentra los desvelos del gobierno israelí. "El de Irán es un régimen demencial y muy peligroso", advirtió Lieberman en la primera ronda de salvas. "Irán no sólo es una amenaza para Israel, sino que es una amenaza para todo el mundo", añadió en otro momento. Casi con la misma contundencia apuntó también contra el gobierno de Venezuela, cuyos lazos cada vez más estrechos con Teherán son, para Israel, una punta de lanza para la penetración del terrorismo islámico en América latina: "La influencia de Chávez en otros países de la región -afirmó el canciller- lleva un mal mensaje y fortalece a los extremistas".
La lentísima investigación del atentado contra la AMIA, las preocupaciones de la comunidad judía de la Argentina y la porosidad de la Triple Frontera -entre otros supuestos "santuarios" del terrorismo en la región, como Isla Margarita-, no son temas ajenos a sus inquietudes. Pero en todos los casos hizo hincapié en que se trata de asuntos que atañen principalmente al gobierno argentino, cuyo compromiso no puso en duda.
Lieberman llegó al país procedente de Brasil, primera escala en una gira por América latina y una parada en la que aludió -con poca suerte- a la posibilidad de que el presidente Lula da Silva actúe de mediador en el conflicto de Medio Oriente y ejerza presión diplomática para que Irán abandone su programa nuclear. Un sector del gobernante PT repudió su visita y lo calificó de racista y fascista.
Lieberman llegó, pues, precedido por su fama de duro y envuelto en acusaciones de intolerancia y de demagogia. Y es cierto que no parece haber medias tintas en su pensamiento. Su verdad es cristalina y única. Y es compartida por una parte importante del electorado israelí, a juzgar por el tercer puesto que logró su partido Yisrael Beitenu (Israel es Nuestro Hogar, ultranacionalista de derecha) en las elecciones generales de febrero de este año. Convertido desde entonces en aliado clave y canciller del primer ministro Benjamin Netanyahu, su pirotecnia electoral es ahora discurso oficial. Con una salvedad: si las elecciones fueron ganadas al calor de la última ofensiva militar contra Hamas en Gaza, desde entonces la atención de la diplomacia israelí giró decididamente en direccion a Irán.
La entrevista completa en:
Considerado un halcón y convertido en aliado clave del premier Benjamin Netanyahu, el canciller israelí visitó el país en el marco de una gira orientada a contrarrestar la "creciente" influencia iraní en América latina. En una entrevista exclusiva, condenó los vínculos de Teherán con la Venezuela de Chávez, recordó el atentado contra la AMIA y afirmó que la penetración del terrorismo en la Triple Frontera representa una amenaza real
Avigdor Lieberman llegó al país precedido por un archivo frondoso. Es un canciller muy poco diplomático, podría decirse. Un hombre que ha hecho de sus frases provocadoras y sus polémicas propuestas un trampolín al poder. Ha dicho, por ejemplo, que la Franja de Gaza debía ser "tratada como Chechenia", y que Israel debía hacer con Hamas "lo mismo que Estados Unidos hizo con los japoneses en la Segunda Guerra Mundial". Es cierto que todo eso lo dijo antes de convertirse este año en ministro de Relaciones Exteriores de Israel. Pero el día que asumió, el peso de las nuevas responsabilidades y un entorno internacional signado por la mayor apertura de Estados Unidos al mundo islámico no lo hicieron volver sobre sus pasos. Muy por el contrario, el ministro con fama de halcón pareció acelerar en su marcha marcial: ese día advirtió que "aquellos que quieren paz deberían prepararse para la guerra".
Tres meses en el cargo de canciller pueden tener el poder de domesticar hasta la lengua más desatada. No hubo referencias de este tipo en la entrevista exclusiva que concedió a Enfoques, aunque sí frases contundentes, dirigidas como misiles contra el régimen que concentra los desvelos del gobierno israelí. "El de Irán es un régimen demencial y muy peligroso", advirtió Lieberman en la primera ronda de salvas. "Irán no sólo es una amenaza para Israel, sino que es una amenaza para todo el mundo", añadió en otro momento. Casi con la misma contundencia apuntó también contra el gobierno de Venezuela, cuyos lazos cada vez más estrechos con Teherán son, para Israel, una punta de lanza para la penetración del terrorismo islámico en América latina: "La influencia de Chávez en otros países de la región -afirmó el canciller- lleva un mal mensaje y fortalece a los extremistas".
La lentísima investigación del atentado contra la AMIA, las preocupaciones de la comunidad judía de la Argentina y la porosidad de la Triple Frontera -entre otros supuestos "santuarios" del terrorismo en la región, como Isla Margarita-, no son temas ajenos a sus inquietudes. Pero en todos los casos hizo hincapié en que se trata de asuntos que atañen principalmente al gobierno argentino, cuyo compromiso no puso en duda.
Lieberman llegó al país procedente de Brasil, primera escala en una gira por América latina y una parada en la que aludió -con poca suerte- a la posibilidad de que el presidente Lula da Silva actúe de mediador en el conflicto de Medio Oriente y ejerza presión diplomática para que Irán abandone su programa nuclear. Un sector del gobernante PT repudió su visita y lo calificó de racista y fascista.
Lieberman llegó, pues, precedido por su fama de duro y envuelto en acusaciones de intolerancia y de demagogia. Y es cierto que no parece haber medias tintas en su pensamiento. Su verdad es cristalina y única. Y es compartida por una parte importante del electorado israelí, a juzgar por el tercer puesto que logró su partido Yisrael Beitenu (Israel es Nuestro Hogar, ultranacionalista de derecha) en las elecciones generales de febrero de este año. Convertido desde entonces en aliado clave y canciller del primer ministro Benjamin Netanyahu, su pirotecnia electoral es ahora discurso oficial. Con una salvedad: si las elecciones fueron ganadas al calor de la última ofensiva militar contra Hamas en Gaza, desde entonces la atención de la diplomacia israelí giró decididamente en direccion a Irán.
La entrevista completa en: