El Vals Criollo (Vals Peruano) Montes y Manrique, Padres del Criollismo La música peruana, especialmente la criolla, está llena de grandes intérpretes que le dieron, y siguen dando, realce a las bellas composiciones de nuestros bardos criollos. De todos aquellos que nos han maravillado con su estupendo timbre de voz, el dúo "Montes y Manrique", conformado por Eduardo Montes y César Augusto Manrique, son quienes han llenado con más páginas de gloria la historia de nuestra música criolla. No en vano Manuel Raygada en su vals "Acuarela Criolla" los llamaría: "Padres del Criollismo". Si muy bien, muchos consideran rimenses a Montes y Manrique, en realidad ellos nacieron en los Barrios Altos. Siendo niños, sus respectivas familias, se mudaron al Rímac y allí vivieron hasta su muerte, primero de Montes y muchos años después de Manrique. Es por ello que muchos criollos de antaño los consideraban como rimenses, por haber vivido en ese barrio tradicional y criollo. Una fecha y datos polémicos Antes de continuar relatando sobre ese maravilloso dúo, les daré a conocer una aclaración que deseo hacer a todo lo que ya se ha escrito sobre ellos. Ello es producto de una investigación que hice durante los meses de mayo y junio de 2005, durante mi visita a nuestra ciudad capital. Jorge Donayre en su artículo "La Canción Popular: Desde Montes y Manrique a Los Troveros Criollos", aparecido en la revista "Caretas" No. 97 del 5 de noviembre de 1955, dice lo siguiente: "El 18 de agosto de 1912 -día que debe figurar con letras de oro en la historia de la Canción Criolla- Montes y Manrique viajan a Nueva York contratados por la casa Columbia..." Aurelio Collantes en su Historia de la Canción Criolla, Lima 1956, publica una nota escrita ese año por César Augusto Manrique, donde detalla parte del viaje que él hizo a Nueva York con Eduardo Montes. Manrique empieza esa nota con lo siguiente: "Salimos de nuestra Patria con rumbo a Nueva York el 28 de Agosto de 1912..." Niko Cisneros en su artículo "Montes y Manrique: El dúo que sólo la muerte disolvió", aparecido en "La Crónica" del 31 de agosto de 1958, señala que Montes y Manrique fueron los primeros en grabar música peruana en el extranjero y que ello fue en 1912. Aurelio Collantes en su "Documental de la Canción Criolla", Lima 1972, señala que Montes y Manrique partieron el 26 de agosto de 1911 rumbo a Nueva York. Ricardo Miranda Tarrillo en su artículo "De la Jarana somos señores", publicado en el libro "Antología de la Música Peruana" de Jorge Donayre y Lorenzo Villanueva, Lima 1987, menciona que Montes y Manrique viajaron a Nueva York en 1911. En dicho libro también se les llama "Padres del Criollismo" a Montes y Manrique. Manuel Zanutelli en su libro "Canción Criolla: Memoria de lo nuestro", Lima 1999, da a conocer una entrevista que le hiciera la revista "Voces en ondas" a Manrique en el año de 1938, donde Manrique, refiriéndose a su viaje a Nueva York, dice: "Nos embarcamos en el Uruguay el 28 de agosto de 1911..." En la revista semanal "Variedades" del 26 de agosto de 1911 se publicó una nota donde se da cuenta del viaje que iba a hacer el dúo Montes y Manrique a Estados Unidos. No se especificaba la fecha del viaje, pero pienso que esa nota le hizo suponer a Zanutelli de que el 28 de agosto de 1911 tenía que ser la fecha correcta, aunque también pienso que él no estaba del todo seguro. Sin embargo, dos años antes de lo que dijera a "Voces en ondas", Manrique dio otra fecha distinta, la misma que dijo Jorge Donayre en Caretas. En el artículo "Marineras, resbalosas, panalivios, sañas, festejos y jaranas" del semanario de los sábados "Cascabel" del 1 de febrero de 1936, pag. 18, 19 y 20, Manrique cuenta: "Nos embarcamos el 18 de agosto de 1912..." ¿A qué se debía tanta confusión con respecto a una fecha que podía no ser tan importante en su momento?... La respuesta es que, lamentablemente, por muchos años nuestra música peruana estuvo relegada y olvidada por la prensa escrita que la historia de la música criolla se ha vuelto confusa en sus inicios. Se marginaba a la música criolla que han tenido que pasar muchísimos años para que alguien se decidiera a escribir la historia de ella. Salvo algunas notas esporádicas, prácticamente no se tocaba para nada lo relacionado con la música criolla. Es por ello que no se llevaba una cronología de hechos o sucesos importantes que ocurrieron, por lo que hayan pasado desapercibidos muchos de ellos. Felizmente, gracias a amantes de lo nuestro como Niko Cisneros, Aurelio Collantes, Jorge Donayre, Ricardo Miranda Tarrillo, Manuel Zanutelli y otros más que investigaron sobre la historia de nuestra música, podemos ahora conocer parte de ella. Si muy bien, la prensa tenía olvidada a nuestra música peruana y sus representantes a inicios del siglo XX, por otro lado la prensa no tenía mucho que informar, así que publicaban en sus páginas el movimiento marítimo tanto de naves como de pasajeros. En El Comercio, edición de la mañana, del martes 29 de agosto de 1911 se publica en su quinta página (no tenían numeración las páginas de El Comercio en ese tiempo) en la sección de información del Callao: "Pasajeros. Los siguientes han salido en el vapor URUBAMBA, el 28 (se refiere al 28 de agosto): Para Nueva York: Eduardo Montes, César Manrique. En cubierta 22 pasajeros (dan la lista de los restantes pasajeros que van a otros puertos)." Esa información del movimiento de pasajeros aparecida en El Comercio confirma que Montes y Manrique se embarcaron en el vapor URUBAMBA el 28 de agosto de 1911. Fecha que, como diría Jorge Donayre, debe figurar con letras de oro en la historia de la Canción Criolla... y tenía mucha razón porque ese día no sólo se embarcaron dos grandes intérpretes sino que con ellos viajaron muchos sueños y esperanzas que se hicieron realidad en tierras extranjeras y que han servido de ejemplo, y tal vez aliciente, a las futuras generaciones de artistas peruanos que salieron al extranjero. Padres del Criollismo Eduardo Montes nació el 28 de agosto de 1874 en los Barrios Altos. César Augusto Manrique nació el 25 de setiembre de 1878 en la Calle de la Huaquilla (actualmente cuadra 10 del Jr. A. Miró Quesada), Barrios Altos. Montes tuvo a Alfredo Pastor como su maestro de canto. Asimiló el estilo de Pastor y para ensayar solían reunirse en la Alameda de los Descalzos y cada vez que cantaban concurría todo el "puente". Su canto nació entre las estatuas románticas de la Alameda y tomó el suave fresco de las magnolias, fue lo que Montes contó al semanario "Cascabel" del 1 de febrero de 1936. Manrique era un eximio guitarrista y su toque electrizaba a los de su generación. Montes y Manrique se conocieron a fines de 1904, durante una jarana en Cocharcas, y desde allí se volvieron inseparables. El 28 de agosto de 1911 se embarcaron en el vapor Urubamba con destino a Nueva York. La Casa Holtig y Cía. los contrató para que grabaran discos con las canciones populares peruanas para la Columbia Phonograph & Company. Llegaron a Nueva York el 20 de setiembre de 1911 y una semana después empezaron a grabar, haciéndolo por tres meses. Grabaron un total de 91 discos dobles con 182 canciones, en 5 series de 18, que ahora, cerca de 100 años después, son una reliquia y un verdadero tesoro de nuestra música peruana. Mucha de esa música popular no estaba escrita, apunta la revista "Variedades" del 17 de febrero de 1912. Lamentablemente, muchos de esos discos se han perdido, ya sea por el paso del tiempo o el descuido. Sin embargo, tengo conocimiento de que hay coleccionistas, amantes de nuestra música peruana, que tienen una cantidad grande de aquellos discos. Uno de ellos se comunicó conmigo, desde Perú, hace unos meses. Montes y Manrique fueron los primeros en grabar música peruana en el extranjero; fueron los pioneros de las grabaciones peruanas, siendo la mayor parte de música criolla. Por ello se les llama los "Padres del Criollismo". Desafortunadamente, también fueron los primeros en ser engañados: "Firmamos un contrato leonino sin fijarnos bien en las cláusulas. Según él, nos obligaban a la exclusiva por veinte años" se quejaría Manrique al semanario "Cascabel". Su presencia se la disputaban todos y por donde pasaban la gente decía con orgullo: ¡Ahí van Montes y Manrique!... y es que el pueblo se sentía agradecido de ese dúo que se dedicó a difundir la música peruana solamente. Pero más allá de su calidad artística, entre ellos existía una amistad indestructible. Niko Cisneros contaría de que a Montes le hicieron una magnífica oferta para que integre un conjunto de música criolla listo para salir en gira por varios países y que su respuesta fue: "Sólo la muerte disolverá el dúo de Montes y Manrique". La muerte de Montes en 1939, fue lo único que efectivamente pudo disolver ese magnífico dúo de amigos. Manrique no quiso seguir tocando más la guitarra y nuestra música criolla perdió ese día a los dos. Manrique falleció el 26 de diciembre de 1966, se fue a reunir en el cielo con Montes para seguir entonando la música criolla que tanto amaron y que los convirtió en "Padres del Criollismo". La Música Criolla Peruana La cultura musical criolla y afroperuana se inicia con la llegada de los españoles y los esclavos africanos que fueron traídos por ellos. La cultura musical criolla en Lima construye de manera permanente una identidad propia, transformando los géneros musicales y patrones estéticos importados. Desde la presencia de valses de origen vienés, mazurcas, jotas españolas, continuando con la influencia de la música francesa e italiana, la cultura popular limeña se fue perfilando a través de la transformación y decantación de géneros, de tal manera que, aún asumiendo las modas correspondientes a cada época, se gestaron y desarrollaron algunas formas musicales que llegan hasta fines del siglo XX y que identifican lo limeño. Cada momento histórico, desde la época colonial hasta ahora, fue plasmándose de diferentes la cultura musical a través de los instrumentos musicales utilizados, las formas y contenidos del canto, los bailes. Entre los géneros más importantes, cultivados en el siglo XX se encuentran: el vals peruano, la marinera limeña o canto de jarana y el festejo. El Vals Criollo o Vals Peruano Proveniente de Europa, con matices diversos en su ejecución, vals vienés, vals francés, es el preferido por los compositores que fueron plasmando la historia, las formas de pensar y sentir de los limeños. El vals instrumental practicado por los sectores aristocráticos, fue transformado por los músicos populares, quienes lo transfirieron de la orquesta de cuerdas y el piano, a la práctica en la guitarra y con textos propios. El canto solista o en dúo, acompañado al inicio por guitarras y luego también por el cajón, era parte fundamental de toda reunión o jarana en casas, solares y callejones limeños, instancias en las que se desarrolló esta música. Los valses más antiguos, de fines del siglo XIX y principios del XX, se reconocen como valses de "La Guardia vieja". El tiempo y la práctica popular de la tradición oral hacen perder la memoria de algunos autores; sin embargo, en "El libro de oro del vals peruano" escrito por Raúl Serrano y Eleazar Valverde, constan entre los más importantes compositores de la Guardia Vieja: José Sabas Libornio, (*Filipinas, 1855 - † Lima, 9 de diciembre de 1915). autor de la mazurca "Flor de pasión". y de la "Marcha de Banderas". Julio Flórez, (*Chiquinquirá, 22 de mayo de 1867 - † USIACURÌ, COLOMBIA, 7 de febrero de 1924), que junto a Juan Peña Lobatón, son los autores de "El guardián". Abelardo Gamarra, (*Huamachuco, 31 de agosto de 1850 - † Lima, 9 de julio de 1924), autor de "Ángel Hermoso". Rosa Mercedes Ayarza de Morales, (*Lima, 8 de julio de 1881 - † 2 de mayo de 1969), pianista, compositora y recopiladora, en cuyo repertorio se encuentran diversos géneros como pregones, danza habanera, marineras y tonderos; de sus obras, compuestas o recopiladas por ella, se recuerdan: "La Picaronera", "Frutero Congo", "Congorito", "Moreno pintan a Cristo", "La Jarra de Oro", etc. Alejandro Ayarza, (*Lima, 20 de julio de 1848 - † 30 de diciembre de 1955), conocido como "Karamanduka", es autor de "La Palizada". Pedro Augusto Bocanegra, (*Chiclayo, 4 de junio de 1890 - † 2 de enero de 1927).autor de "La alondra", se le atribuye "La bóveda azulada", y compuso también, los huaynos "A orillas del Mantaro" y "Soy la hoja desprendida". Otros cultores del criollismo cuyas canciones se consideran clásicas del repertorio criollo, son: Filomeno Ormeño, (*Rímac, 6 de junio de 1899 - † 5 de noviembre de 1975), autor de: "Cuando me quieras" (vals), "Canción de carnaval" (polka), "Labios Rojos". Alberto Condemarín: "Hermelinda", "Rosa Elvira". Alejandro Sáenz: "Envenenada", "La Cabaña". Braulio Sáncho Dávila: "Ídolo", "La Abeja". Sin olvidar a los también destacados: Daniel Alomía Robles, (*Huánuco, 3 de enero de 1871 - † Lima, 18 de junio de 1942). Samuel Joya, (*Cañete, 20 de agosto de 1905 - † Lima, 4 de octubre de 1947), autor de: "Julia", "Chabuca", "Estrella Fugaz". Laureano Martínez,(*Barrios Altos, 4 de julio de 1903 - † 17 de enero de 1964), autor de "Fatalidad", "El Provinciano", "Amargura". Alcides Carreño, (*Trujillo, 24 de enero de 1905 - † ¿?). Autor de: "Quisiera", "En Trujillo nació Dios", "Malabrigo". Carlos A. Saco, (Callao, 25 de febrero de 1894 - † Lima, 18 de febrero de 1935). El trabajo artístico de Felipe Pinglo Alva, da inicio a otra etapa en la historia del vals criollo; con sus valses y composiciones en otros géneros, como el one step, enriquecieron la cultura musical limeña, fusionando elementos musicales del lenguaje musical local con otros correspondientes a los géneros musicales que se escuchaban por la radio y que se apreciaban en el cine. Felipe Pinglo Alva, autor de más de cien canciones, entre las que destacan: el vals "El plebeyo", "Mendicidad", "La oración del labriego", "El canillita", "El huerto de mi amada", "Horas de amor", vivió en Lima en las primeras cuatro décadas del siglo XX (muere en 1936) y logra dar testimonio de la sociedad de su tiempo, en momentos en que surgían los movimientos obreros anarquistas, y ocurría la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa; y, de otro lado, cobraban importancia la radio y el cine en Lima. Su lenguaje musical incorpora melodías y armonías de gran complejidad asumiendo la influencia de la música estadounidense, de los blues y fox trot, entre otras expresiones. Este proceso de reinterpretación de elementos foráneos para lograr una identidad propia, se observa en el vals peruano, que ha recibido influencias del tango, el bolero, la bossa nova. Felipe Pinglo Alva Muchos compositores continuaron la obra de los viejos maestros. Entre ellos se encuentran, como importantes hitos de esta cultura musical limeña, los compositores: Pablo Casas, (*Barrios Altos, 13 de marzo de 1912 - † 16 de enero de 1977), autor de "Anita", "Olga", "Digna". Lorenzo Humberto Sotomayor, (*Lima, 10 de agosto de 1915), pianista y autor de "Corazón", "El solitario", "Cariño mío". Pedro Espinel, (*Lima, 1 de agosto de 1908 - † 8 de noviembre de 1981), autor de polkas como "La campesina", "Sonrisas". Eduardo Márquez Talledo, (*Callao, 25 de febrero de 1902 - † 29 de enero de 1975), es el autor del afamado vals: "Nube Gris", y de "Ventanita". Manuel Acosta Ojeda: (*Lima, 16 de marzo de 1931), "Madre", "Cariño", "En un Atardecer", "Canción de Fe". Erasmo Díaz: (*Chincha, 24 de mayo de 1925, † Lima, 7 de enero de 2006)., autor de: "Cariñito", "Sincera Confesión", "Valsecito del Ayer". Son pocas las mujeres compositoras, sin embargo es importante resaltar el repertorio logrado por: Serafina Quinteras, (*Lima, 1 de agosto de 1902 - † 13 de mayo de 2003) Chabuca Granda, (*Cotabambas, 3 de septiembre de 1920 - † Miami, 8 de marzo de 1983). Celina Cuntti y Avilés. (*Iquitos, 30 de septiembre de 1920 - † Lima, 3 de noviembre de 2004). Alicia Maguiña, (*Lima, 28 de noviembre de 1938). Amparo Baluarte, (*Moquegua, 24 de septiembre de 1920 - † Lima, 20 de agosto de 1992). Chabuca Granda Alicia Maguiña Ellas nos muestran una gran calidad y la característica general de abordar todo tipo de temas, personales y sociales, Serafina Quinteras: "Muñeca rota"; Alicia Maguiña: "Indio", "Soledad sola", "Inocente amor", "Estampa limeña"; Chabuca Granda: "La flor de la canela", "Cardo o ceniza", "Coplas a Fray Martín", "Bello durmiente", "Puente de los suspiros", "Las flores buenas de Javier" y muchas más; Celina L. Cuntti y Avilés: "Mi madre" (vals), "Recuerdos" (bolero), "Imposible" (bolero), "Virgen de la Medalla Milagrosa" (himno), "Chincha Baja" (vals inédito al que no llegó a ponerle letra), este último compuesto pocos meses antes de su muerte en el 2004, no logró culminar la letra. Amparo Baluarte: "Nostalgia", "Ausencia", "Mañanita", "Nido de Besos", pero el que más destacó y fue grabado por más de veinte intérpretes fue su composición junto a Francisco Reyes Pinglo el vals "Secreto". Cabe mencionar otras destacados autores que aún no han cruzado el límite de la vida y que siguen ofreciendo sus más bellas inspiraciones: Augusto Polo Campos, (*Ayacucho, 25 de febrero de 1932). José Escajadillo, (*Monsefú, 1 de diciembre de 1942). Félix Figueroa, (*4 de noviembre de 1931). Mario Cavagnaro, (*Arequipa, 16 de febrero de 1926 - † Lima, 29 de septiembre de 1998). Rómulo Varillas, Rafael Otero López, (*- † 30 de noviembre de 1997). Pepe Santiago, (*Lima, 15 de marzo de 1921). Adrián Flores Albán, (*Sullana, 8 de septiembre de 1926). Alberto Haro, (*8 de abril de 1926). Juan Mosto, (*Chorrillos, 23 de enero de 1936). Óscar Avilés, (*Callao, 24 de marzo de 1924). Luis Abelardo Núñez, (*Ferreñafe, 22 de noviembre de 1927 - † Komaki, 19 de noviembre de 2005). Manuel Raygada, (*Callao, 8 de marzo de 1904 - † 5 de abril de 1971). Félix Pasache, (*La Victoria, ¿? - † Nueva York, 29 de abril de 1999). César Miró, (*Miraflores, 7 de junio de 1907 - † Lima, 8 de noviembre de 1999). Entre otros tantos que forjan la cultura del canto peruano. Mario Cavagnaro Las Interpretes De Malambo a Maravillas, de Monserrate a Cinco Esquinas, de Abajo el Puente a Las Carrozas. A principios del siglo XX, corría un manantial que no estaba formado por agua, si no más bien por notas musicales. Guitarras, Cajones, Castañuelas y hasta Cucharas, acompañaban el fervor de buenas personas que sólo daban un sentido a sus vidas. Que era....Jaranearse. Ese torrente vigoroso que hacía vibrar pies y corazones en seis puntuales días de jarana, un poco antes de la mitad del siglo pasado, se hizo un estilo de vida. La jarana hiba acompañada por la comida. En esos días interminables, las mujeres de los jaranistas cocinaban en sucesivas ofrendas. Y de la cocina se pasaron a la sala, donde cantaban los que sabían y dieron sus primeros trinos. Sin ser la primera, la más recordada siempre será Jesús Vásquez, conocida bajo el epíteto de "Reina y Señora de la Canción Criolla". Tal título de abolengo callejero lo obtuvo en 1939, al ganar un concurso que promovía Aurelio Collantes por la radio. Doña Jesús se llevó limpiamente a sus contrincantes al interpretar "El Plebeyo". Con élla se popularizaron "Las Cinco Grandes de la Canción Criolla": Alicia Lizárraga, Eloísa Angulo, Esther Granados y Delia Vallejos. En el caso de Esther Granados hizo del canto una celebración jubilosa y su tono, a diferencia de Jesús Vásquez, era jaranista. Inventó una muletilla que la hizo conocida "Solita me Jaraneo", y no cabía duda alguna que así lo hacía. Jesús Vasquez Achinada y jacarandosa, Eloísa Angulo, debutó en el antiguo Cine Royal del Rímac, en el dúo Las Criollitas, con su prima Margarita Cerdeña. Tras su disolución, se lanzó como solista prácticamente apropiándose de temas como "Idolatría". Del apogeo del género, el desaparecido Alejandro Ayarza "Karamanduca", criollo impenitente, en 1912 ya había estrenado una revista musical en el Teatro Victoria. "Música Peruana", Allí pudieron haber ido estas damas de pequeñas, a nutrirse del cantar criollo. Pero ese ímpetu se consolidaría más tarde. La novedad entre 1935 y 1956, fueron los radios que programaban música criolla en Vivo. Familias enteras sintonizaban esas audiciones. Las disqueras IEMPSA, El Virrey y Sono Radio, imprimían enormes tiradas de placas de acetato de carbón, y los músicos comenzaron a ganar fortunas. Vino al época apoteósica. Eloisa Angulo Cómo el género había nacido del pueblo, muchas letras se cebaban en el tema de la pobreza y sus incomodidades. No fue raro que apareciera años más tarde: "La Morena de Oro del Perú", Lucha Reyes, huérfana de padre, de pobreza extrema y tras mendigar por las calles, fue internada a los ocho años en un convento franciscano. Alcanzó el éxito en el programa radial "El Sentir de los Barrios", con un tema alegórico "Abandonada" de Sixto Carrera. Contrajo tuberculosis pulmonar, dos matrimonios trágicos, enfermó de diabetes y tras una rutilante y breve carrera, en la ceguera absoluta, graba "Mi Última Canción". Es recordada como un ícono doliente. Inusualmente para el medio, lleno de cantantes y autores que tuvieron como profesión de obrero como lo fue Pablo Casas, albañiles como los Hermanos Ascuez, o magníficos marmolistas de la altura de Eduardo Márquez Talledo, el criollismo también tiene a Victoria Santa Cruz. Su padre se educó en los Estados Unidos, y ella a muy corta edad dominaba el inglés a la perfección. De niña oyó a Wagner, Haydn, Beethoven, pero también ritmos negros como el Socabón o Amorfino. Luminaria de la cultura peruana, es autora de pregones fundamentales. Lucha Reyes Para la decada de los cincuenta, la música criolla ya tenía su sitial en la televisión. Eran historia los albores en blanco y negro, esas audiciones en vivo que hacía el bisoño Canal 4, con el nombre "Festival de la Canción Criolla", "Bar Cristal". La pantalla ya formaba estrellas. Así nació Maritza Rodríguez. Siendo muy niña ganó "La Escalera del Triunfo", antañero programa televisivo de la década del sesenta que conducía con impar estilo Guido Monteverde. Al notar su voz aguda y sencilla, José Lázaro Tello vio en ella a la sucesora de Jesús Vásquez e inmediatamente le puso el epíteto de "La Princesita de la Canción Criolla"… Maritza Rodriguez Con la década del sesenta aparece otro fenómeno: las peñas comerciales. Pretendían ser herederas de los viejos solares donde los criollos se reunían para exponer su arte en grande. Algunas recuerdan a las originales, como la Peña Yufra en el distrito de La Victoria, una pequeña fonda que vendía Pisco y algunos tentempiés, un refugio de los músicos. Eva Ayllón, tras un perseverante deambular por éstas, eludió la pobreza y obtuvo fama y fortuna. Es una triunfadora nata donde otros se ahogaron en la mar brava de la bohemia. Aunque pudo mantenerse en el típico estilo de interpretar el género. Algo hizo a lo que nadie se atrevió: Experimentar haciendo fusión. Luego volvió al redil, convertida en una gran señora. Para fines de la década, la modernidad era Eva, como también el canto elegante de Cecilia Bracamonte. Ella sufrió penurias, pero a los veinte años, y con una hija con el compositor Augusto Polo Campos, se lanzó a la peñas a triunfar. En una época también pretendió estilizar el género; uso en sus discos instrumentos poco usuales como el vibráfono y violoncello. Eva Ayllón Junto al vals se desarrollaron los ritmos negros con similar popularidad. Lucila Campos es un caso emblemático de esa tradición. Se inició en grupos de folklore negro, pero es amiga de blancos con oído popular, como Piedad de la Jara, y se lució en peñas esenciales como el "Karamanduca". Se le reconoce por lanzar vocabularios ligeramante soeces en sus presentaciones, con tal gracia que no asaltan al escándalo. Lucila Campos Pasada la era romántica, la contemporánea fama atrajo otros baluartes, Lucia de la Cruz y su tono de voz que le sale del vientre, no ha podido ocultar su trayectoria llena de estrépito. Puede cantar valses de Juan Mosto, o José Escajadillo, u otro repertorio mas agraz; landó, otro claro ejemplo. Pero también sostenidos como mensajes que salen del alma. Nuevas empresas musicales como: FTA, de la mano con la televisión, mencionada en párrafos anteriores, y un programa de televisión "Danzas y Canciones del Perú", animado por el inolvidable Nicomedes Santa Cruz, o como también Trampolín a la Fama del también fallecido Augusto Ferrando, le sirvió a Cecilia Barraza para surgir a inicios de la década del setenta. Cecilia, es una cantante temperamental y con lograda voz para interpretar especialmente el lado negro de la canción criolla. Cecilia Barraza Como estrellas fugaces en la década del setenta cantantes como Verónikha, Aurora Alcalá y Charito Alonso, dirigidas musicalmente por Freddy Roland formaron parte de la nueva generación que se estaba formando de la música criolla. En la tradición de Lucha Reyes o de Lucila Campos, figura Bartola, epíteto puesto por Augusto Polo Campos, de voz privilegiada le permite interpretar valses y marineras, así como también tangos y boleros. A despecho de los que señalan hoy la canción criolla es una pieza de museo, hay mujeres que se empecinan en la tradición. Un caso de ello es la hija de la primera guitarra del Perú, Óscar Avilés, Lucy Avilés es una de ellas. Posee una cuna por abolengo, y tuvo su brillante atino de grabar su primer disco nada menos que a Felipe Pinglo. Finalmente, Susana Baca. Muchos la oyeron en el 2002, cuando ganó el Grammy Latino, desagravio para una de las cantantes negras mas importantes del Perú. Hace fusión, pero su canto se enraíza en la cultura negra. Susana Baca A continuación fechas de nacimiento y algunos casos fallecimiento de las cantantes más importantes del siglo XX: Eloísa Angulo, (*Lima, 31 de octubre de 1919 - † 30 de octubre de 1992). Delia Vallejos, (*Callao, 5 de septiembre de 1925 - † Lima, 17 de octubre de 2005). Jesús Vásquez, (*Lima, 20 de diciembre de 1920). Teresa Velásquez, (*15 de octubre de 1930). Esther Granados, (*Lima, 30 de enero de 1926). Edith Barr, (*La Victoria, 1 de junio de 1936). Lucha Reyes, (*Lima, 19 de julio de 1936 - † 31 de octubre de 1973). Eva Ayllón, (*Lima, 7 de febrero de 1956). Susana Baca. (*Chorrillos, 24 de mayo de 1944). Bartola, (*Barranco, 8 de junio de 1955). Victoria Santa Cruz, (*Lima, 27 de octubre de 1922). Maritza Rodríguez Cecilia Barraza, (*Lima, 5 de noviembre de 1952). Martha Campos Lucía de la Cruz, (*Chorrillos, 20 de agosto de 1953). Cecilia Bracamonte, (*Lima, 22 de noviembre de 1949). Tania Libertad, (*Chiclayo, 24 de octubre de 1952). Lucila Campos Iraida Valdivia, (*Lima, 16 de junio de 1963). Verónikha, (* - † 1985). Fabiola de la Cuba, (*Lima, 19 de febrero de 1966). Marina Lavalle Fin de la 1ra Parte Espero que les haya gustado
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